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LV
—¿Sabes que odio de crecer, Armin? — Eren se estira sobre la mesa que han tomado en el jardín de la cafetería en el campus en el que Eren estudia, Armin tiene un pequeño deja vu cuando le ve hacer eso.
—¿Qué?
—Las decisiones que debes tomar y las responsabilidades que eso conlleva. Me llevó un año saber que quería estudiar bellas artes y probablemente me llevaré la vida encontrando un trabajo.
Armin se ríe, es la primera risa en días que Eren le escucha y no puede sentirse ofendida por ello.
—Y mi papá no ha dejado de llamar para preguntarme sobre mis planes y lo que haré con mi vida.
En el último par de semanas, por sugerencia de Armin, Eren había accedido a la búsqueda de empleo antes de graduarse ante la competencia que serán los recién graduados en busca de trabajo. Pero incluso si sabe que lo que realmente le apasiona es el arte y se ha especializado en ello, aún es difícil obtener una verdadera oportunidad de trabajo. Había completado docenas de solicitudes de empleo y había sido entrevistada por al menos la mitad, pero aún no obtiene noticias de ellas. Algunos de ellos diciéndole que se pondrían en contacto con ella en el transcurso de la semana, o la próxima, pero ya es más allá de la próxima y sus esperanzas se van marchitando gradualmente.
Levi le había asegurado que, en el peor de los casos, ella podría encontrar una oportunidad como profesora de arte ahí en su antigua preparatoria. Eren esta agradecida por eso, pero no es una de sus mejores opciones. Trabajar junto a él sería difícil, en un sentido muy personal.
—Bueno eres su única hija, y han sabido respetar tus decisiones, incluso si fue difícil para ellos, es normal que estén preocupados por lo que harás ahora.
Eren sabe eso mejor que nadie, y aunque probablemente su madre se mostró mucho más en contra de sus decisiones que su padre, al final comprendió y aceptó dichas decisiones. Lo menos que Eren puede hacer es no decepcionarlos.
—Dejemos de hablar de mi, mejor háblame de ti, no me has hablado de nada además de tu trabajo.
—Porque mi trabajo es todo lo que tengo por ahora — Armin sonríe, forzado.
Eren achina los ojos mientras le juzga. —Hace poco hable con Mikasa, ella dice que le está yendo bien, pero que espera volver para Diciembre. Dijo también que ahora que la casa familiar fue vendida, debería comenzar a buscar un departamento.
—¿Por qué me dices todo eso?
—No lo sé, creí que te gustaría saber que Mikasa está pensando en la probabilidad de volver.
—Eren...
—No puedes mentirme, Armin, sé que aún piensas en ella, siempre que hablábamos por teléfono de una forma u otra terminabas preguntando por ella. Y tu me lo dijiste una vez ¿no es cierto? Que si estar con Levi es lo que quería, debería esforzarme por conseguir esa felicidad, y yo quiero que seas feliz también, Armin.
Armin acaricia los cabellos de Eren, agradecido, pero él nunca ha sido tan valiente como Eren.
—Gracias por preocuparte, pero yo soy el único que puede luchar y decidir por mi felicidad, y justo ahora, en este momento, estoy feliz con lo que tengo.
A pesar de ser una mentira a medias, y a pesar de que Eren seguramente lo sabe, ella respeta su decisión guardando silencio antes de murmurar un suave "Es muy injusto".
