CAPITULO 45. La ayuda ha llegado
Los ninjas restantes del sonido seguían corriendo hacía la guarida de Orochimaru. Donde Sasuke estaría a salvo.
–Ella es… -el chico de los seis brazos deja la oración a medias
–Si, al parecer –dice el chico que en su cuerpo llevaba la cabeza de su otro gemelo –ella es la misma chica que vimos esa vez en el asesinato del Hokague
–Nos traicionó –dijo la chica con rabia
–Y está claro que va a liquidarnos –dijo el chico de seis brazos
–No va a permitir que ninguno de nosotros diga el secreto –dijo el chico de cabello azulado –y no podemos permitir que ella toque el sarcófago
–No creo que venga por el sarcófago… -el chico del sonido observa de reojo el grupo de ninjas que tienen atrás –parece centrada en algo más… algo mucho más grande
–No seas ridículo –la chica ríe –no hay nada más importante que el deseo del señor Orochimaru
–Sea lo que sea que ella esté planeando, no tiene que ver con nosotros –dice el chico que tiene otra cabeza en el cuerpo
–¿por qué lo dices? –pregunta la chica
–presiento en ella un Chakra inusual, quizás incluso más grande que el de todos nosotros juntos. Tiene el potencial para acabarnos de un golpe, y si no lo ha hecho, es porque hay algo que no sabemos. Pero algo está claro, ella de alguna forma nos quiere muertos, pero presiento que ella no será quien nos termine asesinando.
"Es como si ella supiera que nosotros, viniendo de su mano o no, de todos modos terminaremos muertos"
Nos detuvimos un par de veces. Y esas ocasiones solo se presentaban cuando uno de los integrantes de los chicos del sonido decidía combatir o retener por un rato a mis compañeros.
Como se tiene planeado, Neji haría lo posible para detener al deforme de seis brazos. Pero durante el camino sucedieron muchos accidentes por donde a Kiba y Akamaru por ejemplo, cayeron de un precipicio.
Solo quedábamos Shikamaru, Naruto y yo. Pero pronto nos vimos obligados a separarnos. Naruto y yo solo teníamos un objetivo. Por lo menos temporalmente, y eso era seguir al que tenía el sarcófago. Un hombre misterioso que no venía con el grupo se lo llevó. Pero de todas formas Naruto y yo lo seguimos.
–¿Por qué vienes si no es para ayudarnos? –pregunta Naruto demasiado serio
–Los estoy ayudando –digo mientras sigo saltando entre los arboles –es solo que en realidad mi misión es diferente
–A pesar de que ya nos has mentido lo suficiente, sigues ocultando cosas –Naruto salta a otro árbol mucho más lejano, y acelera el paso –respóndeme esto Alex, ¿Qué ya no ha sido suficiente? ¿No fue suficiente el que te hayan condenado a estar encerrada por el resto de tus días? ¿No fue suficiente odio y sufrimiento que indujiste a cada persona y viviente de nuestra aldea? Acaso ¿sigues pensando en la traición?
Esta vez, quien salta más lejos soy yo, no me detengo, pero sigo hablando.
–Naruto, las cosas que hago tienen un por qué –lo miro con tristeza –como el hecho de que tu tengas esa criatura en tu interior, también lo que hago tiene un propósito.
–¿Por qué no lo dices?
Sonrío.
–Porque no quiero lastimar a nadie.
Seguimos saltando hasta llegar a un prado. El hombre misterioso se detiene y deja el sarcófago por un lado. Al voltear veo unas marcas en su frente como si fueran puntos. Luego observo sus ojos verdes y me doy cuenta de lo tan familiar que me es.
–Kimimaru –susurro, Naruto voltea a verme confundido. El hombre de cabello grisáceo simplemente entrecerró un poco los ojos. Si no me había prestado atención, era obvio que ahora sí.
–Alex –dice mi nombre con recelo, sus mirada parecía distante, pero en ella parecía haber dolor.
–Te vez… enfermo –digo sin saber cómo mostrarme frente a él. El chico desvió la mirada en Naruto y luego volvió a mirarme a los ojos.
–Esperen ¿se conocen? –Naruto parecía confundido, y empezó a prestar con atención nuestra plática antes de luchar.
–Al parecer te has unido al otro bando –dijo el chico mirando de forma retadora a Naruto. El chico rubio gruñía en voz baja. Yo di un paso adelante. Y Kimimaru lanzó un hueso en forma de kunai logrando que me raspara una mejilla.
–Eso no te va a funcionar –digo mientras mi piel se regenera. Di otro paso adelante, luego otro, y otro. Mientras Kimimaru me lanzaba otro de sus filosos huesos. Pero cuando llegué a estar a solo diez centímetros de él. Mi cuerpo chorreaba de sangre, pero cada rasguño se regeneraba.
–De haber sido alguien más, te habría matado desde hace mucho
–No puedes matarme –respondo a la defensiva –Esa decisión es de Orochimaru
–y ¿por qué debería de creer que sigues trabajando para Orochimaru?
Ladeo la cabeza y sonrío.
–Porque estoy terminando de cumplir nuestra parte del trato.
Naruto frunce el seño y escucha con atención lo que voy a decir.
–El anillo a cambio de Sasuke Uchiha
Naruto deja aparecer clones de sombra alrededor nuestro. Y todos se iban a un mismo objetivo. A mí.
–¡Traidora! –gritaban todos los clones a la vez. Kimimaru se atravesó en mi camino, e hizo desaparecer a todos los clones hasta dar con el real.
–Si de verdad aun sigues siendo alguien de palabra –me mira de reojo y dice con indiferencia –Llévatelo
Río en voz baja, dejando confundido a Kimimaru.
–¿Qué es gracioso?
–Yo solo les dije que les enviaría a Sasuke Uchiha –sonrío con malicia –nadie dijo nada de que lo tenía que llevar yo
Corro hacía el interior del bosque. Mientras escucho desde muy lejos, los gritos de mis compañeros en la lucha. Pero más que nada, escucho los gritos de Naruto gritando la misma palabra.
Mentirosa
El refugio de Orochimaru es igual de tenebroso que todos los anteriores. Al entrar, es como si estuviera en la tumba de alguien sumamente importante al que no debemos de interrumpir en su infinito sueño.
Este refugio ya es conocido para mí. Entro con cuidado y observo una de mis cosas que había dejado antes de mudarme a la aldea.
En mi repisa se encontraba una foto mía y unas anotaciones para un clon de sangre. Y unas velas que parecían estar completamente derretidas, pero se habían endurecido con el tiempo de ya no usarlas.
–Has vuelto –volteo y observo a Orochimaru con una sonrisa –me alegra eso
Se acerca a mí, pone una mano en mi hombro y me sonríe de forma extraña.
–¿Cómo está Sasuke? –pregunta con curiosidad
–Viene en camino –digo con una sonrisa, mientras una visión pasa por mi cabeza, una donde él y Naruto luchan con todas sus fuerzas. Esa era la batalla decisiva.
–Me alegro –dijo el Sannin con una sonrisa falsa en su rostro –Deberías descansar, ahora que has vuelto, puedes quedarte todo lo que quieras hasta el día en que decides irte para entrar en la organización.
Fuerzo una sonrisa. Orochimaru lo nota, y se aleja hasta llegar a la puerta lista para dejarme a solas.
–Kabuto estará al pendiente de cualquier necesidad –sonríe –y cuando llegue lo que me prometiste, te daré el anillo.
Cierra la puerta y me deja a oscuras. Y con la ayuda de la luz de una vela observo el techo de piedra, tierra y arena.
Me siento en la cama que hay en el centro de la habitación y suspiro al recordar paso por paso mi plan a seguir. Solo necesito pronunciar las palabras mágicas.
–Ahora
Las sombras de Neji, Kiba, Shikamaru, Naruto y Chouji tomaron forma. Mis clones salieron de cada sombra interrumpiendo las peleas individuales que tenían entre si, dando inicio el objetivo por el cual los había puesto ahí. Protegerlos.
–¿Qué diablos…? –Kiba observaba como mi clon saltaba sobre él a punto de protegerlo de un ataque del chico de dos cabezas. Podía ver que había iniciado su metamorfosis con la marca de Orochimaru, una transformación.
–Tú… -ambos chicos susurraron con odio, tenía los brazos en cruz con tal de bloquear su ataque. Estos gemelos que no pudieron crecer en cuerpos separados me miraban con odio y confusión –¡¿Por qué?!
–¿Por qué? –Naruto observaba al clon que tenía frente suyo, como si no pudiera entender lo que estaba sucediendo. Protegiéndolo contra el ninja que controla todos sus huesos.
–¿Por qué? –Neji muy mal herido podía observarme posada frente a él. Había aparecido justo a tiempo antes de que una flecha lo alcanzara, y atravesó mi abdomen, logrando que empezara a chorrear sangre.
Mientras que con el clon de Shikamaru, retenía a uno de los gigantes con tal de que no lastimara al capitán del equipo.
–Ya se los he dicho –dijo el clon que tenia Neji frente suyo –yo estoy…
–Con ustedes –dijo mi clon que estaba frente a Naruto
–Porque mi deber –dice el clon de Shikamaru
–es proteger–continua el clon que tiene Kiba
–a las personas que me necesitan–el clon que tiene Chouji está parado justo en frente suyo, ayudándolo con sus heridas. Se encuentra moribundo apenas logrando abrir los ojos, pero el chico sonreía como si hubiera sabido que eso iba a pasar, y como si fuera una enfermedad, todos sin darse cuenta tenían una sonrisa en su rostro.
–Entonces hazlo–dice el chico del clan Nara. Mi clon que está con él empuja al gigante con todas sus fuerzas, provocando que empiece a arrastrarse.
–Solo obsérvame –mi clon avienta al gigante como si una nueva fuerza hubiera entrado en su ser. Dejando que toda su adrenalina corriera por el cuerpo.
El clon que tenía Kiba pateó al chico de dos cabezas con todas sus fuerzas logrando que se arrastrara por el agua. Mi clon empezó a correr en su dirección esquivando ataques de larga distancia. Y por cada vez que se acercara, tenía el puño en alto listo para atacar.
Neji observaba atónito toda la sangre que corría por el abdomen de mi clon. El seguía pensando que ese no podía ser un clon, él pensaba que era mi yo real.
–A pesar de que te odio ¿te emprendes a ayudarme?
–Sin importar lo que tengas contra mí en el pasado –mi clon agarra la flecha que tiene incrustada en el abdomen y lo arranca con fuerza, tirándolo al suelo con fuerza –yo sigo queriendo a mi amigo
Neji observa como toda la sangre regresa a su cuerpo. Atónito, se aleja un paso por lo asombrado que se encuentra al ver semejante cosa. La sangre del clon esta volviendo a su contenedor, y las heridas empiezan a sanar.
–Podre ser una mentirosa –el clon que está enfrente de Naruto observa al jinchuriki con cariño –pero jamás seré una traidora
–¡hm! –Sonreía Kimimaru de lado –sabía que no podías dejarlos morir
–Esto ya es un tanto personal –digo dando saltos para prepararme para la batalla
–Orochimaru debió matarte cuando se lo aconseje
–Es una lástima –hago una mueca
–¿Por qué?
–Porque no vas a volver a verlo
Kimimaru de uno de sus brazos saca un largo y afilado hueso como si fuera una espada. Yo saco un kunai y empiezo a cortar todo lo externo de mi brazo hasta el codo.
–¿pero qué haces? –Naruto parecía horrorizado. Cuando mi mano empieza a sangrar, esta empieza a moverse por sí sola, creando como si fuera otra extremidad un pico largo y afilado similar a la forma del hueso de Kimimaru.
–¿Acaso tú…? –Kimimaru entrecierra más los ojos y me mira de forma retadora
–No me gusta pelear contra un invalido –Kimimaru agranda los ojos, y como el relámpago, chocamos espada contra espada, su mirada fiera como la de una animal sediento de cazar. Y yo lo observaba de forma amenazante.
–Yo no soy ningún invalido –con su otra mano saca otro hueso afilado e intenta apuñalar a mi clon por un costado. Pero Naruto interrumpe y lo empuja para que no suceda eso.
–¡No te atrevas hacerle daño! –Kimimaru se alejó, pero observaba a Naruto como si fuera un estorbo.
–Ella ni siquiera es de los tuyos ¿por qué la proteges si no hizo más que herirlos y decir mentiras?
–No me importa lo mentirosa que ella es –gritó el chico con la mirada fiera –Alex es de nuestra aldea ahora, y no dejamos que nadie apuñale a un compañero por la espalda
Observo a Naruto, pero luego algo me llama la atención. El sarcófago empieza a humear. Como si algo se quemara por su interior.
Cuando se abre por sí solo. Sasuke sale con cuidado, pero su forma ya no era la de un humano. Si no como la de una criatura del infierno.
–Sasuke –susurra Naruto con sorpresa, pero el chico no voltea y se infiltra por el bosque.
Mi corazón empieza a palpitar más fuerte. Luego me doy cuenta que es mi collar, y a través del clon mío que protege a Naruto, le hablo con fuerza sin distraer al clon de los ataques del enemigo.
–Naruto, no podre quedarme mucho tiempo –el clon repela uno de los ataques de Kimimaru mientras intento que con una de las cuchillas de sangre que creé logren herirlo.
–¿Por qué? –pregunta el chico inquieto
–Intentare retenerlo –mi clon utiliza la sombra de Kimimaru para detener sus pies y lograr retenerlo por un momento –pero, tienes que ir por Sasuke, viene una ayuda. Ellos se encargaran de Kimimaru en lo que tú vas por Sasuke.
–¡pero no te puedo dejar aquí!
Kimimaru con la ayuda de sus huesos, rompe la envoltura de sombras y consigue salir de aquella trampa. Mientras que se va acercando, el clon intenta detenerlo con la espada, pero Kimimaru ya no está para juegos, y deja salir a flote como si fuera un puerco espín toda clase de huesos afilados con tal de herir a mi clon.
–Naruto –dice mi clon entre el dolor y el esfuerzo por retener al ninja –debes irte, lo dentendre hasta que llegue la ayuda, pero entiende, tienes que irte
–No puedo dejarte… -Naruto observaba como el clon se desangraba y se reflejaba el cansancio
–Tienes que –mi clon le sonríe para darle más seguridad en lo que retiene al ninja –vete
Y Naruto con toda la voluntad del mundo se va. Mientras que mi clon se desase al momento en que el chico se aleja de su campo de visión. Porque la ayuda, había llegado con una patada en la barbilla al estilo Rock Lee.
