50

"A una carta del desastre"

Luego de haber tenido esa conversación con Neji, Naruto había quedado definitivamente incómodo. ¿En qué momento se había vuelto tan interesante para los hombres? No lo sabía. De hecho apenas se lo tragaba.

—Todo está bien —dijo cuando al sentarse Sasuke lo miró enseguida. Lo sabía: él estaba realmente molesto.

—No me jodas, nada está bien.

El rubio se quedó callado cuando en eso Neji también regresó, viendo que el Uchiha se giró exclusivamente para amenazarlo con la mirada.

—Hn, no creo que este sea el momento indicado —dijo con relajo el Hyuuga.

Ahí fue que Naruto apenas alcanzó a detener el brazo con el que su amigo iba a cogerlo:

— ¡Sasuke! —lo llamó en un susurro y él volteó dejándolo absorto: "¿Mangekyou… sharingan?", reconoció por el efímero recuerdo de esos ojos que le quedó desde la guerra. "…A este paso de verdad se pelearán"—. Teme… ¿podemos intentar disfrutar de esto?

Él lo observó por unos momentos más hasta que sus ojos se ennegrecieron, sin embargo, fue brusco para soltarse de su agarre…

—Lo lamento —le oyó decir después en voz alta—, tengo cosas pendientes que hacer y se me hace tarde.

—E-eso… es una lástima —musitó Ino que esperaba verlo por mas tiempo.

El rubio se tensó enseguida:

—Pero… Sasuke…

—Vale, no te preocupes —interrumpió Kiba con relajo—, al menos haz venido por un rato ¿no?

El Uchiha asintió mientras se ponía de pie y tomaba su katana.

—Nos vemos.

Todos lo despidieron, excepto Naruto que no se creía esa actitud: "¿De verdad… se ha cabreado?", pensó sin saber si debía preocuparse o sentirse celado.

—Parece que se enojó —escuchó en eso a Neji.

—Tú… engreído —susurró el rubio al verlo tan tranquilo y sin más se puso de pie—: Yo también debo irme, ¡ahí nos vemos, chicos!

—V… vale… —alcanzó apenas a decir alguien.

Sin embargo, al salir no lo vio por ningún lado así que supuso que se había ido de techo en techo.

— ¡Sasuke! —lo llamó cuando al poco le fue dando alcance por sobre ellos.

El aludido se detuvo casi al borde de un edificio.

—Qué pasó con Neji —fue lo único que dijo.

—Oye espera… ¿realmente estás celo…?

— ¡No estoy celoso!

De acuerdo, Sasuke, quien casi nunca perdía los estribos acababa de gritarle muy irritado. Si esos no eran celos que por favor alguien le dijese cómo debía llamarlo, a ver si se emocionaba y preocupaba menos.

—Con Neji… —prefirió decir—, no es que haya pasado much…

—Sin rodeos, ve al grano.

—Te digo que no pasó nada, sólo hablamos de…

— ¿Te dijo que anda detrás de ti?

—No, ósea si, pero…

—Dime qué te dijo exactamente.

— ¡Eso trato de hacer! —se exasperó el portador del Kyubi. Era increíble como esta vez era Sasuke quien lo interrumpía cuando hablaba.

— ¿Intentó hacerte algo? —continuó aquel sin importarle.

—Pues, él… —e inevitablemente nació la duda en Naruto. La mirada de su amigo era sombría y peligrosa... Estaba seguro que si le decía lo del beso era capaz de en ese mismo instante devolverse a buscar a Neji para lo que menos debía—. Sasuke… sabes que no debes armar peleas y todo me dice que eso es lo que quie…

—No me importa.

— ¡A ti no te importa pero a mi si! ¡No quiero que te expulsen de Konoha, fuera de aquí y de La Suna sabes lo que te espera!

—Hn —sonrió con ironía el otro—, así que realmente él se ha pasado contigo. Ya veo —dijo y sin esperar opiniones pasó por el lado de Naruto.

— ¡¿Eh? ¡E… espera dattebayo! —alcanzó a decir éste último, agarrándolo por la espalda justo cuando iba a saltar.

El nombrado quedó entonces a cuatro patas y al borde del edificio: "¡Mierda!"

—Pedazo de… ¡no te me pegues así de la nada, casi nos caemos al vacío!

— ¡Prefiero eso! ¡No dejaré que arruines todo porque me ha costado mucho traerte hasta aquí, teme! —gritó el rubio sin soltarlo de la cintura cuando intentó levantarse.

— ¡Pero qué diablos pasa contigo!, ¡¿quieres que me quede como si nada hubiera pasado o qué?

— ¡Joder, pero si te dije que Neji no me ha hecho nada! —terminó mintiendo Naruto y el otro por fin se aquietó. "Demonios… cada vez le callo mas cosas", pensó, pero cuando Sasuke perdía los estribos realmente lo ponía nervioso—. Además… —bajó la voz— te recuerdo que no soy una dama, si tengo algo que arreglar yo mismo puedo darle un puñetazo a Neji o a quien sea.

Hubo un silencio hasta que sintió al cuerpo de él destensarse.

—De acuerdo…

De verdad que lo único que quería Sasuke era eso… quería oír que no había pasado nada y que Naruto le dijera que podía cuidarse solo; una forma indirecta de asegurarse de que podía confiar en él.

Así fue que los dos quedaron sentados.

—Teme… —se sonrió algo triste el de ojos claros por haber mentido—, realmente eres celoso ¿sabias?

—No me lo refriegues, ni yo lo sabía —soltó el aludido evitando mirarle. En un segundo le había llegado toda la incomodad. Acababa de terminar una escena de celos y se sintió realmente patético.

—En la situación en que estas eso me preocupa —se rio Naruto ruborizándose apenas—, ¡pero no puedo evitar que también me guste dattebayo!

—Hn, usuratonkachi.

Hubo un largo silencio. El viento les zarandeaba con fuerza el cabello y al estar en uno de los edificios más altos también podían ver a la aldea en toda su extensión. Era como si tuviesen el mundo en sus manos.

Naruto se sentó más cerca de su amigo:

—No quiero que te vayas de nuevo de Konoha… —El sonrojo enfadado del otro desapareció al oírlo—. Siento que si no estás aquí o en La Suna no te volveré a encontrar durante mucho tiempo… o quizás ya nunca.

Sasuke resopló sin dejar de mirar el paisaje.

—Estas muy equivocado si piensas que por estar aquí voy a evitar todos los encuentros que tenga.

—Al menos hazlo con los que no sean necesarios… —le miró el perfil el otro—. No le hagas caso a Neji, él ahora se mantendrá a raya.

—Eso está por verse.

Si, estaba por verse, porque al día siguiente ocurriría algo que no hablaba bien de esa impresión. Ya muriendo la mañana Hinata había ido hasta la entrada de Konoha precisamente para reunirse con su primo. No tenía idea sobre qué iban a conversar porque él la citó para esa hora sin nada más de información, pero pensando que no era nada grave se sentó en una banca a esperarlo.

—Buenas, Hinata-san —apareció Neji al poco.

Ella sonrió haciéndole un lado en la banca:

—Buenos días, ¿haz descansado bien?

—Lo suficiente —contestó el otro sentándose.

—Entonces cuéntame porqué nos reunimos, ¿ocurre algo malo?

—Diría que para ti, si, es una mala noticia.

— ¿Eh?... —Hinata notó que él estaba muy incómodo, tanto que ni la miraba a la cara.

—Lo lamento… —le terminó por decir con sinceridad.

—Neji-san… pero —musitó ya con preocupación—, no sé por qué debería perdonarte…

—A ti te gusta Naruto, ¿no? —sonrió de medio lado el aludido haciéndola sonrojar de inmediato.

—Yo… yo…

—Como pertenecemos al mismo clan para mi eres distinta al resto —dijo viéndola por fin a los ojos—, por ese motivo… no pretendo rivalizar contigo. Que gane el mejor de nosotros.

La kunoichi intentó entender esas palabras, pero antes de decirle que no le funcionaba para nada él se puso de pie.

— ¡Ne, Neji-san! —lo llamó pensando que iba a irse, pero su primo le colocó una mano en el hombro evitando que se levantara de la banca.

—Realmente me cuesta ser directo contigo… —resopló él como quien evita un pesar—, pero supongo que con esto entenderás todo —terminó sacando una carta para ella—. Ten en cuenta que no soy el único.

Hinata la tomó mirándolo a los ojos, hasta que él le hizo un gesto de despedida y se fue. "Esto es…", pensó ya sola. Le preocupaba la idea de que fuera una mala noticia sobre el clan, y es que por la única razón por la que ellos habían rivalizado alguna vez era por la conexión de sus líneas familiares y la sucesión. Sin embargo, cuando rompió el sello y vio el contenido entendió que era por algo aún peor que eso…

—No… no por favor… —apretó el papel. Recordó las palabras que dijo el Kazekage cuando con ella y Neji llegaron a la oficina de la Godaime a conversar sobre el rescate de Naruto:

"Sí, eso dije, y disculpe si estoy siendo imprudente, pero usted sabe qué nos mueve a nosotros tres para estar insistiéndole cada vez que la sabemos desocupada"

Cayeron lágrimas de sus ojos.

—Entonces… lo que nos movía a todos era… el amor… —susurró sintiéndose muy mal. Ella nunca querría rivalizar con Neji en nada y no porque se sintiese menos, sino porque eran familiares y de verdad estaba feliz del lazo que se había ido formando con él después de tanto odio que hubo entre sus familias.

— ¿Te encuentras bien? —escuchó de pronto una voz. Al mirar hacia arriba se encontró con una joven pelirroja muy guapa—. Cualquiera mujer se da cuenta de que estas llorando por amor.

Hinata estancó su llanto sonrojándose.

—Eh, n… no… yo, yo estoy bien —sonrió con nervios.

— ¿Él te ha rechazado?

— ¡Oh, para nada! —se rió un poco por semejante pregunta—, él es mi primo, se llama Neji —terminó sintiéndose muy retraída al lado de esa joven que parecía tan carismática.

— ¿Cómo te llamas?

—Hi… Hinata…

—Mi nombre es Karin —se presentó la otra sentándose a su lado—. Entonces si tu amor no es tu primo, tiene que ser… ¿cómo era? Ah, si, Naruto ¿no?

— ¡Na, Naruto-kun… él, ósea yo…! —se avergonzó.

—Lo siento, sin querer escuché un poco y ese fue el otro nombre que oí —sonrió con una fingida amabilidad la de lentes—, pero oye, tu cara me ha dejado muy claro que es él. ¿Me contarías? ¿Se lo haz dicho?

—N-no… aún no… —contestó jugando nerviosamente con la carta—, pero…

—Entonces supongo que tienes muchos rivales —suspiró Karin mirando al frente—, a mi me ocurre lo mismo…

— ¿E… en serio? Yo… yo recién me he enterado de que él le gusta a varios…

—Sé lo que es eso. Hasta antes de venir a Konoha había un par interponiéndose entre Sasuke y yo, pero desde que llegamos descubrí que aquí tiene pretendientes acumulados y uno de ellos, hombres más encima, me lo ha ganado. Es realm…

—Sasuke…—le interrumpió desconcertada la Hyuuga—. ¡¿De… del clan Uchiha?

La otra se hizo la sorprendida de inmediato:

— ¡¿Acaso lo conoces?

— ¿Entonces re-realmente está con Naruto-kun?

Karin sonrió para sus adentros al oír esa pregunta. Ella no había llegado ahí tramando nada, al contrario, andaba cerca de la entrada captando información respecto de si había habido nuevas infiltraciones cuando oyó por casualidad el nombre de Naruto. De lo que alcanzó a escuchar le quedó claro que esa joven estaba definitiva y totalmente enamorada de Naruto, así que el plan era simple: si ella quería a Sasuke y Hinata al otro, fácil y podría convencerla para separarlos entre las dos.

—No sé cómo es ese tal Naruto —siguió mintiendo tras sus pensares—, pero parece que no te sorprendiera lo de su relación...

—La verdad… no mucho —susurró la de cabello oscuro con tristeza. La diferencia que había entre los demás y Hinata es que ella si pensó que lo de Naruto podía llegar a ser amor, pero nunca imaginó que si lo era podría ser correspondido por Sasuke. "Pero si él está feliz…" pensó aun así: en un corazón como el suyo no cabían celos mal intencionados o las ideas de meterse en medio; mientras viese a Naruto feliz ella podía seguir esperando—. Y de… de cómo es… pues Naruto-kun es rubio, es más alto que yo y sus ojos son azules. Es muy fuerte; siempre sonríe y… ah… —terminó suspirando con un fuerte rubor al pensar en él. Karin se encogió de hombros: "¿Cómo diablos le puede gustar tanto ese idiota? Lo único que yo le veo es un chackra muy luminoso", pensó, pero terminó enojada cuando se dio cuenta de que algo de encanto tenía que tener si Sasuke estaba con él.

—Ah, si, es uno que viste de negro y anaranjado ¿no? —prefirió decir mientras se acomodaba lo lentes. Pensar esas cosas no la ayudaba en nada.

—Si… así se viste él…

—Entonces no cabe duda de que es Naruto —aseguró. De reojo pudo ver cómo Hinata se entristeció al instante—. ¿Pero sabes?, no te pongas mal, creo que el único problema que tienes es que pareces muy tímida. ¿Por qué no hacemos un trat…? —se paró en seco cuando cayó en un detalle—: Tus ojos… ¿eres una usuaria del Byakugan?

— ¿Eh?... si, pertenezco al clan Hyuu…

— ¡Que envidia! —exclamó enseguida la otra, olvidando por completo su papel y haciendo que Hinata se sobresaltara—, ¡ya quisiera tenerlos yo para poder ver a Sasuke cuando se ducha y mientras se cambia de ropa, o cuando entrena o…! —se sonrojó con una terrible expresión libidinosa—. ¡Es que está tan bueno!

— ¡¿Eh? —se tapó las mejillas Hinata.

Karin enseguida la miró con malicia:

—Hey… ¿acaso me vas a venir con que nunca has espiado a Naruto?

— ¡Yo, yo…! —se sonrojo hasta mas allá de las sienes la aludida—, ¡lo, lo siento pero de-debo irme! —agregó haciendo que Karin reaccionara a que había arruinado todo:

—Pero no, no te vayas, ¡espera! —exclamó viéndola irse muy rápido. "¡Joder, que todavía me falta lo del trato!", terminó en su mente con una patética aura de fracaso—. Bah, claro que lo ha espiado… —susurró ya sola.

Probablemente había perdido una buena oportunidad para hacer algo por sus pretensiones con el Uchiha, pero era lo de menos. A alguien como ella le sobraba la inteligencia y el encanto seductor así que era cuestión de tiempo para que se le ocurriese algo. "Bien, debo seguir en lo que estaba", pensó poniéndose seria. Siempre estaba recordándose que antes de su amor por Sasuke estaba el bienestar de él, pero…

— ¿Eh…? —se detuvo cuando al ponerse de pie vio un sobre en el suelo. No cabía duda que era de Hinata así que lo recogió para devolvérselo si es que la volvía a ver; sin embargo, en eso recordó que su contenido fue el que la hizo llorar. "Quizás…", sospechó, abriéndolo para terminar totalmente desconcertada—: ¡Pero… pero si esto es! —se cubrió los labios para enseguida llenarse de rabia—: ¡Maldito cabrón, sabía que no se podía confiar en él! ¡¿Cómo puede estar haciéndole esto?

Enseguida caminó rápido y con destino claro, pero al poco andar se detuvo: "Sasuke…", pensó preocupada. Tenía en sus manos algo mejor de lo que esperaba para poder conquistarlo, sin embargo…: "Maldición… ¡maldición!", se mordió el labio inferior. ¡Una vez más se maldecía a sí misma, porque eran en estas situaciones donde se daba cuenta de que en el fondo no era tan egoísta como quisiera ser! Debía ser realista, debía aceptar que Naruto estaba haciendo feliz a Sasuke. Cuando lo conoció él tenía una mirada viva y una sonrisa de medio lado encantadora, "pero cuando por fin el destino nos volvió a juntar eras otro; nunca sonreíste de nuevo como esa vez y tu mirada era una mezcla de odio y nostalgia… hasta ahora", pensó. Si, hasta ahora, porque aunque lo dijo como cualquier cosa, cuando Sasuke habló de su relación ella por fin vio esa vida en sus ojos de nuevo…

—Por eso me dolió tanto… —susurró, sabiendo que la oportunidad que tenía iba a condenar ese gesto de Sasuke que aún con dolor disfrutó.

…A menos que ella lo llenara de nuevo…

Siguió de pie por un poco más. "Si, yo puedo hacerlo", se decidió mientras el viento zarandeaba su cabello. Si entregando el sobre a Sasuke iba a abrir una herida ella no pararía hasta cerrarla y hacerlo feliz. Además… si callaba sin duda estaría siendo desleal como ex compañera, como amiga y sobretodo estaría siendo muy tonta; debía pensar en sus propias oportunidades y en que no hay nadie mas adecuada que ella para el Uchiha.

Y con esa determinación se fue al departamento del susodicho. Sin duda estaría solo, a los otros del ex grupo de Taka los estaba plantando en ese mismo instante a unas cuadras y había observado que Naruto tenía que cumplirle a la Godaime durante las mañanas.

—Ya casi no me queda tiempo —dijo cuando estuvo frente a su puerta. Había pensado todo el camino en qué decirle cuando de pronto…:

— ¿Qué haces aquí? —escuchó a sus espaldas. Era justamente esa voz que tanto le gustaba.

Se giró fingiendo fastidio:

—Podrías al menos decirme buenos días. No recuerdo haber dormido contigo, Sasuke —reprochó. "¡Aunque me habría encantado hacerlo!", pensó después hasta que notó la bolsa que traía en la mano—. ¿Aún no haz desayunado?

—Estaba por hacerlo —le contestó él, pasando por su lado para abrir la puerta—, estuve leyendo toda la mañana y se me hizo tarde.

"¡Demonios, parece que hoy tengo al dios supremo dándome suerte!", pensó la pelirroja con los cristales de sus lentes brillando ante el sol.

—Dame eso —le tomó las compras de la mano—, ya he desayunado pero te prepararé algo a ti —terminó. Sasuke la observó unos segundos en silencio y ya después le dio la pasada—. Un momento… pero si son puros tomates.

—Qué tiene.

—Nada… es sólo que ya había notado tu preferencia por ellos, pero ahora me ha quedado claro que realmente te gustan —frunció el ceño viendo cómo él corría las cortinas sin decirle nada. Resopló yendo hacia la cocina—. Bien, espera ahí. Supongo que tienes algo más con lo que variar esto o terminarás enfermándote.

—Supongo —dijo el de ojos azabaches sentándose frente a la mesita. A su izquierda y tras los visillos los ventanales le dejaban ver a la gente pasar: constructores, a veces parejas, otras… familias riendo—. ¿Por qué tema haz venido?

Hubo silencio.

Mientras preparaba Karin se había sentido como la esposa clásica y perfecta saliendo todo su lado femenino; pero la pregunta de Sasuke le hizo recordar que no sólo tenía que hacer bien el desayuno, sino también eso por lo que había venido…

—Me… me enteré de algo —contestó, haciendo que él la mirara de soslayo por el tono dubitativo que usó—. Pero primero terminaré esto…

Después de siete minutos ya le había llevado el desayuno a la mesita.

—Bien, ahora dime qué ocurre —apuró el Uchiha a la par que ella servía té para ambos—. Que yo sepa no eres de rodeos así que esto ya empieza a parecerme extraño.

Karin respiró dándose seguridad a sí misma:

—Sasuke… debes terminar con Naruto —dijo por fin sentándose ella también frente a la mesita. El aludido enseguida dejó de comer—. Déjalo porque sólo te hará sufrir, no saldrá nada bueno de…

— ¿En serio haz venido sólo para decirme esto?

Aunque se lo dijo tranquilo Karin notó enseguida el cambio de su tono. Si, para Sasuke lo que ella estaba haciendo era meterse en sus asuntos personales, y sabía muy bien que él se cerraría a conversar si no iba con cuidado.

Sacó el sobre de su bolso muy seria.

—Esto no tiene que ver con si me llevo bien o mal con Naruto, tiene que ver contigo. Te va a hacer daño y tengo razones para pensarlo.

—Hn —sonrió con sarcasmo el otro—. Escucha, ya no somos un equipo. No en necesario que sigas preocupándote por mi.

—No puedo evitarlo así que más bien escucha tú. Aunque tiene la apariencia de alguien ingenuo y muy correcto Naruto no está siendo honesto. Sabes bien que todos tenemos un lado malo y el cómo lo tratas hace pensar que confías en él mas de lo que deberías, como si te olvidaras de… —se calló al ver que el aludido comía como si ella no estuviese ahí. Apretó los puños indignada—: ¡No me ignores!

Y ahí fue que Sasuke dio por terminado su desayuno:

—Estas acabando con mi paciencia—dijo cambiando su mirada a una rigurosa, una que aún así no la enfocó—. No sabes nada de él, si haz venido a decirme tu opinión personal de Naruto ya me conoces y sabes que no me interesa ni la tuya ni la de nadie.

— ¡¿Pe… pero te das cuenta cómo no escuchas?

—No me interesa hacerlo.

—No te interesa porque aún no sabes nada, ¡obstinado! —se exasperó.

—He sido claro y estás sie…

— ¡Lo proteges de esta forma porque confías demasiado en él, Sasuke! —terminó gritando y con eso haciéndolo callar por primera vez en su vida—, ¡al menos intenta pensar en la posibilidad de lo que te estoy diciendo, porque ahora mismo él está jugando contigo y no te das cuenta!

Hubo un silencio en que él la miró esforzándose por no ser tan rudo:

—Karin, sólo ve y métete en tus asuntos —prefirió decir ya abiertamente disgustado y se puso de pie, sin embargo, ella enseguida se inclinó tomándolo de la mano:

— ¡E… espera! —tartamudeó maldiciéndose por reaccionar así—. Escucha Sasuke… yo en realidad hago esto porque te amo… — El aludido hizo un ínfimo gesto corporal pero aún así no se volteó a mirarla—. Supongo… que ya es tiempo de que lo oigas de mi propia boca… pero también debes saber lo que verás en esta carta. Como eres tan terco te la dejaré aquí y espero que con esto me creas…

Al oír que tenía una prueba ahí sí que Sasuke se giró, pasando su enfoque del sobre hasta quedarse en los ojos de Karin por largo rato. "No está mintiendo", supo entonces. Ella le sostenía la mirada con una expresión decidida y sincera; su mano que temblaba sin soltarlo era lo único que delataba el cuán nerviosa estaba en realidad.

—…Me gustaría estar a tu lado más que como un apoyo ninja, pero antes de eso para mi está tu bienestar —continuó Karin ahora sí sonrojándose—. Siempre te he querido ver sonreír como esa vez cuando me salvaste, por eso no puedo estar tranquila si sé que algo te puede hundir aún más... y eso es… porque en el fondo yo también pienso que mereces ser feliz… "y me encantaría ser quien te diera eso"…

Sasuke no supo qué decirle habiendo un largo silencio entre ambos…

Hasta que resopló mirando a un lado con incomodidad:

—Tengo varias cosas pendientes que hacer —dijo suavizándose por fin su semblante—. Relájate. Veré la carta.

La kunoichi enseguida respiró aliviada:

—Ya me voy entonces —Y ahí recién le soltó con sutileza la mano. Lo consiguió, había logrado convencerlo y con eso que aquel disgusto que provocó en él se fuera. Su corazón latía a mil por hora, pero fingiendo el mayor control de sí misma posible fue hacia la puerta por cuenta propia.

—Adiós —dijo él, despidiéndose esta vez sí como la gente.

Karin enseguida sonrío con confianza.

—Nos vemos, Sasuke.

Y entonces quedó solo en lo que le pareció un frío silencio. Sus ojos se posaron en la carta con inexpresión, pero por dentro se descubrió tenso: ¿Y si era cierto? Aunque nunca lo iba a aceptar en su vida, era verdad que confiaba ciegamente en Naruto y por eso nunca había pensado en una versión de él que quisiera herir a los demás. "Pero no…", se negó la idea tomando al final no la carta, sino el té verde: Naruto definitivamente no era de ese tipo de personas, él no le haría daño porque sí. Lo conocía, sabía sus principios, sus miedos y sus alegrías. Todo eso era precisamente lo que le gustaba de él… y aunque no recordaba una sola vez que Karin le hubiese mentido a Naruto lo conocía mucho más.

No tenía nada de qué preocuparse.

Y en esos mismos momentos el rubio iba de vuelta al departamento. Durante toda la mañana había estado instalando vigas, levantando maderas y manteniendo a sus bunshin disponibles para una gran variedad de cosas. Dentro de todo estaba de buen humor. El día de ayer se habían bajado las tensiones con Sasuke y eso lo tranquilizaba… aunque había tenido que mentirle. "Odio mentir…", pensó con las manos en los bolsillos. Ese no era su estilo y con el tiempo el desprecio se le había potenciado; había visto que las mentiras eran la principal forma de manipular a otros y que cuando eso pasaba la gente sufría… aun cuando era por amor. "Como hizo Itachi…", pensó con algo de tristeza. Pero pese a todo se comió sus culpas: Con tal de mantener a Sasuke en Konoha probablemente haría cualquier cosa… además… cuando él pasara el tiempo bajo vigilancia podría decirle todo y pedirle perdón.

— ¿Qué tal la jornada? —escuchó de pronto una voz.

— ¡Oh, Kiba! —reaccionó al verlo. Enseguida le dio una palmada en el lomo a Akamaru para saludarlo a él también—. Bien, bien ¿y ustedes?

—Ya terminamos así que vamos a casa a descansar un rato. Con Akamaru hacemos recados todo el tiempo, pero no es que sea tan aburrido tampoco.

—Tienes suerte de tenerlo siempre contigo ¿sabias? —colocó mala cara el de ojos claros— Como Sakura-chan está en su misión y Sai todavía no puede ayudar me aburro mucho.

Kiba se quedó pensando unos momentos.

—Hablas sólo de la mañana ¿no? —Preguntó después apareciéndole una sonrisa pícara—; porque todos sabemos que el resto del tiempo no estas para nada solo.

— ¿De qué hablas?...

— ¿De qué mas va a ser? Hablo de 'él' —hizo hincapié en el género.

Y ahí si que Naruto entendió, tensándose: "¿Acaso se dio cuenta?", pensó.

—Eh… realmente no sé de qué hablas dattebayo —forzó una sonrisa. Por dentro le agarró el frío miedo de no ser aceptado.

—Sabes bien de qué hablo —lo miró el otro con relajo—. Pero está bien ¿sabes? Yo te apoyo.

Hubo un silencio.

—Pues… —las manos del rubio sudaron, hasta que una fuerte palmada de su compañero casi lo hace tropezar:

— ¡Anda, relájate Naruto que no te estoy lapidando! —se rio aquel al verlo tan nervioso—. ¿Pensabas que te iba a odiar o cosas así? Bah, creo que en el oficio que tenemos lo último que importa es eso.

Recién entonces el aludido sonrió un poco:

—Es bueno saberlo... dattebayo.

—No pasa nada —aseguró Kiba mientras volvía aguardar sus manos en los bolsillos—, pero háganlo mas suave ¿no? Todos nos dimos cuenta de que caminas rarísimo.

— ¡Cállate que eso no te importa! —gritó automáticamente el rubio, pero el enfado se le fue cuando repasó lo oído —: O… oye Kiba… ¿acaso lo sabe alguien mas? ¿Cómo te haz enterado tú?

—Mmm si, un par más lo sabe pero ninguno tiene líos. Y de cómo lo supe, ya sabes, uno de mis informantes —sonrío de medio lado haciendo que Naruto lo mirara feo.

—No le vayas a decir a otros…

—Ahí te irás dando cuenta de quien sabe, y no te preocupes que no diré nada. Pero oye, aquí entre nosotros, ¿están saliendo con él permanentemente?

Naruto amargó el rostro aún mas. Estaba realmente contento de no haber sido discriminado, pero contestar preguntas lo avergonzaba demasiado.

—Pues s-si… —terminó diciendo con la cabeza hacia el otro lado.

— ¡Oh, pues felicitaciones! —exclamó Kiba dándole otro fuerte palmazo en la espalda.

— ¡Deja de hacer eso, joder!

—Vale, pero relájate que por algo somos tus amigos —ser rio el otro desviándose un poco—. Hasta acá llego. Nos vemos, Naruto.

Antes de que se fuera intentó sacarle una vez más el nombre de quién le había dicho de su relación, pero no hubo caso, lo único que pudo saber es que conocía mucho mejor que Kiba al supuesto informante… o al menos eso le dijo él. "¿Quién mas puede saberlo?", siguió su camino pensando si acaso conocía a alguien que fuera de los que iban por ahí gritando cosas de otros, pero el único que se le venía a la cabeza era el mismo Kiba… y si no era él…

—Eh… —se detuvo cuando en eso vio que en sentido contrario venía Karin. Ella le observó fijo hasta que estuvieron frente a frente:

— ¿A casa de Sasuke? —preguntó fría y sin si quiera saludarlo.

—Si, ya terminé mi jornada por hoy —contestó con neutralidad—. ¿Y tú?

—Sabes bien que vengo de allá —le contestó acomodándose los lentes. Después dejó un tenso silencio antes de seguir—: ¿Con qué cuento le irás hoy?

Naruto arrugó el ceño enseguida. Realmente no quería llevarse mal con Karin, pero de simplemente ignorarlo u ofenderlo ahora había pasado a meterse abiertamente con él.

— ¿A qué te refieres? —prefirió preguntar.

Ella resopló hondamente.

—De acuerdo, seré clara: aléjate de Sasuke —dijo de frentón—. Tienes un chackra muy agradable ¿sabias?, pero parece que sólo queda en eso; tú como persona lo único que le harás es daño.

Naruto estrechó la mirada.

— ¿Me lo dices tu? Ni si quiera me conoces dattebayo.

—Te conozco lo suficiente para saberlo y tengo pruebas —aseguró grave la pelirroja. El otro la observó confundido—. Escucha, hay muchos que quieren hacer feliz a Sasuke pero tu, egoísta, estas con él cuando si quiera lo tomas en serio.

—No afirmes cosas sobre mi, ni si quiera sé de qué hab…

—Realmente no sé qué diablos hiciste para que Sasuke confié así en ti —lo interrumpió ella. Su tono no era altanero, sino mas bien el de alguien que protege con uñas y garras—, pero sabrá la verdad y por eso tengo rabia contigo, porque cuando lo haga sufrirá. Te le haz metido hasta por los ojos persiguiéndolo así todos estos años y ahora peor porque no te despegas de él.

Naruto aguantó todas esas palabras con impaciencia.

—Eres tu quien no se le despega —refutó saliéndosele los celos que a veces sentía— ¡ya si quiera son un equipo!

Hubo un silencio en que Karin se mordió el labio sabiendo que él tenía razón.

—Puedo estar donde se me plazca y en diferencia a ti no sólo estoy a su lado, también busco información para mantenerlo a salvo —supo escudarse—. En cualquier caso te aclaro que no te odiaba pero ahora comienzo de verdad a despreciarte; eres como un lobo disfrazado de oveja y no dejaré que dañes a Sasuke si puedo evitarlo.

Naruto apretó los puños. Hubiese querido no sentirse así porque Karin era lo último que le importaba, pero cuando ella le dijo que lo odiaba de alguna forma abrió un poco su herida, esa que estaba sanando después de haber sido despreciado tanto tiempo por todo el mundo.

—Escucha bien —prefirió decir llevándose una mano al pecho—: Yo amo a Sasuke, lo he traído de vuelta para hacer que olvide el pasado y todo lo que le hace sufrir, ¡yo quiero que él sepa que no está solo!

—Sasuke no ha estado solo —corrigió ella—, el único momento en que lo estuvo fue cuando vivía aquí en Konoha. Después de que perdiera a su familia hasta el país del fuego le escondió la verdad. Le dieron la espalda, dejaron que viviese engañado y que se hundiera. ¿Se supone que tú eres su amigo no? Si realmente él te importara hubieras sabido enterarte de lo que realmente pasó, habrías hecho que él supiera la verdad.

El rubio trago saliva…

—Nunca hubiese pensado que los consejeros de Konoha serían capaces de algo así… —dijo con una voz que de a poco se iba afectando—. Pero si lo seguí… intenté detenerlo y casi nos matamos… Desde ese momento no paré de entrenar e intentar encontrarlo… —terminó casi en un susurro. Ahí la pelirroja pudo percibir claramente la tristeza de Naruto, dándose cuenta que de verdad estaba hiriéndolo cuando no había sido su intención—. Yo realmente lo amo… nunca querría hacerle daño.

Karin dejó un silencio y comenzó a caminar.

—Yo tampoco, pero ya vez, de entre los dos quien está haciéndolo eres tu —dijo pasando por su lado—, lo peor de todo es que él confía demasiado en ti…

— ¡¿Qué cosa tan mala he hecho? —exclamó Naruto mirándola— ¡Al menos dime eso!

—Eres muy cínico ¿no crees? —se volteó ella unos segundos antes de seguir caminando—. Por eso mismo es que tú no te mereces a Sasuke, sólo eres un mentiroso.

Naruto intentó decirle algo pero de pronto le pareció que cualquier argumento sería nulo contra ella. El motivo era simple: era verdad que le estaba mintiendo al Uchiha. "Demonios…", musitó su mente, sin detenerse a pensar si realmente habían estado hablando de lo mismo con Karin. "De verdad que no lo hago por maldad… es sólo que Sasuke es muy pacifico cuando quiere pero imposible de retener cuando se cabreaba".

Pero ya solo aún así apretó sus puños:

—Yo lo conozco más que tú… —susurró comenzando a caminar hacia el departamento. No le importaba lo que dijese ella, su amigo lo quería y eso era lo único que le importaba. "Jeh…", sonrío un poco. Aun así sabía que aún no lo conocía tanto como quisiera. Desde que estaban juntos Sasuke le había ido mostrando cómo era en el amor y resultó ser más maravilloso de lo que esperaba. Suponía que él no sabía dar cariño, que no iba a compartir su espacio y que sería más esquivo e inflexible… "Pero nada que ver. Él me deja estar en su departamento y a su modo me pregunta qué opino de las cosas…", sonrió aún mas, "también resultó ser bastante celoso… e incluso cede a cosas que sé que le fastidian solo porque se lo pido", terminó.

En ese momento se sintió mucho mejor: Seguro y Karin no sabía nada de eso.

Sin más se propuso a tocar la puerta, pero justo se dio cuenta de que no estaba con el pasador.

— ¿Sasuke? —preguntó cuando al entrar lo vio frente a la mesita y él enseguida lo miró por el rabillo del ojo.

En su mano había una carta…

"Continuará…"


NOTAS: Espero que les haya gustado y de paso damos aviso de un blog que vamos comenzando. Pretendemos poner las historias como esta y también las que no colgamos en páginas publicas (ya hay un par).

Los links estan en el perfil. No sé el motivo pero no puedo ponerlos acá... La otra es una página de Facebook Sasunaru.

Saludos y vamos... no odien tanto a Karin, hn...

.