Aviso: Por favor leer la nota de autor que voy a dejar, es importante. Disfruten.


"Por siempre juntas"


- Buenos días dormilona – susurro en el cuello de su novia una adormilada rubia tras sentir como el brazo de Rachel la tomaba de su espalda empujándola más hacia su cuerpo

- Definitivamente no me estoy equivocando al casarme contigo – sonrió – Me encanta despertar así –

- Pero si no te despertaba asi quizás si ibas a dudar sobre casarte – quiso jugar

- No después del baile que me diste anoche en el bar, y luego aquí en la cama – beso su cabeza – No te tenía tan pervertida mi amor –

- ¿Pervertida? – la morena asintió – Yo no he sido la que pidió que la ataran de nuevo – comenzo a reir por recordar el momento

- Bueno… puede que me deje llevar un poco por el papel, ya sabes… soy actriz de Broadway, es inevitable que mis dotes no salgan por si solos –

- Vayaaa humilde – saco su rostro del cuello de su morena para mirarla a la cara

- ¿Qué puedo decirte? Es la vida de un artista – le sonrio

- Eres tan… odiosa – la morena abrió su boca – a veces… pero te amo tanto! – beso sus labios y volvio a recostarse sobre el pecho de su novia

- Yo te amo mas, y no te imaginas cuanto – se quedaron unos minutos en silencio, disfrutando de la compañía de la otra. Esperando ansiosas lo que pasaría dentro de unas horas

- ¿Qué piensas de los tatuajes? – pregunto de la nada la morena

- ¿Por qué preguntas eso? – frunció su ceño

- Solo responde… - la rubia levanto sus hombros

- Me gustan, aun que me da un poco de miedo –

- ¿Miedo? –

- Si… ya sabes, las agujas y eso… - la morena comenzó a reír

- Cierto, eres una débil mi amor – sintió un pellizco en su abdomen – Hey! –

- No es mi culpa que me pase eso… - hizo puchero provocando que la morena mordiera su labio inferior

- Me encantas cuando haces eso – le sonrió – Y no tienes la culpa que te desmayes cuando te sacan sangre, pero ya estás un poco grandecita ¿no crees? –

- Uno es como es… - levanto sus hombros – Tu eres enana y yo no me quejo – se aguanto la risa al ver la cara de Rachel y volvio a su pecho. La boca de la morena aun seguía abierta sin poder retrucar

- Has herido mi gran orgullo mujer… como te atreves – se hizo la ofendida dramatizando el momento

- Pero a mi me gusta… imaginate, puedo ponerte donde sea, hasta en mi valija – comenzo a reir

- Al menos no soy tan paranoica como tu – solto interrumpiendo la risa de la rubia por un ceño fruncido

- ¿De que hablas? –

- Creo que no existe persona mas dramática que tu cuando dos comidas se tocan – la rubia giro sus ojos – No es que a mi me moleste volver a servirte, no sin antes agarrar otro plato limpio, pero hacerlo en medio de un restaurant cielo… - puso su dedo índice a un costado de su cien haciendo el gesto de loca

- Pense que me amabas con mis virtudes y defectos –

- Y lo hago… pero ¿tu podrás vivir tu vida con un hobbit? – recordó los años en el instituto

- Ya ni menciones ese apodo…y créeme que jamas en mi vida me he sentido mas segura en casarme contigo, tendre quien cuide el jardín de casa – se mordió su labio para aguantar la risa

- Ahora si que no te salvas – se lanzo sobre el cuerpo de Quinn provocándole cosquillas.

- Amor… ya… espera… para – pidió casi sin aliento. La morena paro.

- ¿En serio? – Miraba como su novia recuperaba el aliento – No puede ser que te ahogues por unas simples cosquillas –

- Y no es justo que tu lo hagas sabiendo lo que me pasa –

- Esta bien… disculpe señorita, lo único que faltaba era que mojes la cama como nuestra hija –

- Repite eso – pidió rápidamente

- ¿Qué cosa? ¿Lo de mojar la cama? – la rubia negó

- Lo otro –

- ¿Las disculpas? –

- No Rach… has dicho nuestra hija – sonrió como boba

- ¿Acaso no lo es? –

- Claro que si, pero que salga de tu boca se oye hermoso –

- Es nuestra hija, y tu eres mi amor… mi esposa – sonrió enormemente

- Señora Berry-Fabray, mucho gusto – estiro su mano

- El gusto es mío señora Berry-Fabray – levanto su ceja jugando

- ¿Es suyo el gusto? – siguió el juego. La morena asintió

- Y me gustaría saber si seria tan amable de acompañarme a la cama –

- ¿Cómo dice?... soy una mujer casada, ¿Lo ha olvidado? –

- ¿Quién ha dicho que le será infiel a su suertuda esposa? Solo me gustaría que se acostara a mi lado –

- ¿Por qué? – pregunto retomando su lugar, pero esta vez a un lado de la morena

- Porque hoy me caso… y estoy un poco nerviosa –

- ¿En serio? – la rubia sonrió por como podían pasar un dia entero asi, sin necesidad de nada mas - ¿Por qué se encuentra nerviosa? – decidió no mirarla, aun permanecían ambas mujeres mirando hacia el techo

- Porque pasare el resto de mi vida a su lado, y eso me aterra – la rubia frunció su ceño

- ¿Y porque le aterra eso? –

- Porque tengo miedo que se canse de mi – la morena giro su cuerpo quedando de medio lado, observando los gestos en el rostro de su Quinn, solo podía ver paz y tranquilidad en el, la envidiaba.

- No creo que eso sea posible, no se preocupe por eso… -

- Tendré que enamorarla todos los días – espero a que la rubia se girara para mirarla a los ojos, luego de varios minutos en silencio lo consiguió. Quinn volteo.

- Jamás me cansare de ti, y no hace falta que me enamores todos los días, porque asi como lo estoy ahora no lo estuve jamas, y solo tu provocas eso – la morena le sonrio algo emocionada - ¿En verdad estas nerviosa? – Rachel asintió – Somos dos, pero ¿sabes que pienso luego? – negó – Pienso que pasare el resto de mi vida asi, como estamos ahora… quizás con algunos pequeños saltando sobre nuestros cuerpos pidiendo comida –

- ¿En serio? – la morena pregunto ilusionada, en verdad moria por ser madre.

- Ni lo dudes… jamas he estado tan segura en algo mi amor, y se que tu eres mi amor correspondido –

- Te amo preciosa –

- Yo también mi amor – comenzaron su mañana con un sentido beso, intentando aliviar los nervios y despedirse antes del gran día que les esperaba.


Pequeños golpes en la puerta sacaron a las Faberry de su profundo sueño. Tras aquella gran charla llena de confesiones, volvieron a cerrar sus ojos, aun era muy temprano para levantarse y comenzar con los preparativos, y no soportaban la idea de estar un dia completo separadas mas allá de saber que pasarían el resto de sus vidas juntas.

- ¿Se puede pasar? – pregunto Shelby aun sin querer entrar pero entre abriendo la puerta para que la escucharan - ¿Hija? – volvió a intentarlo pero nada.

- Me han levantado temprano y me han puesto de mal humor ni creas que despertaras al enano con suaves susurros de ángel en su oído… al demonio con eso! – abrió la puerta provocando que se golpeara contra la pared de la habitación y camino decidida hacia la cama para destapar a sus dos amigas pero no sabía que se encontraría con eso.

- PERO QUE DEMONIOS… ERES ENANO MUERTO! – Ambas chicas junto a Shelby comenzaron a reir - ¿De dónde mierda has sacado eso? – miraba la pequeña pistola de agua que tenia la morena entre sus manos mientras ella se encontraba aun parada frente a ellas empapada

- Sabia que vendrías a levantarme, yo te he advertido que no me despertaras mas asi… te lo mereces – Santana hizo amague de tirarse sobre su amiga y darle su merecido por aumentar su mal humor en el dia de su casamiento, pero freno sus pasos al ver como Rachel volvia apuntarla con aquel juguete. Entrecerró sus ojos queriendo intimidarla

- Esto no quedara así frodo –

- Ya paren de pelear… hoy se casaran, deben de crecer y dejar esas chiquilinadas – Shelby entro al cuarto – Hija necesito que te cambies, tu vienes con nosotras –

- ¿Quiénes son nosotras? Y… ¿Hacia dónde vamos? – pregunto confusa, ella pensó que se cambiaria en su propia casa sin necesidad de trasladarse

- Eso no te lo diré, pero pasaremos un dia de madres e hijas para relajarnos antes de la boda, cámbiate – arrojo un poco de ropa sobre su cama – Te estaremos esperando afuera con la Maribel –

- Espera… ¿Tengo que pasar mi dia con ella? – Apunto a Santana – Ademas de aguantarla por años, tengo que pasar mi ultimo dia de soltera con ella y aguantando su mal humor ¿Estas de broma? –

- Voy hacer de cuenta que no es oído eso ¿De acuerdo? – la latina la señalo

- No me quiero ir – comenzó el conocido berrinche Berry – Mi amor… diles que no puedo irme – le pidió a su novia

- No puede irse – dijo Quinn como si de una maquina se tratase

- Amor pon un poco mas de entusiasmo ¿quieres?… intenta hacerles saber que quieres que me queda aquí ¿no? – la rubia sonrio

- Por favor! – imploro con sus manos – No se la lleven… no puedo vivir sin ella, por favor! – pidió dramáticamente - ¿Asi? – la morena asintió divertida

- Ya oyeron a la señorita, no pue… - dejo de hablar al ver como Santana caminaba hacia ella con claras intensiones de sacarla de la cama – AMOR! – la morena paso ambos brazos por la cintura de su novia y se aferro como si fuese el ultimo vegetal del planeta.

- Suéltate enano – La latina la tenia agarrada de las piernas mientras Quinn la tironeaba de los brazos, dejando a una morena suspendida en el aire, mitad de su cuerpo sobre la cama y mitad sobre lo que sería el suelo

- Quinn no me sueltes – advirtió al sentir que sus brazos perdían fuerza – Quinn! –

- Hago lo que puedo… Santana tiene mas fuerza – Aferraba sus dedos a las manos de la morena, pero el sudor provocaba que se resbalara – RACHEL! – grito al sentir que sus dedos no sostenían mas sus manos, y un seco golpe en el piso retumbo por el departamento. Santana comenzo a reir

- Gracias por alegrar mi dia – reía – Ahora cámbiate! – la latina abandono la habitacion

Quinn se asomo por el borde de su cama y vio como su morena aun seguía boca abajo algo dolorida por el golpe

- ¿Cielo? – pregunto temerosa

- Auuuu – se limito a responder para hacerle saber a Quinn que aun no estaba lista para levantarse

- ¿Te has golpeado muy fuerte? –

- Solo las rodillas… aun puedo casarme – la rubia sonrió

- Es mejor que te levantes, hicimos lo que pudimos pero conoces a Santana, volverá por ti asique es mejor que te cambies cielo – tomo la ropa de su chica y se la alcanzo desde la cama. Rachel sin dudarlo tomo la ropa junto al brazo de Quinn y tironeo de ella provocando que cayera encima

- Oh – se quejo la morena al sentir un golpe quitándole la respiración – Si que estas pesadita eh! –

- Estúpida… - golpeaba su hombro

- ¿Qué forma es esa de hablar a tu futura esposa?... y deja de golpearme, me ves en el piso tras el golpe y no haces mas que agregar mas –

- Ooooh, lo siento mi amorcito – ponía voz de niña - ¿Dónde le duele a mi princesita? – preguntaba aun manteniendo el papel

- Aquí… - apunto su cuello, Quinn dejo un beso – Por aquí – un ojo – Y aquí… - su nariz

- ¿Algún otro lado más? – La morena negó, y Quinn esperaba más.

- No, así está bien… puedes retirarte – La rubia abrió su boca levantando una de sus cejas sin poder creérselo. Intento pararse pero la interrumpió su novia – Claro que no… ven aquí! – tironeo de su cuerpo y comenzó a besarla, se sentía como el cantar de los ángeles, y recordó que en el instituto todos decían que cuando besabas a Quinn Fabray sentías como fuegos artificiales explotaban a tu alrededor… y no se equivocaban.

- ¿DE NUEVO? – Santana hablaba desde la puerta

- No! – se levanto como resorte del piso, comenzando a colocarse la ropa. – En cinco estoy – entro al baño para asearse.

- ¿Dónde irán San? – pregunto Quinn levantándose del suelo

- Desayunaremos con nuestras madres y creo que iremos a un spa o algo asi… no lo se – le resto importancia con sus manos

- Pero yo también quiero eso –

- Claro que no… lo que tu quieres es ir toqueteando al gnomo todo el tiempo que puedas – Quinn levanto un hombro sin negar aquello, tenia un poco de razón

- ¿Y Britt? ¿Qué se supone que hará? – Ella no quería quedarse sola y no habia arreglado nada con su madre

- Ella vendrá por ti también –

- ¿Por qué no vino contigo y listo? – pregunto mientras levantaba la ropa del suelo que habian dejado la noche anterior. Santana ya estaba totalmente acostumbrada, la confianza con Rachel era bastante grande, mas de lo pensado.

- Por que la iba a pasar a buscar tu madre… al parecer tienen los mismos planes –

- Okay – busco su móvil – Llamare a Beth para pedirle que se prepare, no quiero pasar mi dia lejos de ella –

- Lo siento, pero ella ira con nosotras –

- Pero yo quiero estar con mi hija también… asique me voy con ustedes –

- Ni lo pienses – negó con su cabeza – Aparte quiere hablar con el enano… por el tema de su noviecita –

- ¿Ya le pidió? – santana asintió

- ¿Quién quiere hablar conmigo?¿Que noviecita… de quien hablan? – ambas mujeres se miraron atentas, ninguna de las dos quería salir a responder aquello.

- ¿Eh? – pregunto Santana haciéndose la tonta – Ya deja de escuchar cosas que no son y vámonos! – tomo su mano

- Pero… - miro a Santana y luego a Quinn – Pero… yo –

- Adiós mi amor! – saludo con su mano la rubia mientras veía como se alejaba su chica

Su móvil comenzó a sonar – Diga… -

- Quinnie…en quince minutos pasamos por ti –

- Perfecto, me baño y las espero – corto la llamaba y se perdió en el baño


Luego de un potente desayuno cargado de proteínas para las morenas de aquella mesa y Beth, retomaron su camino y se marcharon hacia el spa que había comentado con anterioridad Santana.

- Bienvenidas a Beauty House – las recibió una hermosa pelirroja en la recepción

- Buen día, tenemos unas sesiones en el spa, mi nombre es Corcoran Shelby –

Luego de buscar en la maquina, sonrió – Claro aquí están, por favor síganme – salió detrás del mostrador y comenzó a recorrer el lugar. En el primer salón que atravesaron pudieron ver varias mujeres sentadas frente a un enorme espejo, seguramente sección peluquería pensó la morena, luego le seguía manicuria, limpieza de cutis y demás. No era amante de esas cosas a decir verdad, con tan solo ponerse alguna que otra mascarilla los fines de semana le bastaba, pero ya que estaba en aquel lugar quizás aprovecharía de todo eso.

- ¿Ya ves como te mira la pelirroja? – Santana codeo a la morena para avisarle

- ¿De que hablas? –

- De cómo te mira… y ahí esta otra vez – Le señalo con la mirada, y sin querer la morena observo. No se equivocaba, la estaba mirando y hasta le parecía incomodo.

- Ya deja de quedar tan obvio… no quiero problemas San –

- Nadie esta diciendo aquí que pasara algo –

- Eso esta claro, pero a veces una mirada puede ser mal interpretada… deja de mirarla – le advirtió

- Mami…- Beth llego a su lado y tomo la mano de Rachel – Yo no quiero ir para que me manoseen mi cuerpo… quiero nadar – sonrio

- Pero ¿Dónde pretendes nadar? – le pregunto preocupada por la idea

- Alli – señalo a través de los vidrios. Se podía observar una gran pileta de natación en el centro siendo ocupada por algunas mujeres de mayor edad, y a su alrededor sillas de sol. Cerca de lo que parecía ser la entrada se ubicaba un pequeño bar. El espacio estaba todo cerrado, pero gracias a los grandes ventanales y al techo vidriado los rayos de sol entraban claramente. - ¿Puedo? – rogo con su carita

- No lo se Beth… estaras sola en la pileta –

- Ya no soy pequeña! – dijo molesta

- No he dicho que estas pequeña… es solo que no quiero dejarte sola, lo siento – la niña agacho su cabeza triste

Ya habían llegado cerca de unas camillas donde estarían las cuatro mujeres recostadas. Sin dudarlo mas la pelirroja se acerco a la morena y la niña.

- ¿Sucede algo? – pregunto al ver el rostro de Beth y una Rachel que casi abandona su bata blanca pero al verla llegar se la coloco sin pensarlo.

- No –

-Si… - hablaron a la vez – Mi mami no me deja ir a nadar – la acuso

- No es eso… solo no quiero que este sola, no podre verla desde aquí y estare intranquila –

- ¿Qué te parece si yo me ocupo en persona? – Beth sonrio

- No, claro que no… tu tienes que hacer tu trabajo – miro a su hija – Beth compórtate – le pidió calmada

- Por eso mismo es mi trabajo. Iré a recepción para avisarle a mi compañera y volveré a buscarte… claro, si tu madre… - espero que la morena se presentara

- Rachel – respondió nerviosa

- Si tu madre Rachel te da el permiso de venir conmigo – le sonrio a la morena, que suspiro vencida

- De acuerdo… pero – Beth saltaba contenta – Pero Beth… haz caso y no te metas en lo profundo por favor –

- Si si… eres la mejor ma! – le dejo un beso en su mejilla y se fue a cambiar.

- Famke Janseen - estiro su mano para presentarse, la morena no dudo en tomarla y devolverle el gesto presentándose a ella misma – Cualquier cosa que necesites puedes buscarme… en unos minutos vendre por ella – le sonrio y dejo el intimo salón, no sin antes avisarles a las demás mujeres que enviaría a las masajistas

- ¿Qué tienes con las viejitas? – comento Santana mientras la morena se acostaba en la camilla que pertenecía a su derecha. Digamos que en orden se encontraban, Maribel seguida por Santana, luego Rachel y por ultimo Shelby.

- Ojo con lo que dices… que ella debe tener mi edad – amenazo su madre

- Claro que no ma… - comento como si aquello fuese imposible, la recepcionista era mas joven, pero la cara de su madre fue suficiente – Tú eres más joven – aclaro

- Así me gusta más… -

- ¿Cómo haces? – volvió a preguntarle la latina a su amiga

- ¿Para qué? – aparto su pelo hacia su hombro izquierdo y apoyo su cabeza mirando hacia su derecha donde su madre ya estaba acomodada mirando hacia su lado. Le sonrio, el solo pensar que la tenia con ella en ese momento tan importante le alegraba el dia.

- Para que te sigan… no lo se, ¿Largas algun aroma en especial o algo asi? Como las perras cuando… ya sabes – ambas madres comenzaron a reir por su ocurrencia

- Ya deja eso Santana, ¿Recuerda que hoy nos casamos cierto? –

- Claro… como olvidarlo – aparecieron dos hombres junto a dos mujeres – Pido a mister músculos para mi – levanto su dedo índice para indicarle al muchacho que fuera hasta ella.

La tarde paso sin inconvenientes, salvo por Beth y Famke. Al parecer la pelirroja había mirado de mas a la morena, y recibió el castigo Rachel con una montaña de celos por parte de su pequeña hija, que contenía el mismo carácter que su prometida, no era para nada bueno tener a dos Fabray en su contra, pensó en lo que le quedaba aun por vivir y temió por su vida, pero era lo que había elegido. Luego de recibir los mimos por parte del Spa, decidieron volver hacia el departamento para tomar las cosas e irse hacia el hotel, donde seria la gran ceremonia.


- ¿Qué sucede?- una rubia llegaba junto a su amiga frente aquel enorme ventanal que daba al intimo y cerrado jardín donde varias sillas ya se estaban terminando de arreglar frente al gran altar donde estaría el cura, que se dedicaba a este tipo de bodas vale aclarar, dándoles su bendición.

- Estoy muy nerviosa… jamas pensé que mi sueño se haría realidad Britt – sonrio de medio lado sin apartar la vista del cristal

- El amor siempre triunfa – paso su brazo por el hombro de su amiga – Y ustedes se han tomado su tiempo, pero yo sabia que volverían tarde o temprano… y por suerte fue temprano – le sonrio – Me alegra que ahora pueda tenerte a mi lado amiga, que no tenga que escucharte mas llorar detrás de un móvil mientras yo estaba lejos de ti –

- Gracias por eso Britt… nunca te lo he agradecido, tú has sido una persona muy importante para que no bajara los brazos – se abrazo a ella – Estaré eternamente agradecida – la ojiazul apretó su cuerpo

- Me haras llorar y todavía ni siquiera han llegado a maquillarnos para arruinarlo – ambas comenzaron a reir

- Quién diría que nos estaríamos casando Britt! – Suspiro – Estoy completamente feliz – se mordió el labio intentando aguantar sus lagrimas

- Lamento interrumpir muchachitas – Judy entraba en la amplia suite junto a Susan, la madre de ojiazul – Las chicas que nos arreglaran ya están subiendo –

- De acuerdo, ire a colocarme una camisa – anuncio Brittany para no arruinar su peinado a la hora de desvestirse y ponerse su vestido de novia.

- Madre… ¿sabes algo de Rach? – Judy negó – Pero… ¿Aun no han llegado al hotel? ¿No has hablado con Shelby? –

- Mi amor, debes tranquilizarte… ella vendrá pronto, no comiences hacerte la cabeza – Quinn suspiro

- Bien! A prepararse entonces – sonrió intentando creérsela. En verdad estaba muerta de nervios y el no saber nada de su novia la ponía aun peor.


- Buenos días… soy Rachel Berry, he reservado una habitación – el muchacho le sonrió luego de buscar su nombre

- Usted es una de las señoritas que hoy dará el sí – comento efusivamente

- Asi es – recibió la tarjeta perteneciente a su cuarto - ¿Sabe si Quinn Fabray ha llegado? –

- Claro… hace unos minutos han arribado –

- ¿Podría decirme en que habitación se encuentra? – le pregunto al muchacho murmurando por lo bajo

- Creo que eso no será posible – la morena frunció su ceño – Tengo ordenes explicitas de no dar ese tipo de información – aclaro

- Pero soy su novia ¿Cómo que no puede decirme su número de habitación? – ya estaba perdiendo la poca paciencia que tenia

- Por eso mismo, no puede ver a la novia antes de tiempo – dijo algo nervioso al ver como la morena se acercaba de a poco algo amenazante

- No quiero tener que ponerme nerviosa el dia de mi boda… ahora por favor dime el numero – el chico negó

- L-lo … s siento, pero no –

- Bien tu lo has querido asi – lo señalo – YA MISMO QUIERO QUE LLAMES AL ENCARGADO – comenzó a gritar fingiendo enojo, ganándose las miradas de varias personas que estaban en recepción – TRAEME EL LIBRO DE QUEJAS… ESCRIBIRE UNA ENORME CARTA QUEJANDOME AL RESPECTO… LLAMA AL ENCARGADO YA! – Shelby llego hasta la recepción intentando calmar a su hija

- No es necesario… no, por favor… me echaran y he comenzado esta semana… necesito este trabajo – pidió el muchacho y la morena se sintió fatal pero ya había quedado como una loca. Volvió a mirarlo amenazante – Tome – le entrego rápidamente una tarjeta – Esta al final del pasillo de su mismo piso –

- Perfecto! – le sonrió ampliamente – Gracias por su atención – le guiño un ojo y se fue camino a su habitación seguido por las demás mujeres. ¿Por qué Santana no detuvo a la morena? Fácil, ella también sacaría beneficios de esa pequeña tarjeta.


Luego de varias horas ya se podía palpitar el ambiente de fiesta y oir la cantidad de gente que se acomodaba en las diferentes sillas en aquel enorme jardín. Quinn no quería acercarse a la ventana, sabía que sería una mala decisión y eso solo aumentaría aun mas sus nervios. Luego de que terminaran con su maquillaje y peinado, tomo una botella de agua del frigo bar y camino hasta quedar frente a su vestido para comenzar a colocárselo.
A decir verdad no era ostentoso, pero no se privaría de tener uno como en los cuentos de hadas, con una enorme campana, un velo y sus guantes blancos. Su pelo a diferencia al de Britt, lo llevaba suelto, siendo acompañado por una pequeña corona de flores marcando un look natural haciéndole compañía a su rostro.
Por otro lado su amiga llevaba un vestido completamente diferente al de Quinn, su color era el marfil, llagaba hasta el piso provocando que en su parte trasera se formara una pequeña cola. En su parte de arriba no eran necesarios los breteles, se adhería al cuerpo de la bailarina a la perfección logrando dejar sus hombros al descubierto gracias a su pelo recogido siendo sostenido por una tiara de pequeños brillantes provocando un perfecto peinado, dejando caer alguna onda a los costados de sus orejas.

- Están preciosas! – decían ambas madres que ya permanecían expectantes junto a la puerta cambiadas y maquilladas. Se acercaron a sus hijas y se abrazaron a ellas transmitiéndoles todo el amor de madre y la contención que necesitaban en ese momento.

- Iremos a verificar que todo esté bien ¿de acuerdo? – Hablo Susan – Vendremos a buscarlas cuando sea la hora – ambas rubias asintieron y sus madres abandonaron la suite junto a la peluquera y maquilladora.


- Wow! – Santana junto a Rachel aparecían en la habitación con su vestimenta de novia. Los señores Berry comenzaron a silbar mientras que sus madres aplaudían, ya todos estaban cambiados, solo faltaban ellas y Beth. Ambas morenas se hicieron a un lado haciendo reverencia a la pequeña princesa que aparecía detrás de ellas con un hermoso vestido acampanado blanco. Ella seria quien se encargaría de los anillos. – Están preciosas! – ambos hombres corrieron hasta las novias. Leroy abrazo a su hija mientras Hiram cargaba en sus brazos a Beth

- Me arrugaras mi vestido abuelo – Rachel sonrió inconsciente, jamas pensó que se sentiría tan bien al escuchar abuelo, haciendo referencia a uno de sus padres. Lo habia escuchado antes de la boca de su pequeña princesa, pero escucharlo ese dia, era un conjunto de emociones que le provocaba felicidad y hacia que todo se apreciara el doble.

- Estas perfecta hija – comento Maribel mientras era ayudada por Shelby para terminar de arreglar el vestido y peinado de su hija, los últimos retoques.
Santana vestía el mismo corte de vestido que su prometida, como no podía ser de otra manera marcando el fiel estilo López, se había decidido por un vestido pegado a su cuerpo largo hasta el piso sin mostrar sus zapatos, pero sin cola a diferencia de su novia. Ella si llevaba breteles junto a unos guantes, como Quinn. Su pelo decidió dejarlo suelto, inclinándolo hacia el lado derecho acompañado por una hebilla con pequeños diamantes, como si fueran péquelas ramitas que se esparcían por su pelo, sosteniendo uno de sus lados.

Rachel llevaba un estilo parecido al de Quinn y su pequeña Beth, pero su vestido no llevaba su campana tan pronunciada, y a la altura de su cintura tenía una pronunciada cinta blanca con un enorme moño en su parte trasera. Su flequillo lo peino hacia un costado tras haber decido usar su pelo recogido siendo decorado con una pequeña tiara, como si fuera una fina y delicada corona.

- Permiso… - Judy anuncio su llegada - ¿Cómo están las novias? – pregunto con una enorme sonrisa en su rostro. Susan se llevo las manos a su cara al ver como lucia su nuera.

- Estoy orgullosa que tu seas la futura esposa de mi hija – comento con lagrimas en los ojos acercándose a la latina, que sin dudarlo la abrazo y dejo escapar algunas lagrimas. Si bien sus padres no habían mostrado resistencia, Santana al ver que no podía luchar mas contra sus sentimientos por Brittany, decidió hablar con Susan, encontrando en ella una confidente para guardar sus secretos y confesiones que nadie sabia. Estaba agradecida de por vida con eso.

- ¿Nerviosas? – pregunto Judy ambas morenas asintieron

- ¿Cómo se encuentra Quinn? – le pregunto la morena impaciente.

- Hermosa… ambas lo están – le aclaro a Santana – Pero no mas que mi pequeña nieta, mírate Beth Puckerman – le daba una vuelta – Eres una preciosa princesa salida de un cuento de hadas – le sonrió

- Bueno… iremos a ver como esta todo – Shelby corto el momento

- Si, a eso mismo veníamos… así bajamos juntos, y cuando ya este todo preparado venimos a buscarlas –

- De acuerdo – le sonrio la morena, no veía la hora de ir a ver a su hermosa novia.

- Rachel… quédate aquí, solo por hoy… no vayas a buscarla, no rompas con la tradición – advirtió Judy. La morena asintió rápidamente, se lo habia pedido su suegra, y no podía contra aquello. Suspiro profundamente y se sento a esperar para que vinieran por ellas.


Unos golpes en la puerta interrumpieron la pequeña conversación que mantenían las rubias.

- Adelante – Quinn dio permiso elevando su voz. Un cuerpo perteneciente a un hombre hizo acto de presencia

- ¿Qué haces tú aquí? – se levanto de su asiento siendo seguida por Brittany

- Vengo a robarme a la novia – intento bromear

- Vete… no quiero verte – sus nervios volvieron aparecer.

- Solo quiero hablar… por favor –

- No, vete! – camino hasta el gran ventanal dándole la espalda. Brittany entendió el gesto que le hizo el hombre y se alejo dándoles intimidad, pero no se ira lejos, solo al pequeño living por si Quinn llegaba a necesitarla, aun no se fiaba del todo

- Quinn… se que no quieres verme, pero necesito hablar contigo –

- Ya es tarde ¿no crees? –

- Nunca es tarde para pedirle perdón a tu hija – comenzo acercarse

- Tu no eres mi padre, Russel y me lo has dejado en claro varias veces antes de marcharme de Lima – se dio vuelta – No te acerques – le advirtió

- Quinn, se que no me perdonaras, no hoy pero no te imaginas lo arrepentido que estoy… se que he cometido un grave error… se que fui el primero que se opuso a todo esto, pero … - agacho su cabeza llamando la atención de su hija – Quiero disfrutar de mis últimos meses junto a mi hija –

- ¿De qué hablas? – se preocupo

- No quiero darte lastima si eso es lo que piensas, pero quiero irme de aquí en paz – se sento en el borde de la cama invitando a su hija a que imitara su acción – Me han diagnosticado cáncer y la verdad es que no quiero someterme a los dolorosos tratamientos, solo dejare que pase y ya… - miro a los ojos a Quinn – Creo que tenias razón cuando me dijiste que la vida se iba a encargar de mi, y créeme que estoy muy arrepentido hija, estos meses no he pensando en otra cosa que no seas tu –

- ¿Por qué ahora Russel?... Buscas arruinarme mi boda ¿cierto? – tenso su mandíbula

- Claro que no, es lo que menos quiero hija –

- Entonces dime ahora mismo a que has venido – se paro molesta

- Me ha llamado Rachel… - solto provocando que Quinn girara en su lugar con sus ojos abiertos sin poder creerlo

- ¿De que hablas? – frunció su ceño

- Lo que oyes… esa mujer es digna de ti hija, tiene muchas agallas y me lo dejo en claro al llamarme –

- No necesito que tu me lo digas, se como es Rachel – le dejo en claro

- Lo se – reconoció

- Dime de una vez porque te ha llamado –

- Porque no quería que en tu boda tu estuvieras sin tu padre al lado – Quinn cerro sus ojos negando con su cabeza. ¿Cómo no pensó en eso antes? Noches enteras durante esos últimos meses habia comenzado su calvario sintiendo la ausencia de un padre. Tenia a los señores Berry, no podía quejarse, pero ellos no la habian criado, mucho menos curado las veces que se cayo de un árbol, o cuando tenia noches donde no podía dormir debido a su fiebre. Aquel hombre se habia portado muy mal con ella y su novia, pero la sangre siempre tira, y el pensar en sus años donde era pequeña y su padre antes que lo consumiera el poder, era bueno con ella, y podía con ella y su enojo. – No te enojes con ella… realmente fue muy maduro de su parte el acceder hablar conmigo solo por verte feliz a ti después de cómo la trate –

- Jamas me enojaría con ella, se que no lo ha hecho con malas intensiones, tu no tienes idea el calvario que he pasado por tenerla lejos mio y no contar con tu apoyo dejándonos de lado a mama y a mi con Beth –

- Lo se Quinn… se que soy el culpable de que hayas pasado tantas cosas malas, y voy a entender si nunca mas logras perdonarme pero… - Quinn lo interrumpió

- No te confundas, yo tengo corazón y el estar junto a Rachel me ha enseñado que tengo que poder perdonar para asi olvidar… y aunque aun no puedo hacerlo contigo, por el momento te disculpare –

- Gracias… creo que no puedo pedir más que eso –

- ¿Te quedaras a la boda? – pregunto luego de varios minutos en silencio

- Si tu quieres, me quedare con mucho gusto –

- Así será entonces… -

- ¿Quién te llevara al altar? –

- El padre de Rachel, Hiram… y prefiero que así sea – aclaro

- Me parece bien… - se levanto de la cama - ¿puedo… darte un abrazo? – pregunto temeroso

- Si… puedes – cerro sus ojos y volvio a sentir como algo en ella se completaba, volver a estar en los brazos calidos de su padre no lo cambiaria por nada. Ese hombre les habia hecho mucho mal, pero a fin de cuentas era su padre, y no iba abandonarlo como el lo hizo en un momento asi.

- Estas hermosa – se separo del abrazo – Rachel es una persona muy afortunada –

- No… yo lo soy por tenerla – le sonrio y hombre asintió

- Te espero abajo – le guiño un ojo y salió de la habitación encontrándose con Judy, a la cual saludo amablemente. Al parecer no solo habia hablado con Rachel, sino que en ese mes que estuvo en New York lo aprovecho para juntarse con su ex esposa y aclarar todo. Lograron llegar a un acuerdo para poder convivir en paz, y le comento que ahora su vida habia dado un giro de 360 grados, le conto sobre Shelby y sus planes juntas. Para su sorpresa Russel pareció tomarlo bastante bien, dejándole en claro que cualquier cosa que necesitase no dudara en buscarlo.

- Quinnie… ya todo esta listo – llego junto a su hija - ¿Estas preparada? – Quinn negó

- Jamas se esta preparada para esto… pero no quiero hacer esperar a mi esposa – sonrio

- Asi me gusta… Hiram ya esta esperando por ti en la sala – tomo su mano y ambas rubias partieron hacia el encuentro - ¿Y Britt? – pregunto al no verla

- Ya bajo… ustedes entraran juntas – aclaro Hiram

- ¿Y Rachel? – tomo su ramo de novia

- Ya esta esperando por ti junto a Santana – le sonrió. Quinn dio un sonoro suspiro y espanto sus nervios

- Bien… que comience el show – bromeo y juntos abandonaron la suite.


La marcha nupcial sonaba de fondo en aquel enorme jardín decorado por mas de cien sillas. Beth con su notable encanto camino tranquila por aquella larga alfombra roja con los anillos en su poder, sin desviar la vista sobre su mami Rachel. Quizas por eso mismo sentía que nada podía salirle mal, su madre la estaría esperando al final del camino con una enorme sonrisa.
Los minutos pasaban y cada vez faltaba menos para ver a ambas rubias caminar hacia ellas. Estaban al borde del colapso emocional, si bien Santana intentaba mostrar cordura, la realidad es que por dentro su estomago era un enorme nudo de nervios, y Rachel lo sabia, pero no quería quitar la vista de la puerta que daba al jardín, por allí aparecería Quinn, su Quinn y no quería perder detalle de aquello. Como si fuera un perfecto sueño, ambas rubias hicieron acto de presencia dejando a las novias con la boca abierta.

Que afortunadas somos al tener estas hermosas damas a nuestro lado. Nada puede salir mal, ya nada puede arruinar nuestros sueños. Hemos querido esto desde un principio y lo hemos logrado. Con tropezones, caídas, llantos, peleas y enojos… pero al final de todo siempre triunfo el amor, y hoy es uno de esos días donde todo esta en su perfecto lugar, con las personas indicadas en el momento justo. Ahora solo queda disfrutar de la felicidad que la vida nos esta regalando – ambas morenas pensaron mientras sus futuras esposas atravesaban el jardín hasta llegar a su lado.

Ambos padres hicieron el reconocido acto de entregar a la novia.

- Estas… preciosa – ambas morenas le dijeron a sus novias – Perfecta –

La ceremonia se dio como todos los esperaban. Las primeras en casarse fueron las Brittana, para luego esperar por el turno de las Faberry. Beth hizo un excelente trabajo al hacer entrega de los anillos a sus tías, y luego a sus madres.

- Pueden besar a la novia – las cuatro chicas sonrieron ampliamente y cerraron aquel pequeño acto de amor con un esperado y deseado beso. No era como los demás, aquel beso marcaria un nuevo rumbo en sus vidas, una nueva página donde escribir en sus vidas, un nuevo comienzo.
Los aplausos no demoraron en llegar provocando que ambas parejas cortaran su beso y comenzaran a caminar hacia el salón donde se llevaría a cabo la fiesta.

Todo era un sueño, la decoración del salón, las mesas, la enorme torta que descansaba a un lado de la pista de baile, las luces… todo era perfecto, y las chicas estaban conformes al haber dejado que sus padres se hicieran cargo de aquello.
Una enorme y larga mesa principal era ocupada por las anfitrionas de aquella fiesta, sus respectivos padres y los padrinos y madrinas de las muchachas.
El menú era variado, mostrando los gustos de las Faberry-Brittana. Se podían encontrar platos vegetarianos, pastas, variadas ensaladas y carne o pescado.
A decir verdad habian querido hacer una boda intima, pero teniendo a Santana en el medio de sus preparativos con alma de fiesta no iba a permitir compartir su felicidad con solo algunos. Lo cual la boda se extendió de menos de cien invitados a mas de doscientos. Entre ellos obviamente, no podían faltar sus compañeros de Glee Club con su respectivo profesor Shue junto a su esposa Emma, y la temible Sue Sylvester.
Como forma de agradecimiento, sus compañeros de coro decidieron regalarles una pequeña performance luego de la cena con el tema "I just can't stop loving you". Todo estaba saliendo de maravilla, pero el momento de pronunciar sus votos se aproximaba y a decir verdad Santana temía hacer el ridículo dejándose expuesta frente a todos, y Quinn le aterraba la idea de tener que hablar frente algunos desconocidos para ella.
Leroy se acerco a ellas luego de ir en busca del micrófono y se lo acerco a su hija, al ver que era la mas envalentonada, a decir verdad a ella le encantaba tener la atención de todos y esa noche no seria una excepción, pero Brittany se anticipo y lo tomo antes que ella, dejándole en claro que quería comenzar primero para que su Sanny dejara de sufrir y pasara por esto rápido.
Tomo la mano de la latina y le dio un leve apretón queriéndole transmitir un poco de tranquilidad

- Hola a todos – saludo la rubia con su suave y aniñado tono de voz – He decidido comenzar yo con mis votos, no quiero que Sanny se me desmaye sin antes escuchar lo que tengo para decirle – todos rieron – Tu eres un hermoso unicornio – comenzo con sus votos dejando algunos invitados sin entender – Y me has enseñado a valorarme por mi misma, confiando en mi capacidad, y sobre todas las cosas haciéndome saber que no soy tonta, como todos piensan que soy. Tu has sido la primer persona que me ha dicho que soy un unicornio Sanny – la latina le sonrio entendiendo lo que decía su chica – Y creeme que no podría pedir mas que esto, siempre hemos estado juntas, y hemos tenido miedo al descubrir que nuestro sentimientos iban mas alla de una amistad pero soy feliz al haber pasado por todo eso juntas. Te amo Sanny, nunca te olvides de eso – dejo el micrófono en la mesa y recibió el esperado abrazo de su ahora, esposa. Las Faberry sonreían frente a lo que veian mientras los invitados aplaudían por aquellas bellas palabras.

- Bueno… creo que me toca a mi y no podre escaparme – comento Santana provocando sonrisas en los demás – Quiero dejar en claro que me he opuesto a esto de los votos, pero Britt me puede – gritos provenientes de su antiguo grupo de coro se escucharon en el salón bromeando sobre ser dominada – Voy hacer de cuenta que no los he escuchado – todos rieron. Santana suspiro sobre el micrófono y todos supieron que era momento de hacer silencio y ayudarla en ese momento prestando atención y dejando las bromas de lado - ¿Qué puedo decirte que ya no sepas? Has sido mi mejor amiga, mi confidente en todos estos años que hemos estado juntas. Sabes que desde el primer dia que te vi en los vestidores de McKinley no te he sacado de mi mente. Hemos pasado muchas cosas juntas, y hasta he intentado en su momento negar este amor que siento por ti, por temor al que diran y por miedo a perder a mis seres queridos logrando que me dieran la espalda, pero nada de eso paso… me han sabido entender y eso te lo debo a ti por apoyarme en todo momento y no dejarme sola, correspondiendo este enorme amor que siento por ti. Eres un precioso unicornio, y eres mio… y soy la persona mas afortunada de todos. Me haces feliz, y créeme que todos los días me levanto con un propósito en mi mente… ser una mejor persona para ti, y merecerte. Te amo Britt-Britt – le sonrió limpiando algunas lagrimas que caían por sus mejillas y se escondió en el cuello de su esposa. No hace falta aclarar que los aplausos se hicieron presentes y varios amigos gritaron elogiando las agallas de Santana por hacer aquello.

- Wow! Pequeño discurso amiga… ¿Qué quedara para nosotras cielo? – comento la morena cortando con los aplausos y dando cierre al momento Brittana. La latina le sonrió mientras su rubia limpiaba sus lagrimas – Mira que has resultado débil Satan… hasta pareces un bebe – todos rieron – Sabes que es mentira… me atrevo a decir que todos adoramos cuando muestras esta parte de tu personalidad. Te quiero – le guiño un ojo – De acuerdo, es mi turno! – suspiro – Vaya… creo que tengo muchas cosas en mi mente y la verdad que me es muy difícil expresarlas todas, pero hoy es uno de los días más importantes en mi vida… y digo uno de tantos, porque aun nos queda vivir muchos juntas – miro a su esposa – Me haces feliz… - suspiro – no te imaginas cuanto, y todos los días agradezco por tenerte a mi lado. Creo que ambas la hemos pasado mal por separado, pero Britt siempre me decía cada noche que se comunicaba con nosotras, que todo volveria a la normalidad pronto y que el amor siempre triunfaría… cuanta razón tenia – le sonrio a su amiga ojiazul – Quizás por cosas del destino y la vida, hizo que quiera volver a encontrarte a ti y a Beth – miro a la pequeña que permanecía sentada a la izquierda de Quinn – Ustedes son la razón de mi vivir, son la luz de mis ojos, son esa motivación que tengo para conseguir todo lo que quiero y me propongo. Jamas me voy a cansar de decirles cuanto las amo y lo afortunada que soy al tenerlas a mi lado. Tu junto a Beth han logrado que sea una mejor persona, haciendo que vuelva a creer en mi misma, y que todo en esta vida tiene solución. Te amo Quinn, y no te imaginas cuanto… eres mi felicidad, y no pienso volver a romper mi promesa, estaremos por siempre juntas – aparto el micrófono de su boca y recibió gustosamente los labios de su chica. Beth sin quedarse fuera, se unió a ellas y la morena decidió levantarla para crear un abrazo familiar.

- Es mi turno – hablo la ultima rubia del grupo tras separarse de la morena, quien se sentó en su silla con Beth en brazos - ¿Por qué me dejaron para lo ultimo? – le pregunto a sus amigas y chica negando con su cabeza – Lo tenía todo preparado en mi mente, porque bueno debo de admitir que yo he insistido en el tema de los votos junto con Britt, pero los nervios me están jugando en contra y mi mente está en blanco – sintió como su mano recibía un calor particular, calido, conocido. Rachel la estaba tomando regalándole un te amo con sus labios silencioso – Aun no creo que todo esto nos este pasando, como ha dicho Rachel el camino ha sido duro ¿saben? – miro a los invitados – Pero esta increíble mujer que tengo a mi lado – levanto su mano que sostenía la de Rachel – Me ha enseñado que con amor se sale adelante, y es capaz de reparar cualquier mal. Créanme que de eso se, y mucho… tu – miro a su esposa – Tu me has sacado del pozo donde me encontraba, me has salvado y has logrado en mi que vuelva a creer en que si se puede salir adelante. Me has enseñado a perdonar a los demás y a perdonarme a mi misma, me supiste enseñar que debo valorarme mas como mujer y hacerme respetar. No te imaginas lo que agradezco que Beth te haya elegido como su otra mama, al parecer de muy pequeña tenia las cosas en claro y sabia que tu no le fallarías, asi como no me has fallado a mi – limpio una de sus lagrimas con la mano que sostenía el micrófono – Nos has salvado Rachel Berry, y eres el mejor regalo que la vida pudo darme – le sonrió dando por terminado sus votos y se lanzo a los brazos de su esposa junto a su hija.

- Las amo… son lo mejor que tengo, las amo mucho – murmuro Rachel al oído de sus rubias frente a los aplausos que aun no cesaban.

- Quiero invitar a las novias a que se acerquen a la pista para abrir la noche de fiesta junto a su primer baile como esposas – pidió el animador que habían contratado para la fiesta.

Ambas parejas se tomaron de la mano y caminaron hasta el centro de la pista, donde los ojos de los invitados las seguían prestando atención en todo momento.

"How deep is your love" comenzó a sonar marcando aquel primer baile como casadas. El tema habia sido escogido por las cuatro chicas, tras una dura semana de búsqueda y desacuerdos. Una mañana Rachel se levanto con esa melodía en su cabeza, y tras buscar el tema y escuchar detenidamente la canción no dudo en mostrársela a sus amigas y novia para que ellas terminaran por aceptarla encantadas, decidiendo que esa sería su canción.

- Eres mi sueño hecho realidad – murmuro Rachel en el oído de Quinn

- Y tu eres el mejor regalo que la vida me pudo haber dado junto a Beth – se aferro aun mas al cuerpo de su esposa sincronizando sus pasos de baile a la perfección.

- Soy una de las personas más afortunadas de este mundo Britt, no te imaginas cuanto te amo – escondió su cara en el cuello de la ojiazul

- Y yo la más feliz por tenerte a mi lado… te amo mi hermosa Sanny – beso su cabeza continuando con el baile.

Luego de aquel tema, los padres de las respectivas novias se acercaron y bailaron con ellas el esperado y típico vals de bodas, seguido por varios invitados que pasaron por los brazos de las cuatro anfitrionas. La pista de baile se lleno frente al primer tema que daba por iniciada aquella alocada noche.

La morena con un simple gesto hacia su amiga Santana le dio a entender que era hora de tomarse unos minutos a solas con sus chicas antes de la despedida frente a todos para pasar su noche de bodas. Ambas morenas buscaron a sus respectivas parejas y salieron al ahora, iluminado jardín. Rachel camino junto a Quinn tomadas de la mano hacia un pequeño altar circular que se situaba en el medio del jardín, como si fuese una pequeña casita color blanca, donde ya las esperaban Santana junto a Brittany.

- Vaya boda López – comento la morena al llegar junto a ellas

- Ya ves Berry – le sonrió - ¿Cómo te trata la vida de casada? –

- No puedo quejarme – abrazo a su esposa por la cintura - ¿Qué hay de ti? –

- Tampoco me quejo, es mejor de lo que creía – le sonrió a su rubia luego de darle un corto beso.

- ¿creen que todo esto nos esté pasando? – pregunto Quinn, todas sonrieron pensando en la misma respuesta.

- Aun no caigo – comento una alegre Britt

- Creo hablar por Quinn y por mi cuando digo que hemos tomado la mejor decisión al compartir este momentos juntas – Quinn asintió

- Créenos que nosotras también pensamos lo mismo, hemos tomado la decisión correcta al querer vivir esto junto a ustedes – hablo Santana

- Quiero que hagamos una promesa – hablo Britt y tomo la mano de Quinn dando a entender que quería formar un pequeño círculo intimo entre ellas – Quiero que prometamos que pase lo que pase, siempre estaremos la una para la otra, que no dejaremos que las peleas consuman esto, y que por sobre todas las cosas nos apoyaremos las cuatro mutuamente cuando una de nosotras lo necesite… como lo hemos estado haciendo durante este tiempo – le sonrió a sus tres chicas

- Es promesa – hablaron todas a la vez abrazándose

- Por siempre juntas – murmuro Rachel en aquel íntimo y pequeño círculo de amistad.

FIN


- Cuéntanos… ¿Qué se siente vivir una vida llena de lujos y con tanta fama sobre tu espalda? –

- Se siente bien, no voy a negarte que por momentos es cansador estar de aquí para allá con entrevistas, los ensayos que tenemos todos los días, los paparazzi que me siguen por todos lados… y bueno ahora le sumo que estoy grabando un nuevo disco –

- Impresionante! Dicen que eres la heredera en las tablas de Barbra Streisand, ¿Cómo te sientes con eso? –

- ¿Cómo puedo sentirme? Súper alagada, como todos saben Barbra es mi mayor idola, y la verdad que con la obra que estamos montando pretendemos hacer un perfecto trabajo con el música "Funny Girl"… esperemos estar a la altura –

- No tengas dudas de eso… acerca del nuevo álbum, ¿Puedes adelantarnos algo? –

- No sé si mi manager me lo permita, no quiero morir luego de la entrevista Ellen… ¿Puedo? - recibió un gesto afirmativo detrás de las cámaras – Puedo decirte con quien compartiré alguna que otra canción… ya conocen a Demi Lovato – se escuchan aplausos

- Ustedes son grandes amigas ¿verdad? –

- Así es, le comente la idea de grabar algo juntas para mi álbum y no dudo en decirme que si, aparte de ser buenas amigas admiro mucho su carrera y ni hablar de las canciones, me las se todas – ambas reían.

- ¿Qué puedes decirnos acerca de tu corazón? ¿Hay alguien que se adueño de el? –

- ¿Hace falta responderte? – pregunto en un tono de broma.

- Pues… después de ver estas fotos – mostro una en la gran pantalla detrás de ellas, todos en el estudio suspiraron con un "Aaaawwww" – creo que hablan por sí solas ¿no? -

- No hace falta agregar nada mas… pero la verdad que esa noche fue estresante pero sin perder el brillo del humor –

- ¿Qué sucedió? –

- Como todos pueden ver esa noche fuimos a cenar con unas amigos a Little Dom's… tu sabes lo que sucede cuando los paparazzi se enteran donde estas comiendo o tan solo pasando un buen momento en algún sitio de la ciudad, no fue la excepción. Cuando salimos de aquel lugar una avalancha de hombres con sus respectivas cámaras salieron al asecho, reconozco que me asuste un poco pero como muestra la foto ella me abrazo y me alejo de todo ese drama. – Sonreía – mentiría si dijese que no me protege, siempre está en el momento justo… esa noche la note enfadada y con los demás chicos comenzamos a reír cuando grito "dejen a mis amigos en paz"… es muy raro verla enfadada, yo la veía realmente tierna –

- Se puede decir que es amor entonces –

- Un amor que empezó en el instituto de McKinley… quizás fue complicado por el medio donde estamos mantener una relación así, pero luego de un dia complicado llego a casa y mis dos mujeres favoritas me esperan con la cena y alguna película para disfrutar juntas… definitivamente es amor –

- Y se nota!... Bueno es todo por hoy, muchas gracias por haber venido… un aplauso para la famosa Rachel Berry de Glee – la audiencia se puso de pie aplaudiendo a la gran estrella del momento.

Sonrió al ver como su vida iba tomando el rumbo que por tanto tiempo durante todos aquellos años estuvo esperando. No podía quejarse, en aquella pantalla estaba la mujer que amaba sin lugar a dudas, habían pasado muchas cosas duras sin embargo su amor logro traspasar con las barreras que gente ajena a ellas le interpusieron en su camino. Mentiría si dijese que sabía que su historia terminaría con un final feliz, pero lucho hasta su último suspiro para mantenerse con fe y pensar que todo aquello solo sería un mal trago del momento.

- ¿Qué haces extraña? – aquella angelical voz invadía su habitación

- Nada… solo miraba la entrevista que has tenido con Ellen – le sonrió luego de darle un beso en sus labios

- ¿Aun sigues con eso? – miro la notebook que se mantenía abierta frente a la rubia.

- No… ya he terminado – le sonrió - ¿Cómo ha estado tu día? – pregunto dejando de lado su pasatiempos por unos minutos

- Algo pesado, pero los ensayos van geniales – le sonrió - ¿Te ha gustado la entrevista? – la rubia asintió orgullosa de su chica

- Has estado hermosa con ese vestido rojo… te sienta bien el rojo – tiro de su brazo provocando que la morena quedara sentada en sus piernas para poder besarla

- ¿Te molesta que haya hablado de ti? – la rubia negó

- Claro que no… disfruto de nuestra privacidad, lo sabes… pero verte feliz contando pequeñas anécdotas nuestras me hace feliz también, aun que… -

- Aun que… - la morena espero, sabía que con algo se opondría

- No entiendo como Ellen no ha seguido con la entrevista luego de que hayas nombrado a dos rubias, y no a una sola – la morena comenzó a reír

- No le ha dado tiempo a preguntar mas, el programa ya debía acabar… por eso mismo lo he dicho – levanto su ceja

- Mira que bien, veo que no das puntada sin hilo –

- Obviamente que no amor, igualmente no me he salvado de sus preguntas en los camerinos –

- Me lo imagine – negó con su cabeza sonriendo – En algun momento se tendrán que enterar y nosotras no nos salvaremos de las llamadas de nuestros agentes –

- Así es… - le dejo un beso en los labios para lograr pararse, sabía que la rubia no la dejaría irse sin antes pagar una tarifa de besos – Iré a la cocina para ver que encuentro así comemos –

- Claro…yo termino esto, lo subo y listo –

- ¿Lo has terminado? – La rubia asintió – Después quiero leerlo, asique imprime una copia así lo leo en la cama –

- Pero… - no quería que su chica lo leyera, le daba un poco de vergüenza por así decirlo

- Nada de pero… quiero saber porque mi chica pasa tanto tiempo lejos de mí, prefiriendo gastarlo detrás de una computadora – la rubia comenzó a reír

- De acuerdo… en un momento iré – la morena abandono la habitación, dejando a su novia corrigiendo los últimos detalles de su escrito.

- No puedo creer que al fin te he terminado – sonrió orgullosa – Solo queda subir el ultimo capitulo - murmuro

- DIANAAAA – grito desde la cocina

- YEAAH – respondió en el mismo tono

- ¿QUIERES ENSALADA? – la rubia comenzó a reír negando con su cabeza al recordar un momento en particular sin poder creer lo que escuchaba.


Muchisimas gracias por el apoyo con este fic, como todas las cosas en esta vida, hemos llegado al final de esta historia, gracias por el apoyo, por los follows, fav y reviews!

PASEMOS A LO IMPORTANTE!

Como habran leído, al final termino siendo una historia Achele, dejando a Dianna como autora de esta historia. Me gustaría saber por medio de sus reviews si quieren que suba algun epilogo, el cual se tratara puramente de Achele. Si asi lo quieren, les voy a pedir que pongan brevemente si les gusto la historia y el porque, para hacerlos participar a ustedes en el epilogo con lo que vayan a escribir.

MUCHAS GRACIAS A TODOS POR SER PARTE DE BENDITA TU LUZ!


Te invito a leer mi otro fic: Alguien tiene que ceder


DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen.