La siguiente historia contiene: Universo alterno, OoC y OC.

Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Capítulo 51: Ya no quiero ser mujer.


Akane chico corría despavorido de la escuela, tras de él una manada de jovencitas que solicitaban que se quedara con ellas; pero el rubio estaba aterrorizado porque siempre terminaba manoseado por las estudiantes y no le resultaba nada, nada agradable, delante de él iba el culpable de que las chicas demostraran lo pervertidas que podían llegar a ser.

Impresionado, así estaba, cómo es que las chicas corrían tras de él sin cansarse y con esa mirada de locas enamoradas que le ponían la piel de gallina, ya tenía una fobia más que agregar en su lista de las cosas a que le temía, sólo que ignoraba cómo llamarla.

Ranma ya se estaba acostumbrando ver ésa escena cada vez que el viejo de Happosai se le antojaba ir a robar las prendas de las chicas a su escuela y cómo es que Akane terminaba huyendo de ahí, por lo que prefirió regresar sólo a la casa, ya la vería llegar con ese semblante desaliñado que se cargaba cada vez que era acosado por las estudiantes de Furinkan y una que otra loca lujuriosa que de repente se unían a la persecución de aquel sensual rubio.


Ranma estaba comiendo unos plátanos en la sala, mientras veía la televisión, se notaba algo aburrido aunque el programa resultara entretenido. Tiró la cascara de banana al patio.

—Ranma, no hagas eso, puede que alguien resbale —le dijo Kasumi que iba con un cesto con ropa para tender.

—Tranquila, no creo que alguien sea tan torpe para no ver la cascara, además es basura orgánica, le estoy haciendo un bien al planeta —respondió Ranma que no quitaba su atención al programa.

—Ranma, por favor, en cuanto termines de ver tu programa vas y juntas tu basura y se la pones a la maceta de las rosas de mamá, ahí no hay riesgo de que alguien resbale —Kasumi lo miró con seriedad.

—Está bien, hermana, lo haré en cuanto termine el programa, te lo prometo —respondió Ranma que se rascó la cabeza, mostrando nerviosismo ante la mirada de su hermana mayor.

Vieron saltar a Happosai por la barda con su costal verde, del cual resaltaba un brasier que parecía estar a punto de caérsele; y tras del anciano, al rubio que se notaba furioso, parpadearon incrédulos al ver sólo unas figuras borrosas pasar cerca de ellos, agitándoles el cabello en el proceso, Ranma hasta le había entrado polvo en los ojos.

—¡LO MATARÉ! —bramó Akane.

—Lindo Akane, pero a las chicas les gustó lo que vieron —escucharon objetar al anciano, su tono de voz se notaba muy divertido y aniñado.

Kasumi ni se atrevió a moverse de su lugar cuando el rubio y el viejo daban vueltas alrededor de la sala.

—¡CÁLLESE! —exigió Akane, sacaba fuego de los ojos.

En ese momento el joven rubio quería tener el poder de matar con la mirada, porque lo que había hecho el anciano no tenía nombre y le hizo pasar el momento más vergonzoso de su vida.

Nabiki hizo acto de presencia y con una sonrisa de oreja a oreja plasmada en su rostro, Akane al verla se puso colorada.

—Nabiki, ¿tú sabes que fue lo que pasó? —interrogó Ranma, lleno de curiosidad, algo muy malo debió ocurrir para que Akane estuviera así.

—El maestro Happosai le bajó los pantalones a Ken frente a todas las chicas, dejándonos ver sus lindas, redonditas y bien proporcionadas pompis —respondió Nabiki como si aquello fuera cosa del diario—. Todas tuvieron un derrame nasal al verlo, excepto yo, ya lo he visto así, pero es algo que no me cansaré de ver —soltó una gran carcajada al ver como Akane sacaba vapor de la cabeza, estaba tan colorada que si estuvieran en completa oscuridad, la cara de Akane parecería un foco rojo.

—Voy a asesinarlo —masculló Akane, apretaba fuertemente los puños que los nudillos ya los tenía blancos.

No tardó nada en que hubiera otra revuelta en la sala.

—Maldita sea, ese viejo es muy rápido —Akane se echó el vaso de té caliente que tenía Ranma a su lado, volviéndose chica—. ¡Maestro! —gritó con voz encantadora y pestañeó coquetamente, haciendo sus ojos grandes y brillosos.

—¡Akane mi amor! —llegó el viejo pervertido, con los ojos hechos estrellitas al ver a la linda Akane.

—Creo que nunca entenderé a las mujeres —musitó Ranma, parpadeando incrédulo.

Akane agarró al viejo por el cuello con una mano y con la otra le estaba dando una lluvia de bofetadas que casi parecía arrancarle la cabeza al viejo.

—Y creo que a Akane menos —admiró el joven de la trenza.

—Kasumi, ¿te interesaría ver unas fotos de Akane chico con las pompis al aire? —interrogó Nabiki a su hermana.

Kasumi se sonrojó al oír a su hermana, bajó la cabeza. Ranma se quedó patidifuso, su hermana no perdía oportunidad para sacar provecho de la maldición de Akane.

Akane dejó de golpear a Happosai y a la centésima de segundo estaba frente a la mediana de los hermanos.

—Na-bi-ki—masculló la peli azul a quien el cabello se le alzaba mientras un aura azulina brotaba de su cuerpo.

—Es broma, aunque si lamento no haber llevado mi cámara en ese momento —sonrió la castaña inocentemente a quien le resbalaba una gota de sudor, Akane la intimidó.

La peli azul cambió su semblante al sentir que la abrazaban por la cadera y frotaban la cabeza en sus glúteos.

—¡Maldito pervertido! —exclamó Akane quien de un puñetazo dejó estampando al maestro en el suelo.

Ranma y Akane le estaban dando una paliza al anciano en el piso. Los dos respiraban agitados, Akane se sentía un poco más liberada después de ver al viejo todo morado por los golpes y Ranma porque el descarado anciano se atrevió a manosear a su prometida. Los dos se asustaron, los chicos se pusieron en una pose bastante extraña, se inclinaron un poco, flexionando una pierna y alzando sus manos en señal de cuernitos, con los ojos bien abiertos al ver al viejo incorporándose como si nada.

—Que malos son con su anciano maestro, en vez de que deberían de respetarme, me golpean como si fuera un saco de boxeo —gimoteó el anciano mostrando unos grandes ojos gatunos.

—El respeto se gana, viejo —respondió Ranma una vez que salió de su asombro.

—Sobre todo, tú, Akane, que deberías de comportarte más linda, más femenina —señaló a la peli azul que estaba cruzada de brazos y con el ceño fruncido, mirándolo con odio.

—¡Já!¿Femenina ésta marimacho? ¡Pide demasiado, viejo! —exclamó Ranma que empezó a reírse.

—¡Idiota! —Akane le dio un "pequeño" golpe con la mesa en la cabeza del pelinegro que quedó bajo ésta y las manos las tenía en señal de cuernitos.

—¿Lo-lo ve? —Se escuchó la adolorida voz de Ranma—. Sal-vaje.

—Akane, debes de ser más femenina y por lo tanto, tienes que modelar éste brasier para tu maestro —el anciano tenía los ojos cerrados, optando una expresión llena de seriedad, de su ropa extrajo un sostén color olivo que se lo enseñó a Akane.

En la ceja de la peli azul se hizo presente un tic nervioso y en la frente palpitaba una vena.

—¡Qué se lo modele su abuela, viejo asqueroso! —Akane se le lanzó con una patada al anciano, éste se movió rápido.

Kasumi prefirió marcharse de la sala, ver aquella discusión le estaba quitando mucho tiempo, pero un grito de Akane la detuvo.

Akane por seguir al anciano, no se fijó que había pisado una cascara de plátano haciéndola perder el equilibrio y que la mandó al estanque, golpeándose la parte de atrás de la cabeza con una de las rocas que adornaban el borde.

—¡Akane! —exclamó Kasumi que soltó el canasto de ropa.

—Akane —Ranma se quitó de encima la mesa.

Vieron salir a flote el cuerpo del rubio que tenía los ojos hechos remolinos y un gran chichón en la cabeza.

Ranma entró de inmediato al estanque, sacando a Akane de ahí, se la llevó en brazos, Nabiki puso una sábana sobre el suelo de la sala para que ahí acostaran al rubio.

Kasumi le puso una compresa de agua en la frente y le pasaba un algodón humedecido en alcohol para que el rubio recobrara la consciencia; ya llevaba varios minutos así y Akane no despertaba.

—¿Crees que debemos llevarla al médico? —preguntó Nabiki.

—Tal vez se golpeó muy duro la cabeza —habló Ranma, preocupado.

—Ranma, ¿ves lo que ocasionó tu cascara? —reprendió Kasumi, atisbando a su hermano con severidad.

—Lo siento —ahora se sentía culpable.

Akane empezó abrir los ojos lentamente, se incorporó despacio y se tocó la cabeza, haciendo un gesto de dolor.

—¿Qué me pasó? —preguntó el rubio, aturdido.

—Te caíste y te golpeaste la cabeza —respondió la mayor de los hermanos, contenta de ver que Akane ya estaba despierta.

—Ah… sí… auch… —el rubio se seguía tentando.

—Iré por un analgésico —Kasumi se levantó rápida.

—Bueno, al menos no fue grave —comentó Nabiki—. Me alegra que estés bien —sonrió con gusto—. Me voy.

—Espera —detuvo el rubio, atrapando la muñeca de Nabiki, la chica se extrañó—. Estaré mejor si tú te quedas a mi lado —mostró una sonrisa coqueta, haciendo que Nabiki se sonrojara y Ranma se desconcertara.

—¡¿EH?! —los dos hermanos se sorprendieron.

—Es que ver tu hermoso rostro hace que yo me sienta mejor, por eso, te ruego que te quedes a mi lado —habló con dulzura.

Los dos hermanos tragaron saliva y se vieron entre ellos, algo definitivamente no estaba bien en Akane.

—Akane, ¿estás bien? —Ranma puso su mano en la frente del rubio.

—Por favor, Ranma, no me digas Akane, llámame Ken —pidió el ojigris.

—Llamaré al doctor Tofú —avisó Nabiki, Ranma asintió.

Nabiki se fue rápida de ahí.

—Pero te llamas Akane, Ken es sólo un alías…

—Soy hombre, Akane es nombre de niña —sonrió con altivez.

—Pero es que eres mujer…

—Era. La verdad es que me siento mejor siendo chico, tan sólo mírame, soy muy guapo y sexy —guiñó un ojo y en la mano ya tenía un espejo, sonriéndole a su reflejo, haciendo que sus dientes brillaran.

A Ranma le escurrió una gota de sudor en la nuca.

—El doctor Tofú viene para acá —llegó Nabiki, enseguida se quedó con cara de póker al tener al rubio frente a ella, rodeando su cintura e inclinándola un poco, como si estuviera a punto de besarla.

—¿Te han dicho que tienes unos ojos preciosos? —coqueteó el rubio, haciendo que Nabiki se pusiera roja por la cercanía del chico, se perdió en esos ojos grises.

—¿Qué el doctor Tofú viene a visitarnos? —Kasumi entró, mostrando una linda sonrisa.

—Oh, eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida —Ken soltó a Nabiki y rápido ya estaba tomando las manos de Kasumi entre las suyas.

—Qué linda, Akane, gracias —Kasumi le sonrió amigable—. Iré a preparar algo para el doctor Tofú. Akane, toma esto para que se te quite el dolor.

—El dolor ha desaparecido de tan solo verte —respondió Ken que estaba a punto de besar la mano de la mayor de los hermanos.

—Gracias, Akane —la castaña se llevó la mano a la mejilla—. Creo que al doctor Tofú le gustaría una sopa. Sí, una sopa de champiñones le encantara además de que se cocina muy rápido —sonrió gustosa.

La hermana de Ranma se retiró, dejando al rubio besándose él mismo su mano y a punto de caerse.

—Vaya, el golpe le afectó el cerebro —musitó Nabiki que gracias a Ranma no azotó en el suelo.

Ranma le pidió a su hermana que se fuera de ahí y que lo dejara solo con Akane chico, no le agradó ver al rubio coquetearles a sus hermanas. Miraba con seriedad al chico, escudriñándolo como si tuviera monos en la cara, se acercó a él demasiado, casi pegan sus narices.

—Ey, amigo, marca tu línea ¿sí? Me pones nervioso —Akane mostró sus palmas a la altura de sus mejillas para alejar a Ranma.

«Nervioso, se refiere a ella como si en realidad fuera él» observó Ranma que se echó para atrás.

—En serio, deja de mirarme así, parece que te gusto —habló Akane que cruzó los brazos a la altura de su pecho y cerró los ojos, enfadada.

Ranma se puso colorado, sí, ella le gustaba, pero ahora lo ponía en una encrucijada qué no sabía qué hacer, Akane se creía hombre, ¡Hombre! Tragó saliva y empezó a rezar porque el doctor Tofú llegara lo más pronto posible.

—Buenas tardes —saludó el galeno, haciendo que Ranma se parara como de rayo y rápido fuera por él a la entrada, llevándoselo ipso facto a la sala y lo colocó frente a Akane—. Hola —saludó el médico saliendo de su sorpresa que hacía un par de segundos estaba apenas entrando. Parpadeó repetidas veces, asimilando la velocidad.

—Revise a Akane, se golpeó la cabeza —indicó Ranma.

—Estoy bien y no me llamo Akane, sino Ken —refutó el rubio que se puso ceñudo.

El doctor enarcó una ceja al oírlo y miró a Ranma quien con sus palmas le mostraba al chico de ojos grises.

El galeno empezó a hacerle una revisión de rutina, con una lamparita checaba que todo estuviera en orden en sus ojos, oídos y la boca, sacó el estetoscopio para checar su ritmo cardiaco.

—¡Doctor Tofú, bienvenido! —saludó Kasumi que se asomó a la puerta.

Inmediatamente las gafas del doctor se empañaron y una sonrisa boba apareció en su rostro.

—¡Kasumi, qué milagro que andes por aquí! Nunca me imaginé encontrarte por estos rumbos —habló el doctor totalmente loco.

—Pero doctor, sí aquí es donde vivo —respondió la hija mayor de los Saotome, mostrando una sonrisa muy divertida.

Ranma miraba como el doctor le jalaba la lengua a Akane como si ésta fuera una cinta métrica y le ponía el estetoscopio sobre ella.

—Akane, estas muy mal, no escucho los latidos de tu corazón —dijo el galeno sin dejar de ver embobado a Kasumi.

El rubio frunció el cejo y lo miraba con desaprobación, cambió su expresión por una de total sorpresa cuando el doctor con una facilidad increíble lo levantó y le hizo dar vueltas en el aire, cayendo acostado boca abajo, y al instante tenía al galeno encima de él, doblándole las piernas a tal punto que sus talones golpearan sus hombros, haciéndolo sacar unos gritos desgarradores.

—Doctor, usted es tan divertido, por favor, espere enseguida le traigo algo que le he preparado —dijo Kasumi, sin inmutarse ante lo que estaba viendo.

—¡Doctor me está triturando! —exclamó el rubio a quien las lágrimas le escurrían como arroyos.

—Perdón, Akane, discúlpame por favor —el doctor dejó de estar atolondrado y se quitó de encima.

El rubio no podía pararse, tenía las piernas entumidas dobladas tras de la espalda y los brazos también doblados hacia arriba.

—¿Le molestaría volverme a acomodar los huesos? —pidió Akane que seguía llorando.

—En serio lo siento, Akane —el doctor estaba muy apenado.

—No más que yo —balbuceó el rubio todavía adolorido.

En cuanto el doctor puso su mano en el tobillo del rubio, éste de inmediato comenzó a gritar desgarradoramente, como si lo estuvieran quemando, haciendo que los pájaros que se encontraban en el árbol salieran volando despavoridos.

«Nota mental: El doctor es más peligroso que cualquier enemigo sí Kasumi está cerca» se dijo Ranma que hacía gestos de dolor al ver al pobre rubio ser doblado como si fuera papel.

—¡Me duele! —exclamó Akane gritándole a todo pulmón al doctor a quien le agitó los cabellos.

—¿En serio te sigue doliendo? —interrogó el galeno que se acomodó sus gafas.

—Eh… —el rubio se movió, notando que ya estaba perfectamente.

—Bueno, ahora déjame ver dónde te golpeaste —el doctor tomó la cabeza de Akane entre sus manos.

—Doctor Tofú, le he preparado un poco de sopa de champiñones y arroz —Kasumi llevaba una charola.

Se escuchó un "crack" Ranma tenía los ojos bien abiertos al ver a Akane con la cabeza de lado casi pegada a su hombro.

—¿Qué fue ese ruido? —interrogó Kasumi.

—¿Cuál ruido? Yo no escuche ningún ruido —al doctor se le volvió a empañar los lentes.

«Debo de sacar a Akane de aquí o terminará muerta» pensó Ranma con horror.

—¡Pero qué rica está la sopa! —exclamó el doctor que se estaba tomando el agua de un florero que la familia tenía ahí.

—Doctor —se rió Kasumi muy divertida.

—Oye, Ranma —habló Akane, notablemente fastidiada—. Ése doctor me va a matar sí dejo que me siga revisando.

—Oh, Akane, ¿pero qué te pasó? —Kasumi se dio cuenta de la situación del rubio.

—Nada que una sonrisa tuya no pueda arreglar —el rubio ya estaba tomando las manos de Kasumi entre las suyas, mirándola de forma coqueta.

Ranma y el doctor Tofú se molestaron, al galeno le brillaron los lentes y por acción agarró al rubio por la camisa y lo arrastró, Akane todavía tenía las manos tendidas. Lo llevó a un pasillo y ahí acomodó sus lentes para verlo más de cerca.

—Creo que te golpeaste demasiado fuerte la cabeza, necesito saber que tal ha sido la magnitud del golpe así que te espero en el consultorio más tarde para hacerte unos estudios —anunció el doctor.

—Estoy bien, mejor que nunca, a excepción que tengo el cuello torcido y me duele, pero de lo demás, muy bien —respondió Akane con cierto sarcasmo.

—Ah, perdón —regresó la cabeza de Akane a su lugar.

—Mucho mejor —dijo el chico que movió el cuello para quitarse lo tenso.

—Doctor, por favor venga a comer que la sopa se enfría —escucharon la voz de Kasumi.

De inmediato los lentes del galeno se opacaron y Akane antes de que el doctor le torciera otra parte del cuerpo salió huyendo de ahí.


Iba a entrar a su habitación cuando vio a Nabiki que estaba en el pasillo, recargada sobre la pared con los brazos cruzados bajo sus senos, parecía que lo estaba esperando.

—Hola —dijo galante el rubio.

—Entonces es verdad que ahora eres chico… completamente —sonrió Nabiki de medio lado.

—¿Quieres comprobarlo? —insinuó el rubio, mostrando unos ojos ladinos.

Ante eso, Nabiki sonrió ampliamente, miró de pies a cabeza al chico y ahora con aquella actitud lo hacía lucir mucho más sexy que de costumbre.

—¿Por qué no? —respondió la mediana de los hermanos.

El ojigris sin tapujos se fue acercando a ella, mostrando mucha seguridad en sus pasos y ampliando esa sonrisa, concentrando sus ojos en la hermana de Ranma.

—¡Yo creo que no! —apareció Ranma, echándole agua caliente al rubio y así que éste volviera a ser chica.

Akane pestañó repetidas ocasiones, se llevó las manos al pecho, encontrando dos bultos y que se los estrujó. Tragó saliva emitiendo sonido, tenía los ojos bien abiertos y no parpadeó cuando sintió los pechos.

—¡AHHHHHHH! —Gritó horrorizada y se metió al baño veloz—. ¡¿Dónde está mí….?! —otro grito y antes de que terminara la frase, escucharon como se había desvanecido.

Ranma entró rápidamente, tras de él Nabiki, Akane tenía cara de horror, la cargó, lo mejor sería llevarla a su habitación para que descansara.

—Creo que ahora no entiendo nada —Nabiki se rascó la cabeza—. Aunque a lo mejor se torna divertido —susurró, mostrando una sonrisita traviesa.

—Dios, tuve una horrible pesadilla —despertó Akane que se sobó la sien—. Soñé que tenía cuerpo de mujer y… —se quedó callada, se vio el pecho y sin más se abrió la camisa, dejando ver su camiseta que todavía húmeda se pegaba a su cuerpo. Se volvió a desmayar.

Ranma le estaba saliendo un hilillo de sangre al ver a su prometida así, pero no supo de dónde sacó la fuerza para ponerle una manta encima.

—Creo que lo mejor es que la dejemos descansar —habló Ranma que bajaba la cabeza para que su hermana no se percatara de aquel sonrojo que apareció en sus mejillas.

—Sí, y creo que tú también lo necesitas, hermanito, ahora tu prometida se cree todo un hombre —inquirió su hermana.

Muy a su pesar, Nabiki tenía razón, a él también le estaba resultando bastante difícil asimilar ése hecho.


El chico de ojos azules estaba recostado en su cama, mirando el techo, ¿qué pasaría si Akane decide quedarse como chico para siempre? Aquella idea le causó horror, así que rápido se levantó y fue hacia la habitación de su prometida. Ahí estaba, todavía dormida, tan linda como siempre.

La vio despertarse, bostezar y alargarse, saboreando su boca, como si hubiera dormido largas horas, pero apenas habían pasado 30 minutos. La peli azul se levantó, todavía adormilada, lo notaba por los ojos que los tenía entre abiertos, muy confianzuda se rascó el costado derecho alzándose la playera.

—Buenos días —dijo a Ranma, sin alarmarse por su presencia.

—En realidad son tardes —respondió Ranma.

—Oh, me quede dormido mucho tiempo entonces —inquirió Akane que se rascó su mejilla con el índice.

Ranma enarcó una ceja, Akane volvió a referirse a ella como si fuera chico.

Akane despertó por completo al notar sus curvas, se palpaba la cadera, la cintura hasta llegar a sus pechos, parpadeó varias veces.

—Wow, como mujer tengo un cuerpazo —habló muy quitada de la pena—. Pero mis senos son pequeños, bueno, supongo que es porque estoy en pleno desarrollo… —se quedó callada al ver como Ranma la miraba—. Ah, ya, te gusta lo que ves, ¿verdad? —Esbozó una sonrisa petulante—. También como chica soy hermosa y sexy —empezó a carcajearse como loca.

—No seas tan presumida y mejor cámbiate para ir con el doctor Tofú para que te revise a detalle —Ranma le dio la espalda.

—Sí quieres, puedes ver eh, no me molesta —dijo Akane con diversión.

—Te espero afuera —Ranma salió de la habitación todo rojo pero no le dio la cara a Akane.


—Yo no sé porque tu empeño en que me revise el doctor, yo me siento perfectamente bien —dijo Akane cuando caminaban al consultorio.

Ranma la vio por el rabillo del ojo, ahora era Akane que caminaba por la orilla de la reja y con los brazos cruzados tras de la nuca.

—¡Hola! —escuchó un saludo muy efusivo por parte de su prometida, haciendo que el chico girara para ver lo que pasaba.

Ranma tenía los ojos bien abiertos al ver a Akane chica coqueteando con una joven que se notaba desconcertada por aquella actitud de la peli azul.

Akane por su parte, se veía muy melosa y no dejaba de admirar a la chica, le tocó la barbilla.

—Disculpe —Ranma jaló a su prometida antes que ella hiciera algo no debido.

—Me llamo Ken —le dijo Akane guiñándole el ojo a la joven.

El chico de la trenza bufó con molestia, se la llevó a rastras hasta el consultorio.

Al entrar se quedaron parados al ver al doctor Tofú bailando con Betty, muy feliz y diciendo el nombre de Kasumi repetidas veces. Los dos jóvenes se vieron entre sí.

—Mejor venimos mañana —sugirió Akane, ya asustada pensando que si la revisaba hoy, terminaría perdiendo alguna parte del cuerpo sí tenía suerte.

—Sí, preferible —secundó el chico de ojos azules.


Ranma tenía una vena palpitándole en la cabeza al ver a Akane coqueteando con las chicas, incluso la perdió por unos minutos y al encontrarla prefirió echarle agua fría, al menos como chico no se veía tan extraña.

—¡Airen! —escucharon la voz de Shampoo.

Ranma medio iba girando cuando una bicicleta el cayó encima.

—Shampoo extrañar a Ranma, ¿tener cita conmigo? —preguntó la peli morada.

—Yo si quiero tener una cita contigo, hermosa —saltó Ken para quedar frente a Shampoo.

—A Shampoo no gustar chica violenta en cuerpo de rubio —respondió la amazona que volteó la cara y cerró los ojos.

—¡Por favor, ¿podrían quitarse de encima?! —Exigió Ranma que ahora tenía que soportar el peso de Akane chico.

—Oh, vamos hermosa amazona, te prometo que no te arrepentirás —Ken tomó por la barbilla a la joven para que así ella lo viera.

—¡Shampoo solo amar a Ranma! —exclamó la china que le iba a soltar un bofetón.

Akane chico atrapó la mano de Shampoo antes de que terminara estampada en su mejilla, le sonrió divertido, se acercó mucho al rostro de la amazona, a tal punto de que ella fuera capaz de sentir su aliente, entre abrió los labios, a escasos dos centímetros de la joven. Shampoo tragó saliva duramente, al ver aquellos ojos grises un poco más oscuros y seductores.

Ranma se molestó al ver aquella escena, así que con todas las fuerzas se levantó, haciendo a un lado la bicicleta, el rubio saltó hacia atrás, dando una pirueta en el aire y caer de pie, mientras que Shampoo se hizo a un lado también en un salto. La amazona aun conservaba sus mejillas de color carmín.

El joven Saotome observó con molestia a Akane chico, le importaba poco que a media cara estuviera bien marcada las líneas de la llanta de la bicicleta.

—Chica violenta comportarse rara —observó Shampoo una vez que recuperó el aliento.

—Se golpeó la cabeza y ahora cree que es hombre —contó el ojiazul, en seguida se tapó la boca, había cometido un error al habérselo informado a la amazona.

—Entonces Ranma estar celoso de que Akane hombre querer besar a Shampoo —la joven dio un saltito de gusto.

—¿Eh? ¡No, claro que no! —Aclaró el chico rápidamente.

La joven china esbozó una gran sonrisa, no podía ocultar el gusto que eso le causaba y más al ver al rubio andar de galán con las jóvenes que pasaban por la calle.

«Sí Akane sentirse chico, convenir a Shampoo» pensó la peli morada a quien los ojos le brillaron.

Shampoo miraba como Akane estaba con una chica y luego con otra, coqueteándoles abiertamente y Ranma sin dejar de mirar al rubio. Sonrió de medio lado, era su oportunidad de volver a probar los labios de su prometido. Se acercó sigilosamente, como una gata, ya estaba a punto, sólo faltaba que él girara para verla.

—Ranma —habló suavemente, con un tono de voz seductor.

Ranma giró lentamente, temeroso porque sintió el aliento de la amazona en su piel.

—¡Ranma! —exclamó el rubio que agarró al chico por la trenza y lo jaló antes de que Shampoo se le echara encima.

La joven amazona terminó besando el suelo y viendo con rabia como el rubio arrastraba a Ranma por la trenza llevándolo con unas chicas.

—Maldición —chasqueó los dedos la peli morada—. Pero esto convenir mucho a Shampoo.

Los vio perderse en compañía de todas esas chicas que se notaban encantadas. Le causó celos al ver como observaban a Ranma.


Ranma estaba sumamente molesto por la actitud tan descarada que tenía el rubio con las mujeres. El chico de los ojos grises iba esbozando una gran sonrisa y caminaba con las manos dentro de los bolsillos.

—Tú no tienes vergüenza, Akane —amonestó el joven de ojos azules.

—Bah, no hice nada malo, sólo les di la oportunidad de estar conmigo —respondió muy quitado de la pena el rubio que ni siquiera se molestaba en cambiar su semblante ni su pose—. Soy demasiado guapo, tú las oíste, yo qué culpa tengo de que 9 de cada 10 mujeres me prefieran —guiñó un ojo.

—Eres todo un caso —bufó Ranma, observando con desaprobación a Ken.

—Ah, ya me dio hambre —expresó el joven rubio que cerró los ojos, un olor muy sabroso llegó a sus fosas nasales haciendo que abriera los ojos y rápido corrió hacia el lugar donde provenía aquel delicioso aroma.

El joven de ojos azules suspiró con pesadez, tenía que acompañarlo antes de que se le ocurriera hacer algo que no debía con alguna chica. Ya lo venía cuidando hace rato y vaya que resultaba muy cansado. No le gustaba ver como estuvo a punto de besarlas.

—Dígame que le sirvo —dijo una chica castaña que estaba de espaldas.

—Un rico Okonomiyaki de huevo con verduras, por favor —pidió Akane que se frotaba las manos y veía con hambre uno de los okonomiyakis que ya se freían en la plancha.

—En un momento —Ukyo giró y se quedó sorprendida de ver al rubio ahí—. Aka…

—Vaya, no pensé encontrarme con una chica tan hermosa —el rubio ya estaba inclinado y acercándose demasiado a la castaña.

—Akane… tus manos, sobre mi plancha… —le señaló Ukyo que estaba sonrojada por la actitud del rubio.

Ver esos ojos grises un poco oscuros y la mirada llena de seducción la dejaron perpleja, además de aquella sonrisa que se dibujaba en el hermoso rostro del muchacho.

—Ah, no importa —respondió el rubio que seguía con su sonrisa coqueta en el rostro.

—Pero te estás quemando —continuó la amiga de Ranma.

Entonces el rubio percibió un aroma a quemado y en un dos por tres ya andaba saltando como loco con las manos rojas sacando humo y soplándoselas con desesperación, sin importarle que los clientes lo miraran como a un ser traído de otro planeta. Ukyo rápida le dio una cubeta de agua con hielos, donde el rubio metió las manos y puso cara de alivio.

Ranma entró al lugar, viendo al rubio con las manos dentro de una cubeta de agua, a Ukyo con cara de no entender nada y a los comensales que no dejaban de ver a ese rubio como si se tratara de un idiota.

—¿Qué pasó? —preguntó el chico de la trenza.

—Pues que Akane se comportó muy rara —respondió Ukyo, se acercó a Ranma lo suficiente para que sólo él la escuchara—. Me pareció que coqueteaba conmigo.

—¿Ah?

—Sí, y puso sus manos sobre la plancha caliente —relató la joven de la espátula—. ¿Le pasa algo?

—Eh, pues sí, Akane se dio un fuerte golpe en la cabeza y ahora cree que es chico —contestó Ranma que veía como el rubio sacaba sus manos y se la soplaba para luego volver a meterlas en el agua.

—Oh, vaya… —Ukyo observó a Akane y luego esbozó una sonrisa.

—Disculpa las molestias, Ukyo, pero lo mejor es que la lleve a casa —Ranma tomó a Akane por el cuello de la camisa y se la llevó arrastrando.

—Espera, mi okonomiyaki —espetó Akane— Adiós, guapa —le guiñó un ojo a Ukyo.

Ranma bufó al tiempo que rodó los ojos, Akane le mostró la mano quemada a Ukyo en son de despido.


Estaban en la sala, Ranma le ponía un ungüento en las manos a Akane a quien convirtió en chica, ya que le resultaba bastante incomodo tenerla como hombre; la veía de reojo.

—Listo —dijo cuando terminó de vendar las manos de la joven.

—Gracias, Ranma —contestó la joven, mostrando esa linda sonrisa que a Ranma le fascinaba.

—Akane… —vio como la chica se molestó—. Es tu verdadero nombre y eres mujer.

—Bah, ser mujer es un fastidio, ser hombre es más divertido, además debo de aprovechar que soy muy guapo —contestó Akane que cruzó los brazos a la altura de su pecho, se vio los senos, todavía no se acostumbraba a sentirlos y se los apretujaba.

—Es cierto, Akane como chico es muy guapo, debe de aprovecharlo —apareció Nabiki que ya estaba recargada sobre el marco de la puerta y en su mano tenía una cámara.

Ranma se llevó la mano a la cara, cubriéndose la mitad y ver con un solo ojo a Akane ya frente a Nabiki, coqueteándole abiertamente.

—Me gustas más como chico —Nabiki le vació un poco de agua fría.

—A mí también, me siento más cómodo —Ken se palpó su pecho y mostró una gran sonrisa al sentirlo plano.

—¿Qué tal unas fotos? —la hermana de Ranma movió la cámara en su mano y sonreía de oreja a oreja.

—¡Claro! Pero el 99% de las ganancias son mías —inquirió el rubio a quien los ojos grises relucieron como diamantes.

Eso hizo que los dos hermanos descompusieran su pose y miraran con incredulidad a Akane chico que sonreía de oreja a oreja, nunca se lo esperaron.

—Eh…

—Nabiki, sé que tú sacas más provecho que yo con las fotografías que le vendes a las chicas y chicos, no me molesta que admiren mi belleza, pero ahora necesito el dinero —contestó el rubio con simpleza, se cruzó de brazos y cerró los ojos.

Nabiki le echó una mirada rápida a su hermano que también estaba desconcertado, el chico lo único que hizo fue encogerse de hombros.

—Ken, cariño —Nabiki se acercó al rubio y empezó a acaríciale el brazo con su dedo índice, haciendo que el rubio se estremeciera—. Las fotos son para goce personal, no pretendo venderlas.

—Linda, eres una preciosa ambiciosa y mentirosa, por eso no te creo —el rubio le mostró una dulce sonrisa.

Nabiki frunció la boca.

—Que tal el 80% para mí y el 20% para ti —trató de negociar la castaña, mirando con desafío al rubio.

—¡Qué lista! No. —Determinó Akane que se inclinó un poco y así quedar a la altura de la castaña.

—Bien, el 70% para mí y el 30% para ti —Nabiki se acercaba más al rubio, observando fijamente los ojos grises.

—Mejor que sea al revés, tú con el 30 y yo con el 70 —refutó el chico que se notaba que no iba a dar su brazo a torcer.

—60 y 40

—¿Para ti o para mí?

—El 60 para mí, obviamente, yo soy quien tiene la cámara.

—Jajaja, sí como no, pero yo soy quien tiene el cuerpo —contestó el rubio, señalándose.

Se acercaron a tal punto de pegar sus frentes, sacando chispas de los ojos.

—50 y 50 —dijeron los dos al mismo tiempo.

Ranma se quedó con los ojos hechos puntitos, admirando aquella negociación y ver como ahora los dos jóvenes se daban la mano y se sonreían, complacidos por el buen trato al que habían llegado.

—¡¿Es cierto, hija?! —llegó Soun que apartó al rubio de Nabiki y lo llevó a la pared abruptamente donde le puso su brazo a la altura de los hombros para inmovilizarlo.

Soun lloraba a cascadas.

—¿Qué? —interrogó Ken.

—Que te crees hombre —gimoteó el señor Tendo.

—¿Qué me creo? ¡Por favor! —bufó Akane con burla.

Su papá liberó a Akane, suspirando con alivio.

—Lo ve Saotome, no es cierto —señaló Soun a Akane, Genma y Nodoka asintieron.

—Yo no me creo hombre… ¡Soy todo un hombre! —el rubio se puso en posición de héroe.

Los patriarcas y Nodoka se cayeron de espalda.

—¡Tendo! —exclamó Genma y Nodoka mirando de forma asesina a Soun.

—Mi hijo no se va a casar con alguien que se cree que es hombre, dios, eso sería… —Nodoka empezó a llorar.

—Lo solucionaré, lo juro —proyectó Soun, intimidado por la mirada de Genma.

Agarró al rubio de la solapa y lo aventó con todas sus fuerzas contra la barda, donde el rubio quedó pegado como si fuera una calcomanía.

—¡Imbécil, ¿por qué diablos me golpeas?! —reclamó Akane que ya estaba junto a su padre y lo zarandeaba.

—Sólo quiero que te recuperes, sí con un golpe te crees chico, con otro golpe te haré que te creas chica de nuevo —respondió Soun—. Créeme hija, esto me duele más a mí que a ti.

El rubio parpadeó varias veces. La mesa cayó sobre su cabeza, haciendo que sus ojos quedaran hechos remolinos.

—Perdón, perdón, perdón, perdón —Soun le daba una y otra vez con la mesa al rubio hasta que se hizo pedazos y ya estaba por tomar un gran tabique.

—¡Tío, ya basta! —detuvo Ranma al ver como en la cabeza del rubio había muchos chichones y el chico yacía en el suelo con cara de idiota.

—Es por su bien, Ranma —lloraba Soun.

Un aura impresionante los hizo que todos le prestaran atención al rubio, éste se iba levantando con un brillo color rojo alrededor de su cuerpo y mirada sicópata. Ranma escuchó como Soun tragó saliva al ver a su hija así de furiosa.

—F-fue un gusto conocerlos —musitó Soun quien sudaba a chorros.

—La cena ya está lista —escucharon la dulce voz de Kasumi.

Todos se quedaron impresionados al ver al rubio ya frente a Kasumi, tomando sus manos y sonriéndole coquetamente, como si nada.

—Akane comerá en su habitación—Ranma volvió a llevarse al rubio, agarrándolo de la camisa.


Al día siguiente, Ranma iba caminando por la reja, rumbo a la escuela, iba con los brazos entrelazados tras de la nuca, pensativo respecto a lo que le sucedió a Akane, apenas llevaba una tarde así y ya le estaba pesando más que cualquier cosa.

—Ni un día y ya la extraño… —susurró, mirando el río con tristeza.

—¡Esperaaaaaaameeeeeee! —escuchó la voz de Akane, miró por encima del hombro, viendo como un rubio con el uniforme de la escuela corría sobre la valla.

—Akane, no pretenderás ir a la escuela así… —Ranma lo vio de pies a cabeza, admirado de cómo vestía.

—Por supuesto, espero que no te moleste que yo haya tomado uno de tus uniformes, mira, me queda algo corto, deberías de comprarte unos más grandes porque ya estás alto —le dijo el rubio.

Ranma se comparó con Akane, era cierto, ahora ya estaban del mismo tamaño y eso le agradó muchísimo.

—Pero… —todavía no comprendía cómo es que iba a presentarse el rubio frente a todos sus compañeros.

—Vamos Ranma que se nos hace tarde, no vaya a ser que el maestro nos saque y no quiero que mi primer día de clases me la pase en el pasillo cargando cubetas de agua —el rubio saltó por encima de él y continuó corriendo por la reja.

—Creo que esto se va a complicar más de lo que pensé —se lamentó el pelinegro antes de empezar a correr tras del rubio.

»Continuará…


Hola! Después de un poco más de un mes xD he vuelto con el capítulo 51 de Akane y medio… ¡51! Dios, no pensé que fueran a ser más de 50, de hecho, desde que la inicié tenía contemplado que sólo fueran 50 capítulos u.u pero… hay tantas ideas flotando, sólo me falta atraparlas y plasmarlas en letras :3 pero el merito no es sólo mío, sino también de los lectores que por su tiempo y sus palabras me han permitido continuar con la historia. Muchas gracias n.n

A Ranma le pesa de que su bella prometida se crea hombre u.u y para colmarla salió bastante coqueto y cínico xD Le espera una dura prueba a nuestro chico de la trenza. Espero que la adaptación sea de su agrado n.n Todavía falta una segunda parte...

Agradezco enormemente todo lo que ustedes me brindan, los tengo muy presentes y les guardo un cariño muy especial n.n ¡GRACIAS!

Gracias a: Katy28, stg peppers, Auri22, leslietendo, lulupita, guest, hikarus, harmonystar, akarly, akane192530, AkaneSaotome, Dayana, Wolfing23, AiHiwatari, Miztu Akari, marianna jackson, Karly-The Mexican Wolf, frandeoz666, Rutabi, ilkane, calcioycobalto, drsadness, kane saotome 83, lolita, anónimo y a todos los que me regalan de su tiempo para comentar.

Un saludo muy especial a: krizz, Lucero, Cata3, Pame-chan Neko, Pame, Tenshi Everdeen, MATT, The Mystic Poetry, MiLiLiLiPiLy, Estefy-chan, Ranma-Akane, SoOl-Chan, piipo, The Darkness in My Heart, HitomiMisakisaa, , Shana, delossantosrasgadopedro, kag-akane, geraldiakane, Destiny Saotome Tendo, aio hyuuga, Ni-chan Tendo, kikyo taisho, HiinaTHA, Marlene, leandro-sensei, Akane54, Shirley-san, Kikko, lili chan, KaguyaMoon, kamy0709, Suzuki, elena 79, mechitas123, Hikari chan, tania, InsuaRominaAndrea, SAILORELIZ, Elena, Roxy, Lucia, diosa-sama, Eli mia, Akane, tuatara, mranda, eli mia, Mildred, L-na012, Sasa-white, sakurita, Miranda-chan, maria-Syaoran, pao-chan200, yoe, Guest espero que se encuentren muy bien n.n

*lulupita: Preciosa! Gracias por comentarme siempre y la espera :D Espero que el capítulo 51 sea de tu agrado n.n en este capítulo no hay mucho romance u.u pero se puede ver que Ranma incluso con Akane siendo chico, siente celos de que se acerque a otras xD awww, es una ternura cuando Ranma se pone celosito xD Te mando un beso y un abrazo bien fuerte desde México con muchísimo cariño n.n

*Guest: Siento que eres Priscila n.n si me equivoco, discúlpame u.u Siento la tardanza, pero avisé que tardaría, el tiempo este mes se me ha ido como el agua y agregando algunos malestares físicos el tiempo rinde menos u.u Gracias por seguir leyéndome n.n

*AkaneSaotome: Hemosa! Qué emoción me dio ver que has creado una cuenta, fue de dar de saltos y gritos de alegría :D Es hermoso que te hayas unido n.n me da muchísimo gusto :D también el hecho de que la época de los exámenes y te haya ido de maravilla :D Felicidades preciosa n.n Eh, bueno, sí tardé bastante en actualizar, pero el capítulo lo he escrito por ratos libres los cuales he carecido mucho por este período de ausencia u.u pero ya estoy de regreso y esperando no tardarme otro mes xD Gracias por tu comentario n.n

*Dayana: Princesa! Exacto, es la adaptación del episodio donde Ranma se cree una chica, la verdad es que le guardo mucho cariño a ése capítulo porque fue el primero que vi de Ranma 1/2 y fue donde me engachó a tal punto de ser mi anime predilecto :3 A mi me gustó porque Ranma de alguna forma le da a enteder a Akane que ella sí es buena para ser la novia de alguien awww, me causó mucha ternura, la primera vez que lo vi, pues no le entendí xD pero ya en la ultima sí comprendí que Ranma sacó sus sentimientos, al ser chica, se dejó llevar por lo que pensaba y sentía n.n Gracias por continuar leyendo a pesar de que el fic es demasiado largo n.n

*Rutabi: Bella! Fantasias de un viejo raboverde, imaginándose que era rubio xD jajajaja, sí cuando lo vi me dio mucha risa xD, pero no lo culpo, ya es todo un anciano u.u y tiene sus delirios muuuuy marcados u.u Pero bueno, él mismo fue quien se ganó el odio de Cologne ¬¬ impresionante que la bella y joven Cologne le haya gustado alguien como Happosai en su juventud, peeero bueno, de que hay parejas disparejas, las hay. Gracias por siempre apoyarme linda :D

*drsadness:Hola! muchas gracias por el comentario, espero que le siga gustando la historia y que sea de su agrado.

*Kane saotome 83: Hola guapa! Adri, muchas gracias por tus comentarios, me da muchisimo gusto saber Akane y medio sea una historia de tu agrado, Ranma, es fuerte, pero Akane lo iguala, además ella recibió un entrenamiento muy arduo de niña, sin embargo Ranma se está haciendo cada vez más fuerte y todo para proteger a Akane. En el presente capítulo y en el siguiente, Ken estará bien presente ;) es como la compensación por su ausencia durante tantos días xD. Muchas gracias por leer :D

*lolita: Hola preciosa! :D Muchas gracias por leer esta humilde historia :)

*anonimo:Hola! Ya, el capítulo 51 ya está en línea ;)

*A todos los que leen la historia y por diversos motivos no dejan sus comentarios, le agradezco muchisimo su tiempo en la lectura y su tiempo por esperarme más de un mes n.n

Próximo capítulo:

Ken se presenta en la escuela. El rubio se mete en un lío. Ranma no le agrada la actitud de Ken. Ken y Ranma tienen una cita con unas chicas.

Nos leeremos pronto, esta vez si no pienso tardar un mes xD

Muchisimas gracias por todo n.n

Me despido con un beso y un abrazo

Bye bye n.n