Con el comienzo de aquel mes de febrero, empezó la primavera, de forma adelantada ya que solía ocurrir normalmente por finales de marzo; esa variación en el clima le parecía un poco rara, pero entraba más o menos dentro de lo considerado como habitual. Esa tarde caminaba en dirección a una de las aulas vacías que había en el castillo, siempre que recurrían a un lugar de estos iban cambiando de ubicación, había muchas aulas libres. Entró en el aula, viendo que ya estaban allí los tres chicos con los que iba a reunirse, completamente en silencio; eran Draco, Theo y Harry. Harry y ella habían estado hablando sobre ellos dos y sobre el hecho que quisieran de alguna forma colaborar con ellos; ella pensaba que podían darles la oportunidad, sin embargo Harry no se fiaba de llevarlos a la cámara, el lugar más seguro del castillo. Entendía las reservas de su amigo.

- Parece que estéis en un velorio - Comentó a modo de saludo al entrar y cerrar la puerta a sus espaldas

- Ya estamos todos - Afirmó Harry - Nuestros colegas de Slytherin querían comentarnos algo.

Miró a ambos Slytherin, mientras veía a Harry apoyado, con los brazos cruzados y mirada atenta en una de las paredes, desde que el curso anterior Draco los había ayudado poco a poco había ido confiando en ellos, hasta el punto de mantener cierta amistad, aunque sabía que Harry no era muy de confiar fácilmente en la gente y conociendo como había vivido antes de empezar en Hogwarts no le extrañaba su desconfianza, claro que les había ayudado cuando lo habían pedido y sabía que había tratado con ellos más de lo que había tratado con ella.

- Theo y yo iniciamos un plan que teníamos en mente; necesitáis informantes dentro de la casa Slytherin y nosotros somos los indicados. Ya se lo comenté a Harry antes de las navidades. Aunque el que corre más riesgo en todo esto es Theo, sobretodo ahora que ha decidido ir a la próxima excursión a Hogsmeade con Granger.

- Lo tengo controlado; dije en la sala común que la única forma de saber sobre los movimientos de Potter era a través de sus amigos y que Granger en esos momentos estaba lo suficientemente vulnerable como para poder acercarse - Hizo una mueca - No me malinterpretéis, no tengo ninguna mala intención con la chica, solo que necesitaba una fachada; al igual que mi falsa pelea con Draco.

- Eso es de todo menos mantenerse neutral - Opinó, mirando a Harry y tratando de dilucidar lo que ocultaba su expresión.

- Mantenerse neutral no servirá esta vez en esta guerra, solo es cuestión de saber a quien apoyar - Manifestó Draco

- No es algo que os haya pedido - Susurro Harry - Ni siquiera se me hubiese ocurrido pediros que asumáis un riesgo tal como ese.

- Por eso mismo a sido asumido - Afirmó Theo - La información es poder a fin de cuentas y llegará un momento en que puede que la necesites, en que sea cuestión de vida y muerte necesitarla.

- No habríais planteado esta reunión si no tuvieseis algo - Observó Luna, sabía que tanto los de su casa como los de la casa Slytherin no eran dados a perder el tiempo por perderlo.

- Tenemos algo, pero no es gran cosa.

- He estado al tanto de los rumores en la sala común; hay un mortifago infiltrado en la escuela, no se si ha tomado o no la marca todavía o si la misión que tenga en el castillo es una prueba de admisión o qué - Lo vió suspirar - Mi padre me contó que dependiendo de como considere el señor oscuro al aspirante lo somete o no a unas determinadas pruevas.

- Llamémoslo Riddle - Protestó Harry - Todo eso de usar eufemismos es un rollo. A fin de cuantas es su verdadero apellido.

- ¿Que pasa con ese mortífago? - Preguntó, prefiriendo que el comentario de Harry no generase debate.

- No se quien es ni qué es lo que le han pedido que haga, se esta llevando todo con el máximo secretismo, pero se que hay alguien que trama algo que tiene que ver con este castillo y que probablemente sea un alumno de sexto o de séptimo.

- A nadie se le ocurría sospechar de un alumno - Escuchó susurrar a Harry - Como tampoco a nadie se le ocurrió sospechar de Quirrel o espera, si que se le ocurrió, pero era mejor que un niño de once años resolviese el problema.

- Al menos te has dado cuenta de todas esas manipulaciones, tarde, pero lo has hecho.

- No empieces, Malfoy.

- No empecéis ninguno de los dos - Acotó Luna - Por mucho que os divierta entrar en esas situaciones os recuerdo que en cualquier momento nos pueden ver aquí y eso desde luego dará que hablar.

- Eso no nos interesa - Combino Theo.

- Pero si solo estábamos bromeando.

- En honor a los antiguos tiempos.

- Es hora de cenar - Anunció mirándolos a los tres - Nos vemos - Anunció antes de salir del aula y comenzar a caminar hacia el gran comedor; ellos ya se encargarían de arreglárselas para salir sin ser vistos; al menos Harry tenía un as bajo la manga.

Esa misma noche, en el tablón de anuncios de la sala común, quedó anunciado que el diecisiete de febrero sería la salida a Hogsmeade para celebrar San valentin, ya que el catorce caía en miercoles y como era obvio no podía nadie salir del castillo entre semana. También había un segundo anuncio, uno que estaba segura que a Harry le gustaría, como a la mayoría de los de sexto y séptimo año según había visto entre los de su casa. Se abrían las inscripciones para las clases de aparición, no era algo que Harry necesitase en realidad, pero sería una buena forma de disimular y de tener otra herramienta para moverse por el mundo. No sabía si su amigo lo consideraría o no, pero conociéndolo estaba segura que iría a esas clases.

Se sentó alejada del tablón de anuncios, sacando un texto en griego clásico con el que distraerse hasta la hora de ir a dormir, ignorando por completo los comentarios y burlas de sus compañeros al verla con tal escrito entre las manos. Uno pensaría que los Ravenclaw, al venerar tanto la inteligencia como lo hacían, tendrían una mente más abierta. Pero la realidad era muy distinta, cualquier cosa que se saliese de un comportamiento que consideraban normal, era censurado; cualquier pensamiento o idea que resultase muy rompedora con lo conocido en el momento era igualmente censurada. Tanto era así que consideraba que la casa confundía inteligencia con simplemente saber muchas cosas y saber aplicarlas.

Mientras leía notaba como alguien siempre presente en la sala común pero que no solía hablar con nadie la miraba, era la misma sensación que había tenido casi a principio de curso en el gran comedor, cuando hablaba con Harry de Riddle. Alzó la mirada para encontrarse con la de la Dama Gris, el fantasma de la casa quien la miraba de la misma manera que los había mirado a ella y a Harry. Decidió no darle demasiada importancia al asunto, dedicándole una sonrisa antes de proseguir con la lectura del libro. Aunque no se podía centrar mucho en la lectura, seguía dándole vueltas a lo que Harry le había contado de los Horcruxes, absolutamente todo y en todos ellos se había dado la casualidad, a excepción del diario y de Naguini, que habían sido reliquias de los fundadores, habían teorizado largo y tendido, y llegado a la conclusión que si se trataba de una reliquia de los fundadores, lo tenían bastante complicado. Pues el guardapelo había pertenecido a Slytherin y la copa a Hufflepuff. La espada de Gryffindor estaba a buen recaudo y solo quedaba una reliquia conocida de los fundadores pero por desgracia llevaba siglos sin saberse de ella. Pasada la medianoche cerró el libro y se dispuso a subir a su dormitorio cuando algo le hizo quedarse mirando la estatua de Ravenclaw que había en la sala común; una estatua solemne y esplendida, con una répilica de la tiara que había sobre la cabeza de la estatua. La miró embelesada, intuyendo que se trataba de lo que buscaban, que la verdad estaba allí, aunque le parecía un poco imposible.

- No les hagas caso, son inteligentes pero no tanto como se creen; han desvirtuado parte de los valores que la fundadora de esta casa estableció.

Al volverse se vio cara a cara con la Dama Gris, que era quien le hablaba. La fantasma de la torre Ravenclaw no era muy habladora, más bien se limitaba a observar a la gente, pero a ella le había ayudado en más de una ocasión cuando le habían quitado y escondido sus cosas.

- ¿Cuan de fiar es tu amigo de Gryffindor, Luna Lovegood?

- Le confiaría mi vida.

- Eso me vale.

Tras aquellas palabras se marchó de la sala común, dejándola completamente desconcertada, no sabía a qué había venido todo aquello, ni porque le preguntaba por Harry, claro que, siendo Harry un hijo de Hades, los fantasmas estaba segura que lo sabían ya, si es que no lo habían sabido desde que llegó al castillo. Se preguntaba cuantos podría controlar su amigo.

Unos días después, se encontró por los pasillos a Hermione, quien salía de la biblioteca con un montón de libros, era algo que había visto habitualmente en ella, siempre rodeada de libros, tantos que, le extrañaba que no se hubiese comprado un carrito para llevarlos, aunque claro eso dificultaría un poco el subir de un piso a otro.

- ¿Te ayudo? No es bueno cargar tantos libros.

- Gracias Luna. Voy hacia la sala común.

- Genial entonces, aunque tenderéis que cambiar la contraseña.

- No importa, tu eres de confianza.

Estando ya en el séptimo piso se encontraron en el pasillo con Ron y Lavender; Luna notó el gesto de indiferencia de Hermione, percatándose que ya no le afectaba tanto como antes. Se alegraba mucho por ella. Pasaron por al lado de aquellos dos sin mirarlos si quiera, como si no estuviesen allí o como si no fuesen más que una mota de polvo. Era lo mejor que podían hacer.