Título: Cómo ser auror
Personajes: Harry y Draco
Resumen: Harry regresa a Londres después de un viaje de un año, dispuesto a seguir con su destino: ser Auror. Sin embargo, ¿qué pasará cuando descubra que Draco Malfoy es su compañero de habitación?
Clasificación: No menores de 16 años
Advertencias: Slash/Lime/EWE
Género: Romance/Humor
Disclaimer: Harry Potter, personajes, mundo, hechizo y cualquier cosa que reconozcan pertenece a J.K. Rowling, y esos multimillonarios que se hicieron más multimillonarios después de adquirir sus derechos. ¿Entonces por qué escribo? Porque soy una pobre loca que disfruta de esto y le gusta el desmadre. Así que… sí, sigo siendo pobre y estoy demente.
Más advertencias: Si no le entendiste a las abreviaturas, aquí lo dejo más claro; esta historia contiene relaciones homosexuales que podrían causarte o un trauma o un nuevo gusto. También ignoro de manera monumental el epílogo del último libro. Así que, sobre aviso no hay engaño.
En esta historia: Es una serie de viñetas sobre los tres años que Harry y Draco pasan en la academia de aurores. Es liviana y simplemente otra historia que surgió con el fin de hacer sonreír.
Cómo ser Auror
(Porque para todo hay una explicación)
Por:
PukitChan
L
Segundo Año:
Timothy
Draco tenía diez años cuando sus caminos casualmente se encontraron. Lo recordaba perfectamente porque ése fue el año en el que cansó a medio mundo con su interminable perorata sobre su próxima escuela. Durmstrang era una magnifica opción, no tenía dudas. Saber sobre las Artes Oscuras e ignorar a los muggles parecía ser muy importante para su padre en ese entonces, así que esperaba con ansias su pronta admisión. O, cuanto menos, así fue hasta el momento en el que lo conoció.
Él tenía diecisiete años y una sonrisa ladeada en su rostro que, años más tarde, Draco imitaría con una fascinante exactitud sin estar consciente de ello. Al inicio no sabía quién era o de donde había salido, lo que en realidad había sido bueno porque si de antemano Draco hubiera entendido que ese muchacho era muggle, probablemente las cosas no habían ocurrido como fueron.
Ocurrió por un accidente en forma de travesura infantil. Estaba con sus padres en Diagon. Lucius había decidido ir a Gringotts mientras que él, acompañando a su madre, estaba muriéndose de aburrimiento porque a la madre de Pansy se le había ocurrido entablar una absurda conversación con Narcissa. Y Draco, que estaba acostumbrado a ser el centro de atención en los paseos de su familia, infló infantilmente su mejilla izquierda sin que nadie se percatara. Eso lo enfadó aún más, por lo que decidió que tal vez sería una buena idea caminar por su propia cuenta. Se separó discretamente de su madre y de la señora Parkinson, comenzando a andar.
Empujado por aquí y por allá, no le costó mucho trabajo perderse. Los callejones eran inmensos y la gente mucha. Draco siempre había detestado las multitudes, así que aquello pronto se volvió asfixiante. Tuvo que hacer una obligada pausa cuando, atemorizado, se dio cuenta de que había perdido de vista a su madre y a todo lo que le era medianamente familiar. Pronto fue bastante obvio que ya no se encontraba en Diagon. Mordió su labio inferior y bajó la mirada, apenas percatándose que más de una persona se detenía extrañada ante el tembloroso niño rubio, quizá porque no se necesitaba ser un gran observador para darse cuenta de que había sido criado bajo el seno de una muy buena familia.
—Oye, ¿estás bien?
Draco levantó la vista y dio un respingo hacia atrás, chocando contra la pared, cuando se percató de que unos ojos negros lo miraban con una cuidadosa atención. Pronto no eran sólo unos ojos, sino un rostro el que estaba a escasos centímetros de él. Draco se sonrojó por la cercanía. Se trataba de un muchacho mayor que él que se había inclinando ligeramente para que sus miradas se encontraran. En ese instante, Draco no entendió cuál fue el motivo que lo llevó a pensar cuán atractivo era ese muchacho. Años después, entendería que lo que en ese instante tuvo, fue algo llamado flechazo.
—¡Estoy bien! —exclamó, sin importarle cuánto le picaran los ojos por las lágrimas retenidas. Simplemente no quería quedar en ridículo frente a ese sujeto. El muchacho ladeó una sonrisa arrogante que calzaba muy bien en sus labios mientras se incorporaba su sujetaba su barbilla en un gesto de profunda meditación.
—Mentiroso —sentenció y antes de que Draco pudiera decir algo al respecto, el sujeto habló—: ¡Y no lo niegues! Mírate, eres un crío asustado. ¿Cuántos años tienes? ¿Acaso huiste de tus padres?
Draco se sintió estúpido cuando notó que sus mejillas se calentaban. No podía creer que ese desagradable sujeto lo pudiera leer con tantísima facilidad. ¡Vamos! ¡Ni siquiera lo conocía!
—¡Sé dónde estoy! —gritó, apretando sus puños y permitiendo que su orgullo hablara por él—. ¡Largo! ¡Deja de hablarme! ¡Estoy muy bien!
—¡Calma! —dijo divertido el otro, levantando ambas manos en señal de rendición—. De acuerdo, no estás perdido y, por supuesto, eso que tienes en tus ojos no son lágrimas sino más bien… uhm, ¿lluvia? —dudó, levantando la mirada hacia el cielo despejado. Draco aprovechó ese momento para limpiar con su dorso su rostro y entorno los ojos.
—Eres un tonto —musitó y, por primera vez se fijó en algo más que en su atractivo rostro. El muchacho vestía de una forma que a Draco no le era común por lo que frunció ligeramente el ceño. —¿Quién eres?
—¡Pero qué maleducado eres! Sino mal recuerdo, yo te he preguntado eso primero, ¿no es así? Así que quizás sea buena idea que tú inicies.
El rubio se irritó todavía más. ¡Le había dicho maleducado! No había pasado más de diez minutos con él y ya lo odiaba.
—Draco —murmuró, desviando su mirada. El chico rió nuevamente y se inclinó hacia el rostro de Draco, quien contuvo la respiración por un momento. Tenía ojos bonitos. Y unos labios muy gruesos. ¡¿Y por qué demonios se estaba fijando en los labios gruesos de un tipo como él?!
—Qué nombre tan curioso.
—¡No lo es! ¡Significa Dragón! ¡Es una de las mejores criaturas del universo! ¡Todos lo saben! ¡Majestuosas tal como yo lo soy!
El chico alzó ambas cejas mientras intentaba retener la sonrisa de sus labios. Finalmente, sin conseguirlo, chocó su nariz con la pequeña de Draco, logrando que ambas se frotaran suavemente.
—¡Vaya! Tus padres si que te echaron a perder, ¿verdad, Draco? —Y aunque quiso contestar a la obvia ofensa, el brillo divertido en los ojos del muchacho le impidió hablar. Observó cómo ladeó ligeramente el rostro cuando murmuró—: Yo me llamo Timothy.
Y al decir esto, el muchacho separó y revolvió el cabello dorado del niño. Draco más tarde se daría cuenta de que lo hacía como si se tratara de su hermano menor, pero eso no le impidió en ese momento ruborizarse y, de un manotazo, apartar la mano de Timothy, quien no pareció ofendido, sino bastante divertido.
—¿Qué se supone que haré contigo, ahora que lo pienso? Acabo de añadir más problemas a mi vida…
—¡Yo no soy un problema! —chilló de inmediato.
—¡Draco!
Ambos voltearon al escuchar una dura voz, uno por inercia y el otro porque el menor así lo hizo. Timothy hundió las manos en sus bolsillos cuando descubrió a un hombre rubio—vestido de una forma bastante rara a su opinión—acercándose a ellos con un paso bastante acelerado. Parecía ser alguien que no estaba acostumbrado a los estadillos emocionales, por lo que no fue difícil comprender que aquel niño estaba en problemas. En muchísimos problemas.
—Papá —musitó Draco, acercándose a Lucius. El hombre le dedicó una mirada enojada en la que Timothy logró vislumbrar un fuerte alivio por haber encontrado a su hijo. No cabía duda de que lo quería mucho.
—Señor… —musitó el muchacho, pero no dijo nada más cuando Lucius levantó una ceja al mirarlo y dibujar una mueca desdeñosa, esa que, Draco sabía, dibujaba únicamente cuando se trataba de un muggle.
—Vámonos, Draco —dijo, empujando suavemente al pequeño, quien sólo pudo obedecer.
Sin embargo, volteó una vez más sin dejar de caminar. Timothy, con su postura inclinada, con su cabello cayéndole hacia el frente, con esa sonrisa arrogante y ladeada, agitaba su mano en señal de despedida. Entonces, Draco le sonrió.
—¿Draco?
El aludido desvió la mirada de la ventana y giró su rostro, encontrándose con Jimmy. Traía una bebida en sus manos y una sonrisa dibujada en sus labios.
—No me agradas —exclamó, aunque no sonaba como una ofensa. Quizá eso fue lo que animó a Jimmy a encogerse de hombros y reír.
—Lo sé.
«…en realidad él no se parecía en nada a Timothy. Su piel, su cabello, su sonrisa, su mirada… todo era diferente a él. Puedo decir que inclusive Potter me lo recordaba más ¿Por qué le llamaba así entonces? Tal vez porque él, al igual que Timothy, vio quién era… y curiosamente, no me odiaba por eso. Eso era tan…irritante».
Autora al habla:
¡Llegamos a la viñeta número 50! *Lanzando fuegos artificiales* ¡Muchas gracias por los casi 700 reviews en esta página y más gracias por los más de 1600 comentarios para Cómo ser Auror!
¡No puedo creerlo! Es decir, ni siquiera me plantee llegar a este número de viñetas cuando comencé a escribir este fanfic. También, jamás esperé que tendría todo el apoyo con el que cuenta y con el que estoy muy, muy agradecida. ¡Este fic también es gracias a ustedes! La verdad es que siento especial agradecimiento por todas esas maravillosas personas que han estado aquí desde el primer capítulo, que me han dejado comentarios en cada uno de ellos (50 reviews °0°! Se van derechito al cielo), por la paciencia y todas sus ideas. Sé que esta historia ha tenido tanto sus altos como sus bajos, que algunos lectores nos han dejado y que, maravillosamente, muchísimos han llegado con el avanzar de la historia. Criticas constructivas y otras no tan constructivas han llegado, pero agradezco un montón todas, porque han sido parte de todo esto. Moi no sabe cómo agradecerles, así que, ¿alguna idea con las que les pueda agradecer por todo el apoyo? :3
Aquí nos adentramos un poco más en Draco y resolviendo la duda de porqué le llamaba así a Jimmy. Admito que es mi parte Huffi la que me llevó a pensar en el primer amor de Draco (realmente no creo que haya sido Harry. Creo que Harry ha sido su amor verdadero, pero no el único). Sé que el Drarry ha estado alejado, que algunos cambios no les parecen lógicos, pero siempre han tenido una razón de ser, pero en realidad, aunque los cambios sean lentos, han llegado a buen momento. El rumbo de la historia es correcto así que ;)! ¡MUCHAS GRACIAS!
¡Muchas gracias por sus reviews a Tannia, Sami chan, gemma, Browneyegirl, uyuky, Daniie Phantomhive, Anairafuji, Soriae, ikariuchiha, Dan2102, Kuro, Minene Sutcliff, RowanMayfair, Anónimo, mixhii, veelahada, Daromy, Kuroneko1490, Gabriela Cruz, Acantha-27, Annilina, lucas1177, FanFiker-FanFinal, xonyaa11, Shirokyandi, jessyriddle, alexis, AuroraL, sodetaka, carlyy Nozomi Black, Amaly Malfoy, Isu y a javi ingle!
A los reviews que no puedo responder por privado:
Alexis; ¡Muchas gracias, lo seguiré!
Isu; ¡Sí, es hetero! Jajajaja. Lo lamento L Es que realmente pienso que poco a poco esto se irá solucionando para Draco, y verás, hay algunos planes curiosos… uhm, sólo diré que los celos son muy curiosos. Je. ¡Gracias!
Javie Ingle; Sip, lo lamento, se me ha pasado un poco la mano al escribir esta historia xD. Meh, puede que me emocionara un poquillo, eso es todo. ¡Amamos a Ernie! En serio, ._. todos aman a Ernie xD Ya verás cómo corren las cosas. ¡Gracias!
Por último, esto es algo aparte. Hasta ahora, creo yo, no le he faltado al respeto a ningún lector, así que pido también respeto para mí. Si no les gusta la historia, si no les gusta Jimmy, si no les gusto yo pueden expresarlo, pero no es necesario llegar a los insultos, ¿bien? Puedo tolerar muchas cosas, pero groserías dirigidas a mi persona es pasarse del límite. En serio me incómoda escribir estos mensajes, pero bueno… Gracias por su comprensión.
