Holaa xiquis!
Casi llegamos al ecuador de la historia. Agarraos que ahora empieza de verdad la historia ;P
Me he escapado un rato para poder subiros el capítulo, que ya que mañana es el día del examen y seguro que no voy a poder pasarme por aquí :( Así que espero que disfrutéis del capítulo ;)
A leer.
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a elizaye (que encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
Capítulo 49 (Draco)
- Así que, ¿Qué querías de mí?
Me senté en la cama aliviado de descansar las piernas. Pensé que me derrumbaría ahí mismo. Llegar hasta allí me había tomado demasiada fuerza. Debería haberle pedido a Naree que me trajera. No me quería imaginar lo que me costaría volver a la mansión.
- Quiero que me digas que te ha pasado. – me dijo. La miré y le sonreí burlonamente.
- ¿Qué te hace pensar que me ha pasado algo?
- Pones una pose natural, pero te puedo decir que estas más débil de lo normal. ¿Por qué? - ¿era tan obvio?
- ¿Acabo de oír que me has llamado débil? – le dije, evitando su pregunta.
- No intentes distraerme. – dijo, con impaciencia.
- No, en serio, es ofensivo. –le contesté, sin dejar de sonreír – Yo no soy débil.
- ¡Draco! – estalló - No estoy de humor para bromas contigo, ¿de acuerdo?
Su irritada mirada me molestó más de lo debido, pero luché contra las ganas de decirle todo lo que quería saber. No necesitaba saber nada acerca de mi "formación", nadie más lo sabía, y si se descubriera, inmediatamente se sabría que yo era el traidor.
No, no dejaré que me atraparan nuevamente. No volvería a suceder.
- No es gran cosa. – le dije - No tiene importancia.
- ¿Qué quieres decir, con que no tiene importancia?
Se acercó a mí, me agarró de los brazos y prácticamente me lanzó, para que me pusiera en pie. Me tambaleé para no perder el equilibro, aunque tuve que agarrarme firmemente a sus brazos para mantenerme en pie. La fulminé con la mirada. ¿Qué coño estaba intentando hacer?
- ¿Ves? – dijo, como si hubiera demostrado su punto - ¡Difícilmente puedes mantenerte en pie por cuenta propia!
Bien, supongo que ahí había demostrado su punto. La única estrategia que me quedaba era negarlo y negarlo.
- Sólo estoy cansado. – le dije sacudiendo la cabeza. Ella colocó su mano en mi mejilla y luché contra el impulso de ahuecar mi cara contra su palma.
- Estoy preocupada por ti, Draco. – dijo en voz baja.
Joder. Casi preferiría que volviera a tratarme con indiferencia, o incluso con desprecio. Esta nueva preocupación hacia mi seguridad, sólo hacía que acrecentar mi atracción por ella. Y ahora que Voldemort quiera verme constantemente, tenía que ir aun con más cuidado que antes. Era fuerte, excepto con todos los asuntos relacionados con ella, lo que significaba que debía minimizar al máximo mi interacción con Hermione.
Tal vez, no debería haberle admitido mis sentimientos. Si le hubiera dicho que no me importaba una mierda, tal vez ella ahora no estaría tan preocupada.
- ¿Draco? – me llamó, devolviéndome a la tierra. Me alejé unos pasos de ella, rodeándola.
- Estoy bien, Hermione. – le dije a la puerta de mi dormitorio – No es nada que no pueda manejar. Deja de preocuparte por mí.
- Tú dijiste, que te preocupabas por mí, ¿no? – la escuché decir.
¿Es que se sentía insegura o intentaba demostrar otro punto? Decidí no darle una respuesta directa, para que no tergiversara mis palabras.
- Estabas ahí, ¿no? ¿No deberías saberlo?
- Draco, yo…
Me dirigí hacia ella de forma rápida y le puse un dedo sobre los labios, para que dejara de hablar. No quería que dijera que estaba desarrollando algún tipo de sentimiento por mí. Lo último que necesitaba ahora era jodida esperanza burbujeando en mi pecho. No concebía peor distracción en el mundo y no podía distraerme.
- No tengo tiempo para esto. – le contesté.
Sus ojos se anclaron a los míos y casi deseé retirar mi mano. Podía decir que su mente había decidido hacer algo, había algo determinante en su mirada, pero no sabía que era lo que iba hacer.
Pero hizo algo que me dejó totalmente sorprendido. Besó mi dedo.
Un rayo de electricidad, viajó de mi dedo, directamente hasta mi corazón y no pude apartar la mirada de la suya. Fugazmente me pregunté si podría ver a través de mi alma.
Entonces, sus manos se envolvieron alrededor de la mía. Eran tan suaves y cálidas. Supuse que eso era típico de Hermione, suave y cálida. Me regañé a mí mismo. Debía parar de referirme a ella como Hermione. Tenía que empezar a esconder cada mención a ella, o cometer un desliz sería fácil.
- Sólo iba decir gracias. – me dijo.
- ¿Por qué? – ella empezó a reírse ligeramente antes de responder.
- ¿Y preguntas por qué? Por salvarme cuando debería haber muerto en el Bosque Prohibido. - ¿Cuándo se había dado cuenta de eso? Nunca había dicho ni una palabra al respecto. ¿Habría reconocido mi máscara? - Por darme esta cadena que claramente esta modificada para protegerme. – continuó - Por detener a Montague cuando… cuando él…
Su voz se quebró y yo suspiré. Claramente estaba traumatizada por lo que podría haber ocurrido. Sintiendo que necesitaba consuelo, la rodeé con mis brazos.
- Muchas, muchas gracias. – me susurró.
Me dolía que lo único que tuviera fuera su gratitud. Un vez hubiera pasado, todo volvería a la normalidad, estaba seguro de ello. Aunque supongo que tendríamos un trato más civilizado hacia él otro.
Se apretó suavemente contra mi pecho, y yo la liberé, dejando que mis brazos cayeran a mis costados, esperando que ella retrocediera, pero en cambio, se puso de puntillas y presionó sus labios contra los míos.
¡Joder!
La agarré inmediatamente por los hombros, para alejarla un poco de mí.
- Tienes que dejar de hacer eso.
Sacudió la cabeza y de un tirón me apartó las manos de sus hombros. ¿Por qué tenía que estar tan jodidamente débil en este momento? De repente sus labios estaban apretados contra los míos, y sentí la celestial sensación que siempre me embargaba cuando me besaba.
No, no, no. Los recuerdos que generarían este momento y el inmenso sentimiento de felicidad, iba a ser muy difícil de escondérselos a Voldemort, si en algún momento me pillaba despistado y les echaba un vistazo. Cuando pasó su lengua por mis labios, mi mente pareció aclararse un poco e intenté alejarla, pero ella se acercó un paso más apretándose contra mí y me rodeó el cuello con los brazos, para evitar que escapara. Intenté alejarla con más fuerza, pero mi estado estaba lamentablemente debilitado y no podía luchar contra su fuerza y verdaderamente, tampoco quería alejarme.
Joder, soy patético…
Intenté dar un paso hacia atrás para alejarme, pero al no soltarme y poner un poco más de peso en mi, mis rodillas se doblaron y nos estrellamos pesadamente contra el suelo.
Joder…
Ella inmediatamente se puso en pie.
- ¿Estas bien? – me preguntó. Voldemort tenía que estar mintiendo cuando dijo que todo el dolor estaba en la mente. ¡Claramente el dolor que estaba sintiendo no estaba solo en mi mente! Jodida mierda… - Lo siento mucho. – finalizó con voz baja.
Poco a poco me senté y demasiado tarde me di cuenta que ella me estaba tendiendo una mano para ayudarme, pero finalmente estaba bien no haber aceptado su ayuda. Había rezado para que ella correspondiera mis sentimientos, pero justo ahora, Voldemort decidía que me quería tener a su lado más a menudo.
Mi puta suerte.
- ¡Naree! – vociferé, con voz ronca.
- Draco, ¿A qué le tienes… - empezó a preguntar Granger, pero entonces apareció Naree.
- Naree le dijo al amo que no debía ir a ninguna parte. – me reprendió – Pero el amo no escuchó a Naree.
- Calla y llévame de vuelta. – le gruñí, con los dientes apretados.
- No, espera un minuto. – protestó Granger - ¿Qué te pasa?
- ¡Naree, ahora!
Mi orden directa le obligó a envolver su pequeña mano en mi muñeca y un segundo después estábamos en mi habitación de la mansión. Con un chasquido de sus dedos, Naree, me levitó y me colocó sobre la cama.
- Por favor, deja que Naree cuide del amo. – murmuró.
- Sólo necesito dormir profundamente. – le contesté.
El sueño natural era la mejor manera de recuperarse de un sobreesfuerzo, siempre y cuando no hubieras ido demasiado lejos.
- Pero una noche de sueño no será suficiente para que el amo se recupere. Especialmente si el amo espera volver a ver al Señor Oscuro mañana por la noche. – protestó Naree.
Cerré los ojos.
- Haz lo que puedas, entonces.
La habitación volvía a ser más brillante de lo común. Pero sin duda, era mi habitación. Agité la mano y las cortinas volvieron a cerrarse.
Me incorporé, me sentía mucho mejor. Me pregunté que me habría hecho Naree.
Giré la cabeza a la izquierda y me congelé sorprendido, sentada en un sillón frente a la cama, estaba mi tía Bella, dormida. Parecía que había caído dormida, mientras me vigilaba.
De repente, como si hubiera notado que estaba despierto, se movió y me miró.
- Ah, Draco. – dijo - ¿Cómo te encuentras?
- Genial. ¿Qué estás haciendo aquí?
- Ese maldito elfo tuyo, no me dejaba en paz hasta que vine.
- Yo no le dije que…
- Sí, sí, lo sé. Me dijo que habías vuelto mucho más débil, de lo que nunca lo habías estado, después de una sesión. – dijo Bellatrix - ¿Qué está intentando enseñarte el Señor Oscuro? – sacudí la cabeza.
- Sabes que no te puedo contestar a eso. – mi tía frunció el ceño.
- No debe ser nada fácil. Conozco tus habilidades, no me imagino que podría agotarte de esa manera. Ahora… ¿Dónde está tu varita?
- No la tengo. Él se la ha quedado. – inmediatamente, parecía preocupada.
- No crees que está planeando matarte, ¿no? – sacudí la cabeza – Puedes llegar a morir de sobreesfuerzo. – finalizó.
- Lo sé. Aunque creo que ya estaría muerto si esa fuese su intención.
- Quizás. – no parecía muy convencida. Me pregunté si debía preocuparme que ella pensara que Voldemort tenía intención de matarme, aunque seguía siendo peligroso estar al lado de Voldemort, independientemente de si quería tu cabeza o no - Bueno, entonces – dijo, poniéndose en pie – espero que te ganes que te devuelva la varita pronto.
- Gracias, tía Bella.
Comenzó a caminar hacia la puerta, pero a mitad de camino se dio la vuelta.
- Ah, y he de advertirte…
Pero antes de que pudiera terminar la frase, la puerta se abrió de golpe.
- ¡Draco! – graznó una familiar voz - ¡Escuché que estabas herido!
Astoria Greengrass. Jodidamente lo que necesitaba.
- Bueno, ahí lo tienes. – dijo, tía Bella – Ya no importa.
Casi me reí. Pensé que su advertencia iba a ser de algo más peligroso y potencialmente mortal. ¿Sólo iba a avisarme por Astoria?
- ¿No sabes llamar? – dijo tía Bella, dirigiéndose a Astoria – Tus padres dijeron que eras una dama. – Astoria se ruborizó.
- Lo siento, tía Bella.
- ¿Quién te ha dicho que podías llamarme "tía Bella"? Sí por mi fuera, esas dos palabras no volverían a salir dos veces por tu boca.
- L-l-lo siento.
Bella resopló, pero no le contesto, en cambio se dirigió hacia la salida. Cuando pasó detrás de Astoria se dio la vuelta y me guiñó un ojo.
Por Morgana, si Potter o la comadreja, o cualquiera de la Orden, la viera ahora… me podía imaginar sus caras, ante tal gesto de la malvada Bellatrix Lestrange. Como una vez dijo el Señor Oscuro, aún quedaba una mujer en algún lugar de ese monstruo que era mi tía.
Astoria se sentó en el borde de mi cama, y una pequeña molestia se instaló en el centro de mi pecho.
- Draco, estas muy pálido.
- Siempre estoy pálido. – le dije, desinteresadamente.
- Más pálido que de costumbre, quiero decir. ¿Estás bien? – me preguntó.
- He estado mejor.
- Quiero ayudarte.
- Gracias por la intención, pero no puedes. ¿Qué estás haciendo aquí, Astoria?
- Seguramente te lo dijeron, tus padres me han invitado a pasar unos días por aquí. – dijo – Mis padres estaban encantados de oír hablar de eso.
- ¿Unos días? – repetí.
- Sí, para que nos acostumbremos el uno al otro. – soltó con toda naturalidad.
- No me voy a casar contigo. – pareció confundida durante un momento.
- Pero… pero tú… – empezó – Tú padre dijo…
- Me importa una mierda lo que diga mi padre. – Astoria estaba claramente, conmocionada.
- ¿Draco, como puedes decir eso? Como hijos, debemos respetar los deseos de nuestros padres.
- ¿Y negar los nuestros? A la mierda, no lo haré.
- No te… gusto. ¿Es eso?
¿Realmente era tan estúpida? ¿Cuándo, de los muchos años que nos conocemos, había mostrado el más mínimo interés por ella? ¡Joder!
- No estoy interesado en ti. – le dije sin rodeos – Y nunca lo haré. Pensé que lo había dejado claro hace mucho tiempo.
- Pero puedes aprender a interesarte por mí. – dijo – Estaremos el resto de nuestras vidas juntos.
- No, no lo estaremos. No puedes hacer que me case contigo.
- No tengo que hacer nada. Es tu padre el que lo hará.
- No si puedo evitarlo.
- ¿De verdad me odias tanto? – Astoria parecía un poco dolida.
- No te odio. – decidí – Pero eso no quiere decir que esté de acuerdo en casarme contigo.
- ¿Si no me odias, por qué no quieres casarte conmigo?
- No quiero hacerlo. No se necesita tener más razones.
- Por supuesto que sí. – insistió – Tiene que haber una razón.
De repente, se me ocurrió una viable solución para mi actual dilema sobre cómo recuperar la daga de los Peverell.
- ¿Me prestas tu varita? – le pregunté.
- ¿Para qué? – preguntó, sorprendida por el súbito cambio de tema.
- Tengo algo que hacer. Sólo me tomará unos pocos minutos. – le contesté.
- Está bien. – dijo, metiendo la mano en el bolsillo interior de su túnica y sacando la varita.
Ya no había duda de ello, era más estúpida que un burro.
En cuanto su varita llegó a mi mano, la apunté con ella y la silencié. A medida que fue entrando en pánico, le lancé un Petrificus Totalus y cayó al suelo.
Apunté hacia la puerta para sellarla.
Sólo debería necesitar unos minutos.
Yaaa, es una putada dejar el capítulo así, pero es elizaye la que marca la pauta... jajaja pobre echándole la culpa...
A ver si mañana cuando vuelva del examen por la tarde tengo animo y cuelgo el capítulo, si no el domingo a primera hora... prometido ^^
Espero que tengáis una noche de viernes fantástica y un mejor sábado ;)
Besitos!
Contestación a los reviews sin cuenta:
Alona: JAJAJAJa si pero cuando tomó café me altero demasiado y mi boca empieza a soltar perlitas xD Pero obviamente se ha ganado ese odio visceral que le tiene la gente, este Voldy... no se a lo mejor con más simpatía ganaba gente más fiel... es una teoría... xD JAJAJAJ si Ron culpable de ser idiota lo es seguro... de eso no hay duda... lo otro ya lo iremos sabiendo poco a poco... ;) Si ya ves como está en este capítulo Draco... no puede con su alma... y el encuentro sólo es para dejaros con ganas de más jajaja si no se acabaría la magia ;P Hoy no voy a contestar muy elaboradamente ya que ahora me voy a la ducha y a seguir estudiando... Espero que tengas un viernes fantástico guapa! Besos!
Rosy Fdz: Uoo no pasa nada lo más importante son los estudios, que hay que construir el futuro! ^^ Así que animo! En este capítulo puedes ver lo que piensa Draco, no quiere tener muchos recuerdos recientes, por si Voldy le pilla... xD JAJAJ también adoro a Blaise, yo también me lo llevaría a casa! *-* Bueno para llegar a lo del traidor aún queda un poco.. ya veremos que pasa ;) Espero que disfrutes de capítulo y del viernes! Besitos!
SALESIA: Joeer que paliza... Espero que no estuviera muy lejos de donde vives... Y menos mal que ibas a dejar un review corto... jajaja me encantas (L) Sii, Hermione está empezando a leer a Draco, al menos gestualmente... y Draco tiene miedo de generar recuerdos, para que Voldy no le pille... esta jodido el pobre... JAjajaj Si la maldición de Ginny es jodida, si le hubiera dado al pelirrojo inútil, habría quedado fuera de combate unos días... una lastima xD Si tampoco tiene mucha educación, el pelirrojo no se se creerá que por ayudar a la Orden la casa de Draco ya es de ellos o algo... menudo imbécil... jajaja Espero que tengas un día genial y que hayas podido descansar de ese viaje exprés... ;) Besazos guapa!
