bueeno les comunico de que este es el antepenultimo capitulo de esta historia... asi que disdruten jeje

Recurden de que nada me pertenece

Capítulo 49

Alice se internó en el viento con un único propósito: conseguir que Harding se marchara de la isla y marcharse ella también. Mantenerle apar tado de Jasper, de Bella, de Rosalie y de su hermano. Después, se enfrentaría a lo que viniera. Pero el peligro inmediato para aquellos que amaba se encontraba en su interior, y estaba ligado a lo que se ocultaba en el interior de Harding.

Ella había derramado la sangre de Jasper.

Curvó los dedos, cerrando el puño, con la mano todavía empapada en sangre. La sangre tenía poderes; era una de las fuentes elementales. La magia negra la utilizaba como medio, o se alimentaba con ella.

Todo aquello en lo que creía rechazaba el derramamiento de sangre, lo negaba, luchaba contra ello.

No causes daño, pensó. Intentaría no hacerlo. Pero lo primero que haría sería asegurarse de que las personas que amaba no fueran heridas.

Inocentes asesinados.

Sintió una frase susurrada en su oído tan clara mente, con tanta urgencia que miró alrededor, esperando ver a alguien.

Pero no había nadie, sólo la noche, la oscuridad, y la fuerza brutal de la tormenta a su alrededor.

A medida que se alejaba de la casa, la tempestad arreciaba y su furia crecía.

Había algo que quería utilizarla a ella para herir a Jasper, para atrapar a Bella y para destruir a Rosalie.

Moriría antes de permitirlo, y se lo llevaría con ella.

Acercándose a la playa, aceleró el paso y después se dio la vuelta de repente al oír un ruido a sus espaldas.

Lucy surgió en la oscuridad con las orejas alerta. Estuvo a punto de ordenar al perro que volviera a casa, pero bajó el brazo, y suspiró.

—Muy bien, ven. Quizá sea mejor estar acompañada por una perra boba, pero conocida, que sola. —Apoyó la mano en la cabeza de Lucy—. Protege a los míos.

Mientras corrían las dos por la playa, el cabello de Alice flotaba al viento. La marea azotaba la orilla sin cesar, formando un muro de agua negra contra la costa, cuyo sonido retumbaba en su cabeza.

Su hermana había muerto, sacrificada como un cordero por su amor, por su corazón, por su don. ¿Dónde estaba la justicia?

El aire estaba repleto de gritos y alaridos, de cientos de voces atormentadas. A sus pies, comenzó a desparramarse por el suelo una sucia niebla, que llegó a cubrirle los tobillos y después las rodillas.

La frialdad de la niebla le caló los huesos.

Sangre por sangre. Vida por vida. Poder por poder. ¿Cómo había podido pensar que hubiera otro camino?

Algo hizo que mirara por encima del hombro. Donde debía estar la casa con las luces brillando en las ventanas, sólo había una cortina de un color blanco sucio.

Había sido aislada de su hogar y también del pueblo, como pudo comprobar, al hacerse la niebla más espesa y arremolinarse a su alrededor.

¡Muy bien!, pensó, apartando el miedo para dar paso a la ira.

—¡Ven aquí, maldito! —gritó y su voz, cortó la niebla como un cuchillo—. Acepto el reto.

El primer golpe del poder le dio con fuerza en la espalda, antes de que pudiera prepararse.

La rabia bullía en su interior. Cuando elevó los brazos para abrazarlo, los relámpagos surcaron el cielo y el mar como látigos de punta enrojecida. ¡Ah!, pensó, aquí está la magia poderosa.

Se vio a sí misma, que no era ella, de pie en medio de la galerna, haciendo acopio de fuerzas. Aire, Tierra, Fuego, Agua.

Junto a ella, Lucy levantó la cabeza y emitió un largo y penetrante aullido.

Harding, o lo que le dominaba, surgió de la niebla.

.

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—Alice ha tenido una buena rabieta —dijo Edward para intentar aligerar el ambiente.

La habitación estaba hecha un desastre, y si se concentraba, todavía era capaz de sentir sobre la piel el zumbido de lo que había agitado aquel es pacio.

—Miedo y rabia, rabia y miedo. —Rosalie se paseó mientras hablaba—. No he podido abrirme camino hasta Alice y hasta aquella de la que procede. Es algo demasiado fuerte y demasiado denso.

—¿Tan duro como la cabeza de Alice? —preguntó Jasper con una débil sonrisa.

—Exacto. Me gustaría saber qué paso vamos a dar a continuación para poder hacerle frente, y ya sé que estoy simplificando demasiado —dijo Rosalie.

—Todo esto le está haciendo daño a Alice —comentó Bella.

—Ya lo sé y lo siento. —Rosalie dio un golpecito en el brazo de Bella con aire ausente—. Lo que debemos hacer es sentarnos a pensar cómo podemos utilizar esos sentimientos, su negatividad contra lo que va a venir. Un conjuro protector, en este momento, sólo serviría para tapar un hueco. Aunque me moleste estar de acuerdo con la ayudante, tenemos que pasar a la acción. —Rosalie se detuvo para concentrarse—. Bella, tú no tienes mucha experiencia en este terreno y en cualquier caso, no resultará fácil.

—¿Por qué no? —, preguntó Jasper—. ¿Estás pensando en una expulsión?

—¡Qué suerte contar con un estudioso del te ma! Sí. —Rosalie continuó—. Somos cinco; sería mejor que fuésemos doce, pero no hay tiempo para buscar refuerzos. Tampoco tenemos mucho tiempo para hacer los preparativos. Nos conformaremos con lo que tenemos. Una vez que... —la voz de Rosalie se fue apagando y se quedó blanca como el papel—. Se ha ido. Está fuera de los límites protectores. —Su miedo se hizo patente, antes de que pudiera hacer nada por esconderlo—. Alice ha roto el círculo.

Rosalie sujetó a Jasper por el brazo cuando se dirigía corriendo hacia la puerta.

—No, no lo hagas, piensa. Los sentimientos no bastan, ése es el problema de Alice. Acudiremos todos juntos e iremos preparados. —Rosalie barrió la habitación con la mirada—. ¿Saben lo que hay que hacer?

—En teoría, sí —respondió Jasper, que luchaba contra su miedo.

Rosalie vio cómo Edward tanteaba la funda de la pistola, y quiso decirle que aquél no era el camino, pero la expresión de su cara le advirtió de que era mejor no intervenir.

—Dinos qué debemos hacer —le apremió Bella—, y hagámoslo rápido.


Omg por lo que se ve todos van al rescate de Alice.. jejeje y ahora ke pasra?

jejeje espero algun reviewww

byeee