Esta historia contiene lenguaje violento y obsceno, escenas fuertes tanto de violencia como de sexo.

Los personajes, salvo alguna excepción de OCs, no me pertenecen.

La historia se inspira en el anime y las live actions, por lo que se toman escenas, diálogos o semejantes de ello.

Se aceptan dudas, sugerencias y criticas constructivas con fundamento, esto es para pasarlo bien y conocer gente, NO soy escritora.

A pesar de seguir ciertas partes de la trama original, la he variado en varias ocasiones para amoldarla a mi historia.

Capítulo 53

Kaoru sorbió mientras sacaba agua del pozo de su patio, dejado que las lágrimas de coraje rodasen por sus mejillas incontroladamente.

La morena se sentía peor que nunca desde que hacía dos días había besado a Chikara, traicionando sus propias palabras y principios, sintiendo que la situación se le iba de las manos, hallándose descontrolada sentimentalmente.

No podía dejar de preguntarse que por qué era todo tan difícil. Sabía que su amor por Kenshin era algo que no podría ser nunca, que él amaba a la que consideraba su amiga. Era evidente que el dolor no pasaría en un par de días, pero su cerebro entendía que todo debía cambiar, con lo que no podía dejar que sus instintos se desatasen, y menos si iba a dañar con ello a alguien tan bondadoso como Chikara, quien no hacía más que apoyarla incondicionalmente.

Kaoru dejó el cubo de agua lleno en el suelo, limpiándose con el dorso de la mano las lágrimas mientras se incorporaba, riñéndose interiormente a la par. Se sentía muy estúpida y enfadada consigo misma, a la vez que desilusionada con el universo entero.

-¡Kaoru, la comida está lista!

La voz de Chikara la sobresaltó, haciendo que rápidamente tratara de reponerse, escuchando como la voz del moreno se acercaba hacía su posición. Debía hablar con él de lo que había ocurrido, antes de que desechara todo lo que le había dicho al comienzo y pudiera hacerse ilusiones fundadas.

-Kaoru, ¿no me escuchas? Estamos esperándote ¿necesitas ayu...? ¿Qué te pasa? –Preguntó con preocupación, cambiando de tema al ver su rostro.

-No pasa nada, estoy bien. Vamos. –Agregó rápidamente, tratando de sonreír. Él no dejó que avanzara, reteniéndola al interponerse en su camino.

-Oye, vamos, sé sincera ¿Qué te pasa?

El susurró dulce de Chikara y sus ojos sinceros escudriñándola mientras sujetaba su cara con las manos, hizo que la esgrimista se desmoronara, sollozando de nuevo con intensidad.

-Estoy portándome muy mal contigo, yo lo siento tanto...

-¿Por qué dices eso? No es verdad.

-¡Claro que sí! Te dije que no podríamos tener nada porque estoy enamorada de Kenshin, que te apartaras en ese sentido, y soy yo la que ahora está liándote, contradiciéndose. No quiero hacerte sufrir, porque sé lo que se siente y es horrible. Chikara, lo siento. No sé qué me pasa...

-Oye, todo eso ya lo sé, tranquila. –Agregó cortándola, tomando la palabra con serenidad, haciendo que ella se sorprendiera. –Kaoru, entiendo tu situación, es normal que las cosas se te vayan de las manos. Estás sufriendo y no es tu culpa.

-No es excusa. Somos adultos, se supone que somos consciente de lo que hacemos, y yo ahora mismo te estoy utilizando para olvidarme de Kenshin, aunque no sea a propósito.

-Lo único que me importa es que no lo haces adrede. Si te ayuda, adelante.

-No puedes decir eso, Chikara ¿Qué pasa con tus sentimientos? Tú también sufres.

-Ahora mismo lo único que me hace sufrir es verte así, Kaoru. Ya no puedo volver hacia atrás. Te quiero.

La morena no supo cómo reaccionar tras su abierta declaración, quedando sorprendida de que le dijera todo aquello. Debía ser fuerte su sentimiento cuando estaba dispuesto a sacrificarse por poder tener algo de su cariño, y desde luego no era nada justo.

Antes de que Kaoru pudiera responder, el chico tomó de nuevo la palabra.

-Escucha, a pesar de todo sé que no es sólo despecho el que me beses y te guste estar conmigo, y como no me has negado que eso sea así, que sientes algo, te esperaré lo que sea necesario, Kaoru. Deja que te ayude a olvidarte de él, o al menos déjame intentarlo.

Kamiya sintió como su corazón daba un vuelvo ante sus palabras, comprendiendo la verdad que había en ellas. Chikara tenía razón, él le gustaba y era obvio. No podía negar que cada vez que se besaban, que simplemente se acercaba a hablar con ella para ver como estaba, sentía cosas que no eran normales. Su corazón se encabritaba y se ponía tontamente nerviosa, feliz de que él estuviera allí junto a ella.

-Tienes razón. –Comentó al fin la morena, susurrando mientras le miraba, aún con aquellos pensamientos rondando.

El joven la miró con incertidumbre, nerviosos ante aquella respuesta escueta, pero su alma se llenó de alegría cuando Kaoru rompió la distancia y lo besó con cariño, abrazándose a su cuello.

La mujer no sabía si aquello saldría bien, pero de lo que estaba segura era de que no hacer nada no era la solución, y de que albergaba sentimientos hacia él, con lo que se olvidaría de su situación y dejaría fluir aquellos nuevos sentimientos, esperando y deseando que el pasado quedara aparcado en su lugar, sin dolor ni remordimiento alguno.


Kenshin y Nanako avanzaban a pie mientras el sol se escondía, y divisaban la entrada a Tokio con una sensación de alivio al llegar al fin, aunque la guerrera no podía decir que sus sentimientos eran totalmente tranquilizadores al respecto.

Nanako sentía un nudo en la garganta cuando pensaba en volver a estar todos juntos bajo el mismo techo, ahora que su relación con Kenshin había pasado a mayores, y era incapaz de controlarse.

No quería volver a sentirse una traidora, observando como su amiga sufría por su culpa, aunque ella entendiera la situación y no los guardara rencor. La culpabilidad no la dejaría descansar, simplemente al ver su rostro y aquel deje de tristeza y desilusión en sus ojos.

El camino se hizo más corto de lo normal para la chica, debido a ir abstraída en sus cavilaciones, y contempló con nerviosismo la entrada del dojo, parándose antes de entrar. Kenshin se giró para mirarla con extrañeza al encontrar miedo en su mirada.

-¿Pasa algo? ¿Te encuentras bien?

-¿Crees que Kaoru estará bien? No sé si deberíamos estar aquí; Es su casa y nosotros dos... Kenshin, no quiero hacerle más daño.

-Ya hablamos de eso. Si hay algún problema buscaremos una solución, te lo prometo. No haremos daño a Kaoru, si es necesario nos iremos para no ofenderla. Lo que no puedes es pedirme que me aleje de ti.

-Y no quiero hacerlo, no puedo.

-Entonces tranquilízate porque no sucederá. ¿Estás bien? –Preguntó mientras la miraba a los ojos y ella asentía, abrazándolo después mientras suspiraba.

-Entremos.

Kenshin asintió, besándola fugazmente antes de emprender el camino, adentrándose en el patio del dojo con tranquilidad, seguido de la chica.

-¡Kenshin, qué alegría verte de nuevo! ¡Salid, ya han llegado! –Gritó Sanosuke mientras se levantaba del suelo, acercándose al chico para abrazarlo con poca delicadeza, haciéndole miles de preguntas.

No pasó ni un segundo cuando el resto de habitantes de la casa salieron al patio, visualizando por fin al pelirrojo de vuelta sano y salvo. Todos a excepción de Kaoru saludaron con entusiasmo a la pareja, hasta que el silencio invadió el lugar cuando todos terminado. La incomodidad y la tensión eran palpables.

La morena se quedó contemplando a los recién llegados unos instantes hasta que comenzó a avanzar hacia ellos con lentitud, encaminándose hacia Kenshin en primer lugar, parándose frente a él con los ojos brillantes, debido a la emoción y el alivio de verlo bien.

-Me alegro de volver a verte, y recuperado después de todo.

-Gracias, Kaoru. Yo también me alegro de estar aquí de nuevo con vosotros. –Respondió el pelirrojo con una leve sonrisa, siendo correspondido de igual forma por la chica.

Kaoru frenó sus ganas de abrazar a Kenshin, pensando en que aquello no la haría ningún bien, con lo que se limitó a apretar el brazo del hombre de forma cariñosa, ampliando su sonrisa para después dirigirse hacia Nanako, quien no podía ocultar sus nervios.

-Por fin estáis aquí. –Dijo la esgrimista con alegría a su amiga, no pudiendo retener las lágrimas en sus ojos. –Sabía que podrías hacerlo, Nanako.

Automáticamente después, Kaoru abrazó a la chica, quien la correspondió con fuerza, mucho más relajada que a su llegada.

Espero os guste! sé que las cosas van sucediendo lentas, pero avanzan, ¡lo juro! XD Muchas gracias por leer y por comentar, especialmente a mis queridas Tsuki girasol (Me encanta saber que te gustó y te pareció que fue super tierna la escena sexual), Pajaritoazul (Yo también amé a Kenshin más que nunca en el cap anterior XD), HeavenlyEve (Muchas gracias por la felicitación, de verdad) y StacyAdler (hermanaaaaa te echo de menos por aquí, pero seré paciente, que lo merece).

P.D: Kaoru me da mucha lástima, está sufriendo realmente, pero poco a poco está comprendiendo todo y asimilando. Obviamente es muy joven, y nunca había sufrido un enamoramiento ni un desamor, creo que es lógico que esté así de perdida ahora mismo XD (Con esto sólo intento comentar por qué estoy llevando la situación como la llevo, por si alguien no lo comprendiera o piensa que no está muy bien, o acode con el personaje, pero creo que podría llegar a comportarse así en esta situación).

Tengo unas ganas terribles de que acabe con Chikara, porque me parece que harían una pareja encantadora y serían totalmente felices, y aunque lleve su tiempo que ella se recupere totalmente, acabará volviendo a ser la de siempre y será feliz *-* Porque, al contrario de lo que me dijo un imbécil hace poco, yo no odio al personaje de Kaoru XD, es más, me gusta mucho pero la historia tiene este hilo argumental y la tocó ``perder´´ en ese sentido porque esto no es una historia canon ni prototípica en cuanto a relación amorosa. El día que los haters desaparezcan de mi fic y logren ignorarme haré una fiesta.

Saludos y salud, gente!