Hola, hola! este fue un capitulo solo para divertirme y divertir a los personajes. espero les guste y me dejen sus reviews!

Capítulo 49

Alemania. Aunque está al lado de Suiza, me doy cuenta que Jun me lleva a un lugar determinado, sobre todo cuando pasamos Frankfurt y no bajamos.

- ¿A dónde vamos?

- Más al norte – me responde divertido

Tengo muchos años de conocer a Jun así que no necesito gran ciencia para saber que me lleva a Hamburgo. Veremos a Wakabayashi. El futbol antes que todo; antes, incluso, de sus celos para con Genzo.

Me recuesto en su pecho y cierro los ojos disfrutando del suave y hermoso latido de su corazón. En poco tiempo estoy dormida.

Cuando llegamos, Jun me despierta dulcemente. Miro por la venta y compruebo mi teoría: estamos en Hamburgo

- ¿Hamburgo? – pregunto intrigada pero él solo levanta los hombros y me ayuda a bajar mi equipaje.

- ¿Te parece bien? – me pregunta divertido

- Cualquier lugar a tu lado me parece estupendo – le respondo arrojándome a su cuello besándole con infinita felicidad, pues me he dado cuenta que estoy viajando sola con el hombre que amo, que pasaremos un par de semanas juntos y sin ninguna preocupación. – aún así me gustaría saber porque tu elección. ¿Hay algún motivo específico?

- Tenía que escoger a donde ir así que mientras pensaba a donde se me ocurrió hacer un recorrido visitando a nuestros amigos

- ¿Nuestros? – pregunto imaginando la idea de ir a España y visitar a Tsubasa y Sanae

- Sí – me responde feliz – esta es nuestra primera parada, luego iremos a Italia y terminaremos en España

Grito de felicidad volviéndolo a abrazar y besar. El responde feliz con mi reacción y hasta que sentimos como la gente nos empuja nos damos cuenta que estamos estorbando el paso de la gente. Salimos de la estación y tomamos un taxi que nos lleva a un hotel céntrico y no muy lujoso. Algo que me gusta, pues tanta elegancia de los Misugi a veces me aturde.

En cuanto estamos en el hotel, Jun se comunica con Genzo para decirle que estamos en la ciudad. Los chicos se ponen de acuerdo para vernos esa noche y nos cita en un restaurante cerca del lago Alster.

Salimos a caminar con la idea de comprar algo de ropa pues a donde Genzo nos ha invitado resulta ser un elegante restaurante, descubrimos los caminos que bordean el lago y un sinfín de bellos edificios entre los que encontramos las iglesias de San Jacobo, San Pedro y el hermoso edifico del ayuntamiento o Rathaus. Caminamos hasta la zona que nos han recomendado, Arkaden Alster, que resulta ser un hermoso lugar con las tiendas más caras de la ciudad. Jun está encantado entrando a todas las tiendas con la idea de comprarme todo lo que quiera. A la tercera tienda decido ceder y disfrutar de las compras. Me decido por un hermoso vestido verde esmeralda que Jun complementa con zapatos, bolso y abrigo.

- No necesito nada más – le digo cuando me compra la bolsa

- No me dejaste pagar por el vestido así que déjame comprarte los complementos – me dice divertido entrando en un joyería

- ¡Jun! – exclamo pensando en la idea de que me compre una joya.

Me separo de él observando los mil escaparates llenos de bellas piezas de joyería. Miro a Jun de reojo, notando que se entretiene en un lugar platicando con uno de los empleados. Decido impedirle que compre algo así que me acerco a él.

- ¿Te gusta? – me enseña un anillo de esmeralda – es para mamá

- Es muy bonito – digo respirando más tranquila.

Jun lo compra mientras yo sigo observando las joyas. Cuando termina salimos del lugar y continuamos comprando para el resto de la familia, incluida la mía.

Regresamos al hotel con el tiempo justo para arreglarnos y salir rumbo al restaurante donde veremos a Genzo.

- Esto es para ti – me dice cuando termino de arreglarme con el ajuar nuevo.

Jun saca una pequeña caja donde encuentro un par de hermosos zarcillos de brillante

- ¡Jun! – exclamo sorprendida

- Te ves hermosa – concluye con su hermosa

Nos reunimos con Genzo en un hermoso restaurante italiano a orillas del Alster. La noche es fresca pero la experiencia vale la pena. Nos da mucho gusto ver a nuestro amigo aunque al principio resulta un poco incómodo para los tres. Jun se encarga de romper el hielo bromeando con Genzo y recordando la experiencia del mundial pasado.

- ¿Saben quien está también de visita en Hamburgo? – nos pregunta Genzo y no espera nuestra respuesta – Levin. Está de visita por una posible transferencia al Hamburgo

- Sería tu compañero

- No me gustaría – responde el portero – sigo teniendo un duelo personal con él, teniéndolo en mi equipo no podríamos seguir, así que prefiero que esté en otro equipo de la bundersliga

- Pueden continuar en partidos de selección

- Sería de vez en cuando, en cambio en la liga, serían por lo menos un par de partidos por temporada…

- Nunca cambias, Genzo – le digo divertida

- Salgamos mañana con ellos – nos invita nuestro amigo – quedé de salir con él y su novia… no recuerdo su nombre

- Shelly – respondo

- ¡Sí! – se alegra Genzo – ¿así que la conoces?

- Yayoi es amiga de medio mundo – comenta Jun – ella aprovecha su trabajo en la selección para convivir con todo mundo

- ¡No es cierto! – reclamo indignada

- Cierto… – medita Genzo – ella fue quien te pidió hablar conmigo, comentarme que no debía jugar contra Levin si no estaba completamente recuperado ¿cierto?

- Si fue ella – respondo y les cuento todo lo sucedido en el mundial

- ¿Por qué yo no me enteré de todo eso?

- Por tus celos – respondo haciéndome la indignada

- ¡Claro! – recuerda Wakabayashi – era cuando no me podías ver ni en pintura, creías que quería robarte a tu novia

- ¿Y no? – le suelta Jun

- Hace mucho tiempo me di cuenta que es imposible. Yayoi te quiere demasiado.

- ¿Podemos cambiar de tema? – digo antes de que los celos de Jun aparezcan y arruinen nuestro encuentro con Genzo.

...

Jun y yo salimos a recorrer la ciudad desde muy temprano. Primero corremos un par de kilómetros y en el hotel nos recomiendan ir al Jardín Botánico, a unas cuadras de ahí. El lugar es hermoso incluido el jardín japonés más grande de Europa.

- Realmente me siento en casa – dice Jun divertido mientras caminamos por los puentes del jardín y admiramos los peces koi de los arroyos.

Regresamos al hotel a bañarnos y desayunar para salir nuevamente a pasear por la ciudad. Visitamos un par de museos y los hermosos edificios de alrededor de los muelles.

Regresamos entrada la tarde para alistarnos y salir esa noche con Stefan Levin, Shelly y Genzo Wakabayashi.

...

- Hola Yayoi – me saluda Shelly abrazándome con efusividad. Le respondo de igual manera agradeciendo su cariño. Levin también nos saluda a todos con alegría y me gusta ver lo bien que se lleva con Genzo. De eso se trata el futbol, de una sana rivalidad dentro del campo y una gran amistad fuera de ella.

Los cinco nos subimos a un taxi que nos lleva a una discoteca. Entramos sin ningún problema y me doy cuenta que es porque ya conocen a Genzo. Nos dan una mesa a donde el mesero saluda a su asiduo cliente, quien le pide una botella de Jagermeister y una serie de vasos pequeños para los cinco.

- ¿Tienes una idea de lo que Genzo pidió? – le pregunto a Jun en secreto

- No, pero supongo que será como Tsubasa y sus caipiriñas

- El mesero no tarda en llegar con la botella y nos sirve a los cinco. Tomo mi vaso y huelo el líquido dulce y fuerte que me hace hacer una mueca.

- se tiene que tomar de un solo trago – nos dice Genzo levantando su copa

Miro a Jun con preocupación pero su sonrisa me dice que todo estará bien que es momento para divertirnos. No solo bebemos una copa sin varias. Dejo que el licor adormezca mi razón y me entrego a la seguridad de tener a Jun a mi lado.

El lugar está lleno, la gente baila, platica y bebe divirtiéndose. Levin, Genzo y Jun se enfrascan en una plática de futbol que los tiene entre bebidas, risas y discusiones. Shelly y yo aprovechamos para ponernos al corriente. Shelly está feliz con la nueva actitud de Stefan, no solo ha cambiado su forma de juego, también su carácter. Nuevamente se da la posibilidad de ser feliz, de vivir experiencias nuevas y disfrutar de la vida.

- Pues hoy será una gran experiencia – comenta al verlos tomarse otro shot de Jagermeister

- Tenemos dos opciones – me dice Shelly con una sonrisa que no le conocía – o nos dedicamos a cuidarlos o nos divertimos a la par

Medito unos segundos aunque en realidad no tengo mucho que meditar. Tomo dos pequeños vasos ya servidos y le doy uno a Shelly.

- Por una gran noche – brindo y las dos nos bebemos de un sorbo el dulce licor

Las siguientes horas son una divertida confusión llena de situaciones difíciles de explicar. La botella mágicamente nunca se termina o puede que el mesero traiga la instrucción de cambiarla cada que se termine. También nos trae refrescos y Genzo nos prepara una bebidas que nos ayudan a evitar estar a base de shots. Sigo conversando con Shelly y Levin también me platica, recuerdo que me agradece el apoyo brindado a Shelly, le digo que no hice nada pero que me alegro de que todo esté mejor en sus vidas.

Jun me toma de la mano y me lleva a la pista de baile, Shelly y Levin se unen a nosotros y en poco tiempo tenemos a Genzo a nuestro lado bailando con una rubia de ojos azules, bastante guapa. Recuerdo a Jun besándome al compás de la música, recuerdo bailar, cantar y sentirme feliz de estar con Jun; también recuerdo ver a Genzo bailar con una pelirroja de ojo verde.

- ¿Dónde quedo la rubia? – le pregunto en medio de la pista

- Me aburrió – responde mientras baila sugestivamente con la chica en turno

Shelly me pide que le acompañe al baño y nuestros novios nos dejan en la puerta diciendo que nos esperaran en el bar.

Soy la primera en salir del baño y me asomo al bar donde veo a Jun y Levin platicando con un par de rubias, no me molesta pues estoy segura que son ellas quienes buscaron su compañía.

- ¿Has visto a esas chicas? – me dice Shelly uniéndose a mí – se han puesto un viaje… – cómo se da cuenta que no se de que me habla me pregunta – ¿cómo estás?

- Bien ¿tú? – respondo

- ¡perfecto! – concluye y me doy cuenta que la bebida está haciendo efecto. Aún así no estamos para tirarnos al suelo. Así que nos abrazamos y le señalo a nuestros novios

- ¡Vaya! No han perdido tiempo… ¿acaso no los podemos dejar solos un segundo?

- Por lo visto no…

Estamos por empezar a caminar hacia ellos cuando un par de altos chicos rubios nos interceptan. Guapos. Muy guapos – pienso mirándolos de pies a cabeza. Comienzan a hablarnos en alemán pero al ver mi cara de sorpresa, Shelly, quien habla un poco de alemán, les explica que soy de Japón y ella de Suecia. Empezamos a conversar en ingles y sin darnos cuenta estamos platicando alegremente con los guapos rubios.

- No cambias a Misugi por mí, pero si por este rubio desabrido – me dice Genzo al oído

- ¡Genzo! – grito feliz de tenerlo a mi lado – te presento a… – busco en mi memoria el nombre del chico con quien llevo rato platicando – a… ¿cómo te llamas? – le digo por fin. Creo que se ofende porque se va sin dar más problema – a este que le pasa – comento divertida volteo a ver a Genzo y me doy cuenta que está con los puños levantados – ¿con quien te piensas pelear? – pregunto sorprendida

- Con ese rubio – exclama bajando los puños al ver que el chico se ha alejado – vamos por Shelly. Sus novios deben estar buscándolos

- ¡Jun! – exclamo feliz – debe seguir en la barra del bar – comento señalando hacia donde lo había visto por última vez

Shelly no tiene problema en alejarse del otro guapo rubio y los tres caminamos hacia el bar, donde volvemos a encontrar a los chicos con otro par de rubias.

- ¡Jun! – me lanzo a sus brazos sin importarme en lo más mínimo con quien está

- ¡Yayoi! – responde rodeándome por la cintura y besándome en la boca

Shelly hace lo mismo con Levin y las chicas dan media vuelta dispuestas a irse cuando Genzo las detiene tomándolas por la cintura una a cada lado.

- A donde van chicas – dice en alemán – aquí está Genzo Wakabayashi para ustedes

- ¡Wakabayashi! – comenta una de ellas y nos damos cuenta que las dos saben perfectamente quien es… el portero del equipo de futbol. Genzo nos guiña un ojo llevándose a las chicas a la pista de baile.

El resto le seguimos pasando primero por nuestra mesa para recargar nuestras bebidas. En algún momento Shelly me toma del brazo y me conduce al escenario a bailar. Me detengo en el primer escalón aterrada por subir

- ¡Vamos! – exclama dos escalones arriba

- No lo sé – respondo insegura

- Esta noche – me dice acercándose a mi – ¡Somos jóvenes! – me dice jalándome para subir.

En cuanto estoy arriba del escenario busco a Jun quien me mira con su hermosa sonrisa. Todos mis temores desaparecen, soy joven y está noche pondré el mundo a arder.

Bailo sin ninguna inhibición al lado de otras chicas. Shelly señala a Levin quien no duda en subir a su lado y Jun le acompaña. Genzo no lo duda y sube también al escenario apoderándose de dos rubias de ojos miel que bailan a mi lado.

- ¿Tiene que conquistar mujeres de dos en dos? – pregunto a Jun sorprendida con la facilidad con que Genzo conquista mujeres

- Somos jóvenes – responde Jun tomándome por la cintura con una mano mientras la otra me toma por el cuello y me jala hacia el suelo besándome apasionadamente. Cierro los ojos y como en las novelas levanto un poco mi pie derecho.

- Así que está noche, hagamos al mundo arder

Los siete saltamos, gritamos, cantamos y bailamos por todo el lugar. Genzo cambia de chicas de vez en cuando pero nunca falta un par para acompañarle. A nosotros no nos importa, seguimos bebiendo y disfrutando el momento hasta que el lugar cierra.

Poco a poco la música baja de volumen, las luces se encienden y la gente disminuye. Bebemos los últimos tragos de licor y terminamos nuestros refrescos. Genzo se despide de una rubia y una trigueña en la puerta del lugar y regresa a la mesa a pagar la cuenta.

Jun me cubre con su saco y tomados de la mano caminamos por las calles de Hamburgo. Cantamos y reímos abrazados, felices de ser jóvenes, de sentir que el mundo es nuestro y todo lo que vivamos es una gran experiencia.

- Somos más brillantes que el sol – grita Genzo cuando estamos tirando en el césped a orilla del lago en uno de los muchos parques de la ciudad y el sol se asoma anunciando que un nuevo día ha comentado – ¡el mundo es nuestro!