® Shingeki no Kyojin es propiedad de Hajime Isayama.


ADVERTENCIA: SPOILERS.

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SPOIIILEEEERS!


54. Verrat


—¿Realmente tenemos que hacerlo? —cuestionó la única integrante femenina del grupo, apoyando su espalda contra la pared y cruzándose de brazos. Su actitud le hacía parecer desinteresada, pero era todo lo contrario.

—No tenemos más opción —dictaminó su compañero con voz grave—. Nos ha visto.

Berthold intercambió una breve e incómoda mirada con Annie. La decisión ya estaba tomada.

—Ya saben lo que tienen que hacer.

No les tomó mucho tiempo dar con el chico. Se encontraba solo, lo que lo hacía perfecto para la ocasión. Fue rápido. Reiner le inmovilizó sosteniéndolo por debajo de las axilas. No fue difícil, era mucho más fuerte que él. Annie se encargó de despojarle del equipo, y Berthold vigilaba.

El joven gritó, clamando por ayuda. Las manos de Annie temblaban mientras soltaba las correas de su pecho, tarea difícil considerando que el muchacho seguía usando la chaqueta del uniforme.

¡Annie!

La muchacha trató de no escucharlo, de encerrarse en sí misma para no oír sus gritos de súplica. Pero el acto había cesado, aquella máscara de hielo que le caracterizaba se había resquebrajado y ya no servía más.

¡Detenganse!

¿¡Por qué hacen esto!?

La mirada desbordada en llanto del joven se clavó en la de Annie, de una forma tan abrumadoramente profunda que por un momento paralizó a la legionaria.

¿¡Por qué!?

¿¡Por qué!?

¿¡Por qué!?

¿¡Por qué!?

¡ANNIE!

Quiso detenerse. Quiso poder soltarlo y dejarlo ir. Era un buen chico, honesto y amable. Había sido su compañero, su camarada, su amigo. Y ahora ella estaba allí, despojándole de su equipo para luego dejarlo morir. Annie Leonhart no quería eso. Estaba harta de mantener la fachada, harta de la misión, de seguir manchándose las manos de sangre. Ciertamente tampoco quería dejar a morir a su compañero, pero no tenía más opción. Órdenes eran órdenes.

Mordiéndose los labios, y tratando con todas sus fuerzas de no llorar, Annie soltó las últimas hebillas que mantenían las correas en su sitio. Con la mirada inundada de pánico, tomó el equipo de maniobras y retrocedió.

Ni siquiera fue capaz de apartar la mirada. Vio como Reiner arrojó al muchacho a un techo, a una altura donde pudiera ser alcanzado por los titanes. Vio su rostro bañado en lágrimas, sus ojos llenos de terror, escuchó su voz quebrarse en súplicas.

¡Esperen!

¡No quiero morir!

Su ruego no fue contestado.

A salvo, en lo alto de un edificio, Annie sintió el suelo temblar, oyó las ventanas vibrar, y escuchó los pasos fatales de aquellas criaturas monstruosas. Los titanes no tardaron en aparecer. Él también lo oyó, aquel que hizo de chivo expiatorio. El más profundo terror se marcó en su rostro, al saber cuál era su destino.

Sus gritos murieron en medio del fragor de la batalla, siendo los únicos testigos sus verdugos. Con las lágrimas rodando por su rostro, Annie vio como el titán más cercano lo tomó por la cintura, y no tardó en llevárselo a la boca. Murió en el acto, junto con sus esperanzas, sueños y deseos. Y también con el secreto más profundo y bien cuidado del trio de soldados que le entregó a la muerte.

Tú no merecías morir, pensó Annie, llena de remordimiento. Pero ya era tarde, incluso para arrepentirse.

Perdóname, Marco. Pero eso tampoco ya de nada serviría.


Acabo de ver los spoilers del capítulo 77 en tumblr y decidí escribir esto. Las palabras en cursiva son una traducción MUY PERO MUY VAGA, la mayoría lo deduje yo, lo otro fue tomado carácter por carácter, y traducido según mi muy escaso conocimiento de japonés, como el "esperen", "deténganse", alguna referencia a la palabra muerte, y el nombre de Annie.

—Fanfiction, 6 de enero de 2016.

Verrat: Traición (alemán)