Capitulo 44
"¿Sirius?"
Envejecidos ojos grises se iluminaron tras los largos mechones de pelo negro. "¿Harry?"
"Oh, Merlín…" Harry meneo su cabeza unas cuantas veces para aclararla, luego miro al Director, que lo observaba seriamente. "¿Señor?"
"Avanza." El Director se hizo a un lado mientras Fawkes voló a su hombro.
Harry parpadeo unas cuantas veces antes de acercarse al borde de la cama del hombre que había creído muerto. "¿De verdad estas aquí?"
"Se supone que esa es mi línea." Bromeo Sirius, pero su sonrisa nunca alcanzo sus ojos. Levanto una mano y la puso con gentileza sobre el rostro de Harry.
Como si ese toque hubiera sido una señal, Harry de inmediato envolvió a su padrino en un gran abrazo. "¡Sirius!"
Los brazos de Sirius envolvieron al adolescente y cerro los ojos. "Esto es real. Oh, gracias a Merlín, esto es real." susurro.
¡Tom! ¡Tom! ¡Esta vivo! ¡Esta vivo! Grito feliz Harry riendo mentalmente abrazando a su amante.
La sonrisa de Tom era cautelosa. ¿Pero como? ¿Y porque Dumbledore no luce feliz?
Harry abrió los ojos y se giro a mirar al Director, aun abrazando por Sirius. "Aun hay algo malo." Dijo con tono duro. "¿Que es?"
"Sirius aun no ha sido declarado libre por el Ministerio, Harry." Remus suspiro. "El Ministro no lo libero, pero su muerte hizo que su testamento entrara en efecto."
Los ojos de Harry se endurecieron. "¿Al menos van a darle un juicio?" Siseo.
"Criminal escapado." murmuro Sirius. "No, no recibiré un juicio."
Ojos verdes destellaron peligrosamente. "Tendrás un juicio. Aunque tenga que marchar al Ministerio de la Magia por la fuerza, recibirás un juicio."
"Harry, no funciona asi..." Sirius suspiro.
"Oh funciona asi." Respondió Harry mirando a Dumbledore'. "¿Permiso para ir al Ministerio Director?"
"¡No es necesario, no es necesario!" Una molesta voz alegre dijo y Fudge entro por la puerta, que ninguno de ellos había notado se abrió. Amelia Bones lo siguió. El Ministro le dio al hombre en la cama una mirada de disgusto, pero murió al encontrarse con los fríos ojos del Niño -Que-Vivió. "¡Harry, mi muchacho! ¡Es muy bueno verte!"
Harry le dio una mirada fría al hombre. "Difícilmente puedo estar de acuerdo con usted señor. Vera, tengo la sensación de que ha venido aquí a condenar a mi padrino a Azkaban por un crimen que no cometió. Si es asi, me temo que estamos en muy malos términos."
"Harry." Siseo Remus agudamente, dándole al chico una mirada de advertencia.
Pero Harry estaba ocupado mirando con frialdad al nervioso Fudge. "¿Bien?"
"Sr Potter, usted debe entender que necesitamos evidencia para liberar al Sr. Black de todos los cargos." Dijo Madame Bones con voz calma.
Harry se paro lentamente, una mano permaneciendo en el hombro de su padrino. "Sólo tengo la evidencia de mi mente, Madame. He visto a Peter Pettigrew, vivo, trabajando para Voldemort." El adolescente ignoro las muecas que recibió el nombre. "he oído, de mas de una fuente, que el guardián secreto de mis padres fue cambiado al ultimo momento. He visto a Sirius Black trabajando incansablemente para ayudar a la Orden del Fénix. Y recuerdo cuando Sirius fue hechizado hacia el Velo en el Departamento de Misterios porque fui un tonto y fui allí por un capricho." termino con un grito.
"Harry..." susurro Sirius levantando una mano para apoyarla en el brazo de Harry con un ligero apretón.
Harry sacudió la cabeza bruscamente. "Sirius Black fue enviado a la Prisión de Azkaban por un crimen que nunca cometió. Si lo condenan de nuevo a ese lugar, le habrán hecho una injusticia a un buen hombre." Entrecerró sus ojos a los dos oficiales. "Y me tendrán como su enemigo."
"¡Harry!" lo llamo Sirius. "Eso es suficiente."
Harry. Tom dijo amenazadoramente.
Harry apretó los puños y miro al piso. Si regresa a Azkaban, destruiremos el ministerio.
Controla tu temperamento. No estas pensando de manera racional. Respondió Tom con dulzura, enviando una oleada de calma hacia el adolescente.
Harry cerro sus ojos y relajo su postura. Cierto. Lo siento. Tom respondió con una risa aliviada mientras el adolescente miraba alrededor de la habitación. Madame Bones y Fudge estaban susurrando lejos de los cuatro miembros de la Orden. "Lamento haber perdido mi temperamento." murmuro Harry a sus compañeros mientras Fawkes se apoyaba en su hombro.
°°Si no hubieras perdido tu temperamento, nos habrías preocupado.°° comento Fawkes.
Harry sonrió. "Probablemente."
Sirius levanto la mirada con rapidez hacia el adolescente, pero Harry estaba ocupado observando a los dos oficiales del Ministerio. El animago fijo su molesta mirada en el Director. "Lo enlistaste." Siseo furioso.
La mano de Harry le dio un apretón al hombro de su padrino mientras Dumbledore asentía. "Era necesario." Dijo el Director, a modo de explicación.
"¿Por favor no te enojes?" pidió Harry en un susurro suplicante aunque su rostro permanecía impasible.
Sirius miro con tristeza a su ahijado mientras el chico continuaba observando a los oficiales. "No estoy enojado contigo, Harry."
"Fue mi elección." Harry miro a Sirius. "Por favor tampoco te enojes con Dumbles, ¿okay? Molly ya lo hizo." Sonrió con tristeza.
"Bueno, si Molly ya le grito..." Sirius se encogió de hombros con impotencia. Harry sonrió.
"Sr Potter, usted hace un buen caso." Dijo al fin Madame Bones. "¿Pero asumo que no jurara nada bajo el efecto de Veritaserum?"
"Eso no es un riesgo que estoy dispuesto a tomar." Accedió con seriedad Harry.
¿Cuando creció? Pensó Sirius mientras los dos oficiales del misterio hablaban mutuamente otra vez. Y de donde saco ese anillo... observo el anillo en el dedo anular de Harry con cautela. Parecía tener un Hechizo de Distorsión, ya que no podía distinguirlo con claridad. Se veía como un escudo de familia de algún tipo.
"El Ministerio no quiere a Harry Potter como enemigo." Fudge suspiró sin poder hacer nada. "Sirius Black ha sido declarado libre de todos los cargos."
Dumbledore sonrió débilmente mientras Remus dio un grito de alegría y abrazo a un atónito Sirius. Harry le cerró un ojo al animago y pasó una mano por las plumas de Fawkes antes de asentirle formalmente a Fudge y Madame Bones. "Gracias."
"Por supuesto." Madame Bones sonrió débilmente. "Por lo que me ha dicho mi sobrina, tenerte en contra significa tener a la mayoría de Hogwarts en contra. Eso no es un riesgo que estoy dispuesta a tomar."
Harry se encogió de hombros. "No es mi culpa ser el sensato." Le dio al Director una mirada traviesa.
Dumbledore le sonrió con cariño. "No, supongo que no."
"¡Ja! ¡Lo admitió!" Harry grito de manera infantil, asegurándose de no perturbar al fénix en su hombro. Todos en la habitación rieron, incluso Fudge, que estaba removiendo su sombrero de hongo de manera nerviosa.
"Bueno Sr. Black, usted esta libre de escrutinio del Ministerio." Le dijo Madame Bones. "Aunque creo que el personal de san Mungo preferiría que usted se quedara esta noche."
"Por supuesto." Accedió Sirius sonriendo. Harry estuvo complacido de notar que la sonrisa alcanzo brevemente sus ojos.
"Buenas noches caballeros." Dijo la bruja, haciendo que Fudge saliera antes de ella. Cerró la puerta tras ella.
Harry se giro a Dumbledore. "¿Por favor me puedo quedar durante la noche? ¿Por favor, por favor, por favor, por favor, por favor?"
"¡Ese es el Harry que conozco y amo!" dijo Sirius.
El Director miro fijamente a Harry. "Está bien. Vendré a buscarte en la mañana."
"En la tarde." Respondió Harry. "A menos que dejen a Sirius salir antes."
Dumbledore le frunció el ceño al adolescente, pero Harry lo miro a los ojos hasta que cedió. "Está bien. Vamos, Fawkes. Debemos avisarle a los miembros de la Orden." Se giro para marcharse mientras Fawkes voló a su hombro. "Buenas noches caballeros. Remus, no dejes a Harry solo, a menos que a Sirius le devuelvan su varita."
"Si señor." Accedió Remus mientras Sirius asentía. Dumbledore le dio una última sonrisa antes de marcharse.
Una vez que la puerta se cerro, Harry colapso en la cama, acurrucándose sobre las piernas de Sirius. "¡Este ha sido un día muy largo!"
Sirius sonrió y acaricio el cabello con púas de Harry. "Me gusta este estilo. ¿Porque lo cambiaste?"
Remus rio mientras que Harry le dio una gran sonrisa. "Ojo loco lo hizo."
"Era de un color diferente antes." Bromeo el hombre lobo.
Los ojos de Harry brillaron traviesos. "Marcus odia el rosa." Remus se largo a reír otra vez.
Sirius le dio a su ahijado una mirada curiosa. "¿Marcus?"
Los ojos de Harry pasaron a sus manos con nerviosismo, posándose en su anillo. "Marcus Brutús. Estoy saliendo con él." Respondió en una voz que envió un hormigueo de alerta a través de Sirius.
"¿Que es lo que no me estas diciendo?" pregunto Sirius sospechoso. Hizo caso omiso de las señales frenéticas que Remus estaba haciendo detrás del adolescente para que parara.
Harry levantó la vista hacia la cautelosa mirada gris con calma. "¿Que te hace creer que no te estoy diciendo algo?"
"Esa mirada." Respondió Sirius. "Lunático deja de detenerme."
Remus dejó escapar un sonido ahogado y levantó las manos en el aire, sin poder hacer nada. "¡Lo intente!"
Harry le negó con la cabeza al hombre de ojos ámbar antes de mirar a Sirius, que estaba más sospechoso cada momento. "Marcus es la mano derecha de Voldemort."
El silencio llenó la habitación tensamente mientras Sirius y Harry se miraban. Remus los observe preocupado, conteniendo el aliento.
Sirius sonrió repentinamente. "Me hiciste caer por un momento. La mano derecha de Voldemort. Esa fue buena."
"Nunca bromeo sobre la Orden Oscura." Respondió Harry con frialdad, poniéndose de pie. "Y nunca lo hare."
La sonrisa de Sirius desapareció. "Entonces es como Quejicus." Dijo con tono ligeramente disgustado.
"No lo es." La mirada del adolescente no demostraba emociones.
Sirius entrecerró sus ojos, eligió su ira sobre el pensamiento sensato, como siempre. "Entonces te prohíbo que lo veas."
"No tienes control sobre mi." gruño Harry. "Soy mayor de edad. Y Remus ya dio el visto bueno mientras no estabas."
Sirius miro a Remus, que se rehusaba a mirarlos, antes de volver a mirar a Harry. "Entonces Remus puede ser tu padrino. Yo no te quiero."
Algo que el animago no pudo nombrar cruzo el rostro de Harry que hizo que Sirius de inmediato lamentara sus palabras. Pero, antes de poder retractarse, Harry se dio la vuelta y se marcho de la habitación
Remus le dio a Sirius una mirada cargada de veneno. "Que bien Canuto. Lo primero que haces después de despertarse es tener una pelea con tu ahijado, que, permíteme recordarte, peleo con el Ministro y la Jefa del Departamento de Ley Mágica por tu libertad. Bravo."
Sirius sintió que su rabia se elevaba otra vez ante el sarcasmo en la voz de Remus. "¡No permitiré que mi ahijado salga con un mortifago!"
"¡No tienes elección!"
"¡Ya elegí!"
"¡Entonces debiste quedarte en el infierno!" el peligroso brillo en los ojos ámbar de Remus le recordó a Sirius de su herencia licana, cosa que el hizo recordar al chico desgreñado que amaba que siempre tenia los ojos dolidos y traicionados.
Sirius se quedo helado al darse cuenta que era traición lo que había cruzado el rostro de Harry en el momento antes de marcharse. "…maldición…"
"¿Finalmente recobraste el sentido?" Remus pregunto con frialdad.
Sirius le dio a su amigo una mirada desconcertada. "¿Que le sucedió?"
La expresión de Remus se suavizo. "Maduro y se enamoró, Sirius…"
Pero Sirius estaba negando con la cabeza. "No, algo mas…algo lo lastimo…" sus ojos buscaron los de Remus'. "'¿Quien lo lastimo?"
"Yo-yo no lo sé… ni siquiera…" Remus meneo la cabeza y se sentó en el borde de la cama. "Pero tiene sentido. Actuó tan diferente el año pasado…"
Sirius enterró su cara en sus manos. "La jodi otra vez, ¿no es asi?"
"Tengo que decir que si." Respondió Remus sin remordimiento.
"Pero, Lunático, ¿un mortifago?" Sus ojos rogaban mientras miraba a su viejo amigo.
Los ojos de Remus estaban tristes. "Se-se pone peor..."
Los ojos de Sirius se abrieron por un breve momento antes que se endurecieran de repente. "Cuéntame."
El hombre lobo suspiro. "Marcus en realidad no es un mortifago..."
"¿Entonces que es?"
"Voldemort."
Sirius se quedo helado un momento, luego sacudió la cabeza bruscamente. "Voldemort no tiene corazón, Remus."
"Yo le he conocido, Sirius." Remus susurro suplicante. "Él es diferente que en la primera guerra. Se preocupa por Harry, Canuto."
Sirius negó con la cabeza. "No puedo creerlo. Lunático, estamos hablando de Voldemort. Hemos peleado contra él toda nuestra vida."
"Lo sabrías si los vieras." Insistió Remus. "No ha estado realizando redadas últimamente. Ha estado muy tranquilo. Todo porque Harry le pido que no lo hiciera."
"No puedo creerlo." Sirius negó con la cabeza otra vez. "No puedo."
Remus suspiro. "Por favor Canuto, tienes que ir despacio con él. Tu muerte casi lo mato. Estuvo como un zombi por un tiempo..."
Sirius asintió. "¿Crees que este afuera?"
Remus se puso de pie. "Iré a ver. ¿Y Canuto?"
"¿Si?"
"Por favor no lo molestes porque ama a Voldemort. Creo de que verdad perderías a Harry si lo haces."
Sirius trago con dificultad. "Eso lo se. si-" observo sus manos arrugadas. "Si de verdad es feliz, entonces no hay mucho que puedo hacer, ¿sabes?"
"Podrías aprender a controlar tu temperamento." Bromeo Remus antes de salir de la habitación en busca de su ahijado.
Tom suspiro al divisar la pequeña forma acurrucada frente a su chimenea. "Debiste quedarte." Murmuro, cerrando la puerta.
"Él no me quiere. ¿Que importa?" Harry respondió vacio.
"Estaba enojado y sorprendido." Tom se sentó en la alfombra al lado del adolescente y abrazo a Harry contra su pecho. "Tu has hecho lo mismo en el pasado."
El joven mago aferro con fuerza a su amante. "Me odia."
"No es asi." Tom apoyo su cabeza sobre la de Harry. "No estas siendo razonable."
"No es asi..." murmuro Harry.
El Señor Oscuro suspiro. "Si lo es, pero no lo admitirás por un tiempo. Vamos, es hora de dormir."
"Me quedare aquí."
"No, no lo harás."
"Prefiero quedarme aquí."
Tom soltó al adolescente y se levanto. "Y yo quiero a mi osito. Y ya que soy mayor, yo gano. Vamos."
Harry le dio una pequeña sonrisa y permitió que Tom lo ayudara a pararse. "No soy tu osito, idiota."
"¿No?" Tom levanto una ceja mirando al joven de ojos verdes, mientras lo guiaba al dormitorio. "¿Entonces que eres?"
"Tu diablillo." Respondió Harry apoyando su cabeza en el hombro de Tom con una sonrisa.
"Hum. Supongo que lo eres." Respondió el Señor Oscuro levantando a Harry en sus brazos y arrogándolo a la cama.
"¡Oye!" Harry rio y arrastro a Tom encima de él. "Bastardo."
"Claro que si." Siseo Tom presionando sus labios contra los de Harry con fuerza.
Si...
Tom lo soltó sonriendo. "Duerme."
"¿Porque?" pregunto Harry haciendo un mohín.
El Señor Oscuro meneo la cabeza. "Uno, sexo no lo resuelve todo. Dos, ambos estamos cansados después de un día muy estresante. A dormir."
"Oh, no eres divertido." Murmuro el adolescente, sacándose la ropa y arrogándola al suelo antes de meterse bajo las mantas. "Estaba pensando en quedarme dormido contigo dentro de mi..."
"¿Sugieres que el sexo conmigo es aburrido, diablillo?" pegunto Tom tomando la ropa descartada de Harry y poniéndola en el tiesto de la ropa sucia junto con la suya.
Harry le dio una mirada diabólica. "Prueba que estoy equivocado."
"Duerme." Respondió Tom como si nada y se metió bajo las mantas con el joven mago.
"Oh, mierda."
"¿Es eso lo que apesta tan mal aquí?"
Harry sonrió y se acurruco contra el Señor Oscuro. "Probablemente. Conociéndote, olvidaste hacer correr el agua en el excusado otra vez."
Tom rodo sus ojos y movió su mano para apagar las luces. "Quizás tu fuiste quien lo olvido."
"No. Huele como tu mierda."
El Señor Oscuro rio. "Duérmete diablillo."
"Está bien, apestoso." Respondió Harry cerrando sus ojos. Se quedo dormido escuchando la suave risa de Tom.
"¡Remus! ¡Que sorpresa! Y Sirius." Dumbledore le sonrió a los dos merodeadores. Se encontró con ellos en camino a desayunar. "¿Dónde esta Harry?"
"Él y yo tuvimos una discusión anoche." Respondió Sirius con las mejillas rojas.
"La enfermera en la recepción de San Mungo dijo que él se Apareció del lugar." Remus murmuro con cautela. "No sabemos donde esta. De hecho, esperábamos que hubiera vuelto aquí."
"No le he visto." Dumbledore suspiro.
"Esta en mi habitación." Dijo una voz calmada tras el Director.
Los tres hombres se movieron para ver a quien había hablado y Dumbledore sonrió. "Buenos días, Marcus. Estaba pensando que quizás se había escondido allí."
Tom sonrió ante la mirada de horror de Sirius. "¿Tengo algo en la cara, Black?"
"Marcus." Le amonesto Remus. El Señor Oscuro se encogió de hombros sin pedir disculpas.
"¿Esta bien?" pregunto Sirius suplicante, decidiendo que estaba mas preocupado por el bienestar de Harry que con la presencia de Voldemort en Hogwarts.
Tom le dio al animago una mirada fría. "Quizás. ¿A ti que te importa?"
"Marcus." Dumbledore puso una mano en el hombro del Señor Oscuro, que no fue apreciada. "¿Por qué no llevas a Sirius y Remus a tu habitación para que puedan hablar con Harry?"
"¿Y si no quiero?" respondió Marcus.
Tráelos... Harry murmuro adormilado.
"Marcus." El tono del Director envió campanas de advertencia en las cabezas de los tres magos.
Tom bufo. "Anda a comerte un caramelo de limón, Albus, antes que me vuelvas loco. Remus, vamos y trae a tu perro contigo." Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia sus habitaciones.
Remus le sonrió a Dumbledore, que observo al profesor de Defensa con expresión divertida. "Buenos días, Albus. Vamos Canuto." Jalo el brazo de su anonadado amigo, y de alguna manera logro hacer que siguiera al Señor Oscuro.
Los merodeadores lo alcanzaron frente al retrato que guardaba la puerta de Tom. "¿Por qué te gusta tanto traer hombres a tu habitación?"
"Estoy comenzando a pensar que un león seria una mejor idea." Tom dijo con frialdad. "¡Ellos no hablan! ¡Ahora muévete!"
"Que temperamento." Respondió el retrato abriéndose.
"Entren." Le ordeno Tom a los merodeadores. Los siguió adentro y cerró el retrato de un portazo.
"Sabes que golpearlo asi no funciona, ¿cierto?" pregunto Harry mientras salía del dormitorio. No se había molestado en ponerse una camisa y su cabello rojo y plateado estaba más desordenado de lo normal, demostrando que recién se había levantado. "Hola, Remus."
Sirius lo miro como si lo hubiera abofeteado cuando Harry le sonrió al hombre lobo y lo ignoro. "Harry..."
"Pensé que no me querías, Black." Dijo Harry molesto observando al hombre con ojos entrecerrados.
"¡Hable sin pensar!"Grito Sirius con ojos salvajes. "¡Lo siento!"
"Lo siento no lo arregla todo." Gruño Tom antes de dirigirse a la cocina.
Los ojos de Harry brillaron. "Está furioso contigo, Black."
"¿Va a matarme?" pregunto Sirius luchando con su rabia.
"No." Harry ladeo su cabeza, con una mirada curiosa en su rostro. "No lo dejare. ¿Porque?"
Sirius parpadeo un par de veces, confundido. "Pero…"
"No estoy enojado contigo. Estoy molesto. Él esta enojado."
"En mas de una manera." Murmuro Remus.
Harry sonrió. "Claro que si."
"¡Oí eso!" grito Tom asomando su cabeza desde la cocina para fulminar con la mirada al hombre lobo.
"¿Qué planeas hacer al respecto?" bromeo Harry.
Tom levanto una ceja mirando al adolescente. "Puedo pensar en unas cuantas cosas." Harry se largo a reír.
Alguien toco a la puerta y Harry dejo de reír de golpe, dejando que un pesado silencio envolviera la habitación. "Uhm, yo iré…" murmuro Harry.
"Ponte una polera." Ordeno Tom antes de salir hacia la puerta.
Harry rodo sus ojos y se dirigió al dormitorio. Los ojos de Sirius se abrieron al ver el tatuaje en su espalda y habría dicho algo de no ser por la voz del nuevo visitante. "¡Black!"
Los dos merodeadores se giraron para ver a Severus, que había entrado a la habitación. "Quejicus." Sirius respondió mordaz.
"No otra vez." Gruño Harry saliendo del dormitorio, poniéndose una polera sin mangas. "¿Cuándo vas a crecer, Sirius? Buenos días, Sevvie."
"¿Qué te he dicho sobre llamarme asi?" gruño Severus frunciéndole el ceño al adolescente.
Harry le dio una sonrisa inocente. "Que no lo haga."
Severus gruño mientras Tom y Remus reían. Sirius mira desde su ahijado a su némesis de la escuela en confusión. "Pero…"
"Severus y yo somos amigos." Dijo cortante Harry retomando la atención de Sirius. "Y se van a llevar bien o los hechizare a ambos."
Severus se estremeció, luciendo horrorizado ante la idea, y asintió en aceptación. "Está bien."
Tom bufo. "Yo comenzaría a portarme bien, si fuera tu, Black." Le advirtió volviendo a la cocina.
"Pero tu no eres yo, ¿no es asi, Brutús?" respondió Sirius.
"No. Pero él me conoce mejor." Comento Harry sentándose en el brazo de la silla de Tom.
Sirius miro a Harry por un largo rato mientras Severus y Remus en silencio se sentaban en el grupo de sillas frente a la chimenea. Harry lo miro, su rostro sin emoción, esperando su respuesta con una calma que Sirius nunca había visto en su ahijado o en James en el pasado. Incluso Lily tenia un temperamento que no siempre podía controlar. Era un rasgo Gryffindor por lo que sabía Sirius ya que incluso Lunático tenía problemas con su temperamento, a veces.
"Siéntate." ordeno Tom, volviendo con una bandeja de té. "Odio cuando hay gente parada al centro de mi sala mirando estúpidamente. No que-"
"¡Marcus!" Harry dijo en advertencia. Tom frunció el ceño. Se que estas enojado con él peropor favor, ¿trata de controlarte? Él aun es mi padrino.
¡No tengo que vivir con él! Tom respondió con frialdad.
¿Oh? ¿Así que ya no me amas?
¡Eso no es lo que dije!
¿Entonces qué fue lo que dijiste?
YO- ¡ARGH! ¡Bien! Tom dejo la bandeja den la mesa de centro y se dejo caer en su silla haciendo un mohín.
Harry alboroto el cabello del Señor Oscuro con cariño antes de hacerse un poco de té. Gane. Tom se deslizo aun más en su silla con un bufido.
Sirius se sentó al lado de Remus, meneando la cabeza. El hombre lobo le dio un codazo deliberadamente. "¿Ves?" Siseo.
"Si, lo veo. Aunque eso no hace que me agrade." Murmuro Sirius. Remus rodo sus ojos.
"Marcus." Severus interrumpió de repente.
Tom miro al hombre con seriedad. "¿Si?"
"Albus me envío para ver si necesitabas que alguien cubriera tu primera clase."
El Señor Oscuro miro a Harry. "Es tu elección."
El adolescente miro a su té por un largo momento antes de negar con la cabeza. "Ve. Si enviamos a Severus esos pobres chicos de cuarto quedaran marcados de por vida."
"Probablemente." Tom bufo, dándole a su mortífagos una mirada divertida.
Severus meneo la cabeza. "No es mi culpa que esos mocoso no tengan coraje."
"Oh, ellos tienen coraje, Severus, confía en mí. Sólo que desaparece cuando tu andas cerca." Harry bromeo mientras Tom se levantaba y se dirigía al dormitorio para buscar sus libros para la clase.
"Oh, ¿por eso es?"
"Si." Harry parpadeo unas cuantas veces. "Quizás necesito llevarte en mi bolsillo, ¿sabes? Es mejor para lidiar con esos mocosos."
Para sorpresa de Sirius, Severus rio. "Quizás deberías." Se puso de pie. "Albus también me pidió que te dijera que te espera en todas tus clases de la tarde. Y le gustaría que asistieras al almuerzo, ya que tus amiguitos han estado molestándolo preguntando por ti."
"Lamento haberme perdido eso." Tom suspiro, entrando con un libro y un montón de papeles.
"Somos dos." Comento Harry sonriendo.
Tom pasó un brazo sobre los hombros de Harry. "¿Estarás bien?"
"Si."
"Y si el pe- lo siento, si Black te molesta muchos, lo echaras, ¿cierto?"
Harry rodo sus ojos. "Si. Vete. Y no maldigas a ningún estudiante."
Tom trato de darle una mirada inocente. "No iba a maldecir a nadie…"
"Tampoco lastimar."
"Maldición."
Harry rio y beso al hombre. Estaré bien.
Tengo permitido preocuparme.
Sí, lo sé. Gracias.
Tom alboroto el cabello del adolescente. "Te amo, diablillo."
"Yo también te amo bastardo." Respondió Harry. "Severus, ¿asegúrate que de verdad vaya a clases?"
"No soy niñera." Respondió Severus como si nada. "Yo tengo mi propia clase que atender. Vamos, Marcus. Antes que lleguemos tarde."
"No llegaremos tarde." Respondió el Señor Oscuro mientras seguía al profesor de Pociones hacia la puerta.
"Quizás tu no. Yo tengo que ir a las mazmorras."
"Tienes clase con Gryffindor. Quítales puntos y diles que ellos llegaron tarde."
"Albus armaría un escándalo."
"¿Cuando te ha detenido eso?"
"Cierto."
La puerta se cerró tras los dos magos oscuros, cortando la conversación. Remus y Sirius intercambiaron miradas antes de mirar a Harry, que se había sentado en la silla de Tom y estaba bebiendo su té con calma, ojos fijos en las llamas de la chimenea.
"¿Donde conseguiste esa polera?" pregunto Sirius después de un largo momento de silencio.
"La tía Petunia me la compro cuando estuve allí hace unos meses." Harry miro a su padrino. "Cuando estuve suspendido."
"¡Estuviste suspendido!"
"Si." Harry se encogió de hombros. "Agote a Dumbles, finalmente. Ese hombre es como un tanque o algo así. Nada lo afecta."
"¡Lo hiciste a propósito!"
"Si." Harry sonrió de medio lado. "Estaba marcando un punto."
"¿Un punto?"
"Si."
Sirius se dirigió a Remus. "¿Por qué no lo detuviste?"
"Sirius, él tiene la determinación Gryffindor. Nada iba a detenerlo." Respondió Remus, sirviéndose té. "¿Cómo has estado, Harry? No he tenido la oportunidad hablar realmente contigo desde que volviste a la escuela."
"Bien." Harry se encogió de hombros. "Tú sabes de todas las cosas emocionantes que han sucedido."
Remus le dio a su ahijado una mirada. "¿Entonces porque no le cuentas a Sirius?"
"No es necesario." Respondió Sirius negando con la cabeza.
Harry rodo sus ojos. "Soy amigo de todos los Slytherins en mi año porque sus padres les dijeron que fueran amigables conmigo, gracias a Marcus." Le dijo. Sirius se giro para mirarlo y el adolescente le dio una sonrisa apretada. "Oh, esa ni siquiera es la mejor parte."
"¿Entones que es?" pregunto Sirius con voz pequeña, inseguro de querer saber.
Harry hizo una mueca. "Ron embarazo a Hermione en su cumpleaños y los gemelos nacerán en junio. Gin y yo seremos padrinos. Y Ron esta en Azkaban porque intento matarme."
"¡QUE!"
"Canuto…" Remus suspiro cuando el animago se puso de pie de golpe y comenzó a pasearse de un lado al otro frente al sillón en el que estaba sentado.
"¡Matare a ese mocoso maldito!"
Harry apoyo su mejilla en una mano, sonriéndole a su padrino. "¿Estás seguro?"
Sirius dejo de pasearse y le frunció el ceño a su ahijado. "¿Por qué?"
"¿Por qué, qué?"
"Tú sabes qué. ¿Porque Ron intentaría matarte?"
"Percy lo convenció." Los ojos de Harry brillaron peligrosamente. "Supongo que es lo que consigo por unirme a Voldemort."
Sirius lamio sus labios, aun observando a su ahijado. "Esa no es razón para matar a nadie."
Harry frunció el ceño mirando pensativo su té. "No, supongo que no." Miro al mago que estaba de pie. "Remus tuvo una larga conversación contigo después que me marche, ¿no es así?"
"Si." Sirius se detuvo antes de hablar de nuevo. "¿Quien te lastimo?"
Harry se quedo helado y el color dejo su rostro. "¿Qué?"
Sirius se arrodillo en el piso frente al joven mago. "Antes que te marcharas, te veías traicionado. Alguien te lastimo, ¿No es así?"
"Sirius…" Remus negó con la cabeza con fuerza, tratando que su viejo amigo dejara en paz a Harry.
Pero Sirius le lanzo una mirada molesta antes de poner sus manos sobre las rodillas de Harry mirando los atormentados ojos verdes del joven. "¿Harry?"
Harry dejo escapar un sollozo ahogado y se arrojo a los brazos de su padrino. Sirius se acomodo en el piso con sus brazos llenos de Harry, y le susurro suaves palabras al adolescente para que se calamara.
Tom lo chequeo mentalmente, y una vez que estuvo seguro de que Harry estaría bien, le envió una oleada de amor y volvió la atención a su clase.
"Lo lamento." Murmuro Harry al fin, alejándose ligeramente.
"Está bien." Sirius le dijo con firmeza. "Aunque preferiría saber qué es lo que te molesta."
Harry negó con la cabeza. "No, está bien. Marcus me ayudo con eso." Observo los ojos grises de su padrino. "Siri, sé que no te agrada para nada, ¿pero por favor trata? Él es el mundo para mi, de verdad." Se detuvo, y una pequeña sonrisa cruzo sus ojos. "Bueno, los Weasley, Herm y todos mis amigos. Y tú y Remus."
Sirius alboroto el cabello del chico, sonriendo. "Supongo que tratare."
"¿Supones?"
"Si, supongo. Aunque si él me vuelve a llamar perro, podría hechizarlo."
Harry rio. "¡Tendré que advertirle!"
"Haz eso." Sirius le cerró un ojo. "Y tratare de no insultarlo y algo así."
"O, si lo insultas, ten cuidado sobre los comentarios sobre ser oscuro." Dijo Harry con tono serio. "Dumbles sólo sospecha, y no necesitamos darle evidencia."
Sirius levanto una ceja mirando al adolescente en su regazo. "¿No? ¿Cómo han podido ocultarle eso?"
"A sido muy difícil." Accedió Harry. "Pero Gin y yo hemos sido sus amigos desde el verano y los gemelos Weasley lo sugirieron para el trabajo. Mas personas han comenzado a quererle, y supongo que con el tiempo eso ayuda."
"¿Incluso Quejicus?" pregunto Sirius.
"Severus." Harry rodo sus ojos. "No, en serio. Si yo puedo llevarme bien con él, de seguro tu puedes dejar de decirle ese ridículo sobrenombre."
"Le calza tan bien." Se quejo Sirius.
"Oh, detente, canuto." Lo reto Remus. "Actúa de tu edad por una vez."
"Ouch." Harry rio mientras Sirius intentaba lucir como un perro lastimado. "Remus, eres horrible."
"¡Lo sé!" grito el animago. "¡Él no ha sido nada más que malo conmigo desde que desperté!"
Harry le frunció el ceño a los dos. "¿Despertaste? Sirius, ¿cuánto tiempo has estado en San Mungo?"
"Pregúntale a Lunático." Dijo Sirius encogiéndose de hombros.
Harry le frunció el ceño al hombre lobo. "¿Bien?"
"Ah, ¿al final del último año escolar?" Remus pasó una mano por su cabello, viendo al adolescente con cautela. "Volvió del Velo en el mismo día que entro, sólo que un año después…"
"¡Porque nadie me dijo!" grito Harry. "¿Y quién sabia?"
"Bueno, Albus, por supuesto y yo. Y creo que Ojo Loco también." Respondió Remus. "Y Albus me dijo que no te dijera. Quiero decir, no estábamos seguros de que Sirius iba a despertar algún día, Harry." Añadió con rapidez, viendo la rabia oscureciendo esos ojos verdes.
Sirius abrazo con fuerza a Harry. "Estaba en coma, por lo que oí, Harry. Llevaba despierto como una hora cuando llegaste."
"Tú fuiste la primera personas en saber." Accedió Remus. "Y discutí con Albus por no decirte, sabes. Él es como un tanque."
Harry rio ante eso. "te lo dije."
"Si. Así fue." Remus meneo la cabeza, divertido. "Jamás me acostumbrare a tus emociones, sabes."
"Son variables." Accedió Harry. "Marcus sigue diciendo que elija uno y me quede con él."
"Entonces estoy de acuerdo con Marcus." Ofreció Sirius.
Harry parpadeo unas cuantas veces en shock. "¡No puede ser! ¡De verdad estas accediendo con mi novio! ¡Genial!" grito repentinamente.
Sirius sonrió. "Si, si." Alboroto el cabello de Harry otra vez. "¿Y de todas manera que hay con el tatuaje?"
"Ooh, viste eso, ¿no es así? ¿Te gusto?" pregunto el adolescente, ojos brillantes.
"En realidad no le eche una buena mirada." Sirius se encogió de hombros.
Harry sonrió y se salió de los brazos del animago para poder sacarse la polera. "¿Bien?"
Sirius rio y se puso de pie para echar una buena mirada. El basilisco y el fénix se detuvieron en su pelea lo suficiente para mirar al mago antes de volver a pelear el uno con el otro. "Eso es genial. Personalmente, no habría elegido esos animales, pero son perfectos para ti."
Harry le sonrió a su padrino y se volvió a poner la polera. "Si. El basilisco en la Orden del fénix."
Sirius bufo. "Tú no eres un basilisco, Harry. Sólo eres un Gryffindor muy extraño."
"Quizás." Los ojos de Harry brillaron con travesura. "¿Quieres saber un secreto?"
"Claro." Sirius sonrió.
"Oye, Remus, apuesto que esto es algo que ni siquiera tu sabes." Harry le dijo al hombre lobo.
"No sabía que tuvieras alguno." Dijo Remus sonriendo.
"Adivinen que hare el próximo año."
"Serás Auror." Dijo Sirius con facilidad.
Harry sonrió de medio lado. "No. Voy a enseñarle Defensa Contra las Artes Oscuras a los mocosos."
"¡Desde cuando lo sabes!" grito Remus mientras Sirius lo miraba con la boca abierta.
"Desde el juicio de Ron. Dumbles dice que el Programa de Entrenamiento de Aurores no me recibirá porque fui suspendido, así que me ofreció enseñar aquí mejor."
"Más seguro, supongo." Suspiro Remus.
"Se supone que no debo decirle a nadie." Añadió Harry. "Pero todos saben lo bueno que soy para seguir las reglas."
"Así que, ¿a cuántos de tus amigos le has dicho?" pregunto divertido el hombre lobo.
"A ninguno. Sólo les di una cuantas pistas." Dijo con una sonrisa malvada. "Y creo que ya lo descubrieron, pero no estoy seguro."
"¿Unas cuantas?" Sirius pregunto incrédulo.
"Bueno, sí. Severus y Marcus también dieron pistas. Yo sólo les di, como, dos, no más de eso. Fue divertido."
"¿Snape les dio pistas?" Sirius frunció el ceño.
"¡Sí! Aun es un idiota, pero más amable." Harry asintió alegre.
"Un idiota más amable…"
"¡Bingo!"
"¿Hay azúcar en ese té tuyo?" pregunto Remus con voz divertida.
"Quizás." Harry movió sus cejas. "Y quizás tuve algo más esta mañana."
"¡Harry!" grito Sirius la risa en sus ojos arruinando el reto. Remus se largo a reír.
Harry miro a Sirius inocente. "¿Qué? No hice nada, lo juro."
"No es necesario que hagas nada para eso." Comento Remus entre risas.
"Bueno, a veces es necesario. Depende en lo animado que este tu pareja." Respondió Harry con seriedad. "Y quien este arriba."
"Eres un pequeño monstruo." Dijo riendo Remus mientras Sirius se largaba a reír.
"No es así. Soy un diablillo." Declaro Harry antes de entrar al dormitorio en busca de su túnica, seguido de la risa de sus padrinos.
"Uhm, Harry, ese perro a tu lado…" Hermione se detuvo, observando al gran perro negro sentado al lado de Harry.
Harry sonrió, rascando al perro tras la oreja. "Su nombre es Hocicos. Remus lo trajo." Hizo un gesto hacia la mesa de profesores, donde Remus estaba sentado junto a McGonagall.
'Oh, Merlín...' Gin se sentó en el lado libre de Harry observando al perro. 'Èl... Harry, él luce como Canuto...'
"Si." Harry asintió, sonriendo. "¡No es genial!"
Hermione se acerco y puso una mano sobre la frente de Harry. "Harry, vamos, creo que necesitas ver a Madame Pomfrey."
"No." Harry negó con la cabeza. "Estoy bien."
"¿Porque el Profesor Lupin te trajo un perro?" pregunto Neville sentándose al otro lado del perro.
"Porque si." Los ojos de Harry brillaron con locura. "Oh, miren a Dray. ¡Parece que ha visto a un fantasma!"
El grupo de Gryffindors miro hacia Draco que se acercaba hacia ellos, pálido como la nieve. "Harry, ese perro se parece a un perro que conocía." Siseo el Slytherin sentándose entre Hermione y Parvati.
"Quizás eso es porque es el perro que conocías." Comento Harry totalmente satisfecho. "¿No es así Hocicos?"
El perro salto de la banca y se convirtió en Sirius, sonriéndole como loco a su ahijado. "Puede ser."
Hermione grito. Neville se cayó de la banca. Draco se quedo con la boca abierta por el shock. Gin observo al animago en sorpresa. Otros en el Gran Comedor gritaron, cayeron de sus bancas o se desmayaron.
Dumbledore les dio a los dos magos que reían como locos una mirada medio molesta y se puso de pie. "¿Si todos pudieran calmarse? Harry, Sirius, eso fue de mal gusto."
"¡Lo siento, Dumbles!" dijo Harry entre risas. "¡Pero no pude evitarlo!" Sirius asintió de acuerdo, limpiando lágrimas de sus ojos.
"Estoy seguro." Dumbledore meneo la cabeza, obviamente conteniendo una sonrisa. "¿Si todos pudieran sentarse?"
Sirius se sentó al lado de su ahijado y alboroto el cabello de Harry cerrándole el ojo a Hermione y Gin. "Explicaremos después." prometió.
El Director esperó que todos aquellos en el Gran Comedor se quedaran en silencio. "Anoche, Sirius Black fue declarado libre de todos los cargos contra él y reinstalado como padrino de Harry Potter. Èl permanecerá en Hogwarts el resto de la semana, quizás más. Hagámoslo sentir bienvenido. Sr Malfoy, ¿podría regresar a su mesa?"
"Después explicaras esto, Harry." Siseo Draco antes de marcharse de vuelta a su mesa.
"Que chico mas amistoso." Comento Sirius agarrando un panecillo.
"Oh, él es mejor cuando gente muerta no vuelve a la vida." Comento Harry como si nada. "¿Estás bien, Nev?"
"Si." Asintió Neville. "Sólo un poco sobresaltado." Toco a Sirius en el brazo. "Sé que te vi pasar por el velo."
"Así es." Harry se adelanto para mirar bien a su amigo. "Al parecer al infierno no le agrado él. Así que lo enviaron de vuelta el año pasado."
'¿Y donde había estado?' demando Gin, frunciéndole el ceño a su hermano.
"San Mungo." Respondió Sirius con facilidad. "Estaba en coma. Desperté ayer."
"¡Es por eso que te llamaron!" se dio cuenta Hermione.
"Si." Harry se rasco la cabeza. "¿Como estuvo todo?"
"Se portaron muy bien." Comento Seamus. "Bueno, después que Gin amenazo en convertirlos a todos en serpientes si no obedecían."
Harry miro a su hermana. "¿Eso hiciste?"
'Por supuesto. No iba a soportar su mierda mientras podía preocuparme para que te quería Dumbledore esta vez.' Respondió Gin.
"Eres la mejor hermana del mundo." Harry suspiro abrazando con fuerza a Gin.
'No puedo...respirar...'
Todos rieron mientras Harry la soltaba. "Sólo evita que Ted me asesine, ¿ya?" hizo un gesto hacia Theodore que estaba frunciendo el ceño desde la mesa Slytherin.
'Dile a tu perro guardián que te ayude.' Respondió Gin. 'Sirius, ¿cómo has estado?'
"Muerto." Sirius se encogió de hombros. "En realidad no tengo mucho que decir. Excepto que nadie me conto que no hablabas."
'No puedo. Ron exploto un vidrio en mi rostro cuando no me moleste por la muerte de Percy.' Respondió Gin observando su plato.
Harry abrazo a la chica mientras Sirius gruñía. "Eso es strike dos- no, strikes tres contra él. Eso significa que esta fuera."
"Esta en Azkaban. ¿Que puedes hacer?" Hermione pregunto inquieta.
"Oye, tiene a Potter de su lado. Él ya ha probado que puede hacer lo que sea." Le dijo Dean. "Quiero decir, en serio. Harry, ¿Hay algo que no puedas hacer?"
Harry parpadeo unas cuantas veces antes que sus ojos se oscurecieran. "Si. No siempre puedo proteger a todos."
"A veces necesitas hacerte a un lado para dejar que las demás personas aprendan a protegerse." Le dijo Sirius. "No puedes culparte por algo que no tienes poder para prevenir."
Harry parpadeo unas cuantas veces mirando a su padrino antes de suspirar. "Olvide que tu siempre tenías respuesta para todo."
"Casi." Accedió Sirius.
Decidí que me agrada. Tom anuncio de repente.
¿Oh?
Si. Él sabe cómo lidiar con tus estados de ánimo.
¿Y tú no?
Puedo lidiar con tu ánimo, pero no estoy siempre ahí contigo. En todo caso, supongo que tengo que darlealgode lenidad. Es unGryffindor.
Sabes, es algo bueno que no me haya sentido insultado por eso.
Tú no eres un Gryffindor.
Si lo soy.
No. Tú eres un Slytherin disfrazado de Gryffindor. Hay una diferencia. Respondió Tom mentalmente besando la cicatriz de Harry. Termina tu almuerzo, diablillo.
Oh, está bien. Bastardo. Harry rodo sus ojos y corto su patata. "¿Oye, Siri?"
"¿Si?"
"Ya no creo que Marcus te odie."
'¿Marcus lo odiaba?' pregunto Gin frunciendo el ceño.
"Si. Pero todo está bien ahora."
"¿Que hice de bien?" pregunto Sirius.
Harry sonrió. "Sabes cómo lidiar con mis estados de ánimo."
"Ese es un gran logro." Accedió Hermione. "Yo aun no sé cómo mantenerte bajo control y hemos sido amigos por siete años. No tengo idea de cómo Marcus lo logra a veces."
"Así es." Comento Neville.
Sirius se encogió de hombros. "No puedes mantenerlo bajo control, Hermione. Sólo tienes que ir con él y ayudarlo si necesita ayuda."
'¿En serio? ¿Ese es el gran secreto?'
"Si." Sirius le cerró un ojo a la bruja. "Al menos, de esa manera Remus siempre ha lidiado conmigo."
Los Gryffindor a su alrededor se largaron a reír y Harry sonrió meneando la cabeza. Estoy feliz de que haya vuelto.
Estoy feliz de que estés feliz.
Gracias amor.
De nada.
"Mantente alejado de las calderos si vas a estar aquí, Black."
"Iba a ayudar a mi ahijado con su tarea, Snape."
"En ese caso, entonces espera en el pasillo. Él ya ha volado suficientes calderos sin tu ayuda."
"Pese a lo divertido que es verlos pelear, por favor deténganse." Dijo Harry con tono aburrido.
Los dos magos lo fulminaron con la mirada. "¿Porqué?" pregunto Sirius.
"Porque todo en la clase los están mirando y Ted esta tan distraído que perderá su oportunidad de agregar las alas de murciélago." Dijo Harry como si nada.
Theodore de inmediato volvió su atención a su poción. "¡Gracias, Harry!"
Harry se encogió de hombros. "Es mi sugerencia que no les presten atención. Y, Profesor Snape, sabe que no he volado ni un caldero este año, así que ese argumento es nulo."
Severus frunció el ceño. "Entonces no permitas que él vuele nada." Le ordeno antes de dirigirse a la parte delantera del salón.
"Me recuera a un niño que no se salió con la suya." Sirius declaro.
"Y tú me recuerdas a un matón de la escuela primaria." Dijo Harry antes que Severus pudiera responder. "Sirius, por favor siéntate y deja al Profesor Snape en paz por un rato. Estas distrayendo a la clase en especial a Anthony."
"¡Ahh! ¡Gracias, Harry!" grito Anthony volviendo a su poción, que estaba comenzado a burbujear con tanta fuerza que estaba escapando del caldero.
"¿Como haces eso?" pregunto Sirius sentándose en la silla que Harry había conjurado para él al comienzo de la clase.
"Ojos en la parte posterior de la cabeza." murmuro Hermione, añadiendo con cuidado el escupo de rata. "Y un casi-perfecto conocimiento de la poción en la que estamos trabajando."
"Oh..." Sirius frunció el ceño mirando a Harry, que estaba ocupado cortando algo. "¿Cuando aprendió pociones?"
"El año pasado." Respondió Harry. "Ojo loco me ayudo durante el verano."
"Y una si tenía las peores notas de la clase." Hermione suspiro, meneando la cabeza.
"Oops." Draco le sonrió a la bruja. "Mi culpa."
"Ted y Bini te ayudaban." murmuro Harry, frunciendo el ceño. Luego arrojo algo al caldero que estaba atrás del suyo. "Presta atención, Morag."
"Oh, si... lo siento..." la Ravenclaw puso el ingrediente que había estado cortando apresurada en la mano de Harry.
"No hay problema." Harry sonrió antes de volver a su mesa de trabajo para terminar de cortar para que así quedara todo más parejo.
Sirius parpadeo unas cuantas veces. "Tienes el talento de Lily para pociones."
"¿Oh?" Harry miró rápidamente, ojos interrogantes.
"Si. James apenas podía hacer su propia poción, mucho menos estar atento a la mía. Remus era siempre quien me salvaba de hacer volar algo. Lily siempre estaba ayudando a sus vecinos con sus pociones." explico Sirius.
"¿Papá mejoro alguna vez?"
"Quizás lo habría hecho, si hubiera tenido más tiempo para aprender. No lo sé." respondió Sirius mirando al piso.
Harry puso una mano sobre el brazo de Sirius con dulzura. "Apuesto que aun está haciendo volar calderos en el cielo. Mi mamá porcalmente estaba gritándole ahora mismo."
Sirius sonrió. "Estaría feliz de verte causar problemas en la clase de Snape."
"Obviamente James no sabe los muchos problemas que Harry causa al no estar aquí." Draco bufo.
"¿Que quieres decir con eso?" pregunto Sirius tratando de no gritarle al chico.
"Todos dependen del conocimiento de Harry de la poción en la que estamos trabajando y en su atención." Respondió Draco. "Durante su primer mes de suspensión, están volando todas las cosa por aquí. Fue una pesadilla."
"En realidad, fue bastante divertido." Comento Blaise.
"Lo dices porque tu nunca tuviste problemas." Se quejo Parvati mientras Hermione impedía que echara algo errado otra vez.
"El Profesor Snape me pido que no viniera a clases." Hermione rio. "El no quería que me pasara algo que pudiera dañar a los bebés."
"Nadie me dijo eso." Se quejo Harry.
"No queríamos que te preocuparas." Le dijo Hermione sonriéndole. "Ya tenias suficientes problemas en tu mente."
"Como no caer de trasero." Dijo Draco burlón.
Harry le dio un codazo al adolescente. "¿Puedes vencer a tu padre?"
"Cállate, Harry."
Harry sonrió y le cerró un ojo a Sirius, que tenía una mirada de sorpresa en el rostro. "Los Slytherins no son tan malos, Sirius."
"Mientras sepas como hablar con ellos." Accedió Hermione.
"O si tu nombre es Harry Potter." Añadió Parvati.
"Son lo Gryffindors lo que son horribles." Ofreció Theodore.
"Dice el que tiene una novia Gryffindor." Comento Blaise a su lado.
"Cuidado, Blaise. Tú tienes un novio Gryffindor." respondió Theodore.
"Cállate, Osito Teddy."
"Oblígame, Chico Pedo."
"Saben, si hubiera sabido que sus sobrenombres servirían como insultos, no se los habría dado." Dijo Harry en voz fuerte.
"Lo siento, Harry." Dijeron a coro los dos Slytherins después de intercambiar miradas.
"Hagan sus malditas pociones."
"Si, Harry."
"Pensé que lo llamarían 'Amo Potter' cuando les gritara." Bromeo Draco.
"Oh, sí." Theodore y Blaise miraron a Harry, que le estaba frunciendo el ceño a Draco. "Lo sentimos Amo Potter."
"Te asesinare después, Malfoy." Murmuro Harry antes de mirar a los dos chicos. "Pociones."
"Si Amo Potter."
"¡Y no me llamen amo!"
"Si Amo Potter."
"¡Argh!"
Todos en la habitación se largaron a reír. Sirius se sorprendió de ver a Severus escondiendo una sonrisa. Maldición. Después de todo el idiota tiene sentido del humor...
"¿No tienes esa reunión esta noche?" pregunto Hermione en la sala común después de clases mientras Gin entretenía a Sirius.
"No puedo llevar a Sirius. Él se interpondrá en el camino." Susurro Harry.
"Anda mientras Gin lo distrae."
"¿Cómo?"
"Estoy seguro que te sabes por lo menos un Hechizo de Invisibilidad." Bromeo Parvati en un susurro, apoyándose en el respaldo de su silla. "Dean irá a buscar a Seam en la biblioteca. Sal con él."
"Gracias." Harry suspiro antes de lanzar un Hechizo de Invisibilidad sobre si mismo. Luego añadió un Hechizo de Silencio, para no meter ningún ruido que alertara a su padrino de lo que estaba haciendo. Después cruzo la habitación hasta donde Dean estaba parado cerca de la puerta. Toco al chico en el hombro y Dean le sonrió.
"Vamos." Le dijo Dean antes de salir por el agujero del retrato.
Oh, sí. Los brazaletes... Harry suspiro siguiendo a su compañero. Una vez que se alejaron de la Señora Gorda, Harry se quito el Hechizo de Silencio. "Gracias amigo."
"No hay problema. Aunque, no sé si tu padrino pensara en cambiar de forma o no, así que quizás deberías pensar en una manera de cambiar tu aroma."
Harry meneo la cabeza. "¡Dean, eso fue positivamente Slytherin!" Dean rio meneando su cabeza. "Déjame concentrarme un momento..." murmuro Harry, deteniéndose y cerrando sus ojos. Dean se detuvo con él y observo asombrado como Harry lentamente cambiaba de su forma normal a la forma de Marcus que Tom usaba. ¿Está bien?
Si. Te prometo que no saldré de aquí en un rato. Buena elección, por cierto. Poppy no se confundirá.
Podría ser. Harry bufo, abrieron sus ojos y cánselo el Hechizo de invisibilidad. "¿Por qué esa mirada?"
"Usted está lleno de sorpresas, Profesor." Respondió Dean comenzando a caminar otra vez.
Harry sonrió y comenzó a caminar al lado de su amigo. "Oye, en realidad me gusta ser alto..."
Dean rio. "Esa es una persona que puedes imitar a la perfección."
"Si." Harry puso las manos en sus bolsillos y cambio su expresión. "¿Como lo estoy haciendo?"
Dean le echo una mirada y se largo a reír. "¡Eso es gracioso!"
"¡Oye! ¡Estoy insultado!"
"Lo siento señor." Dijo riendo el joven mago.
"Gryffindors." Harry suspiro cosa que hizo que Dean riera aun más. "Aquí es donde te dejo. Chao, Dean."
"¡Nos vemos después, Marcus!" Dean rio despidiéndose mientras Harry bajaba las escaleras, preocupándose de caminar de las misma manera en que lo hacia su amante. Esto no es tan fácil. Normalmente no me fijo en como caminas.
Lo sé. En vez de eso te fijas en mi trasero.
Es que tienes un trasero muy agradable.
Presta atención a tus alrededores, diablillo.
Te amo.
Yo también te amo.
Harry sonrió libremente mientras asomaba su cabeza en la enfermería. Poppy estaba trabajando en algo cerca de su gabinete de pociones. "Buenas noches." Dijo entrando al lugar.
"¡Oh! Buenas noches, Marcus." Poppy le sonrió.
"Adivina otra vez." Respondió Harry antes de cerrar los ojos y volver a su verdadera forma, más el cabello rojo y dorado. Encontraba que le era más fácil volver a la forma más familiar que había tenido.
"¡Por las barbas de Merlín!" jadeo Poppy poniendo una mano sobre su pecho. "¡Harry!"
El adolescente le cerró un ojo. "Secreto Familiar, ¿recuerda? Tenía que escaparme de Sirius para hablar con Sally-Anne."
"¿Desde cuándo has podido hacer cambios tan complejos?" pregunto la enfermera, calmándose.
"Navidad, pero normalmente no lo necesito." Se alboroto el cabello. "¿Necesita ayuda?"
"No." Poppy sonrió. "¿Leíste el libro?"
"En realidad si." Harry se sentó en la cama más cercana a la mujer. "Muy informativo. Lamento no haberlo traído de vuelta..."
"No te preocupes por eso." Respondió Poppy. "Tengo otra copia, estoy seguro que me lo devolverás tarde o temprano. ¿Tienes alguna pregunta?"
"Si." Harry frunció el ceño. "Saber una vez me dijo que tu paciente debe confiar en ti para que puedas sanarlo, pero el libro no decía nada sobre eso."
"No es uno de los mejores libros." Comento Poppy.
"Así que, ¿podría explicarme eso? Quiero decir, para que necesita su confianza. ¿Usted siempre necesita la confianza de los estudiantes?"
"En realidad eso depende. Necesitas su confianza, porque o sino, su magia puede pelear contigo. Si eres más fuerte que tu paciente, cosa que aplicaría para ti, no necesitarías su confianza. Tu los dominaras y no pelaran contra ti."
"¿Así que la magia actúa según el capricho del paciente?"
"Si."
"¿Y eso no es un problema?"
"Si." Poppy sonrió. "En San Mungo, por ejemplo, siempre tienen sanadores muy fuertes en el personal para pacientes inconscientes, en caso que necesiten ayuda para lanzar sus hechizos. Fue una pesadilla durante la época de guerra."
"¿Y el año pasado?"
"En realidad no mucho el año anterior. No se había recuperado completamente cuando suspendió los ataques, así que no fue tan difícil."
"Envían sanadores con los Aurores, ¿no es así?" pregunto Harry preocupado.
"Los sanadores simplemente estorban." Poppy suspiro, meneando la cabeza. "Aunque muchos Aurores, tienen un conocimiento básico de sanación y pueden actuar para mantener consiente a un compañero hasta que un equipo de San Mungo llegue."
"¡Eso es asumiendo que encentren al compañero herido!"
"Los sanadores no son violentos, Harry." Poppy suspiro. "Los Aurores están hechos para pelear. Los sanadores están hechos para sanar. Ellos chocan en combate. Y a los mortífagos no les importa."
"Todos los mortífagos tiene que aprenden sanación. Comprenden que puede salvar sus vidas."
"Y cuando pierden la redada, ¿entonces qué? ¿Mueren si no pueden aparecerse?"
No. Se ponen en comas mágicos y se nos reúnen cuando pueden. Le dijo Tom cuando Harry no tenía una respuesta.
"¿No lo sabes?" pregunto Poppy mirando al adolescente.
"Comas mágicos." Harry se encogió de hombros. "No tengo ni la más menor idea."
La enfermera sonrió. "Eso no estaba cubierto en el libro. Comas mágicos auto inducidos hacen parecer a un mago o bruja como muertos, pero están sanando en esos momentos. Pero los Aurores no los usan, porque pueden fallar. De hecho es ilegal."
"Con razón los mortífagos los usan." El chico sonrió. "Mejor muerto que Azkaban, supongo. En esos comas, ¿uno sabe lo que sucede a su alrededor?"
"No tengo idea."
En realidad es una memoria fragmentada. Le explico Tom. Tienes una idea de lo que sucede, pero no es muy claro.
Poppy le sonrió. "¿Que fue lo que dijo?"
"Oh." Harry se rasco la cabeza. "Tengo que dejar de ser tan obvio cuando hablo con él, supongo. Dice que es como una memoria fragmentada. Tienes una idea de lo que sucede, pero no es como si estuvieras realmente allí."
Poppy asintió. "Tu ser subconsciente esta en control, entonces. Interesante."
"Me pregunto cuánto de sanación mágica saben los miembros de la Orden..." Harry murmuro distraídamente.
"Estoy segura que puedes preguntarle a Albus."
"Probablemente. Entra, Sally-Anne."
La rubia Hufflepuff entro nerviosa al lugar. Su largo cabello estaba tomado en dos coletas que caían por sobre sus hombros. Ella las hizo hacia atrás y le dio una sonrisa temerosa. "Ho-hola..."
"Harry no va a morderte, Sally." Dijo Poppy terminando de guardar las cosas y limpiándose las manos para acercarse a la chica.
"No muerdo a las personas. Deja marcas desagradables." Accedió Harry ganándose una palmada de Poppy. "¡Hey!"
"Sabelotodo." Poppy rodo sus ojos. "Porqué no vienen ambos a mi oficina, ¿hum?"
"Buena idea. La escuela tiene oídos." Respondió Harry evitando la palmada que venía en su dirección y corriendo hacia la oficina, riendo.
Poppy suspiro y puso sus manos sobre los hombros de Sally-Anne. "Vamos querida. Él solo quiere hablar contigo."
"C-claro." la Hufflepuff asintió nerviosa y permitió que la enfermera la guiara hasta su oficina.
Harry que estaba agachado entre la brecha de una estantería y un armario, parpadeo cuando las dos brujas entraron. "Harry, en nombre de Merlín, ¿que estas haciendo?" pregunto Poppy.
"Poppy, ¿tienes una Kneazle?" pregunto Harry volviendo su atención a la pequeña brecha.
"Si la tengo. ¿Por qué?"
"¿Está preñada?"
Poppy frunció el ceño y se acerco para mirar sobre el hombro de Harry. "¡Scamp! ¡Me había estado preguntando donde estaba!"
Harry se encogió de hombros y dejo que la enfermera se encargara de la Kneazle. "Ella es hermosa, por cierto."
"Gracias." Poppy le sonrió al adolescente antes de volver su atención a la pobre Kneazle. "¡Y como llegaste aquí!"
"¿Por la puerta?" comento Sally-Anne acercándose a acariciar al pobre animal.
"No, esta hechizada contra ella. No me gusta que entre a la enfermería."
"Buena idea. Podría tener a alguien como Hagrid allí..." murmuro Harry, desapareciendo a la habitación de Poppy. "¡Sabía que encontraría un desastre aquí!"
"¡Harry James Potter! ¡Qué crees que estas haciendo!" Poppy grito furiosa, siguiendo al adolescente.
Harry estaba parado frente a un librero con una pila de ropa enfrente. "Encontré tu hoyo."
"¿Qué?" Poppy parpadeo mirando a Harry sorprendida, el reto muriendo en su lengua.
"El hoyo, Poppy." Harry rodo sus ojos y saco su varita. Lanzo un hechizo de limpieza a la pila de ropa, hizo unos libros a un lado mostrando un agujero en el fondo del librero que conectaba con un agujero en la pared.
"¡Oh, cielos! ¡Como llego eso allí!"
"Puedo llegar a un par de razones." Harry respondió oscuro. "¿Quieres que lo bloquee?"
"Poppy puedo bloquearlo sola." Insistió Sally-Anne desde la puerta de la habitación. Ella estaba fulminando con la mirada a Harry. "Y tú no deberías estar en su dormitorio. Es de mala educación."
"Sally, está bien." Respondió Poppy. "Harry si, por favor hazlo. ¿Tú crees que sabes cómo llego allí?"
"Podria ser cualquier otro animal curioso." Dijo Harry apuntando su varita hacia el agujero y cerrándolo con un hechizo. "O podría ser Dumbles pretendiendo otra vez que es un Slytherin. Él hace una buena impresión, también."
"¡El Profesor Dumbledore es un buen hombre!" grito Sally-Anne escandalizada.
"Tú no lo conoces como yo." Harry suspiro guardando su varita. "Listo. Puse algunos hechizos extra, en caso que sea Dumbles."
"Gracias." Poppy suspiro antes de dejar su Kneazle, Scamp, en el suelo. "Ya no debes dejar la habitación."
"Como si fuera a escuchar." Bufo Harry.
"Lo sé. Ella me recuerda un monstruito que conozco que se llama Harry Potter." Dijo bromeando la enfermera, alborotando el cabello de Harry.
El adolescente sonrió. "Duh." Luego se giro a Sally-Anne, que aun lo fulminaba con la mirada. "Poppy me dijo que has considerado la Orden Oscura."
"¡Poppy!" La Hufflepuff observo a su mentora, horrorizada.
"No soy un mago de la Luz Srta. Perks." Dijo Harry con frialdad. "¿Vamos a sentarnos a la oficina? Usted me dijo que no debería estar aquí."
"¿Tenias que decirle de esa manera?" se quejo Poppy mientras seguía a la choqueada Hufflepuff a la oficina.
"Soy un Gryffindor, Poppy. No tenemos tacto."
"Tú tienes tacto, Harry. De hecho, he visto tu tacto."
"Sigo olvidando con quien estoy hablando." Harry resoplo, sentándose en frente de Sally-Anne mientras Poppy se sentaba al lado de ella. "Poppy me llamo porque cree que necesitas hablar conmigo, y accedí. El argumento habitual para que los sanadores se unan a la Orden oscura según lo que me ha dicho Voldemort, es que no están de acuerdo con la matanza constante. Sucede que estoy de acuerdo con eso."
"¡No puedes ser Oscuro!" declaro Sally-Anne. "¡Eres Harry Potter!"
Harry suspiro y saco el pendiente de abajo de su camisa. Hizo que ambas brujas pudieran verlo. "Soy el Segundo al mando en la Orden de Voldemort, Srta. Perks. No tomes las cosas como se ven. Actualmente tienes dos profesores mortífagos y están trabajando de cerca con personas que apoyan la Oscuridad."
"Aunque soy abiertamente de la Luz." Accedió Poppy.
"Es una mala idea ser cualquier cosa menos que abiertamente de la Luz en esta escuela, Poppy." Le recordó Harry guardando el pendiente. "Dumbles es una pesadilla si sospecha de tu lealtad."
"O así me ha dicho Marcus." Termino Poppy.
Harry bufo. "Supuse." Miro de nuevo a Sally-Anne, que estaba observando el intercambio con grandes ojos. "Estoy en control de un pequeño grupo de personas que públicamente son conocidas como Mortífagos en entrenamiento, aunque sólo porque Percy Weasley deserto y lo conto todo. En privado, somos conocidos como Juniors y nuestro trabajo principal es conseguir información para la Orden Oscura y conseguir partidarios. No hacemos redadas, excepto en la mas extrema de las situaciones, y no utilizo el juego de Voldemort de usar la Maldición Cruciatus cuando alguien hace algo mal."
"Es la sección mas leve de los mortífagos." Aclaro Poppy.
"Sí y no. Hacemos las cosas un poco diferentes. Es bueno para los magos de la Luz y los estudiantes, por supuesto. No tenemos Marcas Tenebrosas en realidad, así que hacemos perfectos espías. Por ejemplo, yo soy miembro de la Orden del Fénix, pero solo mi gente sabe de mi verdadera afiliación porque no tengo una marca tenebrosa que me acuse."
"Y de todos modos eres una persona muy confiable." Comento Sally-Anne.
"No lo soy." Harry negó con la cabeza. "Antes que lo calláramos, Percy Weasley me acuso de ser un mortífago. Dumbles no confía mucho en mi y sólo cuando ve lo que hago."
"¿Y cuando a confiado en ti Albus?" pregunto Poppy divertida.
Harry levanto una ceja. "¿Que te hace creer que no confía en mi?"
"En realidad-" una campanita en la sala interrumpió lo que iba a decir Poppy de manera abrupta. "Lo siento, Harry."
Harry asintió. "Ustedes hagan su trabajo. Srta. Perks, considera mi oferta y me buscas luego. O dile a Poppy y ella me hará venir." Se levanto y se estiro.
"Gracias." Susurro Sally-Anne.
"Es mi trabajo." Respondió Harry encogiéndose de hombros. "Poppy, puedo salir solo. Ve."
"Está bien. Busca un libro en caso que Albus te pille." Ordeno Poppy antes de salir de la oficina.
Sally-Anne convoco un libro con su varita y se lo paso a Harry. "Prueba este." Le sugirió antes de salir apresurada tras su mentora.
Harry lo miro. Sanación en tiempos de guerra era el titulo. El adolescente sonrió y lo encogió, guardándolo en un bolsillo, antes de salir.
Kamila Vance y Ula estaban en dos camas conjuntas. Enid y Babette estaban siendo contenidas por McGonagall. Enid vio a Harry primero. "¡Harry!" llamo, liberándose de la subdirectora y corriendo hacia él.
Harry frunció el ceño. "Enid. ¿Qué sucedió?"
"¡Rockwell uso una especie de hechizo oscuro en ellas!" grito Babette furiosa. "¡Voy a matar a ese chico de mierda!"
"No lo harás." Harry respondió con firmeza. "Te quedaras aquí. Poppy, ¿sabes el contra hechizo?"
"Si." Respondió la enfermera.
"Bien." Miro a las dos chicas de primero, que estaban paradas frente a él, ya que McGonagall había dejado ir a Babette. "¿Rockwell las hechizo? ¿Dónde?"
"En el pasillo fuera de mi oficina." McGonagall suspiro. "Él huyo."
Los ojos de Harry brillaron. "Entonces iré a buscarlo. Enid, Babs, quédense aquí." ordeno. Cuando ambas chicas asintieron, salió corriendo por la puerta. ¡Tom! ¡Tienes idea de donde puede estar Ronan Rockwell!
No, pero no he salido de mi habitación. ¿Quieres que lo busque?
Harry saco el Mapa. No, yo lo buscare. Dijo activando el mapa. ¿Podrías decirle a Dumbles que vaya a la enfermería? Él está en su oficina.
Por ti, si, supongo. ¿Por qué?
Él será capaz de calmar a Babs y Enid, y, probablemente, podrá ayudara a Poppy si ella necesita ayuda.
Oh, está bien.
Gracias, amor.
Por su puesto. Por su puesto.
Harry miro de nuevo el Mapa, sus ojos buscando frenéticamente al errante chico de primer año. Mejor, túencárgate de Rockwell. Esta fuera de tu oficina. Yo iré por Dumbles.
Gracias.De verdadno quería lidiar con el vejete antes de cenar... Tom suspiro.
Harry bufo y se detuvo frente a la gárgola. "¡Plumas de azúcar!" siseo. Cuando la criatura de piedra se hizo un lado, subió las escaleras de dos en dos. Arriba, se detuvo y toco a la puerta.
¡Lo tengo! ¿A dónde lo llevo?
A la enfermería, por favor. Harry respondió mientras el Director le decía que pasara. Asomo la cabeza y le ofreció a Remus y Sirius una rápida sonrisa. "Director, lo necesitamos en la enfermería. Rockwell hechizo a Vance y Thorald con un hechizo oscuro."
"¿Y dónde está el Sr. Rockwell?" pregunto Dumbledore con suavidad mientras se levantaba y se dirigía a Harry. Remus y Sirius lo siguieron.
Harry dejo que el Director caminara a su lado mientras se dirigían a la enfermería. "Marcus iba en su busca."
"¿Sabes que hechizo lanzo?"
"No. Sólo me quede lo suficiente para averiguar si Poppy sabía el contra hechizo."
"Ya veo. ¿Y si ella no lo hubiera sabido?"
"Entonces le habría pedido a Merlín que yo o la Profesora McGonagall lo supiéramos mientras enviábamos a otra persona en busca de usted y Rockwell."
"¿Sabes lo que hizo explotar al Sr. Rockwell?"
"No, señor, aunque puedo hacer una conjetura bastante buena." Comento Harry antes de abrir la puerta para los tres adultos. ¿Tom?
Casi llego. Tuve que aturdirlo para que dejara de patearme.
Oh, cielos... Harry suspiro mentalmente y volvió su atención al presente. Kamila estaba despertando mientras Poppy lanzaba el contra hechizo en Ula. Dumbledore estaba recibiendo una historia dispersa de las otras dos chicas. Como Harry había sospechado, Ula había estado haciendo las paces con las tres chicas cuando Ronan, que escucho todo por casualidad, había lanzado unos hechizos sin mirar bien y había huido.
Sirius puso una mano en su hombro. "¿Dónde estabas? Un minuto estabas sentado conversando con Hermione, y al siguiente ya no estabas."
"Tenia una cita programada con Poppy." Respondió Harry. "Parecía que te estabas divirtiendo con Gin, así que decidí no molestarte."
"...oh..." asintió Sirius con cara abatida.
"No es que no me guste tenerte alrededor, Sirius." Dijo Harry leyendo de manera correcta la expresión de su padrino. "De hecho, me encanta, peor hay cosas que necesito hacer sin ti, y esta era una de esas cosas."
"Pudiste decirme."
"Como te dije, parecía que te estabas divirtiendo con Gin."
Tom escogió ese momento para entrar en la enfermería con Ronan flotando tras él. "¡Marcus!" grito McGonagall.
"Esta aturdido." Gruño Tom. "Me canse de que me pateara."
Harry sonrió. "Finite Incantantum, Ennervate."
"¡Harry!" se quejo el Señor Oscuro cuando su Stupefy y el Mobilicorpus terminaron casi al mismo tiempo. El chico de primer año cayó al piso con fuerza y un gruñido.
Harry se paro al lado del chico. "Buenas noches, Sr Rockwell. ¿Tienes idea en la mierda en la que estas metido?" pregunto alegre.
"Harry." Dumbledore suspiro. "Muévete. Levántese Sr. Rockwell."
Harry camino hacia donde estaba Tom parado junto a sus padrinos. "Eres un hijo de perra vengativo." Murmuro Tom.
"No llames perra a mi madre." Dijo Harry apoyándose contra el pecho de Tom.
"Está bien. Eres un ahijado de perra muy vengativo." Respondió el Señor Oscuro, envolviendo entre sus brazos a su joven amante y sonriéndole de medio lado a Sirius, que dejo escapar un gruñido.
"Oh deténganse los dos." Gruño Harry. "¿Por qué debes actuar como un niño todo el tiempo, Marcus?"
"Me divierte."
"Genial. Eso lo explica todo."
"¿Harry?" llamo Ula desde su cama. "¿Donde está Harry?"
"Oopps. La niña me llama." Harry le cerró un ojo a su amante y a sus padrinos antes de dirigirse donde la muchacha. "Hey, chica. ¿Cómo te sientes?"
Ula parpadeo. "Ronan me odia, ¿no es así?"
"No lo sé." conjuro una silla y se sentó. "¿Que sucedió?"
"Estaba dando un paseo y me encontré con Clough, Kern y Vance fuera de la oficina de McGonagall. Kern exigió saber lo que estaba haciendo y yo sólo les dije que iba a la habitación de Marcus, ya que pensé que ibas a estar allí. Preguntaron por qué me gustaría hablar contigo y le dije que me habías invitado a quedarme contigo este verano porque mis padres iban a salir del país. Y luego Ronan nos hechizó y corrió." Ula respondió, con los ojos mirando a su alrededor insensatamente. "¿Está bien Marcus?"
"Si." Harry sonrió. "La Profesora McGonagall las trajo aquí a todas y como yo estaba aquí, fui a buscar a Marcus para que buscara al Sr. Rockwell mientras yo iba por el Director."
"¿Qué va a pasar con Ronan?"
"Yo no tengo la menor idea. ¿Te gustaría que averiguara?"
"Por favor." Asintió Ula con cuidado.
Harry se levanto y caminó hacia Dumbledore. "¿Y bien?"
El Director le frunció el ceño. "¿Y bien qué?"
"¿Que le harás al Sr. Rockwell?" pregunto Harry en tono neutral.
"No creo que te lo diré." Respondió Dumbledore.
Harry suspiro. "Albus."
Los ojos de Dumbledore brillaron alegres. "Detención cada noche durante los próximos cinco días."
"¿Con quién?"
"Con el Professor Snape."
"Ayy." Harry hizo una mueca antes de volver donde Ula. "Tendrá detención con Snape los siguientes cinco días."
Ula sonrió. "Bien."
"Y Marcus decía que yo era vengativo." Harry sonrió sacudiendo su cabeza.
"Él tiene razón." Respondió Ula.
"¿Harry?" Enid se paro al lado de la cama de Ula. "¿De verdad Thorald se quedara contigo este verano?"
"Si. Invito a la monstruito a mi casa antes que yo pudiera decir nada." Dijo Tom parándose al lado de Enid.
Enid lo miro y comenzó a reír. "Profesor, su nariz..."
"¿Qué hiciste?" le pregunto Tom a su amante.
Harry rio. "Nada. Aunque, estoy seguro de que si miras detrás de ti encontraras al culpable."
"¡BLACK!"
"Oops." Sirius les cerró un ojo a las chicas de primero y a Harry antes de salir corriendo de la enfermería con Tom tras él.
"Oh, cielos..." Remus sonrió al mirarlos marcharse. "Alguien debería ir a salvar a Sirius..."
"Te invite a que lo intentes." Harry rio. "Pero no te lo sugeriría."
"Hm. frustración sexual." Dijo Poppy. Todos menos Harry la miraron en confusión.
El Niño-Que-Vivió cayó de su silla. "¡Poppy!"
"¿Qué?"
"¡Hay damas presentes!"
La enfermera rió.
