Anteúltimo capitulo gente. Al menos oficialmente, porque aún queda el epílogo y el cap del sorteo.

Cierro las entradas para el concurso patrocinado por Shukaku siendo los participantes inscriptos hasta la fecha los últimos capaces de concursar:

sayuri uchiha (3)

yusha (4)

Rinsan12 (5)

Akira Yuy Uchiha (7)

mellorine (37)

ViictoOriia Hyuga (88)

No suelo poner lemon llegando al final de los fics pero fuck it, la verdad es que me olvidé que lo había prometido así que fue algo improvisado y de último momento, espero lo disfruten de todas maneras.

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Venciendo Obstáculos

Temari nunca había puesto tanto empeño en encontrar el atuendo adecuado y es que jamás se había visto en una situación similar. Había pasado más de un mes desde que ella y Shikamaru formalizaron su relación, motivo por el cual los padres del azabache estaban deseosos y ansiosos de conocer a la chica que había logrado que el vago mueva su perezoso trasero. Ese sábado la brisa se había vuelto fría, el regreso del invierno marcaba también el final de las clases, dos semanas más y los alumnos de quinto serían libres para disfrutar de sus últimas vacaciones antes de emprender la vida universitaria o buscar trabajo.

Y mientras Temari se ponía esa larga blusa aguamarina que había reservado para una ocasión especial, notó que aún no había hablado de ello con Shikamaru. Ella había sido aceptada en la universidad de Tokio para la carrera de literatura y había dado por sentado que él estudiaría algo relacionado a la astrofísica pero jamás indagó mucho sobre el tema.

¿Por qué no hablamos sobre eso? –se preguntó mientras se vestía con unos jeans negros angostos en la parte de la botamanga y unas botas por encima– supongo que siempre que salía el tema él desviaba la conversación de una u otra forma.

No obstante, no le dio mucha importancia al tema puesto que en unos cuantos minutos lo vería y tendría entonces la oportunidad de despejar esa duda que, como por arte de magia, se había clavado en su mente. Se peinó prolijamente recogiendo su cabello en sus clásicas cuatro coletas, se miró al espejo sin ninguna intensión de maquillarse puesto que consideraba que con el padecimiento que sus pies sufrían a causa de las elegantes botas, la cuota de tortura estaba saldada, y entonces se abrigó para encaminarse a la casa de la familia Nara.

Durante todo el camino, la rubia imaginó como serían los padres del azabache. La verdad es que la idea de que fueran igual de perezosos que Shikamaru no le cuadraba del todo debido a que ellos habían insistido en que el chico se salteara cursos para terminar temprano la secundaria, algo que ningún vago haría por voluntad propia. ¿Por qué arrojarte a las responsabilidades de la vida adulta cuando puedes quedarte cómodamente sentando en tu asiento de secundaria durmiendo entre clases?

¿Serán acaso todo lo contrario? –se cuestionó en silencio un tanto preocupada de como la recibirían– ¿qué tal si son severos, estrictos y sobreprotectores? Es su único hijo así que es una buena posibilidad –imaginó un tanto inquieta la rubia mientras un escalofrío ajeno al clima le recorría la espalda– quizás esto no fue muy buena idea y ahora que lo pienso nunca he estado en su casa.

Detuvo su andar por un momento, y clavando la mirada en el suelo agitó la cabeza para intentar alejar esas incertidumbres que la asolaban. Frunció el entrecejo y molesta con ella misma caviló– esta no soy yo, no voy a dejar que algo como esto me intimide –determinó y luego de algunas cuadras más finalmente llegó a su destino. Subió las escaleras del pórtico, respiró profundo, colocó una pequeña sonrisa en su rostro antes de tocar el timbre.

Es solo un almuerzo con la familia de mi novio –mitigó mentalmente mientras aguardaba a que alguien saliera a recibirla pero lo siguiente que escuchó fue una aguda y furiosa voz.

-¡Que alguien abra la puerta maldita sea, ¿no ven que estoy cocinando aquí?! –retumbó como un eco del infierno la voz de Yoshino Nara.

-Hai hai –exclamaba despreocupadamente Shikamaru mientras se oía como se acercaba a la puerta a paso lento. Una vez que abrió la misma notó que su novia estaba paralizada en el pórtico– veo que la escuchaste.

-Esa era… –masculló sin poder completar la frase.

-Mi madre. No te preocupes, aúlla pero no muerde –bromeó el azabache haciéndose a un lado para que la rubia ingresara a la residencia.

Una vez dentro, la dama se dispuso a seguir al genio hasta llegar a un acogedor living donde el patriarca se encontraba leyendo el periódico. Shikamaru carraspeó deliberadamente con el propósito de captar la atención de su padre quien inmediatamente levantó la vista para notar la presencia de la Sabuko.

-Papá ella es Temari –presentó él mientras su padre se ponía de pie para observar mejor a la estudiante.

-Es un gusto jovencita –soltó el mayor junto a una pequeña reverencia que fue imitada por la visitante.

-El placer es mío, señor –respondió educadamente a lo que el sujeto la invitó a tomar asiento.

-Llevábamos tiempo queriendo conocerte pero Shikamaru es un poco reservado –acotó el hombre provocando que su hijo se apenara ligeramente.

-No creo que sea culpa de Shikamaru, los exámenes finales terminaron a penas ayer así que realmente he estado muy ocupada –arguyó defendiendo sutilmente al Nara.

-Ya veo… pareces una chica responsable –halagó Shikaku divirtiéndose por lo incomodo que su hijo se veía. En ese instante Yoshino se unió a la conversación.

-Bienvenida Temari-chan –saludó la mujer lo más amablemente posible mientras la invitada se ponía de pie para corresponderle– lamento no haber venido a recibirte antes pero estaba ocupada con el almuerzo –se excusó para luego presentarse a sí misma, no sin antes regañar a Shikamaru– ya que mi hijo parece no tener interés en hacerlo me presentaré yo misma, soy Nara Yoshino.

-Encantada de conocerla Nara-san –respondió la Sabuko apreciando la acidez en los comentarios de la mujer.

-Pasemos al comedor, el almuerzo ya está servido –invitó y los cuatro se trasladaron para ocupar sus respectivos asientos y junto a deliciosos aromas la charla fluyó.

-Entonces cuéntanos Temari, ¿mi hijo te da problemas? –curioseó Shikaku pícaramente.

-¡Ja! Si es como el padre no lo dudo –se quejó abiertamente Yoshino sacando a flote su mal carácter– si lo pierdes de vista por dos segundos harán alguna estupidez, lo garantizo.

-Mamá… –exclamó el Nara como pidiendo clemencia a la hora del almuerzo al menos.

-¿Qué? –Cuestionó ella sin estar dispuesta a perder su autoridad y luego le clavó la mirada al reprocharle– mira que desperdiciar una oportunidad así.

-Uhm ¿oportunidad? –repitió la rubia quedándose completamente fuera de la conversación.

-Con que no se lo has dicho –resolvió Shikaku en voz alta comprendiendo de inmediato el motivo.

-¿Decirme qué? –Soltó ella desorientada mirando a su novio quien se encontraba sentado a su lado y solo pudo desviar la mirada– Shikamaru –nombró sin obtener respuesta.

-Hace unos seis meses, Shikamaru aplicó para una beca en Rusia –comentó el hombre mientras acariciaba su pequeña barba– la semana pasada le comunicaron que fue elegido.

-Pero como todo un idiota se reúsa a ir –exclamó molesta Yoshino aun sin comprender a su hijo– dime Temari, ¿tú qué harías frente a tal oportunidad? –cuestionó esperando que la niña lo hiciera entrar en razón.

-Bueno, yo tengo a mis hermanos así que no puedo dejarlos e irme como si nada, pero si estuviera en la situación de Shikamaru aceptaría la beca –exclamó con toda la coherencia y lógica que encontró en su ser ocultando a la perfección la angustia que comenzaba a cerrarle el estómago.

-Lo ves Shikamaru –habló su madre dispuesta a volver a regañarlo pero él la interrumpió.

-¿Podemos terminar de comer en paz? –cuestionó con voz casi apagada y el tenue semblante de la joven pareja logró silenciar a la pelinegra.

Una vez que terminaron de almorzar Temari ayudó a Yoshino con los trastes sucios, Shikaku se remitió nuevamente a su sillón para terminar de leer el periódico y Shikamaru salió afuera a fumar mientras veía las nubes. Sabía que le debía una explicación a la rubia y seguramente discutirían por ello, probablemente le gritaría hasta el cansancio y luego lo golpearía con la misma intensidad con la que había golpeado a Kankuro semanas atrás. Suspiró al aceptar su destino y volvió a ingresar a su casa donde esperaba encontrar a su madre y a la Sabuko sentadas en la cocina platicando, pero en cambió no encontró a ninguna de las dos.

Se dirigió al living entonces, esperando que todos estuviesen reunidos allí pero solo pudo divisar a su padre por lo que apresuradamente preguntó– ¿y Temari?

-En la puerta con tu madre –respondió el patriarca de inmediato Shikamaru comenzó a encaminarse hacia allí pero al estar cerca de ellas no pudo evitar oír su plática.

-¿Segura que no quieres quedarte un poco más? podemos tomar té –invitó Yoshino con suavidad a lo que la rubia se negó.

-Gomenasai Nara-san pero debo irme ahora –se excusó ella con una mirada triste y una sonrisa en los labios que tenía como único propósito calmar a la pelinegra– gracias por la comida –exclamó ella para luego retirarse pero la voz del Nara la detuvo.

-¡Espera! –Ordenó obligándola a voltearse y solo cuando su madre se retiró para brindarles un poco de privacidad él continuó– ¿ibas a irte sin decirme nada? –preguntó un tanto molesto por la actitud.

-Pensé que eso era lo que hacíamos ahora –respondió ella fríamente para luego aclarar– no decirnos nada.

-¿Por qué estás tan enojada? –Cuestionó abrumado al no ser capaz de entender ese tipo de tristeza por algo que no sucederá– No es como si fuera a irme a algún lado.

-No lo entiendes –masculló y ante la atenta mirada del Nara aclaró– no quiero discutir contigo en la calle.

-Entonces entra –ordenó él haciéndose a un lado para que ella ingresara a su hogar nuevamente y lo siguiera hasta su habitación donde hablaron libremente.

-¿Por qué no me lo dijiste? –indagó ella sin ánimos de reprochar nada.

-No pensé que me fueran a aceptar –confesó poniéndose un poco nervioso pero consideró que lo mejor sería sincerarse– realmente pensé que era como pedirle el juguete más costoso a Santa Claus.

-¿De qué se trata la beca? –preguntó ella con inocencia.

-Es un subsidio de un año patrocinado por una empresa aeroespacial, básicamente trabajas con ella y ella paga tus estudios –sintetizó sin darle mayor importancia al tema– pero ahora ya nada de eso me importa.

Claro que sí –pensó Temari analizando la situación, no podría soportar ver como se iba pero tampoco tenía el corazón para detenerlo– es lo que siempre has querido.

-Puede que así haya sido antes pero ahora las cosas cambiaron –arguyó él sumiéndose en la desesperación y luego desvalorizó a oportunidad– ¿a quién le importa una estúpida beca que lo único que lograra es separarme de ti?

Te ves tan conmocionado por esto que siento ganas de llorar, si tan solo pudiera ir contigo… –meditó la dama de ojos verdes.

-A mí me importa, no lo entiendes porque no estás en mi lugar –argumentó ella sin levantar la voz mientras bajaba la mirada para que el no viera la tristeza en sus ojos– como le dije a tu madre, no podría irme porque debo cuidar de mis hermanos.

-Lo dices como si yo fuera a aceptar esa estúpida beca –exclamó levantando su mentón para obligarla a mirarlo a los ojos. Deseaba con todo su ser que ella notara que hablaba en serio para que así, la melancolía los dejara en paz de una buena vez.

-Lo harás –afirmó ella sonriéndole levemente y luego se explicó ante su aturdido novio– porque es lo que has deseado siempre, porque no quiero que las palabras que te entristezcan en un futuro sean "que hubiese pasado si" y porque yo estaré aquí esperándote –los ojos de Shikamaru se humedecieron mientras agitaba lentamente la cabeza hacia los lados– no me podría perdonar que perdieras esta oportunidad por mí y son solo doce meses –alentó ella pero él no pudo hacer otra cosa más que abrazarla puesto que las palabras se habían aglomerado en su garganta impidiéndose el paso unas a otras. Ella se hundió en su hombro y correspondió su abrazo al colocar sus manos en su espalda.

-No quiero ir a un lugar donde tú no estarás –sollozó y su quebradiza voz logró derrumbar a Temari quien sin darse cuenta comenzó a llorar junto a él.

-Nee aún tenemos las vacaciones por delante y ha sido un año demasiado difícil para todos como par no aprovecharlas ¿verdad? –indagó a lo que el asintió y entonces ella respiró profundamente para llenarse de optimismo y decir– y después podemos hablar por teléfono seguido antes de que nos demos cuenta ya estarás de regreso y todo será como ahora.

-¿Doce meses? –cuestionó él meditándolo con seriedad.

-Doce meses –alegó ella corroborando sus palabras. En ese momento Temari no lo sabía pero, de haber sido necesario, lo hubiese esperado toda una vida.

-De acuerdo –accedió él imaginando que de ser capaz de adelantar materias estaría en casa antes de lo planeado.

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-¿Dónde está Kasumi? –cuestionó Hinata ingresando a la habitación del Uchiha para encontrarlo tocando su guitarra a solas.

El sujeto se detuvo para besar los labios de la ojiperla y luego dejó su instrumento de lado para responderle– ¿tú dónde crees?

-¿Otra vez en el tejado con Kurama? –cuestionó incrédula de que el zorro se haya vuelto tan cercano a la pelirroja. Es cierto que en un primer momento Sasuke y Hinata le habían encomendado a sus Bijus la tarea de entretener a la dama durante sus ensayos para poder perfeccionar la canción que tendría como propósito ayudarla a volver junto a Itachi, pero la acciones del zorro excedían lo que deber dictaba.

-Estoy empezando a creer que le agrada más Kasumi que yo –bromeó Sasuke sonriendo de lado.

-No puedes culparlo, nadie se puede resistir a su encanto ni siquiera Kurama –argumentó la Hyuga mientras retiraba la bufanda que le cubría el cuello, símbolo de que el invierno amenazaba con llegar.

Sasuke se sentó en su cama y observó detenidamente a Hinata en silencio mientras terminaba de desabrigarse para dejar sus prendas invernales prolijamente sobre la silla junto al escritorio del azabache.

-¿Qué sucede? –cuestionó la peliazul al voltearse para ver al Uchiha quien se sonrojó levemente y desvió la mirada abruptamente.

-No es nada –mitigó él un tanto nervioso por los pensamientos que habían invadido su mente, y es que a esa edad las hormonas comenzaban a hacerse presente de manera notoria.

-Tu cara me dice algo diferente –opinó ella acercándose hasta él para tocar su mejilla con el dedo índice con el propósito de molestarlo. Al darse cuenta de que estaba completamente ruborizado, Sasuke tomó su mano y la jaló, obligándola a caer sobre él como vengándose de quien lo había descubierto.

Ella sonrió al aparatarse levemente de su pecho para ver su rostro, esperando que una sonrisa triunfante se dibujara en él pero eso no sucedió. El chico tenía una pensativa mirada clavada en la nada por lo que la Hyuga se inquietó.

-¿No vas a decirme que pasa? –preguntó preocupada por el semblante del muchacho.

-Sería egoísta hacerlo –soltó él mientras ella terminaba de reincorporarse sobre la cama donde se sentó sin dejar de escrudiñar la expresión en el rostro del azabache.

-Pensé que mantendrías tu egoísmo –soltó ella haciendo referencia a esa parte de él que no cambiaría sin importar las circunstancias.

-Es verdad… somos humanos normales después de todo ¿no? –cuestionó para corroborar esa línea de pensamiento que comenzaba a resonar en su mente.

-Así es, nada cambiará a menos que así lo queramos –estableció ella y el pareció inquietarse aún más.

-Entonces está bien tener deseos normales ¿verdad? –cuestionó un tanto incomodo por la magnitud del tema a tratar. Ella sintió inocentemente, aun le era un misterio el asunto que puntualmente había provocado tal cambio de humor en el Uchiha pero pronto sería revelado. Él se puso de pie y se acercó a la ventana, al escuchar los murmullos correspondientes a Kurama y Kasumi decidió cerrar la misma para evitar interrupciones.

-¿Vas a decirme ahora que ocurre? –inquirió por tercera vez la paciente mujer a lo que él comenzó a explicarse de manera nerviosa.

-Sabes lo que siento por ti –exclamó Sasuke mientras se volteaba para que sus ojos se encontraran con los perlados– pero este último tiempo las cosas se han complicado, me siento ansioso cada vez que te veo y mi cuerpo reacciona a ti de una manera que me avergonzaría admitir –recalcó logrando que las mejillas de la dama se encendieran.

-Estas diciendo que quieres…

-Sí, quiero darte todo lo que soy y tengo y también seas mía –confesó sintiendo la necesidad de sentirla en un nivel completamente nuevo y extremo– pero entenderé si me dices que aún no te sientes así.

-Sasuke –llamó ella con voz suave extendiéndole la mano para que se acercara a ella, y cumpliendo su voluntad el azabache se aproximó hacia donde ella estaba para tomar su mano y sentarse a su lado– no hay nadie con quien quisiera hacer algo como eso más que contigo pero debes entender que una vez que haya sucedido ya no hay vuelta atrás así que te lo preguntaré… ¿vas a estar conmigo por siempre?

-No podría imaginarme al lado de alguien más –respondió acariciando con suavidad la mejilla izquierda de la Hyuga.

-Entonces, supongo que está bien –soltó ella con los nervios propios de la primera vez.

Él acarició sus labios con la yema de sus dedos y luego depositó en ellos un sutil beso que ella correspondió con cierta timidez.

Impetuosamente, el azabache se posicionó sobre ella para apoderarse de cuello, mismo sobre el cual marco con besos húmedos un sendero ascendente que terminó por cosquillear el borde de la oreja de la Hyuga. Estremeciéndose un poco a causa de las desconocidas sensaciones que el Uchiha liberaba en su cuerpo, Hinata colocó sus manos sobre los hombros de su novio y se apoyó en estos para elevar ligeramente su torso con el propósito de deshacerse de su blusa.

La mirada de Sasuke se perdió por un momento en esos suaves y cálidos pechos que tan sumisamente eran sujetados por aquel brasier blanco. Sin saber exactamente como tocarlos o cuanta presión ejercer, palpó con cuidado uno de ellos mientras la ruborizada pelinegra se encargaba de desabrochar su ropa interior para otorgarle libre acceso a ellos.

La ojiperla enredó sus dedos en los negros mechones de su acompañante para luego apoderarse de su boca, buscando así ahogar su entrecortada respiración y ansiedad. Y antes de darse cuenta, sus manos recorrían con suavidad la espalda del muchacho, mismo que ahora comenzaba a frotar su cuerpo contra el de la dama. Entre juegos, aromas, besos y caricias pausadamente se fueron desvistiendo el uno al otro, tomándose el tiempo necesario para grabar en su memoria cada textura, cada imagen y cada sonido que se escapa de sus labios.

Los vidrios de la ventana se empañaron, el frío invernal contrastaba con el calor de sus cuerpos. Con ayuda de la ésta y sin dejar de mirarla a los ojos, el Uchiha separó un poco las piernas de Hinata para adentrarse en lo desconocido. Su miembro sintió la humedad de la peliazul y la resistencia de su virginidad, y un sollozo se filtró de los femeninos labios al sentir la presión que la hombría de Sasuke ejercía en su área más íntima. Despacio pero sin ceder en su faena, el sujeto continuó penetrándola hasta encontrarse completamente dentro de ella. Aguardo unos instantes antes de comenzar a moverse nuevamente, la espera tenía como finalidad otorgarles el tiempo necesario para que ambos se adecuaran al cuerpo del otro.

-¿Estas bien? –cuestionó él a lo que ella asintió al dejar de sentir dolor y entonces las caderas del Uchiha comenzaron a mecerse. Con cada roce un suspiro se escuchaba, es cierto que fueron cuidadosos e inexpertos pero también sumamente amorosos. Las embestidas adquirieron velocidad y profundidad a medida que los gemidos aumentaban, la pasión se acrecentaba a medida que los nervios morían. Y para cuando el clímax los alcanzó ya no había temor alguno en sus corazones, estaban más expuestos que nunca y aun así se sentían a salvo. Él ocultó su rostro en el busto de la peliazul al momento de acabar y ella disfrutó esas últimas vibraciones que le recorrían violentamente su cuerpo antes de sentir el cálido líquido que la invadió.

Al salir de ella, el moreno no se atrevió a separarse demasiado por lo que la abrazó y permaneció a su lado hasta que la sus respiraciones retomaron sus ritmos habituales y sus cuerpos la temperatura de siempre. Ninguno de los dos dijo nada pero tampoco atinaron a apartarse, supongo que temían que el otro desapareciera, como si se tratara de un vil sueño solamente.

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-¿Crees que Hitomi y Madara se hayan reencontrado en otro lugar? –preguntó Kasumi al zorro que miraba el cielo a su lado.

-¿Cómo quieres que lo sepa? Estoy atado a este mundo recuerdas –respondió gruñonamente el animal

-Entonces dime… ¿Qué pasó con Ren y Miu? –inquirió cambiando el paradigma para ver si así lograba aflojarle la lengua al Biju.

-¿Eh? ¿Y para que quieres saber eso? –Cuestionó Kurama arqueando una ceja y sustituyendo la propuesta por una mejor historia exclamó– ¡Ya sé! Mejor te contaré de cuando intimidé a un ejército imperial en la era mejí, fue otra de mis brillante tretas.

-Kurama… –mencionó la pelirroja para que él se concentrara en la solicitud.

-Tsk, no eres divertida… –se quejó pero aun así complació a la mujer que le hacía compañía en las aburridas tardes– pero supongo que no tengo nada mejor que hacer –confesó meditando el mejor lugar por donde debería empezar el relato– me imagino que ese mapache inútil con complejo de gato habrá tenido al menos la decencia de decirte que, para el momento en el que esos dos huyeron, Ren era ciego y Miu era muda por lo que eran incapaces de comunicarse directamente.

-Sí, lo hizo –reveló ella sin reírse por la forma en la que el zorro se refería al mapache, ya estaba acostumbrada a ello.

-Los Bijus nos mantuvimos en contacto una generación más, supongo que aun conservábamos la esperanza de volver a ser lo que una vez fuimos –enunció como hablando de una ambición ya enterrada– por esa razón, me enteré de lo que sucedió luego de su éxodo –comentó y luego se dispuso a narrar en base a los hechos que le habían sido comunicados– Al parecer Ren continuó hablándole y Miu escuchaba pacientemente sus palabras dándose a entender con leves gestos corporales valiéndose del sentido del tacto, ya sabes… tocaba su brazo, sostenía su mano y demás. Al cabo de un año Miu dio a luz a dos pequeños niños.

-Gemelos –masculló ella un tanto sorprendida.

-No podía ser de otra manera, la naturaleza no permitiría que un ser vivo etéreo y mortal estuviese a cargo de dos Bijus –reveló Kurama como si se tratase de una ley inquebrantable.

-Entonces… si Hinata y Sasuke siguen juntos y en algún momento forman una familia… ellos tendrán gemelos –equiparó en voz alta encantada por la idea de ver dos pequeños Uchiha de ojos perlados.

-Así es –concordó él mientras otra hipótesis se formulaba en la cabeza de la dama de ojos celestes.

-¿Y si son trillizos? –preguntó sin encontrar respuesta a la inquietud que suscitaba el hecho que solo había dos Biju y ninguno podía tener dos protegidos al mismo tiempo.

-Uno morirá en el vientre –manifestó seriamente a lo que la mirada de la dama se llenó de nostalgia y asombro– no me mires así –ordenó Kurama sin dejarse conmover por la mortal– en la primer camada de los descendientes de dioses siempre debe nacer un protegido o, como en este caso en particular, dos pero no más.

-¿Y cómo se decide cual bebé será custodiado por quién? –indagó sin tener otra opción más que asimilar la información anterior.

-Es una cuestión de espiritualidad, a pesar de ser gemelos uno irradiará la esencia de su madre y el otro de su padre, ese un indicador que nos permite saber qué tipo de poderes se suscitarán en ellos –detalló el zorro inquietándose un poco– también nos revela a cuál de los dos nos corresponde vigilar.

-Suenas como un acosador –señaló ella mirándolo de reojo.

-¡Hump! olvidé que tu pequeña mente de humana es sensible a algunos temas –manifestó aludiendo a su inferioridad, pero prontamente interrumpió el tema para comenzar a olfatear algo que le resultó desagradable– que peste…

-Si te lavaras esa horrible piel de zorro carroñero no tendrías que lidiar con el olor –opinó Shukaku apareciendo detrás de ellos.

-Pensaba más bien que se trataba de un inmundo mapache con problemas de identidad –arguyó Kurama con un deje de molestia en la voz.

-Parece ser que después de tantos siglos finalmente te empieza a fallar el olfato Kurama –difirió el Biju de una cola para luego exclamar socarronamente– es una pena, era lo único útil que te quedaba.

-Al menos tengo utilidad no como otros que se toman diez años para hacer su trabajo –contratacó el zorro refiriéndose al tiempo que le había llevado hacerse cargo de Hinata.

-¿No será que estás celoso? –Indagó con sarcasmo mientras se subía sobre la falda de Kasumi, quien acarició su lomo como de costumbre– ¿o es que el estrés finalmente te venció y estas rogando por vacaciones?

-¡Hump! Mejor di a que vienes –ordenó entre dientes el demonio de nueve colas.

-Diría que a ver tu horrible rostro pero estaría mintiendo, vine porque ella me lo pidió –comentó elevando la mirada para encontrar el rostro de Kasumi.

-¿Acaso quieres bajar el nivel de calidad de tu compañía, humana? –preguntó Kurama un tanto sorprendido y un tanto molesto por tener que compartir a su acompañante.

-Solo quiero ver como esta Temari y Shukaku tiene libre acceso a su casa así que…

-Solo te pido que no vuelvas impregnada de olor a mapache sucio o deberé interrumpir nuestras charlas habituales hasta que se te quite la peste –advirtió sin admitir o hacer manifiesto su malestar a ella.

-De acuerdo, de acuerdo, seré breve –mitigó ella desapareciendo junto a Shukaku.

-No te preocupes, te la devolveré en una sola pieza –exclamó el demonio con ironía mientras sonreía de lado victoriosamente.

-Como odio a ese mapache –masculló el zorro una vez que se encontró a solas.

Una vez sobre el tejado de la residencia Sabuko, Kasumi y Shukaku ingresaron a la misma para sentarse en el living donde observaron una conversación entre Gaara y Matsuri y luego acompañaron a Temari mientras veía una película en compañía de Shikamaru.

-Nunca pensé que podría enamorarse del amigo de Ino pero he de admitir que se ve tranquila junto a él –soltó la pelirroja mientras sonreía– quizás ahora podré irme sin remordimientos.

-No creo que debas abandonar este mundo sin despedirte de Hinata y el chico de Kurama –disertó Shukaku mientras Kankuro ingresaba a la habitación junto a Ashi.

-¿Uh? ¿Quién es esa chica? –preguntó la Terumi ante la presencia de la castaña.

-No se te escapa nada ¿verdad? –Comentó el demonio y entonces pasó a explicar– Ella es la novia de hermano mayor de Temari, no tiene las mejillas marcadas puesto que otra mujer en su familia nació primero pero es descendiente de Nanami.

-Ya veo, es la hermana de Hana –razonó inmediatamente recordando la inconclusa historia que Itachi le había comentado tiempo atrás– pero ella no es la única con marcas en las mejillas.

-En su caso, el gen portador de poderes se transmite a todos los descendientes pero solo en algunos está activo y solo las mujeres pueden desarrollar su potencial –exclamó Shukaku diferenciando las limitaciones normales a las de la familia Inuzuka.

-Uno de sus hermanos también tiene el gen activo –recordó Kasumi a Kiba quien era compañero de Ino.

-Él podría procrear a una sucesora pero, si eso no sucede y Hana tampoco tiene hijos, los poderes dormidos en esa niña que vez allí despertaran al momento de la muerte de Hana –expresó el demonio dejando en claro la singularidad del caso.

-¿Por qué son tan particulares? No he escuchado que ningún otro dios haya contado con tantas alternativas para mantener su legado –señaló Kasumi llegando al centro de la cuestión.

-Es porque ningún otro dios, ni siquiera Miu y Ren han padecido horrores similares a los de Nanami –diferenció cabizbajo.

-¿Qué ocurrió con ella? –preguntó abiertamente sabiendo, por el semblante del Biju, que se trataba de una historia tenebrosa.

-¿Recuerdas que te dije que ella huyó a las montañas aborreciendo a Hashirama y el mundo de los mortales? –preguntó Shukaku sabiendo que la memoria de los humanos era frágil a veces.

-Sí, y nunca más se supo de ella –completó dando a entender que había prestado atención a las palabras del demonio de arena.

-Eso es una mentira –reveló él provocando que los ojos de ella se abrieran de par en par– pero es más agradable que la verdad –agregó después de un breve silencio y entonces respiró profundamente antes de redimirse de sus propias palabras– lo cierto es que Nanami conoció a un joven leñador de una aldea cercana junto al que creció para sentir empatía y posteriormente amor, durante ese tiempo Kokuo se disfrazó de loba y presenció en silencio el romance entre el humano y la ex diosa que finalmente dio como resultado el nacimiento de una niña de mejillas marcadas como las suyas.

FLASHBACK

Los días de Nanami se volvieron rutinarios pero felices, vivió junto a su esposo e hija en una pequeña cabaña a orillas de la montaña donde un inmenso rio alimentaba los cultivos de la aldea. Todo iba bien en ese entonces hasta aquel fatídico día en el que la vida de su hija, de ahora dos años de edad, se vió amenazada al caer en un turbulento río. Los aldeanos corrieron en su ayuda pero, incapaces de acercarse por la corriente, la desesperación consumió a la diosa. Y sin pensarlo dos veces, Kokuo retomó su apariencia original para cuidar el cuerpo de Nanami mientras ésta invocaba a una colosal criatura acuática de otra dimensión la cual emergió del rio y salvó la vida de su pequeña. No obstante el milagro, los aldeanos que habían acudido al lugar vieron horrorizados el majestuoso poder de la diosa y no lo toleraron.

-No es humana –se murmuró de entre la multitud.

-Siempre supe que había algo extraño en ella –se escuchó decir a alguien.

-Es una bruja –afirmó otro.

-No estamos a salvo con ella aquí –aclamó una persona de avanzada edad.

-Hagamos entonces –ordenó una mujer desesperada quien clavo la vista en el leñador– ¿no es tu esposa? ¡Haz algo!

Exhausta por el enorme poder que su mortal cuerpo había liberado tomó a su niña entre sus brazos mientras el anfibio retornaba a su dimensión y Kokuo se colocaba frente a la mujer para prevenir cualquier ataque.

El atónito leñador dio dos pasos al frente para dirigirle dos palabras a su mujer– Nanami… ¿q-qué eres?

-Vámonos de aquí –ordenó a su esposo extendiéndole la mano mientras con ayuda de su Biju se ponía de pie y argumentaba– puedo sentir su instinto asesino –especificó haciendo referencia a la gente de la aldea.

Pero el débil hombro negó con la cabeza y le dio la espalda a la mujer con que lo había acompañado durante más de diez años. Incluso su propio marido aborreció las cualidades de Nanami y no pasó mucho tiempo para que comenzaran a perseguirla ambicionando cortar su cabeza y también la de su pequeña.

Ante el incierto futuro que le esperaba Nanami escapó montaña arriba y se refugió en una cueva por unos instantes donde ordenó a las criaturas de este mundo que protegieran a su pequeña para luego entregar todos sus poderes a cambio de que su descendencia jamás se desvaneciera. En ese instante le rogó a Kokuo proteger a la infante, éste accedió y nuevamente adquirió forma de lobo para cuidar a la hija de la diosa lejos de los humanos.

Débil por la energía perdida, la diosa no se encaminó en sentido opuesto a su Biju dejando claros rastros para actuar como carnada. Estaba más que dispuesta a entregar su vida a cambio de una oportunidad para su hija. No pasó mucho tiempo antes de que los aldeanos lograran sitiarla en lo profundo de la montaña y, dañando sus piernas con flechas, la inmovilizaron para exigir información sobre el paradero de su hija.

-¡¿Cómo te atreves a atentar contra la vida de tu propia cachorra?! –cuestionó indignada dirigiéndole una mirada penetrante al hombre que alguna vez había amado.

Desde una distancia prudente él le respondió con clara desesperación– esa cosa no es humana, no vuelvas a llamarla mi hija.

-Detestables humanos, ustedes que atentan contra cualquier forma de vida diferente a la propia, ustedes son las verdaderas bestias, tan indomables como destructivas acabaran por matarse unos a otros –anticipó infundiendo temor en el corazón de los hombres.

-¡Silencio demonio! –Acalló el sacerdote de la Aldea y luego intimó– ¡Dinos donde escondiste al monstruo!

-El único monstruo aquí son ustedes mismos –habló ella con ferocidad mostrando los dientes como un animal encrespado a punto de atacar– jamás les revelaré la ubicación de mi cría.

-Que así sea –sentenció el sacerdote haciendo una señal con la mano para que un lancero atacara a la feroz diosa que lo miró fijamente a los ojos con su bestial mirada desde el momento en que arremetió contra ella hasta después que su lanza atravesó su torso.

-Las sangre no dejará de correr –soltó complacida sosteniendo el mango de la lanza que la había atravesado su firme mirada llena de vigor logró intimidar a su sicario quien tembló notoriamente– en cada camada una lobezna surgirá para recordarles a ustedes, insípidas bestias, quien es la especie dominante –profetizó en sus últimas palabras y luego la vida se esfumó de su cuerpo para dar paso a la fría muerte.

Fin del FLASHBACK

-Cambió todo lo que tenía y todo lo que ella era con el fin de proteger su propia sangre –sintetizó el demonio de una cola mientras observaba fijamente a Ashi.

-¿Qué paso con la aldea? –cuestionó Kasumi aun curiosa.

-Fue destruida una década más tarde –habló como si se tratara de poca cosa– se dice que fue la hija de Nanami quien comandó el ataque de lobos pero nadie lo sabe ya que nadie sobrevivió –explicitó para luego afirmar– El resto de los hechos ya los conoces y son tal cual como los relaté la primera vez que le hablé sobre el tema a Hinata.

-Itachi nunca me dijo nada de esto –informó mientras meditaba la historia.

-Es probable que no lo supiera, no nos gusta mucho hablar de estas cosas –confesó Shukaku asombrando a la pelirroja.

-Entonces ¿por qué me lo contaste? –inquirió sin comprender las contradicciones de la criatura.

-No voy a dejar que ese zorro idiota acapare toda la atención –soltó de manera orgullosa elevando la mirada a lo que ella se sonrió un poco.

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Reviews

kotomi: gracias! si sai no la va a dejar hacer lo que quiera tan livianamente de nuevo xD shikamaru se porto mal durante todo el fic pero ya crecio, maduro, se consiguio una linda novia y ahora esta respondiendo de la manera que le parece más noble jajja gracias por comentar nos leemos pronto

ViictoOriia Hyuga:no sabes como me alegra saber que logre entretenerte de principio a fin! es como un reto para los escritores y el escuchar que lo logré me pone muy feliz ^^ tus dudas han sido saciadas en este cap.. si sai e ino era un tema demasiado pendiente ya xD gracias por comentar! saludos

Mellorine e.e:Ya solo queda un cap mas y se termina todo, creo que todos estamos ansiosos por que llegue el final xD
Sobre tu pregunta te recuerdo que Shukaku explicó que no pueden saberlo. Es decir pueden decirselo pero lo olvidaran tan pronto duerman. Este cap no es el ultimo pero ya no falta nada, no sufras creo que ya los torturé demasiado con este fic xD merecen que les devuelva sus vidas ¿no?

yusha: querida me volviste loca con el sasotema y cuando te complazco te sorprendes, sos rara ¿eh? xD no dire que fue un placer complacerte pero no fue tan doloroso como pense que sería, me alegra que te haya gustado c: (aunque considerame redimida despues de eso) xD ino y sai ya era un tema demasiado pendiente en este fic! por dios no llegaba mas el momento de esos dos jaja si sai tenia sentimientos... ¿quien lo diria? ni ino lo esperaba
la verdad es que la parte de sasori y temari afianzando su amistad no se si fue necesaria pero el se habia portado tan bien con ella que pense que lo merecia
shikamaru dejo de sufrir para volver a cumplir su papel de genio sexy *¬* gracias por leer y por el review, espero que disfrutes el epilogo que sera enteramente shikatema ;D besitos!

Rinsan12: es que sos demasiado tierna como para ser cierto xD sii shikamaru volvió en si y ahora esta más astuto que nunca, me alegra que te haya gustado. gracias como siempre por el review besitos ^^