Capítulo 55: Desazón

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No fue fácil hacer que él desprenda sus brazos de su cintura, pero una vez logrado el objetivo, ella fue corriendo al baño para arreglarse y para alterarse más por lo sucedido. Con el rostro que parecía un tomate rojizo, se peinaba su cabello, se limpiaba el rostro y veía sus labios rojos e hinchados por los prolongados besos. Con manos trémulas, siguió mojando su cara y su cuello para tal vez tratar de refrescar la piel que seguía ardiendo. Cada ligero roce de sus dedos contra su piel fue gran estremecimiento al recordar y aun sentir la sensación de su boca recorrer y descender por su cuello...

Un chillido salió con bochorno y sacudió con ambas manos el episodio mental que se presentaba con tanta precisión por encima de su cabeza. Rápidamente agarró el nuevo cepillo que él le dijo que usará, y mientras formaba espuma en su boca, solo recordaba que él la había besado después de comer… ¡Tenía que haberse cepillado y perfumado la boca antes!, pensaba alterada, pero ladeando su cabeza, se decía que tenía que apresurar.

Cuando vio sus lentes en el estante, recién se percató de que desde hace rato no los estaba llevando, los agarró y salió del baño. Fue a la habitación y lo vio a él puesto con otra camisa, colocándose los últimos botones cerca de su pecho. Después de cómo se había sostenido de la otra, seguramente terminó toda arrugada.

El calor subió a sus mejillas, pero sus ojos no podían solamente dejar de mirarlo, él estaba brillando… Estaba guapo, no podía estar más guapo que nunca...

— Kyoko

Ella tragó saliva y se limpió la comisura de los labios disimuladamente.

— Tu…tus lentes… — Dijo tartamudeando.

— Gracias… Los necesitaba — Expuso con una amplia sonrisa —. Ven, ayúdame por favor.

Kyoko se acercó, primero con lentitud, pero luego con rapidez al advertirse de la hora.

— ¿Sabes hacer el nudo de la corbata? — Decía mientras se colocaba los lentes.

— Eh…sí…

Él le pasó la corbata y se agachó levemente, esperando a que ella lo hiciera. Kyoko trago de nuevo saliva, tratando así de sosegar a sus temblorosas manos y a su agitado corazón. Alzó delicadamente el cuello de su camisa y colocó la corbata a su alrededor. Comenzó a hacer el nudo, nerviosa, al sentir su mirada penetrante sobre ella.

— Y-yuki…, mi-mira hacia otro…

Sintió su mano sostener su barbilla y sin darse cuenta él ya estaba alzando su rostro para besarla. Cerró sus ojos, dejándose llevar por la sensación de su boca. La frescura de la menta fue cambiando a un placentero calor. Una mano se apoyó sobre su pecho, mientras que la otra jalaba inconscientemente cada vez más de su corbata. Él agarró la mano con la que ella lo estiraba, haciendo que sus dedos aligeren su agarre para así ponerlo sobre su cuello. Kyoko abrió los ojos una vez se dio cuenta de lo que hizo, se separó de su boca, respirando pesadamente.

— Lo…lo siento… — Musitó avergonzada. Sus ojos se abrieron amplios, al percatarse de lo que hacían — ¡Tenemos que apre—

— Estuve pensando…—dijo interrumpiéndola — cómo sería que me pongas la corbata…, pero…—Con su dedo índice empujo sus lentes hacia arriba, desvió por un rato sus ojos, mientras sus mejillas se tiñeron ligeramente de rojo — Tengo tantas ganas de seguir besándote… — Antes de que ella pudiera reaccionar, él la giró a otro lado — Por ahora, yo terminaré con esto, puedes hacerte cargo del celular, por favor.

Por unos segundos se quedó paralizada, pero luego, tardamente y con el rostro encendido, el último mensaje que él expuso fue procesado por su cerebro. Como un robot fue a recoger el aparato, coloco la batería y la carcasa en su lugar, y lo encendió. Giró nuevamente tambaleante, él ya se había colocado la corbata y la chaqueta, arreglándose después el cabello.

De un momento para otro, él la agarró de la mano y la llevó rápidamente a la cocina, la soltó, abrió la congeladora y sacó algo de hielo para ponerlo en un paño.

— Solo por si la hinchazón quiere tardar en bajar… —Dijo con una gran sonrisa y le puso el paño en las manos — Ya regresó, ponte mientras tanto los zapatos — Volteó para ir, pero luego en un movimiento rápido, giró y le robó un pequeño beso, yendo después mucho más sonriente.

Una sonrisa boba adornó lentamente el rostro de Kyoko. Sus pasos esta vez parecían ligeros, como sí caminará sobre nubes de algodón. Agarró su cartera y fue a la puerta principal para colocarse los zapatos de forma automática. Su mente estaba en blanco y solo hacía las cosas en un estado de total alelamiento.

En un pestañeo, se encontró en el aparcamiento. Él se adelantaba y abría la puerta trasera del auto.

— Por ahora te sentarás aquí… Solo será por unos días… — Dijo dando un suspiro y haciendo una mueca que mostraba una contrariedad que forzó en reprimirla.

— ¿Por-por qué? — Pudo apenas susurrar ella, algo aturdida.

— Quisiera que te sientes a mi lado, pero… sé que tienes que estudiar el guion y concentrarte para el trabajo que vendrá…, yo también tengo que hacerlo… y nosotros estamos en un estado en el que… estamos algo atontados y será difícil concentrar…— La miró seriamente, pero después no pudo contener una pequeña risa —. Si te tengo a mi lado, no voy a dejar que te concentres, me será difícil no robar tu atención.

Kyoko asintió después de unos instantes y él acarició su mejilla por última vez, cerró la puerta una vez ella entró, y luego fue a su asiento. Antes de conducir, decidió llamar al número que no atendió. Por lo que vio, era el manager de Ren.

Después de conectar con la llamada, lo oyó, quedó en silencio, y luego con unas palabras, se alejó momentáneamente del celular.

— Kyoko…

— ¿Eh?...Sí.

— Hoy es… ustedes acordaron encontrarse hoy…tú… con Ren… — dijo serio — Thompson-san quiere confirmarlo.

Kyoko quedo sorpresiva pero pensativa por lo que escucho. Creyó que después de que hubieran hablado, la reunión de ese día quedaría al olvido, no obstante, recordaba haberlo perdonado y además él, Tsuruga Ren, nunca mencionó la razón del encuentro.

Respirando profundamente, asintió, por más nerviosa que estuviera en un futuro cercano a su alrededor, tenía que enfrentarlo y además faltaba poco para que trabajen juntos. Lo perdonó y eso significaba tratar de recomponer la relación que tuvieron.

— Dile que está bien — Concretó.

Yukihito la miró tras el espejo y luego volvió al celular dando su palabra. Cuando cortó la llamada, enseguida se dispuso a manejar, saliendo ya después a las calles. Kyoko por su parte, parecía despertar del alelamiento, después de haber escuchado sobre la reunión que creyó al olvido, la extrema felicidad que rebosaba, apaciguó de manera increíble, y se sentía mal por eso, no por ella sino por Tsuruga-san. Él era una persona importante, y no quería que se diese ese tipo de incomodidad al solo mencionarlo.

Su primera parada era para una entrevista, y Kyoko ya se imaginaba que entre las preguntas se colaría algunas sobre su situación amorosa. El rubor en sus mejillas la cansaba, pero ahí estaban, tan solo pensar en que ahora todo era real.

Mientras posaba cuidadosamente el frío paño sobre sus labios, quitaba con la otra mano el guion de su cartera, pero, aunque se dispuso a practicar, quedó mirándole a él por unos largos segundos, notándolo muy callado.

Recordando las palabras que le había dicho, trató de concentrarse en repasar y estudiar las nuevas líneas, logrando ese suceso después de unos minutos.

— Kyoko

Alzó su vista, dándose cuenta de que se detuvieron en el semáforo. Sus miradas se cruzaron a través del espejo, y ella sintió estremecerse al ver esos ojos serios pero intensos que parecían querer hipnotizarla.

— Dame tu mano — Prosiguió él.

— ¿Po-por qué? — Repuso ella confundida.

— Solo dámelo.

Pasó vacilante su mano derecha y con el corazón latiendo como loco, vio que él estiró suavemente su brazo para acercarlo más, posó su boca entreabierta entre su dedo índice y en un imprevisto lo mordió. Kyoko soltó un pequeño grito, no de dolor, sino de sorpresa. Impulsivamente quiso estirar su brazo, pero él la mantuvo cerca, agarrándola con su mano. Depositó pequeños besos desde la punta de su dedo hasta llegar un poco más allá de su muñeca. Y una vez terminó, la soltó con delicadeza.

— Estoy celoso — Dijo frunciendo el ceño y dejando a Kyoko totalmente roja.

— ¿De…qué? —Preguntó apenas.

Yukihito volvió a conducir, quedando en silencio algunos segundos antes de responder.

— De él… — Dijo como si no quisiese nombrarlo —. Además ese… Thompson, lo dijo como si tú lo hubieses acordado como una cita... — Murmuró.

Ella quedó inexpresiva al instante, pero luego sonrió y comenzó a reír en silencio.

— No es que no me guste que hables con él — continuó —, aunque me ponga celoso… Lo que quiero decir es que me gusta que se hayan arreglado y todo… pero… — se frotó con una mano el cabello y resopló — tú…tú…ya no…por Ren… —silenció —…Solo dime que soy el único — dijo en voz casi chillona, rindiéndose a la maraña que tenía en su cabeza.

Kyoko se demoró, sus mejillas se enrojecieron y una sonrisa se ampliaba en su rostro. Era verdad que no le había explicado nada sobre ese tema, pero verlo expresarse así, demostrando sus celos de forma tan abierta le pareció extremadamente lindo.

Su boca se entreabrió, dejando escapar un suspiro tembloroso a causa de la gran sonrisa que no podía dejar de esbozar. Se aproximó a su asiento, pero esta vez se estiró para acercarse a su rostro y besar desprevenidamente su mejilla. Sin entender cómo llegó a hacer tal maña, se distanció pausadamente de él, mientras sus ojos divagaban de un lado a otro.

No le vio reaccionar durante segundos, así que se aventuró.

— ¿Yu…Yuki? — Dijo vacilante.

— Cielos… eso… — Le oyó susurrar —…Tenía que girar en esa cuadra…

Kyoko miró hacia atrás, viendo el camino en el que tuvieron que haber ido. Avergonzada, estuvo a punto de disculparse, pero él la interrumpió.

— Entonces… ¿con eso quieres hacerme olvidar lo que pensaba o quieres demostrarme que soy el único? — Le dijo con animada voz, mientras sonreía — Dime… ¿es lo segundo?

Las mejillas de la joven se colorearon, y sus dedos apretaron del guion que tenía a un costado — Sí… Lo es…—Bisbisó.

— ¿Eh? ¿No te escuche?

Kyoko oyó en su fingida voz de desatendido, un vestigio que le decía estaba él sonriendo pícaramente — Claro que escuchaste… — Murmuró con los cachetes rojos e inflados.

— ¿Sí?

— Tú eres el único — Dijo en voz alta, mientras su rostro se tornaba completamente rojo. Agarró el guion y escondió su rostro en él.

Yukihito carraspeó un par de veces al sorprenderse escucharla con voz tan alta. Sonrió y se cubrió la boca con los dedos, sin poder detener una risa de vasta alegría — Lo siento… Por ahora trata de concentrarte en estudiar — Calló y no dijo más.

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Sentía su estómago revolverse mientras esperaba. Sus piernas temblaban bajo la mesa, y estaba feliz que hubiese un mantel que la cubriera. Miró una vez más la hora en su celular y trato de soplar despacio el aire que se había retenido.

Él aún no llegaba. Solo eran dos minutos de atraso, pero igualmente buscaba con la vista por todas partes, como si en cualquier momento fuera a ser atacada. Buscando un poco de tranquilidad, respiró profundamente por vez tercera, aunque no resultó y comenzó después a jugar con sus dedos sobre la correa de su cartera.

Se lamentaba que no pudiera almorzar con Yuki, cuando solo fue en la mañana que se habían confesado…

Sus dedos detuvieron su movimiento al pensarlo, ¿eso significaba que ahora eran novios?

— Mogami-san

Su cabeza se alzó con brusquedad, y al verlo parado en frente, se levantó e hizo una gran reverencia — Buenas Tardes, Tsuruga-san.

Ren tosió al ver como el frente de su vestido bajaba levemente, dejando a la vista cierta parte de su pecho.

— Una toma…se alargó y por eso nos atrasamos — Se excusó — Siéntate, por favor — Dijo notándola demasiado rígida.

— Sí — La joven se sentó nerviosa y él la siguió, mirándola cabizbaja.

Los dos se mantuvieron en silencio. Cuando el actor se dispuso a hablar, un fuerte rugido discontinuo pero interminable hizo que abriera grande los ojos, mirando después a su acompañante enfrente, convertirse en un lindo tomate.

— Mejor pidamos ahora la comida— Dijo tratando de reprimir una risa, pero sonriéndole después con ternura. Hace mucho que no había oído el rugir de su estómago.

Una vez ordenaron, un silencio incomodo se volvió a presentar.

— Hace mucho —dijo él, cortando el silencio —…que no comemos juntos…

— Sí… —Respondió Kyoko, rememorando la última vez que fue hace meses — Eso… fue hace mucho… —Repitió.

Ren esbozó una sonrisa débil tratando de buscar sus ojos — Me alegra comer contigo nuevamente.

Kyoko se encontró con sus ojos y los desvió de inmediato, aunque después los buscó de nuevo sintiéndose mal por su acción. No comentó nada, en cambio le devolvió una pequeña sonrisa, no podía decir lo mismo, más bien era un sentimiento de intranquilidad lo que surgía.

Él notó su nerviosismo, sintiéndose pesaroso y no sabiendo que decir, se le escapó lo primero que su mente divagaba — Supe sobre los rumores — Dijo, arrepintiéndose al instante — No deberías preocuparte mucho por ello, son rumores sin fundamento y en cualquier momento desaparecerán — Esperaba terminar ese tema con lo que dijo, no quería escuchar ni hacerle recordar sobre el susodicho. Pero fue lo contrario, y la vio ensimismada. — ¿Mogami-san? — Preguntó al no oírla responder después de tanto.

Con la vista sobre el paño bien doblado en el centro de mesa, su mente quedó ajena a todo su alrededor, abstraída a la sola mención de los rumores. Aunque hubiese algunos comentarios que lo apoyaban, había otros muy desagradables que hacían aversión a algo que era una invención deliberada.

Frunció el ceño como lo había hecho antes al leer sobre aquello, pero recordando lo que su amado le contó, su expresión comenzó a relajarse para después fruncir aún más el entrecejo. Con lo ocurrido —luego de tantos besos— se había olvidado de ese asunto. Hoy iría con él al hospital—ya que ella así lo persuadió—, él hablaría con Hitomi Hirakawa, para poder conocer mejor sobre su situación y problema.

Alzó su vista hacia el actor, sin darse cuenta. Se preguntaba porque su antiguo manager no quería que supiese sobre su situación. Ella estuvo enamorada de Tsuruga-san… Dijo una vocecilla en su cabeza… ¿Puede ser que…aún siga enamorada de él? En sus recuerdos, evocó ese momento en el que en un día su corazón se rompió en mil pedazos.

Cerró los ojos y los abrió tardío.

— Mogami-san, ¿ocurre algo malo?

— Ah… —La joven despertó de su ensimismamiento, y pidió perdón por su desatención.

—… ¿Ha ocurrido algo más con los rumores? —Insistió con algo de preocupación al ver las expresiones que había hecho anteriormente.

— No, no es nada…,solo… —Se detuvo una vez el mozo llegó con la bandeja. Sirvió la comida y luego los dejó nuevamente solos.

— ¿Sí? — Instó Ren para que siguiera.

— No ocurrió nada con los rumores… — Dijo Kyoko un poco inquieta — Solo…estaba pensando…en algo…

Ren la miró todavía algo abstraída — ¿Acaso…paso algo con Yukihito? —preguntó. Por más que no quisiese escuchar sobre él, quería asistirla de alguna forma.

Viendo como las mejillas de la joven se enrojecieron, supo al instante que no ocurrió nada malo con él; solo había incurrido en un error que puso sal a la herida. De nuevo la vio pensativa. Suspiró. Cuando la veía así, sabía que algo la preocupaba, pero ella no quería decirlo.

Algo confuso, vio como los ojos dorados se agrandaron de repente mientras le miraba.

— ¿Mogami-san? — preguntó con una gota de sudor en la sien.

— Na-na-nada —Decía la joven agitando sus manos enfrente — Solo comamos…

Ren vio cómo ella comenzó a comer su comida, imitándola entonces, hizo lo mismo. Afligido, se vio sin poder esconder muy bien su semblante. No tenía apetito, más después de haber visto la expresión que hizo la joven una vez mencionó al manager. Sabía ahora mejor que lo que vio y entendió esa noche era verdad, y no tenía muchas oportunidades para poder hacer que el corazón de la mujer que amaba cambié de parecer tan fácilmente; ellos eran correspondidos mutuamente, y se imaginaba que Yashiro Yukihito, había cumplido su palabra, y le había ya mostrado su amor de una manera irrebatible. Ese rubor era una prueba convincente.

No hablaron mucho, intercambiaron solo algunas palabras mientras comían. Sin percatarse ella terminaba su plato, mientras él quedaba atrás, dejando casi más de la mitad de su parte.

— Tsuruga-san…., ¿ocurre algo malo?

El actor se vio sorprendido, al darse cuenta que había quedado abstraído. Alzó su rostro para mirar a la joven, quien ladeaba la cabeza con un gesto de preocupación. Soltó una pequeña risa y sonrió.

— Supongo que los papeles se invirtieron — Dijo — No es nada, solo pensaba en algo del trabajo.

— Todavía tiene los mismos hábitos — Dijo la actriz frunciendo levemente el entrecejo —. Mira, aunque le cueste comer, por favor terminé por lo menos toda la sopa. Si piensa en trabajo, entonces debería pensar en su salud, si solo va a comer eso, no tendrá la energía suficiente para seguir después hasta la noche, además… — El reproche se alargó unos minutos más, mientras él asentía y sonreía al verse regañado de la misma forma en la que lo hacía hace años.

— Esta bien, Mogami-san — sonrió —. Siempre que tú lo digas, así lo haré.

Kyoko se removió inquieta en su asiento, cuando la sonrisa angelical de Ren emitió un destello que parecía opacar la iluminación del propio salón, más se tranquilizó, cuando le vio volver su mirada a la comida, y como si se tratase de lo más duro, agarraba su cuchara y se disponía a terminar con lo que tenía en frente.

Dando un suspiro, ella se permitió ver la lucha con cada cucharada de caldo que el actor sorbía con gran esfuerzo.

Hubo algo que su insensata mente había inferido minutos atrás. Eso es tan absurdo, pensaba mientras reía en silencio, pero enseguida se ponía seria, mirándolo, como sí así pudiese encontrar la respuesta a su pregunta. Se sentía ahora mucho más calmada a su alrededor, pero no podía solo preguntar sobre la cuestión cuando sabía que esa mujer no quería que él supiese algo.

No podía creer la indulgencia con la que se presentaba con ella después de todo lo ocurrido. Tal vez era lástima por lo que escuchó, pero tenía que admitirlo, no solo era eso, después de oír su historia, se sintió algo conmovida, porque ella tendría un bebé, y aún a pesar de la falta de padre, lo amaba y quería tenerlo. Entendía que no tenía por qué haber comparaciones, lo que ocurrió con su madre era diferente, pero aun así, ahí estaba, complacida por lo que resultó ser agradable en cierto sentido.

Pero… ¿por qué aún se sentía inquieta después de que él le hubiese explicado que no tuvieron nada en el pasado? No es que no le creyese, solo era algo que no podía dejar de pensar cuando supo que ella fue a pedir por ayuda a él. ¿Por qué tenía que pedirlo a él? ¿Por qué no a Tsuruga-san? Se sentía tan mezquina con los sentimientos que traía consigo, del como los celos podían llegar a hacerla malvada de alguna manera.

Sí esa persona pidió ayuda a él, no tendría por qué tener un significado oculto ¿no? Su cavilación debía de ser innecesaria y exagerada. Había ido muy lejos, tratando hasta de pensar en el posible hombre que pudiese ser el padre. ¿Tsuruga-san?, de ser posible creía que tenía que recibir un castigo por divagar con tanta insensatez. Absurdo fue. Pero luego estaba el hecho de que esa mujer no quería que ellos dos se enterasen, no tenía un padre, amaba a su bebé…

— Mogami-san… Hay algo que quiero decirte.

— ¿Eh? — Lo miró y miró abajo el plato que estaba por ser terminado — Ah… Sí…Sí, dime — Comentó ruborizada por la vergüenza de sus pensamientos recientes.

Ren la miró detenidamente e inhaló profundo antes de decir.

— Sé que has estado nerviosa —Dijo haciendo que ella abra su boca para tratar de refutar, pero luego lo cierre sin poder negarlo — No creo que sea posible solo olvidar rápido lo que ocurrió… lo que hice… —sus ojos bajaron y luego la miraron de nuevo — Pero quiero que comencemos de nuevo…quiero ser tu amigo.

— ¿Co… ¿Amigo? — Kyoko lo miraba con ojos amplios.

— Sí — Respondió con una sonrisa — Siempre de alguna manera nos mantuvimos distantes… Quisiera llamarte por tu nombre, así como también quiero que me llames por el mío.

— Pe-pero eso sería… — Sus manos se apretaron sobre su regazo. Si fuera antes no sería lo mismo, pero ahora se sentiría algo incomoda por ser llamada con su nombre.

— Supongo que ahora es demasiado pronto — Una expresión de dolor apareció por un breve instante, pero luego continuó — No espero que sea de inmediato… La verdad es que…antes de que aceptes mi petición, tengo que contarte algo… — Pausó, cerrando los ojos con fuerza para luego abrirlos y dar un suspiro — Por eso… — Prosiguió — Quisiera que acordemos otra fecha para volver a vernos.

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— Entonces, te apresuraste, pero para tu buena o mala suerte ellos aún no salieron — Decía Ichiro mirando su reloj de mano — Debieron haber salido hace unos minutos. ¿Preocupado?

— No, en absoluto — Respondió serio.

— Kyoko-san está muy hermosa como siempre — Los ojos de Yukihito fijaron por primera vez al manager que estaba a su lado — Sabes, ella me gusta mucho. Se puede decir que fue como amor a primera vista — Sonrió —. Hasta me he ofrecido a ser su manager… Si alguna vez quieres retirarte de tu puesto, puedes contar conmigo.

Con los ojos entrecerrados, lo miró con suspicacia, pero solo asintió silenciosamente. — Será decisión de ella si algún día ocurriese — Añadió con tono seco.

Ambos actores salieron del restaurante, y cuando se acercaron, Yukihito bajo su cabeza, saludando así a Ren, quien hizo el mismo el gesto y se despidió de Kyoko, para luego retirarse con su manager del lugar.

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N/A: No tuve idea de que título poner al capítulo, ya cuando tenía todo preparado me acordé que faltaba eso, y como me agarró esas ganas de: Ya!, ya!...Ya saben, a publicar me dije XD

Siento muchísimo la tardanza. Algunos problemas surgieron, pero aquí estoy de nuevo jejeje. Lastimosamente esto es todo lo que tengo escrito por ahora. Espero poder seguir escribiendo el siguiente capítulo, así como también uno nuevo de mi otra fanfic "El ataque de las fujoshis" (por si hay alguien que lee esa fanfic, siento también ese atraso)

Como siempre, no me cansaré de agradecer a todos por el apoyo. Sinceramente, gracias.

Ivy401: Faltaría algo de acción por parte de Ren, debería. Lastimosamente una vez que ves como lo que pensabas siempre estaría ahí es arrebatado, despiertas y hay arrepentimiento.

Pamela Nolasco: Allá, dónde las nubes ofrecen una confortable y grata sensación, de un momento a otro la temperatura subirá para imponer otra clase de sensaciones más vertiginosas XD

Luka Gottchalk: Jajaja Ese par de tortugas por un momento olvidaron el paso lento.

Carla: Sí, faltaría más acción 7u7 jajaja Los celos serían el ingrediente perfecto para descolocarlo.