¡HOLA!

Soy yo, no es una aparición y vengo con un nuevo capitulo gracias a las chicas que votaron en facebook en nuestro grupo SUEÑOS Y FANTASÍA...EMMALY Y MÁS.

Espero y disfruten este capítulo y estaré encantada de leer sus comentarios.

GRACIAS A MI BETA LISVETTE (GUACHA), ¡ERES SUPER!

ESPERO QUE SIGAMOS EN SINTONÍA POR MUCHO TIEMPO MÁS.

DISCLAIMER: Como saben los personajes pertenecen a la gran y única Stephanie Meyer yo solo imagino estas locas historias tomándoselos prestados ;). Aunque me entretengo más con Edward.


¡ADVERTENCIA!

Aunque no quiera siguen pasando cosas que las van a hacer enojar conmigo pero les prometo que falta poco para que más verdades salgan a la luz.

POV Bella

Su cabello finamente trenzado, las cintas delicadamente engarzadas. El vestido de tirantes color blanco con un lazo anudado al frente formando una flor de color rosado.

—Está bonito mi regalo ¿Verdad? —sonrió girándose haciendo que el vuelo del vestido se elevase.

—Entre Dayan y Liz van a malcriarte mucho —dije sonriendo.

—¡Papito! —gritó emocionada corriendo hacia la puerta.

—Venga aquí mi monstruito —abrió los brazos y la cargó, cada vez estaba más enorme pero a él no parecía importarle.

— ¿Vamos a casa verdad? —preguntó emocionada, la comprendía perfectamente, además de que conseguimos que se tratara sicológicamente de forma externa con las mismas chicas que se atendió después del accidente, si mal no recuerdo se llaman Aliena y Teresa.

—Entonces quieres que vivamos en el departamento —respondió Edward a lo que sea que Vanesa le haya dicho.

—Por fis papi —pestañó y me mordí el labio para no estallar en carcajadas—. Es que en la casa de mis titos yo...

Parpadeó pero ahora porque sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Entonces solo iremos a recoger algunas cosas a casa de ellos y luego nos vamos al departamento —sonrío Edward besando su mejilla.

—Hola familia —entró Carlisle cargando un peluche de Piolín.

—Tío Carlisle —saludó Vanesa feliz.

—Un pajarito me contó que te han dado de alta y vine a desearte suerte, además de traerte este regalo que te manda An —le entregó el muñeco.

—Está muy lindo tío muchas gracias —sonrió feliz.

—También te manda decir que pronto irá a visitarte para jugar contigo.

—¡Genial! Solo que tendrá que hacerlo en el departamento porque nos vamos a vivir ahí, ahora esa será nuestra casa.

—Claro que si te iremos a visitar ahí —sonrió besándole la mejilla.

—Gracias Carlisle —dijimos Edward y yo al unísono para después reírnos.

—No hay nada que agradecer —nos guiñó—. Ahora el deber me llama —sonrío mirando el busca.

Nos despedimos y salió no sin antes prometerle de nuevo a Vanesa que irían a visitarla al departamento.

El viaje a casa de mis papás lo hicimos entre risas y canto, una parte de mi hija estaba de vuelta y lucharía porque pronto estuviera completamente bien.

—Llegamos señorita Masen —le guiñó Edward a través del retrovisor.

—Te quiero papito —sonrió triste ella.

—Yo te amo cielo, y no sé que esté pasando por tu loca cabecita pero no lo pienses y sonríe. Tú eres MI hija, solo mía ¿Ok? —le habló con voz firme y ella asintió con una sonrisa más real.

—Bien, ahora vamos con tus titos que estoy seguro estarán felices con tu regreso, además les tenemos que decir que ahora viviremos en nuestro departamento —eso la alegro mas. Bajamos del auto y caminó tomada de la mano de ambos.

No terminamos de llegar a la puerta cuando esta se abrió y salieron Charlie y Renée a darnos o darle la bienvenida mejor dicho.

Ambos están demacrados, las ojeras marcadas en sombras negras bajo sus ojos.

—¡Titos! —gritó corriendo hacia ellos y abrazándolos, aun tenía en las muñecas las vendas que cubrían sus heridas.

—Se supone que le darían de alta hasta mañana —dijo Pa mirándome acusador.

—Eso nos había dicho el médico pero ya no pudo resistirse más a los pucheros de esta señorita —reí.

—También le prometí que lo invitaría a comer helado a donde vamos siempre.

—Pues mira que doctor tan vendido —bromeo Ma caminando hacia la casa. Para sorpresa de todos se paro en el umbral de la puerta y no quiso avanzar.

—¿Vanesa? —preguntaron mirándola, sus ojos llenos de lágrimas y rostro contrito de dolor, me partió el alma.

—Lo siento es que... no puedo —negó con su cabeza y se giró hacia nosotros con la mirada suplicante—. No puedo mamita —sollozó— es que él...

Asentí haciéndole saber que lo sabía.

—Por favor papito —susurró sin moverse.

—Charlie, Renée espero que no se incomoden pero nos iremos a vivir al departamento —los ojos de ambos se llenaron de lágrimas—, espero que entiendan.

—En... —Pa se aclaró la garganta— entendemos Edward.

—Pueden visitarnos cuando quieran —aseguré.

—Lo haremos, es más los acompañamos y comemos juntos el rico pastel de Hersey's que compré —dijo Ma.

—Me encanta ese pastel —aseguró Vanesa.

—Y creo que podemos pasar por cierto restaurant donde venden rollitos primavera.

—Gracias papito —sonrió caminando de regreso hacia nosotros.

—Si quieren irse adelantando y en un rato los alcanzamos —ofreció Pa.

—Allá los esperamos titos —les lanzó un beso volado.

Subimos al auto y después de parar para comprar la comida china y un helado de vainilla "ideal para acompañar el pastel" según palabras de mi hija.

En cuanto entramos al departamento se dejó caer al sofá con un suspiro.

—¿Quieres comer ya o esperas a tus titos? —le pregunté sonriendo.

—¿Puedo comer ya? —parpadeó "inocentemente"—. Es que la comida del hospital es re mala.

—Claro que si monstruito —aseguró papá consentidor.

Fuimos al a cocina y servimos para los tres, mientras Leoncito servía las bebidas le mandé un mensaje texto a Charlie diciéndole que iríamos comiendo porque Vanesa tenía hambre.

"No la culpo la comida de los hospitales es horrible" respondió rápidamente.

—¿Qué dicen? —preguntó con una sonrisa mientras cargaba las cosas hacia la mesa.

—Que la comida de hospital sabe horrible —sonreí.

—Venga monstruito que ya está servido —sonrió.

—¡Voy papito! —gritó desde su recamara.

—¿Crees que lo supere? —susurre expresando mi mayor temor.

—Estoy seguro que si, nuestra hija es fuerte y valiente amor —sonrió tomándome la mano— y nosotros le vamos a ayudar para que sea así y pronto.

—Mmm, al fin comida rica —suspiro teatralmente Vanesa sentándose a la mesa—. Papi, si tu eres el director del hospital ¿Por qué no mandas que preparen la comida más rica? —preguntó y no pudimos evitar reír.

—Bueno, es que los enfermitos deben comer ciertos tipos de alimentos para recuperarse mejor y más rápido —aseguró él.

—Pues yo creo que se enferman, porque a mí me daban ganas de vomitar cada vez que me daban de comer —dijo antes de morder un gran trozo de su rollo.

—Tranquila monstruito, no queremos llevarte de nuevo al hospital por haberte atragantado con la comida —ella negó fervientemente y comenzó a comer normal.

—Además no te hagas que Liz, Dayan, tus tíos, titos y hasta algunos de los que trabajaban en el hospital te pasaban comida de contrabando —acuse y ella rió.

—Sino hubiera muerto de hambre —aseguró provocando otra ronda de risas.

Pa y Renée legaron con el famoso pastel además de Rose, Emmett y los niños, pasamos una tarde amena riendo de las locuras de Vanesa y las travesuras de los gemelos que ahora que caminan quieren tocar y meterse a la boca todo lo que se encontraban y como su papá es muy bueno para comer nos burlamos un rato de Emmett.

Las visitas se fueron y dejaron a una Vanesa agotada por lo que, después de bañarla y colocarle la pijama, le contó su papá una fracción de un cuento y cayó profundamente dormida.

Después de asegurarnos que estuviera todo en orden nos fuimos a nuestra recamara, el agotamiento me estaba pasando factura y sentía que caería en cualquier momento.

—Como te caería un rico baño y un masaje —ofreció Edward masajeándome los hombros.

—Perfecto, aunque tal vez me quede dormida a medio baño.

—Vamos pequeña necesitas relajarte un poco —sonrió entrando a la ducha conmigo. Me desvistió y luego lo hizo él dejándonos a ambos desnudos.

Tomó el gel de la ducha e hizo espuma en sus manos, delicadamente limpió cada parte de mi cuerpo, tocándome como la más preciada y frágil joya. Sabíamos que no había interés sexual en ello, aún así nuestro cuerpo reaccionó al contacto.

Cuando terminó de lavarme repetí la acción el él lavando su cuerpo con adoración.

Nos secamos mutuamente y preparamos una bermuda de pijama para él y una playera suya y bragas para mí. Solo los dejamos al lado y nos recostamos piel a piel y entre suaves caricias nos quedamos dormidos.

—Pequeña vístete —susurro Leoncito quien ya tenía puesta su bermuda.

—¿Qué sucede? —parpadee tratando de ubicarme.

—Vanesa está despierta —susurró pasándome la ropa que rápidamente me coloqué.

—¿Tuvo pesadillas? —pregunté caminando descalza hacia fuera de la recamara.

—No sé, me desperté y escuché ruido, fui a ver y está sentada en el comedor con un vaso de leche, unas galletas y al parecer escribiendo algo.

—Vamos —tendí la mano hacia él y salimos de la recamara tratando de no hacer ruido, Vanesa no se dio cuenta de nuestra presencia hasta que llegamos a su lado y nos sonrío.

—¿Todo bien cielo? —le pregunte acariciándole el cabello.

—Ahora si —sonrío señalando el libro.

—¿Y eso? —pregunte intrigada.

—Es una recomendación de Ali y Tere.

—¿De quién? —preguntamos Edward y yo al unisonó.

—Aliena y Teresa, las sicólogas dicen que cuando piense cosas malas saque mi libro de cosas buenas y me ponga a pensar en las cosas buenas y que si mientras leo me acuerdo de más pues que las escriba —sonrió.

—Vaya, eso suena genial cielo —sonreí emocionada pues mi hija se recuperaba.

—Pero ya terminé y me dio sueño —cerró el libro y le puso un candado, nos besó a ambos, recogió el vaso y el plato sucios y los llevó al fregadero.

—Buenas noches, los amo —se despidió en medio de un bostezo.

—Buenas noches también te amamos —reímos al hablar al unísono.

Me recosté en el pecho de Edward mirándola caminar hacia su recamara, él inmediatamente pasó su brazo por mi cintura y me pegó más a su pecho. Suspiré elevando una plegaria, esperando con el alma que todo terminara cuanto antes.

—¿Tienes sueño pequeña? —preguntó con la barbilla recostada en mi hombro.

—Nada, se me ha ido —me giré sin salir de sus brazos para verlo a los ojos, extrañaba esa expresión pícara en ellos.

—Se me ocurre algo para que no te aburras en lo que falta para que suene la alarma —miré el reloj y eran apenas las dos quince de la mañana.

—Mmm, si tu idea y la mía se parecen será un verdadero placer mantenerme ocupada —le guiñé pícaramente.

(INICIA 18+)

—Te amo pequeña —susurro sobre mis labios antes de besarme hambrientamente. Un beso que correspondí gustosa y con la misma intensidad, me levantó un poco y entendí perfectamente el mensaje por lo que enrede las piernas en sus caderas provocando que ambos siseáramos de placer al contacto de nuestros sexos por sobre la ropa.

—Necesito estar dentro de ti ahora —gimió arremetiendo sus caderas.

—También te necesito amor —mi voz salió ahogada por el deseo.

Arrancó mis bragas y liberó su sexo entrando en mí de una sola estocada, ahogamos un grito de placer en la boca del otro. Utilizando una de las paredes como apoyo comenzó ese vaivén frenético, ambos estábamos cerca, esta era una explosión inminente que ya no se podía detener.

—Vente para mí, pequeña —gimió mordiéndome el labio inferior y tirando de él en una extraña sensación dolor/placer me llevo al límite dejándome caer al vacío, casi inmediatamente él explotó elevándome a niveles insospechados.

Nuestros cuerpos sudorosos y temblorosos se deslizaron hasta quedar él sentado en el piso conmigo a horcadas y con él dentro de mí, aún, ambos respiramos agitadamente, mi cabeza recostada en su pecho y la suya recostada sobre la mía, sentí como sus brazos me apretaban manteniéndome en el lugar. Poco a poco nuestra respiración se normalizo y a regañadientes nos movimos, antes de que pudiera dar un paso me cargo al estilo novia.

—No he acabado con usted señora Masen —sonrió con picardía.

—Doctor Masen —dije coquetamente mirándolo debajo de las pestañas.

—Oh, pequeña no sabes cómo me pone cuando me llamas y miras así —su expresión y tono de voz reforzaron sus palabras enviando una descarga directo a mi intimidad.

—Y que me va a hacer Doctor Masen —seguí el juego.

—Primeramente voy examinar detalladamente cada palmo de su cuerpo y al final le pondré una inyección —me guiñó.

—Me dan miedo las inyecciones doctor —me mordí el labio para no reír.

—Le aseguro que esta le va a gustar —me recostó en la cama.

—No se —dudé.

—Le aseguro señorita que le va a gustar tanto que pedirá más —gemí sin poder evitarlo y mi intimidad se contrajo ante la perspectiva.

—Desnúdese señorita para examinarla correctamente —sonrío pícaramente y le seguí el juego.

—Y no se pondrá su bata doctor —su sonrisa se ensancho y fue a sacarla del closet.

—Espero esté lista para cuando regrese —dijo y rápidamente me saque la playera que es lo único me que cubría el cuerpo.

—Mmm señorita, su piel está enrojecida necesito revisar su temperatura —tenia puesta su bata medica y los bóxers negros debajo luciendo totalmente comestible.

—¿Su método es preciso doctor? —pregunte enronquecidamente.

—Totalmente —sonríe.

La expectativa me estaba matando, el estar expuesta a él, con su mirada atenta y hambrienta recorriéndome el cuerpo. La sonrisa lasciva llena de placenteras promesas estremeció mi vientre y contraje mi sexo.

—Podría pasar toda mi vida contemplándote —su tono de voz, bajo y ronco, se metió bajo mi piel.

—Solo eso —la voz me salió ahogada. Solo con su mirada me tenía al borde.

—Podría señorita pero en este instante se me ocurren muchas cosas interesantes para hacer —gemí sin poder contenerme.

—Primeramente voy a revisar su temperatura corporal.

Recorrió mis piernas de forma ascendente desde los pies provocando que la piel se me erizara.

—¿Tiene frio señorita? —su voz era un ronroneo y solo negué con la cabeza porque mi voz no salia.

—Mmm, me pregunto ¿Por qué se le ha erizado la piel? —sonrío coqueto. Estaba a punto de explotar y sus dedos apenas me tocaban.

Cuando termino de recorrer mi cuerpo, sin tocar partes "incorrectas", las mismas que palpitaban por un poco de su atención.

—Me temo que no he encontrado equidad en la temperatura de su cuerpo y no puedo diagnosticarle sin estar seguro —suspiro, estaba a punto de explotar en una jodida combustión espontanea—. Tendré que utilizar un método más… —se relamió los labios e instintivamente mi cuerpo se arqueo— efectivo.

Volvió al pie de la cama y descendió sobre mí haciendo el mismo recorrido que anteriormente hizo con sus dedos, esta vez con su experta boca. Estaba segura que salía vapor de mi cuerpo donde su lengua recorría. Ahora sí iba a explotar. Esto era demasiado.

Cuando terminó el tortuoso recorrido dejó su rostro cerca del mío respiraba agitadamente y yo no me quedaba atrás. Mis senos y centro gritaban exigiendo la atención negada.

—Señorita me temo que su fuego viene del interior y ahí es donde lo tengo que apagar.

Asentí fervientemente y una sonrisa arrogante cruzo su rostro.

—Por favor —suplique desesperada.

—Por favor que —sentí como sus dedos ascendían por mi cintura hasta llegar a mis senos, me pellizco los pezones y mi cuerpo se arqueo pidiendo más, instintivamente abrí las piernas y rodee sus caderas, una invitación, un ruego silencioso para que no se detuviera, para que apagara el fuego que me quemaba por dentro.

—Ahhh —sus caderas se movían contra las mías y sabia que no tardaríamos mucho, ambos estábamos al límite.

—Te necesito dentro, necesito... —entro en mí sin dejarme terminar la frase y ambos gritamos ante la maravillosa sensación.

Mientras sus caderas se mecían tortuosamente despacio, con la boca tomo un seno mientras que el otro era atendido con la mano.

Me moví pidiendo más, mi cuerpo entero vibraba por la energía contenida.

—Shh pequeña —susurro dejando pequeños besos mariposa sobre mi rostro—. Siente, siénteme, siéntenos amor —susurro sin acelerar. Cada célula de mi cuerpo era consciente de él y su toque.

—Esto somos nosotros amor, somos uno —murmuraba sin dejar de moverse y tocarme.

—Soy tuya amor —murmure enfebrecida y entregada.

—Soy tuyo pequeña —murmuro y lo apreté contra mí provocando que acelerara sus movimientos llevándonos juntos a una explosión de placer inimaginable.

Me cargo suavemente, como si me fuera a romper y nos metió de nuevo a la ducha, limpiando rápidamente nuestros cuerpos, me puse una playera suya, él se puso sus bermudas y nos acurrucamos uno contra el otro. Vanesa parecía habernos tomado el tiempo porque casi de inmediato toco la puerta y tras un "entra cielo" de parte de nosotros, se abalanzó sobre la cama en medio de los dos.

(FIN 18+)

—¿Tuviste pesadillas cielo? —pregunte mientras la arropaba.

—No, pero me desperté y no podía dormir. ¿Les molesta?, solo quería estar con ustedes en nuestra primera noche en nuestra casa —bostezó—. Les prometo que mañana duermo toda la noche en mi cama.

—Es bonito estar así —dijo Edward abrazándonos—. Mis chicas, las amo.

—Quiero iniciar mis terapias con Ali y Tere cuanto antes, para cuando mamita esté bien y la Brujángela vaya a la cárcel de brujas ustedes me den hermanitos que mimar.

Y como si lo que había dicho fuera de lo más normal se quedó profundamente dormida en el pecho de su papito.

Lágrimas silenciosas salieron de nuestros ojos, algún día tendríamos más hijos, pero por ahora solo llorábamos la perdida de nuestro bebe.

Vanesa quiso volver a la rutina de inmediato por lo que nos pidió llevarla el siguiente día a la escuela, como Maya y ella parecían tener conexión telepática le trajo una especie de pulseras anchas que cubrían las delgadas vendas que cubrían sus cicatrices.

—Entonces te llevo a comer ese helado y después a casa de tu abuela —enumeró Maya mirando a Vanesa con una sonrisa cómplice.

—Aha, hoy voy a salir tarde porque voy a tener mi terapia con Ali y Tere —afirmó.

—Mira que mandona me saliste —dije riendo.

—No está de mandona, lo hago con gusto —dijo Maya caminando hacia su auto mientras nosotros íbamos al nuestro.

—Te agradezco que lo hagas —dije con sinceridad, Edward asintió con una sonrisa también.

—Los dejo para que no se les haga tarde —se despidió con un beso en la mejilla de todos—. Nos vemos a la salida de la escuela Vane, por favor no te vayas sin mí y no te alejes de Aliena y Teresa ellas te van a cuidar bien.

—Oki doki cambio y fuera —dijo teatralmente provocando que riéramos.

Después de dejarla en la escuela nos fuimos al hospital, la rutina de siempre nos absorbió rápidamente, cuando menos pensé estaba a punto de salir.

—María ¿Le dices a Edward que lo espero en auto? —dije al teléfono mientras caminaba hacia los ascensores.

—Claro que sí Bella, enseguida le digo —cortamos la llamada y entré al ascensor donde se coló Renata con su característica sonrisa.

—Ey —saludó riendo.

—Parece que alguien está muy alegre —me burlé.

—Pletórica amiga mía, totalmente dichosa —suspiró teatralmente.

—¿Tiene que ver con cierto pasante?

—Con él y el pasado, presente y futuro juntos —me mostró su mano izquierda dónde estaba un anillo de casada—. A que Elvis es un muy buen juez.

—¡Felicidades Renata! —me reí y la abrace.

—Gracias, estoy tan feliz, y espero que pronto me digas que te casas con el buenorro de tu doctor —medio amenazó.

—Por favor, estoy segura que Edward pronto se cansará de ella y la mandará a volar —no me había percatado de que las puertas del ascensor se abrieron y Heidi "chimuela" Mark me miraba con odio sobre su cubre bocas.

—Eso quisieras pero lamento decirte que no es así, es más vivimos juntos, para mí no es necesario ningún papel, él se encarga de confirmarme cada noche cuanto me ama y cuan satisfecho está conmigo —aseguro.

—Eso crees…

—Oh no, estoy segura de que así es, porque crees que aunque se le tiren encima desnudas las rechaza, porque conmigo tiene todo lo que necesita.

Su rostro se puso rojo de rabia mientras que Renata y yo caminamos dejándola ahí mirándonos con los ojos desorbitados.

—Eso estuvo —suspiro teatralmente Renata— a eso le llamo golpear sin ensuciarse las manos nena.

—Me tiene harta, lástima que ya no pueda tumbarle los dientes —sonreí por lo que me había dicho Thomas, definitivamente ellos eran unos integrantes más de mi familia y esperaba que si algún día se aclaraba todo ellos pudieran seguir en contacto con nosotros.


Espero que el capitulo les haya gustado y cubierto algo de sus expectativas...

En mi grupo de Facebook "Sueños y Fantasía...Emmaly y más" pueden encontrar un album con fotos de los personajes que hemos ido armando Anabella Valencia, muchas gracias por ello chica, y yo.

Muchas gracias por sus alertas y favoritos asi como a todas las chicas hermosas que me regalan sus comentarios...

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Si desean decirme algo estoy abierta a escucharlas, las criticas constructivas son bienvenidas.

Besotes marca Leoncito para todas.