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Ayer hablaba con la autora de este fic (MoonyNZ) y esta me notificó que hará cambios en la versión original y que poco a poco irá volviendo a subir los capítulos con las modificaciones, me aclaró que la trama en general no va a cambiar, simplemente la quiere enriquecer, sobre todo aquellos primeros capítulos que no le convencieron mucho, el proceso de esto va para largo por que a veces tarda hasta dos meses o mas en modificar un capitulo, en cuanto ella ya haya realizado estos cambios y sean seguros (ósea que no sean objeto de volverse a modificar) yo los traduciré y los actualizare en la versión en español, esto lo comento por que al fic ya solo le queda este que es el capitulo final y el epilogo, y quiero dejarlo aclarado, para que en un futuro al que le interese leer la nueva versión enriquecida del fic pase y disfrute. Un abrazo enorme, y ya vamos al fic que Harry se impacienta.

Capitulo 54. Condado seco.

Harry podía sentir su cuerpo extendido a lo largo del suelo, su cabeza ligeramente apoyada en el regazo de alguien. No sentía dolor, incluso ni siquiera se sentía entumecido, en vez de eso se sintió extrañamente ligero.

Abriendo sus ojos se encontró con una luz blanca cegadora antes de que los centrara en el rostro angelical encima de él. Ella tenía el cabello rojo fuego, un poco más intenso que el de Ginny, y penetrantes ojos verdes.

—¿Mamá? —medio susurró Harry.

Lily le sonrió. —Cierra tus ojos cariño —dijo ella en voz baja.

—Harry vamos compañero...respira.

Harry no sabía por qué Sirius estaba en el cielo y justo ahora él solo quería ser dejado a solas con su madre.

—¿Mamá? —susurró de nuevo.

—¿Harry?

Él abrió sus ojos para mirar a su madre de nuevo, sólo sus ojos habían cambiado de verdes a avellana. Frunciendo el ceño ligeramente Harry se hizo más consciente de las voces a su alrededor.

—Harry...vamos Harry. No puedo perderte a ti también.

—¿Hermione?

—Oh gracias Merlín —escuchó a Hermione exclamar desde algún lugar a su izquierda.

Él miró de regreso a la pelirroja y temblorosamente levantó una mano sucia hacia su rostro.

—¿Ginny?

Ginny asintió como sus dedos suavemente enjugaron sus lágrimas.

—¿Estás bien? —preguntó ella en voz baja.

—Cansado —murmuró él cerrando sus ojos. —¿Sirius?

—Estoy aquí compañero. Vamos a llevarte al ala hospital ¿Esta bien? Puedes dormir durante el tiempo que quieras.

—¿Se acabó?

Él casi podía ver la pequeña sonrisa en la cara de Sirius.

—Se acabó Harry —le confirmó.

El calor a los lados de Harry desapareció como Sirius y Hermione se levantaron. Sirius vio a su ahijado temblar levemente, se quitó la túnica exterior y suavemente la posó encima de él.

—Cuida de él Ginny, volveremos pronto —dijo Sirius poniendo su mano en su cabeza.

Ginny asintió, con su mirada sin abandonar el rostro de Harry.

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Sirius miró a su alrededor en busca de su amigo. No había visto a Remus desde el inicio de la batalla y estaba empezando a preocuparse.

—¡SIRIUS!

Sirius y Hermione se volvieron hacia el sonido de la voz de Tonks.

—¡No logro encontrarlo! —dijo ella, claramente comenzando a entrar en pánico.

—Está bien, lo encontraremos, sólo tenemos que separarnos —contestó él poniendo una mano tranquilizadora en el hombro de su prima. Él se encontró con los ojos de Hermione y ella asintió, partiendo en busca de Remus.

Sirius le señaló a Tonks en una dirección diferente. —Ve a ver por allí, yo buscare en el medio.

Tonks asintió aturdida, con determinación establecida en sus rasgos como caminó rápidamente hacia el lugar donde Sirius le había señalado.

Tomando una respiración profunda Sirius se volvió hacia el centro del campo de batalla.

—Será mejor que estés vivo Lunático, o te juro que asesinaré tu trasero de hombre lobo.

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Tonks buscaba desesperadamente a Remus, estaba fría, mojada y cansada. Un entumecimiento se apoderó de la mascara de dolor de sus diversas heridas.

—¿Dónde estás Remus? —susurró para sí misma.

Había cuerpos por todas partes, los heridos estaban pidiendo ayuda a gritos pero los ojos violetas de Tonks estaban buscando el rostro familiar del hombre lobo.

Entonces ella lo vio.

Él estaba de lado, con su brazo izquierdo cubriendo su cara.

Un grito ahogado escapó de sus labios como corrió a su lado. Dejándose caer junto a él, ella suavemente lo giró. Su rostro estaba cubierto de lodo y sangre.

Ahogando un sollozo suavemente quitó la suciedad de sus agraciados rasgos.

—Remus —susurró ella. —Vamos. Despierta.

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Sanadores corrían por todas partes como Sirius buscaba a su viejo compañero de escuela.

—La caballería ha llegado —murmuró para sí mismo como bandadas de Aurores contemplaban la escena.

—Tiempo de muerte...

Sirius le echó un vistazo al Sanador cernido sobre un civil fallecido, que había sacrificado su vida por el bien común.

—... Once con veintidós pm.

-Merlín -pensó Sirius. -Ni siquiera es medianoche todavía.

Él escuchó el llanto de Tonks y se dio vuelta justo cuando ella se desplomó al suelo. Mirando por encima de su hombro pudo ver a Hermione ya corriendo en su dirección. Sin esperar a que su novia lo alcanzara, Sirius despegó en dirección a Tonks.

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Las manos de Tonks corrían a lo largo de la figura propensa de Remus buscando por señales de herida. A lo largo de su lado izquierdo ella sintió una humedad, caliente, espesa a través de sus túnicas. Sollozando las retiró y soltó otro grito ahogado como miró fijamente a su herida.

Sirius se dejó caer al otro costado de Remus, evaluando rápidamente la situación. Remus estaba inconsciente, pero respiraba débilmente. Sus ojos se desviaron hacia donde Tonks estaba tratando de detener el sangrado. Retirando las manos de ella, Sirius palideció y sus ojos se ensancharon.

No era una herida de arma blanca normal, la piel alrededor del borde parecía que había sido quemada dándole un tinte negro.

—Plata —exhaló.

—¿Plata? —preguntó Tonks con incredulidad.

Sirius escuchó los pasos de Hermione y se volvió para enfrentarla, poniéndose de pie, él la tomó por los hombros. —¡Agua, necesitamos agua ya!

Hermione asintió y volvió a despegar pero antes de llegar a su fin se volvió, cogiendo un trozo de tela del suelo y lo transfiguró en un recipiente hondo. De rodillas junto a Sirius se preparó para el hechizo del agua.

—¿Caliente o fría? —preguntó con rapidez.

—Fría, es para enfriarlo, la plata entró en su torrente sanguíneo, está comenzando a reaccionar ante ella —Sirius estaba ocupado tratando de limpiar la herida en el costado de Remus como Tonks intentaba ayudarlo. —Va a romper en fiebre muy pronto.

Hermione arrancó un trozo de tela de su túnica que ya estaba rota en pedazos y la sumergió en el agua, comenzó a limpiar el rostro de Remus hasta que Sirius detuvo su mano con la suya.

—No —dijo él moviendo la cabeza. —Te necesito conmigo, cambia con Tonks.

Hermione asintió y cambió lugar con la inestable Aurora, arrodillándose de frente a Sirius.

—Oh mi Dios —susurró como miró su herida. —Tenemos que limpiar su sangre.

Sirius sacudió su cabeza. —Todavía no, tenemos que limpiar y sanar la herida primero. Sólo entonces podremos comenzar con el hechizo adecuado.

Hermione asintió comprendiendo, ayudando a Sirius a limpiar la herida, pedazos de carne quemada se retiraban junto con la tela que estaban usando.

Hermione se secó las lágrimas con rapidez mientras trataba de ayudar a Sirius lo más rápido posible, la herida se filtraba haciendo su tarea difícil.

Sirius apretó los dientes. —No me hagas esto Lunático —retiró la tela y rápidamente realizó un hechizo de sanación. La mayor parte de la herida había cicatrizado, no era lo mejor, pero al menos ya no sangraba más.

—De acuerdo —dijo Sirius agarrando su varita de nuevo. —Aquí es donde voy a necesitar tu ayuda —le dijo a Hermione que asintió con la cabeza, con su varita lista en su mano. —¿Sabes qué hacer? —Hermione asintió de nuevo y abarcaron una mitad de Remus para cada uno. Una suave luz dorada se emitía desde sus varitas como se cernían lentamente a lo largo de la figura propensa de Remus mientras su sangre se limpiaba lentamente.

Remus tomó una brusca respiración como el dolor lo alcanzó, sus ojos ámbar se abrieron ligeramente.

—¿Remus?

—Nymph —susurró Remus. —F-frío.

Tonks negó con la cabeza abrigando su cara con sus manos. —Es sólo el hechizo, cariño, no durara por mucho ahora.

Remus llevó sus manos a las suyas. —Estoy muy cansado Tonks —susurró cerrando sus ojos de nuevo como declinó inconsciente.

—No no no no no no no no. Remus. Quédate conmigo ahora —lloriqueó Tonks desesperadamente. —Te necesito... Te amo —pero Remus ya había caído inconsciente.

La luz de las varitas de Hermione y Sirius lentamente comenzó a desvanecerse como el hechizo terminó.

Tonks levantó la vista hacia el par, con miedo en sus ojos.

—Hemos hecho todo lo posible, él es fuerte Tonks, lo lograra —Sirius intentó sonar tranquilizador, pero Hermione percibió la angustia subyacente en su tono.

Remus se estremeció con el frío y Sirius realizó un encantamiento de calefacción como Tonks lo cubrió con sus túnicas.

—Tenemos que llevarlo a dentro —dijo Sirius recogiendo suavemente a Remus en sus brazos y partiendo para el castillo, Tonks los seguía rápidamente detrás.

Hermione se movió para seguirlos cuando una cabeza rubia bajo el árbol por el acantilado llamó su atención. —Iré pronto —le dijo a Sirius, que asintió con la cabeza y entró en el castillo.

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Draco observó a Hermione como ella se le acercaba. Él giró su fría mirada sobre el lago y se quedó observando las estrellas reflejadas en las misteriosas-sosegadas aguas.

Hermione se detuvo frente a él y él la miró a la cara. Ella no lo observaba, estaba mirando al cuerpo de su padre. No dijo nada, solo se movió y se sentó junto a Draco, apoyándose contra la base del árbol, esperando a que él hablara primero.

—Trató de enviarme una maldición —dijo Draco en voz baja. —Su varita estaba rota — él giró su mirada de acero para reunirla con la de Hermione. —Trató de matarme, a su propio hijo, y tuvo efectos contraproducentes. Se mató —sollozó Draco, rompiendo a llorar.

Hermione no sabía qué decir, así que hizo lo que hubiera querido que hicieran por ella.

Ella tiró al Slytherin en un cálido abrazo.

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Tonks se sentó al lado de Remus en el ala hospital, Sirius se movía hacia atrás y hacia delante entre su ahijado y su mejor amigo, angustiado por ambos.

—¿Sirius?

Sirius exhaló un suspiro de alivio cuando los padres de Hermione entraron en la habitación. —Gracias a Merlín —susurró él mientras tiraba a la madre de Hermione en un abrazo. —Hermione estaba muy preocupada por ustedes.

—¿Dónde está ella? —su madre preguntó con temor.

—Todavía está afuera, estará aquí pronto. Había alguien que necesitaba ayudar.

Los Grangers asintieron, la madre de Hermione recorrió con su mirada a Sirius. —¿Querido te he visto un médico?

Sirius estaba demasiado cansado para corregir el error y con cautela sacudió su cabeza. —Los sanadores están ocupados, hay más gente importante que cuidar primero.

Esto era cierto, el ala del hospital era un bullicio de actividad, camas habían sido transfiguradas en medio de los pasillos y más allá de para acomodar a los pacientes entrantes.

Hermione entró en la habitación y gritó cuando vio a sus padres, corriendo a su abrazo como los sujetó con fuerza, pidiendo disculpas una y otra vez por no protegerlos.

—No es tu culpa botoncito —dijo su padre sujetando a su hija cerca. —No es tu culpa.

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Sirius y Hermione estaban descansando en la oficina de Madame Pomfrey. Hermione había visto a sus padres frente a la seguridad de su hogar y la pareja finalmente se tomó tiempo sólo para estar juntos, algo que no habían sido capaces de hacer desde el comienzo de la batalla.

Sirius sostuvo a Hermione cerca como permanecieron allí, aún vestidos con sus ropas sucias, demasiado cansados incluso para pensar en una ducha. Una sanadora había revisado sus heridas y ambos estaban cubiertos en numerosos vendajes. Hermione con su pierna envuelta en una férula. Se le había informado que había una pequeña rotura en su tibia, lo que sorprendió a Hermione que había estado corriendo la mayor parte de la noche.

—No quiero que llegue la mañana —susurró Hermione.

—¿Por qué eso, amor? —preguntó Sirius, jugando ociosamente con sus caprichosos rizos.

—Por que sabremos nuestras pérdidas —respondió ella tranquilamente. —No quiero saber.

—Yo tampoco —respondió Sirius dándole un leve beso en la sien. —Yo tampoco.

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Desafortunadamente para Sirius y Hermione la mañana llegó, poniéndose en pie del pequeño catre de Madame Pomfrey se abrieron paso en el ala hospital. Harry estaba recargado hablándole en voz baja a Ginny. Él le envió a Sirius y a Hermione una pequeña sonrisa como ellos se abrían camino hasta Remus y Tonks.

Tonks tenía su cabeza descansando sobre sus brazos en el costado de la cama Remus, la fatiga finalmente cobró su precio como ella tomó unos momentos de descanso.

Sirius checó a Remus. Todavía estaba inconsciente, pero la fiebre había disminuido ligeramente, dando lugar a una pequeña cantidad de esperanza. Muy pocos hombres-lobos habían sido apuñalados con una cuchilla de plata y vivieron para contarlo.

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Hermione y Sirius vieron la destrucción de la noche anterior, se sintieron extrañamente en su lugar como se quedaron de pie allí con sus heridas y ropas de la noche anterior. El frente del castillo se quedó con agujeros en el, marcas de explosión rodean cada fea cicatriz.

El equipo de recuperación había comenzado a alinear los muertos en el vestíbulo de entrada para que los identificaran antes de que fueran llevados a la morgue en San Mungo. Los mortífagos muertos estaban alineados en el exterior, serían identificados y llevados a la morgue a lo ultimo.

—¿Estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó Sirius, inclinándose para susurrarle en el oído a Hermione.

Hermione asintió y en silencio se abrió paso entre los magos y brujas que sollozaban para comenzar por el principio de la línea de cuerpos.

Tomando una profunda respiración Hermione cerró sus ojos para prepararse. Sirius y ella se habían ofrecido para identificar a los miembros de la Orden y los estudiantes de Gryffindor que habían conocido. Ellos eran los únicos dos que no tenían familia en la Orden de la cual se desconociera su paradero. Era más fácil de esta manera.

O al menos eso pensaba Hermione.

Ella sintió a Sirius apretar su mano, abrió sus ojos chocolate y asintió otra vez, esta vez a la joven sanadora que guiaría a la pareja.

Los cinco primeros fueron irreconocibles para Hermione y Sirius.

El padre, hermano, hijo de alguien más.

La madre, hermana, hija de alguien más.

Hermione dejó escapar un suspiro tembloroso como contempló el pálido rostro de Neville Longbottom, con sus ojos cerrados en el sueño permanente. Esto no sorprendió a Hermione, ella había visto a Neville caer, pero no ello le dolía menos.

—Neville Longbottom —escuchó a Sirius murmurar en voz baja, la sanadora, que se había presentado como Bryan, escribió el nombre al lado del número de identificación.

Continuando Hermione se acostumbró a los rostros irreconocibles. Uno tras otro mientras se abrían camino en la línea cada vez mayor de muertos.

Sirius tuvo que sostener firmemente a Hermione como sus rodillas flaquearon a la vista de una toba de cabello rojo asomando en la parte superior de una de las sabanas. Asintiéndole con la cabeza a Bryan Sirius sostuvo a Hermione cerca.

—Querido Merlín —susurró él. —George Weasley.

Miró a Hermione buscando por aclaración, las lágrimas corrían por su cara, ella asintió, señalando a la ligera cicatriz en el lado izquierdo de su mejilla.

—La consiguió este año pasado, cuando los gemelos aprendieron que el temperamento de Ginny era tan colorido como el de Molly

Bryan grabó el nombre y siguió avanzando.

Lavender Brown.

Kingsley Shaklebolt.

Colin Creevey.

Hestia Jones.

Sirius miró a Hermione con su cara llena de preocupación a medida que se acercaba al final de la línea. Ella estaba significativamente más pálida de lo que estaba al principio de... de... Sirius no podía ni siquiera comprender la importancia de lo que estaban haciendo, pero estaba inmensamente feliz de que la gente como Molly no tuvieran que soportarlo.

Ojoloco Moody.

Penélope Clearwater.

Hermione empezó a respirar más fácil a medida que se acercaron a los últimos tres en la línea. Las probabilidades de conocerlos a los tres eran escasas, Dios, Merlín... quien sea... alguien allá arriba tenía que darles un respiro del dolor. Pero los dioses no estaban sonriendoles hoy.

Tercero al final revelado; Charlie Weasley.

—Merlín ayuda a Molly y Arthur —murmuró Sirius. Habían perdido a Ron, Bill seguía desaparecido, George y ahora Charlie. Su familia acababa de ser partida en dos.

El segundo al final era Fleur Delacour. Hermione no se preocupó demasiado por la bruja rubia, pero ella seguía siendo un miembro de la Orden que se había sacrificado.

Hermione capturados la mirada de Sirius como llegaron al último en la línea, Bryan retiró la pálida sábana blanca.

Sirius cayó de rodillas con un grito de incredulidad.

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Madame Pomfrey se quedó mirando al rostro pálido del director. Él se encontraba en estado de coma, aunque ella estaba sorprendida de que él no estuviera muerto con la cantidad de aturdidores que lo habían golpeado.

—Oh Albus, ¿por qué simplemente no te mataron? —preguntó ella en voz baja, confundida por las acciones de los jóvenes mortífagos.

—Era más una amenaza para Voldemort muerto que vivo.

La enfermera de la escuela se volvió para ver a Hu de pie ligeramente detrás de ella. Mechones de su largo cabello se había escapado de su cola de caballo y él, como muchos otros, estaba envuelto en una gran cantidad de vendas, con el brazo de su varita firmemente sujeto en un cabestrillo.

—¿Qué... qué quieres decir?

Hu sonrió ligeramente. —Él es un mago muy sabio, habría planeado algo en caso de su muerte, algo para ayudar al joven Harry. Voldemort habría sabido esto, lo que explicaría todos los aturdidores en lugar de una sola maldición asesina.

Madame Pomfrey miró sorprendida al mago chino quien le dio una leve sonrisa antes de mirar a Dumbledore una vez más y salir de la habitación.

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Tonks se quedó mirando a la pálida figura en la cama frente a ella. Remus lucia cinco años mayor de lo que parecía el día anterior, su piel estaba húmeda y fría como la fiebre retrocedía, sus ojos delineados con amoratados círculos y su cabello más gris de lo que había estado alguna vez.

Pero a Tonks no le importaba. Todo lo que quería era ver sus brillantes ojos ámbar abiertos. Quería que susurrara su nombre, uno o el otro, sólo para escuchar el sonido de su voz. Quería sentir sus manos abrigando su cara, sus elegantes dedos enjuagar sus lágrimas, sus palabras desterrar su dolor.

Pero lo que mas quería era decirle que lo amaba de nuevo sin que él cayera inconsciente en ella.

Si ella hubiera girado su mirada del rostro de Remus habría visto a Ginny quedarse dormida en la silla junto a la cama de Harry mientras él dormía, habría visto a Molly durmiendo en un sofá cercano, situado junto a la cama de Fred, junto a su marido. Pero lo más importante habría visto a Hermione y a Sirius entrar con los ojos hinchados en la sala, quedándose de pie en silencio justo en la puerta esperando a que alguien notara su presencia.

—¿Sirius? —preguntó Arthur desde el sofá.

Todos los que estaban despiertos se giraron a la pareja, todos sabían dónde y qué Sirius y Hermione había estado haciendo, y basándose en su apariencia las noticias no eran buenas.

—Uhhh —Sirius miró alrededor de la habitación, no sabía por dónde empezar, rastrillando una mano nerviosa por su cabello enmarañado dio un paso más en la habitación. —Merlín, ¿cómo se supone que debo hacer esto?

—Sólo dinos Sirius —Molly se había despertado y miraba con los ojos muy abiertos a la pareja.

Sirius comenzó con los nombres de los miembros de la Orden o estudiantes que no estaban directamente relacionados con alguna persona en la sala privada. Hizo una pausa al llegar a la parte difícil.

—Um.

—George —susurró Hermione desde su lado.

Fred visiblemente palideció. —G-george... ¿mi George? —preguntó con su voz temblorosa.

Los ojos de Sirius y Hermione confirmaron esto y Fred miró a sus padres en pánico. Inmediatamente ellos estuvieron a ambos lados de su cama, consolándolo lo mejor que podían como Ginny se levantó y se unió a su familia entre lágrimas.

Arthur miró a Hermione y a Sirius que seguían viendo al grupo con tristeza.

—¿Quién más? —preguntó a sabiendas.

Hermione sollozó, lágrimas corrían por su rostro cuando contestó. —Charlie.

—¿Charlie? —susurró Molly a nadie en particular.

Sirius tenia a Hermione agarrada estrechamente en sus manos y por una vez se alegraba de no tener una familia numerosa todavía.

Familia.

Él se volvió para hacerle frente a Tonks quien estaba mirando con tristeza a los Weasley a través del cuarto, lágrimas en silencio caían por su cara en forma de corazón, su largo cabello negro cubría descuidadamente sus hombros.

Sirius se acercó y se agachó junto a ella, no fue hasta que él puso sus manos sobre las suyas que la hizo mirar hacia abajo.

—¿Sirius? —preguntó ella mirando fijamente sus ojos gris claro, confundida por el dolor que estaba viendo.

—Lo siento, Dora —susurró.

Nuevas lágrimas brotaron de sus ojos como le dijo el apodo de la infancia que le había otorgado.

—¿Mamá? —preguntó en voz baja.

Sirius asintió con la cabeza y tiró a su prima en un abrazo mientras ella sollozaba incontrolablemente en sus brazos.

Hermione se acercó a Harry que estaba ahora despierto, mirando alrededor de la habitación con una ligera confusión en sus ojos. Hermione se sentó a su lado y en voz baja le relató lo que ella y Sirius le habían dicho a la habitación.

Remus continuaba dormido.

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Una semana pasó lentamente. Gente lloraba. Gente sanaba. Gente reparaba.

Y Remus lentamente mostró signos de mejora.

Todos los demás en la habitación habían sido dados de alta. Los Weasley regresaron a la Madriguera. A Harry se le ofreció a permanecer en las cámaras de Sirius y Hermione, pero él se negó, en lugar acampó con Tonks, Sirius y Hermione alrededor de la cama de Remus.

Tonks miró por la ventana al cielo azul brillante. El verano había llegado. Se suponía que iba a ser un tiempo de vacaciones. De felicidad.

Ella había abandonado a Remus por no más de treinta minutos para enviarle a su padre una lechuza pidiéndole venir a Hogwarts. Ella quería decirle en persona acerca de su madre... su esposa... pero no podía dejar a Remus para ir a casa y darle la noticia a Ted Tonks. Así que él había llegado, habían llorado, habían lamentado, él se había marchado, dejando a Tonks prometiéndole que lo fuera a visitar una vez que Remus estuviera despierto.

Ella ni siquiera sabía que había estado llorando hasta que una suave mano secó sus lágrimas.

Jadeando se volvió para hacer frente a la cama. —¿Remus? —preguntó, con su mano moviéndose a la mano en su cara.

Remus sonrió suavemente, con sus ojos abiertos por sólo una fracción como se acostumbraban a la luz brillante de la habitación.

—Hola —saludó Remus en voz baja, con su voz ronca por el desuso.

—Hola —respondió Tonks con una sonrisa frívola. —¿Cómo te sientes? —espera... no se suponía que debía salir así... se suponía iba a ser 'Te amo' Tonks frunció el ceño mientras su voz traicionaba a su cerebro.

—Un poco adolorido —respondió él, rompiendo el contacto visual por primera vez para mirar alrededor a los otros, todos dormidos. —¿Cuánto tiempo he estado durmiendo? —preguntó él regresando sus ojos ámbar de nuevo a los violeta.

—Siete días —respondió Tonks, levantándose de su silla y sentándose en un lado de su cama. —Estaba muy preocupada de que no despertaras.

Remus no dijo nada, trasladó una mano para limpiar las lágrimas frescas de la cara Tonks. Eso fue todo.

Tonks se perdió.

Por enésima vez en esa semana sus lágrimas fueron probadas como caían por su rostro.

Remus la atrajo hacia él en un apretado abrazo.

—Está bien —la tranquilizó él. —Estoy despierto ahora.

—Estabas tan -hic- enfermo —lloró Tonks en su hombro. —Si Sirius y Hermione no hubieran sabido qué hacer... yo... yo.

—Shhhh, todo está bien ahora.

—¿Remus? —preguntó Tonks mirando hacia arriba.

—¿Qué es? —le preguntó él trasladando esta vez ambas manos para limpiar la humedad de sus mejillas.

Tonks le sonrió, la primera sonrisa verdadera desde que habían tenido su riña. —Te amo —susurró.

Remus sonrió y acercó su rostro para reunir sus labios en un suave beso. —Yo también te amo—le contestó.

—Odio ser el que interrumpa este momento, pero estoy contento de ver que estás despierto Lunático.

—No seas tonto Canuto, a ti te encanta ser el que interrumpe —respondió Remus en voz baja, su voz todavía no se acostumbraba a ser utilizada.

Sirius sonrió y no discutió el punto de Remus como se frotaba la parte posterior de su cabeza, donde Hermione le había golpeado por interrumpir su momento con Tonks. Con un destello en sus ojos Sirius se volvió hacia Hermione.

—Oh, no, no te gusta —comenzó ella sabiendo exactamente lo que iba a decir. —Fue ese momento en el campo, tú sabias que ellos tenían una conexión, aunque fuera sólo por unos momentos.

Todos los demás en la habitación miraban confundidos a la pareja.

—Muy bien —estuvo de acuerdo Sirius con una sonrisa. —Pero aun fue después de la graduación.

—No, fue antes de la medianoche, que era el día de la graduación. Todavía cuenta —Hermione le regresó la sonrisa confiada que él le había dado a ella.

—No, tú dijiste antes de la graduación, que fue cuando la ceremonia terminó.

—No especifique eso, lo único que dije fue antes de la graduación.

—Deberías haber sido más específica.

—No era necesario, el día de la graduación no se había terminado, por lo que gano —terminó Hermione con una sonrisa triunfal.

—Sin embargo, la graduación real había, por lo tanto yo gano —respondió Sirius, imitando la sonrisa de Hermione.

—No lo creo.

—Yo si.

—Simplemente no te gusta perder.

—No, simplemente no deseo tirarme de un puente.

—Um, ¿Sirius... Hermione?

—¿Qué? —ambos preguntaron al mismo tiempo, volviéndose hacia el sonido de la voz de Remus, la diversión era evidente en sus rasgos como Tonks y Harry intentaban contener la risa.

—Les importaría iluminarnos... —hizo un gesto con su mano entre los dos, preguntándose.

Tonks ya había desenmarañado un pensamiento, con sus ojos brillantes. —No nos digan que tenían una apuesta.

Sirius y Hermione asintieron, tratando de evitar el contacto visual con alguno de los dos en la cama.

—¿Qué? —preguntó Remus, confundido antes de que le entrecerrara los ojos a Sirius. —Ustedes... ustedes ¿tenían una apuesta de Tonks y yo?

Sirius sonrió. —Bueno Hermione aquí, notó algo cuando regresó, una especie de química entre ustedes dos. Personalmente creía que estaba chiflada y pensé en subir las apuestas.

—¿Así que apostaron si terminábamos juntos? —preguntó Remus un poco sorprendido por la observación de Hermione.

—No si terminaban juntos, si no cuando —corrigió Hermione. —Yo dije que estarían juntos antes de la graduación, Sirius no creía incluso que terminaran juntos hasta hace unas semanas, que es probablemente por lo que trató de buscarte evasivas Remus.

—Me preguntaba por qué estabas haciendo eso —dijo Remus pensativo mirando a Sirius. —Así que su pequeña discusión... cosa... ¿fue porque?

—Bueno, tu ya nos habías dicho lo que sentías por Tonks —respondió Hermione. —Y Tonks te lo dijo la semana pasada.

—¿Lo hizo? —preguntó Remus desconcertado, mirando a la bruja acurrucada en sus brazos.

—Y tú jodidamente caíste inconsciente sobre mí —respondió ella con una sonrisa.

—Así que lo asumimos desde entonces —terminó Hermione. —El único problema es el pequeño desacuerdo sobre la redacción de la apuesta.

—Err, ¿qué es exactamente lo que tienen que hacer? —preguntó Harry desconcertado, hablando por primera vez.

—Saltar del Bungy —murmuró Sirius.

Los ojos de Tonks se iluminaron. —¿Saltar del Bungy? Siempre he querido hacer eso.

—Eso no me sorprende —comentaron Sirius y Remus ambos al mismo tiempo.

—No hay forma de que me este tirando de un puente cuando técnicamente no perdí la apuesta —dijo Sirius tercamente.

—Técnicamente Hermione no perdió tampoco —señaló a Harry.

Remus adquirió un travieso brillo en sus ojos ámbar mientras miraba a sus dos amigos.

—Creo que tengo una solución al problema.

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Remus se quedó mirando sorprendido a Harry quien justo había relatado la batalla final para él.

—Wow —murmuró.

Hermione estaba mirando extrañamente a Harry.

—¿Qué? —le preguntó él.

Frunciendo el entrecejo ella respondió. —Pero no te puedes aparecer en los terrenos de Hogwarts, está en Hogwarts: Una Historia.

N/T: ¡quince paginas en word! Dios santo que estuvo largo este capitulo ¡y el que le sigue más! ¿Lo pueden creer? Ya solo queda un capitulo, solo uno mas y cama de rosas termina, ha sido tanto, me pondré muy sentimental en el que sigue, hay tanto que decir u.u espero que me dejen sus comentarios bellos y lindos. Y si quieren agreguen a favs, muchísimas gracias por leerme por todo este tiempo :) ¡nos vemos en el epilogo! Que trataré de subirlo pronto.