53. Neófitos.
Se quedó blanco, del color que su piel era antes. Y ni siquiera necesitó respirar como antes. Incluso quieto y recto como una estatua. Sin pestañear. Manteniendo sus ojos sobre la cara de desafío de Rosalie.
-Yo no le he dicho nada- susurró Alice- Te lo juro.
Apartó la mirada de su otra hermana y asintió a Alice que le observaba haciendo pucheros como si realmente pudiera llorar. Le pasó el brazo sobre sus fríos hombros que atravesó la fina tela de su pijama para reconfortarla.
-Lo sé. Lo escucharía. Aquí es imposible mantener un secreto- dijo igual de gélido que la piel de su hermana.
Le revolvió los cabellos como hacía antes y la soltó para dar un par de pasos al siguiente escalón.
-¿Eso es todo lo que ha pasado?- inquirió Edward.
-¿Te parece poco?- replicó Rosalie.
-Has dicho que perseguíais a dos. ¿Dos, qué? ¿Dos vampiros? ¿A Victoria y a Laurent?
-Edward…- intentó intervenir Carlisle dando un paso adelante.
-No, quiere saberlo y lo va a saber- insistió Rosalie- No podéis mantenerle aquí encerrado y yo no voy a seguir haciendo de niñera ni un segundo más.
-Rose…- dijo Emmett incluso intentando sujetarla por la cintura.
-Eran dos neófitos- escupió, sin mas-. De un mes, dos como mucho. Probablemente Victoria los ha creado. Y Laurent está con ella, por lo que podrá hablarle de nosotros y de todas nuestras habilidades que conoce cuando estuvo en Denali.
Tomó aire calmado y lo exhaló por la nariz maravillándose porque no le había dado una crisis nerviosa. Quizás eso era lo que le seguía quedando de su autocontrol de vampiro que intentó perfeccionar durante 90 años. O en el fondo, era lo que se estaba esperando oír: evidentemente Victoria había vuelto a cobrar su venganza, Laurent le guiaba haciendo ciega a Alice con su conocimiento y el rastro del extraño visitante en la habitación de Bella pertenecía a alguien nuevo. Un vampiro nuevo. Alguien que les hacía de señuelo, distrayéndoles para lanzar su objetivo.
Matar a Bella o matarle a él.
-¿Son esos dos o hay más?
Rosalie abrió la boca para escupir algo más, pero Carlisle le detuvo levantando su mano con autoridad. Se puso delante de ella y se hizo portavoz, exhalando también su innecesario aire para respirar.
-Sólo dos. Sólo hemos captado el olor de esos dos.
-¿Estaban cerca de Bella?- añadió Edward.
-No, estaban en el bosque. Saltaron hacia el terreno de los quileutes como si hubieran visto una señal luminosa, demasiado acertado para dos neófitos tan jóvenes, así que sus creadores no debían de estar demasiado lejos.
Dos. Neófitos. No eran una amenaza muy grande. Los neófitos eran fuertes, más que cualquier otro vampiro antiguo, pero inestables y se les distraía con facilidad. Cualquiera de ellos – Carlisle, Emmett, Rosalie o incluso Alice y Esme, las más frágiles debido a su estructura menuda y delgada – podrían con ellos, más contando con que Jasper era el experto en ese tema. Sólo debían mantenerles alejados de Bella y seguro que lo estaban haciendo.
Se sintió maravillado de nuevo porque seguía conservando la calma.
-La situación de hoy se nos fue de las manos porque en la persecución Emmett pasó la frontera sin darse cuenta, pero estoy seguro que si hablo con ellos de nuevo- prosiguió Carlisle- no tenemos nada de lo que preocuparnos. Ellos buscan el mismo objetivo que nosotros.
Rosalie siseó algo por lo bajo, entre cerrando los ojos en su enfado y se volvió hacia Emmett. Estaba exagerando, seguro, porque la única magulladura que tenía Emmett era en la manga de su chaqueta. Emmett era fuerte y un luchador experto, que se dejaba llevar en la caza, así que pudo casi visualizar la situación: Corriendo como una exhalación por el bosque persiguiendo a los neófitos y de repente topándose con el muro de hormigón imaginario que era la frontera. A los lobos al otro lado luchando para que no pasara y a Rosalie protegiendo a su pareja.
Lo mismo que él hubiera hecho – e hizo - por Bella.
-Ellos no protegen a Edward- habló Jasper por primera vez sin ni siquiera moverse- Si los neófitos se alejan de su frontera y suben hacia aquí, no nos ayudarán.
-Sólo son dos, Jazz- contestó Alice- Podemos con ellos- se cogió del brazo de Edward- No te harán daño ni a ti ni a Bella- le susurró.
-No son solo dos, Alice. Si han creado dos neófitos, ¿qué les impide crear más? ¿Qué crees que son esas lagunas de tus visiones?
Todos los ojos de la sala – los no humanos y los humanos – se volvieron hacia Alice, que soltó a Edward y dio un pasito atrás. En la casa en la que no se podía guardar secretos, alguien estaba guardando uno y no sólo a él que no tenía poderes auditivos.
Esme mostró una cara de horror tapándose la boca con la mano, en Carlisle se pintó la preocupación de antes, Rosalie negó con la cabeza mientras Emmett le susurraba algo y Edward se volvió a su hermana.
Maldita sea, se podía esperar que le ocultara información de cualquier menos de ella. Leer a Alice, aún ahora que sólo parecía poder leer a Jacob Black por la razón que fuera, seguía siendo muy fácil. Así que se sintió traicionado. De nuevo.
-Estarás bien, Edward- dijo intentando mantener la calma en su voz- Y Bella también. Sólo necesito ajustar mejor mis visiones. Están tomando demasiadas decisiones en poco tiempo y no veo nada claro, pero vosotros estáis bien.
-¿Cuál es el plan?- inquirió él, volviéndose hacia la sala- ¿Por qué tendréis un plan? ¿Carlisle?
Corrió los ojos por cada par de ojos de su familia y separó los labios lentamente.
-Vamos a seguir como hasta ahora- dijo el líder- Manteneros vigilados y sabiendo vuestra posición a cada momento.
-¿Sólo?- insistió.
-No tomaremos otra decisión hasta que Alice vea un peligro real acechando.
-Quizás entonces sea demasiado tarde.
-Confía en nosotros, hijo.
-Eso es muy difícil cuando están pasando cosas que no sé- respondió amargamente Edward.
-Me hago cargo. Pero Alice lo verá. Y entonces tomaremos la decisión adecuada. Tú sólo debes seguir con las actividades humanas que tenías planeadas.
Movió la cabeza confuso y entonces se dio cuenta de a lo que se refería: el enorme salón de los Cullen estaba espolvoreado por el espíritu navideño propio de unos grandes almacenes: tenían un abeto enorme en mitad de la habitación decorado con estrellas de cristal, espumas doradas y lazos rojos. Bajo él había un trillón de paquetes de regalos. Y sobre las mesas había ramilletes de acebos, piñas y velas.
-De ninguna manera. ¿Crees que es un buen momento para ir a cenar con Bella y su padre? ¿O para celebrar una fiesta aquí?
¡Fiestas! Como si le apeteciera. Seguro que en cuanto Bella intuyera lo que pasaba en realidad, ella tampoco querría asistir. Además, se sintió extrañamente gratificado al tener una razón por la que podía librarse de cenar con Charlie Swan. ¿Desde cuando le interesaban tanto las tradiciones? Si sobrevivían a lo que les acechaba en el bosque, tendría un montón de fiestas que celebrar con Bella cuando pudiera alejarse de aquel mundo sobrenatural al que estaba expuesto con todos sus riesgos.
-Jazz y yo te acompañaremos esta noche para quedarnos vigilando, después yo volveré contigo. El resto seguirá con la caza- dijo convencida Alice. La seguridad que le había dado ver las diferentes decisiones que Edward estaba tomando en los últimos tres segundos de cábalas- Tú querías tu Navidad humana, y te juro que la vas a tener. Aunque tenga que meterte a empujones en un traje, obligarte a abrir tus regalos o arrastrar a Bella aquí en Año Nuevo.
-Alice…
-No- chistó- Cállate. Tú tendrás tus fiestas humanas cuando te vayas, pero nosotros no. Así que nos lo debes. Me lo debes. Te quiero a ti y quiero a Bella así que no me vas a privar de vosotros tan pronto.
Asintiendo ligeramente, bajó la cabeza embargado por la emoción. Cuando se fuera… Realmente en su cabeza se pintaba su vida con su familia, pero sin peligros y sin repiqueteos de zapatos en el suelo. Pero no, sería él solo con Bella. Sin Alice. Sin Esme. Sin Carlisle. Sin Emmett. Sin Jasper. E incluso sin Rosalie.
Y no estaba preparado en absoluto. No para que fuera tan pronto. Así que no le quedó más remedio que confiar en Alice. Por el tiempo que les quedara juntos.
Maravillosamente se sintió relajado a la vez que Jasper le miraba con esa expresión de concentración.
-Está bien- musitó- Confiaré en tus visiones incluso más que antes.
-Eso es lo que debes hacer- sonrió ella.
