-La graduación –mencionó Ranma al tomar la fotografía en su mano. Ambos Ranma y Akane observaban fotografías en la sala de la casa Tendo.
Ellos dos junto con Maya habían ido a cenar a un restaurante donde servían comida estilo occidental. Cuando llegaron a casa, Akane preparó a la niña para dormir, ya que se aproximaba su hora de ir a descansar. Después de haberse despedido de Maya, a Akane se le ocurrió la idea de sacar una linda caja, la cual estaba decorada con detalles de flores rosas estilo vintage y contenía un gran número de fotografías. Así que tomaron asiento en la sala y se dedicaron a recordar viejos tiempos.
-Vaya fue hace tanto –dijo nostálgico cuando vio a su joven yo de casi dieciocho años con toga y birrete. Vio otra fotografía, del mismo día, pero esta vez al lado de Akane. Eran tan niños, se veían contentos, pensó para sí el muchacho.
-Es cierto –comentó Akane observando la foto.
-Y esta es…-comentó al ver a la chica en otro atuendo similar a la de la anterior foto -Cuando te graduaste de la universidad –dijo Ranma observando a una Akane de cabello largo, casi como lo tenía hace unas dos semanas. Siguió viendo la foto, tenía su diploma en mano. Se veía tan feliz, con una brillante sonrisa, bueno ¿cómo no habría de estar así? El día que te gradúas de la universidad debía ser uno de los más felices de tu vida, pensaba con algo de nostalgia al recordar sus no concluidos estudios.
-Sí. Hace un año de esto –dijo mientras veía su expresión pensativa, ya sabía lo que estaba pensando y cuando ella estaba por decir algo él la interrumpió.
-Ahí está Maya –comentó al ver otra foto donde aparecía su pequeña hija rodeada de todos los graduados los cuales parecían estar muy entusiasmados de tenerla en la fotografía -Parecen contentos de que esté con ellos –dijo con curiosidad.
-La conocieron desde que era apenas una bebé-dijo recordando esos años -En ocasiones la llevaba a la escuela… y bueno todos se encariñaron con ella –explicó el obvio afecto que sus amigos de la facultad sentían por la niña.
-Lo imagino –dijo con suavidad, ¿Cómo no la querrían? Sí era igual de amigable y dulce como su madre. Akane se daba a querer a donde quiera que fuera. Otra cosa más en la que la niña no se parecía a él. Aunque Ranma no era una persona huraña, a veces su carácter le impedía la facilidad para hacer amigos. Le daba gusto que su hija fuera lo opuesto a él.
-Mira esta –anunció ella al observar una fotografía de él cuando tenía apenas veinte años.
-Wow –expresó -De verdad me veo diferente –dijo cuando veía a ese jovencito, tan distinto al que era ahora.
-¿Tú crees? -dijo mirando la foto y luego a él -Yo creo que eres el mismo de siempre –mencionó con una sonrisa.
-¿Sí? –preguntó frunciendo un poco las cejas, mirándola con curiosidad.
-Bueno… -vaciló al ver que no le quitaba la vista de encima -Ya sabes lo que quiero decir…-
-No –contestó –Dime –insistió. La había atrapado y no iba a dejar que se saliera por la tangente, pensaba complacido.
-Es que sigues siendo él mismo, pero claro que… ah…-se quedó sin habla al verlo tan de cerca. Un Ranma joven o un Ranma maduro la ponían igual de nerviosa. Enseguida aclaró su garganta -Es cierto tu complexión es algo diferente ahora, estás más alto y más…-se calló. Se encontraba totalmente azorada y podría decir que el calor que sentía en sus mejillas se debía a que ya estaban coloradas.
-¿Sí? –la miró con total atención sin dejar de sonreír engreído.
-¡Ya! –se hartó de su pequeño juego y ella inocente había caído en el -¿Quieres? –demandó algo molesta.
-Lo sabía –dijo con una sonrisa triunfante.
-Bobo –le insultó.
-¿Te gusta lo que ves Akane? –dijo al mirándose a sí mismo, cruzándose de brazos y provocando que el musculo se acentuara más.
-Sí –respondió con seguridad, reconociendo su atracción por él -¿Contento? –dijo con el ceño fruncido, concentrando su vista de nuevo en las fotos que estaban sobre la mesa.
-Ya me habías dicho que me veo apuesto, así que sólo quería que me lo recordaras –ante esa declaración la muchacha apretó uno de sus puños, ¿Cómo podía ser tan altanero? Sí que era el mismo de siempre, de eso no cabía duda -Que reconozcas tu atracción hacia mí no es algo de lo que debas avergonzarte –respondió totalmente despreocupado.
-Hmmmphh –articuló, conteniéndose de hacer cosas no muy agradables.
-Tú también te ves diferente –reflexionó Ranma al pensar en una Akane más joven y en lo distinta que era ahora -Aunque ahora te ves algo como te veías antes…-ese comentario llamó la atención de la joven, olvidando lo que apenas hace unos segundos pensaba –Ya sabes… -le tocó vacilar a él al verse observado por ella -Por tu…-intentó decirle que en algo era debido a su cabello -Aunque eso no quiere decir que sea algo negativo… ah… lo que intento decir es-
-¿Qué es lo que quieres decir exactamente? –preguntó confundida.
-Que te ves muy hermosa –dijo finalmente y ella algo avergonzada se llevó una mano a su mejilla y sonrió levemente.
-Ya te lo había dicho antes, ¿no?-comentó al momento en que incómodamente ponía su brazo detrás de su cuello. A veces le costaba tanto decir esas cosas, eso le sorprendía, ¿por qué en ocasiones podía hacerlo con toda seguridad y en otras se cohibía como aquel adolescente de dieciséis años? –Yo…-
-¿Mmmm?-
Exhaló y decidió decirle lo que pensaba. Se acercó un poco más –Es que me sorprendiste el otro día –confesó y ella solamente lo miró sin saber que decir –A verte así –comentó respecto a su cabello, el cual estaba atado en un bonito lazo.
-¿De verdad te gusta como se ve? –preguntó algo cohibida y después acomodó su cola de caballo, dejándola caer en su hombro izquierdo -¿En serio? –preguntó ilusionada, ¿de verdad pensaba eso? Se lo había dicho el día que había ido a su casa, pero ¿tanto le gustaba como se veía?
-Muy en serio -confesó y se acercó otro poco más acomodándose cerca de su oído –Adorable –susurró -Linda –susurró de nuevo antes de que con su mano deshiciera el moño del listón que sostenía su cola de caballo –Me gusta más así –dijo con suavidad y con delicadeza pasó sus dedos por el sedoso cabello.
No pudieron resistirlo más, e inclinaron sus rostros para unir sus labios. Un contacto efímero y dulce que envió a cada uno una descarga eléctrica. No se habían besado desde el incidente de la fiesta. Querían esperar a que se diera de forma natural, justamente como estaba pasando ahora. Akane puso su mano en su mejilla y la acarició con ternura mientras efectuaban el segundo beso, pero esta vez de forma más acompasada, tierna y llena de dulzura. Una vez terminado el contacto, ambos aun con los ojos cerrados, ella sin dejar de acariciar su rostro –Mmmmm –emitió complacido cuando besaba su mejilla –Te amo –dijo ella casi en un suspiro –Te amo –musitó de nuevo en su oído. Ella suspiró otra vez, pero ahora en su cuello y esto hizo que a él se le entrecortara la respiración. Así que sólo exhaló y la abrazó. Akane se acomodó en su pecho, aspirando la agradable y masculina fragancia que emanaba de su cuerpo. Se quedaron así unos instantes, quietos, tratando de superar el agradable momento que acababan de pasar.
-¿Quieres seguir viendo más? –sugirió ella con una sonrisa.
-Sí –respondió con suavidad, dedicándole el mismo gesto.
Ella se enderezó para alcanzar la caja donde estaban contenidas las fotografías, él sin dejar de rodearla con su brazo en ningún momento. Se acomodó de nuevo cerca de él. Después puso la caja en su regazo. Contenta sacó otra foto -Mira es una de Maya –anunció -Cuando era bebé –dijo con dulzura.
-Era una bebé muy bonita –mencionó observando a la pequeña niña de ojos azules -Ahora es una niña muy bonita también –sonrió al pensar en Maya.
-Se parece mucho a ti –comentó su esposa.
-Se parece a ti Akane -corrigió.
-¿De qué estás hablando?-dijo confundida, buscando su rostro -Eres tú -dijo cuando le mostraba una fotografía más reciente y luego a él -Tiene tu rostro –prosiguió -Sus ojos son idénticos a los tuyos… tiene tu misma mirada…-se quedó sin palabras al no saber que más decirle.
-Hay cosas en las que no se parece a mí –dijo Ranma.
-¿Cómo cuáles? –preguntó con curiosidad.
-Como…-tomó la foto en sus manos -La forma en que sonríe –dijo pegando su mejilla a la de su esposa -Su sonrisa es tuya -mencionó dulce.
-Ah, ¿sí? –dijo con algo de sorpresa. No se había esperado algo como eso.
-Aja -respondió -Cuando sonríe se ve mucho más linda –mencionó con ternura -Igual que tú –completó con el mismo tono, gesto que la hizo sonreír a ella.
Siguieron observando más fotos –Se parece también a tu mamá –anunció Akane cuando miró una fotografía de su hija con su abuela -Es natural, tía Nodoka es idéntica a ti-
-Sí…-respondió -Menos mal que no me parecí a papá –dijo aliviado.
-¿Estás seguro? –tentó.
-¡Oye! –exclamó al verse insultado.
Ella río al escuchar su reacción –Estoy jugando –dijo divertida -No hay mucho parecido, excepto por sus egos y sus estómagos sin fondo -
-Muy graciosa –masculló -Aunque acepto que eso es cierto –río levemente y después suspiró -Aún no puedo creer que mamá se haya casado con un sujeto como él –comentó mirando la foto.
-¿Mmmm?-
-Es decir, es mi padre, pero es extraño que una mujer tan bonita y propia como mi mamá haya decidido compartir su vida con alguien como él –dijo con extrañeza al ver otra foto en la que aparecían sus padres.
-Alguna buena cualidad debió haber tenido –dijo ella tratando de rescatar un poco la situación de su suegro.
-Sí…-sólo dijo eso algo pensativo. No entendía el hecho de como mujeres como su mamá y Akane se habían atrevido a darles una oportunidad a sujetos como ellos.
-Podrías preguntárselo a tía Nodoka –sugirió -Estoy segura que te dará la respuesta que buscas-
-Cuando pueda hacerlo, lo haré –respondió pensando en su madre y en los asuntos que no había resuelto con ella. Esperaba que su situación se arreglara pronto. Suponía que debía estar muy herida por su renuencia a hablarle, pero ahora no podía hacerlo… De verdad esperaba que pudiera perdonar esa falta…
Ella siguió sacando fotografías y cuando encontró una en particular, trató de devolverla antes de que la viera, pero él lo notó y tomó su mano, impidiendo que la escondiera.
-Déjame ver esa –pidió, no quería arrebatársela… aún. Esperaría que lo hiciera ella misma.
-No –respondió negativa -Esa no-
-Anda –insistió.
-No-
-Por favor-
-Está bien –cedió, ¿ya qué? De todos modos la vería. Dejo de poner resistencia y el chico tomó la foto -Qué gorda, ¿no? –comentó Akane algo disgustada al ver la fotografía de cuando estaba esperando a Maya.
-Claro que no –dijo fascinado al ver a Akane embarazada. Llevaba puesto un vestido blanco de verano con detalles lila en la tela. Se veía encantadora. Akane era una exagerada, ni siquiera se le notaba mucho el aumento de peso. Sólo era su vientre lo que hacía ver distinta.
-Mmmm-
-Te ves linda –dijo encantador a su esposa.
-Ya entendí Ranma –dijo a su esposo -Sabes cómo llegar a decir las palabras adecuadas cuando en verdad te lo propones, ¿cierto?-
-Eso es porque soy encantador –afirmó egocéntrico.
-Mira, Maya y Takeo –anunció contenta al enseñarle la foto de los niños, sentados cerca del estanque, jugando, inconscientes que la cámara los había captado.
-Ciertamente sabes cómo arruinar mi buen humor Akane –dijo con disgusto.
-Qué celoso eres-
-No soy celoso-
-¿No?, entonces…-
-Es que…-intentó decir para no darle la razón de que sí era cierto que estaba celoso -Es que… es igual a Ryoga –pronunció finalmente con descontento. Eso también era cierto, ese chiquillo era igual de antipático que él.
-Tu mejor amigo Ryoga –completó.
-No es mi mejor amigo –dijo con el ceño fruncido.
-¿Qué otro amigo tienes?-
-Sí, claro P-Chan es mi mejor amigo –comentó con ironía.
-Incluso tengo una foto que lo prueba –dijo triunfante.
-¿Qué foto? –preguntó algo confundido y ella le mostró el objeto.
-Oh esa foto –dijo sarcástico -La foto de mi fiesta de cumpleaños, la cual insististe tanto en tomar –hizo memoria de su fiesta de veinte años. En la fotografía se podía apreciar la misma sala en la que estaban ahora, un pastel y dos chicos no muy entusiasmados de ser captados juntos.
-No sé porque ustedes insisten tanto en que no son amigos –mencionó al repasar más recuerdos de aquel evento.
-Podría decirse que así nos llevamos –dijo simple.
-Ya lo sé –respondió pensando en la amistad de aquellos dos. Era cierto que no llevaban una gran relación de mejores amigos, pero también era verdad que se tenían aprecio y que nunca se dañarían en serio. Eran aliados en tiempos difíciles, cuando de verdad se necesitaban. Bueno ello era lo más cercano que tenían a un mejor amigo. Tal vez más adelante su amistad podría progresar.
-Y hablando de P-Chan, me pregunto ¿cómo se habrá deshecho de él? –mencionó pensando en que se lo preguntaría, pero claro después que él… bueno… eso.
-En uno de sus viajes logró conseguirlo-anunció Akane -Fue un poco antes de que llegara aquí con Takeo-
-¿Sí?-
-Aja-
-Todavía me parece increíble que tenga un niño –comentó con total extrañeza.
-Ten la seguridad que piensa lo mismo de ti-
-Al menos yo no me perdería junto con Maya –respondió -Si estuviéramos compitiendo yo ganaría, ¿no?-
-Creo que ambos tienen sus momentos –dijo pensando en Ranma y Ryoga. A veces los dos eran tan despistados y tomaban las decisiones más extrañas, que la verdad no sabía a cuál de los dos irle en su papel de padres. Al fin y al cabo hombres. Río en su interior ante ese ese pensamiento. Sin embargo tenía que darles un poco de crédito, después de todo eran buenos con sus hijos. Ryoga era muy protector de Takeo, pero a veces también era algo duro con él. Suponía que así debían ser los padres con sus hijos varones. Totalmente lo opuesto a Ranma que era tan tierno y dulce en su papel de papá, y en consecuencia tan débil y blandengue como una gelatina. Reflexionó un poco más en su relación padre-hija. A pesar consintiera de más a Maya y aunque era cierto que era algo débil con ella, Ranma cada vez adquiría un poco más madurez al momento de tratarla. Eso le alegraba, sí estaba aprendiendo de sus errores. No obstante creía imposible que algún día dejara de consentir a su hija. Se sonrío así misma pensando en su hija y esposo.
-¿En qué piensas? –preguntó al verla tan risueña. Akane solamente río, puso la caja en la mesa y después se levantó de su lugar.
-¡Oye! –exclamó al no obtener respuesta.
-¿Qué? –preguntó.
-¿Qué estabas pensando? –le interrogó intrigado.
-Nada –respondió aún risueña.
-Lo averiguaré –mencionó decidido.
-Inténtalo –replicó.
-Sabes que lo haré –dijo con total determinación.
Ella simplemente juguetona sacó su lengua y salió de la sala, después Ranma salió al patio, donde ella había tomado dirección, dispuesto a averiguar el misterio.
Suspiró encantada por segunda o tal vez tercera ocasión. Era igual, ya había perdido la cuenta ¡Qué cosas estaba pensando! Se regañó, aunque luego río para sí. Después se concentró de nuevo en su agenda y cuando estaba por leer la siguiente cita, su vista se concentró en la de un par de días anteriores –Heladería. 7:00 hrs. Sonrió al rememorar la cita con su esposo. Con su pluma dibujo algunos garabatos en ese espacio. Se sentía tonta, si sólo había sido un simple helado, bueno uno con beso de despedida. Sonrío de nuevo y miró ese pequeño espacio, sin embargo su expresión risueña cambió a una de sorpresa al ver lo que había escrito con su pluma: Akane y Ranma. Ranma y Akane. Akane Saotome. Se le desencajo un poco el rostro a lo que inconscientemente había escrito ¡Sí, ya era su esposo! Parecía una niña de preparatoria. Se decía mientras tachaba con violencia los nombres que había escrito y los pequeños corazones que había dibujado ¡Qué ridícula!, pensaba abochornada con un leve sonrojo en sus mejillas. Esas pequeñas salidas estaban afectándole, pero de la mejor manera, eso sin duda, se decía contenta. Habían retomado sus salidas, pero esta vez era mucho más sencillas. No cenas románticas, no cines, esas salidas eran peligrosas. Mejor optaban por cosas como la heladería, paseos por el parque, cenas en casa o fuera de ella, patinar, bueno en esta última Ranma no presentaba mucho entusiasmo, la verdad sus "habilidades" en el patinaje estaban intactas. Río levemente al recordarlo. Ranma…
-¿Doctora? –interrumpió amablemente su asistente la cual se había asomado en su puerta.
-¿Sí? -
-¿Puedo tomar su agenda? -preguntó al entrar a la oficina.
-Cla…-tartamudeó -Claro –respondió ahora así y antes de entregar la agenda volvió a hacer un último tachón en la gran mancha de tinta que había hecho -Toma-
-Gracias –contestó cuando tuvo la agenda en sus manos -No olvide su junta a las tres de la tarde –anunció cuando leía la hoja, llamándole la atención el enorme tachón de tinta que estaba en un espacio de la página.
-¿Qué?, ¿Qué cosa? –dijo extrañada -¿De qué hablas? –preguntó.
-La junta que registré aquí –respondió indicando la fecha.
-Pero sí esa es mañana –respondió muy segura -Viernes-
-Estamos a viernes –afirmó.
-¿Eh? -
-Que estamos a viernes –volvió a decir -Viernes veintiuno-
Después cayó en cuenta de que fecha era en realidad y se llevó una mano a su frente -Ay no…-
-Ha estado algo distraída últimamente –aseveró.
-Sí…-respondió poniendo ambas manos en su barbilla mientras pensaba que el soñar despierta sí que le traía consecuencias.
-Tal vez le esté ocurriendo algo muy bueno –dijo Yori pensando que tal vez la doctora estaba saliendo con alguien. Podía asegurar que esa era la razón. En distintas ocasiones ya la había atrapado hablando por teléfono con alguien "muy especial". Además que nunca la había visto en ese estado de ánimo tan soñador. Era cierto que la doctora Saotome siempre traía buena cara y era una mujer muy sonriente y amable, pero ese humor sólo podía deberse a eso. Era natural que estuviera así, pobrecita, después de tanto tiempo sola.
-Puede ser –respondió con una sonrisa que no duró mucho -Pero eso no significa en mi trabajo sea algo beneficioso –mencionó antes de levantarse de su silla -De acuerdo, hoy a las tres-
-Así es -reafirmó -Y puede que esta reunión se extienda hasta la noche-
-Grandioso –dijo algo sarcástica.
-Ya conoce al Dr. Yamamoto-
-Sí… en fin, ¿Qué más se puede hacer? –se resignó -Gracias por recordármelo, creo que sí he estado algo distraída –reconoció lo que su asistente le había dicho.
-Para eso estoy aquí –respondió amable, cerró la agenda y tomó dirección a la puerta -La veré en un momento –se despidió y ella sólo sonrió.
Ahora tenía que resolver esta pequeña dificultad, se dijo a sí misma antes de exhalar. Sacó de su bolso el teléfono y marcó.
–Akane, ¿Qué hay de nuevo? -
-Hola Ranma -saludó -¿Cómo te encuentras?-preguntó con suavidad.
-Después de que llamaste hace menos de una hora, estoy más que bien –hizo mención de la larga llamada que habían efectuado hace un rato.
-Tonto –le insultó y luego río.
-¿Qué pasa? –preguntó -No es que no quiera escucharte, pero es algo raro que me llames tan seguido después de colgar hace un momento-
-Am… es que…-dijo mientras se paseaba por su consultorio -Surgió algo en el trabajo-
-¿Pasó algo malo?-
-No es nada grave, pero es que… es que acabo de enterarme que tendré una reunión…-se recargó en una de las paredes antes de continuar -La cual puede extenderse, así que me desocuparé algo tarde y… quería saber si puedes cuidar a Maya –dijo finalmente con algo de reserva, sabía que le encantaba estar con la niña, pero aun así estaba pidiendo un favor –Ah… ¿Puedes ir a la escuela por ella y cuidarla el resto del día?-
-Por supuesto que sí –respondió rápidamente -No tienes ni porque pedirlo –comunicó a su esposa. Le encantaba pasar tiempo con Maya.
-Claro –respondió sonriendo levemente pensando en su esposo e hija -¿Podrías cuidarla en casa?-mencionó -Tal vez cuando llegue podría cocinar algo para ti –sugirió
-Creo que ya habré comido para esa hora –expresó.
-Tú siempre tienes hambre –recalcó en un tono alegre.
-¡Está bien! –exclamó antes de reír -Supongo que tendré un espacio a esa hora -
-Claro –le dio por su lado -Y otra cosa Maya se va a dormir a las ocho –esclareció -¿Por favor Ranma? –pidió amablemente debido a la flaqueza que tenía Ranma para con su niña.
-Me aseguraré de eso –respondió con seguridad.
-De acuerdo –reiteró -Yo…-se quedó sin palabras.
-Te amo fea -enunció con dulzura, a pesar del insulto tan particular.
-Te amo fenómeno –correspondió igual de dulce y después colgó el teléfono.
-¿Y el príncipe y la princesa siempre se la pasaban peleando? –preguntaba la curiosa niña arropada en su cama. Ese cuento era demasiado raro, pensaba extrañada al momento en que reformulaba en su mente cada cosa que su papá decía.
-Bueno el príncipe tenía una enorme bocota que no podía controlar –explicó -Y la princesa tenía un carácter terrible-
-¿Era una princesa fea? –interrogó.
-No para nada, aunque el príncipe le decía que sí sólo para hacerla enojar-
La niña entrecerró algo los ojos analizando la idea y después sonrió de una forma muy particular -Suena como si el príncipe fuera muy bobo –expresó muy segura de su aseveración.
-¡Oye! –exclamó -No era tan bobo…-mencionó algo avergonzado, con un sonrojo en sus mejillas -Sólo tenía miedo de la princesa –explicó.
-¿Por qué? -
-Porque... porque le agradaba mucho, pero tenía miedo que ella no lo quisiera igual -
-¿Y ella lo quería o no lo quería? –volvió a interrogar sumamente interesada, pero al mismo tiempo como si estuviese pensando en algo más.
-¿Tú que crees? –esta vez se lo dejo a ella.
-Que sí –respondió con seguridad -Pero creo que la princesa era igual de boba –afirmó.
-Tienes mucha razón en eso –contestó pensando en lo atolondrados que eran.
-¿Qué más pasó?-
-Mmm, creo que eso te lo contaré después -anunció -Es hora de dormir-
-No quiero –dijo renuente.
-Sí –contrarió.
-Anda –suplicó con sus hermosos ojos.
-No –respondió y la niña se entristeció -Lo siento, pero si tu mamá te encuentra despierta se enojará, ya sabes cómo se pone –hizo memoria de ello -Pero eso no significa que no podrás quedarte conmigo despierta hasta la hora que quieras el viernes –dijo mirando de forma cómplice a una muy feliz Maya -Hasta mañana –se despidió, se levantó de la silla, apagó la luz. Cuando estaba por salir la voz de la niña lo interrumpió.
-¿Papá? -
-¿Sí? –respondió al darse la vuelta para mirar a Maya.
-No pensé que un príncipe tan grande y fortachón como tú pudiera ser tan tímido –dijo divertida antes de reír y se ocultaba debajo de las cobijas.
-¡Yo no era –trató de decir -Es decir el príncipe no era…-dijo con nerviosismo -Ah…-se dio por vencido –Descansa –se despidió dulce.
-Hasta mañana –mencionó y después se puso de lado para ahora sí dormir.
Antes de bajar las escaleras encontró a Nabiki en el primer piso de la casa -Vaya, vaya. Ranma padre del año está aquí –le escuchó decir y él simplemente bajó hasta la primera planta.
-Hola Nabiki-saludó sin mucho ánimo -Akane no está y Maya está durmiendo, así que…-
-¿Qué?-preguntó -¿Tengo que irme?-interrogó como si se viera insultada -Te recuerdo que está es mi casa-
-Nadie dice lo contrario –respondió -Pero si te vas a quedar aquí hasta que tu hermana llegue, te digo que tendré que ignorarte-
-Eres tan gracioso-comentó sarcástica -Y tan descarado –dijo con desprecio -Después de que abandonaste a mi hermana y en consecuencia también a tu hija-
-¡Óyeme!-exclamó, pero aun así calmado. Maya estaba arriba -¿Quién te crees para decir eso? –la encaró, aunque después ofendido se dirigió a la sala. No iba a escuchar a esa loca.
Ella lo siguió hasta donde se encontraba -Tengo todo el derecho de hacerlo. Soy la única que tiene sentido común aquí –aseveró molesta -No sé porque todos te reciben como si nada hubiera pasado. No comprendo como Kasumi y Tofu y todo el mundo parece olvidar lo que hiciste-
-Yo no hice nada malo y tengo mis motivos para que las cosas hayan resultado de la forma en que se dieron –se defendió.
-Como digas, mi opinión respecto a ti no cambia –aseveró aún molesta.
-No me importan tus opiniones ni lo que pienses –respondió -Bueno, ¿sabes qué más? Me tienes sin cuidado y la verdad te agradecería que pongas algo de distancia ya que no debe incumbirte lo que pase con mi vida y con la de mi familia- -Porque sabes que esto es un asunto de familia, ¿no? Sólo se trata entre familia. Seguro no sabes de lo que hablo. Lo había olvidado, tú no tienes una –pronunció con burla -¿Tanto te está costando convencer a Kuno?-
-Mira no tengo porque discutir mis asuntos contigo –respondió fría -Y, por cierto el papel de padre adorable no te queda para nada. Ranma el corazón de piedra, en verdad muy en el fondo tiene sentimientos, si como no –se burló.
Mientras tanto transcurría el nada agradable encuentro entre cuñado y cuñada, Akane había estacionado su auto en su casa y antes de bajar vio algo que le llamó la atención. ¿El auto de Nabiki? Salió de su auto y entró en la casa. La puerta se encontraba abierta. Se escuchaban voces. Eran Nabiki y Ranma.
-Como sea Nabiki. Estás enojada por aquel asunto -¿Porque hace años arruine tus planes? –le interrogó.
-¿De qué hablas?-fingió demencia.
-No soy tonto –replicó -Recuerdo muy bien esa conversación que tuviste conmigo hace años –hizo memoria de aquel día -Cuando mencionaste el asunto de vender esta casa e irse a vivir a la ciudad-
-Escucha, no teng-
-Escúchame tu a mí –interrumpió- ¿Crees que no sé lo mucho que envidiabas a tus amigas de Keio? ¿Crees que cuando me puse a reflexionar, no se me ocurrió que el trasfondo de vender la propiedad era más bien que querías tener una vida como la de tus amigas ricas? ¿Qué estabas dispuesta a sacrificar a que tus hermanas dejaran su casa, sus recuerdos, a costa de tus deseos?
-¿Ah sí?, sí tan seguro estas de ello, ¿por qué nunca se lo dijiste a mi hermana? –preguntó, pero no lo dejo responder -¡Ya sé!, ¡Porque nunca te iba a creer las mentiras que se te acaban de ocurrir!-
-No -respondió -Porque no quería que supiera la clase de hermana que por desgracia tiene-
-El protector Ranma –se burló otra vez -Sí, y ¿qué si lo hice? Recuerdo a un cobarde yéndose de esta casa, el cual dejaba llorando a una niña que estaba perdidamente enamorada de él-
-Sí, tal vez lo hice, pero muy a tiempo pude retractarme-
-Debí haber acelerado todo, debí haber vendido la casa antes para no haberte dado la oportunidad de que convencieses a Akane de que se casara con…-lo miró de arriba abajo –Alguien como tú-
-¿Es cierto eso Nabiki?-preguntó Akane, cuando se mostró ante Ranma y Nabiki, entrando finalmente en la sala con una expresión que era imposible de describir.
-Akane –dijo su hermana con sorpresa.
-No puedo creerlo –expresó incrédula.
-Akane, deja que –intentó tomarla del brazo, pero Akane se lo impidió.
-Aléjate de mí –respondió amenazante -No quiero que te me acerques –continuó hablando en el mismo tono. No sabiendo exactamente qué hacer, todo le daba vueltas.
-Ak –intentó de nuevo acercarse, pero otra vez se vio rechazada.
-No –dijo negativa, respirando con dificultad. Sentía unas terribles nauseas.
-Bien, te dejare –se rindió -Yo… sólo vendré a ver Maya mañana-
-Claro que no –dijo con total seguridad -No te vas a acercar a mi hija –Y eso es por tiempo indefinido –respondió con total firmeza, sacando fuerzas de quien sabe dónde , olvidándose un poco de su flaqueza.
-¿Qué? ¡No puedes hacerme eso! –exclamó con fuerza.
-¡Claro que sí!-
-He estado al pendiente de esa niña desde que nació –recalcó enérgica.
-No puedo creer que seas tan cínica- dijo la chica, sin dar crédito a lo que acababa de pasar y todavía se atrevía a cuestionarla -Nabiki no entiendo como dices quererla –mencionó de forma lastimosa -Vete, si no quieres que te prohíba verla para siempre –amenazó.
Nabiki no dijo más, tragándose su orgullo, les dio la espalda y desapareció tras las escaleras dejando a su hermana y a su cuñado solos. La chica de cabellos azulados suspiró pesadamente y después dio media vuelta, en dirección a la pared, colocó una mano sobre esta y se llevó la otra a la boca, intentando ahogar su tristeza –Akane -la llamó suavemente al ponerse a su lado, tratando de buscar su rostro –Déjame -pronunció negativa.
-No pasa nada –dijo con delicadeza a su esposa -De verdad-
Se dio la vuelta para encararlo con lágrimas en los ojos -¿Cómo puedes decir eso? –le interrogó sin poder creer lo que había dicho.
-A mí no me importa lo que Nabiki hizo, no logro su cometido -
-A mí sí me importa Ranma -pronunció con firmeza, limpiándose con violencia las lágrimas con el revés de su mano -Aunque no logro lo que quería, eso no me hace olvidar lo que hizo –dijo con absoluta tristeza -Siento tanta vergüenza-
-¿Qué?-preguntó con el rostro desencajado.
–Lo siento tanto –se disculpó.
-¿Akane? ¿De que estas hablando? No tienes por qué disculparte de algo que no es tu culpa-
La chica río de nervios -¿Por qué nunca me lo dijiste? –demandó, pero sin estar molesta.
-Porque no quería que te pusieras como estás ahora –respondió -No quería ser la causa de un problema entre ustedes-
-¿Cómo pudo? –se preguntó -No lo entiendo, ¿cómo puede haber tanto egoísmo en el corazón de una persona?-
-Akane, ya pasó hace mucho –trató de convencerla de que dejara el asunto por la paz.
-Causó tantos problemas –comentó recordando aquella separación que tuvieron cuando Ranma regresó a vivir con sus padres a su casa y todo los conflictos y tristezas que causó ello.
-Akane –volvió a repetir su nombre, pero esta vez con dulzura. La abrazó y enseguida se refugió en él.
Notas: ¡Y la descubrió! ¿Qué tal? Ya era hora, ¿no? ¿Qué opinan?
Creo que este nuevo, trajo diferentes circunstancias, aunque me gustan más las situaciones románticas y de comedia como con las que empecé el capítulo, ¿les gustaron? Me pareció lindo que recordaran más y que mejor con fotografías.
Y también qué les pareció que retomaran otra vez su romance, ¿les gustó? ;)
La segunda parte, bueno tenía que salir de una vez por todas las fechorías de Nabiki y ya era el momento que Akane se enterara. En fin, espero que les haya gustado y me lo hagan saber a través de sus reviews :D
Ya sólo quedan tres capítulo más y esto termina ;)
Gracias a ilkane y RosemaryAlejandra por sus reviews ;)
Ilkane: Que bueno que te gustaron. La verdad me gustan mucho esos momentos, nunca dejan de ser los mismos de siempre :) Lo del cabello de Akane, bueno era algo que ya había pensado poner desde capítulos atrás y sí ella siempre está pensando en gustarle a Ranma. Ya tenía la idea, que bien que te gustó ese detalle :D Gracias por comentar, espero que sigas por aquí :)
RosemaryAlejandra: Me alegro que te hayan gustado los capítulos :) Sí, Ranma es muy detallista con sus dos mujeres :D es un chico muy lindo ;) Lo del cabello de Akane, sí la verdad la visualizó mucho más dulce y bonita con su el cabello debajo de sus hombros. Me gusta imaginármela así :) Por último en estos próximos capítulos ya veremos todas las incógnitas que no se han dicho, espero que te gusten. En fin, gracias por leer y espero leerte pronto :D
Eso es todo, ¡Hasta la próxima! ¡Nos leemos pronto!
