Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DETRÁS DEL OBJETIVO
CAPITULO 51
—No entiendo por qué has elegido este día para la boda —se quejaba Alice sentada en un sofá detrás de Bella
—Es un día como cualquier otro —argumentó mirándose al espejo donde se veía su reflejo mientras su peluquero colocaba artísticamente sus rizos castaños
—Ya. La noche de entrega de los premios de la academia no me parece un día como cualquier otro —comentó su cuñada viendo a Bella sonreír irónicamente en su reflejo —¿Cuál fue la motivación para elegir este día?
—No creo que muchos periodistas se pierdan la ceremonia.
—¿Y eso qué tiene que ver?
—Venga, Alice, ¿no lo ves? No habrá muchos periodistas intentando obtener fotos de la boda de Edward Cullen.
—Pero podríais tener más invitados famosos, si la hubierais organizado para otro día.
—Nuestros amigos están aquí.
—Sí, pero…
—Ya basta, Alice —le cortó Rosalie que acababa con los últimos arreglos de su cabello.
Después de muchas ideas y ocurrencias, finalmente Edward y Bella habían decidido que el mejor día para casarse era el día de la entrega de premios de la academia.
Dydime había puesto el grito en cielo, y había despotricado durante días intentando que Edward cambiara de idea, ya que, en su opinión, no podía perderse la entrega de los Oscars. Pero Edward no había renunciado a su decisión y, aún con el inquebrantable desacuerdo de su publicista, había decidido avenirse al deseo que compartía con su novia.
—Es que no entiendo…
—Ya está bien, Alice —le cortó Bella molesta —Me aseguraré de que haya un televisor en el banquete para que puedas seguir la transmisión de la ceremonia y la alfombra roja —replicó sarcástica haciendo a su cuñada refunfuñar.
—Estás preciosa, Belly-Bells —le dijo Riley con entusiasmo cuando abotonó el último botón del vestido que había diseñado especialmente para ella.
—Gracias, Ry
—Ese novio tuyo no resistirá esperar hasta llegar a vuestra habitación para quitarte el vestido.
—Sin escándalos hoy, Bella, por favor —aconsejó Renée entrando en la habitación seguida por su marido.
La boda se llevaría a cabo en una espectacular finca en Malibú, con una vivienda principal con ocho habitaciones dobles, cuatro pequeñas casas de invitados, una piscina de tamaño olímpico con vistas a la playa a la que se podía descender por una pequeña escalinata de piedra.
En el amplio y verde jardín, de cara al mar, habían montado un pequeño altar donde los novios harían sus votos, frente a poco más de una cincuentena de invitados.
Rosalie era la dama de honor, y Edward no había tenido mejor idea que elegir a Emmett como su padrino.
Alice, con cinco meses de embarazo, decía sentirse demasiado grande como para vestir de malva y formar parte del cortejo de Bella.
Aunque a Bella le había sorprendido, no muy gratamente, su decisión, tuvo que reconocer que su hermano estaría más feliz.
Jasper no había estado contento con la noticia de la boda de su hermana, ya que según él, Edward Cullen, no era un hombre del que se sintiera orgulloso por su incorporación a la familia, pero Bella, cansada de tantas pullas había desestimado contestar.
—Edward está paseándose frente al altar, cariño —le dijo su madre acercándose a ella con ternura —Estás preciosa, cielo.
—Gracias, mamá.
—Estás preciosa, Bella —acompañó su padre —Espero que ese chico sepa cuidarte y respetarte como te mereces.
—Nos encargaremos de eso, Charlie —le tranquilizó Rosalie antes de despedirse de Bella para ir a tomar su lugar.
Cuando sólo quedaban ella y Charlie en la habitación, él se detuvo frente a ella, y Bella vio en sus ojos una profunda ternura que nunca había vislumbrado.
Charlie sacó una larga caja negra de su bolsillo y la abrió frente a ella.
—Era de la abuela Marie —explicó —Tu abuelo se la regaló cuando cumplieron sus bodas de oro.
Frente a ella, descansando sobre la seda blanca, una preciosa pulsera de platino, con diamantes y zafiros.
—Vaya, papá —exclamó extasiada —Es preciosa…
—Ella hubiera querido que tú la llevaras. Por eso de algo azul, ya sabes —sonrió el hombre con nerviosismo
—Oh, gracias, papá, es hermosa.
—Me alegro que te guste —dijo él sacando la pulsera para colocarla en la fina muñeca de su hija.
Se quedó observándola durante unos momentos antes de estrecharla entre sus brazos.
—Es increíble que vayas a casarte —susurró contra su pelo
—No sé si eso es un cumplido —sonrió divertida
—Estoy orgulloso de ti, Bella —confesó sorprendiéndola
—¿De verdad, papá? —inquirió con los ojos llenos de lágrimas
—Desde luego que sí, cariño. Cómo no estarlo con todo lo que has logrado tan joven.
—Siempre he pensado que no estabas de acuerdo con mis elecciones, ya sabes, tanto de la fotografía como de prometido.
—Debo confesar que me gusta más tu elección de profesión que de prometido —reconoció el hombre con una sonrisa torcida —Aunque ese chico se está comportando últimamente, y verlo cuánto te ama y la devoción que siente por ti, está actuando en su favor.
—Es un gran hombre.
—Lo sé. Y debe ser inteligente si supo conquistarte.
—También ayuda que es increíblemente guapo y sexy…
—Sí, ya —aceptó el hombre con un mohín.
—Y su fama de ser un muy buen amante —agregó burlona
—Tampoco te pases, eh —le regañó divertido
—Sabes que era una broma —rió recostándose contra su padre —Siempre pensé que te molestaba que hubiese decidido dedicarme a la fotografía.
—No negaré que hubiera preferido tenerte de abogada en el despacho, pero no, no me molesta tu profesión. Sé que eres buena, Bella. Sé que eres muy buena, exitosa y profesional. Pero sé que no puedo ayudarte en nada, si tuvieses algún traspié, y eso me desestabiliza.
—No necesito que me ayudes, papá. Puedo hacerlo sola.
—Ese es el problema. Quisiera que siempre necesitases un poco de mí, al menos. Cuando eras una niña siempre necesitabas de mí, pero desde que acabaste el instituto, te volviste tan independiente. Te marchaste de casa, elegiste tu carrera, y no era como si fueras a estar todo el día en el despacho, como Jasper.
—Siempre te has sentido tan orgulloso de Jasper…
—No tanto como de ti, pequeña. Tú has sido más independiente que Jazz, siendo mujer te has arriesgado más que él, y te ha salido más que bien. Estoy orgulloso de ti, cielo. Salvo, por supuesto, del incidente del parque… —reconoció arqueando una ceja
—Prometo que no habrá más sexo en ningún parque —aseguró y su padre sonrió satisfecho
—Eso espero —dijo sonriente —Y ahora, creo que deberíamos salir si no quieres que tu futuro marido venga a buscarnos.
Bella inspiró profundamente antes de abandonar la habitación del brazo de su padre.
Edward se había mantenido alejado de su novia durante todo el día y la noche anterior.
No se veían desde la cena y ya, no sólo la echaba de menos, sino que se sentía terriblemente ansioso.
Edward había organizado el viaje de novios, y esperaba con ansias el día siguiente cuando marcharían con Bella en un viaje por el caribe en el lujoso yate que había alquilado.
Aunque antes de eso, debería sobrevivir a la espera de que su novia recorriera el camino hasta él.
Rosalie, enfundada en un vestido color malva que resaltaba sus curvas, apareció sonriente y caminó hasta el altar, bajo la atenta mirada de Tanya, que sonreía orgullosa de su novia.
La marcha nupcial de Mendelssohn, comenzó a sonar erizando la piel de Edward, y haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de Bella.
—No me dejes caer —susurró a su padre nerviosa
—Nunca, cielo.
La respiración de Edward se aceleró cuando vio a Bella del brazo de su padre, y tuvo que hacer grandes esfuerzos para que sus pies no salieran disparados al encuentro de su novia.
Bella era como una visión.
Enfundada en un vestido color marfil que se ajustaba suavemente a sus curvas, cubriendo completamente su cuerpo por delante pero dejando la espalda totalmente al descubierto.
Su cabello recogido en suaves trenzas, dejaba escapar pequeños mechones que enmarcaban su rostro.
Sus ojos brillaron al verla y una amplia sonrisa adornó su rostro al ver a la mujer con la que esperaba vivir el resto de su vida, y notar en su mirada su nerviosa ansiedad.
Bella recorrió del brazo de su padre los pocos metros que la separaban de su novio, el hombre vivo más sexy e influyente según las revistas femeninas.
La sonrisa de Edward le dio la confianza y seguridad que le faltaba para dejar a un lado su creciente nerviosismo y caminar decididamente hasta él.
Edward estiró su mano hacia ella cuando por fin le alcanzaron y Charlie colocó sobre ella la mano de Bella después de besar la mejilla de su hija.
—Te amo —susurró Edward cuando la tuvo junto a él
—Te amo —respondió ella mirándola con devoción
En un movimiento involuntario Edward bajó su rostro y unió sus labios a los de Bella para besarla con ternura. La respuesta de Bella separando los labios, lo enloqueció, y no pudo contenerse de rodearla con sus brazos por la cintura y profundizar el beso.
El ministro frente a ellos carraspeó una y dos veces, incómodo.
—Creo que aún no hemos llegado a esa parte —comentó arrancando carcajadas de la concurrencia.
Bella, completamente sonrojada y avergonzada, se separó de Edward.
—Lo siento —se disculpó
—No se queje, señor —comentó Emmett divertido palmeando la espalda de Edward —Créame, pudo haber sido mucho peor —se burló volviendo a arrancar risas de la concurrencia.
Charlie negaba con la cabeza y Jasper soltaba un bufido de fastidio, mientras el resto de los invitados reían divertidos.
Viendo la impaciencia de los novios, el ministro se esforzó por hacer una boda distendida y no demasiado larga.
Aunque los novios decidieran extenderse en sus votos.
—Yo, Bella —dijo ella mientras sus dedos temblorosos deslizaban la alianza por el dedo de Edward —te tomo a ti, Edward, como mi esposo, para amarte y respetarte. Y prometo acompañarte y apoyarte, aún cuando los Lakers pierdan en los play offs contra los Knicks. Prometo no hacer mi danza de la victoria y aceptar que uses tu camiseta autografiada por Shaquille O'Neill, aunque deba dormir abrazada a ella. Prometo no burlarme cuando tu madre te regañe frente a mí, avergonzándote, y que veré contigo todas las películas de Van Damme. Comeremos pizzas y cervezas en el salón de casa y prometo disfrutarlo tanto como si estuviéramos en el restaurante más acogedor de Venecia. Prometo acompañarte a tu lugar feliz y ver la luna y las estrellas tumbados en la arena, aunque el clima se vuelva gélido. Prometo amarte aún cuando no te lo merezcas, y no discutir contigo cuando quieras ponerme un guardaespaldas. —continuó divertida —Y con este anillo, sello mi promesa, esperando compartir contigo hasta el último soplo de mi vida.
Edward la miró embelesado sonriendo enternecido, antes de recitar su parte.
—Yo, Edward, te tomo a ti, Bella, como mi esposa, para amarte y respetarte. Y prometo acompañarte y apoyarte, y no enfadarme cuando hagas tu danza de la victoria frente a mí. Prometo ver Van Damme, pero aceptar una película con Guy Pearce. Prometo defenderte cuando el tío Benjamín se enfade por culpa de tu equipo, y prometo intentar no darle razones a Esme para avergonzarme. Te prometo que no volverán a fotografiarnos en ninguna situación que incomode a Charlie, y te aseguro que continuaré velando por tu seguridad. Haremos cucharita y acariciaré tus piernas aún cuando no te depiles. Compartiré contigo todos mis lugares felices y te prometo que juntos encontraremos los nuestros. Prometo amarte aún cuando me hagas enfadar, e intentar merecerme siempre que me ames. Prometo cruzar el océano sólo por un día, para estar contigo y demostrarte que te amo, cuando la vida te haga dudar —aseguró haciendo llenar de lágrimas los ojos de su mujer —Y con este anillo, sello mi promesa, esperando compartir contigo hasta el último soplo de mi vida.
—Con el poder que me otorga el estado de California, los declaro marido y mujer —dijo el ministro y sus palabras quedaron flotando en el aire cuando Edward estrechó a Bella entre sus brazos y la besó con un beso cargado de pasión.
ÚLTIMO CAPÍTULO!
Espero que lo disfrutaran, y la semana que viene, el epílogo.
En el grupo de Facebook, Las Sex Tensas de Kiki, hay adelantos, imágenes, encuestas, etc, sobre mis historias.
Besitos y a leer!
Recuerdo los días de actualización: LUNES - RANCHO MASEN; MIÉRCOLES - DETRÁS DEL OBJETIVO; VIERNES - PERVERSAMENTE PROHIBIDO
