editado: 23 de junio 2019

Final alternativo parte II

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Neutral

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Gimoteos llenos de dolor, tan tristes que le hizo a su corazón agitarse.

"¿Quién lloraba?" Se preguntó la que yacía en la cama.

Quería despertar para averiguarlo, pero la pesadez que sentía sobre su cuerpo se lo impedía. Pero tenía que, alguien estaba sufriendo y probablemente necesitaba ayuda, y aquella simple necesidad de ayudar y cumplir con su deber fue la que hizo abrir los ojos.

Parpadeando pausadamente, para evitar caer de nuevo en un sueño profundo, se volvió lo más rápido que pudo hacia donde escuchaba los quejidos, mas no logró distinguir al dueño del llanto; no fue hasta que, usando todas las fuerzas de sus músculos, se reincorporó en su sitio para tener una mejor visión, pero, no logró ver del todo de quién se trataba, sus ojos estaban empañados por una malla borrosa que lo único que le dio alcance de ver fue la silueta de alguien sentado frente a ella, y desde esa perspectiva le parecía que era un niño, pero ¿quién era?

—¿Por qué lloras? —preguntó primero, antes que nada.

Mas lo que sucedió después no se lo esperó.

Al momento que sus ojos se aclararon y vieron que aquel que pensaba era un niño era en realidad un hombre adulto que estaba en la misma habitación de ella, fue que recapacitó y tomó conciencia de nuevo sobre si misma y su cuerpo.

¿Quién era ese hombre que la veía con desconcierto? Fue lo primero que se preguntó. ¿Dónde estaba? Fue lo segundo, ya que no reconoció la habitación, y, por último, ¿Qué le habían hecho?

De esa última pregunta no estaba segura si quería escuchar la respuesta, así que se apresuró para huir de inmediato de ahí, pero aquella pesadez sobre su cuerpo se lo impidió, y eso la hizo gritar más y más en su mente: ¿Qué le habían hecho?

—Astrid, calmada…—le pidió el extraño.

— ¿Qué me calme? ¡¿Quién eres tú?! —gritó perturbada.

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No era el despertar que había esperado.

Hiccup estaba anonado, no sabía que pasaba, no entendía porque Astrid no lo reconocía, y tampoco entendía de dónde estaba ella sacando tanta energía, ya que a diferencia de él cuando despertó, el grito de Astrid pareció haber retumbado por toda la habitación.

—¡¿QUIÉN ERES TÚ?!

Y con ese segundo tremendo grito fue que reaccionó, mas aun no sabía qué hacer o qué debía responder.

— ¡Responde maldita sea! ¡¿Dónde estoy?! ¡¿Qué me has hecho maldito?!

El brann tragó saliva y no pudo evitar sentir familiar esa escena, casi igual a la vez en que estuvieron en la cueva, y que Astrid, indirectamente lo había acusado de aprovecharse de ella.

—Tran-tranquila. —Tartamudeó moviendo sus manos con frenesí. —Eh…eh yo…soy, yo soy… ¡amigo!

— ¿Amigo?, ¿Dónde estoy? ¡Dime!

—Eh… ahm… yo…

¿Por qué no podía hablar? Se reprochó Hiccup en su cabeza, al mismo tiempo que trataba de abordar la situación, ya que su falta de respuesta estaba poniendo tensa a su esposa, la cual lo veía con reproche, con inseguridad y también con miedo, cosa que detectó al momento que la vio cubrirse su pecho con las sabanas de la cama, ya que en ese momento sólo usaba una bata muy delgada de tirantes.

— ¡Oye Hiccup! ¡¿Qué pasó?! escuchamos ruidos —entró repentinamente Toothless en compañía con Stormfly.

Ambos dragones, al ver por si solos lo que pasaba, quedaron boquiabiertos y también extrañados, ya que Hiccup repentinamente levantó sus brazos en alto, tal como un bandido al que habían atrapado, mientras que Astrid se cubrió más con la sabana al ver a los intrusos.

— ¡Astrid, despertaste! —Stormfly fue la primera en reaccionar, y feliz de ver a su amiga despierta se apresuró para abrazarla; sin embargo…

— No te acerques… ¿Quién eres tú? —la detuvo esta asustada. — ¿Quién es él? —Señaló a Toothless. — ¡¿Quiénes son ustedes?!

—¿Qué cosa?... Astrid… soy yo, Stormfly. —Respondió la nadder confundida.

Astrid negó con su cabeza.

— ¿La nadder mortífera? —trató nuevamente sin éxito.

Mientras tanto, Hiccup en silencio sólo veía preocupado todas las negativas que Astrid le daba a la dragona; luego las que recibió Toothless, cuando este también se le acercó y trató de que lo reconociera.

— ¿Cómo que no sabes quiénes somos? —Insistió Stormfly sin creerse que no los recordara.

— ¡Ya les dije que no lo sé! —respondió Astrid empezando a frustrarse.

—Bueno tal vez así no me reconoces… pero ¿Y así?

Envolviéndose entre un luminoso poder, Stormfly comenzó a transformarse frente a la atónita mirada de Astrid, quien quedó boquiabierta al ver como aquella chica rubia de repente cambió de apariencia para pasar a ser un fiero y enorme dragón de color azul, de los cuales sólo había visto en libros.

—Eres…eres… un…dra-dra-¡DRAGÓN! —Gritó espantada.

— ¿Qué?... ¿Ni así me recuerdas? —se desanimó esta con aquel intento fallido.

— ¿Y qué tal yo Astrid? —insistió Toothless, comenzando a transformarse también.

De la impresión, Astrid dejó caer aún más su mandíbula, ya que no sólo era un dragón azul y parlante, ahora había en la habitación otro dragón de color negro.

—Es inútil chicos. —susurró Hiccup rendido.

Los dragones, sintiéndose igual que él, asintieron cabizbajos y volvieron a su forma de humanos, ya que la habitación era muy pequeña para ambos dragones.

—Pero… ¿Por qué?... —se preguntó Stormfly sin entender.

— ¡Chicos! ¿Están bien? —irrumpió de repente Heather en la habitación. —Nos dijeron que escucharon gritos y…

Al igual que los demás, la vinter se quedó boquiabierta al ver a Astrid despierta, mientras que esta se seguía sintiendo cada vez más y más incomoda al ver que más personas extrañas llegaban.

— ¿Qué pasó? —llegó Spinel después, quedándose estático también al ver a la neutral.

— ¿Le pasó algo a Astrid? —preguntó Nero también entrando presurosamente a la habitación

— ¡Nero! —Gritó repentinamente Astrid. —¡Ay, por fin!… Por fin alguien conocido. —Suspiró con alivio.

Tanto Hiccup como los dragones se sorprendieron e inmediatamente se volvieron hacia el vann que ni oportunidad tuvo de alegrarse de ver a su amiga despierta, ya que quedó desconcertado por como se veía todo ese momento.

— ¿Alguien conocido? —repitió el vann confundido.

—Un momento Astrid… ¿tú sabes quién es Nero? —señaló Stormfly al vann.

Astrid asintió.

— ¿Qué está pasando? —Preguntó Nero aun sin entender nada.

—Creo que la pregunta debería ser… ¿quiénes son ellos Nero? —corrigió Astrid señalando a todos los presentes.

El vann aun sin comprender muy bien, se adentro más a la habitación para acudir con su amiga, mientras que Hiccup, sólo sentía más frustración y por supuesto una inmensa rabia, al ver que Astrid recordaba muy bien a Nero mientras que a él no.

—Nero… ¿Quiénes son ellos?

—Astrid son nuestros amigos… ¿No los recuerdas?

Astrid sólo negó con la cabeza confundida, pero sintiéndose mas aliviada al tener a un conocido cerca de ella.

—Algo andaba mal… iré por sus padres. —dijo la preocupada Stormfly, quien presurosa salió de la habitación.

Debido a los acontecimientos todos veían con desconcierto a Astrid, quien incomoda con sus miradas, le pidió a Nero sentarse junto a ella, para de alguna manera cubrirse con él de todos aquellos que la miraban.

—Nero… ¿Dónde estoy? —le preguntó en susurros. —¿No puedes hacer que se vayan?

—Ah…yo…—

Nero se giró un poco para poder ver sobre su hombro a Hiccup, para que de alguna manera él decidiera, pero lo que vio solamente fue que su amigo estaba muy molesto, y sólo evadió su mirada para pretender ignorarlos.

—Eh… no… ¿sabes?... Es mejor que venga Camicazi primero y te revise. —respondió levantándose rápidamente para evitar malentendidos.

—Cami… ¿qué cosa?

— ¿Qué tampoco la recuerdas? —Preguntó Heather llegando a la par de Nero. —Astrid, somos tus amigos.

—¿Amigos? —repitió esta con el ceño fruncido.

— ¡Ahí viene Stormfly con los reyes! —exclamó Spinel para que todos detuvieran su interrogatorio.

La primera en entrar fue la dragona, seguida de los dos presurosos reyes que llegaron agitados y cansados a la habitación.

— ¿Papá?, ¿Mamá? ¿Por qué están así? —se desconcertó Astrid al verlos, lo mismo pasando con Hiccup, pero esto al ver que su esposa reconocía a sus padres.

— ¡Hija despertaste!

Los reyes, aunque habían escuchado algo de lo que dragona les había contado, no pudieron evitar olvidarse de eso por un momento, y se abalanzaron con felicidad hacia su pequeña, para envolverla en un fuerte abrazo que, desconcertó de cierta forma a Astrid, aunque igualmente se los aceptó.

—Astrid… ¿si sabes quiénes somos? —Preguntó Brianda tomándola por las mejillas.

— ¿No debería? —Respondió esta con un ligero toque de sarcasmo.

— Sigo sin entender… ¿Por qué a ellos si los conoce y a nosotros no? —preguntó Toothless confundido.

—No sé, pero… es extraño. —respondió Stormfly.

— ¡Aquí viene Camicazi! —anunció Spinel haciéndole de vocero, ya que seguía sin entender nada de nada de lo que pasaba.

La seid llegando a la habitación, sonrió sintiendo alegría al ver a Astrid despierta; mas rápidamente notó que estaba confusa, y por lo que veía, parecía no reconocerla.

—¿Qué pasa?

—Pasa Camicazi… que no nos recuerda, sólo a sus padres y a Nero. —contó Hiccup con molestia.

— ¡Oh! Ya veo… déjame revisarla.

Con paso lento, la recién llegada se acercó a la cama donde estaba la confundida Astrid en compañía de sus padres, sonriéndole para que no le temiera o no desconfiara.

—Hola Astrid, soy Camicazi, una seid, amiga de tus padres… ¿Me permitirías examinarte?

—No, no te conozco… ¿Y qué rayos es una seid? —Replicó esta con desconfianza.

—No hija, no desconfíes…lo que dices es verdad, es una amiga…deja que te revise, por favor. —Calmó Axel, moviéndose de lugar, pese a las suplicas de Astrid, para darle paso a la seid.

—Tranquila hija, no pasa nada. —siguió su madre a su lado para acompañarla.

Astrid, aun recelosa, dejó que esa mujer se le acercara; sintiéndose después rara, ya que la extraña sólo le sonrió con amabilidad y puso su mano por encima de su cabeza.

Camicazi, en esa posición, cerró sus ojos para concentrarse y así poder examinar en el interior de la mente de su amiga, mas no notó ningún daño que pudiera estarle ocasionando la amnesia.

—Es extraño. —bajó su mano. —Todo parece ir bien, pero ¿por qué no recuerdas?

— ¿Recordar qué?

—Pues a nosotros... ¿Recuerdas algo de la guerra?

— ¿Guerra?, ¿Cuál guerra? —preguntó Astrid espantada.

Esa respuesta alertó a Camicazi, y también a Hiccup, quién empezó a deducir por su cuenta lo que pasaba.

— Muy bien Astrid, vamos a intentar algo diferente ¿Está bien?...

—¿Q-qué cosa?

—Es una pequeña prueba, sólo dime tu nombre completo, ¿Dónde vives?, ¿Qué edad tienes? Y ¿Cuál es tu último recuerdo? —Pidió Camicazi.

Astrid frunció el entrecejo, pero tomó aire y respondió:

—Me llamo Astrid Hofferson, vivo en Noytrol, tengo 18 años y mi último recuerdo es…—Puso mano sobre la barbilla tratando de recordar algo. —¡oh, sí! ¡Mi tío Finn! Ayer llegó de viaje y nos contó una extraña historia en donde salvaba a un brann. —Respondió con una sonrisa.

Tanto los reyes como Nero se miraron entre sí totalmente confundidos.

—Tal como lo pensé… olvidó todo lo de la guerra. —Dijo Hiccup apretando los puños.

—Así es. —suspiró Camicazi, concluyendo lo mismo que su amigo.

— ¡Alto!... ¿Cuál guerra?

—Camicazi… ¿Qué debemos hacer? —Preguntó Axel ignorando a su hija.

—¡NO ME IGNOREN! ¡¿Qué nadie piensa responderme?! —Gritó Astrid comenzando a enfurecer.

—Danos unos minutos, Astrid. —Pidió Camicazi con amabilidad. — Ahora… ¡Todos! Salgan de la habitación.

—¿Qué?

Hiccup apenas iba a replicar aquella orden, pero en cuanto Camicazi lo regañó con la mirada, no le quedó de otra más que salir bufando de la habitación, siendo seguido por los demás presentes.

—Ahora volvemos. —avisó Camicazi antes de cerrar la puerta tras de sí.

Astrid con las pocas fuerzas que tenía trató de levantarse de la cama, pero sus piernas muy apenas se movieron, eso la hizo gruñir con furia, y también cuestionarse nuevamente qué le habían hecho. Esa pregunta la hizo observar de repente toda la habitación, la cual le resultó curiosa, ya que nada de lo había allí eran sus cosas, luego, fijó su mirada hacia una de las ventanas, en donde a través de las cortinas muy apenas se podía apreciar el cielo azulado, lo que dio a entender que acababa de amanecer.

Seguía sin saber que había pasado, pero con sus padres y Nero con ella, se sentía como quiera a salvo, aunque pronto, otra criatura pasó rápidamente por su mente.

—Danger…

OOOOoooooOOOOOOO

Camicazi guio a todo el grupo a un espacio alejado de la habitación de Astrid, ya que no quería que esta escuchara de lo que iban a hablar, algo que impacientó a Hiccup, pues estaba desesperado con toda aquella situación, y a pesar de que ya habían concluido que le había pasado a su esposa, desconocía las causas y quería o más exigiría respuestas.

Pronto, al salón a donde llegaron, se le unieron Valka y Stoick, que recién se enteraron de las nuevas, así como Eret, Snotlout, Fishlegs, los gemelos y Gema.

— ¿Por qué Camicazi?... ¿Por qué Astrid olvidó todo lo de la guerra? —Cuestionó Hiccup frustrado.

La reina lo pensó antes de responder, ya que no le resultaba fácil.

—Bueno… lo que creo que es que la misma Astrid suprimió sus memorias para no recordar lo de la guerra, aunque también creo que puede ser por causa de cómo quedó su corazón… esas son las dos teorías que tengo.

— Pero… ¿el tener así su corazón le habría causado tal impacto? Y… ¿Por qué específicamente no recuerda lo de la guerra?

—Mmmm… creo que…después de todo el traumatismo por el que ella pasó es posible que su cuerpo reaccionara suprimiendo esos recuerdos que para ella le fueron muy dolorosos, para de alguna forma protegerse así misma, ya que si no mal recuerdo, todos ustedes me dijeron que se levantaron debido a un recuerdo de la guerra. ¿No fue así?

—Así fue, precisamente cuando Draugr me arrancaba el corazón. —recordó Heather sintiendo la piel de gallina.

Los varones elegidos también concordaron con la vinter, todos habían despertado debido a esa experiencia que habían sufrido.

—Imaginen un escenario en donde, aunque fuera inconscientemente, estuvieron repitiendo aquel momento que para ustedes fue doloroso, si Astrid pasó por algo similar, lo más factible es que su cuerpo reaccionara de esa manera, pensando que era lo mejor para ella, además que, ella es diferente a todos nosotros, basta con sólo mirar que no se ve tan débil a como ustedes cuando despertaron.

—Camicazi… ¿Qué podemos hacer para que recupere la memoria? —Preguntó Stormfly preocupada.

—Da igual que su cuerpo hubiera hecho eso para protegerse, creo que ella misma se dará cuenta de que algunas cosas ha cambiado y de nuevo sufrirá. —Respondió Camicazi. —Así que lo más sensato sería contarle la verdad.

—Pero… ¿Cómo? —Preguntó Axel sintiendo nerviosismo.

Camicazi no supo cómo responder ya que como quiera había demasiadas cosas que eran muy críticas.

—Por el momento, creo que debemos contarle sólo algunas cosas sin entrar tanto en detalles, en lo que se nos ocurre otra cosa.

—Y… ¿quién lo hará? —Preguntó Nero tragando algo de saliva.

—Lo mejor es que sean sus padres. —Señaló la seid a los reyes. —Yo los puedo acompañar, si quieren, en caso de que se altere…

—Sería lo mejor. —suspiró Brianda. —Y es mejor que volvamos con ella, ya que, conociéndola, se va a querer levantar de la cama y verá todo cambiado.

—Bien, entonces vayamos.

Tanto Axel, como Camicazi y Brianda se encaminaron de vuelta a la habitación de Astrid, dejando al resto del grupo atrás. Estando ahí sin poder hacer nada, Hiccup, nuevamente sintió frustración, tanto, que quería desquitarse con las paredes o con cualquiera que se le pusiera enfrente.

—Tranquilo Hiccup. —trató de calmar Nero poniendo una mano sobre su hombro.

—¡Claro! ¡Qué fácil para ti!… ¿no?! —Recriminó este molesto quitándoselo de encima. — ¡A ti si te recuerda!

—¡Ja! ¿Y crees qué es algo bueno? ¡¿Qué acaso no escuchaste?! Tienen que contarle ¡todo!, y de seguro me odiará otra vez, con lo que me costó conseguir su perdón. Además, no pienses lo que no es ni será.

Hiccup exhaló sintiéndose un idiota, ya que Nero tenía razón, no había una situación favorable para nadie; su lady sufriría al momento de que se enterara que cierta criatura ya no formaba parte de su vida, mientras que su amigo, corría nuevamente el riesgo de ser repudiado por ella otra vez y, para colmo, probablemente le daría un ataque al corazón al saber que ya estaba casada.

—Lo siento.

—Descuida, lo comprendo.

—No se desanimen chicos. Hay que pensar en algo productivo. —Opinó Heather acercándose a ellos.

—No sé, es que… ahorita no puedo pensar. —se sacudió Hiccup sintiendo que la cabeza le estallaría. —Tengo que escuchar lo que le van a decir.

Dicho eso, salió corriendo rumbo a la habitación, Nero lo siguió y detrás de él fueron Toothless y Stormfly. Viendo que no había más qué hacer, Heather y Spinel también los siguieron dejaron al resto atrás.

Cuando Hiccup llegó a la entrada de la habitación, juntó su oreja a la puerta para escuchar y Nero hizo lo mismo poniéndose del lado contrario a él, mientras que los dragones curiosos se agacharon y se posicionaron de la misma manera, como unos metiches curiosos, mientras que Heather y Spinel, solo permanecieron detrás de ellos, para cuidarles las espaldas.

OOOOOoooooOOOOOO

Después de haberse quedado sola, Astrid se había echado sobre la cama tratando de moverse para quitar el entumecimiento de sus piernas, poco había logrado cuando los minutos pasaron y la puerta de la habitación se abrió nuevamente, mostrando a sus padres y aquella mujer extraña que le había dicho era una "seid" y la cual llevaba una vasija pequeña.

—Hola nuevamente Astrid, te traje esto para que recuperes energías. —le ofreció Camicazi la pócima.

Astrid apenas estaba por tomar el recipiente cuando el penetrante olor del batido le llegó a la nariz y en sí a todos sus sentidos.

—No, gracias. —se lo devolvió asqueada.

—Vamos Astrid, tienes que beberlo, es una medicina que te ayudara a levantarte más rápido. —le explicó Axel.

—Pero huele asqueroso.

—Astrid…Obedece. —ordenó el rey con seriedad.

Cada vez que su padre la miraba así, sabía que no podría librarse de lo que le pidiera, así que, con recelo, tomó el recipiente y tratando de no respirar se tomó el menjurje de un solo sorbo.

—Muy bien Astrid, vas a ver que pronto sentirás más fuerzas. —felicitó Camicazi.

—Eso espero, porque sabía asqueroso.

—Bueno, entonces… —suspiró su madre sentándose a su lado. —Creo que es hora…

—¿Hora de qué?

—De que nos escuches. —exhaló Axel. —Sobre lo que ha pasado…

—¿Los extraños esos en mi habitación? ¿y la supuesta guerra esa?

El matrimonio asintió.

—Muy bien… pues cuentéenme…

Los reyes se miraron entre sí, tratando de decidir entre sus miradas quien sería el que lo diría; sin embargo, después de unos breves segundos, Axel tomó aquella responsabilidad como el hombre de la familia y respectivo rey que era. En lo que se decidían, Astrid empezó a inquietarse que empezó a sobarse las manos, aunque con mucho cuidado, ya que desde que había despertado notó ese molesto vendaje, así como una sensación incomoda en su mano que se extendía a lo largo de todo su brazo.

—¿Qué me pasó? —susurró para ella misma, pero lo suficientemente fuerte para que los demás la escucharan.

—Bien… Astrid. —comenzó Axel frotándose las manos con nervios. — ¿Por dónde debo empezar?

—Por el principio estaría bien… y si no es mucho pedir que fuera rápido, ya que quiero ver a…—Dudó al ver a la seid entre ellos. —A… ver…a ya saben quién.

La indirecta fue bien captada para los tres, y el rey sintió más nervios por no saber cómo abordaría la situación.

—Muy bien Astrid, mas lo que te tengo que decir no se puede hacer "rápidamente", por lo que quiero que escuches atentamente todo lo que voy a decir y que estés calmada. —Pidió Axel.

Astrid tragó saliva al escuchar la seriedad con la que su padre hablaba, pero aun así asintió aceptando sus condiciones, ya no hizo ningún comentario y esperó a que su progenitor comenzara.

—Hija, para empezar… no tienes 18 años, tienes 22.

La primera confesión, hizo a Astrid dar un pequeño gritó ahogado sin embargo no dijo nada y le permitió a su padre continuar, sin embargo, algo dentro de ella empezó a calar como un mal presentimiento.

—Hace seis meses más o menos acabamos con una terrible guerra que se desató por toda Himmelen…

El rey le empezó a contar los detalles más cruciales en la guerra, sin mencionar lo de Danger, la relación de Hiccup y la inicial traición de Nero; resaltando solamente su alta participación como el quinto elemento y el poder que ella poseía, así como el cómo había terminado en esa cama sin memorias.

Ante todo lo que narraba su padre, Astrid sólo asentía sintiendo un nudo en la garganta por lo pasado, pero confundida en ciertas partes ya que su padre en ningún momento había mencionado el cómo había iniciado la guerra, solo le detalló el final de esta, tampoco le decía nada de su compañero; sin embargo, una parte de ella quería creer que era porque su pegaso aún se encontraba resguardado en el lugar secreto que le tenían en el palacio, cosa que descartó después cuando su padre le contó acerca del nuevo Bertrol, su aparente nuevo hogar.

Cuando el rey terminó, Camicazi lo felicitó discretamente por cómo había abordado todo, mas el rey no se sentía seguro, ya que veía a su hija muy silenciosa lo que le daba a entender que ella misma estaba sacando sus propias conclusiones.

—Ahora que tu padre te contó esto ¿recuerdas algo hija? —trató Brianda de que hablara.

Astrid negó con su cabeza.

—¿Algo que quieras decir entonces? —preguntó Axel.

La neutral exhaló con su mirada baja, no podía ver a sus padres a los ojos, temía lo que pudiera encontrar en sus facciones.

—Entiendo lo de la guerra y cómo terminé así. —suspiró. —Pero… hay algo que debo de saber…

Pese a los sentimientos que la agobiaban, levantó su mirada hacia su progenitor y no importándole si estaba la seid presente, pregunto:

—Papá… ¿Dónde está Danger?, ¿Mi tío lo está cuidando?

El rey Axel dio un gran respiro e incluso sintió sus ojos empañarse al recordar a esos dos seres tan queridos. Ver la reacción de su padre, inquietó más a Astrid, y temió por la respuesta.

—Hija… —susurró Brianda para tomar la responsabilidad ahora. — Mi hermano… tu tío… fue asesinado antes de la guerra, el enemigo lo hizo para crear una disputa entre lo branns y nosotros.

Con aquella revelación, Astrid apretó las sabanas de la cama con su mano, al mismo tiempo que se le formaba un doloroso nudo en la garganta.

— ¿Y... Danger?

—Danger también… murió. —Respondió Axel sin dar tantas explicaciones acerca de ese suceso.

Astrid trató de contener todos sus sentimientos dentro de ella al escuchar aquello, pero la respiración pronto se le aceleró conforme trataba de absorber sus mucosidades y en sí todo lo que quería salir de ella, cuando las primeras lágrimas salieron de sus ojos y el nudo de su garganta estalló con un quejido, fue cuando inevitablemente rompió en llanto.

Su llanto resonó en toda la habitación que hasta la misma Camicazi no pudo evitar contagiarse y llorar, así como Axel y Brianda que, sólo la abrazaron fuertemente para consolarla, pero el dolor que sentía Astrid era demasiado que no le fue suficiente, ya que no sólo sentía la muerte de su tío, estaba reviviendo nuevamente todas las sensaciones de un enlace roto.

OOOOOoooooOOOOO

Detrás de la puerta, los elegidos escucharon todo, a Hiccup se le rompió de nuevo el corazón al escuchar a su lady llorando con tanta tristeza, ya que podía sentir a la perfección el dolor de ella, y estaba desesperado, quería golpear la puerta hasta hacerla trizas, entrar con ella, abrazarla, besarla y consolarla, pero cómo hacerlo, si ni siquiera lo recordaba, se lamentó recargando la cabeza en la puerta.

"¡VÁYANSE! ¡NO QUIERO VER NADIE!"

"Pero Astrid…"

"Por favor… no quiero ver a nadie."

Hiccup reaccionó de nuevo al escuchar los gritos desconsolados de su esposa, y no pasó mucho tiempo cuando el rey aceptó retirarse junto con Brianda y Camicazi. Al escuchar los pasos cerca de la puerta, hizo al montón de oyentes alejarse de su sitio, justo antes de que los reyes abrieran la puerta y salieran seguidos de Camicazi.

— ¿Escucharon todo? —preguntó el rey limpiándose las lagrimillas.

—Sí, señor —Respondió Hiccup apenado.

—Bien, entonces… cómo pudieron escuchar las cosas pues…—el rey no pudo continuar de sólo recordar lo mal que se había puesto Astrid.

—Debe haber una manera de hacerla recordar señor… ¡dioses! si tan sólo Danger estuviera aquí. —se lamentó Hiccup apretando los puños

— Oigan, pero ¡está Riziko!, ¿y si le pedimos que hable con ella? —ideó Toothless para tratar de animar al grupo. —O mejor aún, ¡hacerlo pasar por Danger!

—Que tonto, Riziko es de color negro. —Bufó Stormfly rodando los ojos.

—Un poco de pintura y listo. —siguió ideando el dragón.

— ¡Claro!, y ¿por qué no de una vez le arrancamos un ala? —Respondió Stormfly sarcásticamente.

—Rayos… buen punto.

—Aun así, no es mala idea. —susurró Hiccup para espanto de todos. —No de arrancarle el ala, si no de que hable con ella, tal vez ver otro pegaso la reconforte.

—Puede ser. —opinó Axel. —Aunque creo que por el momento es mejor dejarla a solas, ¿por qué no van mientras a buscar a Riziko?

—¡Sí, vamos! Creo que lo vi descansado por los jardines ¡andando! —apresuró Heather.

Pronto todos los presentes, a excepción de los reyes y Hiccup, la siguieron rápidamente en dirección a las afueras del palacio.

—Ve muchacho. —apresuró Axel al ver que Hiccup estaba indeciso de ir, a pesar de que había sido su idea. —No hay nada más que hacer por el momento.

El brann asintió y comenzó a caminar no sin antes darle un último vistazo a la puerta que lo separaba de su esposa; confiando ciegamente en que Astrid, estaría bien, que era fuerte y que tal como en el pasado, abordaría sabiamente lo de su enlace roto con el pegaso.

OOOOOOoooooOOOOO

Parecían haber pasado horas desde que sus padres y la extraña chica rubia la habían dejado sola. Astrid en posición fetal, seguía llorando la muerte de su amigo, de su tío, y seguía maldiciendo aquella guerra, la cual le había contado su padre había sido desastrosa.

¿Cómo era que no la recordaba? ¿Cómo era que la había sobrevivido sin su amigo? Había muchas cosas que seguía sin comprender, pero que tampoco le interesaba saber, sólo quería dormir y no saber más, pero aquello también le resultó imposible debido a la pócima que le había dado Camicazi, y que ahora le tenía más despierta que nunca.

—Maldita guerra. —Masculló entre dientes.

Golpeó con la mano derecha el colchón queriendo desquitar su furia con este, pero la jugada le salió al revés pues la mano resintió aquel golpe. Su padre no le había dicho que le había pasado en la mano, así que con furia se empezó a sacar el vendaje para ver qué tan grave era, y hacerlo le causó más rabia ya que parecían ser metros y metros de vendaje, mas cuando desenvolvió su mano, terminó boquiabierta al ver la enorme herida que ahora cruzaba por el centro y se veía por ambos extremos. La herida estaba suturada y casi cicatrizada, pero por como dolía suponía que por dentro sus tejidos aun se encontraban sanando.

—Maldito monstruo. —Bramó echándose en la cama, sin poder dejar de ver aquella cicatriz. —Sin cicatrices no es divertido… ¿no, Danger? —recordó con tristeza.

Hundió su cara sobre la almohada queriendo olvidarse de todo aquel dolor, olvidarse de todo para sumirse en la oscuridad; algo que le resultó imposible cuando de pronto sintió que la habitación se iluminó más de lo que ya estaba, y pensando que era por las ventanas, se levantó como una fiera para cerrarlas, mas quedo estática al ver que la luminosidad no era por causa de la luz del exterior si no por la visita inesperada de un pegaso color blanco.

—Danger…

Hola Astrid, que bueno que ya despertaste. —Saludó el pegaso con tranquilidad.

La de la cama no pudo evitar derramar unas lágrimas.

No llores Astrid, no debes estar triste… ya todo pasó.

—Pero tú…

Nada de "peros". —Regañó este relinchando. —Estás viva y deberías estar agradecida.

Astrid bajó la cabeza avergonzada, Danger era el único ser que podía hacerle entender cuando se ponía necia con algo.

—Sin embargo, ¿cómo le hago? O más bien… ¿Cómo lo hice? Estoy muy confundida.

Pasaste por mucho Astrid, pero conociste buenas personas en el camino, eso te ayudó, por eso no te encierres en tu dolor, sal y disfruta del nuevo mundo.

— ¿Sin ti? —Preguntó con tristeza.

Danger se acercó a su compañera para darle un golpecito en la frente con su hocico.

Así es, tu y yo ya tuvimos nuestro momento… ahora le corresponde a otro seguir con mi trabajo.

— ¿A otro? ¿A quién? —Preguntó intrigada.

Danger rio para sus adentros y le dio otro golpecito con su hocico.

Hay muchas personas que te quieren allá afuera, en especial una, si tú quieres, puedes averiguarlo o siempre puedes crear nuevos recuerdos… es tu decisión. —finalizó dando unos pasitos en reversa. —Es lo único que te puedo decir, me tengo que ir.

— ¡No, por favor!

Llegara el momento de vernos nuevamente mi querida amiga, por lo pronto a otro le corresponde cuidarte.

A pesar de ser una especie de despedida Astrid pudo notar una ligera burla en la voz telepática de su pegaso, y sospechó que algo le ocultaba, pero por lo que se veía no se lo diría, por lo que insistir sería inútil.

—Entonces… ¿así nos despedimos?

Así es, hasta entonces Astrid.

—Hasta entonces Danger, ya tendré oportunidad de molestarte luego. —Amenazó con una sonrisa.

El pegaso asintió feliz a las palabras de su ama, y sin decir más, se empezó a envolver en una luz brillante que se incrementó al momento que extendió sus dos resplandecientes alas, para sorpresa de Astrid que, se alegró de saber que de una forma u otra su amigo era capaz de volar nuevamente por los cielos.

—Hasta luego Danger. —susurró Astrid al momento que su amigo se desvaneció frente a ella y la habitación volvió a tomar su luminosidad normal.

Aun sentada sobre la cama, se limpió las lágrimas y reflexionó la inesperada visita de su amigo, el cual tenía como siempre la razón en todo, habían acabado con una terrible guerra, por lo cual ella debía estar feliz de seguir con vida y por la oportunidad que le habían dado.

Así que, con renovada energía y esperanza, se levantó de la cama dispuesta a conocer el nuevo mundo, aunque, antes de eso, creyó que le era conveniente primero aprender a caminar, ya que sus piernas aún estaban poco entumidas. Comenzó a caminar como un bebé en sus primeros pasos, alrededor de la habitación, cuando sintió más movilidad y que casi ya no se tambaleaba, se preparó para salir.

Exploró la habitación, la cual tenía anexa un cuarto de baño muy parecido al de Noytrol, ahí tomó una rápida ducha en donde vio las demás cicatrices que tenía como resultado de la guerra, luego, prosiguió a vestirse, en el armario que había también en la habitación, encontró ropa extraña y opaca, muy diferente a la de Noytrol, pero que le gustó, se puso un blusón largo color azul combinado con unos leggins negros y botas afelpadas del mismo color.

Luego, se cepilló el cabello para quitarse los nudos, al hacerlo notó que lo tenía más largo y eso le gustaba, ya le lucía muy bien suelto y en lo que se terminaba de secar, buscó en la habitación un vendaje limpio para su mano, había buscado primeramente en el cuarto de baño pero no encontró, luego en el armario, pero tampoco, luego paso a los muebles alrededor de la habitación y finalmente a los que estaban a un lado de la cama.

Al abrir el cajón del buro anexo a la cama, encontró los vendajes y algunas pomadas; sin embargo, cuando los alzó, encontró algo peculiar que llamó su atención: un collar que tenía como colgante un cristal translucido y un anillo, para ser especifico una argolla matrimonial.

—Ha de ser de una de las personas que me ha cuidado.

Y sin darle mucha importancia y tampoco haber leído la inscripción del anillo devolvió el collar al cajón y sólo tomó lo que necesitaba.

Habiendo terminado, salió de la habitación no sin antes mirar por ambos extremos del pasillo, después caminó sigilosa y silenciosamente por estos, admirando el techo, las paredes e incluso el lustroso piso por el que caminaba. Aquel lugar se le hacía muy parecido al palacio de Noytrol, pero a la vez le era diferente.

Cuando llegó al final del pasillo, se encontró con unas escaleras, y conforme las bajaba comenzó a escuchar ruidos y pasos de personas que de seguro ahí vivían o trabajaba. Su plan era pasar desapercibida por todos esos extraños, para buscar ir a buscar a sus padres o a Nero.

— ¡Mira es Astrid!

De repente escuchó que alguien la había llamado, al buscar vio que se trataba de una chica rubia de largas trenzas, que se le acercó presurosa junto con otro sujeto que se parecía mucho a ella.

—¡Hola Astrid! nos dijeron que perdiste la memoria. —saludó Ruffnut con simpatía. — ¿Qué se siente?

—Disculpa, ¿te conozco?

— ¡Oh! ¡Es cierto! —Gritó Tuffnut emocionado.

Luego ambos gemelos se vieron con complicidad y rieron.

—Claro que te conocemos querida Astrid. —Dijo Tuffnut poniéndole un brazo por encima de sus hombros que rápidamente esta retiró. —Fuimos tus mejores amigos durante la guerra, éramos inseparables.

— ¿Inseparables? —Dudó la neutral.

—Sí, solías neutralizarnos para los tres poder experimentar la caída libre, creo que deberíamos intentarlo otra vez ¿No crees? Hay un risco genial cerca de aquí.

— ¿Un risco? ¿Neutralizar?, ¿Ustedes son elementales?

—Vinters para ser exactos. —aclaró Tuffnut. —Entonces… mi estimada amiga desmemoriada ¿quieres ir a lanzarte por el risco?

— ¡No!, ¡claro que no! No estoy loca.

— ¡Bu! Pensamos que con la perdida de la memoria estabas loca.

Astrid frunció el entrecejo, y dudó que esos dos fueran "cercanos" a ella, aunque sabían su nombre y por ende la conocían, por lo que pensó podía utilizarlos.

—Y si en lugar del risco, me llevan a donde están mis padres o Nero. —Pidió con una sonrisa fingida. —Sí lo hacen, eh… volveré a neutralizarlos… como dicen… que hice.

— ¡Eso sería genial! —Aplaudió la vinter. — ¿Dónde estarán? Creo que vi a tu madre por la cocina.

— ¿Me llevarían?

— ¡Por aquí!

Ruffnut de inmediato la estiró del brazo arrastrándola por varios pasillos y salones; la gente que trabajaba en el palacio sólo vio y sintió la suave brisa que los gemelos dejaban con su entusiasta energía, misma con la que empujaron la puerta, al momento de que llegaron a la cocina.

— ¡Par de locos! ¿Qué les he dicho sobre abrir las puertas así? —regañó Phelma, pues la entrada de los gemelos fue acompañada por una ventisca que alborotó el fuego de los fogones en donde estaba cocinando.

—Estoy seguro de que muchas cosas que no recuerdo. —Respondió Tuffnut.

— ¿Phelma? —se asomó Astrid por detrás de los gemelos.

La gruñona mujer, suavizó su molesta mirada al ver quien los acompañaba.

— ¡Princesa! —exclamó el ama de llaves con exageración.

Astrid se asustó un poco con su reacción, aunque suponía era normal, ya que habían pasado algunos meses para su conocida, mientras que ella tenía la sensación de haberla visto el día anterior.

—Qué bueno que ya esté con nosotros…—Saludó Phelma dándole un sofocante y apretado abrazo.

—Bueno yo según te vi ayer… pero ahora dicen que han pasado no sé cuántos años. —dijo esta tratando de hablar entre el abrazo.

—Tres años, casi cuatro. —recordó Camicazi quien estaba también en la cocina alimentando a sus hijos.

— ¡Tú! —Señaló Astrid al momento que Phelma la soltó. —Lo siento… ¿Mikazi...?

—Camicazi. —Ayudó la reina. —Qué bueno que te hayas decidido a levantarte.

—Sí, princesa… la extrañábamos. —Dijo Gustav también presente.

— ¡Gustav, mírate! Eras… más pequeño ayer.

—Ya tengo dieciséis, casi diecisiete. —Presumió el neutral. — ¡Y tengo un dragón como compañero!

— ¡Wow! ¿Un dragón?… eso es… genial. —Dijo tratando de parecer animada, aunque todo se le hacía extraño.

—Princesa… ¿No se acuerda de mí? —Interrumpió Eret Jr. bajando de su asiento para acudir con ella.

Astrid al ver a ese niño se le hizo extremadamente dulce, sin embargo, tampoco lo recordaba.

—Lo siento pequeño.

—Descuida Astrid, no hay problema si nos volvemos a presentar. Yo como ya lo había dicho, soy Camicazi, reina de ciudad Aqua en el reino de agua, como te había dicho soy seid, larga historia, si quieres después te lo cuento y él es mi hijo Eret Jr. —Presentó al niño que hizo una respetuosa reverencia frente a ella. —Él es un vann por herencia de su padre y la bebé… —Tomó a su hija que en ese momento estaba en una periquera. —Es la pequeña Astrid Haper.

—¡Oh! ¡Se llama igual que yo! Es decir, sólo Astrid. —exclamó la neutral sorprendida.

—Así es, de hecho, porque la nombramos así en tu honor. —Contó la reina.

Astrid se sonrojó, y no supo cómo reaccionar ante aquello. Esas personas realmente la conocían y muy bien al parecer, y empezó a comprender por qué Danger le había dicho que había muchos que la querían y la esperaban.

—Y yo soy Ruffnut. —Se presentó la vinter señalando a su hermano. —Digo yo soy Ruffnut. —Corrigió señalándose. —Él es Tuffnut.

Astrid sólo asintió, estaba a punto de presentarse también, aunque recordó que a ella ya la conocían.

—Deberías salir Astrid. —Aconsejó la seid. —Hace un lindo día allá afuera.

— ¡Nosotros te acompañamos! —Se apuntó de inmediato Ruffnut.

—Gustav… creo que la deberías acompañar también. —Pidió Phelma temiendo por su seguridad a lado de los gemelos.

—Lo que órdenes. —Obedeció el muchacho levantándose de su asiento.

—Quisiera ir con mis padres o con Nero si no les molesta.

Phelma y Camicazi se vieron entre sí, no sabían dónde estaban los reyes, pero sí sabían dónde estaba el vann.

—Nero creo que está afuera con los demás. —Dijo Camicazi.

—Entonces iré, muchas gracias.

—¡Espere princesa! —la detuvo Eret Jr.

—Oh… ¿qué pasa?

—Sólo quería enseñarle lo que ya puedo hacer.

Astrid, curiosa, se puso de cuclillas para estar a la altura del niño quien con la mano alzada trataba de manipular su elemento. Le era asombroso ver aquello, ya que, con la perdida de sus recuerdos, sería la primera vez que vería a alguien hacer uso de su elemento. Eret Jr., puso todo su esfuerzo en aquello y para cuando logro su cometido, formó un pedacito de hielo en su mano.

—Para usted princesa.

Esta la tomó sintiendo el frio del hielo, aunque era muy frágil y se derretía rápido; sin embargo, al ver aquel pedazo de hielo le generó cierta nostalgia.

Fría como un pedazo de hielo…—Susurró en voz baja.

OOOOOooooOOOOOO

En las afueras del palacio, elementales y compañeros de enlace llevaban horas suplicándole al pegaso por que viera a Astrid, pero este no accedía. Riziko yacía acostado en el verde césped a la sombra de un enorme árbol y sólo bostezaba cansado.

—¡No puedes ser tan egoísta Riziko! sólo debes hablar por unos minutos con la tataranieta de tu compañero. —Gruñó Hiccup al ver al desganado pegaso.

No creo poder ser de mucha ayuda. —bostezó. —Además que creo que todo se resolverá.

— ¿Cómo puedes estar tan seguro? —insistió el brann.

Intuición de pegaso. —se estiró el equino en su lugar. —Así que… déjenme en paz.

Toothless enfureció.

—Pues mi intuición de dragón dice que si no levantas tu trasero del césped yo…

"¡Amigos!"

El dragón y los demás, se volvieron hacia la que había gritado, viendo que era Ruffnut, la cual animosamente señalaba a la compañía que llevaba, la cual estaba apenada con tanto señalamiento.

Ya ven… se los dije. —Bostezó Riziko cansado, para luego ponerse en sus cuatro patas.

— ¡Dioses! Hay otro pegaso. —susurró la sorprendida Astrid al verlo.

Mucho gusto princesa…portadora del quinto elemento, mi nombre es Riziko. —Se presentó el pegaso educadamente.

Hiccup, Toothless, Heather y Spinel no pudieron evitar verlo feo por el repentino cambio que dio el pegaso.

—Ah… eh… mucho gusto. —saludó Astrid dando una leve reverencia.

— Eh… ¡Astrid!… ¿qué haces aquí? —Preguntó Hiccup nervioso.

— ¿Disculpa? —se reincorporó esta molesta. —Creo que puedo salir cuando yo quiera.

Hiccup sonrió nervioso, y por un momento quiso darse de golpes contra el árbol.

—No… lo que quise decir fue que… que lindo verte aquí… ¿Cómo te sientes? —corrigió sintiéndose un tonto.

—Creo que sentiría mejor si me dijeran quiénes son ustedes. —respondió esta cruzándose de brazos.

Y por como había respondido, todos concluyeron que estaba mucho mejor y que su falta de memoria no había afectado para nada su personalidad.

—Y… ¿bien? —preguntó Astrid haciendo un esfuerzo por conocer otra vez a esa gente. —¿Son elementales?

— ¡Ah, sí! Yo primero. Hola Astrid, mi nombre es Heather, soy una vinter… ella es mi compañera Windshear. —Presentó al fulj.

—Y yo soy Spinel, jorden… y Kaiser es mi compañero. —Se presentó el muchacho y el lobo respetuosamente para no incomodarla.

—Hiccup, brann…—se presentó este cansado y cabizbajo, algo que no pasó desapercibido por Astrid.

—¡Yo soy Toothless! Compañero de Hiccup, y en realidad soy un dragón como te mostré en la habitación. —se presentó el furia más animado que su hermano.

—Y yo soy Stormfly. —Se presentó la nadder. — No tengo compañero… aunque soy pareja de Toothless.

Luego siguieron los demás, Astrid saludó a cada uno de ellos, tratando de grabarse sus nombres, así como las de sus respectivos compañeros, conociendo así a Snotlout, Fishlegs, Eret y Gema. Nero afortunadamente no tuvo que presentarse, pero si tuvo que ocultar el hecho de que era un vann y para presentar a su compañero, Nightmare mintió por él, diciéndole a Astrid que habían hecho el enlace durante la guerra.

Después de las presentaciones, todos enmudecieron sin saber qué más decir o hacer; Astrid aún estaba muy confundida, viendo todo el esplendor alrededor y recapitulando todo lo que había vivido en ese día y lo que había en ese nuevo mundo: otro pegaso que en cierta forma era muy parecido a Danger, dragones que se podían convertir en humanos y otros que no, había fuljs, lobos e hipocampos y para mayor asombro, elementales conviviendo en paz con neutrales. Lo que pensó que nunca vería ahora lo tenía frente a ella, y era como estar en un sueño.

Definitivamente ya no estaba Noytrol, y Danger tampoco estaba más con ella, pero a cambio, ahora tenía a un grupo de personas y criaturas que al parecer la estimaban demasiado, lo único que ignoraba era que, el muchacho de ojos verdes que la miraba de manera penetrante era el que más la amaba.

Continuará.

Editado 23 de junio de 2019

Reviews 2019

Jessi: no se puso mi comentario en la anterior, porque lo guardé antes de ponerlo XD, pero muchas gracias por tus palabras, esperó algún día encontrar el tiempo para poder hacer original esta historia y que si al publico le gusta, se lea en todo el mundo XD. Espero seguirte leyendo, saludos.

Nina: XD, que sufra, todavía le falta sufrir, espero te haya gustado, saludos.

Sonic: Efecto deseado, espero te haya gustado que empieza lo bueno. Saludos.

Comentarios 2015

¡Dioses! Creo que esto puede ser largo, XD, pero trataré de acabarlo en dos capítulos o tres o cuatro capítulos. No me maten. En este final digamos que Danger le pasó la cuenta a los demás. ¿Lo notaron? XD

Ahora sí la sección de comentarios y dudas.

Alexa: XD, espero que haya pasado ya el susto, tanto en el fic como en tu ciudad, que preocupada nos diste. XD. Saludos.

Maylu liya: Creo que serán más partes, echo mucho rollo debería censurarme un poco, espero te haya gustado la segunda parte. Saludos.

Jessy Brown: XD, aun no termina eso no es seguro ahora empezará el proceso de recuperación de memoria. Saludos.

Diane: XD, lo siento Jajaja por eso dije lo de la risa malvada de bruja, porque este final será más largo que el original. Saludos.

Mad fine: Que bueno que tengas cuenta en Fanfiction, hablé con la otra chica y me canceló, aunque lo retos son por Facebook de igual manera no te detengas y escribe si sale nuevo contrincante igual te puedo avisar en Fanfiction. Saludos.

The ridel sel: Así es, digamos que este final es para la esperanza de ellos, el final que se me hace que todos hubieran deseado feliz de alguna manera aunque ya saben que para alcanzar la felicidad hay que vencer ciertos obstáculos de la vida. Saludos.

SAM ARCHER: Siento haberlos matado en el final original, ya que siento que eso le da más profundidad y resalta el mensaje que quería dar, aun así trataré que el mensaje también salga en este así como resaltar los enlaces y las relaciones. Saludos.

Nina Chilena: Se supone, por el momento ya despertó y creo que ya se está llevando de maravilla con Hiccup, nótese el sarcasmo. Saludos.

Navid: Sólo es cuestión de esperar lo que pasará, aunque espero se haya notado el momento nostálgico de Astrid. Saludos.

Dragonaj: Yo también quiero hacer el tráiler del fic así que nos podemos asociar no hay problema XD, espero ye haya gustado esta segunda parte. Saludos.

HeiMAo3: Lo siento, :x, espero te haya gustado esta segunda parte y haya sido más discreto al leerlo. Saludos.

Tris: Bueno pues ya te aconsejé lo que pude, con respecto al del final alternativo no va a ser posible sorry. Saludos.

Steffani: Yeii notaste el Nema indirecto, que bueno que te haya gustado el capítulo. Espero que este también. Saludos.

Vivi: XD, lo siento, lo de las memorias nunca se me pasaron por la cabeza, lo de los dioses digamos que se los pidieron prestados por un momento, pero se los devolvieron ya que se supone que deben seguir dando el ejemplo como los antepasados. Saludos.

Unbreakablewarrior: Que bueno que te haya gustado esta opción de final alternativo, aunque por el momento no es un camino de rosas. Saludos.

Dragon viking: Todos la ayudarán a recordar, ya verás de qué manera, espero te haya gustado esta parte. Saludos.

Georgie Skandar: XD, yo también espero terminar, pero por lo que veo estará un poquitín largo, ya que no abarcó lo que quiero poner por capítulo. Saludos.

SEBAS GG: Sorry XD, aquí está la continuación, espero poder actualizar lo más rápido que pueda, que al cabo este final ya se está bien establecido. Saludos.

Dragons: Ja es cierto, le faltó decir eso, pero bueno ahora falta ver qué pasará con ellos y con el resto del grupo. Saludos.

Vanesa Veltran: Muchas gracias, espero este capítulo te haya gustado. Saludos.

Fanatico Z: Olvidó de la guerra en adelante como ya se dijo en el fic, ahora a esperar y leer si la recupera o no. XD. Saludos.

A los seguidores, favoritos y lectores anónimos. Hasta la próxima. Saludos.

18 de Septiembre 2015