Capítulo 52: Miedo Janine
Llevaba dos semanas trabajando en la misión con Dimitri y los otros y hasta el momento todo estaba marchando bien, habíamos logrado desbaratar la entrega de dos grupos de adolescentes que iban a ser vendidas por los obscuros y habíamos capturado a los moroi que estaban a cargo de ambas operaciones, después de un intenso interrogatorio logramos aprender más sobre su organización y sobre su próximo golpe y confirmamos algunos nombres y locaciones de las cabezas al mando de todo. Los moroi estuvieron encerrados por unos días en nuestro sótano y fueron entregados después a los alquimistas quienes los mantendrían prisioneros hasta que nuestra misión fuera completada, después de eso la corte real sería la encargada de enjuiciarlos y establecer las condenas respectivas. Belikov estaba impaciente, a pesar de los logros, él quería ir por los responsables de todo de inmediato y aunque Gabor y yo compartíamos el sentimiento, no podríamos hacerlo hasta que el grupo de inteligencia alquimista que nos ayudaba nos entregara la información detallada, planos, cantidad de personas, tanto moroi como strigoi que encontraríamos allí, armas y otros detalles de la fortaleza donde se escondían las escorias que tanto queríamos atrapar. Hasta entonces solo podíamos continuar entorpeciendo su negocio, hoy iríamos a un club dónde los malditos comercializaban drogas y mujeres que habían secuestrado en distintos lugares de Europa.
Boris Gabor y Danna Müller serian nuestro señuelo, ellos se reunirían en el club con un distribuidor para recibir la droga, Bernard un moroi usuario de fuego, Hellen una usuaria de tierra, Belikov y yo iríamos al bar como clientes regulares, los ocho restantes se quedarían en los alrededores del lugar como turistas visitando distintos lugares y preparados por si necesitábamos refuerzos. Cuando llegamos al club me quedé perpleja hace muchos años que no entraba a un lugar así, era un antro oscuro, maloliente y repleto de gente de mala calaña, los lugares que había visitado con mi cargo Lord Szelsky eran bastante más exclusivos y refinados, incluso Abe con su fama de mafioso jamás se metía en lugares como ese. Dimitri habló a mi oído inmediatamente sacándome de mi estupor y nos dirigimos junto a los moroi a una butaca cercana a la mesa donde Gabor y Danna ya estaban instalados esperando a su contacto.
Una vez instalados comenzamos a estudiar el lugar y a su gente, Dimitri y Bernard se dirigieron a la barra para ordenar nuestros tragos y mezclarse un poco con otros clientes con el fin de sacar información sobre los particulares del lugar, cuando volvieron a la mesa, Danna y Boris ya estaban en compañía de Alan Johnson, el hombre que supuestamente les ayudaría a obtener la droga. Belikov y el Moroi se quedaron en la mesa vigilando de cerca la reunión de nuestros amigos y el señor Johnson mientras Hellen y yo hacíamos un recorrido por todo el antro fingiendo buscar el baño, la idea era localizar los lugares donde reuniones privadas se llevaban a cabo y a la vez averiguar donde se encontraban las habitaciones en donde tenían escondidas las mujeres secuestradas.
Una vez terminada nuestra minuciosa observación Hellen y yo nos metimos al baño y cerramos la puerta para que nadie nos interrumpiera, una vez allí comenzamos a enviar indicaciones de todas las salidas y entradas que tenía el lugar además de todas las puertas sospechosas que pudimos apreciar, uno de los otros guardianes que estaba en los alrededores también había informado sobre la sospechosa actividad que se llevaba a cabo en un edificio cercano al lugar, al cual habían ingresado varios "caballeros" acompañados por empleados del bar y que demoraban bastante en salir, ese edificio bien podría ser un prostíbulo donde seguramente encontraríamos a las mujeres desaparecidas.
Cuando nos reunimos con Dimitri y Bernard en la mesa, notamos que el señor Johnson ya no estaba con Boris y Danna y una nueva persona se había sentado con ellos, el tipo era un moroi que yo conocía bien y mi estómago se apretó de pronto pensando en que podía reconocerme, gracias a Dios que se nos había ocurrido ocultar lo más posible nuestra apariencia física y en este momento yo parecía ser una rubia de cabello largo gracias a una muy buena peluca y era la dueña de unos hermosos ojos verdes, al menos por unas horas. El hombre reunido con Danna y Boris era la primera persona a la que yo había servido como guardiana, el mismísimo Anthon Drozdov, en ese entonces él había tratado de abusar de mí y cuando me defendí él decidió atacarme con su magia de aire, Pavel que en ese entonces era el guardián de Luka Drozdov, el hermano de Anthon fue quien me salvo, ambos terminamos escondidos en un pequeño pueblo de Holanda y fuimos sacados de ahí por Abe Mazur. Unos años después de esos episodios volví a saber de ellos cuando me atacaron estando embarazada de Rose, en ese ataque mataron a mi suegra quien intervino para defender a la bebita en mi vientre y a mí, ellos se habían reunido con otros enemigos de Abe y habían jurado vengarse de él y de Janine Hathaway, tal como decía la nota que dejaron ese horrible día.
Volviendo al presente no era extraño que uno de ellos estuviera aquí en este bar de mala muerte, manejando un negocio de drogas y sexo, habíamos sabido desde el principio que ellos estaban involucrados, los intentos de Abe para rastrearlos y mantenerlos lejos de nuestra familia lo llevaron a encontrar las pistas sobre la verdadera naturaleza del negocio que llevaban los hermanos Drozdov, el cual estaba al mando de un hombre de gran poder y horribles tendencias perteneciente a la familia Zeklos. Unos minutos después mientras aparentábamos estar inmersos en una interesante conversación notamos que Boris y Danna se levantaron de la mesa para seguir a Anthon hasta una de las puertas dobles en la parte posterior del club, unos momentos después nosotros los seguimos con cuidado fingiendo dirigirnos a una pequeña pista de baile que estaba cerca de la puerta por la que nuestros amigos habían desaparecido. Gracias a los micrófonos y micrócamaras que todos llevábamos estábamos al tanto de lo que sucedía dentro de aquellas puertas y por esa razón supimos que habían seis strigoi en la sala donde Boris y Danna estaban ahora reunidos con el señor Johnson, Anthon Drozdov y una mujer humana que llevaba un vestido muy revelador y se sentó en las piernas del ultimo, por la forma que caminó para llegar hasta el maldito moroi era evidente que estaba borracha o drogada. El número de Strigoi no era alarmante para nosotros, eramos cuatro guardianes bien entrenados, dos ya estaban dentro de la oficina y nuestros compañeros de los alrededores ya estaban en alerta por si algo iba mal, además los moroi que nos acompañaban también tenían sus trucos bajo la manga, lo único que debíamos hacer era sacar a las personas de este antro antes de entrar en acción, por lo que Bernard puso su magia a trabajar para activar la alarma contra fuego. Una vez que el caos comenzó y todos empezaron a correr hacia la salida de emergencia Dimitri y yo irrumpimos en la oficina, lo primero que hice al entrar fue abalanzarme hacia Anthon que estaba distraído con el cuello de la joven humana, logré noquearlo fácilmente y esposarlo antes de que uno de los strigoi se me viniera encima, Boris y Danna ya habían entrado en acción y sacando sus estacas se enfrentaron a los Strigoi junto a Belikov quien en menos de dos minutos ya había acabado con uno de ellos. Cuando acabé con la strigoi que me atacó me dirigí a aprisionar al señor Johnson quien estaba en un rincón completamente aterrado atrapado en un círculo de fuego cortesía de Bernard, el moroi rompió el círculo de fuego y me dejo pasar para que pudiera esposar a Johnson y entonces uno de los strigoi que había mandado a Danna a volar se abalanzó sobre él y aprovechando su agotamiento debido al uso de magia enterró sus colmillos en su hombro sin que el moroi pudiera defenderse, en seguida me moví para detener al strigoi, pero este era viejo y muy fuerte, pude darle unos cuantos golpes pero ninguno fue suficiente y entonces otro de ellos vino hacia mí por la espalda, Dimitri también vino en mi dirección estábamos peleando juntos contra dos fuertes strigoi, los otros cuatro habían sido aniquilados, Gabor, Hellen y otro guardián ahora se encargaban de Danna y de Bernard y de los dos moroi que habíamos aprisionado. No sé cómo pasó pero el strigoi con el que estaba luchando logró darme un fuerte golpe en la rodilla que sonó sospechosamente como una fractura y dolió horriblemente haciéndome soltar la estaca mientras caía al suelo y entonces sentí los dedos de una mano helada y fuerte en mi cuello y un dolor agudo y penetrante en mi cuello, pude ver a Dimitri dejando a su strigoi y viniendo en mi ayuda, traté de decirle que no pero ningún sonido salía de mi boca, él logró estacar al strigoi que había perforado mi cuello y justo cuando mis ojos comenzaban a cerrarse el otro strigoi se abalanzó sobre él y enterró sus colmillos en el cuello del ruso, eso pareció hacerme entrar en acción, no podía dejar que esto pasara de nuevo, Rose nunca me lo perdonaría y a pesar de que casi no podía moverme debido a mi rodilla rota y la pérdida de sangre llegué hasta él justo cuando el strigoi lo soltaba escupiendo su sangre, en todos mis años como guardián jamás había visto algo así, el strigoi parecía asqueado y estaba tan atónito como yo, justo cuando empezaba a maldecir por el horrible sabor de la sangre de Dimitri una estaca lo atravesó por la espalda, era Gabor que había vuelto por nosotros y parecía tan sorprendido cómo nosotros por lo acontecido.
El viaje de vuelta a la mansión lo pasé dormida y cuando desperté estaba en mi cama con mi pierna inmovilizada en altura y una bolsa de suero intravenosa encajada en una vena de mi mano derecha.
—Sólo estará inmovilizada por unas horas— dijo una voz con acento ruso sentado en una silla cercana a mi cama —El suero es solo para rehidratarte estarás como nueva en dos días.
—Perfecto ¿y tú, no necesitas tratamiento?
—Mi pérdida de sangre fue mínima no como la tuya o la de Bernard.
— ¿Cómo esta él y Danna?
—Danna está bien, con unos huesos rotos pero nada grave, Bernard aún esta inconsciente, el doctor dice que es más por agotamiento que por la pérdida de sangre en sí, todos estaremos más tranquilos cuando despierte.
— ¿Y qué pasó con la misión? ¿Pudieron rescatar a las mujeres, las encontraron?
—Sí, el edificio que encontraron Davis y Parker era precisamente el lugar dónde los obscuros las tenían, pudieron rescatar a diecisiete de las veinte que estaban desaparecidas, tomaron prisioneros a tres moroi más, pero perdimos a Rojas, fue atacado por unos strigoi que vigilaban el lugar, antes de que llegara la ayuda.
—Tú, te pudimos perder a ti también— dije con verdadera preocupación, la razón principal por la que había venido hasta aquí era para asegurarme de que a Dimitri volviera con Rose sano y salvo y si no hubiera sido por un supuesto mal sabor en su sangre, no hubiese logrado cumplir ese objetivo —Rose no me lo hubiera perdonado, no debiste haber tratado de salvar mi vida.
— ¿Y Rose Hathaway me hubiera perdonado si no lo hacía? aún si yo hubiera sobrevivido no podría siquiera mirarla a los ojos si algo le hubiera pasado a su madre, algo que yo estaba en condiciones de impedir, además ni siquiera podría volver a los estados unidos, Abe probablemente hubiera acabado conmigo antes de que pudiera subirme al avión— no pude rebatir su argumento y entonces pase a la pregunta que más me intrigaba.
— ¿Qué fue lo que pasó allí, por qué él no pudo beber tu sangre?
—No lo sé, es igual de extraño para mí que para ti, pero ya lo estamos investigando, Abe dijo que cuando tuviera alguna pista me lo comunicaría, por cierto estaba muy preocupado por ti, dijo que lo llamaras en cuanto pudieras.
—Lo haré— le dije notando su expresión triste, tal vez pensando en lo mucho que le gustaría llamar a Rose después de nuestra experiencia, el miedo que te produce saber que pudiste haber muerto hoy, tomé su mano y dije con total convencimiento.
—No te preocupes, ella está bien y te ama, saldremos vivos de esto y estaremos con ella antes de lo que piensas.
—Eso espero Janine, ahora descansa, si quiero salir vivo de esto te voy a necesitar— yo solo sonreí él era un excelente hombre y estaba contenta de que mi hija lo hubiese encontrado, a pesar de todos mis peros por su edad y posición cuando su relación comenzó, sabía que debían estar juntos, él la haría feliz tanto como ella a él.
