Les traigo la última parte del capítulo 42 de la historia y con este el fin de la gira Warbler. Como verán no es demasiado largo y quizás no dice demasiado pero tiene todo lo necesario que seguro quieren saber. Para los seguidores de Nastian (esta locura que se me ocurrió a medida que iba escribiendo la historia) hay un poco de tensión pero también fluff que mal nunca viene.

Esta parte cuenta con dos experiencias mías visitando la Ciudad de Nueva York pero se los dejaré para cuando terminen de leer.


-¿Quieres casarte conmigo, Kurt? preguntóBlaine

El castaño se quedó atónito ante la pregunta de su novio. Verlo arrodillado ante él con la cajita abierta mostrando un anillo, le aceleró el corazón a millones de latidos por minuto.

-Antes que digas nada, - Blaine abandonó su posición para tomarle las manos entre las suyas – sólo quería que supieras… estoy demasiado nervioso… Kurt, si hace un año atrás alguien me hubiese dicho que hoy estaría pidiéndole matrimonio a alguien le hubiese dicho que había perdido completamente la cabeza. Pero el tiempo que hemos pasado juntos me ha hecho cambiar totalmente de opinión. Sé que somos demasiado jóvenes pero con lo que hemos vivido desde que comenzamos a salir – miró hacia la cuna donde su hija se encontraba acostada – me he dado cuenta que lo único que deseo es disfrutar esta juventud junto a ti. No hace falta que vayamos hacia el altar ahora mismo, podemos esperar para casarnos. Quiero que este anillo sea un símbolo de que estaremos juntos. Kurt, te amo con todo mi ser que duele todo este amor que llevo dentro de mí. No puedo evitar querer pasar el resto de mi vida junto a ti. Entonces, -se volvió a arrodillar – Kurt Elizabeth Hummel, ¿quieres casarte conmigo?

-Yo…- lágrimas habían aparecido en su rostro al escuchar el discurso de su novio – Sí, sí quiero casarme contigo

Blaine se levantó para besarlo con todas sus fuerzas. Lo tomó por la cintura y lo atrajo hacia él. Su boca se encontró con la de Kurt. Estuvieron un momento besándose hasta que Blaine cayó en la cuenta que todavía no le había colocado el anillo a Kurt.

Tomó su mano izquierda y deliacadamente deslizó la soritja por su dedo. Al terminar le besó la mano.

Kurt se tomó unos instantes para mirar el accesorio que llevaba en su dedo anular. No era demasiado extravagante pero era perfecto para él.

Miró a Blaine quien también había comenzado a lagrimear. Se colgó de su cuello antes de atacar su boca. Era un beso cargado de pasión y amor.

Ambos corazones latían desenfrenadamente. Se casarían, quizás no pronto pero en algún momento lo harían y no podían estar más que felices.

-Me has hecho el mejor regalo de todos al decirme que quieres casarte conmigo, Kurt – le corrió una lágrima que se estaba escapando de su ojo – Te amo

-Te amo, Blaine – le acarició la mejilla ganándose un beso en su mano – Mi padre va a matarme cuando le diga que acepté – se rió

-No lo creo – le sonrió

- ¿A qué te refieres?

-Tú padre me dio su bendición para pedirte matrimonio

-Pero… ¿Cómo? ¿Cuándo…? – Kurt lo miró confuso

-Fue antes que saliéramos de gira

- ¿Tuviste todo este tiempo el anillo contigo? – los ojos de Kurt se abrieron

- Sí – se rió – Cuando en Los Angeles dijiste que la noche sería completamente perfecta si te pidiera matrimonio, me diste esperanza de que acepatarías cuando te lo propusiera.

- ¡Nos vamos a casar!

Kurt se enganchó del cuello de Blaine antes de soltarse y dirigirse hacia la cuna de Lizzy.

-Mirá princesa. Papá Blaine me pidió matrimonio y nos casaremos. Vamos a formalizar nuestra familia – la tomó entre sus brazos y le besó su cabecita

-Me encantaría que lleve las flores – comentó Blaine – pero para eso tendríamos que esperar a que camine. Cosa que todavía no estoy preparado

-Recién tiene dos meses. Me encantaría que se quede así para siempre – la volvió a besar antes de volverla a dejar en su cuna – Está precioso el conjunto que le pusiste. Nunca me lo hubiese imaginado.

-Quise ser original. Lizzy también sabía que te iba a proponer.

-Te amo – le dio un pequeño beso en la boca – Te amo

-Te amo. Me encantaría hacerte el amor en este momento pero con Lizzy aquí no puedo

-Ni yo tampoco. No quiero que nos escuche. Y no creo que el baño sea el lugar adecuado para hacerlo en tan hermosa ocasión – se rió

-Tienes razón – lo besó en el cuello, mordiéndolo en la clavícula

-Mmm… Blaine…Lizzy – su respiración acelerada contradecía completamente lo dicho anteriormente

-Lo sé pero no puedo evitarlo – siguió mordisqueando

-Te... No…estarías escuchándote – lo alejó para que no pudiera continuar – Listo. Duermo a Lizzy y nos vamos para el baño, no importa el romanticismo. Ya me calentaste y ahora deberás hacerte cargo.

Kurt se desprendió de Blaine para ver a su hija, llevándose la sorpresa que la niña ya había caído completamente dormida.

Jaló a Blaine de la mano y lo llevó arrastrando hasta el baño. Ni un segundo fue desperdiciado en el momento en que cerraron la puerta. Bocas desesperadas besando, chupando, mordiendo todo en su camino.

Se desprendieron de sus camisas para que sus pechos se tocaran. Sus pieles se sentían como fuego una contra la otra. Sus manos se dirigieron hacia sus pantalones, ayudándose ambos se deshicieron de la prenda que ya les resultaba molesta.

Blaine alzó a Kurt. Éste enredó sus piernas en la cintura del otro. Se sentían el uno contra el otro.

El moreno recorrió el cuello de Kurt, haciendo que cerrara sus ojos y disfrutara del momento. Sabía que su nov… prometido amaba que le hiciera eso.

Tomó entre sus labios uno de los pezones del otro chico. Los sonidos que emitía la boca de Kurt lo ponía cada vez más duro.

Como si le hubiese estado leyendo el pensamiento, Kurt llevó su mano hacia el miembro de Blaine acariciándolo, dándole todo el placer que necesitaba sentir en ese momento.

-Te necesito – pidió Kurt mirándole a los ojos. Blaine le asintió con la cabeza.

El castaño se desprendió de Blaine para buscar uno de los condones que habían dejado en el baño esa mañana. Lo sacó de su envoltura para colocárselo al otro chico. Con un poco de lubricante, Blaine preparó a Kurt antes de apoyar su espalda en pared y penetrarlo lentamente.

En cada estocada le repetía que lo amaba mientras sus palabras se mezclaban con jadeos y gemidos de placer.

Debido a la posición Blaine se vino antes que Kurt. Se salió del otro chico para ponerse de rodillas y llevar a su boca el miembro hinchado de su prometido.

Kurt enredó su mano en los rizos de Blaine a medida que su boca se movía. Unos chupetones después y el castaño se vino dentro de la boca del moreno.

Al terminar, sus piernas cedieron haciendo que cayese de rodillas quedando a la altura de Blaine.

Se besaron una última vez antes de juntar sus frentes y mirarse a los ojos.

Antes de volver a la cama se ducharon juntos rápidamente pero no perdieron la oportunidad para besarse perezosamente.

Durmieron abrazados. Blaine no paró de acariciar la mano izquierda de Kurt, pasando varias veces sus dedos por el anillo de compromiso.

La mañana siguiente los despertó a ambos sonriéndose como tontos enamorados. Al fin y al cabo, lo eran.

-Buenos días, prometido – saludó Blaine

- ¿Entonces todo lo ocurrido ayer por la noche no fue un sueño?

-Nada de nada – besó su frente – Mira tu anillo

Kurt levantó su mano observando la sortija que llevaba puesta.

Lizzy comenzó a llorar. Blaine decidió levantarse y atenderla. Luego de un cambio de pañal supervisado por Kurt desde su posición, Blaine la llevó a la cama junto con ellos. Aún era temprano para desayunar y arreglarse. Un momento íntimo de ellos tres juntos no les vendría mal.

Esperaron que todo el mundo estuviese en el comedor antes de bajar a desayunar.

Llegaron al lugar con una sonrisa en la cara.

- ¿Cómo terminaste tu día, cariño? - le preguntó Pam a su hijo mientras lo saludaba

-Mejor de lo que me imaginaba - le respondió dándole a entender que todo lo que había planificado había salido perfecto

-Me pone contenta que así haya sido - lo besó en la mejilla

Anne por poco escupe su bebida al notar el anillo en el dedo de Kurt mientras éste acomodaba la carreola de Lizzy

- ¡Oh por dios! - gritó llamando la atención de todos los del grupo - ¡Kurt llevas un anillo en el dedo anular izquierdo!

Todas las miradas se dirigieron hacia donde se encontraba Kurt.

-Mmm... bueno... - su prometido se colocó junto a él - ¡Blaine me propuso casamiento!

Fueron diversas las reacciones de la gente del grupo.

Burt inmediatamente se acercó a su hijo para felicitarlo.

-Sabía que aceptarías. Eres un chico responsable y y muy maduro para tu edad. Además, amas a Blaine como él te ama a ti. Son el uno para el otro y no podría estar más que feliz por ustedes dos.

-Gracias papá - agradeció y se acercó a su oído para susurrarle - me alegra que le hayas dado tu bendición a Blaine para que lo hiciera - le besó en la mejilla

Pam fue otra que se acercó inmediatamente hacia la pareja recién comprometida. Abrazó a su hijo contenta por lo que había hecho.

El resto de los adultos se levantaron a saludar a la joven pareja por su compromiso.

Sus amigos tardaron en procesar la información por unos minutos.

La primera que se levantó a felicitar a los chicos fue Anne. La novia de Wes estaba muy feliz por los dos cantantes.

-Sí necesitan ayuda organizando la boda, llamenme - les dijo

-Lo tendré en cuenta - le respondió Kurt

Acto seguido, fue Wes quien se acercó hacia sus amigos para felicitarlos.

El chico se encontraba algo confundido al respecto pero se alegró que sus amigos se hubiesen comprometido.

El siguiente en la lista fue Nick. Se levantó de su asiento mirando a Sebastian que se había quedado sentado todavía procesando lo que acababa de suceder.

El menor de los Warblers abrazó a cada uno de los chicos.

-Creo que ninguno de nosotros se lo esperaba - comentó Nick. Luego se dirigió hacia Kurt - No te preocupes, Seb ya reaccionará y te saludará. Sólo dale unos segundos más

Volvió a su lugar, dándole una señal a Sebastian para que se levantara.

El ojiverde algo confuso caminó hacia donde estaba la pareja.

-Yo... wow... es que creo que no me imaginé que sucedería tan pronto - suspiró antes de seguir - no quiero ser aguafiestas pero ¿no son muy jóvenes para casarse?

- ¡Sebastian! - le gritó Nick desde el otro lado

-Sí, pero no nos casaremos inmediatamente - respondió Blaine tranquilamente - Vamos a esperar por lo menos a que Kurt termine la escuela y que Lizzy esté un poco más grande

- ¿No te alegras por mí? - preguntó Kurt con la voz quebrada. No se esperaba que Sebastian reaccionara de esa manera

-Claro que estoy alegre por ustedes. Hacen una hermosa pareja - les sonrió - ¿Ya le has dicho a Calvin?

-No aún. Le llamaré antes de salir del hotel.

-Si, hazlo lo más pronto que puedas. Ya sabes como se pone.

-Por supuesto

-Mmm... ya terminé de desayunar. Creo que me iré a preparar para que salgamos.

-Claro. Ve

Sebastian salió rápidamente del salón. Nick lo miró desde su lugar. Terminó de comer lo que tenía en su plato antes de excusarse.

-Yo también he terminado. Mejor me voy a arreglar. Disculpen

Así como se levantó de su asiento corrió hacia la salida en búsqueda de los ascensores.

Los que que quedaron en el comedor observaron extrañados la escena que acababa de ocurrir. Pero luego de una broma de Anne para romper la tensión que se había formado, todo quedó en el olvido.

-Hoy vamos a ir a la Zona Cero a ver el memorial del once de septiembre – informó Blaine - ¿Vienen con nosotros?

-Sí, por supuesto – respondió Wes – Supongo que los chicos también irán.

- Después supongo que veremos hacia donde iremos

- Yo quería pasar por Bryant Park – habló Kurt

-Si quieres pasear por allí, iremos – le besó en la mejilla – Pero en este momento me muero por un omelette

-Espera, yo te lo busco, quiero ir por algo más pero hasta que no vea, no me voy a decidir

-Si tú ofreces – se acercó a su oído – por eso me casaré contigo

Kurt se sonrojó antes de levantarse de su asiento para dirigirse hacia el sitio donde se encontraba ubicado el buffete.

Prefirió pasar primero por la cocina donde preparaban los omelettes. Un hombre mayor estaba preparando los pedidos.

-Buenos días -saludó Kurt – Quisiera un omelette con jamón, queso y tomates.

-Por supuesto – le respondió amablemente el chef - ¿De dónde eres?

-De Westerville, Ohio

-Nunca he estado en Ohio. Dicen que es lindo

-Lo es – le sonrió – pero no hay nada más lindo que esta ciudad

-Tienes razón. Pensaba que eras europeo. Me dije a mí mismo que tenías un buen acento americano – Kurt se rió ante el comentario

-No, no. Soy cien por ciento de Estados Unidos

- ¿Hasta cuando te quedas?

-Hoy es nuestro último día. Sólo vinimos unos pocos días a trabajar.

- ¿Trabajar? Tienes apariencia de ser bastante joven como para trabajar

-De hecho, estuvimos promocionando nuestro disco. Soy cantante de una banda junto con unos amigos

- ¡Eso es asombroso! Les deseo toda la suerte del mundo

-Muchas gracias -le sonrió mientras tomaba el plato que le estaba entregando con la comida para Blaine

-Me has caído bien, así que te haré un waffle con crema y fresas

-No se haga molestia

-Lo digo en serio. ¿Te gustan los waffles?

-Sí – se rió

-Entonces, tendrás un waffle. ¿Dónde piensan ir a pasear el día de hoy?

-Bueno, iremos al memorial del once de septiembre y al Bryant Park

-Muy buenos lugares. El memorial es emotivo. Yo pasaba todos los días caminando por allí. Eran dos edificios enormes. Nunca pensé que se podrían derribar de la forma en como sucedió. El día del atentado, me acuerdo, por un tema personal no tuve que pasar por allí. Yo creo que el destino me previno de lo que iba a suceder.

-Wow – respondió sorprendido Kurt

-Sí – le entregó el waffle hecho – Pero no te preocupes, ya pasó y aquí estoy, charlando contigo y entregándote tu comida

-Muy amable de su parte. Disfrutaré cada bocado

-De nada, joven. Espero verte mañana antes que se vayan.

-Me passaré a saludar

Volvió con ambos platos hacia la mesa. Blaine se rió ante el enorme waffle que su prometido tenía en su plato.

Kurt les contó que había estado hablando con el chef, el cual le había resultado simpático y que le había cocinado muy amablemente el waffle con crema y fresas.

Todos, adultos y jóvenes, se encontraron en el hall del hotel para comenzar a disfrutar de su último día en la ciudad de Nueva York.

Fueron hacia la manzana frente al MoMa para tomarse el subterráneo. Esta vez deberían bajarse en la estación terminal de la línea E.

El viaje fue de varios minutos. Al llegar, subieron a la superficie y se desorientaron. Preguntaron en una construcción hacia donde deberían caminar para llegar al memorial del 9/11.

Por lo visto, no eran los únicos turistas que habían preguntado acerca del lugar ya que la persona que les ayudó adivinó al instante lo que querían saber.

Lograron encontrar finalmente el lugar. Parecía que el clima se había puesto de acuerdo con el sitio ya que el día estaba nublado.

El ambiente se había puesto denso cuando llegaron hacia el memorial.

-Wow – fue la expresión de Nick al ver las dos fuentes gigantes colocadas en el espacio donde se encontraban las torres.

De apoco se fueron acercando hacia la primera fuente. Varios turistas se hallaban visitando el lugar junto a ellos.

En los bordes de cada fuente se encontraban escritos los nombres de cada una de las victimas del atentado junto con el respectivo piso en el que se ubicaban en el momento de la tragedia.

Entre los nombres, no sólo se podían leer los de aquellos del atentado del 2001 sino que también los del de 1993.

Diferentes flores y banderas de Estados Unidos colocadas por familiares y turistas decoraban los nombres de las víctimas.

Los chicos no se sentían cómodos tomándose fotografías entre ellos en ese lugar. Sí capturaron varias imágenes emotivas de las fuentes.

-Es increíble que en este lugar se hallaba una torre y de un segundo a otro ya no existió más – le comentó Kurt a Blaine quien también miraba con emoción la enorme fuente norte.

-Pienso lo mismo… cuanta maldad hay en el mundo, amor

Se acercaron hacia la fuente sur donde se encontraba el resto del grupo. Anne se estaba conteniendo las lágrimas. El lugar generaba emociones diferentes en cada uno que lo visitaba.

Pudieron divisar la enorme fila que se había formado para entrar hacia el museo del 9/11. Brandon les había recomendado que mejor no lo visitaran ya que lo que se exhibía allí era demasiado fuerte y sabía que un par no lo podrían soportar.

Se quedaron una hora poluleando por la zona, admirando también el nuevo World Trade Center.

Les resultaba increíble cómo la ciudad se había levantado luego del terrible suceso que había sacudido no sólo a su país sino también al mundo entero.

Cuando pensaron que ya habían estado el tiempo suficiente recorriendo el lugar, decidieron seguir con sus planes de visita.

Prefirieron ir a visitar el Washington Square Park, ya que los únicos que habían estado allí habían sido Sebastian y Nick. La pareja esperaba esta vez pasarlo mucho mejor que el día anterior.

Se volvieron a tomar el metro que los llevaba hacia el parque.

Al bajar se habían desorientado nuevamente y no sabían hacia donde tenían que salir. El resto del grupo se había empezado a movilizar a excepción de Carole, Pam y Ella quienes se quedaron observando el mapa.

La estación estaba vacía a excepción de dos mujeres junto con un niño que al ver que estaban mirando el mapa decidieron acercarse hacia donde se encontraban.

-Disculpen, ¿Necesitan ayuda? – preguntó una de las mujeres

Las tres levantaron los ojos observando a la mujer de cabello rojo que se encontraba frente a ellas.

-Sí – trató de hablar Pam – Estamos buscando el Washington Square Park

-Claro, tienen que salir por la calle que va hacia Waverly Place y luego deben girar hacia la izquierda.

-De acuerdo – respondió la mamá de Blaine – Gracias

-Espera, tú eres… -empezó a cuestionar Carole

-Sí, soy ella – respondió algo incómoda la mujer antes de sonreírles y volver con la otra mujer

Carole y Pam se miraron con emoción, ganándose una mirada confusa de Ella.

- ¿Quién era la mujer? -les preguntó

-Cynthia Nixon – respondió emocionada Pam pero tratando de no gritar demasiado

-Miranda de Sex and the City – siguió Carole - ¿Has visto la serie?

-No, nunca

-Deberías verla

-Entonces, ella era una actriz… y nada más ni menos que una serie como Sex and the City.

Las tres mujeres se reencontraron con el grupo que habían dejado. Como pudieron les explicaron las direcciones para llegar hacia su destino. Luego cuando estuvieron allí soltaron la bomba sobre quien le había dicho hacia donde ir.

Por poco Kurt se muere al escuchar la historia. Las retó por no haberse sacado una foto con la mujer, pero Carole le respondió que estaba junto con su pareja y ya se había sentido algo incómoda al preguntarle si se trataba de ella.

-Ustedes seguro que no les gustaría que los molestaran cuando están paseando con su familia. Quizás ahora no les moleste pero más adelante se podrían llegar a sentir incómodos – les dijo Pam

-Tienes razón, Pam – le respondió Sebastian – Nick y yo iremos a sentarnos en una banca. Ustedes disfruten del parque.

El chico tomó a Nick de la mano y se fueron caminando hacia uno de los caminos internos del parque.

El resto se entretuvo tomándose fotografías en el lugar y disfrutando de la melodía que provenía del pianista del parque.

Estuvieron en el lugar alrededor de una hora. Habían decidido que su próximo lugar a visitar sería la Estación Central. Dentro de todos los íconos de Nueva York no podrían dejar la ciudad sin haber visitado antes uno tan conocido como ese.

Nuevamente se volvieron a tomar el metro. Lo bueno de la Gran Manzana era que de alguna u otra forma todas las líneas de subterráneo se unian. Además, eran varias las que pasaban por la Estación Central.

El lugar era majestuoso. Tenía un stand de información donde la gente podía conseguir los boletos para los trenes y los autobuses. El piso era de color claro, al igual que sus paredes. Escaleras elegantes los llevaban hacia diferentes tiendas ubicadas en el primer piso, como por ejemplo una pequeña de Apple.

Una de las grandes sorpresas que se llevaron fue el mercado que se hallaba adentro de la estación. No se metieron adentro pero desde la entrada se podía divisar a varias personas haciendo compras allí.

Lo que no les llamó para nada la atención era lo apresurada que caminaba la gente en el hall central.

Personas llegaban en el tren y corrían para alcanzar el metro. Otras dejaban el subterráneo para poder tomarse algún bus. Y así diferentes versiones.

Pero en el lugar no sólo se toparon con gente que vivía apresurada sino que también varios turistas se encontraban visitando el emblemático sitio.

Con el hambre empezando a florecer dentro de sus cuerpos, decidieron almorzar en uno de los restaurantes que se encontraban en la Estación Central.

Descansaron sus pies y piernas que, durante esos días que habían estado en la ciudad recorriendo a pie todos los lugares, les dolían profundamente.

Al terminar siguieron con su día. A pocas calles se encontraba Bryant Park. Caminaron hasta llegar a la quinta avenida.

Primero decidieron hacer una parada para tomarse un par de fotografías en la Biblioteca de Nueva York. Luego se dieron la vuelta y llegaron al parque.

El clima había mejorado, el sol había salido y estaba ideal para sentarse en el parque a tomar algo.

-En invierno colocan una pista de patinaje – le comentó Blaine a Kurt

- ¿Qué tanto te llama la atención patinar sobre hielo?

-Digamos que bastante. Quizás en un futuro, cuando vengamos en invierno podríamos pasar por aquí.

-Podríamos visitar la ciudad cerca de Navidad y venir a patinar en la Noche Buena – sugerió Kurt

-Lo pondré dentro de la lista de las cosas que queremos hacer en el futuro

-Ahora la principal, es planear una boda. Porque nos casaremos – miró a su anillo. Todavía no creía que se había comprometido con Blaine

-Nos casaremos – le acarició la mejilla antes de besarle rápidamente los labios - ¿Tú que opinas Lizzy?

La niña estaba en su carreola. Durante todo el día se había comportado tranquilamente que generó que sus padres pudieran disfrutar de la ciudad sin problemas. Solamente se había puesto algo inquieta cuando habían estado en la Estación Central porque ya quería comer.

-Apuesto que tendrá tus ojos, Kurt

-No estoy demasiado seguro. Todavía falta un par de meses para saberlo.

- ¿Qué andan hablando? – los interrumpió Burt

-Pensando en el color de ojos que tendrá Lizzy -le respondió Kurt a su padre

-Tendrá los tuyos, hijo – Kurt revoleó los ojos, haciendo que Blaine se riera

- ¿Disfrutaste de la ciudad, papá?

- ¡Me encantó! ¡Nos encantó! – respondió emocionado Burt – La verdad chicos, les queríamos agradecer por permitir que vengamos a este viaje. Con todo el trabajo que hacemos Carole y yo nunca se nos hubiese ocurrido hacer un viaje como este. A Finn no le gusta que lo visitemos cuando está libre, así que nunca podemos venir. Me pregunto donde tendrá el departamento.

-Creo que nunca lo sabremos, papá -se rió Kurt

Decidieron que visitarían una última vez Times Square antes de volver al hotel a armar las valijas y prepararse para partir al día siguiente.

La cantidad de gente era mucho menor que la que había cuando lo visitaron aquella primera vez.

Quisieron retratar esa visita con una foto grupal de los doce juntos. Le pidieron a un turista que se encontraba allí que les tomara una fotografía en la escalera roja de la boletería.

Al volver al hotel, Brandon quiso tener una reunión con la banda. Se juntaron en la habitación del representante mientra Ella les hacía el favor de cuidar a Lizzy en la habitación de Blaine y Kurt.

-Chicos, este es el final de este viaje – comenzó – Todavía queda mañana pero luego del desayuno debemos entregar las habitaciones y dirigirnos hacia el aeropuerto. Quiero decirles que estoy muy orgullo de ustedes y de como se comportaron durante estos días que estuvieron promocionando el disco. Han actuado con profesionalismo y a la vez simpatía. Han ganado su primer premio y no cualquiera, sino que un New York Music Award. Estoy feliz de como esto ha salido y espero que esta sea la primera aventura que tendremos de varias. Los quiero a los cinco, son como hijos para mí. Volver será extraño, más que nada porque ya comienzan las clases nuevamente. Igual ni se crean que se van a desligar de la discográfica tan pronto. Esperaremos que sus horarios se acomoden y volveremos al ruedo. Así que descansen estos días que tienen libres antes de volver a clases porque va a ser un año largo, mis queridos Warblers. Vengan que los quiero abrazar

Los cinco se movieron de sus lugares para abrazar a su representante.

-Nosotros también te queremos Brandon – dijo Blaine

-Y queríamos darte algo en recompensa por todo lo que has hecho este último tiempo – le siguió Sebastian

-Primero, te compramos un reloj – Wes le entregó una bolsita que conteía una caja pequeña con el reloj

-Pero eso no es todo… - continuó Kurt

-Los cinco no podíamos estar más agradecidos que hayas aparecido en nuestras vidas y que seas nuestro representante. Que nos vuelvas locos con los horarios, como nos insististe con las grabaciones del disco, los encuentros. Como te has tomado la molestia de acompañarnos a cada lugar en el que hemos estado – siguió Nick

-Por como nos apoyaste durante el embarazo y luego de este – volvió a hablar Kurt

-Por eso, mandamos a hacer una placa al mejor representante de todos – siguió Blaine

Seb le entregó una caja de terciopelo que conteía una placa con el nombre y apellido de Brandon.

-"A Brandon Keegan, el mejor representate que cualquier cantante pudiera tener. Te amamos, The Warblers" – leyó la inscripción de la placa – Son los mejores chicos

Los seis se volvieron a abrazar antes de abandonar la habitación para arreglar sus cosas para el día siguiente.

Sebastian estaba doblando su ropa y colocándola dentro de su valija. No había sacado todo su contenido pero quería que todo estuviera prolijamente ordenado allí adentro, así se ahorraría problemas al momento de cerrarla.

Nick salió del baño con su pijama colocado. Se sentó en la cama donde Sebastian había colocado la ropa que debía doblar y guardar.

-No me vayas a tirar al piso lo que está arriba de la cama porque te voy a tirar por la ventana

-Que yo sepa las ventanas están cerradas con llave y para abrirlas hay que llamar a recepción y es demasiado tarde como para hacerlo – le contestó

-¿No tienes una valija que preparar? – preguntó algo molesto

-El día de hoy no anduviste de muy buen humor…- hizo una mueca con la boca ganándose una mirada enojada de Sebastian – Debes calmar ese mal humor, Seb, eres muy joven como para estar disgustado

Nick se bajó de la cama para tomar su valija y comenzar a meter las cosas adentro. Fueron unos minutos en un silencio incómodo para ambos.

Al terminar de guardar todo, Sebastian se metió en el baño para preparse antes de ir a la cama. Nick suspiró cuando el otro chico cerró la puerta.

Prendió la televisión para tener un poco de ruido de fondo. Puso el canal de música para ambientar la habitación.

Para su suerte estaban transmitiendo en ese preciso momento el video de Quiero. Se sentó en la cama que le correspondía, la cual no había utilizado en toda la estadía, aunque por como iban las cosas, esa noche lo haría.

Se quedó mirando el video. Se acordaba del día que lo habían filmado. Había sido durante un sábado, había demasiado calor y la escuela parecía un infierno. Luego de la grabación había terminado con varios moretones por su cuerpo debido a las caídas y patinadas que había tenido.

- ¿Por qué tan sonriente? – le preguntó Sebastian cuando salió del baño. Luego dirigió su mirada hacia el televisor – Ah, eso

-La habíamos pasado bastante bien ese día

-Sí, nos divertimos demasiado filmando ese video

-Esto ya va a terminar. Volveremos a nuestras casas, a la escuela, por lo menos yo. Tú comenzarás tus clases virtuales. Y para variar comienzas luego que yo lo haga. ¿Crees que tengamos tiempo para estar juntos?

-Espero que sí… supongo que luego de que termines de cursar podría pasar a recogerte por Dalton. Cuando llegue el momento veremos que haremos

-Seguimos con el mal humor – revoleó los ojos – Sabes qué, mejor esta noche duermo en esta cama

- ¿No quieres dormir conmigo? -el tono en la voz de Sebastian era el de alguien dolido

-Has estado de un humor de perros todo el día, pasamos la tarde juntos pero siento que estuve más solo que contigo, he intentado hablarte y cada vez que lo hice me respondiste mal.

-Lo siento, Nick… No ha sido mi mejor día – le tomó la mano - ¿Puedes perdonarme por comportarme como un idiota? Desperdicié nuestro último día en Nueva York. Tendría que haberme portado mejor y lo he arruinado. Lo lamento demasiado – lo abrazó

-Está bien. Estás perdonado. Sí, has arruinado nuestro último día juntos en esta ciudad. Pero por lo menos traté de pasarlo bien a pesar de tu mal humor.

-Eso me hace sentir mucho mejor. ¿Has terminado con tu equipaje? – le dio un beso en la mejilla antes de desprenderse de su agarre

-Digamos que guardé bastante – se rió – Creo que necesitas un masaje.

-Mal no me vendría

Nick se colocó detrás de él, comenzando a masajearle los hombros. Se notaba a Sebastian totalmente contracturado.

-Estás duro, Seb -escuchó una risa por parte del otro chico – No ese sentido de duro. No seas mal pensado, aunque me ha gustado escucharte reir.

-Mmm… Nick esto se siente muy bien

-Ahora yo soy el que relaciona todo a eso – se rió - ¿Estás mejor?

-Mucho mejor. Gracias por el masaje - Sebastian se giró para quedar cara a cara

-De nada – le sonrió

El mayor se acercó hacia Nick para besarlo en los labios.

- ¿Dormirás conmigo esta noche?

-De acuerdo, pero no me hagas enojar

-Te abrazaré como te gusta y oleré el prefume de tu pelo como sé que también te gusta – Nick lo miró con cara de asombro – Puedes pensar que no siempre te presto atención pero lo hago.

-Ahora yo me siento mal por pensar eso, porque de hecho, a veces tengo la sensación que no me prestas atención.

-Oye, no tienes por qué estarlo. Si queremos que esto avence debemos conocer los gustos del otro, ¿No?

-Sí, tienes razón. ¿Podemos acostarnos ya? Estoy cansado y quiero levantarme temprano a terminar de ordenar

-Por supuesto – volvió a besarlo – Recuerda que te quiero, ¿Sí? – Nick asintió

Ambos abandonaron la cama en la que estaban sentados para mudarse a la de enfrente. Cuando estuvieron cubiertos con las sábanas, Sebastian tomó a Nick por la cintura y lo atrajo hacia sí.

-Te quiero, Nick – le besó la cabeza

-Yo también te quiero, Seb

Los dos chicos se quedaron dormidos al instante. El cansancio del día más lo sumado de la semana y los momentos tensos entre ambos se habían hecho notar al punto de dejarlos agotados.

Las alarmas de la habitación habían comenzado a sonar a las siete de la mañana. El tiempo estaba contado a partir de ese momento. Había que terminar de guardar las últimas cosas en las valijas, comprobar documentación y estar listos para ir a desayunar y finalmente abandonar la habitación y el hotel.

Kurt dejó que Blaine se quedara durmiendo unos minutos más en la cama mientras él se duchaba.

Cuando salió del baño se lo encontró cambiándole el pañal a Lizzy y colocándole la ropa.

-Buenos días amor – le saludó saliendo del baño solamente con el bóxer y su pijama entre las manos

-Buenos días a ti – le sonrió – Lizzy, saluda a papi – Levantó a la niña y le movió cuidadosamente su bracito pretendiendo que saludaba a Kurt

-Hola princesa

-Es demasiado temprano para que te andes paseando con un diminuto bóxer, Kurt

-Ya me coloco ropa. Solamente no quería que se humedeciera teniendo en cuenta que tenemos que viajar – le respondió mientras tomaba un jean – Deberías arreglarte. ¿Te queda algo por guardar?

-Sólo las cosas de baño. ¿Podrías revisar si tenemos la pañalera lista para el viaje?

-Claro, déjame terminar con esto y lo verifico.

Blaine dejó a Lizzy en su carreola antes de tomar sus cosas y dirigirse hacia el baño.

Kurt comprobó varias veces los cajones, armarios y todo sitio donde podrían llegar a olvidarse algo. Siempre que abandonaba un lugar tenía la sensación de estarse olvidando de algo.

Luego siguió con la pañalera. Comprobó la cantidad de pañales y agregó un par más. Había una muda de repuesto por las dudas que se manchara pero decidió meter otra por prevención. Verificó la leche en polvo. No quería quedarse sin alimento para su hija. Todavía tenía toallitas para limpiarla al igual que talco para su colita. Estaba todo en orden.

-Tu padre no te peinó – le dijo al salcarla de la carreola para besarla.

Buscó el cepillo de pelo de bebé y se lo pasó suavemente. Le colocó la vincha que había utilizado durante las fiestas de presentación.

-Estás hemosa – le llenó de besos su carita – Te amo

En ese momento Blaine salió del baño. Junto con él lo acompañaba un perfume cautivador que amaba Kurt.

El mayor se acercó hacia donde estaba Kurt con Lizzy.

-Esto se va a acabar – le dijo el castaño algo triste

-Eso es lo que me dijiste el otro día en el baño

-¡Blaine! Está Lizzy. Esas cosas no se dicen frente a tu hija. -Miró hacia la niña – Tú no escuches lo que dice el depravado de tu padre

- Pero tienes razón, ya se va a terminar. No quiero

-Ni yo. Pero también extraño el departamento, nuestra cama.

- ¿O extrañas el hecho que allí dormimos los dos solos?

-Blaine, te lo advierto – se rió – Voy a extrañar esta ciudad

-Yo también – le besó la mejilla – Ahora será mejor terminar de arreglar todo

-Ya revisé, por ahora tenemos todo. Veamos si el resto ya se encuentra listo.

Se juntaron en el comedor para tener su último desayuno en la Ciudad de Nueva York.

Era notorio que ese día ya volverían a Westerville. No sólo los seis jóvenes se mostraban tristes, los adultos trataban de disimular sus caras largas.

- ¿Guardaron todo, chicos? – preguntó Ella cuando vio al grupo unido

-Sí, ya tenemos todo en las valijas y bolsos de mano – respondió Wes

- ¿Saben quién los irá a buscar al aeropuerto? Sino podríamos decirle a los de la discográfica que manden un shuttle – siguió Brandon

-A nosotros nos irán a buscar mis padres y luego pasarán los padres de Anne por mi casa a recogerla – indicó Wes

- ¿Tú, Sebastian?

-Mis padres pasarán por mí y también por Burt y Carole.

-Finn pasará por nosotros, papá – le informó Kurt a Burt

-Es lo mínimo que puede hacer, cariño – comentó Carole

-Y nosotros tomaremos un taxi hasta casa – les dijo Pam

-Me alegro que todos tengan sus traslados listos para cuando lleguemos – continuó Brandon.

-Podríamos hacer un brindis con café porque todo salió bien durante estos días – sugirió Ella

Todos levantaron sus tazas y comenzarón a chocarlas unas con otras. Iban a extrañar esos desayunos en conjunto.

Kurt fue hasta el buffete a buscar un omelette para él. Se encontró con el mismo chef del día anterior.

-Buenos días – saludó amablemente

-Buenos días. ¿Cómo estuvo ese Waffle?

-Exiquisito – le sonrió – Pero hoy se me antoja un omelette con jamón y queso. Tengo que tener reservorio para el viaje

-Espero que tengan un buen viaje. ¿Cómo dices que se llama tu banda?

-The Warblers

-Los buscaré y escucharé.

-Con la reciente salida de nuestro disco creo que nos encontrará bastante rápido

-Eso espero. Tengo fe que son bastante buenos

-No se lo va a lamentar, lo juro

-Aquí tienes tu omelette, hijo. Espero que nos visiten pronto nuevamente. Fue un placer haberte conocido

-Lo mismo digo

Kurt se retiró con su plato hacia la mesa para comerlo. Cada bocado era un placer en su boca. De algo que estaba totalmente seguro era que durante esos días había engordado lo poco que había bajado del embarazo pero definitivamente extrañaría la comida de allí.

Para las once de la mañana ya todos habían devuelto las tarjetas de sus habitaciones y se encontraban en el hall esperando la caminoneta para llevarlos al aeropuerto. Al ser doce personas con equipajes gigantes cada uno más los instrumentos de la banda, debieron pedir un carrito que fuera colocado en la parte posterior de la camioneta para que les entrara todo.

A medida que el vehículo avanzaba por la autopista, la ciudad se iba perdiendo. No podían negar que varias lágrimas habían aparecido durante el trayecto. Ya no se divisaba el Empire State a lo lejos. Esa era una de las señales que indicaban que el viaje estaba llegando a su fin.

En el aeropuerto, recorrieron las varias terminales con las que contaba hasta llegar a la que correspondía.

Brandon hizo todo el papeleo para que pudieran abordar a su avioneta privada.

Blaine quiso grabar las caras de emoción de sus padres y los de Kurt al subir al avión. Se habían quedado embobados con el sitio.

La tripulante de cabina les indicó que tomaran asiento para el despegue, luego, cuando el avión alcanzara la altura indicada se podrían mover de lugar.

El avión comenzó a carretear a través de la pista. Cuando fue tomando altura y la ciudad se fue haciendo cada vez más pequeña hasta quedar diminuta a sus ojos.

-Hasta luego Nueva York – fueron las últimas palabras de Kurt antes de abrazar a Blaine


¡Kurt le dijo que sí! Y se terminaron las aventuras en Nueva York, hasta yo me pongo triste que se hayan terminado. Me agradó revivir mis recuerdos de ese viaje.

Con respecto a eso, las dos situaciones que viví estando allá, fue conocer al chef del hotel simpático que me confundió con Europea. Le pareció muy raro que un europeo hablara tan bien español pero me delato con mi tan característico acento argento.

Después mi otra experiencia fue desorientarnos con mamá cuando salimos del subte para ir al WSP y que nos ubique nada más ni nada menos que Cynthia Nixon. Yo algo ignorante de quien era pero mi mamá le preguntó si era ella. Así que prácticamente toda esa escena fue lo que nos pasó estando allá.

Bueno, nos estaría quedando dos capítulos antes del final de esta primera parte. Espero no dividir en partes los próximos.

gracias por tu comentario, te imaginé gritando al final de la parte anterior. Que linda! Yamii, espero que hayas estado feliz con lo de Nick y Sebastian, no es precisamente lo que me pediste pero es algo. ;)

Me voy a dormir porque son casi 4 39 a.m. Nos estamos leyendo pronto! Si quieren matar el aburrimiento pueden leer mi otra historia, If I Can't Be With You. (No, no me estoy haciendo selfmarketing )