Capitulo 44

A la mañana siguiente, el inicio del semestre tuvo un mal comienzo. Antes de que las clases comenzaran, Harry entro corriendo a sus habitaciones y comenzó a saquear su dormitorio. "¿Que estas haciendo?" pregunto Snape, parándose en la puerta del dormitorio del chico.

"¡No puedo encontrar mi tarea!" grito Harry desde abajo de la cama. "¿La ha visto por aquí? ¡No esta! ¡Todos los profesores van a estar furiosos conmigo!"

"Esto te sucede por no tener tu habitación ordenada," lo reto Snape. "¿Porque no la pusiste en tu mochila?"

"¡Lo hice!" protesto Harry, saliendo de abajo de la cama. "Se que lo hice, pero ahora no esta allí. Revise todo mi baúl y alrededor de mi cama en la Torre y en todas partes."

Snape frunció el ceño. Esto le recordaba inconfortablemente alguna de sus experiencias de infancia. "¿Alguno de tus compañeros quizás te escondió o destruyo la tarea?" pregunto sospechoso, recordando muchas veces cuando eso mismo le había sucedido a él.

Harry lo miro completamente sorprendido. "¿Porque harían eso?"

Snape se relajo un poco; aparentemente Harry no tenia el problema con sus compañeros que él había experimentado. "¿Quizás como broma?"

Harry meneo su cabeza firmemente. "No, todos me estaban ayudando a buscar. Quiero decir, Ron es mi mejor amigo, y Neville jamás haría algo como eso, y no es como que Seamus o Dean estén enojados conmigo." Harry hizo una mueca. "Dudley siempre rompía mis tareas, así que las escondía, pero aquí nunca a sido un problema. ¡Es solo que no se donde puede estar!" termino con un lamento, y Snape se dio cuenta que el chico estaba al borde de las lagrimas.

"Cálmate," le ordeno bruscamente pero la mano que poso en el hombro del chico era amable. Harry suspiro y dejo de moverse. "Hay un beneficio de que tu guardián sea miembro de la facultad. Estoy conciente de que todas tus tareas estaban completas, porque yo las revise. Te escribiré una nota para cada uno de tus maestros, y mientras ellos aun pueden decidir castigarte por tu falta de cuidado al no tener orden con la tarea," el no dejo que el chico protestara, "al menos te darán crédito parcial por haberlas hecho."

Harry dejo caer los ojos, pero sabía que era lo mejor que podía esperar. "¿Usted cree que igual seré castigado?" pregunto infeliz.

"De seguro puedes esperar una detención en Pociones," su guardián le dijo con seriedad. "Quizás una tarde volviendo a hacer tu ensayo te enseñara a ser mas cuidadoso."

"Pero eso no es justo," Harry discutió acalorado. "¡Usted me vio hacerla! ¡Incluso la leyó!"

"La asignación no es solo completar la tarea, sino que también es entregarla en la fecha indicada para poder ser evaluada. Así que tú no completaste a satisfacción la asignación, así que serás castigado por eso."

Harry le dio a su padre una mirada de enojo. "¡Eso no es justo!"

"Otra impertinencia mas de su parte, Sr. Potter, y reconsiderare escribir una nota para tus demás profesores," le advirtió Snape, y Harry de mala gana se callo.

La mayoría de los profesores de ese día fueron – como era de esperar – más indulgentes que el Profesor Snape, aunque la mayoría le solicito a Harry que los visitara durante sus horas de oficina para examinarlo oralmente sobre la materia. Ya que su guardián había testificado que él había hecho la tarea y su familiaridad con la materia él evito detenciones adicionales. Incluso la que recibió no fue tan terrible – Snape insistió que pasara la mitad de ella arreglando su destrozada habitación, pero después cedió y en vez de que Harry volviera a escribir su antiguo ensayo, algo que Harry había pensado que era como escribir líneas, le asigno un nuevo ensayo el nuevo tema era bastante interesante, y Harry casi olvido que estaba enojado cuando dejo la detención.

Aun así, se dijo a si mismo, no era justo que hiciera trabajo extra, solo porque había perdido su tarea. Una pequeña voz dentro de su cabeza le dijo que esa excusa los profesores debían haberla oído antes, pero pensó que en esta oportunidad era cierto. El suponía que su pa estaba en lo correcto en haberle dado una detención, pero Harry estaba mas en el ánimo de sentirse molesto por eso en vez de considerar validos los argumentos de su padre.

No es como que hubiera tratado de perder su tarea o hubiera sido descuidado con ella. Él claramente recordaba haberla puesto en su mochila… pero después había desaparecido. Él se mordió los labios. No había forma de que Dudley estuviera por aquí, ¿pero entonces que le pasó a su tarea? Hermione le había sugerido que a lo mejor la saco en alguna parte para revisarla, y Ron se había reído histéricamente ante esa idea, pese a la molestia de Hermione. Ron había adoptado un enfoque mas relajado, diciéndole "no te preocupes, amigo. Ya va a aparecer. Probablemente justo después de tu detención." Harry bufo. Estaba bien para Ron estar relajado por eso. No era su tarea la que se había desvanecido misteriosamente.

Harry suspiro. Probablemente estaba haciendo un problema grande de algo pequeño. Quizás la tarea se había caído de su mochila cuando estaba moviendo sus cosas de vuelta a la Torre. O quizás Peeves se la había sacado cuando no estaba mirando. O… en un castillo mágico, había muchas opciones. Harry solo esperaba que nada mas hubiera desaparecido.

Al día siguiente fue la primera clase de Harry de DCAO, y pese a la nota que envío Snape y a la oferta de Harry de ser interrogado oralmente sobre la material, la Profesora Umbridge lo desaprobó fuertemente y lo mando al frente del salón. Entonces, cuando Harry se removía por la humillación, ella le informo a la clase, con sacarina dulzura, que no solo le iba a asignar a Harry un ensayo doble como castigo, pero también le iba a quitar veinte puntos a Gryffindor. Los demás estudiantes estaban con los ojos abiertos por la draconiana penalidad, y Harry tuvo que morderse la lengua frente a la injusticia mientras ella paso mas de quince minutos reclamando por su flojera en no hacer su trabajo y diciéndole a los demás chicos que no toleraba a niños mentirosos. Es como si quisiera hacer quedar mal a Harry frente a los demás estudiantes, y Harry estaba rojo por la mortificación de ser tratado de esa manera en público.

Felizmente, ella se excedió tanto en su tratamiento, que su plan le salio al revés, y en vez de que Harry recibiera miradas desdeñosas, el resto de la clase lo miraba con simpatía cuando por fin lo dejo tomar asiento.

"¡Perra!" Ron le susurro a Harry cuando se dejo caer en su silla, deseando tapase la cara con las manos.

"Que sapo mas feo," Draco susurro a su otro lado. Hermione le dio una mirada de simpatía sobre su hombro, y Harry comenzó a sentirse mejor.

Esa noche, él indignadamente le contó su historia a su padre, pero para su molestia, Snape simplemente le dijo – con su normal frialdad – que Harry debió haber esperado que un profesor nuevo probablemente comenzara su carrera haciendo un ejemplo del primer estudiante que se comportara de forma indebida en su clase.

"Pero no me porté de forma indebida," discutió Harry. "Ni siquiera le respondí. Incluso cuando ella me dijo que era un mentiroso y que ni siquiera me había molestado en hacer la tarea. Ella dijo que era flojo, ¡y que tenia suerte de que no me pudiera mandar donde Filch para que me pegara con un bastón!"

Snape entrecerró sus ojos peligrosamente, pero su voz permaneció igual. "A diferencia de tus demás profesores, Madame Umbridge no te conoce, y decir que la tarea se perdió es una mentira común entre los estudiantes. Lo que es mas, como profesora nueva, ella esperaba tu tarea para que le diera un entendimiento de tu nivel de competencia. Te sugiero que trates de redimirte con tu ensayo."

Harry se resigno a seguir el consejo de su padre y se dirigió a la Sala Común de Slytherin para estudiar con sus amigos. Después que se fue, Snape le lanzo hechizos a la mitad de sus muebles hasta dejarlos hechos astillas. Como se atrevía esa desagradable criatura en dudar de la palabra de su hijo – ¡sin mencionar la nota que él mismo había escrito!

Las próximas semanas no trajeron un arreglo entre Harry y su nueva profesora. Mas que eso, Umbridge estaba empeñada en hacer lucir a Harry como un ignorante y un ridículo, y le hacia las mas pedantes preguntas. Mientras tanto, él – junto con los demás estudiantes – estaban encontrando la clase de DCAO más aburrida que la clase de Historia de la Magia de Binns. Umbridge rehusaba incluso demostrar los hechizos, y la mayoría de los días les hacia leer el libro de texto y copiar párrafos de el.

También demostraba favoritismos tan descaradamente que los estudiantes estaban estupefactos. Ella se deshacía en elogios sobre Draco y algunos pocos estudiantes que tenían familiares en posiciones importantes en el Ministerio y era asquerosamente untuosa con aquellos cuyas familias eran ricas o políticamente influyentes. Ella era fríamente desdeñosa contra los estudiantes nacidos muggle y cualquiera que no tuviera conexiones con los más poderosos en el mundo mágico. Harry era la única excepción a esta regla.

"Por Merlín, Malfoy, ¿no esta tu tunica toda mojada con todo lo que esa perra babeo sobre ella?" Ron le pregunto mientras caminaban por un pasillo, dejando atrás el salón de DCAO. El pelirrojo todavía estaba molesto por un comentario que la profesora había hecho sobre "familias que insisten en tener más descendencia cuando no tienen los medios económicos ni la inteligencia para hacerlo".

Draco se estremeció. "¿Tu crees que me gusta tener sus labios marcados en mi trasero, Weasley? deje la clase con el solo deseo de darme una ducha muy caliente. Quiero decir, ¿arrastrándose frente a un novato? ¿Cuan patético es eso?" bufo. "Mi padre siempre dice que no hay nada mas lastimero que gente que se agacha a besar tus pies cuando tú ni siquiera tienes un palo para pegarles. Gusanos sin carácter – merecen que uno los pise."

"Muy bien, Draco. ¿Estas planeando cuando seas grande ser un opresivo fascista como tu padre?" le pregunto Hermione.

Draco parpadeo. Él no estaba seguro de que era un ' fascista' – algo Muggle, probablemente – pero el sentido estaba claro por el tono de Hermione. "¿No me digas que la estas defendiendo, Granger? ¿Tu crees que ella vale la pena?"

"Jamás dije eso," respondió Hermione, con los labios apretados, mientras marchaban por el pasillo.

"Basura sin cerebro como ella es la razón por la que necesitamos lideres mas fuertes," continuo Draco, claramente repitiendo a su padre. "Gente como nosotros necesita mostrarle a gente como esa su lugar."

Hermione se detuvo y lo miro a los ojos. "¿Gente como nosotros, Draco?" ella le pregunto directamente. "¿Tu dejarías a una nacidamuggle en tu circulo de elite?"

El Slytherin tuvo la gracia de sonrojarse. "Nunca dije algo sobre que solo los sangrepura eran inteligentes para gobernar," protesto, un poco débil.

"¿Y tu padre?" ella insistió, mientras los demás miraban con interés.

"Solo porque creo que mi padre esta en lo correcto en algunas cosas no significa que estoy de acuerdo con él en todo," dijo Draco, dando una culpable mirada alrededor como esperando que Lucius de repente apareciera de entre las sombras. "Gente como Umbridge necesita que alguien le diga que hacer. Si no mira lo que sucede cuando son dejados en puestos de autoridad."

Hermione no pudo discutir contra eso, así que se encogió de hombros y siguió caminando. "En realidad ella es una horrenda profesora," accedió – eso era lo peor para Hermione. "Ella ni siquiera trata de enseñarnos la materia, y dice algunas cosas horribles."

"¿Y porque te odia tanto a ti?" Ron le dijo a Harry. "Con todo lo que babea por Draco. Quiero decir, su padre es un buen amigo del Ministro, pero tú eres el Niño-Que-Vivió."

Harry se encogió de hombros. "No se. Ella solo me odia desde la primera clase."

Para la tercera semana de clases, todos los Jefes de Casa habían escuchado quejas sobre la nueva profesora. Ella era injusta, tremendamente dura en sus castigos, y no contribuía en nada a la educación de los estudiantes. Aquellos que tenían que dar los TIMOS y EXTASIS estaban especialmente molestos, y grupos improvisados de estudio habían aparecido por todas partes, aparte de los que habían organizados sus Jefes de Casa.

Aunque Harry no se quejo de Umbridge después de esa primera noche, su tratamiento hacia él no paso desapercibido. Gryffindor y Slytherin les contaron lo desagradable que Umbridge era con él a sus respectivos Jefes de Casa, que se reunieron para discutir la " Situación Umbridge".

"Harry no me ha mencionada nada a mi; ¿ha hablado de esto contigo?" Minerva pregunto preocupada, revolviendo su té con más agitación de la habitual.

Snape meneo su cabeza, sus rasgos mas graves de lo normal. "Ni una palabra. Pero he escuchado las historias de los demás estudiantes. Ella parece deleitarse en marcar sus defectos."

"Tampoco es el único, aunque él parece recibir una dosis inusualmente grande de su virulencia. Muchos otros estudiantes – en las Casas de Filius y Pomona también han sido humillados y burlados sin ninguna buena razón."

"Mientras que otros son elogiados efusivamente pese a una similar falta de justificación," Snape asintió. "Draco Malfoy, Susan Bones, Cho Chang, Marcus Flint, Cedric Diggory, Germaine Scrimgeour…"

"Todos quienes tienen familiares con dinero o poder o ambos," Minerva apunto. "Creo que ahora sabemos como esa horrible mujer logro su éxito en el Ministerio."

"¿Tiene algún partidario? Incluso Trelawney tiene unos cuantos estudiantes que reverencian el piso donde ella camina."

McGonagall sonrío. "Difícilmente. Incluso Hermione Granger piensa que ella es horrible."

"¿La Srta. Granger?" Snape elevo ambas cejas.

"Así es. Parece que al principio de esta semana la Srta. Granger le pregunto a Esa Mujer el contrahechizo para Duro. Recordaras que los chicos fueron testigos de cómo fue usada contra Poppy en la enfermería. Snape asintió cauteloso. Minerva tomo un sorbo de su té y continúo la historia con extraña animación. "Esa Mujer le dijo a la Srta. Granger que dejara de perder el tiempo de la clase mencionando arcaicos hechizos que jamás verían, y la retó diciéndole que era una mediocre bruja que trataba de hacerse ver inteligente mencionado innecesaria trivia."

Snape elevo aun más sus cejas. Pese a cualquier problema que él tuviera con los molestos hábitos de Hermione, nadie podía llamar a la chica mediocre. La joven bruja ya estaba demostrando ser la estudiante más brillante que Hogwarts hubiera visto en más de un siglo. "¿Como tomo esa respuesta la Srta. Granger?"

"Como puedes imaginar," el tono de McGonagall era seco, "dos de mis leones decidieron intervenir antes de que la Srta. Granger pudiera responder."

Snape rodó sus ojos. "Weasley y Potter."

"Mm. ellos le dijeron que de echo los tres habían visto el hechizo siendo utilizado, y el Sr. Weasley uso la oportunidad de enumerar las numerosas falencias que la Profesora Umbridge tiene."

"Supongo que eso no termino bien."

"No. un total de sesenta puntos fueron extraídos de mi Casa, y el Sr. Weasley recibió una semana de detención con el Sr. Filch. Sospecho que Esa Mujer le sugirió a Argus que podía utilizar algunos de los castigos antiguos, pero intervine y el Sr. Weasely va a servir su detención conmigo. Harry tuvo que hacer un ensayo extra por su descaro en contradecir a Esa Mujer, y Hermione – " Minerva hizo un pausa dramáticamente "- recibió un cero por el día, y solo medio puntaje por el resto de la semana."

Snape casi dejo caer su taza de té. "¿Por hacer una pregunta?" él solo podía imaginar la reacción de la chica al ver sus calificaciones afectadas tan caprichosamente. Incluso él nunca había hecho algo tan vicioso. "¿Estaba muy perturbada?"

"Yo esperaba que si," admitió Minerva, "pero parece que tu Srta. Jones ha sido de una gran influencia para ella. La Srta. Granger decidió enojarse mejor."

"Hmmm." Snape decidió no mencionar que Davidella Jones no solo se enojaría; si no que también se vengaría. Era mejor no alertar a McGonagall de algo que sentiría que estaba obligada a detener. Si Hermione Granger decidía ocupar ese impresionante intelecto de ella para buscar venganza en el Sapo Rosado, Severus Snape no tenía intenciones de interponerse.

"¿Que vamos a hacer, Severus? En adición a todo lo demás, ella es una horrible maestra. Incluso Quirrel era mejor para comunicar conceptos de defensa básicos."

Snape miro enojado a su té, pero se sintió obligado a responder, "Debemos esperar. Seguramente se va a sobrepasar, y entonces podremos removerla. Pero por ahora… esperaremos."

McGonagall suspiro. Ella sabía intelectualmente que Snape tenia razón, pero su racha de protección se había despertado, y aunque su forma animaga era le un sencillo gato, la devoción a sus estudiantes era la de una leona. Sus instintos gritaban por venganza sangrienta, pero si un antiguo mortífago le estaba sugiriendo paciencia… ella suspiro de nuevo y forzó a su habitual comportamiento severo que se afirmara. Ella era la subdirectora, después de todo. Era impropio de ella tener fantasías en las que arrogaba a Umbrige donde las Acromantulas. Solo porque Esa Mujer estaba interfiriendo con la carrera educacional de un gran numero de estudiantes, haciendo quedar mal a todos los maestros… Minerva sin piedad aplasto esos pensamientos. Mirar y esperar. Eso es lo que haría. Ella imagino a su forma felina sentada frente al agujero de un ratón, esperando que emergiera un ratoncito rosa con cara de sapo, y la imagen mental la calmo lo suficiente para poder retirarse.

Solo tomo dos semanas para que la crisis se desatara.

Comenzó cuando Harry y sus amigos iban infelizmente camino a clases de DCAO. "Odio esta clase mas que el semestre pasado – ¡y en ese Voldesnort hacia que mi cicatriz doliera!" se quejo Harry.

"¡Oye, ballena tonta! ¡Ten cuidado!" Draco abruptamente le grito a Vince cuando el gigantesco chico le piso sin querer el borde de la tunica.

"Lo siento," Vince dijo avergonzado. "Lo siento mucho, Draco."

Hermione miro la tunica. "Oh no, esta rota, Draco."

Los demás esperaron, expectantemente a que Pansy apareciera con sus gritos habituales tratando de cuidar a Draco, pero para su sorpresa, la chica no apareció. Draco miro alrededor, mitad aliviado y mitad ofendido. "Parkinson – ¡Tengo un problema aquí!" dijo de aun mas mal humor, fijándose que la chica de cabello negro estaba parada sola mas allá.

Pansy se encogió de hombros con indiferencia. "estoy segura de que puedes arreglarlo," dijo en voz baja, y luego entro al salón de clases.

Los demás chicos se quedaron mirándola. "¿Que fue lo que le dijiste?" Hermione pregunto sospechosamente. "¿Heriste sus sentimientos nuevamente?"

"¡No!" Draco se defendió. "Ella ha estado actuando extraña hace semanas. Esta toda retraída y no habla con nadie. En realidad a sido bastante bueno, no tenerla alrededor todo el tiempo, actuando como si estuviésemos prácticamente casados."

Hermione miro con preocupación tras la chica, pero luego se preocupo en reparar la tunica de Draco con un hechizo que había aprendido por ahí, mientras el resto de los chicos se apresuro en entrar al salón para evitar la ira de la Profesora Perra, como Ron la había bautizado.

Hermione finalmente logro arreglarlo, pero cuando entraron al salón – fueron los últimos en hacerlo – la Profesora Umbridge miro a Hermione con desaprobación. "Bien, bien, srta Granger, veo que su prodigiosa inteligencia no le ha servido con las dificultades de aprender la hora. Diez puntos de Gryffindor por su atraso."

"Ella me estaba ayudando, Profesor," dijo Draco, su barbilla levantada con arrogancia. "Y todavía no suena la campana."

"Oh, eso tan noble de usted, Sr. Malfoy" la bruja cara de sapo dijo admirada. "Diez puntos para Slytherin por tratar de proteger a una indigna conocida."

Draco la fulmino con la mirada. Llamar a un Slytherin "noble" era difícilmente un cumplido, pero era claro que incluso con su intervención, Hermione no iba a resultar sin un castigo. Aunque estaba agitado por su inhabilidad de forzar a Umbridge a complacerlo, Draco le dio a Hermione una mirada de disculpa como solo un Malfoy podía lograr. La Gryffindor solo se encogió de hombros cansada. Ella no esperaba nada menos de Umbridge.

"Hoy tendremos un examen," Umbridge anuncio feliz, y la clase gruño en voz alta. "Si estudiaron las paginas 160 a 190 de su texto, estoy segura que les ira muy bien." Ella miro alrededor de su escritorio, juntando las cejas. "¿Donde están mis apuntes?"

Al principio los estudiantes no le prestaron mucha atención, ya que estaban ocupados sacando pergaminos y plumas de sus mochilas, pero cuando la búsqueda de Umbridge se volvió frenética, todos pusieron atención a lo que sucedía.

"¡Mis apuntes!" el sapo exclamo en un chillido, mirando bajo su colección de platos con figuras de gatitos. "¿Donde están mis apuntes?"

"Uh, Draco," Greg Goyle susurro en voz no tan baja, "¿Por qué no utiliza un accio?"

Draco rodó sus ojos. Incluso el bobo de la clase era más inteligente que esa perra. "Porque ella es –"

Antes que pudiera terminar la oración, la Profesora Umbridge – obviamente inspirada por la pregunta de Gregory – grito, "¡Accio apuntes del examen de la Profesora Umbridge!"

Para sorpresa de todos, un pergamino salio de la mochila de Harry y voló a la estirada mano de la bruja. Un silencio sepulcral los invadió a todos, finalmente roto por el murmullo de Ron, "Buena broma, amigo, pero no muy inteligente."

Harry miro salvajemente a Ron, luego a su mochila, y luego a la profesora, que tenia una gran sonrisa de satisfacción cubriéndole el rostro. "Bien, bien, Sr. Potter," le dijo con suavidad. "Veo que te has revelado como un mentiroso y un tramposo."

"¡Profesora!" dijo Harry, con pánico, "Le juro que no tome sus apuntes. ¡Nunca antes los había visto!"

"Claro. Solo aparecieron mágicamente en tu mochila," ella sonrío. "Me pregunto que dirá el Director sobre esto. Tu fama no podrá protegerte de un castigo justo esta vez."

Harry trago en seco. Si había una persona en Hogwarts a la que realmente temía, era al Director. El hombre los puso con los Dursley una vez; ¿quien le aseguraba que no lo haría nuevamente? Mientras que el viejo mago parecía amable y le ofrecía dulces a Harry cuando se veían, Harry sabía perfectamente bien que esa actitud podía enmascarar un sinnúmero de pecados.

Cuantas veces había escuchado que tía Petunia le decía a Dudley, "¡Nunca recibas dulces de extraños!" probablemente un millón de veces porque ella sabia que se congelaría el infierno primero antes que Dudley no aceptara golosinas. Petunia había traído de convencer a Dudley de los peligros de extraños que ofrecían dulces con historias bastantes graficas; esas tuvieron el efecto de convencer a su sobrino de evitar a todo tipo de extraños como la plaga pero no hicieron nada para convencer a su hijo. Al final, ella utilizó el chantaje, prometiéndole a Dudley que si hacia lo instruido, ella le daría el doble de los dulces que el extraño le había ofrecido.

Desafortunadamente para su cintura, mientras que Dudley no era inteligente, tenia una astucia animal, especialmente cuando de dulces se trataba. Durante los dos años siguientes, Petunia estaba convencida que su pequeño Dudley era la victima numero uno de todos los pedófilos de Gran Bretaña, ya que Dudley felizmente inventaba cientos de extraños, todos tratando de convencerlo de irse con ellos por bolsas de dulces. Fue aproximadamente en esas fechas que Harry empezó a darse cuanta de los estúpidos que eran sus familiares.

Como resultado, y junto con el registro de Dumbledore hasta ahora, serian necesarios más que dulces de limón para que Harry creyera en la naturaleza amable del Director.

"Ya que el Profesor Dumbledore a prohibido el castigo físico – un error de juicio en mi opinión – creo que el único castigo apropiado para los tramposos es la expulsión," Umbridge dijo suavemente, sonando como uno de los gatitos de los cuadros que colgaban de las paredes. "Cielo santo, como han caído los poderosos."

¡Expulsión! La palabra resonaba en los oídos de Harry. El se aferro al escritorio, sintiendo como la sangre dejaba su rostro. Umbridge sonrío aun más maliciosamente ante el obvio terror del chico.

"Oh, si, Sr. Potter. Se ha sobrepasado esta vez. Me temo que esta ofensa es demasiado seria para simple extracción de puntos y detención. Tendrá que ser removido de Hogwarts antes de que contamine a los demás estudiantes con sus desagradables hábitos Muggle. Supongo que esto es lo que sucede cuando se le permite a indeseables entrar a instituciones de educación mágica superior," le dijo.

"Por favor, Profesor. De verdad, yo no lo hice," rogó Harry. "Se lo juro…"

Umbridge movió una mano desechándolo. "Guarde sus cosas, Sr. Potter, y retírese de mi salón. Nos encontraremos en la oficina del Director cuando la clase haya terminado. Ya le ha quitado demasiado tiempo a los demás estudiantes que están aquí para aprender la materia, no para hacer trampa y mentir durante toda su vida."

Como si estuviera en un sueño, Harry ciegamente metió sus cosas en su mochila y salio del salón, sin notar las ansiosas miradas de sus amigos. ¡Expulsión! ¡Él tendría que dejar Hogwarts! Incluso si el Director lo suspendía por un tiempo, aun tendría que volver donde los Dursley, y de repente Harry supo con absoluta y fría certeza que haría cualquier cosa para evitar volver a la Calle Privet.

No era solo por los golpes y la cacería de Harry y las labores y las mediocres raciones de comida y el delgado colchón, que le habían dado de mala gana. Era el desden y la animosidad y los recordatorios diarios de que ellos deseaban que nunca hubiera nacido. Había sido difícil de soportar cuando no había conocido otra vida, pero ahora… No. él no podía hacerlo.

¿Pero que otra opción tenia? Una vez que fuera expulsado, él tendría que dejar la escuela y a su pa – quizás para siempre – y el Director probablemente lo llevaría directamente donde los Dursley como si los últimos seis meses nunca hubieran sucedido. Después de todo, el Director no había perdido tiempo en sacar del terreno del colegio a esos cuatro Ravenclaw que fueron expulsados.

Harry trato de pensar, pero era difícil cuando cada instinto le estaba gritando que huyera, que se fuera antes de que el Director lo atrapara.

Él no tenía mucho dinero – unos cuantos galeones de cuando Hagrid lo había llevado a hacer sus compras – e incluso si tuviera, ¿Qué podía hacer? Nadie le rentaría una habitación a un chico de su edad, si tratara el mundo Muggle o mágico seria lo mismo. Estaba atorado en el medio de Escocia, en un Castillo que el Director debía conocer íntimamente, sin medios de escape. El podría ir a buscar su escoba, pero con este frío invernal se congelaría antes de avanzar cien metros.

El sabia que había un pueblo mágico cerca – él había escuchado a los chicos mayores hablar de el – pero no sería lo suficientemente grande para esconderse allí. No, él necesitaba ir a Londres. El había oído de chicos que huían y se iban a vivir allá. Gracias a los Dursley, él sabía hacer muchas cosas y probablemente ganaría dinero haciendo pequeños trabajos. De seguro nadie lo encontraría entre esos millones de personas.

¿Pero como llegaba allá? Él no podía llegar y abordar el Expreso de Hogwarts – él ni siquiera sabía si el tren venia a Hogwarts cuando no estaba recogiendo estudiantes en la vacaciones. Harry se sacudió a si mismo. No podía quedarse aquí divagando. Estaba perdiendo tiempo. Lo primero que debía hacer era irse. Él podría esconderse en el Bosque Prohibido hasta que encontrara una manera de llegar a Londres, y una vez allí estaría a salvo.

Harry corrió hacia su dormitorio. Sabía que tenía que empacar ligero. No había mucho punto en llevar muchas cosas. Una vez que llegara a Londres, le robarían probablemente cualquier cosa bonita que poseyera. Se vistió en sus ropas mas calidas (incluido el yérsey que tía Molly había tejido para él) y las botas de invierno que su pa le había comprado, sollozando ante el pensamiento de que tendría que dejar a su pa, junto con todo el mundo mágico.

El guardo los galeones que le quedaban en un bolsillo y escribió una rápida nota a Ron diciéndole que cuidara a Hedwig por él. Quizás mas adelante encontraría una manera de mandarla a buscar, pero por ahora, seria más seguro dejarla a qui. Y Ron necesitaba una nueva mascota, así que era justo que se quedara con ella. Entonces Harry guardo sus fotografías favoritas de sus padres y el Profesor Snape en su gruesa capa, deseando que fueran de diseño un poco más Muggle, y se puso un gorro de lana. Dejo atrás su bufanda de Gryffindor. El suponía que ya no era un Gryffindor, o no lo seria cuando la Profesora Umbridge hablara con el Director. Guardo su varita en su protector. Él había escuchado historias de Hagrid de cuando eras expulsado, te rompían la varita, y él no entregaría la suya sin pelear.

Miro la hora. Solo faltaban quince minutos para el término de la clase. Tenía que apurarse y llegar con seguridad al Bosque antes que el Director comenzara a buscarlo, pero sabía que no podía ir lejos sin comida. Pensó que seria bastante seguro escabullirse a las cocinas y pedirles a los elfos domésticos algo para comer. No creía que el Director les fuera a pedir ayuda a ellos para encontrarlo.

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Mientras tanto, Ron se estaba poniendo cada vez mas preocupado por Harry. La mirada de completa desolación en el rostro de su amigo cuando dejo la habitación había sido de miedo, incluso peor que el completo terror que había mostrado cuando esa perra había mencionado la expulsión. Él finalmente dejo a un lado su pluma y movió su mano frenéticamente. "Por favor, Profesora, ¡Necesito ir al baño!" dijo de carrera. "¡Urgente!"

Ignorando la disgustada mirada de la profesora y las risitas de sus compañeros, Ron salio casi corriendo del salón hacia el pasillo para poder encontrar a Harry. Él creía que el chico estaría dando vueltas por ahí, esperando para volver a hablar con la profesora una vez que la clase hubiera terminado, pero no había señas de él. Ron se mordió el labio. ¿Donde iría Harry? Ron sabía que si hubiera sido él en esa posición, habría corrido a buscar a alguno de sus hermanos o padres, ¿Pero haría eso Harry? Él estaba acostumbrado a preocuparse por si mismo, no teniendo adultos que arreglaran las cosas por él, y Ron tenia la sospecha de que Harry no se había dirigido a las mazmorras.

Tampoco podía imaginar a Harry dirigiéndose dócilmente a la oficina del Director, sin importar que la perra se lo hubiera dicho, ¿pero entonces donde iría? ¿Asustado, solo, aterrorizado ante su próximo castigo…? Ron decidió ir a la Torre. Si Harry no estaba en la habitación, entonces iría a buscar a sus hermanos. Ellos sabrían que hacer.

Al llegar al dormitorio, Ron dejo escapar una serie de maldiciones que habrían hecho que se encontrara de frente con la cuchara de madera de su madre si esta lo hubiera escuchado. ¡Harry no estaba allí! Comenzó a irse, para ir en busca de los gemelos y Percy, cuando un trozo de pergamino en su cama llamo su atención. El lo agarro y segundos después estaba volando hacia las mazmorras. No había tiempo para encontrar a sus hermanos ¡necesitaba a su tío!

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Snape cansadamente estaba contemplando suicidarse cuando miraba a otra clase de cuarto año mutilando una simple poción. Si los estudiantes no se estaban haciendo ojitos mutuamente, estaban ignorando sus claras instrucciones y haciendo todo lo posible para hacer explotar sus calderos, a ellos mismos, o sus mazmorras.

Abruptamente la puerta se abrió y una mancha pelirroja entro. Los estudiantes gritaron sorprendidos y dejaron caer ingredientes y revolvedores ante la intrusión, y Snape se paro de su escritorio, determinado a destripar al pequeño demonio por su completo descaro.

"¡Tío Sev!" Ron jadeo. "¡Lea esto!" el le paso un arrugado pergamino al Maestro de Pociones, que demasiado sorprendido para responder acepto. Un instante después el había utilizado un evanesco en todas las pociones de su clase. "¡Pueden irse!" dijo tras su hombro mientras salía corriendo por la puerta, dejando detrás una sorprendida clase y un chico de primero sin aliento.

Muchas gracias a todos los que han preguntado por mi salud, lo mío en realidad no es nada tan grave, una operación a la columna vertebral, pero sí de recuperación lenta, eso junto a una crisis de asma que me dio la semana pasada, no es una muy buena combinación, pero mientras me tome las cosas con calma, bueno todo estará bien, muchas gracias nuevamente a todos por su preocupación y creo que este capitulo les gustara. Gracias Angela por tu paciencia , tu otra historia esta detenida pero no olvidada.