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La nueva casa de Shinji Ikari
Romance/Comedia
Autor: Aleksast, 2013
Con la sopa de vegetales lista y el brebaje de Rei preparado, el valiente tercer elegido se adentró en los aposentos de Misato Katsuragi. Colocó la bandeja sobre el buró e hizo otro intento de despertar a la que fuese aún su tutora, sin éxito.
– No es que le pueda echar un balde de agua fría, si lo hago, por reflejo me va a romper el cuello – decía para sí mismo, mientras no se negaba dar una miradita al cuerpo a medio descubrir de esa mujer, con la ropa de trabajo puesta – al menos tengo que hacer algo al respecto de la forma inadecuada en que duerme… mmm… no, mejor pensaré en otra cosa… veamos – se llevaba la mano a la barbilla, analizando posibles alternativas para despertarla hasta que una buena idea se le cruzó por la mente.
Rei Ayanami fue a hurtadillas detrás de Shinji y tras la puerta, apenas entreabierta, observaba que Shinji estaba pensando, era eso o estaba haciendo una pose de filósofo, al ver que con el dedo índice de la mano derecha señaló hacia arriba supo que algo se le había ocurrido, pero prefirió seguir en su rol de espectadora silenciosa.
– Lo vi en una película, espero que funcione… al menos lo intentaré – y sin mayores dilaciones, tomó un sorbo de ese brebaje y despacio, delicadamente fue acercándose a la boca de esa mujer, con cuidado una mano hizo un movimiento en su cara para que entreabriera los labios, y como aquella vez que Asuka le dio a beber de su infusión en la boca, Shinji Ikari replicaba lo mismo sin tener intenciones reales de aprovecharse de la situación, de hecho, estaba rogando por dentro que le perdonase por tremendo atrevimiento, era por su bien, se decía.
Lo que fue un intento de alimentarle de boca a boca acabó en otro beso y sin advertirlo ella le jaló para que cayera de su leve equilibrio y en efecto, ahora Shinji estaba debajo de Misato por arco reflejo en la enorme cama matrimonial donde ella dormía a sus anchas.
– ¿Por qué esto siempre me pasa a mí? – pensaba el sufrido joven que tenía encima a la muy atractiva fémina que ya no le ganaba tanto en estatura, aunque todavía no estaba de su vuelo, por unos centímetros.
– ¿Qué hace Shinji? – se preguntó Rei, pero como buena observadora, prefirió ver si acaso la mayor Katsuragi buscaba concertar algún acto de apareamiento con él.
– Muy bien, si rodamos a la derecha probablemente ella se caiga, si rodamos a la izquierda, además de caerme se moverá el buró y se derramará la comida… vaya que sí está caliente Misato, casi siento que su aliento me está quemando… uh… sería más fácil si ella durmiera en un futón… ¡Bueno! Aquí vamos – entonces optó por rodar despacio a la derecha, casi al borde de la cama con ella encima de él la bella durmiente, quiero decir, Misato Katsuragi se despertó.
– ¿Qué haces, Shinji-kun? – preguntó, abriendo los ojos y percatándose de que el jovencito de sus atrevidos sueños estaba justo debajo de ella.
– Intentaba despertarte pero… creo que tienes el sueño muy pesado – desvió la mirada totalmente sonrojado, el pobre chico estaba que se infartaba de sentir encima de él el cuerpo de esa mujer contra el suyo, tenía que agradecer a Rei haberlo dejado cansado y satisfecho la noche anterior, de lo contrario las hormonas harían más complicado el momento.
– ¿Quieres dormir conmigo? – el tono sensual y levemente adormilado en que pronunció esas palabras le impresionó un poco, aunque realmente Misato se refería a literalmente dormir.
– Hoy viene Ryoma para cuidarlo – respondió Shinji recordándole también la razón por la cual él estaba ahí.
Ella estaba por decir – Cuídalo por mí – pero fueron otras palabras las que por su boca llegaron hasta los oídos del tercer elegido – Que lo cuiden las niñas – bostezó y cayó dormida sin que fuerza alguna pudiera ahora evitarlo.
– Okay – dijo Shinji, y con mucho cuidado rodó al revés para quedar ahora él encima, sin embargo, el entrenamiento marcial intenso de la ex jefa de operaciones de NERV incluía reflejos de defensa, por lo cual de un momento a otro sus brazos aprisionaron a Shinji y éste acabó con la cabeza en un lugar bastante inadecuado.
– Señor Kaji, ahora sé por qué siempre regresó con Misato-san, tiene la piel suavecita – dijo embobado, pero al momento repuso con seria turbación – ¡Qué estoy diciendo! A este paso sólo falta que me vuelva como él, aunque… siendo sincero, eso no estaría tan mal ¡Qué cabeza la mía! De seguro son las hormonas disparadas que no me dejan pensar bien… bueno, piensa Shinji, lo peor que puede pasar es que la Doctora Akagi o Asuka entren aquí y vean esto ¡Y lo malentiendan! Calma, calma, respira profundo, bueno, no – y tenía toda la razón, la testosterona en él estaba haciendo de las suyas por todo el torrente sanguíneo y la postura en que estaba y el lugar donde tenía metida la cabeza, esas cosas eran gran causa de esa situación. Y si Shinji tiene una suerte peculiar, ahora parecía gozar de poderes de clarividencia.
Asuka, un tanto impacientada por la demora de Shinji y la repentina ausencia de la chica de ojos rojos decidió ir a ver, primero, observó a esa niña peliazul mirar por un estrecho espacio que permitía la puerta entreabierta que ella sostenía hacia dentro, con casual interés.
– ¡Hey! ¡Rei! ¿Qué diablos está sucediendo? – le llamó ella, pero la otra, absorta en su observación, ni la escuchó. La poca paciencia que le quedaba a la alemana se fue a darse unas buenas vacaciones y abrió la puerta rápidamente para ver a Shinji con la cabeza metida en… entre los generosos atributos de Misato.
– Dime que no es una cochinada que está haciendo éste y que esto no es lo que parece – ella, con los brazos cruzados, le dio un leve codazo a Rei para que espabilara.
– No es lo que parece… sucede que la mayor Katsuragi tiene un entrenamiento especial que incluye reflejos de protección y… bueno… Shinji está forcejeando por salir de ese lugar sin que ella le rompa el cuello, a mí no se me ocurre una forma eficaz para solucionar ese problema – Rei contestó en un tono casi inexpresivo, tampoco es que estuviera disfrutando del espectáculo.
– ¿¡Ven qué sucede cuando a ustedes no los entrenaron para estas cosas!? – Asuka se llevó la palma de la mano a la frente, reprobando las circunstancias en que su novio se había metido – Baka-kun… amor, me imagino que no te quedarás ahí todo el día – la verdad es que no quería sonar sarcástica en ese momento, pero la situación lo ameritaba – bueno – volvió la mirada a Shinji que intentaba moverse levemente para soltarse, sin éxito – con cuidado, y a mi orden, vas a hacerle cosquillas a Misato, yo me encargaré de que no te mande al otro mundo ¿entendido? – acto seguido fue a sostener las muñecas de Misato, para lo cual estaba encima de la cama, de rodillas, encima de Shinji y por consecuencia de su tutora. Sosteniéndolas firmemente, le dio a Ikari la señal y este se deslizó hacia abajo, pero ¡Oh cabeza inoportuna! Su hueso pariental (en cristiano: la parte de atrás de la cabeza donde suele iniciar la calva de fraile) rozó la entrepierna de la segunda elegida, lo cual provocó que ella abriera los ojos y se sonrojara visiblemente, soltando un suspiro por la sorpresa.
– Lo siento, pero si ayuda, estuve cerca de pasar la cara por otra entrepierna – si el joven Ikari fuera a concursar por decir las peores disculpas en ese momento, hubiera ganado el premio con mención honorifica al patán desvergonzado de oro, lo malo es que él no quiso sonar así, sólo declarar algo que fue más que evidente.
– No es que te sea un lugar desconocido, tonto – pensó en sus adentros la alemana, tragando saliva tras el contacto – ten más cuidado, Shinji – dijo entrecortadamente haciendo acopio de la poca comprensión que le quedaba. Un movimiento en falso y ella acabaría encima de Misato siendo estrujada incluso con mayor ímpetu – Me imagino que el señor Kaji no dormía con ella después de que recibió esta clase de entrenamiento, a menos claro que supiera como salirse con la suya por instinto.
– Lo tendré, sólo quería ayudar – Shinji, como niño regañado, juntaba los dedos índice y los separaba intermitentemente, y vio que con éxito la pelirroja dio un brinco y hábilmente se incorporaba fuera del alcance de su tutora.
– Andando, a desayunar – les indicó Asuka, empujándolos con camino a la cocina, pues los platos estaban enfriándose y los tres iban a hacerse cargo de un inquieto niño de ocho años, la misión comenzaba ahora.
