Los personajes de Ranma ½ pertenecen a la mangaka Rumiko Takahashi y solo escribo para los fans por diversión que aman esta genial serie de Anime y manga sin obtener algún ingreso económico
74.
—Es por eso por lo que mi proyecto será lo mejor que le podrá suceder a esta ciudad—dijo una mujer joven que hablaba en una tribuna ante un público y entre ese grupo estaba Izanagi
Al decir eso, la chica bajó del escenario y no quiso sentarse con el público, ya que decidió salir del salón de conferencia. Caminaba por los pasillos de su instituto en donde lleva su uniforme de falda corta gris, con saco del mismo color, abajo su blusa blanca de botones, medias largas y zapatos bajos. Cada pisada hacía que las hebras de su cabello largo y lacio color negro se moviera. Sus ojos eran entre gris y azul y parpadeaban cada segundo, se lamia sus labios y era una muestra de su nerviosismo, ya que si se aprobaba este proyecto cambiaría el rumbo de su vida.
Se detuvo al encontrarse a una joven. Lo sorprendente de todo es que se parecía a ella. Era la primera vez que veía un parecido asombroso. El mismo tono de piel que era claro, su cabello era parecido a cuando era más joven, ya que hubo un tiempo en el que lo tuvo corto, su fleco era diferente, ya que era largo y doblado en la esquina derecha de su frente y el de la chica que tenía enfrente era corto y recto.
—Sera posible que ella sea mi... —no terminó de decir eso en su mente porque la chica la interrumpió.
—Tú eres Alina—habló la joven.
—¿Y tú?
—Mi nombre es Izanami—le sonrió.
No entendía por qué me seguía, pero rápidamente tuvo mi confianza. Pero fue porque pensaba que era ella, pero no lo era. Le conté mi proyecto, de que trataba, cuáles serían los beneficios... le conté todo y esa fue mi desgracia.
Alina estaba sentada en una mesa de una biblioteca. Escuchó un teléfono, miró a Izanami que estaba leyendo algunos de sus trabajos más alejada y discretamente sacó el teléfono de su bolso y se sorprendió porque era diferente. Vio el mensaje y decía "¿Dónde estás?" "Contéstame"
Alina escribió una contestación y guardó el teléfono. La respuesta fue... "No molestes a Izanami, está ocupada"
Alina recodó lo que había pasado. Ya lo había superado, pero ahora tener al primo de ella como enemigo, era algo que debía detener.
—Su clon está más cerca jijiji—siguió riéndose ese robot—. Aunque obviamente debe de seguir joven e incluso más que usted jijiji.
Alina enterró sus dedos índice y corazón en los ojos del robot.
—Mis pupilas, mis pupilas.
—Ni siquiera tienes pupilas—le recordó Alina.
—Aléjate de ella y no la toques—dejo en claro Akane mirando a Maru.
Akane estaba sentada en la cama de Izanami teniendo su cabeza en su regazo. Maximiliam sentía lastima por el chico porque estaba seguro de que en su mente se quejaba porque era el esposo y debía estar con ella. Izanami estaba con los ojos cerrados, pero no estaba inconsciente. Fue mentira su desmayo porque así evitaría ir a hablar con Ranma.
—Akane, de cualquier manera, te tienes que mover porque tu esposo está esperándote—le recordó Maximiliam.
—No te preocupes—se acercó Aitana—, Yo me encargo de cuidarla.
—Por cierto—habló Serena—, amor puedo hablar contigo—miró a Maru.
—Gracias Serena—se levantó Akane con los ojos iluminados.
—Si, mamá—dijo viendo a Akane con una mueca y más porque ella le sonreía.
Después de unos minutos, Maximiliam abre la puerta y tenía con él una computadora. Vio que Izanami estaba sentada en su cama y al lado Aitana.
—Me imagine que no te desmayaste de verdad—comentó Maximiliam tomando una silla para sentarse.
—Ella me contó todo—dijo Aitana.
—Oye, si no querías hablar con Ranma debiste decírselo, pero a lo que vengo es que no solamente hay comunicación con el primer mundo—sonrió dándole la computadora a Izanami.
Izanami se levantó y puso la computadora en el mueble que daba a su cama. Levantó la tapa y al iluminarse la pantalla sonrió.
—Por tu cara me imagino que no la has pasado muy bien—dijo Emi que la veía con una sonrisa.
—Estábamos preocupados por ti—dijo Raku.
Los chicos estaban escondidos en unos arbustos con una computadora, ya que no quería que Ryota los encontrara.
—Pero creo que con tu esposo al lado tuyo no lo es tanto—comentó Raku.
—Hay muchas cosas que contar como por ejemplo que Maru le apuntó con una pistola a mi mamá y ella a él—contó Izanami.
—¿Qué? —dijo Emi.
—Ya se habían tardado—comentó Raku.
—Y al final... Solo por molestarla le confesó que nosotros nos casamos hace diez años.
—¡¿Qué?! —exclamó Emi y se dio cuenta de que Raku no se sorprendió—. ¡¿Tú lo sabías?!
—Aclaró, me entere hace unas semanas cuando acompañé a Izanami al hospital para que se hiciera una prueba de embarazo.
—¡¿Embarazo?! —Emi no entendía lo que pasaba—. ¿Estás embarazada?
Izanami asintió con la cabeza.
—¿Y él lo sabe? —preguntó Emi.
—Por eso vino conmigo y creo que Yasmina también lo sabe porque lo mandó conmigo. Pienso que... Él no quiere que me vuelva a pasar algo.
—¿Vuelva a pasar? —dijeron Emi y Raku.
Maximiliam atragantó porque sabía que les contaría y como él estuvo involucrado.
Akane clavaba un clavo una y otra vez al árbol como una manera de sacar su ira y desesperación. Raiko e Izanami miraban a Akane con preocupación.
—Nunca la había visto así—comentó Raiko—. Ella se ha enojado muchas veces, pero nunca la había visto con ese rostro y me preocupa mi hermana.
—Yo tampoco he visto a mi mamá de esa manera—dijo Izanami un poco inquieta.
—Espero que mi papá y mi tío no tarden.
Justo en ese momento llegaron, pero ahora en compañía de Serena. Cuando Akane los miró se fue directo a Serena.
—¡Tu hijo es un desgraciado! —explotó Akane agarrándola de los hombros.
—No comentare nada al respecto—contestó Serena un poco asustada.
—¡¿Y bien?! —preguntó Akane a Ranma y Shun.
Ambos chicos tenían un folder en la mano. Se miraron, atragantaron y después su vista estaba en Akane.
—Él tiene razón—habló Ranma—. Izanami ya no está en el registro de nuestra familia desde hace diez años.
—¡Ahh! —gritó Akane jalándose el cabello y zapateando su pie izquierdo.
—Si—confirmó Shun—. Revise el registro de mi familia y ahí está Izanami.
—Y por la fecha en que se llevó a cabo el registro hizo que nos diéramos cuenta de que ya casi es su aniversario—sonrió Serena.
Akane miró a Serena con un rostro furioso.
—No sé porque presiento que tú lo sabias.
Serena evitaba verla, pero era cierto.
—Hubo un momento en el que fui a solicitar documentos de Nana para la escuela y me di cuenta del registro de Izanami por lo que concluí que estaba casada con mi hijo—intentaba sonreír, pero era imposible—. Obviamente no dije nada, ni siquiera le dije a mi hijo que lo sabía.
—Otra cosa... —Ranma miró a Raiko—, Ryota está en el segundo mundo y Nana en el tercero.
Kaede llegó en ese momento y escuchó a Ranma.
—¡Qué! Cuando lo vea lo descuartizare—dijo moviendo sus dedos.
—Aunque estoy un poco inquieta—habló Serena— Y es que el otro Usui está ahí y... Pues digamos que el nacimiento de Nana fue un poco complicado, independientemente de que lo hiciera para que mi hijo e Izanami tuvieran un hijo.
—De hecho, siempre he querido saber el porqué del nacimiento de Nana—cuestionó Ranma—. Me refiero a que por qué ustedes decidieron tener una hija.
Serena dejo de sonreír y dejo de ver a Ranma.
—¿Decías Akane? —preguntó Serena evitando la pregunta de Ranma porque en ese momento no quería pensar en el motivo verdadero.
Ranma pensó que algo escondían esos dos.
—Afortunadamente no hemos llegado a eso, ¡Porque ahí si la hubiera matado! —gritó Akane regresando al árbol para clavar el clavo en él.
Raiko ahora si estaba más preocupado porque ya estaba creciendo un bebé, lo que podía ser la perdición de su madre, ya que así jamás los separara.
Usui no dejaba de ver a Nana que estaba sentada en una esquina con su celular sin despegar la vista de la pantalla. Él estaba recargando en la pared y con los brazos cruzados. Era imposible lo que le había dicho Izanami porque una cosa era darle su apellido al hijo de una amiga, más no tener una hija con ella.
Shun y Mousse se dieron cuenta del rostro de Usui y se acercaron a él y vieron que no dejaba de ver a Nana.
—¿Qué sucede? —preguntó Shun.
Él no sabía que contestar.
En uno de los escritorios, Nabiki estaba sentada en una silla leyendo una revista. No entendía el propósito de Akane para estar ahí sin hacer nada y lo peor de todo es que Shun y ella no estaban aprovechando que su hija no estaba.
—Esa niña—habló Usui—. Esa niña es... Mi hija.
Shun agrandó los ojos y sonrió con burla. A diferencia de Mousse no le impresiono mucho, pero podía entender que para él era una sorpresa.
—El hecho de que sea hermana de Maru no la hace tu hija, posiblemente Serena se enamoró de un hombre y tuvo a Nana o es que estás interesado en Serena y no lo dices.
—La verdad ni siquiera sé que pensar de todo esto.
—Yo pensé que seguías enamorado de Akane, aunque convive más con Shun.
Nabiki dejo de leer la revista al escuchar ese comentario.
—¿Qué tratas de decir? —preguntó Nabiki viendo de reojo a Mousse.
Shun y Mousse brincaron del susto.
—¡¿Cómo piensas eso?!
—Yo lo decía porque veo que no es muy cercana a Usui, sino a Shun—aclaró—. Y por si no lo sabías ellos dos van muy seguido al restaurante por eso lo sé
—No desconfió de mi hermana, sé que Ranma es el hombre que ama, pero Shun es muy coqueto—dijo Nabiki.
—¡Claro que no!
—¡Claro que sí! —exclamaron los tres chicos.
—Pero regresando a lo otro, ella no se parece a ti, así que tranquilo—sonrió Shun confiado de que así era.
Nana ignoraba los murmullos de los chicos, pero dejo su celular y tomó una bolsa de plástico de una tienda cerca de ahí. Sacó un refresco de toronja y lo sirvió en un vaso de corcho que había comprado. Después sacó uno de cola y lo mezcló con el refresco de toronja.
Los chicos se quedaron sin parpadear.
—A ti te gusta hacer eso—dijo Shun sin creer lo que veía—. Y es una combinación asquerosa, aunque solo faltaría el sonido de tu boca al tomarlo.
Nana dejó de tomarlo e hizo el sonido que era de exhalación y sonrió. Cosa que también hacía el chico. Ella regresó y se sentó en el piso con el celular.
—Es coincidencia solamente—concluyó Shun.
Nana dejo su celular para ver a los chicos.
—¿Quieren? A ti también te gusta combinarlo—le dijo dirigiéndose a Usui al decir eso último, ya que la pregunta era para todos.
Usui aún estaba en shock.
—¿Decías? —solo pudo decir eso.
—Creo que si es tu hija—terminó Shun.
—¿Qué quieres decir con eso? —le preguntó Emi a Izanami.
Era la primera vez que lo relataría, pero era algo que tenía que superar y era aún peor que el de Ranma.
—Él y yo nos casamos porque... Estábamos esperando un bebé—confesó bajando la mirada.
Todos se tensaron a diferencia de Maximiliam.
—La verdad es que al igual que este, no lo esperábamos y esa primera vez nos sorprendió. No sabíamos que hacer porque en aquel entonces Nana no vivía con nosotros y por obvio no sabíamos cómo tratar a un bebé o un niño y... Lo primero que hicimos fue casarnos, pero aquel viaje que hicimos fue para eso. Masaru y Aki lo sabían porque en aquel entonces comenzamos a hacer las armas y yo en un principio viajaba a los mundos para saber las técnicas de los líderes y yo no le había dicho nada a Maru y teníamos problemas porque él no sabía lo que hacía y...
—¿Creyó que tú tenías otra relación? —intuía Emi.
—En ese viaje pensaba que posiblemente dejaríamos en claro la situación y no hubiera problemas. De hecho, también fue porque si le decía a mi mamá que estaba esperando un hijo y luego que nos casaríamos hubiera sido un desastre. Por lo que nos casamos en secreto y al regresar les diríamos a todos. Hasta que...
—Yo estaba realizando unos pendientes y era que en el tercer mundo era el único lugar donde podían tratar mi problema, nuevamente estaba teniendo problemas. —interrumpió Maximiliam—. Yo creía que ese lago me había curado, pero no fue así. Me encontré a Izanami en la calle.
—Quise platicar con él porque necesitaba información de la energía de Lacus y eso me ahorraría el viaje al sexto mundo. Pero cuando Maximiliam quiso moverse, cayó porque uno de sus pies no reaccionó, pero fue por un momento y lo agarré y era una posición un tanto comprometedora y...
—Él te vio...—interrumpió Emi—, clásico de las novelas.
—Nos fuimos al cuarto del hotel y comenzamos a discutir. Jamás habíamos discutido de esa manera, pero él sacó todo lo que había acumulado desde el principio...
—Espero que no sea lo que estoy pensando—dijo Emi.
—Fue tanta la desesperación de ambos que... Él me agarró de los hombros y me sacudió... tres veces, pero estaba tan aislada y él también hasta que me di cuenta de esas veces estaba pegada a la pared y pego mi cabeza tres veces con la pared. A la tercera fue cuando él reacciono de lo que estaba pasando. Yo estaba asustada, no sabía que era más fuerte... si el dolor en la cabeza o abajo porque estaba sangrando.
—Yo vi eso en una visión y salí corriendo para que no sucediera, pero cuando llegue, él la levantaba porque se había desmayado.
Tanto Emi como Aitana querían llorar. Raku solo estaba con un nudo en la garganta y sin poder asimilar lo que ella le contó porque no podía creerlo de él.
—Yo me desmayé por el golpe en la cabeza, no por el sangrado—siguió Izanami—. Cuando desperté estaba acostada de lado y me dolía la cabeza y vi a Maru dormido a mi lado y con su mano en la mía. Era obvio lo que había pasado porque no era tonta. Quité mi mano de la de él y despertó de golpe, pero solo me volteé para no verlo. Muchas veces se lo decía que me dejara sola porque no quería verlo. Masaru y Aki lo supieron porque ellos se quedaron y no se fueron. Ellos le dijeron lo que había estado haciendo todo este tiempo. Ahí fue cuando comprendí que todo esto había sido mi culpa. Ni siquiera hizo que me moviera cuando escuche como Masaru lo golpeó.
—Recuerdo esos días, ustedes estaban muy distantes y Raku y yo nos preocupamos por eso. De ese viaje duraron cuatro meses así.
—Había días en los que no me quería levantar de la cama. Incluso muchas veces intentó acercarse a mí, pero yo se lo negaba. Todo ese tiempo le decía que me dejara sola porque no quería verlo. Él se ofendió más cuando vio que tenía una maleta hecha y... llegó un día en el que hablamos de lo que paso. A partir de ahí decidimos no volvernos a ocultar nada. Pero decidimos que nadie sabría de que estábamos casados porque eso no los recordaría.
—Pero... Izanami no querías decirle que estabas embarazada, era por eso—dijo Raku.
—No... aún hay más.
—¡¿Más?!
—Nana comenzó a vivir con nosotros y él verme con ella hacía la culpa regresara en él. Cada noche me pedía más de lo normal, cuando Nana no estaba, si estábamos en casa, lo pedía todavía más. En un principio creí que era como recuperar el tiempo perdido... Pero no era así. Él quería que me embarazara otra vez para que así fuera feliz.
—Eso normalmente sería en una mujer, pero veo que esta vez fue al revés—comentó Raku.
—Me asustaba cada vez que veía que no tenía mi menstruación porque se ponía feliz porque lo estaba, pero cuando se daba cuenta de que no. Nuevamente me pedía hasta que llegué a mi limite y le dije que no quería un bebé y que él no había tenido la culpa de lo que sucedió. Porque era por eso, él no quería un bebé, era solamente la culpa.
—Cuando lo vea le daré una golpiza—gruño Emi.
—Pero ahora ese es el menor de los problemas porque estoy aterrada. Le oculte a mi mamá nuestro matrimonio y si se entera de que estoy esperando será el fin. El hecho de que estemos en esto no la hará que espere mi castigo.
—Pues yo creo que tardaría porque no puede venir y eso la haría que pensara en algo que si podía destruirte.
—¿Cuántos meses tienes Izanami? —preguntó Emi.
Izanami bajó la mirada de la vergüenza.
—Y ese regañó aún me falta porque ya sabe que tengo los cuatro meses.
—Te enteraste hace poco, no lo sabías por lo que no puede gritarte—opinó Raku.
—¿Quieren que les diga algo? Él no me ha vuelto a gritar desde entonces—confesó Izanami—. Pero eso no quiere decir que no se enoja y eso me asusta más porque no sé cuándo se enoja. Además, estoy preocupada por esto—se levantó y se pegó la blusa más a su estómago para que vieran que tan abultado estaba.
—No esta tanto—opinó Emi.
—De cualquier manera, no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí y si se hace más notorio Akane se dará cuenta o algo peor... Que piense que el desgraciado de su novio embarazo a su hija de dieciocho años.
—Será interesante eso—comenzó Raku a reírse.
—No será interesante—dijo Emi dándole un zape en la cabeza.
Aitana se dio cuenta de que Maximiliam miraba un punto y eso quería decir que vio una visión. Se le escurrió una gota de sudor en su frente.
—Por qué últimamente veo cosas chistosas y a la vez que dan lastima.
—¿Qué viste? —preguntó Izanami.
—Tú te emocionaras cuando llegue tu bebé porque le estarás comprando cosas en cantidad y eso desesperara a tu esposo.
—No me sorprendería—dijeron Emi y Raku al mismo tiempo.
—Oye, y habrás visto de qué color le compraba su ropita—le sonrió mostrando sus dientes.
—Por los juguetes que le comprabas, más el color de la ropa, animalitos en ropa, y accesorios en su mayoría eran de color morado y un chupón era rosa.
—¡Sera una niña! —brincó de felicidad—. Yo lo sabía... Pobrecita Nana porque estará celosita—comenzó a llorar—. Lo que me recuerda es si Usui está asimilando el hecho de que Nana sea su hija porque esta vez no le mentí.
—¿Dónde está Izanami? —preguntó Ranma.
Akane miraba en una pantalla pequeña que estaba en un lugar con centro de control. Ella estaba recargada en la superficie y sentada en una silla que estaba en el centro que imaginaba que era el lugar de Maximiliam.
—Ella...
—No quiso venir, ¿Verdad? —suponía Ranma.
Akane no respondió y eso fue una afirmación para él.
—Ella, se sintió mal hace unos momentos y esta recostada.
—¡Necesito estar con ustedes! ¡No quiero que le pase nada! —gritó Ranma de la desesperación.
Akane sentía un nudo en la garganta.
—Ya sé que es mi culpa, pero yo debí ir con ustedes y matar a esa mujer por lo que me hizo.
—¿Qué te hizo? ¿Qué mujer?
Ranma no quería decírselo por vergüenza, pero en cualquier momento se enteraría.
—Cuando se la llevaron, Leah me dijo que no importara si eran dos Izanami, ellas tendrían los mismos sentimientos—confesó.
—¿Y le creíste? —sentía ganas de llorar—. ¡Eres un idiota! —pegó la superficie—. ¡Le creíste a esa loca y por eso la tratas así! ¡No me sorprendería que tu hija jamás te perdone! ¡O puede que, si te perdone, pero jamás tendrás una relación con ella porque tú la dañaste por lo idiota que eres!
Era cierto, puede que, si lo perdone, pero ellos jamás podrán tenerse confianza de padre e hija.
—Oye...
Akane escuchó la voz de Yasmina. Ella apareció en la pantalla.
—Vamos comunicarnos con todos, van a aparecer en la pantalla.
Emi escuchó un sonido y una ventana apareció. Maximiliam se acercó para ver.
—Parece que nos comunicaremos con todos—dijo—. Presionen la pantalla y llamen a los chicos.
Emi y Raku asintieron.
Llegaron Ryoga y Edika y se sentaron a su lado.
—¿Dónde está Ryota? —preguntó Izanami.
—Lo único que podemos decirles es que no nos quedó de otra—contestó Ryoga mostrando una cinta gris.
—Hicieron lo correcto—aceptó Izanami.
Yasmina apareció en la primera pantalla al lado de Ranma y Ukyo. Izanami se inquietó al verlo. Ranma no dejaba de verla y ella lo sabía. Después en el siguiente cuadro estaba Emi y los demás, en el tercero Shun, el siguiente Aki y por último Akane.
Hubo silencio.
—¿Y bien? —preguntó Akane.
—Lo que sucede es que yo no fui quien decidió hacer esta junta—dijo Yasmina.
Emi y Raku se vieron e Izanami se tensó. En el último cuadro apareció la otra Akane con una sonrisa.
—¿Cómo están chicos? Tiempos sin vernos ¿No? —saludo Akane sin borrar su sonrisa.
En esta ocasión no fue mentira porque en verdad Izanami se desmayó porque era la hora del que podía considerarse el peor castigo que jamás en la vida había hecho su mamá.
