Advertencias
Los personajes, salvo algunas excepciones, no me pertenecen.
No todo sale de mi imaginación. Esta historia está inspirada en el hilo argumental de las dos primeras películas, con lo es posible que escenas, diálogos, etc, estén tomados o inspirados de ellas u otros lugares. Igualmente, muchas cosas han sido cambiadas a mi antojo, con lo que muchos detalles no coincidirán con el mundo de las películas de Crows Zero y Crows Zero II.
Esta historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.
NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
Los capítulos son escritos en primera persona, pero al haber tres protagonistas que los narran, al iniciar el capitulo encontraréis las iniciales P.V.S ; P.V.G Y P.V.A. Esto se traduce en: punto de vista de S= Serizawa, G= Genji y A= Airi (Oc de la historia)
Capítulo 51
* * * P.V.G * * *
Estoy nervioso, y es algo que odio porque me hace sentir débil y estúpido, pero a pesar de la sensación de que esto podría no funcionar y empeorar las cosas, continúo mi camino por el pasillo de la planta baja que me lleva hasta la sala de la megafonía.
Entro aún con la mente vacía y llena a la vez, pero aparto la indecisión cuando me siento frente a la pequeña mesa, y tras una inspiración profunda me acerco el micro y lo acciono. Tras unos segundos, comienzo mi discurso.
-¿Hola? Parece que se me oye, así que... Soy Genji Takiya, de tercero. Sé que todos estáis al corriente de las cosas que han sucedido, pero si estoy aquí hablándoos no es para tratar de convenceros de si soy el líder o no. Simplemente estoy haciendo esto para deciros que voy a demostrarlo a todos los efectos. Sé que la tregua con Housen se ha roto por mi culpa y todos lo están pagando menos yo, y eso se va a acabar, porque pienso ir a arreglarlo personalmente. No pretendo con esto pediros ayuda, me corresponde a mí arreglarlo; Pero no puedo asegurar que Housen se conforme sólo conmigo, por eso os pido que si esos calvos no se detienen y continúan con esto, todos los cuervos juntemos nuestra fuerza para aplastar a ese instituto.
Al tener la sensación de que he comentado todo lo que tenía que decir a grandes rasgos y de forma clara, pulso el interruptor y apago el micro, soltando un leve suspiro, aún con la mirada fija en la sucia pared de enfrente. Ya está hecho, y de la mejor forma de la que he sido capaz.
Con aquello en mente me levanto con decisión para salir de la pequeña estancia, y el sentimiento de que debo continuar luchando con mayor fuerza me invade, haciéndome sentir con fuerzas otra vez. Al final Ken va a tener razón con esto de la sinceridad y esos rollos.
Cuando empiezo a caminar por los pasillos para dirigirme a la salida del edificio central, voy notando las miradas de todos clavarse en mí, acompañadas de murmuraciones y susurros por lo que acaba de pasar. La gente está confusa, y lo cierto es que yo también lo estoy un poco. Esto es demasiado nuevo para mí.
Cuando por fin alcanzo el hall del edificio y observo la calle desde las cristaleras me relajo un poco más, aunque no dejo que eso salga al exterior. Antes de llegar a la puerta encuentro a Serizawa junto con Tokio y Tokaji sentados en unos sofás, fumando con rostro algo serio. Enseguida se fijan en mí.
Con el mismo semblante mantengo la mirada fija unos segundos en el enano, a quien pronto se le borra aquella expresión, dejando ver sorpresa en sus ojos. Es una de las pocas veces que no encuentro ni un poco de odio al observarme.
No puedo fingir que no me afecta aquello ¿en qué estará pensando? Esa pregunta rondo mi mente varias veces, incluso aún cuando ya estoy en la calle y pongo rumbo hacia el puto instituto de los calvos de blanco. Lo que se avecina requerirá de toda mi concentración, así que, me olvido de todo rápidamente mientras saco un cigarro y lo enciendo despacio, escuchando casi al mismo tiempo que la llama prende la punta la voz de Makise gritarme.
-¡Eh, Genji. Espéranos, vamos contigo!
Me detengo para volverme y contemplar a Makise y Chuta correr hacia mí con ganas, demostrándome que están eufóricos y dispuestos a todo. No puedo evitar esbozar una leve sonrisa ante la sensación de apoyo que me envuelve.
Tras palmear en la espalda de ambos, devolviéndoles el gesto, nos ponemos en camino para salir del recinto del instituto cuando una voz familiar nos detiene.
-Espera, Genji.
Los tres nos quedamos extrañados y sorprendidos de ver avanzar hacia nosotros a Izaki, pero lo ocultamos con la mejor de nuestras poses indiferentes y duras.
-¿Qué quieres? –Pregunto automáticamente, apartando el cigarro de mi boca.
-Luchar contra ti, y después unirme a tu grupo.
-¿Por qué? –Añado con desconfianza, pero su cara permanece impasible.
-Porque Serizawa tampoco está actuando como un buen líder, y yo me he cansado de seguirlo a ciegas. Quiero comprobar por mi mismo si de verdad merece la pena unirse a tu grupo.
-Vas a tener que esperarte, Izaki –dice con chulería Chuta-. Ahora mismo tenemos asuntos más importantes que resolver, por si no te has enterado.
-Lo he escuchado perfectamente. ¿Qué dices?
Vuelvo a mirarlo fijamente cuando se dirige de nuevo a mí, y tras una nueva calada respondo.
-Esta bien. Mañana pelearemos. A las 12 en el patio trasero.
Él asiente solemnemente y gira sobre sus talones para alejarse, haciendo que nosotros, tras contemplarlo durante unos segundos con la misma incredulidad, sigamos nuestro camino sin aguardar un minuto más.
Después de una buena caminata comenzamos a divisar a unos metros una gran explanada de tierra seca, y tras ella el imponente edifico acristalado y de tono claro que conforma lo principal del instituto enemigo.
Makise, Chuta y yo no nos achantamos ante la visión de que a lo lejos, algunos de los calvos de uniforme blanco nos han visto y se adentran raudos a avisar. Por mí como si quieren bajar a recibirnos todos.
Cuando apenas nos separan 50 metros de la valla que delimita Housen, una horda de tíos con ese puto uniforme claro aparece avanzando rápido y firme hacia nosotros. Todos llevan la misma cara de perro, queriendo aparentar que son unos malotes.
Yo, que voy adelantado unos pasos de mis dos amigos, me detengo cuando estamos a un par de metros de aquella tropa, que igualmente se detiene. Pronto empiezo a distinguir movimiento entre la marea de calvos, y sé exactamente que será el líder el que aparecerá en unos instantes.
No puedo eludir mi expresión de sorpresa cuando veo aparecer a aquel tipo ante mí, y logro recordar dónde he visto antes esa cara... Es el tío que he visto varias veces enrollándose con Airi.
Hago un gran y rápido esfuerzo por dejar de lado mi pasmo, concentrándome de nuevo para volver a recuperar la fachada fría y segura, escuchándole hablar en primer lugar cuando se detiene a unos pasos de mí.
-Bueno... Supongo que tú eres el líder de Suzuran. Genji Takiya, ¿no es así?
-Sí. Soy yo. Supongo que te lo habrá confirmado tu amiguito. –Le vacilo señalando al tipo al que pegué al romper la tregua, y él ríe.
-He oído hablar bastante sobre ti, y por lo que cuentan, esperaba que hubieras venido antes.
-He tenido mucho lío estos días. No te creas que te tengo miedo; Ni a ninguno de estos.
El tal Narumi, el cual creo recordar que es su nombre por lo que me contó Makise hace semanas, sonríe de nuevo con chulería, volviendo a intervenir.
-¿Has venido a pelear tú sólo y ahora?
-No todavía –le respondo calcando su actitud, manteniéndole la mirada-. He venido a decirte que si tan valientes sois, dejéis de ir a por los demás y vengáis a por mí del mismo modo. Tengo ganas de que tus perritos falderos acaben en el hospital, y luego te reencuentres con ellos allí.
-Veo que estás muy seguro de que vas a vencernos. No voy a cargarme de un plumazo todo lo que podría disfrutar machacándote a ti y a tu instituto lentamente, hasta que supliquéis. Volveremos a encontrarnos por ahí, y ya veremos quién acaba en el hospital.
Asiento levemente con una mueca burlona de media sonrisa, mientras Chuta y Makise mantienen sus rostros serios y desafiantes.
-Bien, si eso es lo que quieres... Ya volveremos a encontrarnos tú y yo, y espero que para ese entonces tengas ganas de luchar, porque las vas a necesitar.
-Lo estoy deseando.
Tras la respuesta de Narumi y un nuevo reencuentro de miradas que echan chispas, nosotros tres nos giramos con mucha tranquilidad y comenzamos a alejarnos de su territorio.
Es en aquel instante, mientras Makise y Chuta empiezan a comentar las ganas que les tienen a esos idiotas, cuando la sorpresa de nuevo me golpea. ¿Desde cuándo está Airi con ese tío? ¿Cómo cojones lo habrá conocido?
Un mosqueo irracional empieza a quemarme en el interior, y eso a su vez hace que me cabreé más; Otra vez empiezo con esta mierda que no sé arrancar de mí de una puta vez y para siempre. Cómo me gustaría ser capaz de borrar a Airi de mi cabeza y sentir que vuelve a serme indiferente, como al comienzo de todo esto.
