Doble Problema
Mientras los dos hermanos Potter parecían comenzar a llevarse bien… de las escaleras de chicos varios alumnos de segundo bajaron corriendo muy alarmados.
- ¡Fuego! ¡Fuego! - gritaban dirigiéndose a la salida, despavoridos. - ¡La Torre Se Quema!
Lily abrió los ojos ampliamente y regresó a ver clavando su mirada en James, en busca de una explicación.
- ¿Por qué me miras así?, ¡juro que esta vez no fui yo! - se defendió el ojimarrón, quien tenía una expresión tan sorprendida como la de su hermana. Del piso superior comenzaba a salir humo, que invadía rápidamente la sala común.
James salía en busca de ayuda, mientras Lily veía qué podía hacer, y quizás investigar el origen del incendio. Cuando subía las escaleras notaba que el humo provenía de la habitación de los de primero. Entraba y de los doseles de una de las camas cerca de la ventana se desprendían llamas.
- ¡Aquamenti! -lanzó un hechizo para apagarlas, la tela había quedado resumida a cenizas. Desde arriba se escucharon unas carcajadas divertidas y fascinadas, pudo ver dos cabezas castañas asomándose entre las vigas del techo del lado opuesto de la cama incendiada.
- ¡Ey!- advirtió.
- ¡Uy! - los chicos se voltearon a ver temblando, como si fuese una sátira de miedo.
- Ustedes dos, bajen ¡Ahora! - ordenó furiosa.
- Sí, como digas, mamá - dijeron burlonamente. Lily les lanzó una mirada peligrosa, como las que solía enviarle a James.
Minutos más tarde la puerta de la dirección se abrió… Lily entraba con James y los dos trillizos, a quienes casi llevaba de las orejas.
- Ahora qué pasó… ¿y de nuevo ustedes dos? - dijo clavando su mirada inquisidora en los hermanos Potter, soltando un suspiro entre cansado y resignado.
- Por increíble que parezca… esta vez no fue James, profesora - Lily negó vacilante, ruborizándose.
- ¡Oye, dijo los dos! inclúyete hermanita - protestó el ojimarrón.
- Haley y Hayden Krum - terció McGonagall, cuando los hermanos Potter se apartaron y detrás de ellos la directora pudo ver a los castaños.
- Al parecer a los nuevos estudiantes no les agrada su dormitorio y decidieron modificar la decoración - observó con sarcasmo, Lily.
- Sí, provocando un pequeño incendio - ironizó James.
- ¡Quemaron los doseles de sus camas! - saltó la directora al comprender. - ¡Esto es inconcebible jóvenes Krum! - Minerva McGonagall tenía el rostro crispado.
- Escribiré de inmediato a su padre, y ambos estarán en detención. Sin contar los puntos que se le restarán a Gryffindor - sentenció, los castaños mantenían la cabeza gacha y expresión regañada, sin embargo James pudo notar que sonreían por lo bajo.
- El señor Filch ya está bastante cansado y un poco de ayuda extra no le vendrá mal - agregó, lo que pudo borrar la sonrisa de las caras de Haley y Hayden.
Lily parecía satisfecha por hacer que las reglas se respetasen, James en cambio encontraba aquella osadía digna de admirarse. Pues ni siquiera a él se le hubiese ocurrido ocasionar ese alboroto el primer día en Hogwarts, esto superaba su inundación en la clase de pociones.
Cuando salieron por la escalerilla de la gárgola James les hizo plática a los niños.
- ¿Cómo es que se les ocurrió hacer algo como esto? - preguntó realmente intrigado.
- ¡Hemos escuchado maravillas de ti! - respondió el castaño de ojos marrones. - Lo hicimos para que supieras de nosotros- completó el castaño de ojos verdes.
- ¿Lo hicieron para llamar mi atención…? - se sintió halagado.
- Al parecer has sido muy mala influencia para esos dos, y eso que aún no te conocían en persona -susurró Lily a Nick. Éste negó, pero en el fondo se sentía orgulloso ante esas palabras.
Cuando entraban en la sala común, del sillón frente a la chimenea, se paró una niña castaña y alcanzó a sus hermanos.
- ¡Jean! ¡Jesse! - llamó con voz severa, solía decirles por su segundo nombre cuando estaba enojada con ellos.
- Ahí te hablan - el chico de ojos esmeralda empujó a su hermano hacia su trilliza.
- Les hablo a los dos - repuso molesta. James carraspeó pero no dijo nada, se limitó a cruzar fugases miradas con Lily; quien sentía una especie de reflejo, como cuando ella le llamaba la atención a su hermano.
- ¿Qué quieres, Jade? - gruñó irritado el ojiverde.
- Ya me contaron de su hazaña - espetó, y sus ojos esmeralda se dirigieron y clavaron en James, porque lo veía como el culpable inconsciente del incidente. Lily parecía apenada por el hecho de que su hermano fuese el ejemplo de todo aquello.
- Ni aguantan nada - expuso Haley Jesse, rodando los ojos.
- Ni siquiera una simple bromita - añadió Hayden Jean.
- ¡¿Simple?, ¡Casi matan a todos del susto! y quemaron una habitación - estalló la pequeña castaña.
- Te equivocas, fueron sólo las cortinas - corrigió el ojiverde.
- Que son de pésimo gusto - completó enfatizando, el niño ojimarrón.
- ¡Son un par de vándalos, eso es lo que son! - dijo apretando los dientes. - Si nací con ustedes casi al mismo tiempo, es una desagradable coincidencia - añadió subrayando, la niña de ojos esmeralda.
- Haylie regañas peor que ella, parecen hermanas - rezongó indignado Haley, señalando a Lily, cuyas mejillas se tornaron muy sonrojadas; pero en el fondo no entendí porque se sintió orgullosa ante este comparativo.
- Cierto, ambas le quitan lo divertido a la vida -observó Hayden.
- Ellos tienen razón - opinó James, conteniéndose la risa; Lily lo regresó a ver fulminante. Nick sólo negó encogiéndose de hombros, sin dejar de sonreír burlonamente.
- Y por cierto James… él es Hayden Jean. Y yo soy Haley Jesse -se adelantó hacia el ojimarrón, tendiéndole la mano. Luego con una mirada desafiante los castaños pasaron a lado de su trilliza y subieron a su habitación. Lily volteó a ver a Haylie, cuyos ojos esmeralda brillaron peligrosamente. Y nuevamente se sintió identificada.
James no tardó en desaparecer diciendo que bajaría a cenar…
Marín se encontró con Lily en su habitación.
- Umff, para ser el primer día fue algo difícil… - la pelirroja se quejaba, dejándose caer sobre su cama.
- ¿Tú crees? - ironizó la castaña.
- Lily… ya me enteré que el idiota de mi primo está saliendo con Atsumenza - dijo con cuidado.
- Gracias por recordarlo - exhaló con sarcasmo.
- Perdón, sé que estás así por eso - las mejillas de Marín se pusieron coloradas.
- Fíjate que sorprendentemente no estaba pensando en eso - confesó la ojiverde, que estaba sentada sobre su cama en posición de buda.
- ¿Ah no? - Marín respingó boquiabierta, incorporándose sobre su propia cama. Lily negó, mostrando una misteriosa expresión.
- Entonces… - solicitó la pelirroja.
- Lo que pasa es que Rita Sketeer dijo algo que me intrigó bastante - compartió.
- Lily, esa bruja es una mentirosa que levanta falsos para sacar verdades - dijo advirtiéndole.
- Marín es que mencionó algo de mi madre relacionado con Víktor Krum en su época de estudiante, y también con Draco Malfoy.
- ¿Lily, en qué estás pensando? - la miró dubitativa.
- La biblioteca - sus ojos verdes refulgieron, de inmediato se paró y se dirigió hacia la puerta.
- Yo estaba pensando en ir a cenar. Lily… - se quejó la pelirroja, siguiéndola desganada.
Minutos más tarde volvían a la torre…
- Ves, te lo dije… estaba cerrada. Ahora me iré a la cama con el estomago vacío - Marín protestaba, y su estomago emitía leves gruñidos. Lily iba abstraída, pensando en cómo le haría para averiguar el pasado.
Cuando entraron a la sala común ya no había nadie, excepto una pequeña castaña que estaba rodeada de libros abiertos esparcidos en el escritorio, y concentrada en un pergamino en el que escribía, y que casi tocaba el suelo.
- Hola, Haylie - saludó Lily.
- ¿No deberías estar dormida? - apuntó la pelirroja.
- ¿Es infracción que esté aquí?- preguntó preocupada, viendo la insignia de prefecta que Lily portaba.
- Es que tengo que terminar mis deberes - expresó.
- ¡Eres de las mías! que hace la tarea a última hora - comentó orgullosa, Marín.
- No, esto es para pasado mañana - Haylie negó, con el entrecejo fruncido, como si el comentario de la pelirroja hubiese sido una ofensa. Marín se sonrojó, luego jaló a Lily hacia las escaleras.
- Descuida, nadie quita puntos por hacer la tarea - la tranquilizó la castaña, antes de desaparecer por las gradas.
- Esa niña sí que es matadita, parece tu hermanita - gruñó la pelirroja, luego se rió. Lily se detuvo, y se quedó pensando en el comentario que su mejor amiga la acababa de hacer.
