POV Bella

Hoy cumplíamos tres meses de casados, estábamos viviendo en una casa grande muy hermosa, y es que apenas habíamos descubierto que estábamos embarazados, al parecer Edward era muy bueno apuntando, acaba de llegar de trabajar y me di cuenta de que había una carta ahí en el buzón, me dirigí de inmediato para saber que era lo que contenía dicha carta, no creía que fueran recibos no tenia mucho que habíamos pagado.

¿Qué haces? – La voz de Alice me causo un susto – así has de tener la conciencia – sonrió al ver que la veía mal.

Estaba tratando de averiguar que era esto – le mostré el sobre.

Es una invitación – se encogió de hombros.

¿Cómo lo sabes? – apenas si le hecho un vistazo al sobre y ya me había respondido.

Yo recibí una igual – comenzamos a caminar hacia la puerta – es para la reunión del instituto – abrí la puerta y las dos nos quitamos los abrigos.

¿Enserio? – no me lo podía creer apenas si habían pasado 7 años a lo mucho.

Así es, ¿Piensas ir? – me pregunto.

No lo se – hice una mueca – no le veo el caso.

Es para saber de los demás – me animo.

Yo solo quiero saber de mis amigos y esos son ustedes, no le veo el caso ir a ver a lo demás, a quien no les hablaba – lo pensó por un momento y después me dio la razón.

Supongo que si – se sentó en el sillón.

¿Algo de beber? – me dirigí a la cocina.

Un café por favor – puse el agua para poder tomarnos las dos un café.

Prepare en la cocina café para las dos y estaba también aprovechando para hacer la comida era temprano aun, pero no quería que llegara Edward y no tuviera nada que comer - ¿Qué harás de comer? – se me olvidaba que a Alice le encantaba mi comida, aunque ella sabia hacer de comer, le gustaba probar la comida de Rose y la mía, decía que teníamos mejor sazón que ella, no le creía por supuesto ya que ella también cocinaba delicioso me constaba.

Aun no lo se, quizás un estofado – sus ojos le brillaron era uno de los platillos favoritos de ella.

Yo – la interrumpí antes de que siguiera.

¿Por qué no invitamos a los demás a que vengan a comer con nosotros? – de repente comenzó a dar saltitos.

Me parece estupenda idea bella – me abrazo – pero tengo que poner algo para la cena – y es que cuando comíamos juntos nos quedábamos hasta tarde, era uno de los privilegios ser nuestros propios jefes, así ya no había la necesidad de regresar a trabajar, solo a Edward en caso de que fuera una emergencia.

Claro que no – me hice la ofendida.

No es justo – hizo un puchero.

La vida no es justa – sonreí.

No importa – su mirada cambio – traeré el postre – unió sus manos.

Eres terca – me miro de una manera divertida.

Lo se – me dio un beso en la mejilla – pero ven antes tenemos que hacer planes – me arrastro literalmente ha la sala.

¿Planes?, ¿Qué planes? – no sabia de lo que me estaba hablando.

¿Iras a la reunión? –Nos sentamos ambas una frente a la otra – mejor dicho rencuentro.

Aun no lo se, es cuestión de que diga Edward, además no se cuando sea – le di un sorbo a mi café.

Es este viernes bella – Alice rodo los ojos.

¿Tan rápido? – me sorprendí.

Solo es miércoles – pero después abrió los ojos desorbitadamente – no sé que me pondré, ni el maquillaje, que peinado – parecía fuera de si.

Alice – no respondía.

Que zapatos me pondré, ¿Tacón o piso? – hablaba sola.

Alice – volvía a intentarlo.

¿Maquillaje de noche o de día? – estaba haciendo notas mentales de hablar muy seriamente con ella sobre la moda.

Alice basta – grite y solo así fue que me puso atención.

¿Qué pasa? – pregunto después de unos instantes.

Pasa que te volviste mas loca – estrecho los ojos – y de paso me desesperaste.

Lo siento – agacho la mirada – son tus hormonas bella – sonrió de forma divertida.

Nada de hormonas – volví alzar la voz – bueno solo un poco – con mi comentario conseguí que solo se riera de mi - ¿Van a ir los demás? – volví a tomar un poco mas de café.

Si, ya sabes que Jasper siempre va a donde yo voy o viceversa y también Rose y Emmett – eso era verdad, al igual que Edward y yo – solo nos falta saber si irán ustedes – deposito la taza en la mesa de centro.

¿Nosotros que? – La voz de Edward me tomo desprevenida – hola mi amor – me dio un beso en los labios.

No te esperaba tan temprano – cheque la hora y apenas si eran las 11:30 de la mañana.

Es un día tranquilo – se sentó a mi lado – afortunadamente, ¿Entonces a donde iremos? – se dirigió a Alice.

Al rencuentro del instituto – le respondió una Alice muy animando.

¿Cuándo es? – me recosté en su pecho.

Este viernes – Edward abrió los ojos.

¿Tan pronto? – hizo la misma pregunta que yo.

Si, ¿Si irán o no? – nos veía con ojos soñadores.

Todo depende de bella – Edward se encogió de hombros.

Por mi esta bien - hable consiguiendo que ambos me miraran - ¿Qué? – no entendía el motivo de su mirada en mi.

Nada – dijeron ambos al mismo tiempo – entonces si iremos – dio por finalizado el tema – enana – Alice lo fulmino con la mirada consiguiendo que Edward se riera - ¿Qué te trae por aquí?

Hoy abra reunión en tu casa – Edward me miro pidiéndome una explicación a lo que su hermana acaba de decir.

Es que los invite a comer, hace días que no comemos juntos – me refería en grupo por que Edward siempre se daba su tiempo para venir a comer conmigo, o yo iba al hospital a llevarle de comer.

¿Qué comeremos hoy? – sonreí ante su entusiasmo.

Estofado – reacciono igual que Alice, les gustaba comer estofado.

Yo me paso a retirar, sé que necesitan tiempo a solas – Alice tomo sus cosas y comenzó a ponerse de pie – nos vemos para la comida – se despido de nosotros – sirve que paso a avisarles a Rose y Emmett – salió por la puerta sin mirar atrás.

Edward y yo todavía nos quedamos recostados en el sillón disfrutando de nuestra compañía, nos quedamos dormidos, yo estaba encima de Edward, pero sin llegar a lastimarlo, me fije la hora en el reloj y aun era temprano tan solo 1:10 pm, me levante sin despertar a Edward para comenzar a realizar la comida y un postre, sabia que Alice iba a traer uno pero era mejor estar prevenidos con Emmett y Jasper nunca se sabe. Edward seguía plácidamente dormido, varias veces se desvelaba en su trabajo y eso ocasionaba que Edward perdiera sueño, siempre que se quedaba dormido lo dejaba descansar el necesitaba recuperar sus energías y yo era la que cuidaba de su sueño, siempre discutiendo con los vecinos por que no dejaban dormir a mi marido con su escandalo o reprochándome a mi misma por hacer mucho ruido como lo estaba haciendo ahorita con la comida, por eso mejor me decidí por hacer primero el postre que no necesitaba ocupar la licuadora, tan solo unas trufas de chocolate, las preferidas de Edward y mías por supuesto.

No tarde ni una hora cuando vi a Edward moverse inquieto en el sillón buscando a tientas algo, como lo no encontró abrió los ojos de golpe y por poco caía al suelo – bella – me llamo con pánico en la voz haciendo que me alarmara – bella – esta vez alzo la voz.

¿Qué pasa amor? – me acerque a él y en su cara se dibujo el alivio.

¿En donde estabas? – me dio un abrazo, el cual correspondí.

En la cocina preparando el postre – trazaba círculos en su espalda - ¿Qué pasa? – me separe un poco de él para poder ver su cara.

Soñé que ya no estabas conmigo – se aferro mas a mi.

Es solo una pesadilla amor – susurre, verlo así se me partía el corazón.

Te amo – me beso desesperadamente.

Te amo – dije cuando libero mis labios.

¿Te ayudo a preparar la comida? – recupero el sentido del humor.

No hace falta – ambos nos levantamos del sillón y nos dirigimos a la cocina.

Esta delicioso – tomo un trufa y rápidamente se la metió a los labios.

No debes comer nada dulce ahorita – seguía pareciendo niño chiquito – si no, no comerás – me dedico una mirada de un niño pequeño que acaba de ser regañado por su mama – ahora entiendo porque me querías ayudar – puse mis manos en mi cintura.

Yo – paso su mano por la nuca nerviosamente.

Lo sabia – lo señale con un dedo, ambos parecíamos chiquitos ahora, no importaba, siempre y cuando fuéramos felices los dos.

Solo fue uno – me abrazo por la cintura y me dio un beso con sabor a chocolate – ahora me iré a bañar, ¿Quieres bañarte conmigo? – me dijo con una voz seductora.

Quisiera – suspire – pero tengo que preparar aun la comida y hacer un poco de limpieza – le di un pequeño beso.

Bien, mañana no te salvas – me mordió el labio y se fue corriendo literalmente de la cocina.

Nuevamente puse manos a la obra para preparar la comida, dedicando especial tiempo para que quedara perfecto, mas que nada me preocupaba por Edward él tenia que estar bien alimentado, coloque las trufas fuera del alcance de Edward, no quería ser mala pero tenia la mala costumbre a atiborrarse el estomago con chucherías y después ya no quería comer cosas sanas para él. Edward bajo ya duchado y arreglado, llevaba una playera que se adhería a su cuerpo como una segunda piel, con unos jeans azul oscuro, realmente se veía más guapo de lo que ya era, la percatarse de mi mirada me dedico una mirada arrebatadora y una sonrisa torcida tan típica de él, las que solo me regalaba a mi o a su madre Esme.

Sube, te toca a ti – pase por su lado y pude percibir el aroma que desprendía de su ropa, era realmente agradable.

En un momento bajo – estaba aturdida, no podía creer que después de que nos habíamos casado y hecho el amor aun me pusiera nerviosa su sola presencia como una chiquilla adolescente con su primer amor. Me di un baño relajante, tomando mi tiempo para cada parte del cuerpo, disfrutando de la sensación tan agradable al sentir correr el agua por todo mi cuerpo, finalice mi baño y me dispuse a secarme no quería imaginarme cuando ya tuviera 8 meses de embarazada, no creía posible agacharme, pero de algún modo me las tenia que arreglar, me coloque un vestido fresco para la ocasión, acomode un poco mi cabello colocando un poco de maquillaje, baje las escaleras y encontré a un Edward muy serio leyendo un libro, al sentir mi presencia levanto la vista y sonrió en automático logrando sacarme una sonrisa a mi también.

Que hermosa te ves – me halago.

Gracias – me ruborice – y tu muy guapo – solo sonrió.

Gracias – Justo a la hora de la comida se escucho el timbre de la puerta, nos dirigimos Edward y yo tomados de la mano, el abrió la puerta dejándome ver la hermosa figura de Rosalie y a Emmett detrás de ella.

Hola bella – me dio un beso en la mejilla con un abrazo, y se los correspondí – hola Edward – se dirigió a él.

Hola rose – dijimos Edward y yo al mismo tiempo.

Pequeña – Emmett me dio un abrazo, sin exagerar, ahora al saber mi estado se abstenía a levantarme y darme vueltas como normalmente lo hubiera hecho.

Emmy – hizo una mueca al recordar su antiguo apodo.

Hermano – saludo a Edward.

Veo que te sienta de maravilla el embarazo – me hablo rose y fue en se momento que pude notar que sostenía algo en sus manos – te ves hermosa, mas de lo que ya eras – sonrió maternamente.

Gracias – me ruborice, ambas nos dirigimos a la cocina - ¿Tu para cuando? – me atreví a preguntar.

Pronto – sonrió soñadoramente – eso es lo que mas queremos – deposito el recipiente en la encimera.

No te hubieras molestado – era un riquísimo pay de limón.

Nada – se cruzo de brazos – acéptalo – solo asentí tomándolo entre mis manos para ponerlo en el refrigerador.

Hola chicas – llego una sonriente Alice, no nos habíamos dado cuenta de en que momento llego.

Hola – rose le dio un abrazo, después le seguí yo.

Es hora de comer – llame para que todos se fueran sentando en su lugar.

La comida se llevo a cabo como siempre, con las bromas de Jasper, una Alice que le seguía en sus bromas, un Jasper tranquilo y risueño, con una Rose que calmaba a Emmett cuando se pasaba en sus chistes o cuando se privaba en sus risas, con un Edward como siempre divertido y animado y yo que siempre los observaba con deleitación y satisfacción, al poder ver a mi nueva familia y amigos reunidos todos juntos pasando un buen rato agradable, como siempre lo había soñado y que ahora gracias a Dios se había llevado a cabo.

¿Entonces si irán al rencuentro? – nos pregunto Rose al terminar su Pay de Limón.

Por supuesto que si – contesto Edward por los dos.

Ya quiero ver las caras que pondrán los demás al ver que bella esta embarazada – comenzó a dar palmaditas muy animada – y que se a casado.

Todo a su tiempo – trataba de calmarla.

Se nos paso el tiempo compartiendo anécdotas sobre el trabajo, sobre las chicas como se encargaban de espantar a todas las chicas que se les acercaban con el pretexto de ayuda en el gimnasio, era divertido escuchar como se ponían de locas, ya me las imaginaba ahí fulminándolas con la mirada solo para que se alejaran de sus "Hombres" . Ya cerca de las 11:30 comenzaron a retirarse por que se les hacia tarde, no sin antes prometer que nos veíamos mañana para ver que es lo que nos íbamos a poner para el viernes la famosa y esperada reunión.

Hasta mañana – se despidió Jasper.

Descansen – lo secundo Alice.

Igualmente, con cuidado – Alice y Jasper salieron tomados de las manos.

Bella vivimos a solo tres casas de distancia – rodee los ojos.

Nunca se sabe – me encogí de hombros.

Dulces sueños bell´s – me dio un beso en la mejilla Rose.

Pórtense bien – Emmett y sus comentarios con doble sentido – cuídala – advierto a Edward.

Siempre lo he hecho – me abrazo por la cintura.

Cuídense ustedes también – salieron de la casa y comenzaron a caminar rumbo a la suya.

Edward y yo nos metimos al perderlos de vista, nos fuimos a nuestra habitación para poder descansar, nos cambiamos la ropa pesada por una mas lijera, al estar los dos cómodos comenzó a sonar mi teléfono dando aviso de que era un mensaje de texto.

"Llegamos bien, no te preocupes

Te quiere AC"

Ya me sentía mas tranquila al saber que Alice ya había llegado sana y salva a su casa, me dirán que son paranoica pero con estos tiempo ya nada se sabe, ya es mas peligroso caminar de noche, con el temor de que te puedan robar, y no me quería imaginar que mas fueran capaces de hacer. Volvió a sonar mi teléfono.

"Ya duérmete, hemos llegado

Ya no te preocupes eso

No le hace bien al bebé

Te quiere RH"

Ahora si estaba tranquila por completo, las dos ya estaba en la seguridad de sus casas, eso me relajaba a mi - ¿Quién era amor? – me pregunto Edward que estaba a mi lado.

Las chicas, me avisaron que ya llegaron – apague la luz de la mesita de noche.

Te amo – me arrime mas a su lado, a la protección de sus brazos dejando reposar mi cabeza sobre su pecho, escuchando el sonido de los latidos de su corazón, que estaba acompasado con el mio, al igual que nuestra respiración.

También te amo – cerré los ojos disfrutando del sonido arrullador que me brindaba su corazón, así abrazados en la cama nos quedamos dormidos, a pesar de que la cama era matrimonial preferíamos estar juntos, abrazados, sintiendo la sensación de nuestra piel al rozar la una con la otra.