¡Hola, mis niñas preciosas! Espero que hayáis tenido una linda semana. La mía estresante, he estado más agobiada que pinocho en un incendio ¬¬
Así que no me enrollo más y os dejo con el capi...ahh! hasta el capi fue estresante ( movimiento de cejas) jajajajja
¡Disfrutadlo!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer, yo sólo sueño y me divierto con ellos. Tanto la trama como los personajes que no aparecen en la saga, son de mi entera invención.
"Si me olvidaras"
Capítulo ILV Confrontación.
Finalmente nos decidimos por un café-bar que no quedaba muy lejos dado que tenía que regresar a la oficina. Aunque en honor a la verdad, era algo que estaba sopesando, la posibilidad de tomarme la tarde libre ya que no tenía ninguna intención de soportar las paranoias de Edward; estaba cien por cien segura que no lo iba a dejar pasar.
Definitivamente era el colmo de los colmos. Estaba llegando a pensar que los astros se confabulaban contra mí.
- ¿Y cómo es qué conoces a Edward ? - pregunté, intentando sonar casual, cuando el camarero se retiró después de anotar nuestros pedidos.
- La verdad ha sido una grata sorpresa - contestó con una dulce sonrisa mientras se llevaba la copa de vino a sus labios-. Conozco a Edward desde hace mucho, comenzamos en el club de alpinismo y escalda juntos, cuando apenas éramos unos niños- se acomodó relajadamente sobre el respaldo de la silla manteniendo aún su copa en la mano- y bueno…no es que hayamos sido los mejores amigos, él siempre fue un poco reservado, pero si es cierto que formábamos un buen equipo - Yo le escuchaba con atención frotanto inconscientemente el pie de mi propia copa -. Fue una verdadera lástima lo que pasó con su chica - añadió y mi atención se agudizó - Él dejó radicalmente el club.
- Ángela - suspiré.
- Sí, la verdad que presenciar algo así te marca. Le suele ocurrir a muchos - observó con una mueca de resignación - Aunque fue una gran pérdida.
Mi ceño se frunció sin llegar a comprender.
- ¿Qué quieres decir? Hasta dónde yo sé Ángela sigue viva- objeté extrañada.
- No me refiero a ella, lo de ella fue un accidente, esas cosas pasan a diario sin tener que ser escalando - contestó con ligereza - me refería a Edward, era de los mejores.
- Es un poco insensible por tu parte, ¿no crees? - observé, sorbiendo de mi copa.
- Insensible ¿por qué? - preguntó con cierta reserva - Lo que le ocurrió a esa chica fue un accidente. Y afortunadamente salió adelante, como bien sabes. Soy de los que piensan que lo que ha de ocurrirte ocurrirá sea de la forma que sea.
- Esa es la patética excusa que utilizas para justificar que practicas un deporte que conlleva un gran peligro - objeté un poco decepcionada.
- No, ¿por qué? - su respuesta fue inmediata y con cierto tono de molestia - No es una excusa Bella. Si pensará en dejar de hacer lo que me gusta porque entraña cierto peligro, ¿qué haría realmente? ¿No nos exponemos continuamente en cuanto nos subimos a un vehículo? Te puedo asegurar que mueren muchos millones de personas más por un simple accidente de tráfico que por subir una dichosa pared- bufó.
Yo lo miré con intensidad, en cierta forma coincidía con él y me fascinaba su manera tan pasional de defenderse.
- No te enfades, Evans, sólo es que me ha sorprendido que sintieras más lástima por él que por ella, eso es todo - me defendí.
- Creo que no me has entendido. Claro que siento lo que le pasó a esa chica, por supuesto, pero realmente lamenté que él lo dejara todo. ¿Sabes lo más triste? - añadió. Mis ojos lo miraron con atención negando con la cabeza - Él siempre iba solo. Bueno, me refiero a con el grupo de escaladores. Nada de amiguismos. No sé que hacía ella allí.
Mi rostro decayó al ser conocedora de esa respuesta. Y una vez más la odié. Últimamente me resultaba fácil tener ese sentimiento hacia ella, quizá, el distanciamiento que tenía con todos ellos me hacía olvidar su calidez, su amabilidad, su confianza y verla como lo que realmente era, la culpable de todo este drama. Sí ella simplemente hubiera aceptado esa ruptura…
Cerré los ojos con fuerza y me reprendí mentalmente por pensar así.
- Apoyándome en tú teoría, me atrevería a decir que era su destino… estar ahí - él esbozó una triste sonrisa negando con la cabeza.
- ¿Os conocéis mucho? - preguntó de pronto, mirándome con interés, dando un giro a la conversación.
- Supongo que sí - contesté sinceramente encogiéndome de hombros quitándole impotencia - Soy la directora del departamento de publicidad y él el Ingeniero informático. Yo me encargo de lanzar al mundo sus creaciones, asi que…
- Claro, aunque… yo diría que le gustas - soltó sin más.
- Qué..- exclamé en un suspiro.
- Observé como te miraba. Realmente se veía afectado, incluso enfurecido…
- ¡Bah!- Le quité importancia-. Es un malhumorado, ya sabes - dije como única respuesta - y bueno, supongo que si está traumado con lo de su novia- volví a encogerme de hombros - no creo que le haga gracia que y…- me paré al punto de delatarme, ya que decir "Yo" quedaría un poco impropio o lo suficientemente obvio -…que alguien a quien aprecia, en cierta forma - traté de disimular - practique ese deporte.
- Sigo pensando que hay más, todo él se tensó en tu presencia.
- Ya déjalo Evans, no sigas por ahí…- le corté cansada; hablar sobre lo que Edward podría o no sentir por mí no entraba dentro de mis temas favoritos para conversar, sobretodo en este momento -. Claramente te equivocaste. Él simplemente es así…con todos- señalé mintiendo, realmente comenzaba a molestarme tanto interés en ese punto -. Tú mismo has dicho que hace mucho que no os veis - añadí - créeme, hoy estaba en sus mejores días - me burlé quitándole importancia y él simplemente sonrió - Y ahora dime…¿Cómo es qué te vas? ¿Me dejas tirada sin la clase? - le miré acusadoramente rezando interiormente para poder cambiar de tema.
Y ¡bingo! Evans sonrió en todo su esplendor negando divertido con la cabeza.
- Un club de Portland, con quienes tenemos una gran relación, nos han propuesto unirnos a ellos en una escapadita - contestó con un brillo de entusiasmo en los ojos - y bueno, ya sabes como somos, no nos hemos podido resistir. Algún día te llevaremos para que vivas esa experiencia, ya nunca querrás parar - compartió con alegría.
- Me encantará - respondí con sinceridad.
- Y sobre tu clase, no te apures, Jackson se queda al tanto de todo. Además ya te defiendes bastante bien, ¡ve y diviértete! - me sugirió -. A mi regreso te enseñaré otros movimientos que te servirán para el siguiente nivel - añadió.
Seguimos con la comida hablando animadamente sobre lo que haría en su fin de semana. Me gustaba ver la ilusión con la que hablaba, como brillaban sus ojos ideando lo que haría, cómo lo haría. Si no fuera por sus rasgos meramente masculinos, juraría que hablaba con un niño entusiasmado con su juego favorito.
¿Habría sido Edward así?
De nuevo me reprendí por llevar mis pensamientos hacía él.
Finalmente, y después de una agradable comida, me devolví de regreso en un taxi. No fue tarea fácil convencer a Evans para hacerlo, pero la comida se nos había extendido y ya iba apurado para su salida con Carter.
Suspiré aliviada una vez acomodada en el asiento trasero, y mirando la hora, decidí llamar a Nicole para tomarme el resto de la tarde libre.
Y como no, ahí estaban. Al menos diez llamadas perdidas de Edward. No pude evitar rodar los ojos ante su insistencia. No lo iba a dejar pasar y me iba a costar un disgusto.
-Dios, qué cruz - murmuré marcando a Nicole ignorando a propósito a Edward.
- ¿Bella? - contestó Nicole al otro lado de la línea, podía oír como tecleaba en su ordenador.
- Hola Nicole, necesito tomarme el resto de la tarde libre. ¿Algo de vital importancia en la agenda que haya olvidado? - pregunté mientras miraba por la ventanilla.
- No, de vital importancia no - contestó y pude escuchar una risilla, instantáneamente sonreí - Pero no sé que habrás hecho, porque tienes al Señor Cullen hecho una furia - añadió.
- ¿Qué?
- Ha llamado como veinte veces; las diez primeras su eficiente secretaria, las últimas diez él mismo; y tengo la consigna de avisar en el preciso instante en el que regreses…
- ¡Qué tienes que! - casi chillé al teléfono interrumpiéndola. El taxista miró hacía mí por el retrovisor frunciendo el ceño - Lo siento - murmuré con una mirada de disculpa -. Explícame eso - le exigí esta vez a mi secretaria tratando de no levantar la voz hablando entredientes.
- Como oyes. Él mismo ha bajado para cerciorarse de que le decía la verdad y me ha dejado bien clarito, ya te imaginas cómo -añadió. Apreté los labios y el puño que tenía libre de pura rabia -, que debía de informarle inmediatamente en cuanto llegaras.
-¡Arrggg!- gruñí de impotencia - Pero quién demonios se ha creído éste - espeté sin precaución alguna - Está bien - concluí con determinación tratando de tranquilizarme , algo totalmente imposible -, llama a su excelentísima majestad - señalé con renuencia, la furia tiñendo cada una de mis palabras. Nicole rió al escucharme - y le informas de que me he ido a la China… ¡por tiempo indefinido! - los dientes me rechinaron de pura rabia.
-¿En serio quieres que le diga eso ? - preguntó con cautela.
Yo resoplé llevándome una mano a la frente. Cómo iba a exponer a Nicole a semejante situación, por mucho que lo estuviese deseando. Tomé varias respiraciones profundas y le contesté:
- No Nicole, claro que no, tranquila… sólo me estaba desahogando. Este hombre consigue sacar lo peor de mí…¡Es frustrante! - dije una octava más alta, lo que de nuevo le hizo reír - Ya que quiere que le informes, infórmale que me he tomado la tarde libre, así te deja a ti tranquila. Pero espera un poco más - le pedí, era más que seguro que en cuanto lo supiese volvería a acribillarme a llamadas y si de algo estaba segura es que mi nivel de cabreo estaba ahora mismo en lo más alto como para lidiar con él.
- De acuerdo…¿Estás bien? - se preocupó.
- Sí, no te preocupes, no es la primera vez que lidio con su malhumor - me resigné - Que pases un buen fin de semana, nos vemos el lunes, para cualquier cosa llámame al móvil.
- Descuida, así lo haré, que también tengas un buen fin de semana Bella - se despidió y cortamos.
Llegué a casa hecha una furia. Es que no podía dejar de maldecirlo por lo lejos que estaba llegando. ¿Acaso no se daba cuenta que su actitud era totalmente inapropiada? ¡Joder! Sentía la sangre correr hirviendo por mis venas. Al final conseguiría que todos se enteraran de lo nuestro, justo cuando ya no habia nada entre nosotros.
Con movimientos agitados preparé mi bolsa de deporte y decidí ir a correr por el parque antes de ir al centro. Además, nadie me aseguraba que ese energúmeno no se presentase en casa para echarme la puerta abajo, con ese lado acosador que tenía, ni me extrañaba que me estuviese vigilando.
Salí equipada con mi ropa de deporte y juro por Dios que parecía una delincuente en fuga mirando para todos lados al salir a la calle.
Cualquier coche plateado me hacía volver la vista con el corazón a punto de estallarme. Y no porque le tuviese miedo….¡Miedo yo!…¡Já! Sino porque si nos encontrábamos en este instante nada impediría que formásemos una escena desagradable...de las gordas.
Respiré aliviada cuando conseguí un taxi y le indiqué la dirección.
Pasé a dejar la bolsa al gimnasio y desde allí comencé a correr hasta llegar al parque.
Apreté la carrera todo lo posible mientras una y otra vez los mensajes de Edward se proyectaban en mi cabeza. Y cuanto más aparecían, más caña me daba diciéndome a mí misma que él no tenía ningún derecho sobre mí ni mi vida y que no consentiría que siguiese tratando de manejarla.
Por tres cuarto de horas estuve corriendo hasta llegar de nuevo al centro.
Ni siquiera saludé, entré directo al vestuario a cambiarme el calzado y a colocarme el arnés y fui a una de las paredes en las que no requería la presencia de nadie, tan solo pasar la cuerda que me mantendría segura por las argollas de sujeción.
Paso a paso fui trepando centrando mi atención en cada ranura, en cada resalto. Asegurándome de seguir la técnica que Evans me habia enseñado.
- ¡Debiste avisarme! - me gritó Jackson desde abajo cuando iba por la mitad de una pared de quince metros - Evans me encomendó que fuera tu asegurador - añadió.
- No te preocupes Jack, en serio…- dije con cierta dificultad, mientras trataba de llegar a otro de los anclajes de la vía - he utilizado el seguro fijo, tendré cuidado - le grité de regreso- Además sólo voy a hacer una ascensión…
- ¿Estás segura?
- Sí - respondí mientras gemía al alcanzar otra de las marcas que se me estaban haciendo imposibles . Concéntrate , Bella…concéntrate. Me reprendí mentalmente.
- Esta bien - pareció relajarse- Y avanza con el derecho ahora, tienes una marcar azul…¿la ves? - me indicó.
Con lentitud giré la cara hasta mirar a mi derecha. Y sí, ahí estaba la marca. Pero antes de irme hacia ella miré las que tenía en la parte superior, tenía que preveer cual seria el siguiente movimiento. Los dedos de las manos comenzaban a quemarme…¡Vamos, Bella! Me animaba a mi misma. La marca amarilla, sí, desde ahí podría colocar luego el pie izquierdo justo sobre el derecho y rápidamente podría alcanzar la marca marrón.
Sonreí, lo tenía claro.
- Sí, la veo - contesté y gimiendo estiré el pie derecho hasta alcanzar la marca…
- Eso es, luego ve hacia la amarilla…
Es lo que había pensado. Me sentí orgullosa de mí misma y seguí avanzando. Al menos el esfuerzo me estaba sirviendo para olvidarme por unos minutos de él. Solo yo y la vertical.
- Veo que lo tienes ya dominado.
- ¡Sí! - grité, planeando a que marca me iría justo después, apenas tres metros me separaban ya de llegar a la cima.
- Pues si no me necesita, iré con Gina. La he dejado con el chico nuevo y no estaba muy contenta - me gritó y yo asentí con la cabeza.
- Ve tranquilo - le contesté y seguí concentrada alcanzando un nuevo anclaje por donde pasar la cuerda.
Estaba apunto de alcanzar la marca de meta cuando un barullo me hizo perder la concentración y la mano izquierda me resbaló dejándome colgada por la cuerda desde el último anclaje.
-¡Cuidado Bella!- un grito de terror hizo que los pelos se me pusieran de punta aunque eso no impidió que alcanzara de nuevo la marca- ¡Maldita sea!…¡Te has vuelto loca! - Juro que la sangre abandonó mi rostro - Dios, ¡baja ahora mismo de ahí!- Me ordenó Edward y yo simplemente me había quedado shock. ¿Qué hacia éste aquí?
Por varios segundos no supe como reaccionar. Segía sujetándome de las yemas de los dedos y la cuerda, solo un movimiento más y tocaría la marca de meta, pero una mirada hacia abajo me hizo dudar.
Edward me estaba mirando de una manera que me hizo estremecer, y no precisamente de placer. Sus ojos me reprochaban a la vez que temían. La ansiedad pintada en su rostro , sus labios fruncidos, furiosos.
- No me has oído, ¡maldita sea! ¡baja ahora mismo! -volvió a gritar sacándome de mi trance.
De pronto comencé a verlo todo rojo. Quien demonios se creía para hablarme así. Por un instante clavé mi mirada en la suya y juro que podría haberlo partido en dos de la intensidad con que lo hice.
- ¿Qué demonios haces aquí? - le espeté sin moverme.
- ¡Impedir que te abras la cabeza! - me gritó de vuelta, sus ojos encolerizados.
- ¡Já! - exclamé, pero justo en ese momento la mano me resbaló y de nuevo caí quedando suspendida.
- ¡Bella! -la voz de Edward sonó aterrada. Mi corazón estaba a mil. ¡Joder! Esto era un subidón - Dios Santo, Bella, por favor, ¡baja! - de nuevo gritó lo último. Y debía de pasarme lo mismo que a los bebés que bastaba que me dijera una cosa para que yo hiciera la contraria ya que, después de mirarlo con los ojos entrecerrados , retándole, volví a tomar la marca en la que estaba.
- Estúpida mujer, ¡ahhhhhh, eres frustrante! - me gritó de vuelta al ver que no sólo volvía a la posición sino que terminé de avanzar lo que me quedaba para llegar a la cima.
- ¡ Ya te puedes volver por donde has venido! - le grité cuando terminé de pasar la cuerda por el último anclaje - No tienes nada que hacer aquí -le espeté. En ese momento vi que todos nos estaban mirando y Jackson apremiaba a Gina para que bajase, supuse, para venir en mi ayuda.
- No pienso irme ¡maldita sea! Y ¡baja ahora mismo! Tenemos que hablar - volvió a ordenarme.
- Tú y yo no tenemos nada de que hablar - contesté furiosa mientras me posicionaba y, desbloqueando la cuerda, descendí al más puro estilo "Lara Croft."
Interiormente sonreí al ser consciente de la destreza que estaba adquiriendo con los sistema de sujeción, recordando lo ocurrido dos días antes cuando bajé así por primera vez…
- Wow, Bella… esa bajada ha sido la más sexy que he visto en mi vida - piropeó Evans mirándome con admiración.
- Ya te digo, tío - secundó Carter dando un manotazo en el hombro de Evans, también mirándome embobado…
Por un momento deseé causar el mismo efecto en él, y creo que algo conseguí porque cuando llegué abajo oí como tragaba en seco.
- Absolutamente nada que hablar - añadí desatándome de la cuerda sin dejar de atravesarlo con la mirada antes de pasar por su lado y caminar directa a los vestuarios.
- Maldita sea - oí que maldecía entredientes - Bella, ¡detente ahora mismo! - volvió a ordenarme y evitando armar un escándalo en el lugar apresuré los pasos hasta llegar a mi destino -Bella ¡joder! - le escuché gritar furioso cuando prácticamente le cerré la puerta en sus narices.
Me dejé caer de la misma y por unos segundo permanecí allí, tratando de tranquilizarme. Debía pensar.
Claramente Edward no se conformaría con dejarme tranquila, y yo no estaba dispuesta a montar un espectáculo en el lugar.
-Piensa, piensa - me dije apretando los dientes.
Me metí a la ducha y no tuve prisa en arreglarme. Edward no se atrevería a cruzar esa puerta…¿o sí? La ansiedad me pudo de nuevo obligándome ir más rápido por si las moscas.
Zafrina salió al oírme y preocupada me preguntó. Quise quitarle importancia y ella sólo me acompañó afuera.
Decir que mi corazón parecía querer salir por mi boca cuando crucé la puerta del vestíbulo, sería quedarse corto, aunque respiré un poco más tranquila cuando comprobé que Edward no estaba. Pero entonces la aprensión se hizo mayor cuando Gina se acercó a mí, con cara de preocupación, y me preguntó si me encontraba bien y que quién era ese hombre, que Jack ya se había encargado de él.
Aterrada hice un barrido con la mirada por toda la sala comprobando que allí no estaba, y aunque una parte de mi estaba furiosa por la menara en la que Edward trataba de inmiscuirse en mi vida, no podía ni siquiera soportar la idea de que pudieran hacerle daño de algún modo, con lo que salí dispara hacia el hall encontrándome a Jack de frente.
- ¿Dónde está ? - interrogué con ansiedad - ¿Le has hecho daño? -inquirí.
-Qué…
- Edward…¿dónde está?
- Ah, el tio que te molestaba - mis ojos se cerraron sintiendo un pellizco en el corazón - Le pedí que se marchara.
-¿Sólo eso? - pregunté cautelosa.
- No lo entiendo, juraría que te estaba molestando - me reprochó.
- Y lo hacía, pero…es una larga historia - ¿Y se ha ido, sin más?
- Sí, o eso creo, aunque lo hizo hecho una furia - mi cara decayó al oírlo.
- Esta bien, Jack, lo siento…no pensé que Edw…- me corté, qué estaba haciendo, no podía esta explicando esto que pasaba entre nosotros como si de una simple riña de novios se tratase.
- Tranquila. ¿Estarás bien? Puedo acompañarte a casa si quieres - se ofreció.
- No, tranquilo. Él jamás me dañaría - al menos físicamente, añadí para mí.
Dando una mirada de disculpa a todos me despedí y salí al exterior mirando de nuevo para todos lados. Y una vez más respiré aliviada al no encontrarlo.
No me resultó difícil encontrar taxi, juraría que Evans había dejado indicaciones claras y habrían llamado por mí. Y no tardé en llegar a casa después de un corto trayecto en el que mil dudas asomaban a mi mente.
¿Qué iba hacer ahora? No podía estar evitándolo constantemente. Y aunque una parte de mi se negaba a darle ningún tipo de explicación, la otra sabía que debíamos de hablar.
Salí del taxi y cargué con la bolsa sintiendo sobre mis hombros el peso y el cansancio del día.
-Buenas noches, Peter - saludé al que estaba siendo el sustituto de Marco por unos días que había tomado de vacaciones para visitar a unos familiares.
- Buenas noches, Señorita Swan - me respondió con una amble sonrisa.
No era como con Marco, así que no dudé en irme directa a los ascensores deseando poder tirarme en la cama.
Haciendo un recopilatorio de todo lo ocurrido en el día , resoplé dejándome caer sobre el espejo del ascensor.
Había sido un día intenso y aún tenía que pensar como aclarar las cosas con Edward. Esto era demasiado agobiante.
El timbre del ascensor sonó avisando de la llegada y no fue hasta que estuve a mitad del pasillo que me di cuenta del hombre que estaba sentado en el suelo, al lado de mi puerta, con las piernas flexionadas y la cara enterrada entre sus brazos.
- Edward…- musité sintiendo como todo mi cuerpo se tensaba.
Él levantó su rostro al oírme y la desesperación que había en sus ojos me desarmó.
- Tenemos que hablar, Bella - casi me suplicó levantándose.
Sin duda había llegado el momento. Ni siquiera sabría explicar como era que me sentía. Tenia una mezcolanza de tristeza, culpabilidad, rabia , cansancio… sí, cansada, así era como en verdad me sentía, cansada de todo.
- Está bien - contesté derrotada- entremos -ofrecí y pasé por su lado para abrir la puerta.
Caminé hasta la mitad del salón y dejé la bolsa de deporte sobre la mesa. Sentía una mezcla de ansiedad y preocupación, ni siquiera sabía cómo empezar hasta que él lo hizo.
- ¿Por qué? - fue lo único que dijo haciéndome girar para encararlo.
Sus ojos me examinaban interrogantes, sus hombros un poco caídos, al igual que sus brazos pegados a sus costados.
- ¿Por qué que? - me aseguré.
- ¿Por qué lo haces? - insistió - Es tu manera de castigarme - reprochó con tristeza y juro que el alma se me partió.
- No, no siempre se trata de ti - contesté apenas con un hilo de voz
- Entonces, explícame por qué Bella, por qué me estás haciendo esto…- demandó, las muecas de su cara expresando el dolor y la frustración que sentía.
- Es lo único que me ayuda a sopor…- me callé cerrando los ojos con fuerzas.
- No, no me digas eso, por favor - rogó y dio un paso hacia delante, su cuerpo acercándose al mío.
- Qué quieres que te diga entonces- le encaré, mi tono subió un poco, todo esto me estaba afectando demasiado - Qué es lo que quieres oír. No trato de castigarte, tú lo haces solo- seguí escupiendo con rabia - Acaso no recuerdas cómo se sentía, ¿ah? -le encaré; él me miraba con aprensión - Maldita sea, Edward. No recuerdas cómo todo se olvida, cómo todo tus sentidos y toda tu mente se aúnan para un único cometido… seguir avanzando, no caer, pisar adecuadamente. No recuerdas cómo el cuerpo explota cuando logras llegar arriba, cuando salvas un obstáculo más…¿Acaso no lo recuerdas? ¿Acaso no recuerdas la sensación de libertad que te embarga? -la desesperación quemando mis venas.
- Bella - susurró mortificado - No soporto la sola idea de que te pueda pasar algo - confesó acortando aún más la distancia entre nosotros- ¿Es qué no lo entiendes? Me moriría si te ocurriese algo - declaró desesperado pasánose nerviosamente la mano por el cabello.
- Cómo puedes ser tan hipócrita - escupí, su ceño se frunció en una mueca de dolor mirándome con tristeza - No me mires así -le acusé- . Acaso no ves que yo muero de dolor por no estar con la persona que amo- declaré sintiendo las lágrimas correr por mi mejilla - y todo por tu culpa - lloré sin dejar de golpearlo - Con eso si puedes lidiar…¿ah?
-Bella…- mi nombre salió de sus labios como un lamento mientras recibía mis golpes sin resistirse.
- Maldito seas, Edward. No puedes venir y decirme eso, no puedes.
- ¡Crees qué no quisiera que fuera de otra manera! - gritó tomando mis manos de una vez y parando mis golpes. Mis ojos, nublados por las lágrimas, trataron de enfocarlo- La muerte de la que te hablo, sería una muerte física, porque emocionalmente morí cuando te dejé en tu maldito despacho- declaró y finalmente me soltó. Un sollozo entrecortado brotó de mis labios haciéndose eco del inmenso dolor que atravesaba mi pecho -Cada vez que te veo, muero, Bella; cada vez que te oigo, muero; cada vez que te pienso , muero. He muerto mil veces desde hace dos meses. Pero lo único que me mantiene en pie es saber que al menos puedo verte en la distancia aunque me destroce; que puedo escuchar tu risa aunque no sea yo quién las provoque; que puedo olerte aunque sea como un maldito acosador respirando cerca tu pelo en el ascensor. Pero…si te ocurriese algo, Dios mío Bella, entonces ya nada, absolutamente nada tendrá sentido para mí…- sus ojos se aguaron como los míos.
- Entonces entiéndeme Edward - le pedí entrecortadamente-. Tú me condenas a no ser plenamente feliz para el resto de mi vida -sollocé - porque nunca seré feliz... si no es contigo- confesé sintiéndome destrozada.
- Bella…- susurró dando de nuevo un paso hacia mí.
-¡No! – Extendí la mano parando su avance – Si tu preocupación reside en mi bienestar, acéptalo. No va a ocurrirme nada, Edward - dije suavizando la voz -. No puedo estar metida en una urna de cristal sólo para que tú no sufras. Eres tú quien nos condenas a estar asi. Ni siquiera debería estar dándote explicaciones… Tú y yo no somos… nada - susurré sintiendo como de nuevo las lágrimas se acumulaban en mis ojos.
- Sabes que eso no es cierto - respondió acercándose aún más.. - Y no puedo aceptarlo, no puedo. Déjalo, por favor- me rogó- Sólo te ruego que lo dejes, Bella. No podré soportarlo…
- Esta vez no Edward, es tu trauma, no el mío. No elegí esto, sabes, lo encontré sin buscarlo y jamás pensé que me haría sentir viva.
- Sabes lo que esto significa para mí - su voz rota, sus ojos suplicantes.
- Lo siento, pero no lo voy a dejar, también significa mucho para mí.
- ¿Es tu última palabra? - inquirió apretando fuertemente sus puños contra sus muslos.
- Sí, Edward - contesté sintiendo un nudo en la garganta.
Por unos intensos segundos permanecimos mirándonos, en su mirada reflejados el miedo, la desesperación, la decepción. En los míos, seguramente nada, vacíos, opacos.
- Está bien- dijo con frialdad, después de lo que me pareció una eternidad, haciéndome encoger.
Sin más se giró y se fue dejándome totalmente paralizada y sin saber que esperar, en medio del salón.
Una sensación amarga se instaló en mi garganta y tragando el nudo que sentía asfixiante, tomé valor para cerrar la puerta, apoyando por un instante la frente en la puerta para después suspirar entrecortadamente ahogando un sollozo.
- Adiós, mi amor - murmuré, sintiendo las lágrimas correr por mis mejillas, antes de girarme y, como un cuerpo sin alma, me desplacé hasta llegar al dormitorio y me dejé caer en la fría y grande cama.
No sé cuanto tiempo pasó, podría haber sido un par de minutos o un par de horas, sólo el sonido de un mensaje me hizo volver a la realiad.
Me estiré por la cama y tomé el móvil que había dejado en la mesita.
"Lo siento, siento que tenga que ser así."
Mis ojos se aguaron de nuevo al leerlo sintiendo mi corazón latir al instante, no dudé en contestar.
"Yo también lo siento."
Contesté con sinceridad. A los pocos segundo volvió a sonar:
"Ten mucho cuidado, por favor."
Mi corazón se arrugó ante esa petición. No me sentía feliz causándole esa inquitud, pero algo en mi interior me decía que era lo correcto. De nuevo tecleé una respuesta.
"Lo tendré."
Tragué el nudo que volvía a atenazar mi garganta y me quedé mirando hacia la pantalla sintiendo como mi corazón golpeaba ansioso bajo mi pecho. Debería desear que no siguiese escribiendo, debería esperar que todo acabase ahí, pero mi lado masoquista, supongo, quería seguir conectada, aun cuando sabía que esto me hacía más daño. Los minutos pasaron lentamente y finalmente admití que era lo mejor, qué más podría decirme.
Pero cuando iba a regresar el móvil a la mesilla, quizas varios mintutos más tarde de mi último mensaje, volvió a sonar.
Mis ojos se cerraron con fuerza y los latidos de mi corazón se multiplicaron. Siempre podía no ser él, pero igual, y con más ansiedad que nunca, lo abrí. Y efectivamente era él y deseé no haberlo leído…
"Te amo…y siempre lo haré."
Mi corazón se exprimió más si cabe y oculté mi rostro en la almohada ahogando un grito desgarrador.
-Dios mío, dame fuerzas para soportarlo - lloré desesperadamente, pero no contesté. Me ovillé y deseé desaparecer…
El fin de semana pasó y me vi totalmente derrotada, sintiendo toda una espiral de sentimientos encontrados, ante la sala de juntas donde me preparaba mentalmente para verlo, despues de ese último mensaje que había sido, sin duda alguna, su tiro de gracia. Supongo que lo tenía merecido.
Pero mi sorpresa llegó cuando comprobé, por mi misma, que su silla estaba vacía.
No pude evitarlo y acercándome a Jasper pregunté por él.
- Ha salido a uno de sus retiros – respondió.
- ¿Retiro? – Pregunté escéptica.
- Sí, es una práctica habitual en él – mi ceño se frunció y lo miré expectante – siempre se va de retiro cuando necesita trabajar en una nueva idea. A veces lo hace solo y luego su equipo lo sigue, es un investigador Bella, le gusta trabajar sin interferencias.
- Claro, por supuesto – contesté a media voz.
Y tenía que admitir que era muy posible, por supuesto, yo misma en mi trabajo a veces necesitaba de aislarme para poder dejar espacio a la inspiración. Aunque una parte de mí se sentía responsable de esa repentina retirada.
De nuevo mi lado masoquista lloró por el hecho de saberlo lejos, de la imposibilidad de, como él decía, poder al menos verlo en la distancia. Mi lado racional, sin embargo, agradeció su retirada. Esto resultaba más doloroso de lo que esperaba, necesitaba de nuevo un descanso para mi maltrecho corazón.
- Entonces esperemos que salga lo mejor de él – deseé sinceramente y Jasper sonrió tristemente.
- Alice me ha pedido que te invite a comer con nosotros – dijo después de pensárselo mucho – si está bien para tí – añadió con cautela.
No era el mejor momento para mí, pero cuanto antes volviera a mi rutina y llevara una cierta normalidad a mi vida, más rápido podría reponerme.
- Claro, ire con vosotros - contesté forzando una pequeña sonrisa.
Esta vez su sonrisa fue más sincera y aliviada. Y así comenzó una nueva semana, una más sin él..
Aunque los primeros días no llegaba a concentrarme lo suficiente y tuve que soportar varias regañinas de Evans por ese motivo, finalmente conseguí el ritmo anterior y me alegré de haber defenfido mi interés por este deporte.
Las semanas seguian pasando y lo único que me animaba en el día era el rato que pasaba ahí colgada.
No hubieron más mensaje, y ni siquiera Alice o Jasper lo mencionaron, aunque no podía obviar sus rostros abatidos. Me sentí mal una vez que bajé a buscar a Alice para uno de nuestros almuerzos y la pillé hablando por telefono, con Esme. Ella no me vio, miraba por su ventana mientras hablaba y no pude evitar quedarme escuchando.
...- Lo sé, pero no podemos hacer nada – contestó y se mantuvo al telefono – necesita tiempo, quizá todo se solucione, habrá que seguir esperando- una nueva pausa –. Ella está relativamente bien. Sí, no te preocupes, no la dejaremos sola – De nuevo una pausa – Todo se arreglará ya lo verás, no sufras más Esme, dejémoslo todo en manos del destino- Una vez más se quedó a la escucha – gracias a ti, y recuerda que nos vemos el viernes…- La conversación parecía llegar a su fin así que decidí hacerme notar golpeando la puerta. Ella de inmediato se giró y me miró sorprendida. – Te tengo que dejar… claro, un beso – Colgó mirándome con cierta intranquilidad...
Después de aquella conversación pensé mucho en Esme. Si era cierto lo que Alice me había contado, esa mujer estaría sufriendo mucho por su hijo y realmente me odié porque una parte de mi había sido responsable de eso. Pero aún no me encontraba preparada para afrontarla. El tiempo hacía cada vez más dificil nuestro acercamiento. Como una maldita cobarde huía de esa confrontación aunque mi actitud estuviese haciendo más grande su pena. Sólo esperaba encontrar el momento adecuado.
- Oh vamos, Bella, solo serán dos días – me seguía persuadiando Evans para que los acompañase al monte Rainier – El tiempo sera favorable, estamos entrando en la primavera verás que bien te lo pasas.
- No sé Evans, de verdad piensas que esté preparada para algo así, siento ansiedad en el estómago sólo de pensarlo.
- ¡Bah!, tonterias. No es tan complicado, ni siquiera se necesta ser profesional, mira en youtube la de gente que se anima a hacerlo. ¡Será divertido! Además vas con el mejor – añadió giñándome un ojo. Yo solo los rodé. Este hombre tenía un serio problema con su gran gran..gran.. ego.
- Bueno, ya veremos - le contesté mientras él me daba paso a una cafetería donde nos disponiamos a tomar un buen café.
- Toma asiento, yo haré el pedido - sugirió y yo obecedí.
Aunque nadie me preparó para lo que mis ojos estaban a punto de presenciar cuando me giré para buscar un lugar donde sentarnos…
Continuará…
N/A. ¡ahhhh! Dios bendito, ¡soy de lo peor! grrrhhhh... Lo admito y acepto todo tipo de amenazas, insultos, etc...Pero chicas...ya sabéis...lo bueno se hace esperar jajajajjajajaja ; )
Y ahora sí, ¿qué os parecio? Yo os aseguro que tanto escribiéndolo, como leyéndolo para editarlo, lo hice en todo momento con un nudo en la garganta y una sensación serpenteante y angustiosa en la boca del estómago. ¡Dios! ¿Qué será lo que sus ojos presenciarán? ¡Me muero por leer vuestras teorias! Así que, amores míos, expláyense, no se corten, delen a la imaginación y denme la inmensa satisfación de leeros.
Porque aunque no consiga el tiempo para contestaros (saraes con carita triste y agobiada) amo cada una de vuestras palabras y adoro vuestra manera de dar vuestra particular versión de la historia. A veces coíncido, otras no, pero es lo fascinante, da igual si matarias a Edward o a Bella por como se comportan, da igual si odiáis o no a Angela o a los Cullen, lo realmente importante es que, sea como sea, la historia no os deja indiferentes,y os aseguro que ningún rr, al menos hasta el momento, me ha hecho sentir mal como autora. Así que...lo dicho, siéntanse libres para dar su opinión.
Y os aseguro que si no os contesto, no es porque no quiera, realmente me faltan horas en el reloj y me siento verdaderamente agobiada. Todo lo que consigo arañar de tiempo lo dedico, casi al 100x100, a escribir el capi para tenerlo el miércoles.
Por eso aprovecho por aquí para agradeceros inmensamente el que sigáis ahí apoyándome, especialmente a: Vale; A BellaCullen; Sarah-Crish Cullen; Milhoja; Lullaby Wayllen; katlyn cullen; Lore562; freckles03; Nurymisu; Rosi22; solecitopucheta; Shibubi; Angie Masen;hilarycullen17; Dulce isabella 7; yasmin-cullen; deandramari; Paz Cullen; lexa0619; Mon de Cullen; Kikid'cullen; Catalina-Lina; suzette-cullen; maddycullen; Cherryland; bellaliz; Tata XOXO; SalyLuna; BkPattz; alee rodriguez; tany cullen; Patchmila Cullen Mellark; JosWeasleyC; lagie; Julimuliluli Zwein Seiten; Addy Ortiz; Chayley Costa; Tulipan 8; vivi S R; anita cullen; samyzoe; L'Amelie; audreybaldacci;anamart05; toat86; Dreams Hunter; ludgardita; foryou45; annabolena; robsten-pattison; Bere Moreno; Sully YM; Areli Pattirson; Eleneth; indacea; daniella maria; jupy; karenov17; EdithCullen71283; klaxi;chusrobissocute; Jorgi; Betzacosta beluchiss ; themis78; EdwardKaname; Alisaness Cullen; sabi07; Paaameeelaaa; beakis;MELI8114; codigo twilight; maireth-SM cullen; nelliel-kay; Tita Moon; KellyJA8; ati88; karito CullenMasen; martinita; natalia; nikkimellark; arianna mansen; Antonella D Pattinson; Ginegine; Yiyolinaa21; Bertlin; DaniiEverdeen; est cullen; Sky LeVan; YeyaCullen; NaChiKa Cullen; sachita1212; Isabella Stryder; Una Yegua del Caos; gbyaln; Hola; Lurix; Cullen Vigo; twifanMarie; Denisse-Pattinson-Cullen; Ligia Rodriguez; Arixa; CB; yolanda dorado; Diana robles; LauraECS; PattzStewLove;vanesa pinilla; ThoraPoison; Brontedel Caos; anon; nagisa-chan; LunaS Purple; WiPho; yessenya; Ara Cullen;MeliRobsten02; Mimi . rp9 maria6995; SerenitySey; bedaniie; ela fordyce; Twilight all my love 4 ever; Carmen Cullen-.i love fic; alexpattinson; Robaddict18; Pamny; Gaby; luisa; Pulytas; BETTY CULLEN; Alex-Cullen-Pattinson; carlita16; Branstone Rose; Noelle xD; yolabertay; hildiux; MAMITAKAREN; Nohemi; Dani Meneses; lorshy; elenna; TereCullen; Blo; NuRySh; Almaa Cullen; Ximena del Caos; madaswan; vampi; Solchizz; Julie Black Lautner; Ani; karo; monique; Jazmin Li; ALEXANDRACAST; I love Edward; ISACOBO; luna; Jbpattinson; MalloryGreatson; Samantha; diianiita de cullen; Antuss; keimasen86;Yaspicado; lizitablackswan; chiquitza;bells77; SabiaAtenea; Krom; EmilioLT; ErandiLina; ViviORD'Cs; betssdi; Tsukisaku;mandy 01; viivii alice; BK'Cullen; anónimo; zuly luna; Bydanny; CamilleGrigori; MarieCS; EmmaGrigori; JELITA; anabel;anónimos; janalez; yoly rocha; Ninacara; Lucy; gis1416; DiAnA; akitha; dani; SabiaAtenea; marah2221; DINDA CULLEN;lupita calvo; Isabella Cullen28; Sofy Vicky; felicytas; Esyaba; akitha; orangeandlemon; nana cullen; lesliok; LadyMe; Melania;Carelymh; A1ma Cu113N; Rateaga; mirdg; Danny Ordaz; ; Anonymus C; gaviota; Angeles Nahuel; Alyssa; kattycastillo510;silves; Mss1-cullen-swan; jhanulita; gabyhyatt; ini narvel; luzdeluna2012; GoAskEmily; zluna; DaniiEverdeen; iSpidermonkey;carolina llv; Roxa Cullen Hale; ETERNOAMANECER; Julissa de Pattinson; lokaxtv; paky32; vanpirita; Silvana; Rob y Pato;Yumi; erika shields; loverobsten27; Maya Cullen Masen; Gdc; chivis libis; Yekitab; ValenchuCullen; antomirok; roxy de roca;Nia Masen; Karenrobsten; marcia rodriguez; manuela; martinezgonzalez . 10; Melania; vale55; kryzpollito; Mallory Stewart G; AnnieVargas; Anykp; MariaCarlaPL; Paola C19; Rosy Inda; Mariajosemorales; melyna-cisne; NataliElena; laura; fefita018; crismery; Lynnn B Cullen; marycruz; Ana; flooorr; Ko0oralle patzz; InvisiblePaula; magui9999; cavendano13; inexscor; noemi . avilasandoval Deysi Maria; SharitoSD; Sweet; CindyLis; Esyaba; malicaro; lorincullen; jesiiccaa; BABYBOO27; Natalia Ranieri; Alejandraltm; Isa Robsten; marcecullenswan;solasol; Rommyev; Anto Prenezio; Paola Cullen; María; mari; Wawis Cullen; cris20; teky; fantwilight1; Shar0192; azabella45; any0239; MonseCullen; caro508; Martita cullen; Carytt; madeki; Kris-Ani's Cullen Salvatore; JulietaloveCullen; LiiQanLu; oliviitha; MissCullenPattz; MummyGirl; Elizabeth O'Shea; LUY; bellarenesmee alias NATI; NereaCullenSwan; Luz twiligth; EmilyLuchia; Melyna-Ortiz; MBMR; terewee; AlitaC; akitha; Angel3s Cull3n; ; ReneesmeCC; Me-Jo; Karen Pattz; JOSELINA; sole.
Si se me pasó alguien , por favor, no tengáis reparo en decirme y con todo el gusto del mundo os pondré. Siento el descuido JOSELINA, creí haberte añadido a la lista ya. Me alegro que me avisaras.
Bienvenidas todas las que os incorporáis a la historia, gracias por dejar vuestra huellita en ella. Me alegra mucho que os esté gustando y espero que lo siga haciendo hasta el final. Gracias también a todas las que me añadís a alertas y favorito,lo rr anónimos y a todas las que leéis la historia aunque permanezcáis en silencio. De verdad deseo que os esté gustando.
En fin, ya sabéis preciosas mías, si nada me lo impide... ¡HASTA EL PRÓXIMO MIÉRCOLES!
Un besazo enorme a todas. En especial a mis Reques.
Feliz semana a todas y provechoso puente de la Constitución e Inmaculada a todas las Españolas.
/(^_^)\saraes.
