CAPITULO 54: ATAQUE DEL ASESINO.

(Voz de Holly)

Era de noche y estaba sola en la habitación del hotel. Me hubiese gustado llamar a Embry, con él me sentía a salvo y las noches ya no me daban miedo. Aunque no estuviese en mi cuarto sino en su casa... vale, seguía despertándome con dolor en las marcas del muslo, pero al menos podía dormir un poco. Si él estaba conmigo en mi cama o mi dormitorio entonces era cuando podía dormir perfectamente.

Pero cuando estaba sola...

Las imágenes de lo que me había pasado volvían a mi mente con total claridad, podía volver a sentirlo y verlo todo como si fuese en aquel preciso momento en vez de hacía más de un año, tal vez dos ya.

Entonces el tono de llamada entrante de mi móvil me sobresaltó y me caí de la cama hasta que me di cuenta que era mi móvil y me acerqué a cogerlo con miedo.

"... ¿Sí?..." Murmuré con miedo.

"¿Holly?" Me llamó la voz de Embry al otro lado. "Holly ¿Te encuentras bien?"

"Sí, sí." Asentí. "Es solo que me has sobresaltado, no esperaba que llamases y... es un poco tarde."

"Lo siento, hemos estado corriendo un poco por ahí con los chavales de la escuela de la mujer de Seth, bueno, y de Seth también ya." Me dijo. "Hoy hemos estado todo el tiempo por ahí."

"Ah, me alegro." Afirmé sintiendome mejor al oír eso. "Tus amigos son... majos."

"Ya siento lo de ayer." Me dijo. "No se lo tengas en cuenta, es... no somos demasiado suaves y creo que no saben demasiado bien cómo tratar con alguien de nuestra edad que sea como tú. Quiero decir..." Dijo rápidamente. "Tan femenina como tú."

"Piensan que soy frágil, no te preocupes, estoy acostumbrada." Afirmé.

"Eres demasiado comprensiva, no nos lo merecemos." Me dijo divertido. "En fin. ¿Y tú?. ¿Qué tal te ha ido?" Me dijo.

"Bien, bien..." Afirmé. "Estuve hablando con Madame Maxime, pero no tenía demasiado tiempo, me dijo que tenía que irse a Seattle por un viaje a Nueva York y... bueno, cuando vuelva me llamará y va a venir a Forks para hablar tranquilamente. Es... creo que no le gusta la idea de ir a casa porque no le gusta demasiado la reserva porque no es..."

"Se la ve estirada." Me dijo divertido.

"Un poco." Asentí concediendo un poco y sonriendo.

"¿Pero te ha dado impresión de que te va a dejar volver?" Me dijo.

"No lo sé, es... llevo demasiado fuera de juego y... me contentaría con que accediese a volver a entrenarme, aunque sea desde cero." Afirmé. "Aunque aún recuerdo muchas cosas y sigo siendo capaz de hacer bastante."

"Si me permites... esa mujer debe ser ciega si no puede ver lo que vales." Me dijo como si la ofensa fuese suya. "Y si no te quiere entrenar, eso que se pierde. Esto seguro que tiene que haber gente mucho mejor que ella y que se peguen por darte clase."

Eso me hizo sonreír.

"Eres un cielo." Le dije sonriendo como si pudiése verme.

"Eh, es cierto." Me dijo. "Eres la mejor, te lo aseguro, a mí nunca me ha gustado el ballet y cuando bailas tú no podía dejar de..."

¡Creeeeek...! Sonó una puerta en un piso superior.

"¡Ay!" Grité asustada sin darme cuenta que lo hacía al auricular.

"¡Holly!" Me dijo Embry. "¡¿Qué ha pasado?!"

Fue algo superior a mí, deseé estar en casa y antes de darme cuenta había dejado el frío suelo del cuarto del hotel y estaba sobre algo blando por lo que golpeé y grité cayéndome al suelo.

"Holly, tranquila, estás en casa." Me dijo sujetándome. "Estás bien, estás en casa..."

No estaba EN casa, estábamos en el porche de su casa y nuestros móviles estaban en el suelo mientras yo estaba en la tierra tras haberme caído de las escaleras donde al parecer había estado él.

"Embry..." Gemí enterrando mi cara en su pecho.

"Tranquila, estoy aquí..." Me dijo abrazándome para reconfortarme mientras me frotaba la espalda. "¿Qué ha pasado?"

"Me he asustado..." Gemí entre sollozos. "Estaba sola en mi habitación y estaba oyendo ruidos... no podía dormir... pensé que habían vuelto..."

"¿Quiénes?" Me preguntó.

Entonces sacudí la cabeza sollozando.

"Por favor, Holly, tienes que contármelo." Me pidió como si le doliese algo.

No debería, pero él llevaba razón, merecía una explicación de por qué acababa de aparecer ante él hablando raro, llorando y muerta de miedo por oír ruidos.

"El tipo que me hizo esto..." Murmuré entre lágrimas tocándome las piernas y cerca de la ingle donde aún llevaba las marcas de sus mordiscos.

"¿No lo matasteis?" Me preguntó.

Sacudí la cabeza. Había logrado escapar, no había podido hacerle nada porque estaba muerta de miedo y eso me paralizó además de que él era terriblemente fuerte, y mis compañeros llegaron tarde a ayudarme y se les consiguió escapar cuando les dio esquinazo a kilómetros de allí donde le habían podido perseguir, simplemente había acabado escapándosenos por los pelos y no le habíamos vuelto a ver ni siquiera su rastro.

De pronto noté la furia de Embry y eso me asustó por lo que me abracé con fuerza a él.

"Por favor... llévame a casa..." Le rogué llorando.

(Salto espacio-temporal)

"¿Estás ya mejor?" Me preguntó Embry mientras yo me tomaba una infusión relajante de hierbas.

Asentí suavemente y él me frotó las manos con preocupación.

"Lo siento, te he… asustado." Murmuré.

"No te preocupes por mí." Me dijo sacudiendo la cabeza. "Me preocupa más qué te ha hecho ponerte así; pero no tienes por qué temer, aquí estás segura."

Le miré. Él no podía entenderlo, estaba segura de aquel hombre y otros como él, pero ni siquiera allí dentro podía estar a salvo de mis propios demonios. Y cada vez que estuviese sola, volverían.

Mientras estuviese con él no pasaría nada, pero cuando me quedase sola, y no podía pedirle que se quedase las 24 horas del día conmigo solo porque me diese miedo cada ruido nocturno que oyese, cualquier ruido extraño que no pudiese ver, con miedo de salir a correr sola por caminos desiertos porque era demasiado temprano para cualquiera por miedo a que me hubiese encontrado y me atacase él u otro asesino.

"Es… tuve miedo." Reconocí.

"¿Miedo del tipo que te atacó?" Me dijo por lo que asentí. "Dios… pobre… ¿te ha pasado esto a menudo?"

"No…" Dije sacudiendo suavemente la cabeza. "Es… cuando estoy con vosotros o con la gente del 'Amanecer' no me… no me pasa tanto. Y cuando estoy contigo… parece que no… es como si no hubiese pasado, como… como si fuese todo un mal sueño y… ese tipo no pudiese ponerme un dedo encima."

Le vi hacer un gesto bastante animal, me recordaba a los chicos-lobo, cuando se trasformaban en lobos de tamaño normal que pasaban por perros raros solo para no asustarme, era la misma expresión que los animales ponían cuando pensaban algo que les dolía o les ponía tristes y tenían que ver conmigo antes de mirarme de nuevo.

Fue exactamente el mismo gesto, punto por punto, así que supe que le había dolido algo de lo que me pasaba.

"Lo siento, no… no debería habértelo dicho." Me disculpé.

"No, me alegra saberlo." Me dijo. "Me hace feliz poder proporcionarte esa sensación de protección, ser de algún alivio para ti."

"Pero tú…" Murmuré.

"Me ha dolido imaginar cómo te has debido sentir." Le dije. "Vale, me cuesta rememorar el sentimiento de miedo porque me acosen, creo que no me ha pasado nunca. Incluso cuando me trasformé en esto, nunca han venido por mí, era por otros: por Bella Cullen, por su hija Nessy… nunca por Embry Call. Me siento un poco impotente por no poder sentir lo que tú debes sentir."

"No me gustaría que lo sintieras." Reconocí.

Era extraño, no pensé que podría volver a hablar de ello con nadie, había podido contar algo cuando me encontraron y me tranquilicé un poco; pero en ese momento podía sentir la frustración de Embry como propia, mi dolor le hacía a él dolor, mi miedo le causaba dolor, tal vez no el mismo que a mí, pero seguía siendo dolor.

Tomé aire, intenté encontrar la fuerza necesaria para hablar con él, para poder recordar lo mejor que pudiera aquella noche y los días anteriores, mes y casi medio antes del ataque.

Me mojé los labios pensando y mirando a un lado y a otro intentando pensar qué decir, qué palabras escoger para poder rememorarlo sin hacerme daño con ello o hacérselo a él.

No, era imposible no hacerme daño, cada recuerdo que tenía de aquello era algo que me arañaría hasta la última fibra al sacarlo.

Entonces le miré y en sus ojos que me miraban sin entender y con expectativa dolorosa lo que intentaba decirle.

Bajé la vista a la taza.

"Un vampiro andaba suelto matando víctimas, ejecutando humanos y vampiros a voluntad." Comencé a contarle sin levantar la vista de mi taza.

"No es necesario que me lo cuentes si no..." Comenzó él.

"No, es... quiero hacerlo." Afirmé antes de carraspear y volver a rememorar los sucesos con los detalles que recordaba. "Su trabajo resultaba impecable ya que la policía lo tenía por un simple asesino; pero la verdad era que se trataba de un peligroso asesino vampírico y casi siempre solía desgarrar a las víctimas sin dejar huellas que permitiesen identificarlo. Sus crímenes eran atroces, desgarraba a sus víctimas entre risas de maniaco dejando un rastro de sangre y muerte a su paso."

Aún podía recordar las imágenes de lo que había causado a su paso; los escenarios llenos de sangre, los cadáveres que habíamos encontrado mal enterrados o escondidos no muy lejos...

"Pero un día, el asesino perdió algo, y yo tuve la suerte de encontrarlo mientras trabajabamos en el escenario del último crímen." Le dije.

"¿Qué era?" Me preguntó con curiosidad.

"Una foto." Afirmé. "Una foto de una mujer joven que no pude identificar, parecía proceder de una familia acomodada y sostenía un bebé en brazos que miraba a la cámara mientras ella lo mostraba a esta." Añadí. "Sobre la foto había una etiqueta de 'Post-It' donde se podía leer en letra pulcra y de caligrafía algo anticuada: "New Objective" (Nuevo objetivo)"

Embry me observaba sin decir nada, parecía pendiente a cada palabra que yo decía, así que continué.

"Incluso cuando decidí decírselo al resto, no le dieron mucha importancia a los malos presentimientos que me levantaba la foto y me dijeron que era demasiado sensible a esas cosas; así que mientras buscábamos más pistas que nos pudiesen indicar algo más sobre el asesino, yo decidí volver al lugar del crimen anterior donde había visto la foto."

"Qué cabrones..." Murmuró furioso Embry.

"Ellos tenían sus razones para pensar eso." Le dije.

"Yo nunca habría dudado de ti." Me dijo. "Aunque me costase creérte, sé que tú también tienes motivos para pensar así, por lo poco que sé, la última vez que tuviste un presagio este acabó cumpliéndose."

Eso me hizo sentir un poco mejor, que él me dijese eso y aún más, reconociendo que no acababa de comprender del todo lo que yo hacía puesto que él era un 'lic.' de tipo B y yo una 'magi.' era algo que me hacía muy feliz.

"¿Qué más pasó?" Me preguntó instándome a continuar con el recuento de mis recuerdos de aquel incidente tan doloroso.

"El siguiente asesinato fue en una aldea, pero por desgracia, yo tuve un mal presagio mientras oía una voz llamándome en mi cabeza pidiendo auxilio y fui a buscar en un castillo abandonado." Le dije. "Estaba buscando por una sala grande cuando de pronto, la puerta se abrió y vi una figura recortada en la luz de la luna que se colaba por ella. Olía a sangre y su posición era la de un animal salvaje al acecho de la presa ante sus ojos. Entonces..."

(Flashback)

"¡Tú!" Le dije al darme cuenta al momento de que tenía ante mí al asesino.

Sonriendo cerró la puerta tras él impidiéndome la huída.

"Sabía que vendrías." Me dijo sonriendo. "Las buenas chicas siempre vuelven al lugar de los hechos para buscar supervivientes que salvar."

"Tú eres el asesino." Le dije.

"Asesino es una palabra muy fea, señorita." Afirmó él sonriendo como si todo eso le produjese un tremendo gusto y algo de diversión también. "Yo solo cumplo con mi trabajo, y además, no puedes culpar a alguien por alimentarse, cielo." Afirmó dando unos pasos hacia mí que me hicieron retroceder haciéndole sonreír.

En ese momento comencé a sentir miedo.

"¿Por qué haces esto?" Le dije.

"Fácil, aquella chica sabía demasiado, había que eliminarla." Me dijo mirándose las uñas. "Como comprenderás no podemos dejar que vuelva a comenzarse una caza de los nuestros por algo tan tonto como una humana que sabía nuestro secreto. No podíamos darle la oportunidad de que soltase su preciosa y deliciosa lengua. Por suerte sabía bien, pero por desgracia, no era suficiente como para poder calmar mi hambre. Así que busqué otros platos. Ella solo fue el primer plato y los que la siguieron lo completaron."

Podía ver sus ojos, eran rojos como el vino y a la vez parecían ser luminosos y brillar en la oscuridad.

Su pelo era blanco como casi todo el resto de mis compañeros de su especie salvo por Chad y 'Boss', sin embargo su piel no era tan pálida como la del resto sino un moreno demasiado pálido pero a la vez con un ligero toque azulado que recordaba a alguien que se hubiese congelado.

"¿Por qué mataste al resto?" Le dije intentando ganar tiempo para que alguien se diese cuenta de mi desaparición.

"Simplemente porque me apetecía y seguía teniendo hambre." Me dijo mirándome con una sonrisa que no me gustó demasiado. "La muy guarra que había matado me había clavado una estaca en el hombro, como si eso fuese a hacerme más que cosquillas. Así que... me moría de hambre." Afirmó apareciendo tras de mí y asustándome por lo que me giré de golpe al oírle acabar desde allí y di unos pasos atrás para alejarme de él lo que solo le hizo reírse.

"¿Me tienes miedo?" Me dijo abriendo los brazos y revelando a mis ojos al darle la luz directamente de frente que llevaba un traje negro con la camisa del mismo color y una corbata roja. "Me encanta ese olor de tu miedo... ver el miedo en los ojos de tu comida mientras puedes oler su miedo... es algo casi orgásmico." Afirmó tras oler el aire mirándome con una sensación que no podía identificar pero no me daba para nada buenas vibraciones. "Ah... me encanta olerlo. ¿Y juguetera con ellos antes de comértelos?" Afirmó volviendo a desaparecer para de pronto notar dolor y apartarme para verle de nuevo a mis espaldas y con los dedos manchados de mi sangre que olió y luego mirándome chupó como si fuese un animal. "Dios, eres increíble incluso en tu sangre." Afirmó sonriendo y mirándome. "No me extraña que seas tan interesante para el resto. Tienes buen sabor y verte tan asustada es algo realmente excitante. Mira, hasta se me está poniendo dura y todo." Afirmó señalándose a la entrepierna que ni siquiera miré decidida a hacer caso a lo que no hacían más que repetirme los de la parte ofensiva del grupo que me instaban a aprender a defenderme y donde la lección número 1 había sido nunca perder de vista al oponente ni darle la espalda. Solo que a este tipo no hacía falta darle la espalda, él mismo conseguía ponerse a mi espalda cada vez que quería.

"Cielo, eres el ejemplar más caliente que he visto nunca de nuestra especie." Me había dicho con una sonrisa diabólica mientras me miraba como si fuese un trozo de carne comestible en vez de yo. "Eres tan completamente excitante..."

"¡Yo no soy como tú, demonio!" Le había gritado dándome contra la pared con mi espalda.

Entonces se había reído.

"¡Mis amigos no tardarán en llegar!" Le había dicho intentando disuadirlo de que siguiese acercándoseme. "¡En cuanto te vean entenderán todo y te matarán!"

"No les dará tiempo." Me había dicho riéndose. "Ya he visto que correteas por ahí con un hatajo de ganado estúpido jugando a ser cazadores, un puñado de chuchos asquerosos que son peores que perros domésticos y unos deshechos vampíricos que no llegan ni a simples juguetes de ganado." Había afirmado poniéndose el guante que me hizo darme cuenta de por qué nunca había huellas en el escenario del crímen.

"Eh, cielo. Te voy a enseñar la verdadera cara de lo que eres." Me dijo señalándome con un dedo del guante-mitón mientras se recorría los labios con la lengua en un gesto lujurioso que me hizo temblar de la cabeza a los pies.

"¡¡Ayuda!!" Había gritado con todas mis fuerzas chillando de terror.

Había repetido aquello una y otra vez mientras intentaba correr de aquel tipo por lo que podía del castillo.

Aunque intenté hacer algo con mis dones no pude y esa noche descubrí que cuando estaba aterrada mis dones no me servían de nada. Lo primero que sentí fueron sus arañazos mientras yo corría a ciegas yendo por pasillos y escaleras y encontrándomelo de frente cada vez que intentaba escaparme por alguna ventana abierta o algo.

Por desgracia, no había logrado más que provocarle más deseo y aumentar su deseo, me di cuenta cuando se cansó de jugar conmigo y yo estaba comenzando a hiperventilar.

Me calló del techo derribándome justo sobre la cama del cuarto donde acababa de terminar y desde cuya ventana había pensado saltar aunque me hiciese daño al chocar contra el agua del mar a los pies de las rocas, si es que estas no me destrozaban cuando cayese sobre alguna, claro.

Había luchado intentando soltarme pero sin poder acercarme siquiera a lograrlo.

Él me había retenido contra el colchón y solo había conseguido ponerlo más caliente aún.

Comenzó por mi cuello y fue bajando.

En un momento dado se soltó el cinturón y lo usó para atarme las manos al poste de la cama por lo que me las inutilizó.

"No queremos hacernos daño ¿hum cielo?" Me había dicho mientras me metía su camisa con fuerza en la boca haciéndome abrirla a la fuerza tirando de mi mandíbula desde la barbilla por lo que me había hecho daño antes de amordazarme con su camisa casi hasta la garganta.

Aún puedo recordar como sentí ganas de morirme, incluso intenté morderme la lengua para matarme antes de seguir aguantando aquel tormento y las heridas superficiales que me estaba haciendo para lamerlas con los ojos brillantes.

Antes de matar mi alma del todo me mordió suavemente dos veces en las piernas y finalmente la más profunda fue a la ingle donde sentí debilitarme hasta casi perder el conocimiento, por desgracia no lo perdí y tuve que aguantar los primeros envistes que me dio con brutalidad ni ningún cuidado.

Me quedé desmayada antes de que pudiese ver cómo oía cómo había puertas siendo derribadas acercándose hacia donde estábamos y él acabó explotando en las puertas de mi interior en uno de los movimientos antes de salir por pies tras vestirse y correr escapando de mis compañeros que le persiguieron mientras Kat y 'K' me soltaban para atenderme como pudieron y cogiéndome en brazos antes de salir de allí conmigo colgando flácida y desmayada en sus brazos.

(Fin del Flashback)

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"No puedo recordar mucho más." Le dije tras contarle lo que había sentido y pasado y viéndole temblar de rabia antes de abrazarme con fuerza.

"Espero que no se le ocurra nunca jamás acercarse a ti de nuevo a ese cabrón." Me dijo temblando de rabia mientras me sujetaba. "Porque juro que si vuelve a hacerlo yo voy a estar ahí y lo pienso destrozar de la peor y más dolorosa manera posible."

Intenté rodearle con mis brazos pero lo único que conseguí fue tocar el pelo que comenzaba a formársele en el cuerpo con pasmosa lentitud.

"Holly, voy a tener que salir." Me dijo.

"Embry, por favor, no salgas." Le dije ilusa de mí pensando que podría controlarle.

"Tengo que salir, no puedo controlarlo." Me dijo. "Estoy furioso, necesito alejarme un poco. Ve corriendo a mi casa." Añadió dándome unas llaves. "Métete en el salón y no salgas. Yo iré en cuanto pueda controlarme." Afirmó antes de separarme y abrir la puerta con violencia antes de salir y convertirse del todo en el lobo monstruoso.

Me quedé unos segundos congelada por el miedo, pero al final mis piernas me forzaron a levantarme y obedecer, por lo que salí corriendo hasta su casa y abrí con muchos problemas dado que me temblaban las manos y se me calló el llavero con las llaves varias veces; pero acabé entrando y me tiré al suelo tras el sofá para esconderme sin poder dejar de temblar de miedo.

(Salto espacio-temporal)

(Voz del asesino en Flashback)

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((Ya, ya sé que no tiene ni nombre, pero es importante que lo ponga puesto que al escaparse no hay otro personaje conocido que pudiese poner lo que oyó aquella noche y creo que podría ser importante para que arroje un poco más de luz al asunto, así que... un poco de paciencia y comprensión con la pobre Lily que hace lo que puede...))

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Era casi el amanecer cuando salí del agua en la playa de un puerto de las costas de Iberia, y vi una presa fantástica para poder sopesar el hambre que me había surgido por la caminata bajo el agua cruzando el atlántico entero.

El tentempié tampoco fue nada del otro mundo, pero me dio ropa seca y quemé la mía en uno de los bidones de basura que incendié antes de sacar mi cigarrillo e intentar encenderlo. El agua del mar lo había empapado dejándolo inservible, así que me costó bastante encenderlo con el mechero, pero finalmente lo logré y entonces saqué el móvil de mi última presa para marcar el teléfono de la recepción de la gente a la que había servido.

La muy idiota le costó un poco hacer llegar mi llamada a los peces gordos, pero cuando oí la voz del de pelo blanco contesté con lo más breve.

"Misión conseguida." Afirmé. "La he asustado y he aprovechado el rato, una sangre deliciosa de veras."

"¡¡Te dijimos que no la lastimases estúpido!!" Me gritó el moreno hablador.

"Por favor, un poco de calma, hermano." Le dijo el de pelo blanco. "Bien hecho, pero la próxima vez limítate a hacer lo que se dice y punto."

"Tsk." Chasqué la lengua reventando el móvil y tirándolo al fuego que lo hizo explotar por la batería. "Como si hubiese tenido más opción. Ese malditos trío de príncipes vampiros. Algún día verán..."

Seguía sin entender demasiado el interés de los señores por la chica, era algo enclenque, no servía casi ni para gritar pidiendo auxilio y desde luego, no tenía de especial salvo que su sangre era muy atrayente, pero para tener tentempiés ya tenían a una buena cazadora que actuaba de reclamo así que para qué enviarme a mí.

"Bueno…" Dije observando la foto que me habían dado donde se la veía solo la cara en casa de unos traidores a la sangre llamados 'Familia Cullen' entre los nuestros y acariciando con el pulgar el contorno de su mandíbula de la foto para sonreír. "Esta vez me la guardo, por si acaso."

No solía guardar las fotos de mis víctimas, en parte también porque generalmente acababan secas y muertas tras conocernos y no servía de nada guardar tantas fotos sin ninguna utilidad ya que no volvería a cruzármelas. Pero esta vez era especial, la víctima había quedado casi sin daños, solo muy asustada, iba a ser divertido jugar a cazarla cuando los señores se cansasen de buscarla, tal vez en uno o dos siglos… con el don que le había dado tendría suficiente para sobrevivir a cualquier protector que tuviese, aunque fuese el grupo del estúpido del hermanastro pegado de mi prima. Otra persona a la que estaba deseando encontrarme, la querida 'Matriarca' del clan Valerius que ahora llevaba su hija de sangre.

(Salto espacio-temporal)

(Voz de Embry)

Me había costado un buen rato calmarme, pero al final lo había conseguido. Calado hasta los huesos, cagado de miedo porque había una tormenta tremenda de truenos sin rayos...

Entré a casa con cuidado y por la puerta, pero tan pronto como lo hice me arrepentí. Me cayó un vaso de hierro y nosotros nunca habíamos tenido eso en casa.

"¡Ay!" Me quejé mientras el vaso me hacía sentir que me había roto el cráneo.

Entonces oí un ruido tras el sofá y vi a Holly asomándose por ahí y soltando un gritito de dolor para correr y tropezarse en la alfombra por lo que la cogí casi en volandas.

"Cuidado, que te matas." Le dije ayudándola a ponerse sobre sus pies. "¿Estás bien?"

"Lo siento... no sabía que..." Me dijo llorando. "Tenía miedo, pensé..."

"Un momento." Le dije. "¿Has sido tú?"

"Cuando tengo miedo... no controlo." Me dijo tras asentir tocándome la cabeza asustada. "¡Estás sangrando!. ¡Te he roto la cabeza!"

"Shhhh... tranquila... no despiertes a mi madre." Le dije pidiéndole con un gesto que bajase la voz. "No me has hecho nada. La sangre seguro que ya ha dejado de sangrar. ¿Ves?" Le dije tocándome donde me había golpeado el vaso que volvía a ser de cristal y estaba rajado en el suelo. "Las heridas se nos cierran en un trís, pero supongo que lo sabrías ya ¿no?"

"Hum." Asintió suavemente. "Pero, aún no me he... acostumbrado."

"Sí... a veces yo también pienso que hay cosas que me cuesta acostumbrarme." Murmuré para sacudir la cabeza. "No importa. ¿Vamos a dormir?"

"Pero estamos en... en tu casa." Me dijo. "Tu madre..."

Claro, se me había olvidado.

"Pero podemos ir a la tuya." Le dije. "O mañana cuando la veamos le digo que te encontraste una rata en casa y te asustaste, así que hoy vamos a ir a cazarla o algo."

"Hum... pero... ¿tu madre no sabía...?" Me dijo.

"Sí, pero como se piense que hemos dormido juntos igual me corta el cuello o algo." Le dije. "Que parece muy moderna pero te tiene un cariño como si fuese tu madre que..."

Entonces la hizo sonrosar y sonreí.

"Pero no te preocupes, ya la has oído, cree que eres la nuera perfecta." Le dije sonriendo y pinchándole la mejilla. "Y venga, ahora mismo te vienes conmigo y atranco la puerta, como me despierto por nada si va a intentar entrar doy un salto y me tumbo en la alfombra y decimos que no podías dormir en tu casa o algo."

Bueno, lo de la excusa era una caca, hasta ella sonrió por no reírse de mí y la llevé con un brazo por los hombros hacia mi cuarto.

"No está muy ordenado pero... bueno, ya sabes, soy un chico tipo, lo del orden es una asignatura pendiente." Le dije.

"He... he pasado algún tiempo en loberas unos días." Me dijo. "Esto no es nada comparado con eso."

"¿Te tenían en cuevas?" Le pregunté sacando un pijama de los míos y viendo que la camisa solo ya le llegaba casi hasta las rodillas por lo que comenzó a darse la vuelta a las mangas.

"No, es... vivíamos en sitios bien, no eran... lujosos, pero eran casas normales." Afirmó suavemente. "Lo de las cuevas y... sitios abandonados era solo unos días... para que no encontrasen los rastros cuando estábamos cazando."

"¿Y tú también cazabas?" Le dije sorprendido de que pudiese haber sido así.

"No." Afirmó sacudiendo la cabeza suavemente mientras yo acababa de bloquear la puerta con el pestillo y me giraba para mirarla mientras estaba sentada en la cama. "Yo solo era... defensiva." Afirmó. "Aprendía a hacer cosas y... ayudaba con los trasportes y... trasformaba cosas."

"Oh, vaya." Le dije. "¿Pues sabes qué? Que me alegro." Añadí dándole un beso en la frente antes de darle otro en la nariz. "Por nada del mundo hubiese soportado que te hubiesen hecho nada." Afirmé antes de darle un beso en la boca y hacerle sonreír. "¿Y sabes por qué?" Sacudió suavemente la cabeza y le volví a besar mientras nos tapaba a los dos antes de abrazarla. "Pues porque te quiero..." Le susurré antes de volver a besarla, esta vez más profundamente.

No sé por qué pero... me daba la impresión que ese tiempo alejados había servido y de mucho, no solo para ella para que controlase sus poderes o lo que fuera que tuviese sino además para aumentar lo que teníamos y madurar un poco nuestra relación.

Y señor... ¡eso me encantaba!