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Tratando de crecer
Capítulo VIII
"Caminos separados"
Esa tarde, una vez más, cada cual tomó su camino.
Algo tensos por la revelación del Comandante, pero confiando en su instinto, Selphie e Irvine tomaron sus respectivos vehículos: mientras que la chica cargó su guitarra y subió al recientemente instalado tren en dirección a Galbadia, el muchacho se dirigió al puerto y convenció al capitán de un barco comercial que hacía escala en Fisherman's Horizon de dejarle viajar con ellos.
Squall recibió un largo y, para él, tenso abrazo por parte de Eleone antes de subir al Lagunamov.
-Quizás…- dudó un momento la mayor. –En algún momento deberías pasar por Esthar, Squall.- concluyó enigmáticamente, sin ofrecer más que una mirada al gigante vehículo rojo.
-No te preocupes, tiene mantenimientos periódicos y Zell es sorprendentemente prudente al conducir.- respondió él, recibiendo sólo una sonrisa por parte de su hermana.
Sin más, Quistis, Zell y Squall embarcaron y la enorme nave hizo ignición y marchó por encima del océano en cuestión de segundos. Eleone observó el aparato alejarse hasta perderse de vista.
Dos SeeDs blancos se aproximaron y saludaron a la chica cortésmente. Ella devolvió la gentileza con menos efusividad de lo habitual. Se sentía más cansada de lo que había previsto.
Giró el rostro al Orfanato y enderezó levemente su postura relajada. Desde entonces, las cosas marcharían de acuerdo al tiempo que Edea necesitara. Eleone sabía que no podía hacer más que eso y aceptaba su rol, tal como había hablado con Quistis, sin embargo, no podía evitar saber que estaría apartada de la vida de los demás nuevamente por un tiempo indefinido.
-Sólo espero que estén bien.- rezó íntimamente, antes de iniciar su seguro andar en dirección a la antigua estructura de roca.
