XXX 54º 23 de octubre.
Mario detuvo el coche en la calle entre su casa y la de Eva y Jimena:
- Bueno, estamos en casa – anunció Mario.
- Si, después de todo el día – contestó Eva.
- Pues nada, espero que descanses, nos vemos mañana – Mario se giró y Eva tuvo que pensar rápido para entretenerlo, como le había pedido Sayid.
- Al final, ¿sabes algo del puesto en el colegio? – preguntó la mujer haciendo que Mario se girara hacia ella.
- No, todavía no, estoy esperando por la entrevista – respondió Mario, encaminándose de nuevo hacia su casa.
- Pero tienes posibilidades, ¿no? Por haber estudiado Bellas Artes, digo – me voy a quedar sin recursos en breve, después de todo un día juntos no sé que más preguntarle pensó Eva.
- Si, por eso es que pedí el trabajo, pero también porque es mejor que hacer DNI – contestó Mario. En ese momento vio a la mujer que volvía a hacer un amago de preguntarle algo – Eva, ¿qué pasa? Llevamos todo el día juntos hablando, vives en la casa de enfrente, ¿a qué viene tanta pregunta en el último momento? En serio, estoy molido, lo único que quiero es irme a casa a descansar – Eva no tuvo tiempo de replicar porque sonó su móvil.
- ¿Sí? – dijo la mujer – Ah sí, sin problemas – hablaron al otro lado del teléfono – Estoy justo enfrente de casa, enseguida nos vemos – y pulsó el botón de colgar – Lo siento, Mario, en serio, mañana hablamos. Es hora de que regreses a casa –el hombre alzó una ceja – De verdad, vamos, a casa – Eva avanzó hasta él, lo agarró del brazo y puso rumbo a la puerta de la vivienda.
En el baño, Sayid agarraba a Carlitos con un brazo y con el mismo le tapaba la boca para que no hiciera ningún ruido, cuando oyeron como alguien subía las escaleras, ahí está Mario, pensó Sayid. Se puso un dedo sobre los labios para pedir silencio a todos, Carlitos se revolvía en sus brazos, y Sandra y Lucas esperaban junto a él nerviosos, pero sin articular palabra.
