XLIV._ El Rey de Roca: I
Ruby se despertó de un momento a otro. Todo le dolía, sentía parte de la ropa quemada. Se atrevió a abrir los ojos, con lo que se encontró con dos enormes iris azules que lo miraban demasiado cerca. Reaccionó de inmediato dando un salto, pero entonces se dio cuenta que se trataba de Cloudy.
-¡Cloudy!- exclamó, sobresaltado.
Ella le sonrió de forma tranquila.
-¿Cómo estás, Ruby?- preguntó con una voz bastante calmada.
El muchacho se revisó todo el cuerpo. Tenía una quemadura en un costado, donde la ropa se había quemado, pero no le significaba más que un molesto dolor. Por lo demás, se encontraba inusitadamente bien.
-¿Cómo es que no me pasó nada? ¿Y tú? ¿Tú también estás bien?
-Estoy bien, pero mi ala derecha recibió algunos daños- extendió su ala para mostrarle una quemadura- No podré volar por un tiempo.
Inmediatamente el muchacho hizo el ademán de sacarse la mochila para buscar algo ahí, pero entonces se dio cuenta de que la había perdido.
-Rayos ¿Qué ocurrió? Lo último que recuerdo fue a Sunny…
-Sunny nos atacó con un Puño de Fuego. No estoy segura, pero creo que alcancé a ver una especie de distorsión en el espacio justo delante de Brainy. La única explicación posible es que el peligro inminente haya activado en su mente la capacidad de crear un agujero negro. Eso habría podido absorber parte de la energía del ataque de Sunny, y al mismo tiempo arrojarnos de forma violenta hacia cualquier otro lugar.
Ruby se rascó la cabeza mientras miraba hacia su alrededor. Por donde sus ojos se posaran no había más que arena. El cielo se encontraba despejado, la tormenta de arena había cesado, para su fortuna.
De un momento a otro se dio cuenta que sus amigos no estaban por ninguna parte, y no tenía forma eficiente de buscarlos. Por primera vez en mucho tiempo contempló la posibilidad de que Pokemon Gijinka se disolviera para siempre.
-Ruby- lo llamó Cloudy.
Este se giró, algo inquieto, mas al verla parada ahí, con su ala lastimada y su sonrisa serena, se calmó.
-¿Sí?
-Tranquilo, Ruby. Todos somos amigos. Lograremos encontrarlos a los demás, sin importar qué ocurra. Somos Pokemon Gijinka.
El chiquillo se sintió mucho mejor con sus palabras, y asintió más confiado. Se encontraba tan concentrado en volver a ver a los demás que no le extrañó la actitud serena y relajada de Cloudy, en contraste con su alocada e ilógica personalidad de siempre, hasta mucho después.
-¿Qué crees que deberíamos hacer?- le preguntó, como un niño pequeño a su madre.
Ella le sonrió con cierta pena.
-Tú eres el entrenador, tú dime.
-¿Ah?- Ruby se sonrojó un momento, pero pronto se sacudió la vergüenza y asintió- Claro… a ver. No lograremos nada si nos quedamos aquí, así que tendremos que ponernos en marcha. Si la torre Espejismo colapsó, quizás sus restos no vuelvan a desaparecer. Ese es el único punto de referencia que tenemos, así que tenemos que ir hacia allá.
-¡Así se habla!
-Lo único malo es que no sé dónde está
-Yo tampoco…
Ruby y Cloudy se miraron nerviosos por un rato, hasta que se encogieron de hombros y le restaron importancia. No hacía falta preocuparse por tonterías que no podían manejar.
-Ya encontraremos algo.
-/-/-/-/-/-
Fiercy y Birdy se encontraban juntos, caminando uno al lado del otro a través del desierto. El calor golpeaba en el negro que cubría sus cuerpos y se quedaba con ellos. Llevaban un buen trecho caminando, y no habían conseguido ver a nadie.
-Oye, Birdy- lo llamó Fiercy.
-¿Qué?
-Si muero… dile a Ruby…
-¿Qué le digo?
-Que es un tonto
-Hablas mucho, debes guardar saliva- le reprendió él.
-¡Diré lo que me dé la gana, maldición! ¡Tú no eres mi jefe!
-Rayos- pensó Birdy- Ya está delirando. Necesitamos ayuda.
-/-/-/-/-/-
Por otro lado, Jaws y Smoky caminaban tranquilamente pisando la arena. El calor y la falta de agua no les afectaban, pues sus cuerpos estaban diseñados para soportarlo sin problemas.
-¡Waw! ¡Tu mundo de afuera es impresionante!- exclamó Jaws.
-Pues si nunca has salido de esa torre, creo que sí. Se puede llamar impresionante- contestó Smoky.
-¿Y cómo se llama esa cosa inmensa de arriba?
Smoky miró hacia arriba.
-Eso es el cielo.
-Nunca había visto ese color ¡Es alucinante!
-¿Nunca habías visto el color azul? Vaya, en verdad tienes mucho qué aprender.
-¡Oh! ¿Y qué son esas cosas de ahí?
Jaws apuntó a ciertos objetos en la lejanía que se movían describiendo un único círculo en la arena. Dentro del círculo se apreciaban dos figuras negras.
-¿Esos verdes? Creo que son pokemon…- entonces se dio cuenta de que las figuras negras no eran cualquier cosa- ¡Rayos! ¡Fiercy! ¡Birdy!
-¿Qué pasa con ellos?
-¡Ven, rápido!
Ambos corrieron hacia ellos, y espantaron a los Cacnea antes que se comieran a sus amigos. Smoky agarró a Fiercy en brazos y la sacudió para que despertara.
-¡Fiercy! ¡Háblame!
La aludida abrió levemente los ojos, emitió una especie de gruñido y se volvió a desmayar.
-¿Ya es hora de dormir?- inquirió Jaws, acostándose junto a Birdy.
-¡No, no hagas eso!- lo detuvo Smoky- No se echaron a dormir, se desmayaron. Es algo malo.
-¿Y qué hacemos?
-Tenemos que cargarlos…- Smoky se fijó en el tamaño de Jaws, y recapacitó- Tengo que cargarlos, ellos no sobrevivirán por mucho si se quedan aquí. Ayúdame a levantar a Birdy.
-/-/-/-/-/-
-¡Te digo que nos vayamos!- exclamó una vocecita femenina a la lejanía
-Sabes que no podemos hacer eso- contestó una voz masculina.
Brainy abrió los ojos lentamente, pero incluso antes de hacerlo se había dado cuenta de que aquellas voces pertenecían a Ada y Allan. De pronto se vio a sí misma y a aquellos dos bajo una sombra. Se encontraban junto a un acantilado, la tormenta de arena había cesado.
-Ya despertaste- le sonrió Allan.
Ada miró la sonrisa de Allan con cierto recelo. Brainy ignoró esto, y se sentó, impaciente por ponerse al tanto.
-¿Cuánto tiempo he estado dormida?- inquirió.
-Unos minutos más que nosotros- contestó Allan con calma.
-¿Y ustedes están bien?
-Todo bien. Ese ataque pareció muy potente, pero lo único que hizo fue arrojarnos muy lejos.
-¿Lejos?
Brainy se concentró para aumentar su campo sensorial, pero no logró captar los pensamientos de ninguno de sus amigos. Allan y Ada eran los únicos en kilómetros a la redonda.
-Rayos.
Allan le ofreció una mano, que Brainy aceptó a pesar de las miradas fulminantes de Ada. No le sorprendió que la muchachita se sintiera celosa, Allan era increíblemente apuesto, mas Brainy tenía otras cosas en qué pensar en ese momento.
-¿Vieron desde dónde llegamos?
Allan iba a replicar, pero Ada se le adelantó.
-¡Él ya te dijo que también nos desmayamos! ¿No lo oíste?
-Claro…- desvió la mirada hacia Allan, el cual le contestó de la misma manera. Centrada en sus ojos logró pensar con mayor claridad por momentos- Caminemos. No importa a quién nos encontremos, no ganaremos nada si nos quedamos aquí.
-No esperarás que vayamos contigo ¿O sí?- alegó Ada- Es decir, en un par de horas volveré a secarme.
-¡Ada!- la reprendió Allan.
-Precisamente por tu debilidad hacia el calor y la sequedad es que debemos partir. Ayer, o cuando sea que entramos a la torre Espejismo, nos topamos con un campamento de arqueólogos investigando unas ruinas. Si logramos localizarlos, seguramente podremos encontrar agua y quizás hasta hielo.
-¿Y cómo haremos que ellos nos den sus raciones?- preguntó Allan.
-¿Cómo crees, lindo? ¿Les patearemos el trasero?
Brainy hizo fuerza con un brazo mientras que con el otro se sujetó los bíceps, para dar énfasis a su confianza.
-¡¿Lindo?!- gritó Ada en su mente, furiosa.
-/-/-/-/-/-
Kitten sentía el viento revoloteando su cabello y entrando en sus orejas, por lo que se sintió un tanto molesta. Algo la rodeaba con sus manos. No, alguien la sostenía en brazos.
-¿Ruby?- musitó, mientras intentaba abrir los ojos en aquel terreno endemoniadamente iluminado.
-¿Ah? ¿Dijiste algo?- inquirió una voz masculina sobre ella.
A Kitten se le hizo difícil reconocer aquella voz, hasta que abrió los ojos completamente y se dio cuenta de que era Sunny.
-¡Sunny! ¡¿Qué rayos haces…- miró apresuradamente en todas direcciones. No había rastro de la torre, ni de sus amigos. Solo eran ella y él, atravesando el desierto a una impresionante velocidad gracias a la propulsión que este conseguía con el fuego de su espalda.
Kitten intentó zafarse, se movió como loca para salir de las manos de Sunny, pero este solo la agarró más fuerte.
-¡¿Qué haces, maldición?! ¡Bájame! ¡Bájame ahora!
-Pero si lo hago te vas a caer
-¡Suéltame, maldito monstruo!
Sunny se detuvo, inseguro, y dejó caer a Kitten sobre la arena.
-¡Ay! ¡Eso dolió!
-Pero tú me dijiste que…
Mas antes que pudiera terminar, Kitten se levantó y echó a correr a toda velocidad. No dio más de diez pasos, cuando Sunny se plantó frente a ella.
-¿Qué te pasa? ¿Buscas pelea?
-No tendrías posibilidades contra mí- sonrió este.
-¿Y qué importa?- Kitten saltó hacia atrás y se preparó para el combate- Nunca más seré una marioneta al mando de imbéciles egoístas. Si no puedo ir por mi camino, pues no iré por ningún lado ¡¿Algún problema?!
Sunny sonrió, y apoyó sus manos en sus caderas.
-Te quiero en mi equipo.
Kitten necesitó un par de segundos para darse cuenta de qué le pedía, y otro más para comprender que no estaba bromeando.
-¿Por qué?
-¿Cómo que por qué? ¿No es obvio? Tu… tu… valentía- Sunny comenzó a enrojecer mientras intentaba dar con una respuesta- Tu… forma de pelear. Sí, tu forma de pelear. Eso es algo que definitivamente necesito en mi equipo.
Kitten se quedó mirando a Sunny por largo rato, incrédula.
-¿Mi forma de pelear?- inquirió con tono desconfiado- ¿En serio?
Sunny asintió entusiasmado.
-¿Dices que para conquistar una región necesitas a alguien mucho más débil que tú?
-No importa si eres más débil. Yo te puedo entrenar ¡Sí! Seremos un dúo imparable.
Kitten se llevó las manos a la cabeza, cerró los ojos y apretó los dientes. El idiota se había enamorado de ella. De todos los pokemon ¿Por qué había tenido que ser él? Sintió una ira hirviente dentro de sí, Sunny solo la quería para satisfacer su lujuria, tal y como aquellos malditos pervertidos que había tenido que soportar antes de encontrar a Ruby…
Pero entonces se le ocurrió una idea. Kitten abrió los ojos, y se encontró con aquel joven pokemon, lleno de repudio por los humanos y confianza en los pokemon. Claro, él habría vivido un infierno, pero ella había vivido otro totalmente distinto. Él podría ser inmensamente más fuerte, pero ella era más lista, al parecer. Sabía qué hacer, y eso le agradaba y la amedrentaba en igual medida.
-¡Sí, por favor!- exclamó después de unos segundos de silencio.
-¡¿Qué?! ¡¿En serio?!- se sorprendió Sunny
Kitten actuó de forma magnífica el papel de una muchacha alegre e indefensa.
-¡Por favor, Sunny! ¡Llévame contigo! Ya no soporto más a Ruby.
-¡Bien!- exclamó él de alegría, a la vez que levantaba sus brazos hacia el cielo- ¿Pero por qué no lo dijiste la primera vez que nos encontramos? Podría haberte llevado conmigo desde el principio.
Kitten se paralizó por un instante, pero una mentira se deslizó hacia su lengua de forma tan rápida que podría haberse engañado hasta a sí misma. Rápidamente puso una cara triste, como recordando algo muy desagradable, y desvió la mirada.
-Ese malvado de Ruby nos obligaba a defenderlo y a decir que lo protegeríamos a pesar de todo, pero ninguno de nosotros nunca se sintió de esa manera ¡Es terrible, Sunny! ¡Por favor, llévame contigo ahora que puedo escapar de ese entrenador tan cruel!
-Maldito Ruby mentiroso y manipulador- Sunny apretó sus puños, y de su espalda salió una torre de llamas de cólera- Tranquila, gatita. De ahora en adelante yo te defenderé.
Kitten se cubrió la cara cuando Sunny la llamó gatita, como si se sonrojara, pero en verdad no sintió más que asco y cierta pena por el tipo.
Sin más, el Typhlosion la tomó en brazos y volvió a partir a toda marcha.
-/-/-/-/-/-
Les tomó unas cuantas horas, pero al final lograron encontrar el condenado campamento. Ada apenas podía caminar, y no estaba muy lejos de cómo se sentían Allan y Brainy. Los tres llegaron hasta las afueras del campamento y se apostaron contra una duna, para que no los vieran. Ya atardecía, habían estado caminando todo el día, no estaban en las mejores condiciones para pelear, pero era mejor eso que morir sin hacer nada.
Brainy contó veintiséis carpas, sin tomar en cuenta vehículos y demás. En verdad era toda una expedición.
-¿Puedes sentir cuántos son?- inquirió Allan
-Déjame tratar…
Brainy cerró los ojos y se concentró. Nunca había tenido que contar a tantos seres pensantes al mismo tiempo, y quizás habría podido en buenas condiciones, pero estaba tan sedienta, cansada y hambrienta que solo podía especular.
-Alrededor de 200, entre humanos y pokemon. No creo que pueda diferenciarlos desde aquí.
-Eso es más que suficiente- le agradeció el Gallade.
-¿Tienes un plan de ataque?- le preguntó ella de vuelta.
Allan se fijó de nuevo en el campamento, y meditó un momento.
-Será difícil. Ada no puede pelear así como está, así que tendremos que rodear la zona entre los dos y atacar por flancos contrarios. Divide y conquistarás.
A Ada le irritó la sensación de que la dejaban de lado, pero era perfectamente consciente de que, de participar ella en la pelea, solo sería una carga para Allan. Ya había ocurrido otras veces, y no quería que pasara de nuevo.
-Pero cuando perdamos el elemento sorpresa, nos arrasarán por ventaja numérica- replicó Brainy.
-Es la mejor idea que tengo.
Brainy recapacitó. En verdad no había otra forma, no con los recursos con que contaban en ese momento. Fue mientras pensaba que sintió algo acercándose a gran velocidad.
-¡Brainy!- exclamó Allan- ¡Mira!
-¿Qué es eso?- saltó Ada.
Brainy levantó la vista para ver a qué se referían, con lo que se encontró una figura desplazándose a toda velocidad a través de la arena. Estaba tan lejos y levantaba tanto polvo que no se podía ver quién era, o por lo menos no se pudo hasta que llegó al campamento y arrasó con todo a su paso en línea recta. No se detuvo por obstáculos en su camino ni intentó esquivarlos, todo frente a él fue achicharrado antes de acercársele.
-¡Sunny!- lo reconoció Brainy.
Solo alcanzó a verlo cuando salía a través de la última carpa para dirigirse hacia el sureste. Fue un mero instante, pero Brainy vio que en sus brazos se encontraba alguien, una figura femenina, delgada y de un dominante color violeta.
-¿Kitten?- se extrañó, pero al mirar otra vez, Sunny se encontraba demasiado lejos. No había forma en que pudieran alcanzarlos.
Tan distraída se encontraba que no alcanzó a divisar al perseguidor de Sunny hasta que pasó frente a sus ojos. Iba conduciendo un auto a toda marcha tras la nube de fuego y polvo del Typhlosion, mas aun así Brainy lo identificó de inmediato.
-¡Ruby!- exclamó- ¡Y Cloudy! ¡Están bien!
Alzó los brazos para llamarlos, pero ambos se encontraban tan enfrascados en la persecución que no repararon en la delgada pokemon llamándolos a medio kilómetro de distancia.
Cuando se encontraron muy lejos, Brainy se dio cuenta que sus intentos de captar su atención eran en vano, pero no se rindió por esto.
-Vamos al campamento- apremió a sus amigos
-¿No quieres ir tras Ruby?- se extrañó Allan.
-¿Crees que sobreviviremos a una pelea contra Sunny en estas condiciones? ¡Vamos, aprovechemos la confusión y llevémonos todo!
Allan y Ada se fijaron en el campamento. Mucha gente había muerto simplemente por encontrarse en el camino de Sunny, y muchas otras continuaban muriendo a causa del incendio producido por la extensión de las llamas de dicho pokemon. Nadie notaría a tres pokemon rescatando provisiones.
