Capítulo 55

Sinbad

― ¡Al fin Partevia! ―exclamó feliz de haber llegado.

Pipirika, la hermana menor de Hinahoho, fue al encuentro de los cuatro y saludó muy animada a Aladdín y Morgiana.

―Parece que no sabe el trasfondo de su desaparición ―pensó Akai entrecerrando los ojos.

La alta mujer de cabello turquesa los guio a donde Sinbad se encontraba trabajando. Apenas los grandes portones de su oficina se abrieron el magi se adelantó para ser el primero que Sinbad viera.

―Regresé Sinbad-ojiisan ―Sonrió como siempre lo hace.

―Bienvenido de regreso Aladdín ―Este le devolvió el gesto.

Tanto Alibaba como Akai fueron informados que Sinbad quería convertirse en dios, por ende, estaban alerta en caso de que este hombre intentara algo en contra de la reencarnación de Salomón.

―Yo... ―El hombre de ojos dorados comenzó a hablar, un silencio incómodo se desarrolló en cuestión de segundos― admito mi derrota. Si Arba no pudo derrotarte con su magia yo tampoco podré con mis contenedores metálicos.

― ¡¿Pelearon con Arba?! ―preguntó el príncipe de Balbadd más que sorprendido.

―Sí ―Asintió Morgiana― es un gran oponente para Hakuryuu y para mí, pero el único que pudo derrotarle fue Aladdín ―explicó prometiéndole darle más detalles luego.

― ¿No sabías? ―Akai llamó su atención.

― ¡¿Y cómo tu sí?! ―protestó a la pelirroja.

―Aladdín y yo hablamos hasta tarde de todo lo que nos perdimos cada uno ―respondió con tranquilidad― me sorprendió mucho saber que ya podías ver los vectores de este mundo ―Reparó en el de Alma Toran.

―Te dije, entrené mucho ―dijo orgulloso de los frutos de su trabajo―. No podemos irnos de tema ―Volvió a mirar a Sinbad quien había sido ignorado unos minutos―. Puedes ver el destino ¿Verdad? ―Él asintió como respuesta― sin embargo, ¿puedes ver lo que Alibaba ha estado haciendo?

El presidente de la Alianza Internacional no contestó a esa interrogante, mas, al igual que Ja'far estaba muy sorprendido.

―Alibaba-kun puo visualizar qué herramientas mágicas podían crear y cómo reaccionarían las demás personas con ellas.

―Bueno, tengo mucha imaginación ―comentó el aludido.

― ¡Pero no es solo él! ¡Muchas personas han sido capaces de tener la misma visión que él para sus propias compañías! Anoche platicando con Akai estuvimos tratando de definir qué es el destino ―Miró a la chica que dio un paso adelante para quedar a su lado.

―No es algo que se haya determinado el día que el Rey Salomón esparció el rukh por las personas. Nuestros caminos no fueron decididos desde antes de haber nacido ―explicó ella.

― ¿Entonces qué es lo que mueve el mundo? ―cuestionó el de ojos dorados seriamente.

― ¡Las esperanzas y sueños de todos! ―respondió Aladdín con entusiasmo.

―El deseo de un futuro brillante, de lo que quieres hacer en un futuro es lo que impulsa a cada uno de nosotros desde tomar decisiones en este momento en adelante. Todos son capaces de ver una pequeña parte de este destino ya que es parte del sueño de cada uno de nosotros. ¡incluso tú Sinbad! ―continuó Akai con una sonrisa en el rostro.

―Por eso no debes cargar todo en tu espalda solo y juntos buscaremos un futuro brillante ―propuso el magi de Alma Toran apoyando una mano sobre su hombro.

―Ya veo... ¡Después de todo muchas cosas pasaron que en verdad no esperaba! ¡Te está yendo muy bien Alibaba, eso no lo esperaba! ―Le dio una fuerte palmada en la espalda al rubio― unir las esperanzas de todos ―Ese pensamiento cruzó su mente en silencio, sin que nadie se enterara. ¡Además debo felicitarte por tu matrimonio Alibaba! ―Luego reparó la mirada en Akai y Aladdín― veo que a ustedes dos les ha estado yendo bien.

Pero bajo esa fachada feliz y animada de la que todos se convencían que era un Sinbad que había recapacitado. Él aún pensaba que era un ser que nadie comprendía, seguía firme a su ideal y no concordaba con la opinión de esos dos jóvenes. Le parecía absurdo, ingenuo e infantil que llegaran a esa conclusión cuando tienen una gran capacidad de entendimiento. Según el hombre era una pena, aquellos podrían haberse convertido en grandes aliados para su plan.

Luego de un rato de festejar la futura unión de Alibaba y Morgiana. Donde se reían, recordaban los viejos tiempos en Sindria y les sacaban el polvo a algunas anécdotas. Varías desconocidas para Akai. Todos salieron por el mismo lugar que entraron hasta que la voz del hombre detuvo a uno de ellos.

―Akai, lamento haberte mentido ―Sinbad alzó su mano en son de paz.

―Ah, te refieres a que dijiste que no te habías encontrado a Aladdín cuando sí pasó ―Ocultó sus manos tras su espalda.

Este soltó una pequeña risilla.

―No es necesario recordármelo ―Suspiró― ¿Estamos bien?

― ¿Intentas ponerte en buenos términos? ―Arqueó una ceja con desconfianza.

―Nunca lo estuvimos, siquiera cuando nos conocimos.

―Digamos que no me inspirabas confianza ―Trató de elegir las palabras correctas― pero esas cosas pasan ¿No? Al menos hemos aclarado las cosas. Tampoco puedo llamarte aliado, tú mismo dijiste que eres rival de Alibaba. Debo decir que lo estoy ayudando y pienso integrarme a su compañía, por ende, también somos enemigos.

―Eres la primera mujer que no sucumbe a mis encantos ―comentó divertido.

― ¿Y por qué debería?

―Claro ―Bajó sus parpados unos instantes― tu corazón lo atrapó alguien más antes de que otros pudieran convencerte.

―B-Bueno ―Rascó su mejilla con el dedo índice, algo incómoda― esas cosas pasan ¿verdad?

― ¿Estamos en paz? ―Le tendió su mano.

Ella se quedó en silencio, considerando lo que haría a partir de ahora.

―Bien, estamos en paz Sinbad-san ―Estrechó su mano.

En ese momento un sentimiento nauseabundo la perturbó. ¿No había llegado a calmar las cosas entre ellos? ¿Por qué se sentía hacía? Pensaba que tal vez era un mal augurio o solo era paranoica.

― ¡Akai vamos, estamos por volver! ―Gritaron sus amigos que aguardaban por ella.

Un tanto confundida se despidió del presidente de la Alianza Internacional y al llegar donde sus compañeros, Aladdín le preguntó:

― ¿Todo bien? No tienes buena pinta.

Le miró ligeramente asustada, una sensación de incertidumbre que le causaba ganas de vomitar la derrumbó en segundos. No quería preocuparlo, no deseaba cargar una piedra más en la espalda de su amado Aladdín. Negó con la cabeza quitándole de la mente al de ojos cobalto cualquier sospecha.

―No... No es nada, volvamos con los demás...

Gracias a la magia del mago de la creación volvieron a Kou donde hallaron a Hovenia y Neo discutiendo, al parecer por algo que él dijo y ella se lo tomó de una forma rara. El escándalo perduró por unos minutos hasta que todo se apaciguó, la noche cayó y todos fueron a descansar.

Menos Sinbad.

Caminaba solo por los pasillos de su empresa esperando las cotidianas burlas de David hacía su persona. Sin embargo, le extrañaba que este no haya acotado nada desde que ese grupo de amigos habían abandonado el edificio. Era comprensible que no se hiciera aparecer durante esa charla para no ser descubierto por Aladdín, incluso para que no comenzara a irritarse él mismo. Sin duda David no era alguien fácil de aguantar, aunque ya habían pasado décadas desde que oía su voz y cada una de sus palabras se grababan en su mente, resonaban en sus oídos. A su vez, como le extrañaba la ausencia del viejo de ochocientos años, se preguntaba dónde estaba Arba. Ella simplemente soltó una oración con rencor:

―Podrás haber ganado esta vez Aladdín, veo que debo atacarte de otra forma.

Apretó los dientes y desapareció en una nube de oscuridad en la que revoloteaban algunas avecillas negras.


N/A

CHAN CHAN CHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN

No es la primera vez que empiezo una nota de autor así pero ME ENCANTAAAAA

Jejeje se viene lo hardcoreeeee ¿qué creen que pasará? 7u7

Pondría más pero es tarde, tengo escuela... ya saben :'u apenas pude publicar en wattpad, ahora que estoy con la compu actualizo por acá que me lleva más trabajo. Gomen por el retraso .

Me despido, hasta el vierneees!

Noami-chan