Bien, este es el ultimo capitulo del mes. Asi que queria agregar un poco de todo, espero que sea de su agrado. Quisiera haber podido hacerlo mas largo, pero por motivos personales no pude. Lo siento, pero, en fin, espero que les guste lo que les tengo para hoy; si es asi, espero ver sus Reviews, si no les gusto algo en particular, espero lo mismo, haganmelo sabe por un review. :D
Pero bueno, empecemos. Los derechos de autor de Gravity Falls son de propiedad de Alex Hirsch, de su equipo de trabajo y de Disney, esta obra literaria esta hecha por un fan y para fans con el unico proposito de entretener y sin animos de lucro. Ojala les guste.
Capitulo 24: Contra Reloj
Se levanto de golpe con algo de desorientación encima. Miraba aun con los ojos entre cerrados a todos lados en busca de algo en particular; aquello de donde provenía al música que escuchaba. Pero lo único que podía apreciar era un hermoso paisaje repleto de matices rojizos que lo hacían ver cautivador ante toda mirada. Aunque, poco a poco fue recobrando la sensibilidad de su cuerpo, pudiendo sentir un objeto vibrar con fuerza en el bolsillo de su campera. Se giro a ver el mismo y metió la mano rápidamente para sacar dicho objeto.
-¿B-Bueno?- Ni siquiera había visto el contacto que le marcaba, solo contesto con rapidez.
-...
-A-Ah, hola padre. N-No, no estoy en casa. Salí a dar una vuelta en el bosque, y me quede dormida bajo un árbol.- Se concentraba en parpadear los ojos con rapidez en un intento de recobrar la frescura y poder recordar donde estaba.
-...
-¿E-En una hora?- Apretó con fuerza las manos, sintiendo en la izquierda la textura de su teléfono móvil y en la derecha, algo cálido, algo que ya había sentido antes. Giro la cabeza para ver que era aquello a lo que se aferraba con fuerza.
-...
-Ah, si. Ahí estaré. Descuida. Los veo en casa.- Su mirada se mantenía estática en aquel joven a su lado. Quien dormía plácidamente sujetando su mano con una expresión tranquila adornando su rostro.
-...
-Yo también los quiero. Se vienen con cuidado.- Termino la conversación por teléfono con esa despedida; y sin querer perder mas tiempo, se termino de voltear al chico.- Dipper, despierta. Levántate.- Le pedía al mismo tiempo que comenzaba a agitarlo el su lugar mientras buscaba por el pórtico sus medias y botines.
-¿Eh? ¿Qué sucede?- Cuestionaba aun semi inconsciente, ni siquiera ponía de su parte para levantarse, solo se acomodaba en su lugar y se aferraba mas a la mano de la chica.
-Son las siete de la tarde. Levántate, vamos…- No finalizo lo que estaba por decir, se quedo con las palabras en la boca al ver que la mano libre del chico acariciaba su rostro.
-¿En que quedamos con la forma de despertarnos?- Se burlo aun estando dentro de su sueño, o eso creía ella antes de que articulara esas palabras, ya que su mirar y su voz decían que estaba mas sobrio que ella. Ella, quien cayo en cuenta de esa pronunciación tan osada, una que por mas que quisiera negarlo, no podía simplemente ignorar una simple petición, no, un simple recordatorio.
-Oh, cierto…- Su voz de repente se volvió dulce y calmada, su mente se esclareció y le permitió poner en orden sus ideas; solo para apartarlas y dejar que cierto momento se llevara a cabo. Tanto él se levantaba como ella se inclinaba lentamente; sus ojos se cerraban proporcionalmente a la distancia que había entre ellos y finalmente, la distancia fue nula; al igual como la luz que podían llegar a apreciar. Sus ojos, cerrados, solo los mantenían de esa manera para poder profundizar con aquel dulce beso, uno donde los labios danzaban cándidos y esplendidos, mientras la saliva se intercambiaba de manera calmada para poder hacerlo mas intimo. Se separaron después de que el aliento empezó a faltarles, y después de una larga inhalación, se quedaron viendo por un segundo eterno.- Levántate.- Le pidió nuevamente de forma amable.
-Si.- Fue lo único que le respondió a la par que realizaba dicha acción y comenzaba a buscar sus pertenencias.
-Se ve mejor con el atardecer.- Le comento la chica Northwest mientras apreciaba el horizonte color escarlata.
-Lo se, y ahora, puedes venir cuando quieras.- Sonriente, comenzaba a ponerse su calzado.- Total, es solo nuestro.- Quiso decirlo como un susurro, pero no le fue posible, termino diciendo aquellas palabras de manera sonora y audible para la joven.
-Solo de nosotros.- Apenas audible, esas palabras salieron de su boca sin pensarlo; y de igual manera, sin pensarlo; aquel sueño le regreso fugazmente a la cabeza. Uno donde ella y Dipper se unían de la manera que tanto anhelaban aunque no lo dijeran, una forma que sin duda les generaría placer a ambos, una que… le genero un intenso color rojo a todo su rostro e inclusive orejas.
-¿Estas bien? Te pusiste completamente roja.- Poso una mano en su hombro al decir aquello, pero le tomó por completa sorpresa a la muchacha; tanta que inclusive dejo caer su celular al césped por la impresión de que le tocara sin previo aviso.
-S-S-S-Si, estoy bien. T-T-Tenemos que irnos.- Se agacho rauda y veloz por su propiedad, y no fue hasta que lo vio cundo recordó lo que le había dicho su padre.- ¿A-A cuanto tiempo estamos de la mansión?- Pregunto con ligero temor.
-¿Hum?- no se esperaba ese cuestionamiento- Estamos a una media hora de viaje si vamos caminando.- Le contesto ya con ambas botas acordonadas.
-En ese caso nos debemos de dar prisa. Mis padres llegaran en una hora a mi casa, y debo de estar ahí por que vamos a cenar en familia.- Corrió con rapidez a través del pórtico en busca de su calzado; para una vez tenerlo puesto, ponérselo sin dudar en dicha acción.
-¿Por qué la prisa?- Pregunto curioso, puesto que no era nada malo que estuviera en su hogar antes que ellos.
-Por que me falto hacer algo de quehacer en casa. Pero lo dejamos por que las chicas dijeron que querían descansar y yo quería venir contigo.- Estaba casi lista, solo le faltaba que el chico pusiera el rumbo de regreso.
-O-Oh, ya veo…- Cayo en cuenta de las cosas.- Bien, en ese caso, pongámonos en camino.- Empezó a caminar con paso rápido con un destino fijo, por su parte, la muchacha le seguía de cerca. No podía creer que dejo para el final lo que mas se notaria si alguien entraba a la cocina para preparar la cena; había olvidado que tenia que lavar los platos. Se recriminaba sin dudarlo por su falta de conciencia, pero al mismo tiempo, se decía a si misma que había valido completamente la pena.- No se te olvide comprarle una nueva cerradura a nuestro lugar secreto.- Le pidió casi como una burla al muchacho que andaba frente suyo.
-No, no se me olvidara. Ya lo puse en la lista.- Se medio giro para mostrar una sonrisa amplia y su celular con un texto escrito. Uno donde estaban sus labores a realizar próximamente; dándole a entender que no estaba bromeando con esa declaración, y ante la misma acción, ella solo pudo responder rodando los ojos en seña de; tanto burla, como diversión.
Corrieron por el bosque bajo los rojizos rayos del sol y entre sombras cautivantes sus ojos eran cada vez mas sumergidos en una especie de caleidoscopio atrayente que poco a poco les hipnotizaba cada vez mas. Tanto, que por alguna razón decidieron dejar de caminar rápido y empezar a correr al compas de sus respiraciones; se movían con rapidez, aunque el muchacho Pines no se esforzaba, solo corría por que si y sin intenciones de dejar sola a la muchacha detrás suyo; ella, mantenía el paso a pesar del calzado puesto, mas que nada, por que su objetivo era mantenerse en el lateral del chico. Lentamente, sus palpitaciones se volvían cada vez mas rápidas y agresivas, su andar se volvía torpe entre mas adentro del bosque estaban; pero a pesar de casi tropezarse cada diez metros, sus miradas estaban posadas en el otro, siempre cuidando que estuviera a su lado, mirándole, siguiéndole. Tanto se concentraron en eso, que no se dieron cuenta de en que momento llegaron a la entrada secreta de la mansión. Y fue ahí, donde por fin se detuvieron, sus respiraciones agitadas era lo único que se oía en ese lugar; no dudaron mas en hacer algo peligroso, y fue ella la primera en dar el paso decisivo. Pacifica se acerco lentamente al muchacho, para poder tomarlo del cuello de la playera y atraerlo a su rostro; un beso correspondido al instante, uno alumbrado por una casi noche que se mostraba en el horizonte, donde el sol y la luna les podían ver perfectamente aunque uno estuviera ocultándose y el otro apenas estuviera saliendo de su escondite.
-Me lo esperaba.- Susurro él cuando se separaron, pero, no le dio tiempo de que hiciera algo mas. Ya que le empujo con suavidad hasta un árbol, arrinconándola con el mismo, su mano derecha se posiciono encima du su hombro izquierdo en seña de que estaba siendo ahora él quien mandaba en la situación. Para simplemente, levantar con la otra mano y con delicadeza, el mentón del joven. Sus mejillas ardían en el frenesí del momento, no desperdiciaron el ritmo de sus corazones, decidieron dejar algo bastante en claro en ese atardecer. Y eso era, que podían sentir pasión uno por el otro; una pasión que se declaro con un beso húmedo y que dejaba pasar lentamente la indecencia y vulgaridad, una que no sabían que tenían, pero que por alguna razón les encantaba.
Las manos de la muchacha agarraban con fuerza la playera del joven, tocando levemente las vendas en su pecho, él, sin en cambio, solo bajaba lentamente la mano que tenia en su rostro de ella, parar poder enredar entre sus dedos aquel mar dorado que era su cabello, con pasión el beso se fue intensificando hasta que los dos tuvieron que despegarse de manera brusca en seña de querer frenar sus propios deseos.
-T-Te recuerdo que aun debo de llegar a casa.- Avergonzada, poco a poco su mente era inundada por el recuerdo de aquel sueño extravagante y por la emoción de poder besar de esa manera a aquel castaño.
-Q-Quien empezó todo fuiste tu.- Le recrimino con pena de su actuar, se había dejado poseer por aquel deseo que antes le domino con Wendy.- No, no es el mismo.- Pensó para si con bastante seriedad, ya que, el que sentía en ese preciso momento, era una mezcla de deseo y conciencia, no podía caer en el que podía ser, pero tampoco podía darse el lujo de pensar mas al respecto.- S-Sera mejor que nos pongamos en marcha, aun falta que crucemos el pueblo.- Le informaba a la par que se quitaba de encima la vergüenza y le miraba decidido.
-T-Tienes razón. Vámonos.- Pedía al mismo tiempo en que intentaba despojarse de sus pensamientos. Aquellos que inundaban su cuerpo con un abrazador calor, como si de fuego se tratase, como si ardiera cada rincón de su ser, esperando a que unos húmedos labios se posaran sobre su piel para apaciguar la ira de las llamas, unos labios que solo portaba aquel joven que ya se encontraba caminando a la mansión que veía a lo lejos.
Pasos lentos se daban con la intención de calmar sus corazones agitados, una mirada fija en la fachada trasera de la estructura presente al frente de su camino estaba solo para ayudarles a distraer sus atención a otro lado y para finalizar la situación, unas mejillas enrojecidas daban a entender que ambos aun sentían la emoción de las mismas acciones que deseaban ignorar; no por que quisiera, no por que les diera vergüenza en si, si no, por que debían de ponerse en marcha y no distraerse con otra cosa; tenían el tiempo encima, no podían simplemente ignorar la situación en la que estaba al menos la joven Northwest.
Aunque, poco a poco todo se fue tranquilizando, hasta el punto en que parecían un simple par de jóvenes que fueron a dar la vuelta por el amplio bosque con la intención de pasar la tarde, los estómagos de ambos rugieron de repente, indicando que no habían comido nada desde el desayuno. Y después de que dicho y bochornoso sonido rompiera con el silencio, el par de muchachos se miraron por un segundo, un segundo en donde ninguno se inmuto hasta que rompieron en risas estridentes.
-Se me olvido que no había comido nada.- Se burlo el joven castaña al mismo tiempo que ponía una mano en su estomago en seña de sobárselo.
-Si, a mi también se me olvido. Lo bueno es que llegando a casa podre cenar con mi familia.- Agrego la muchacha al limpiarse una lagrima que amenazaba con salirse por la euforia.
-Yo podre cenar una vez que regrese a la mansión.- Señalo el joven mientras retomaba el camino de forma animada. Ahora el ambiente se había relajado como era su propósito inicial, y como si nada, se adentraron en el inmueble que era propiedad de los mas ancianos del pueblo; o al menos así parecía para uno de sus residentes, ya que Dipper no había visto a gente mayor a sus tíos, y si los había visto, no se les notaba. En eso pensaba él, pero sus ideas fueron interrumpidas cuando al llegar a la sala de la residencia pudo apreciar a un anciano de lentes y a un joven de veinticinco años de edad y de origen hispano; ambos, le recibieron con una sonrisa al par de jóvenes.
-¡Soos! Amigo, hola.- Saludo de manera rauda el joven Pines.
-¿Que paso, chico?- Con el clásico tono de voz, aquel joven Misterio le recibió con una amplia sonrisa al mismo tiempo que se volteaba a verle.
-Llegó hace poco, quería ver si podías ayudarlo con algo en la cabaña, pero pensé que no estabas y que posiblemente estarías con Mabel; con eso que dijo que cenaría afuera.- Informo el anciano de barbas pronunciadas y mirada cálida, que, a su vez, buscaba una explicación a que ese par se encontrasen juntos.
-O-Oh, ya veo. B-Bueno, ahorita estaba por acompañar a E- se interrumpió a si mismo- A Paz a su casa.- Corrigió de forma instantánea, queriendo evitar llamarla de esa forma tan especial frente a alguien mas. Y mientras el par de hombres se miraban de reojo por dicha acción, la joven de cabellos rubios se posicionaba aun lado del chico con la mirada agachada por la vergüenza y un ligero rubor de pena.
-Oh, bueno, de hecho te quería pedir el favor de ir a comprar unas cosas al centro comercial e ir a la cabaña a ayudarme a montar un juego nuevo en la tienda. Ya que siento que los mas chicos deberían de tener algo de diversión.- Se intento explicar, aunque, antes de que el joven pudiera pensarlo, agrego algo mas.- Ya sabes, un juego de terror; por eso quiero tu ayuda, y, para agregarle un poco mas de sazón. Veras- se acerco a modo de secretismo- los oficiales están en su descanso de la tarde, no regresaran a patrullar si no hasta las ocho.- Esas palabras eran acompañadas por la mano del hispano, la cual sostenía un llavero de la cabaña con varias llaves de distintos tipos y un trozo de papel con unas cuantas cosas anotadas.- La camioneta esta afuera y hay dinero en la guantera.- Dejo aquella posesión en la mano derecha del chico mientras le giñaba un ojo.
-¿Q-Que…?- La joven pareja tardo solo un segundo en comprender lo que el nuevo señor misterio sugería. Y mientras la muchacha ponía una semblante de sorpresa absoluta, el chico ponía una sonrisa amplia y casi maliciosa.- La regresare sin un rasguño.- Agrego con entusiasmo en el mismo momento que tomo a la chica de la mano y la jalo hasta el exterior. Dejando a los hombres con una sonrisa dentro de la ostentosa residencia.
-D-Dipper, e-espera… ¿Sabes manejar?- Pregunto con nerviosismo al llegar al vehículo, el mismo que usaba la chica Corduroy para las encomiendas de la atracción turística del bosque.
-Desde que tengo doce. Siempre conducía el carrito de golf de Stan.- Abrió la puerta de forma cortes para la muchacha, y mientras esta entraba mantenía una mirada preocupada sobre el chico Pines.
-P-P-Pero no es lo mismo un carro de golf que una camioneta.- Recrimino al mismo mientras veía como se adentraba en el vehículo y se ponía a la vez el cinturón de seguridad.
-Lo se. Por eso, a los trece; robe junto con Wendy la patrulla de los oficiales y me dio chance de practicar ya que el robo fue en totalidad su idea y realización, solo teníamos que esperar a que ellos bajaran para poder dar su paseo de medio día por el bosque.- Sonriente, casi como si fuera Mabel quien le hablara, esa era la impresión que la muchacha Northwest tenia de aquel joven en ese preciso instante.
-¡¿F-Fueron ustedes dos?!- Molesta, así sonaba, mas que nada, por que recordaba que el pueblo se sumió en un ligero caos cuando la encontraron estrellada en la torre de agua y con varios grafitis.- Pensaron que habían sido vándalos.- Aquello lo sabia puesto que estuvieron indagando por todo el lugar.
-¿Qué te puedo decir? A veces- arranco el motor- me gusta ser el malo.- Una mirada como ninguna otra le acompañaba al decir esas palabras con una amplia sonrisa mientras sentía el calor del poco sol que quedaba. La muchacha no pudo articular palabra alguna, por alguna razón, se estremeció al ver que el joven podía actuar de esa manera tan rebelde.
Empezaron a andar por el pueblo con la velocidad moderada aunque un poco mas rápidos que el resto. Ella solo podía pensar en como se veía aquel joven chico con esa semblante maliciosa, y mientras se relamía los labios, se preguntaba como seria poder apreciarlo nuevamente con dicha expresión. Mientras que, el chico Pines, sentía el placer de poder conducir un coche nuevamente, si no mal recordaba, al terminar el verano cumpliría dieciséis, por lo que podría sacar su licencia; lo que significaba que, podía hacer eso mas seguido, podía conducir de esa manera por ese pueblo que tanto le encantaba, podía ser un poco mas; libre.
-Son las siete y media.- Hablo de repente la rubia.- Estamos ya cerca de mi casa, ¿seguro que podrás ir a comprar las cosas que te pidió Soos y llegar a la cabaña antes de que los policías regresen?- Inquirió a la par que se volteaba a verle pensativa.
-Por supuesto. No te preocupes, estará todo bien. Jejeje… Quisiera poder quedarme a ayudar, pero por lo que veo, no va a ser posible.- Mantenía la mirada al frente y mostraba una amplia sonrisa al decir esas palabras.
-Tampoco te podrás quedar a cenar.- Susurro a la par que abría la ventanilla, no quería decir eso en voz alta, en serio quería pasar mas tiempo a su lado.
-Me alegro de haber podido pasar casi todo el día contigo.- Una declaración que el tomó por sorpresa salió de los labios del chico.- Aunque la mayoría del tiempo nos la pasamos dormidos.- Dejo una mano libre y se rasco la cabeza por debajo de su gorra.
-Je, fue una buena siesta.- Intento restarle importancia a ese dato por dos razones, una; por que en ese lapso de tiempo soñó con algo que sin duda le causaba una emoción intensa, y la segunda; por que a pesar de no haber estado consiente, ni haber podido comer junto a él, se la había pasado fantástico.
-Y vaya que si. Dormí demasiado bien.- Agrego de buena manera mientras a la distancia ya no tan lejana, podía divisar la residencia de la muchacha.- Pero, ya llegamos.- Se estaciono al frente del hogar, quería bajarse, pero el mismo lo sabia, tenia el tiempo encima.- Nos vemos.- Se despidió al mismo tiempo que tomaba por sorpresa a la chica y besaba delicadamente su mejilla. Recordándole que, esa era su forma de despedirse cuando estuvieran solos.
-Nos vemos.- Una sonrisa pinto su rostro después de procesar aquel acto. Y con ella aun puesta, se decidió a bajar para poder prepararse, puesto que sus padres estaban por llegar a su hogar. Y él, mientras ponía el vehículo en marcha, no pudo hacer mas que mirar como se iba desvaneciendo la imagen de aquella muchacha en cuanto mas distancia tomaba.
Al poco tiempo de perderla de vista se concentro en su labor. Debía de tener todas aquellas cosas que le pedía su amigo y estar en camino a su residencia antes de que fueran las veinte horas; miro el reloj de la radio, 19:33 hrs, al final, no había pasado mucho tiempo desde que Pacifica le señalara el tiempo que tenia encima. Sonrió con sorna gracia puesto que, entre mas presionado se sintiese, mas se emocionaba de lo que estaba haciendo.
Conducía con cuidado pero a la vez con velocidad, no quería desperdiciar el poco tiempo que tenía consigo, sentía la emoción de romper las reglas; entendiendo en ese momento a la perfección el por que Lee y los demás gustaban de hacer maldades a diestra y siniestra sin que les importará un poco lo que los demás pensarán de ellos. Una vuelta a la izquierda, estaba tomando un pequeño atajo para llegar al centro comercial, saco de su bolsillo aquel arrugado papel y con ligera torpeza logro desarrugarlo y ponerlo en el volante para poder leerlo mientras manejaba y que de esa forma no fuera tan peligrosa la hazaña.
-Una tarjeta gráfica de bajá resolución, unos cuantos cables de distintos tipos, un cable de poder, soldadura y dos memorias de dos GB.- Leyó a la par que aceleraba lentamente y regresaba la mirada al frente.- Por lo que veo, se lo está tomando en serio. Seguramente será un juego al estilo árcade que creo en su computadora y que guardará en las memorias.- Monologaba con humor, puesto que sí no mal recordaba, aquel joven hispano era alguien que gozaba de fascinación por la tecnología; hasta tal punto en considerarse aprendiz del ex loco del pueblo.
Aunque, poco más pudo pensar en aquellos detalles, puesto que había llegado ya al estacionamiento del centro comercial: donde aparco sin mucha complicación, por que a pesar de ser viernes por la noche, el lugar no estaba tan abarrotado de gente, o al menos, así lo aparentaba el aparcamiento. Empezó por bajarse de la camioneta; no sin antes sacar el dinero de la guantera: y así, una vez abajo comenzó a caminar con rapidez, mirando a su vez el reloj en su muñeca. 19:41 hrs, estaba cada vez más con la soga al cuello, debía de darse prisa, y por tal, no dudo en correr con fuerza y determinación.
En la planta baja pudo encontrar la tarjeta gráfica y las memorias, en la de en medio dio con los cables de distintos grosores, para así, finalmente, en el piso inferior al de comida; pudo hallar el cable de poder. Salía de la tienda cuando un olor casi le provocaba babear del deseo, volteó la mirada a la parte superior, deteniendo su mirar en un puesto de comida rápida. Pensó las cosas un segundo.
-Los oficiales después de su descanso comienzan su patrullaje por la zona residencial.- Hablaba a la par que subía por las escaleras eléctricas y sacaba su celular.- Por lo que, si salgo dentro de unos minutos tendré que ir por el bosque para que no me atrapen.- Término de maquinar su plan al finalizar también de mandar un texto a su amigo, uno en el que pedía algo más de tiempo puesto que tenía hambre y deseaba tener algo en el estómago. Guardó su celular para después sacar la cartera y ponerse casi al instante en la barra del local.- Un paquete tres; para llevar, por favor,- Ordeño al instante al chico de dieciséis años que estaba tras el mostrador y con mirada apagada. Quien, a su vez, tomó la orden sin ningún problema y se fue a prepararla.
-Mira, es Dipper.- Una voz a su espalda hacia aquel comentario con un tono de voz nervioso; algo que le provoco voltear a verle. Apreciando así como su hermana era acompañada por una avergonzada Candy, un apenado Marius, y una furiosa Grenda.- Oh, si es Dipper,- Eso último estaba de más.
-Claro que soy yo. ¿Que hacen aquí tan tarde?- Inquirió al mismo tiempo que trataba de deducirlo por su cuenta en caso de que le ocultasen algo.
-Tu hermana nos siguió a mi novio y a mi.- Era un motivo válido para estar molesto, o al menos, así lo pensó él.
-Mabel.- Le reprocho con una mirada fulminante.
-Ah...- hacia un puchero- No me digas nada, ya tuve suficiente con pagarles la cena.- Inflo las mejillas al agregar eso último.
-¿Y tu que haces aquí, Dipper?- Candy trataba de desviar la atención del tema, previendo que se dijera que ella también estaba espiando.
-Pase a comprar unas cosas para Soos ya que quiere que le ayudé con un proyecto.- Levanto la bolsa con sus compras al informar de dicho hecho.
-¿Que clase de proyecto?- Marius también intentaba desviar la ira de su novia a otra cosa un poco más positiva. Y mientras veía a través de la transparente bolsa en su mano, pensaba en las posibles variantes para el uso de las mismas.
-Algo de entretenimiento extra para la cabaña del Misterio.- Se limitó a decir mientras tomaba su paquete del mostrador y pagaba por el mismo.
-Oh, y apenas estas cenando por lo que veo.- Nuevamente su gemela hablaba tras deducir que esos eran los hechos.
-S-Si, salí al bosque en la tarde, pero me quede dormido bajo un árbol.- Uso la misma excusa que ella, no pudo evitarlo, ya que fue lo primero que se le vino a la mente.- Y como se me había pasado la hora de comer, pues preferí cenar esto.- Mostrando una sonrisa culpable, tomaba rumbo a las escaleras para poder retirarse, pero, mientras se despedía con la mano fue imprevistamente detenido por alguien.
-¿No vas a comer aquí?- Mabel levantaba una ceja mientras acompañaba el cuestionamiento con una mirada que inspeccionaba todo su rostro.
-N-No, tengo prisa,- Esa era una verdad innegable, ya que sí no salía los más rápido posible de ahí, en el camino a la cabaña seguro lo detendrían por manejar sin licencia.
-¿Por que? Soos no irá a ningún lado.- Candy también se mostraba intrigada por su comportamiento y sus deseos de retirarse, por lo que, con un mirada penetrante y un ceño fruncido, no dejaba retirarse al chico.
-N-No, pero tengo el tiempo contado.- Con esas palabras, se zafó del agarre de su hermana, para de esa manera, rápidamente correr a su destino.
-Síganlo, esconde algo.- A la chica Pines parecía ya no importarle el hecho de que estuvo espiando a su amiga, en ese momento quería divertirse molestando a su hermano.
-¡Si!- Afirmo Candy mientras corría detrás de la castaña.
-Vamos mi amada, será divertido.- El barón tomaba de la mano a la muchacha cuando decía esas palabras, puesto que su intención no se había desvanecido, quería que se concentrase en algo más que el enojo de descubrir a sus amigas espiando les. Y al ver al chico con esas intenciones, no pudo hacer mas que soltar un largo suspiro de resignación.
-De acuerdo. Vamos.- Se rindió ante la insistencia de su chico, y con el mismo paso que sus amigas habían puesto, empezaron a seguir el rastro de los demás; llegando al poco tiempo al estacionamiento del lugar. Donde Dipper subía rápidamente a una camioneta bastante familiar y Mabel le jalaba del pie fuertemente para evitar que eso fuera así. Por su parte, Candy y la pareja de novios solo se quedaron a una poca distancia observando aquel espectáculo tan peculiar.
-¿Por qué tienes la camioneta de Soos?- Inquirió mientras mantenía la fuerza de su agarre.
-Él me la presto.- Respondió en un intento de soltarse, según el reloj de la radio eran las 20:03 hrs, los oficiales a penas deberían de estar adentrándose en su patrulla, por lo que debía de estar en el camino del bosque lo mas pronto posible.
-¿Entonces por que tanta prisa por irte?- Cuestiono sin entender su forma de actuar.
-Mabel, te recuerdo que aun no tengo la licencia.- Finalmente pudo entrar y sentarse en el asiento del piloto, a su lado estaban las cosas que había comprado y su comida y aun lado de esta se encontraba ya sentada la chica Chiu con una amplia sonrisa.- ¿En que momento?- Volteo a donde se supone que estaría ella con los otro dos jóvenes, pero ni siquiera ellos estaban ahí de pie.
-Mientras te peleabas con Mabel.- Marius hablo desde los asientos de atrás. En los que apenas se encontraba subiéndose su hermana, quedando ella, en medio Grenda y en el otro extremo el pelirrojo; quedando detrás del asiento de copiloto.
-Arg, no tienen nada mejor que hacer. ¿Verdad?- Se encontraba ligeramente molesto por esa situación y mientras ponía en marcha el vehículo, miraba a los pasajeros de detrás por el retrovisor.
-No.- Todos al unísono contestaron al cuestionamiento, quería soltar un gruñido de fastidio, pero no pudo ya que un par de papas estilo a la francesa se acercaron a su boca. Volteo curioso por ese hecho, y pudo apreciar como Candy le sonreía tiernamente mientras se apoyaba en una mano y le daba de comer con la otra. Dudo un momento, pero prefirió aceptar la situación tal cual como se le presentaba; abrió la boca y recibió aquella ofrenda, después, y sin dejar de mirar al estacionamiento, arranco del lugar en el que estaban.
-Pónganse los cinturones.- Pidió con seriedad, no tenia tiempo que perder, ya que; muy a pesar de las cosas, sabia que aun existía cierta fricción entre él y los oficiales de carácter incompetente. Nunca se llevaron bien, por diversas razones no podían mantener una relación de amistad, si no, que todo lo contrario, pareciese que estaban destinados a llevarse mal; y él no sabia por que. Si por las sospechas de que estuvo implicado en el incidente de la patrulla años atrás, o por las veces que había demostrado ser mejor con los casos especiales que ellos.
La conducción era apresurada, todos gozaban del viento en sus rostros mientras veían como poco a poco se acercaban al bosque para tomar una ruta poco transitada. Marius abrazaba a Grenda tiernamente a la par que ella se relajaba un poco por estarse viendo refrescada por el viento de verano. Mabel, por su parte, solo miraba por la ventana, apreciando la ya noche presente con una sonrisa plateada. Candy; se limitaba a dar de comer a Dipper de forma tierna mientras conducía lo mas apresurado y seguro posible. Y cuando estaban a punto de llegar al camino que daba a la cabaña, pudieron apreciar algo particular entre los arboles, unas luces rojas y azules a lo lejos.
-Me lleva… Ese par ya se pusieron a patrullar el bosque.- Estaba por maldecir, pero prefirió ahorrárselo, en vez de eso, dio una brusca vuelta en "u".- ¿Alguna idea?- Pregunto al aire al mismo tiempo que ponía a trabajar su propia mente.
-Podemos llegar por la cascada. Recuerda que hay un camino para llegar a esta; y si nos damos prisa, pasaremos sin que se den cuenta. Ya de ahí podemos conducir con normalidad.- Su hermana recordó las muchachas veces que le pidió a su amigo hispano que la llevara a ellas y a sus amigas a la misma para que pudieran divertirse un rato.
-Cierto.- Fue lo ultimo de dijo antes de girar a la derecha con brusquedad.- Por favor que no nos encontremos con los Gnomos. Por favor que no nos encontremos con los Gnomos. Por favor que no nos encontremos con los Gnomos.- Repetía con ligero temor.
-Bro-Bro, te recuerdo que ellos ya no nos hacen nada.- La castaña de frenos quería restarle interés a ese punto en particular.
-Te recuerdo que el día siguiente al que llegue entregue a unos cuantos a la policía del bosque mágico.- Sin dejar de ver el camino, recordó ese hecho mientras pisaba mas a fondo el acelerador.
-Eso… Se me había olvidado.- Comento ya con la misma preocupación que su hermano, pero no se pudo dar tiempo para pensar en eso, puesto que un ruido se hizo presente a lo lejos en el bosque.
-Diablos.- Susurro el muchacho. Acto seguido, acelero aun mas la maquina al mismo instante en que revisaba con cuidado los alrededores en busca de esos pequeños hombrecillos barbudos.
-P-Pudo ser cualquier cosa.- Intento restarle importancia a ese detalle con articular esas palabras. Pero ni ella misma se convenció con lo dicho, y con ligera incomodidad, se acomodo sus lentes.
-¿Son tan peligrosos los Gnomos?- Curioso, no pudo evitar formular dicho cuestionamiento. Uno en que los dos gemelos pensaron seriamente como contestar.
-Son… molestos, cuando se lo proponen.- Era la única forma en que se le ocurrió responder a la chica Pines. Cuando, sin previo aviso, un brusco volantaso le hizo girar a ver a su hermano con el ceño fruncido.- ¡Dipper! Con cuidado.- Pidió con enojo.
-Oh, perdón, pero era eso o…- No pudo terminar la frase.
-¿Así que crees que puedes tenderle una trampa a nuestros amigos y salir libre? ¿Acaso no te cansas de desafiar nuestro poder?- Era una voz muy conocida para ambos castaños, ya que a lo largo del tiempo se había vuelto muy común escucharla.
-Arg, Jeff.- Sacando la cabeza por la ventanilla podía ver a una enorme pila de dichas criaturas mágicas que juntas parecían una enorme representación de su especie.- ¡¿En serio?!- Cuestiono molesta al grupo de pequeños seres agrupados.
-¡Oye! ¡Él empezó!- Grito furioso en la cima de su mejor estrategia para atacar.
-¡Es ilegal traficar mariposas!- Le contesto enojado Dipper al mismo momento en que aceleraba. Ya tenia que usar los faroles de la camioneta para alumbrar su camino, la noche era un poco mas oscura de lo pensado.
-¿Los días siempre son interesantes con ustedes?- Cierto pelirrojo veía emocionado a las criaturas que le perseguían, estaban a unos cincuenta metros de distancia, pero con eso bastaba para apreciar el poder de su trabajo en equipo.
-Mas o menos.- Se limito a contestar Grenda al mismo tiempo que veía un árbol volar por encima de ellos. Y que, al parecer, Dipper ni se inmuto al momento de esquivar dicho ataque, parecía mas tranquilo que en otras ocasiones.
-¿Cuántas veces te has enfrentado a esos sujetos?- Candy no pudo evitar preguntar ese detalle, ya que se le hacia poco común que supera como arremetían contra ellos.
-Las suficientes.- Se limito a decir mientras movía la camioneta y esquivaba a un grupo de hombrecillos que fueron lanzados para que se metieran directamente en una pelea.
-Solo una vez.- Rectifico Mabel con ligera molestia generada por las criaturas.
-Tengo una idea.- Menciono al mismo tiempo que comenzaba a adentrarse en el camino a la cascada, aunque, no pudo prevenir que los oficiales que tanto querían evitar estaban justamente pasando al frente de ellos.- ¡Mabel!- Le grito con ligero temor y esperanza de que su hermana reaccionara a tiempo.
Un fuerte derrape por parte de ambos vehículos fue lo que sucedió a mitad del camino; en uno, los oficiales se aferraban con temor a donde sea que pudiesen y con los ojos cerrados con fuerza, y al abrirlos, pudieron apreciar como al frente de ellos había una camioneta algo vieja con un hombre manejando; uno que portaba un bigote un tanto extraño; puesto que parecía salirle mas de un lado que de otro. A su lado, una mujer de características asiáticas; o eso creían a simple vista, ya que también tenia bigote y patillas bastante pobladas al igual que un cabello corto bajo una gorra de pino. Un segundo en donde nadie hizo nada se hizo presente, pero después de un poco reaccionaron a lo que había sucedido, y quisieron bajar a preguntar por que la prisa, pero un fuerte estruendo a su lado les hizo quedarse en su unidad.
Del bosque salió una enorme criatura conformada por cientos de hombrecillos barbudos; y ante tal situación, la camioneta volvió a arrancar pero ahora, con otra dirección. A dicho escape, el ser de gran tamaño corrió detrás de la misma con intenciones desconocidas para el par de hombres.
-¿Vamos a ayudarlos?- Pregunto Deputy Durland aun aferrado a su asiento por el susto.
-N-No, mejor dejémoslos. Se ve que saben lo que hacen.- El Sheriff Blubs dejo que se alejaran; tanto las personas de la camioneta, como los hombrecillos de apariencia extravagante.
-D-De acuerdo.- Fue lo ultimo que se dijeron antes de orillarse y tomarse un momento para descansar.
Mientras que, en la camioneta que corría potente por el bosque, Dipper se quitaba de su rostro el cabello de su hermana, a la par que la misma salía de su escondite detrás de su asiento. Candy, por su parte se quitaba el gorro del muchacho para liberar su cabello de su prisión y que este dejase de servirle como mascara; mientras que Marius y Grenda se levantaban de sus lugares.
-¿Creen que los engañamos?- Nerviosa, la joven Chiu lanzo el cuestionamiento al aire para ver quien se animaba a contestarle.
-Eso parece. No nos siguen, y de hecho, ya no veo las luces de la patrulla.- Agrego la chica Pines en seña de aliviar su pavor por ser descubiertos.
-Si, pero aun nos quedan otros fastidiosos detrás de nosotros.- Señalo el muchacho Pines mientras se ponía su gorra e intentaba pensar en alguna estrategia para salir librado de esa situación tan peculiar.
Siguieron el camino a la cascada, los Gnomos pisaban sus talones en esa persecución, además de que se habían vuelto mejores al momento de lanzar arboles y rocas de gran tamaño, tanto que el conductor en turno estaba teniendo problemas para salir de esa situación sin rasguñar el vehículo de su amigo.
-Bueno. ¿Cuál es tu plan?- Mabel esperaba ansiosa a que se le fuera revelado el mismo, antes de que arribaran a su destino.
-Pues, consiste en que se pongan los cinturones de seguridad y se agarren a lo que sea que tengan cerca, ya que esto va a ser brusco.- Informo con seriedad, estaban a poco de llegar al lago, y el grupo de perseguidores no desistía de atraparlos. Los segundos pasaban, en el auto todos se propusieron a llevar a cabo las indicaciones del chico Pines, mientras que el enorme ente casi podía tocar la carrocería del mismo y así poder detenerlos; inclusive se agachaba para poder realizar dicha acción mientras se mantenía corriendo.
-¡Ahora!- Les indico a todos sus amigos y a su hermana, siendo ese el momento para que todos se resguardaran de una forma o de otra, y sin mas, un brusco frenado se hizo presente por parte de la camioneta. Tan repentino fue, que el grupo de Gnomos no lograron frenar a tiempo; lo que les causo tropezar con ellos y caer sin poderse detener al pequeño lago que había en ese lugar. Generando de esa forma que su formación se deshiciera, y quedaran solamente un grupo de criaturas quejándose de sus dolores musculares sin percatar que la camioneta había arrancado nuevamente y se retiraban velozmente.
Un suspiro de alivio salía de todos los muchachos al verse libres de aquella situación tan peligrosa. Dando así paso a un camino mas tranquilo que el de hacia un rato. Se relajaron en sus asientos y se dispusieron a apreciar el resto del tiempo que les quedaba arriba del vehículo. Llegando a la cabaña a las 20:37 hrs, un poco mas tarde de lo que había quedado en un inicio con el nuevo señor Misterio.
-Tengo que recordar siempre salir con ustedes.- Comentaba el joven pelirrojo ya debajo de la camioneta con el cabello ligeramente despeinado.
-Si, es mejor con amigos.- Mabel estaba igual que él, o peor, ya que su cabello era mas largo y por lo tanto, también se despeinaba de una forma bastante peculiar.
-Admito que, esta pequeña aventura nocturna no me la esperaba.- Candy estaba en un estado parecido, aunque no tanto puesto que logro acicalarse un poco antes de bajar.
-Si, fue divertido ser perseguidos por el bosque. No sabia que Dipper conducía.- Agrego Grenda, era la única de las chicas que parecía estar peinada, y eso era gracias a su liga de cabello.
-Y desde hace mucho.- Agrego él al momento de acercarse al grupo de jóvenes, tenia encima las compras realizadas, y hablaba mientras daba un mordisco a su hamburguesa, no podía creer que aun después de todo, siguiera sin comer.
-Hola, chicos. Wow. ¿Qué les ocurrió?- Soos salió de la cabaña al escuchar que habían llegado, pero se sorprendió del estado de los jóvenes, todos despeinados y con la respiración agitada.
-Nos persiguieron los Gnomos y huimos de la policía.- Mabel, sin cohibirse comento aquello con una peculiar sonrisa.
-¿Cómo llegaste antes que nosotros?- Pregunto Dipper al ver que ya estaba ahí desde hacia rato.
-¿Ah? Oh, bueno, como te fuiste antes de que pudiera decirte lo demás, pues no supiste. Pero Melody iba a pasar por mi en un taxi.- Le respondió con normalidad.- ¿Compraste todo?- Inquirió al recibir la bolsa de compras.
-Si, ahora, pongámonos en marcha.- Se le veía animado para empezar a trabajar, pero el joven robusto le detuvo con la mano.
-Aun no, mañana lo haremos. Por ahora, regresa a la mansión. Te recuerdo que mañana llegan Stan y Ford.- Una sonrisa amplia le adornaba el rostro a decir eso, pero lo que le genero al chico Pines no se lo esperaba; una semblante seria, como si hubiera recordado algo en especifico.- ¿Sucede algo amigo?- Cuestiono curioso de esa reacción.
-N-No, no es nada. Solo estoy algo cansado, pero bueno, en fin. Nos vemos, salúdame a Melody.- Comenzó a caminar con rumbo al pueblo, olvidándose por completo de quienes le acompañaban. Mismos jóvenes que tardaron un poco en despedirse como era debido del hispano y caminar a paso veloz con dirección del chico misterio. Preocupados por la reacción del mismo al oír que sus tíos estaban por llegar.
-¿Dipper, todo bien?- Su gemela estaba preocupada, pero sabia bien la razón de su reacción.
-Si, solo estoy pensando en como decirle a Stan y a Ford lo que paso.- Rebuscaba en su cabeza la respuesta a su dilema.
-Pues como nos lo dijiste a nosotras, descuida, todo saldrá bien.- Candy posaba una mano sobre su hombro en seña de que se sintiera mas calmado; cosa que logro, y que él correspondió con una amplia sonrisa. Se le quedo viendo por un segundo, después, volteo su mirada al cielo nocturno. Apreciando el firmamento amplio.
