Ranma ½ no me pertenece.

Mas en momentos de desasosiego quisiera ser como Rumiko y portarme mal con los fans.

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Fantasy Fiction Estudios presenta

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El año de la felicidad

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Nabiki Tendo y el amor

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En el distrito de Ginza, en Tokio, se encontraba el sector de las tiendas más lujosas; y era en una de estas tiendas de confección de alta costura en donde Nabiki Tendo se estaba probando su vestido de novia, en compañía de sus hermanas y de su tía Nodoka. La invitación a Kodachi Kuno había sido cursada, pero nunca respondida, y Kodachi había hecho como si no la viera porque para ella aquello no estaba ocurriendo, su hermano no estaba a punto de casarse con la pobre campesina marginal de Nabiki Tendo.

Estaban en un espacio reservado de la tienda, una pequeña sala con sillones y una mesita donde les habían servido té y algunos dulces. En un lado había un gran espejo de cuerpo entero cerca de la puerta por la que se pasaba al probador.

—El té está delicioso —comentó asombrada Akane.

—Por supuesto, hermanita, es de la mejor calidad —replicó Nabiki que, de pie ante el espejo, se miraba con ojo crítico.

—Creo que el corte y la caída de la tela le sientan muy bien a su figura —le decía la dependienta a su lado—. ¿Con qué joyas planea acompañar su vestido?

Nabiki levantó una ceja al mirarla.

Este no será mi vestido —sentenció.

—¿Cómo? —inquirió la empleada.

—Es demasiado feo, no me gusta. Por favor, tráigame otro, y que sea en tono crudo, no de este blanco que parece crema chantilly.

—Ah… —la dependienta palideció un poco—. Claro, en seguida, señorita Tendo.

—Gracias —le sonrió Nabiki y fue a sentarse con las demás a tomar el té.

—A mí me parecía lindo —comentó Akane.

—Estoy de acuerdo con Akane. Nabiki, ¿por qué no quisiste ese vestido? —preguntó Kasumi.

—Era demasiado barato —contestó Nabiki metiéndose un dulce a la boca.

—Nabiki… —Kasumi frunció el ceño en desaprobación.

—Y además no me gustaba, ¿está bien así? ¿Por qué voy a aguantar usar un vestido tan feo? Después de todo, una se casa una vez en la vida, ¿verdad?

—Verdad —asintió Nodoka tomando su té tranquilamente.

El tono de su voz hizo que las tres hermanas la miraran con atención. Después, fue Kasumi la que cambió de tema.

—Estoy muy feliz por tu boda, Nabiki, de verdad, espero que seas la mujer más dichosa del mundo —dijo sonriendo—. Sin embargo… quisiera saber cuándo te enamoraste exactamente de Tatewaki Kuno.

—Pensé que apoyabas esta relación, Kasumi, ¿no que te parecía muy romántico?

—Sus atenciones eran románticas, sin duda —Kasumi dejó su taza sobre la mesa—. Y supuse que lo aceptarías… pero me imaginé que el matrimonio vendría luego de algún tiempo de noviazgo. ¿Verdad?

Nabiki se echó hacia atrás en el sillón.

—¿Para qué esperar? No hay tiempo que perder, Kasumi.

—¿Y eso qué quiere decir? —intervino en seguida Akane.

—Hermana… —Kasumi se llevó una mano a la mejilla—, acaso ¿estás… esperando un hijo?

Nodoka tuvo que tragar deprisa para no atorarse y lo disimuló muy bien con la servilleta.

Nabiki se echó a reír a sus anchas.

—¿De qué hablas? ¿De dónde sacas esas cosas? Kasumi, realmente me preocupan las telenovelas occidentales que estás viendo.

—Entonces, Nabiki —comenzó a decir Akane echándose hacia adelante para mirarla con atención—, si no estás embarazada, ¿por qué te casas con Kuno?

Nabiki cruzó las piernas y después los brazos, acomodándose en el mullido sillón.

—Por su dinero, ¿por qué más? —se sonrió.

Akane y Kasumi intercambiaron miradas preocupadas. Nodoka, sin embargo, solo mordió un pastelillo, con la vista fija en la futura novia.

La dependienta que las estaba atendiendo regresó con dos vestidos colgando de sus respectivos ganchos de ropa y se los mostró. Nabiki los examinó en detalle, pero rechazó probárselos.

—No, este tiene demasiado escote, es muy vulgar —dijo—. Este otro… parece hecho para una anciana. Además, no quiero una cola de dos metros, será un matrimonio occidental, pero no entraré arrastrando mi vestido; no quiero esto. Por favor, ¿podría traerme algo más? —pidió con una sonrisa destellante.

La empleada, cada vez más blanca, no tuvo más remedio que acatar la orden.

—¿En serio vas a casarte solo por dinero? —preguntó Akane siguiendo la conversación, una vez que la empleada se fue.

Nabiki se sirvió otra taza de té muy cargado y amargo.

—Bueno, no todas tenemos la suerte de encontrar un príncipe azul como tú, hermanita —respondió Nabiki despacio.

—¿Príncipe azul? ¿Ranma? ¡Ja! Él está muy lejos de ser un príncipe azul —respondió en seguida Akane enrojeciendo—. Es terco, mal hablado, nada romántico, bastante bruto, a veces descortés…

—Ten cuidado, hermanita, la madre de tu esposo está presente —sonrió Nabiki de costado, y disfrutó del bochorno de su hermana disculpándose hasta con una reverencia hacia su tía Nodoka.

—No te preocupes, querida, a pesar de que estuve muchos años sin ver a mi hijo, lo conozco —habló Nodoka muy sonriente—, sé que tiene muchos defectos… pero también muchas virtudes, ¿no es así?

Akane asintió efusivamente, todavía muy roja. Nodoka continuó hablando:

—Ningún hombre es un príncipe azul, ni lo será nunca. Es mejor no crecer engañadas con ese cuento. Lo único que nos queda es intentar encontrar al mejor esposo según las necesidades de cada una, ¿no lo crees, Nabiki?

Algo en aquella mirada que su tía le dirigió hizo tambalear la frialdad que siempre exponía ella ante el mundo. Al final Nabiki asintió, y prefirió volcar su atención en Kasumi.

—De todas maneras debe ser agradable tener un hombre que se haya desvivido por una durante años y que con solo vernos pierda totalmente la cabeza —dijo bebiendo otro sorbo del té. Ahora disfrutó del delicado sonrojo de su hermana mayor, aunque ella solo se limitó a llevarse una mano a la mejilla sin decir nada.

La empleada de la tienda entró una vez más, llevando tres vestidos, Nabiki descartó uno de inmediato, examinó los otros dos y finalmente se probó el tercero. Se miró de nuevo ante el espejo, recibiendo los halagos de sus hermanas y la aprobación de su tía a través de una sonrisa; sin embargo, Nabiki aún no estaba satisfecha. Envió de nueva a la dependienta con los vestidos y ahora instrucciones mucho más precisas.

La conversación de las mujeres mientras esperaban derivó hacia otros temas hasta que de nuevo la empleada volvió y Nabiki eligió uno de los vestidos para ponérselo. Al salir del probador todas la miraron con la boca entreabierta, hasta la empleada le sonreía feliz, segura de que ahora sí había hecho bien su trabajo y aquel sería el vestido elegido.

Nabiki giró ante el espejo, observándose entera. El vestido, de manga larga, se amoldaba a sus brazos y la forma de su figura, dibujando su cintura, cayendo luego hasta el piso, cubriéndole los pies; el escote estaba en la espalda, abierta casi hasta la línea de la cintura donde después la tela caía amplia, formando al final una corta cola. La tela, además, estaba hecha con finísimos cristales que brillaban reflejando la luz.

Nabiki se miró y se admiró ante el espejo, orgullosa de lo que veía.

—Oh, Kasumi, querida, me duele un poco la cabeza —dijo de pronto Nodoka frotándose la sien.

—Tía, ¿quiere que le pida una aspirina? —dijo en seguida Nabiki.

—No, no… es que no puedo tomar aspirinas, necesito otro tipo de analgésico. ¿Kasumi, serías tan amable de comprarme uno? Creo que vi una farmacia en la esquina.

—Claro, tía, en seguida vuelvo —Kasumi se levantó y salió.

Nabiki observaba por el espejo. Luego Nodoka se volvió hacia Akane.

—Querida, mi té tiene leche, y no se deben tomar los medicamentos con leche. ¿Te molesto demasiado si te pido que me compres una botella de agua, Akane?

—Oh, no, tía, descuide. Iré en seguida.

Akane también salió del cuarto. Nodoka sonrió mirando a la empleada, que le devolvió la sonrisa un poco nerviosa. Entonces Nabiki se volteó hacia ella.

—Necesito un tocado para mi cabello que haga juego con el vestido, por favor —dijo.

Y la dependienta se apresuró a cumplir su pedido.

Nodoka y Nabiki se quedaron solas en la habitación.

—Muy bien, tía, ¿qué sucede? —inquirió la muchacha—. ¿Por qué hizo que todas se fueran?

Nodoka sonrió ampliamente y se acercó a ella. Le tomó las manos y la miró a los ojos.

—Nabiki, amas a ese hombre, ¿verdad? —preguntó.

Ante la pregunta tan directa, Nabiki no pudo controlar el sonrojo en sus mejillas.

—¿Qué dice, tía?

—Querida mía —le oprimió las manos con fuerza—, por eso hice que tus hermanas salieran, y gracias porque tú te encargaste de que la empleada nos dejara solas. Quería hacerte esta pregunta, que es muy importante. Ahora nadie más que yo te ve, y puedes estar segura de que no volveremos a tener esta conversación, ni siquiera la mencionaré, excepto que tú así lo quieras. Puedes decírmelo; puedes confiar en abrirte conmigo.

—Tía, yo…

—Nabiki… tu madre no está con nosotros, pero sé que quisieras que estuviera aquí. Sé que quieres compartir con tus seres más queridos este momento tan especial, por eso nos invitaste a que te acompañáramos; podrías haber venido sola, podrías haber encargado a una modista de primer nivel el vestido de tus sueños, podrías haberlo pedido exactamente como querías y haber ido a probártelo antes de la boda sin más.

Nodoka hablaba sin perder la sonrisa y Nabiki no podía hacer nada más que observarla, retenida entre sus manos.

—Pero preferiste venir aquí y probarte un vestido tras otro, como si fueras una niña preparándose para una gran fiesta; y es que lo eres, eres como una niña que juega y se divierte, disfruta del momento más especial de su vida. Te pruebas muchos vestidos caros, porque sabes que ahora puedes pagarlos y eso te gusta; y está bien que así sea, te hace feliz y no daña a nadie.

—No, no daño a nadie —respondió Nabiki, pestañeando sin entender a qué quería llegar su tía.

—¿Sabes? Cuando recién llegué a la casa de tu padre y apenas estaba conociendo a tu familia, me llegaron rumores de que te decían «la reina de hielo».

—Eso es verdad —dijo Nabiki apartando los ojos.

—Claro que es cierto, porque les muestras a todos tu cara más fría, te ríes de todo, a veces… hasta eres un poco cínica, querida. Oh, no, no te juzgo por eso, yo te conozco de verdad… yo sé cómo eres. Aunque no lo creas… te pareces un poco a mí, Nabiki.

—¿A usted, tía? —la chica la miró asombrada.

—Sí, a mí —dijo Nodoka alegre—, porque siempre le he mostrado a los demás lo que ellos creían que era; he sido buena esposa, o eso creo —se sonrió—, he sido fiel, sumisa, siempre he soportado todo. Pero solo me esfuerzo por serlo; en realidad tengo un temperamento horrible, muchas veces pierdo los estribos, hay veces en que quisiera estrangular a mi esposo; cuando Genma se llevó a Ranma siendo tan pequeño, ¿crees que lo acepté de forma abnegada? ¡No! Por poco destrozo la casa, luego llegamos a un arreglo, pero durante años tuve mucho rencor.

Nodoka volvió a oprimirle las manos con cariño.

—Ahora, al mirarte, ¡es increíble!, puedo verme reflejada en ti. Cuando me casé con Genma la gente no dejaba de asombrarse y de preguntarme por qué lo hacía, por qué con él, por qué en ese momento, por qué esto, por qué lo otro. ¡La gente es tan pesada! Así que les decía lo que querían escuchar: que me casaba porque él sería un buen esposo, porque seguro sería buen padre, porque me propuso matrimonio y yo quería casarme, porque ya estaba en la edad; sí, les decía todo lo que querían escuchar, pero ¿sabes qué?

—¿Qué? —preguntó Nabiki mirándola a los ojos.

—La verdad me casé ¡porque estaba locamente enamorada! Amaba a Genma con todo mi corazón, todavía lo amo, aunque sea el hombre más imperfecto del mundo. Pero, querida mía, si yo decía que me casaba porque estaba enamorada, la gente comenzaría a preguntar por qué lo amaba, qué cualidades tenía, por qué me había enamorado, ¿y acaso cuando nos enamoramos podemos explicar por qué?

Nabiki la miró con los ojos brillantes y los labios apretados, no quería hacer ningún gesto, ni siquiera mover un músculo, o se delataría.

—Nabiki, sé que lo amas, puedo verlo por cada cosa que haces, feliz por celebrar este matrimonio —siguió Nodoka, sin esperar ninguna respuesta—. Quiero que sepas que no importa si preguntan, o si sospechan; no importa, querida mía, si ni siquiera tú lo entiendes, estás enamorada y eso nunca es malo. Si amas a Tatewaki Kuno solo síguelo amando y disfrutando de ese amor. Mucha gente nunca en toda su vida es capaz de amar —terminó diciendo con gravedad.

Nabiki parpadeó y percibió las lágrimas calientes en su rostro y bajó la cabeza para ocultarlo. Sus hermanas entraron en ese momento. Nodoka dio un paso hacia la izquierda, cubriendo mejor a Nabiki, que se secaba las lágrimas.

—Oh, querida, lo siento, creo que lo empeoré —comentó apesadumbrada, luego se giró hacia Kasumi y Akane—. Nabiki tenía una molestia en los ojos y quise ayudarla pero parece que fue peor. Lo lamento, Nabiki, ahora tendrás los ojos enrojecidos por mi culpa.

—No se preocupe, tía —dijo Nabiki con disimulo.

—Tía, aquí está su medicina.

—Oh, gracias —Nodoka recibió la pastilla y el agua—. La tomaré en cuanto salgamos, creo que tanto encierro fue lo que me provocó ese dolor de cabeza.

Nabiki, ya repuesta, estaba de nuevo ante el espejo muy erguida, observándose.

—Estás realmente preciosa, Nabiki —la elogió Akane con una sonrisa.

—Ese vestido te sienta muy bien, hermanita —agregó Kasumi.

Nabiki miró a su tía a través del reflejo en el espejo.

—Sí, este será el elegido —dijo la muchacha.

Desde el espejo, vio a Nodoka sonreír en respuesta.

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FIN

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Nota de autora: Se suponía que solo se trataba de una escena de Nabiki eligiendo su vestido y disfrutando de los lujos en esa tienda con sus hermanas y Nodoka, pero después salió algo un poco más profundo; ni sé de dónde vino, pero la historia se desarrolló así y Nabiki nos mostró otra faceta.

Haruri Saotome: Es que ellos son tan lindos (corazoncitos vuelan por toda la página como pétalos de sakura XD). Saludos.

Rosefe-123: Sin duda Akane es su fortaleza; es gracias a ella que ha podido lograr tanto a través de la serie. Saludos.

KityTyKitt: No llores :(, espero que la historia de hoy también te entretenga y te haga olvidar tus penitas. Te mando un beso.

Amigocha: Es que ellos son muy románticos a su manera jejeje. Gracias por leer. Besos.

Dee-Dee Zednem: Ellos son muy tiernitos, y Akane es genial jeje. Besos.

Noham: Dejemos de lado tus ideas escabrosas y centrémonos en lo lindo. Awww, qué romántico (ojitos en forma de corazón). Beso.

Ivarodsan: A mí también me encantan los momentos de Akane con Ranma chica, es que son tan lindos los dos c: ¡Oh!, el capítulo de la caña de pescar XD, es horrible, pero por otro lado es tan terriblemente gracioso, no sé en qué estaba pensando Rumiko en ese momento jajaja. Besos.

Akai27: Sí, esa escena cuando Ranma regresa de la batalla con Herb fue como una base para el one-shot, yo también me acordaba de eso. Por cierto, a mí me encantan los días nublados, y son muy inspiradores; y también me gustó descansar un poco del calor jaja. Muchas gracias por leer. Besos.

Yui: Es verdad, Akane es la perfecta combinación de todo lo que Ranma necesita. Y yo también creo que el muchacho es medio masoquista XD. Besos.

Litapaz: Al pobre Ranma nunca le resultan las cosas cuando se trata de buscar una cura; suerte que tiene a Akane con él jeje. Abrazos para vos.

Akasse-Rainda: Sí, siempre que se trata de la cura a Ranma le sale todo mal, creo que es como un chiste para el pobre XD. Besos.

Mkcntkami: Lo expresaste perfecto, ese amor de Ranma y akane es así, siempre pensando en el otro más que en ellos mismos. Te mando un beso.

Gracias a todos por leer. Nos vemos mañana.

Romina