Capítulo 51: El héroe del Crepúsculo
Esa noche, la fría ventisca se encontraba devastadora en los terrenos del Pico Nevado, azotando las pocas ramas de los árboles sin vida que se encontraban en el sitio, pero sobre todo, agitando ciertos ventanales de aquella milenaria mansión.
Padre e hija, junto con el hada Flero, se encontraban en el taller de su hogar, pues en ese lugar se estaba realizando una importante labor; Salma brindaba apoyo, mientras que Dante era el que se encargaba del trabajo pesado; desde hace bastante tiempo intentaban revivir a aquel robot que Link había encontrado en el galeón hundido.
El hada se encontraba explorando los rincones del taller, curiosa de saber con qué objeto podría distraerse, pues la actividad que estaban realizando padre e hija, le aburrían terriblemente, sin embargo, su acción fue detenida por Salma.
- Ni se te ocurra husmear en lo que no te incube, hada. Recuerda lo que hemos hablado sobre la importancia del orden y el respeto a los bienes ajenos. – dijo Salma, con tono autoritario.
- Sí, señorita Salma, sé que con sus estric…digo, grandes enseñanzas, por eso no he hecho nada malo desde que estoy viviendo aquí. – contestó Flero, nervioso.
- Porque no te lo he permitido, sino ya la casa estaría patas arriba. Puedes mirar lo que quieras, pero sin desordenar nada, ¿¡entendiste!?
- ¡Bien, le prometo que no haré nada malo!
Mientras el hada siguió en su exploración, padre e hija empezaron a conversar.
- Ya llevas más de un mes tratando de devolverle la vida a esta hojalata, pienso que deberías darte por vencido. – sugirió Salma, desganada.
- Yo no pierdo la esperanza de que reviva, cuando encontramos a Serbot nos demoramos mucho tiempo en hacer lo mismo, y al final valió la pena. "El que persevera alcanza". – dijo Dante, demostrando seguridad.
- ¿Ah sí? Entonces, ¿por qué no aplicas ese pensamiento a lo que hemos hablado todo este tiempo?
- Ese caso es distinto, me sorprende que hayas cambiado de parecer después de todo lo que ese tipo te hizo. ¿Acaso todavía lo amas?
- Yo… ¿amarlo? Claro que no. – respondió, evadiendo la mirada de su padre.
- ¿Estás segura? Pues con la insistencia de todos estos días me demuestras lo contrario.
- Eso no tiene nada que ver, simplemente lo hago como un acto de justicia, pues las palabras de Link fueron sinceras. ¿Acaso dudas de él?
- Yo no dudo del príncipe, por algo le confié nuestro secreto, lo que no creo es que ese miserable…
- Shad, papá…así se llama.
- ¡Cómo sea que se llame! Lo que quiero decir es que Link fue sincero contigo, pero estoy seguro que fue engañado por él. – contestó el caballero, indignado.
- ¡Link también tuvo problemas con esa mujer, papá! Todo fue producto de la brujería, no debería sorprenderte.
- No sé, hija…puede ser que tú lo hayas perdonado, pero yo no.
- Yo no he dicho que he perdonado, solo te dije que me he dado el tiempo para pensar las cosas…talvez Shad si fue inocente después de todo, pues nunca tuvo nada real con esa mujer. – dijo, demostrando malestar en sus palabras.
- Dejemos de hablar de ese tema, no puedes pedirme que pase por alto todo lo que sufriste...si fueras madre me entenderías.
- En ese caso, nunca te entenderé, pues apartada de todos y "muerta", nunca podré tener hijos. Ni de Shad, ni de nadie.
- ¿Y si le digo a la reina Rutela que te presente a algún pretendiente? – preguntó, mostrándole una sonrisa a su hija.
- ¿Perdón?
- Nada, hija, solo era una broma para que se te vaya el enojo. Estás de un humor…aunque eso no es una novedad.
- Ni que lo diga, señor Dante, pues conmigo siempre se porta…
El hada de cayó al ver la intensa mirada de la espadachín, la cual le indicaba, sin decir palabra alguna, que se calle y no se meta en lo que no le importa.
- Seguiré en lo mío, ustedes continúen. – contestó Flero, asustado.
Luego que el hada continuó en lo que estaba, Salma siguió en su tema de conversación.
- Recuerda que mi carácter fue formado por ti, querido padre, pienso que no deberías hacer bromas en un momento como este, pues te estoy hablando de algo serio.
- Yo me pienso mantener en mi pensamiento, culpable o inocente, ese tipo te hizo sufrir y nada puede cambiar eso. ¡No puedes retroceder el tiempo, el daño ya está hecho!
Desde que el príncipe se había retirado de la mansión, Salma se dedicó a reflexionar sobre las cosas que le había contado de Shad. Al inicio, se negó a creer que todo había sido causado por circunstancias adversas, sin embargo, con el paso del tiempo y recordando los momentos que había pasado con su prometido, a su cabeza llegó la idea de que talvez Link no estaba equivocado, pues en la época en la que ella y el investigador estuvieron juntos, fueron muy felices, y la fidelidad que le demostraba era autentica, por eso le costó asimilar la supuesta traición de la que había sido víctima…y con el paso de los días, esa suposición fue convirtiéndose en algo más real, casi hasta el punto de convencerla.
Sin embargo, Dante estaba reacio a creer en sus palabras, pues por más que las explicaciones fueran lo suficientemente reales, la humillación y el sufrimiento habían ocurrido, sea que haya sido culpa de Shad o no, y eso era un hecho sumamente difícil de olvidar.
Dejando completamente el tema de lado, Dante siguió con el trabajo de revivir al robot, cuando en ese momento, Serbot entró a verlos.
- Señor Dante, Señorita Salma, les traigo una taza de chocolate caliente para este terrible frío, y a ti, Flero, te traje una manzana.
- ¡Gracias, me moría de hambre!
Flero, contento, se acercó a comer su fruto, mientras que padre e hija tomaron la taza con la humeante bebida.
- Gracias, Serbot, has sido muy oportuno, pues estoy ofuscada de ver como mi papá sigue enfrascado en revivir a este robot. – comentó Salma con fastidio.
- Al final te tendrás que tragar tus palabras, querida hija, pues rebuscando entre lo que tu consideras una "hojalata", he hallado unos cables sumamente importantes, muy parecidos con los que reviví a Serbot.
- ¿Usted piensa que los de mi especie son una hojalata, señorita Salma? – preguntó el robot, demostrando resentimiento.
- Yo… ¡No le hagas caso a mi papá, yo sería incapaz de decir eso! – exclamó, nerviosa de que el robot no le crea.
- Bueno, si usted lo dice…
Luego de haber hablado con la espadachín, Serbot se acercó al inerte robot para observar lo que estaba haciendo Dante, poniendo especial atención en aquellos cables que el este tenía en las manos.
- No puedo equivocarme, si uno los cables con los que no corresponden, esto resultará un completo fracaso.
- Señor Dante, debe unir el de la derecha con el del medio.
- ¿Cómo lo sabes?
- Muchas imágenes de mi base de datos se han reseteado, pero al ver estos cables he recordado parte de mi anatomía, y estos son los que me mantienen vivo, al menos en mi modelo y serie.
- Muy bien, no perdemos nada con intentarlo, si al final no resulta, al menos tenemos la certeza de que se hizo el intento.
- Muy bien, papá, hazlo de una vez para salir de dudas.
Pidiendo que la suerte lo acompañe y ante la atenta mirada de Serbot, Dante unió los cables del interior del robot, dándose cuenta que no ocurrió absolutamente nada.
- No funcionó… -dijo el hombre, decepcionado.
- ¿Si ves? Te lo dije, esa cosa nunca va a…
De repente, las palabras de Salma fueron interrumpidas debido a una fuerte explosión en el taller, la que causó que cada uno de los que se encontraban ahí, fueran a buscar un escondite para protegerse.
- ¿Qué fue eso? ¡Qué miedo! – exclamó el hada.
Cuando el humo empezó a reducirse hasta que todo estuvo completamente despejado, se impactaron con la imagen que tenían en frente, la cual les dio un ligero susto.
- ¡Hola a todos!
Frente a todos se encontraba el robot completamente reparado y volando por medio de su hélice, físicamente era idéntico a Serbot, sin embargo, difería a este por una delicada flor arcana decorando su cabeza.
- ¿Qué les pasa? ¿Por qué me miran de esa manera?
- Estás vivo… - dijo Dante, impactado.
- Querrá decir viva, mi estimado señor, pues la que le habla es una dama. Permítanme presentarme, ni nombre es LD-056C, pero pueden llamarme Celit, es un gusto conocerlos.
- Yo me llamo Dante, la joven que está a mi lado es mi hija Salma y el hada que nos acompaña se llama Flero…también en nuestra casa tenemos a otro ser como tú, se llama Serbot. – contestó emocionado, señalando al robot a su lado.
En el momento en que Dante le presentó a Serbot, Celit lo observó completamente maravillada, para luego acercarse hasta él y abalanzársele a abrazarlo.
- ¿¡Qué haces!? ¡Suéltame! – exclamó el robot, incómodo.
- ¡Qué lindo eres! ¡Hace tiempo que no veo a uno de mi especie, sobre todo a alguien como tú, tan parecido a mí! – respondió, demostrando alegría.
- ¡No me abraces, recién nos conocemos! Además es mejor que sepas que tengo novia.
- ¿Novia? Por favor, Serbot, Fi no es tu novia. – aclaró Salma.
- ¡Si lo es, señorita Salma! ¡Si lo es! – refutó, moviendo sus brazos de un lado a otro.
- No hagas caso a las palabras de este insensato, Celit. Bienvenida a la familia, al igual que Serbot serás bien recibida. – dijo Dante.
- Le agradezco mucho por haberme devuelto la vida, sobre todo por recibirme como parte de su hogar.
- ¿Se va a quedar? ¿Y dónde quedo yo? ¿¡Tengo que irme de esta casa!?
- Nadie se va a ir de esta casa, Serbot, simplemente tenemos un nuevo integrante que vivirá con nosotros, además, míralo por el lado bueno, tendrás una amiga igual a ti.
- Yo no tengo problema en ser amigos, simplemente que no espere de mi otra cosa más allá de eso, pues yo le soy fiel a mi querida Fi.
- Con Fi no tienes esperanzas, en cambio con esta linda robot, sí. – dijo Salma.
- ¿Usted cree eso, señorita Salma? – preguntó Celit, ansiosa.
- Claro que sí, solo dale tiempo.
- Está bien, mi milenario sueño me enseñó a ser muy paciente. Tarde o temprano yo seré tu nuevo amor, Serbot.
- ¡Claro que no, nunca podré verte como veo a Fi! Acepto con gusto que seamos amigos, pero nada más que eso. Espero lo entiendas.
- Por algo se empieza, lindo Serbot, con una amistad me conformo.
Luego de aquello, la robot fue a abrazar a su nuevo compañero, convenciéndose así misma que en algún momento iba a terminar de ceder a sus encantos.
- Me sorprende ver como Celit no se resiente a los rechazos de Serbot. – dijo Salma.
- Algo parecido ocurre con Fi, ella ni si quiera le presta atención y eso no lo resiente. Al parecer estos robots pueden sentir amor, pero no sentirse afectados por cosas como el rechazo o el desinterés. – contestó Dante.
- Bueno, al menos serán amigos. Eso es lo que importa.
- Por cierto, hija, he pensado que mañana vayamos a visitar a la reina Rutela, hace tiempo no vamos a verla y no podemos se desagradecidos y dejarla al olvido.
- Es cierto, tenemos que ir a visitarla, pero lo malo es que el viaje nos tomará varios días. Los derrumbes ya no son un problema, sin embargo, eso no significa que no será cansado.
Los robots escucharon atentos la conversación entre padre e hija, hasta que ambos se observaron el uno al otro, dándose cuenta que se les había ocurrido la misma idea.
- Nosotros podemos hacer que lleguen más rápido. – dijeron los robots al unísono, dándose cuenta que hablaron al mismo tiempo.
- ¿En serio? – preguntó Dante.
- Claro, a diferencia de las otras series de robots, nosotros, gracias a nuestras hélices y fuertes brazos, podemos llevarlos cargados sin ningún problema, con eso el viaje de varios días, solo duraría unas horas. – dijo Serbot.
- ¿Y cómo nos llevarían? Porque en sus brazos serie demasiado incomodo, tanto para ustedes como para nosotros.
- Vamos a tejer unas mantas especiales para llevarlos, algo así como un paracaídas. Déjenos eso a nosotros, no se preocupen. – contestó Celit.
- Está bien, aceptamos su ofrecimiento. Muchas gracias. – dijo Salma.
- Muy bien, Celit, este será nuestro primer trabajo juntos, así que menos plática y vamos a trabajar.
- Claro que sí, nuestro primer trabajo juntos. ¡Qué emoción!
Luego de terminar su explicación, los robots se retiraron, mientras que el hada se acercó a conversar con el padre y la hija.
- Si ustedes se van mañana, ¿me dejarán solo? – preguntó preocupado.
- ¡Claro que no! Ni loca pienso dejarte solo en casa, a nuestro regreso puede estar en peores ruinas que en el pasado. Vendrás con nosotros.
- En qué mal concepto me tiene…
- Bueno, ya está decido, mañana iremos a visitar a la reina Rutela y lo mejor de todo es que no tendremos que llevar equipaje. Vamos a descansar, me siento feliz de haber revivido a Celit, espero que con el tiempo se gane el corazón de Serbot, y que por ende, con él pase lo mismo. Me retiro a descansar, hija, cierra todo antes de irte, por favor,
- Está bien, papá, buenas noches.
Una vez que Dante se retiró, Flero planeaba hacer lo mismo, pero antes, le dirigió unas palabras a la espadachín.
- Así como Serbot debe abrir su corazón a la nueva recién llegada…otra persona debería hacer lo mismo con cierto joven.
- ¿¡Cómo te atreves!? ¡Fuera de aquí! – expresó enfurecida.
- ¡Ay, que humor! Está bien, buenas noches.
El hada le restó importancia al mal carácter de la joven y se retiró, mientras que Salma se quedó pensativa por varios minutos, permitiendo que su mente sea invadida por una sola persona.
- ¿Te seguiré amando, Shad?
De un momento a otro, el escándalo había sido reemplazado por un sepulcral silencio en el mundo del crepúsculo, pues todos los que se encontraban en el balcón del palacio, se quedaron completamente impactados ante la imagen que el tirano de las sombras mostró, sobre todo Link, quien sentía como su fortaleza se iba desvaneciendo poco a poco, pues al ver a su amada morir en manos del rey del mal, lo habían devastado por completo.
- Zelda… - expresó con profundo dolor al ver la imagen de su amada.
- ¿Qué te parece, ah? ¿Por qué crees que no encontraste a Ganondorf en el Patíbulo del Desierto? Dark Link, tu contraparte, fue el encargado de secuestrar a tu amada y llevarla a las garras de Ganondorf. ¿Sabes para qué? Para invadir tú reino y proclamarse rey del mismo.
- ¿Invadir el reino? – preguntó impactado.
- Así es, mocoso, en estos momentos, Hyrule, la tierra sagrada de las Diosas ahora pertenece al rey del mal y todo fue logrado gracias a la princesa, a la que Ganondorf manipuló para que sea el instrumento para obtenerlo. Todo lo que te cuento es completamente real y la mayor prueba de eso es tu presencia en este lugar, el cual será tu tumba, pues no podrás hacer nada para impedir lo inevitable…sobre esta visión, no es cierta, solo quise ver la cara de imbécil que ponías al ver la peor de tus pesadillas, y al mismo tiempo, la mayor de tus aspiraciones, ya que sé que deseas ver muerto a tu contraparte con todas las fuerzas de tu alma.
- ¡Desgraciado!
Invadido por la rabia debido a la burla del tirano de las sombras, Link desvainó su espada y se alistó para atacarlo, pero este rápidamente se teletransportó, evitando la agresión.
- Es cierto que la imagen que te mostré no fue real, al menos en el presente, pues en el futuro será un hecho. Ganondorf le arrebatará la vida a tu princesita para hacerse con su alma y su fragmento…eso es algo que no podrás evitar. – dijo Zant, mostrando satisfacción en sus palabras.
- ¡Tú y Ganondorf son la misma basura! En primer lugar, él te ordenó que me traigas a este mundo para aniquilarme y me arrebates mi fragmento, cosa que él no hizo para no ensuciarse las manos, demostrando lo cobarde que es. ¿Piensas que por haberte encomendado tal misión eres importante y valioso? Él no aprecia a nadie, solo piensa en sí mismo y en su ambición por el poder, por eso apenas cumpla con sus planes, te desechará como la peor de las escorias.
Al escuchar aquellas palabras, el tirano de las sombras sintió como toda la sangre se le subía a la cabeza. La furia por haber sido ofendido de esa manera, simplemente no la iba a tolerar, pues consideraba que su dios jamás iba traicionarlo y que lo tenía como el más importante de sus esbirros.
- ¡Bastardo endemoniado! ¿¡Cómo osas a hablarme de esa manera!? Ahora no tendré piedad de ti, pues pienso enviarte a ti, junto con esta caterva de mal nacidos al mismísimo averno, pero claro, esto no lo haré solo…
Luego de acabar con sus amenazas, el tirano de las sombras alzó las manos e invocó a un numeroso grupo de seres de las sombras; su intención era enfrentar a Link con todas las armas que tenía a la mano, demostrando, una vez más, sus terribles bajezas.
- ¡Eres un maldito cobarde! Invocas a un ejército de esbirros para enfrentarme, en vez de hacerlo por tus propios medios. – expresó Link, indignado.
- ¡Ese no es mi asunto! ¡Vamos a ver cómo te defiendes ahora!
Dando la orden de ataque, los seres de las sombras se aproximaron con prisa para atacar a Link, haciendo que este se aliste para enfrentarlos, temiendo que él solo no pueda contra todos, sin embargo, en ese momento, las bestias se detuvieron, pues frente a ellos se colocaron Orión y Yair, quienes estaban dispuestos a desafiarlas y de esa manera apoyar al príncipe.
- Aún no hemos tenido tiempo de presentarnos, pero debes saber que no estás solo. Nosotros nos enfrentaremos a estas bestias, mientras que tú, encárgate de Zant, pues eres el único que puede acabarlo. – dijo Orión.
- ¿Y Midna?
- No se preocupe por ella, ella aún sigue inconsciente y la dejamos segura en un rincón. No permitiremos que estos seres se le acerquen, de la misma manera que con usted. – contestó Yair.
Link se sintió agradecido por recibir semejante apoyo en esos momentos, ahora estaba seguro que podría luchar sin ninguna barrera que se lo impida.
- ¡Navi, ve donde Midna y aléjate de todo este peligro! – ordenó preocupado.
- Pero…
- ¡Obedece! ¡No quiero que te pase nada!
Sintiéndose impotente por no ayudar a su amigo, pero sabiendo que de todas maneras no podría hacerlo, el hada se alejó y se dirigió hacia donde estaba la inconsciente princesa, rogando a las Diosas que Link salga triunfador en lo que le esperaba.
- ¡Basta de parloteo! ¡Ha llegado la hora de su muerte! ¡Ataquen, imbéciles! ¡Ataquen!
Completamente enardecido por la ira, Zant volvió a dar la orden para que los seres de las sombras embistieran, acción que los mismos ejecutaron de inmediato.
Rápidamente, Orión y Yair se enfrentaron a las bestias de las sombras, mientras que Link hizo lo mismo para poder defenderse.
- ¡No te concentres en estas basuras, tu verdadero objetivo es Zant! ¡Es él a quien debes enfrentar!
Sabiendo que las palabras del príncipe del crepúsculo eran ciertas, Link confió en él y en su compañero para que se encarguen de los monstruos. Tenía que luchar contra Zant, pues como todo un cobarde se resguardaba detrás de aquellos seres.
El joven traspasó a cada una de las bestias, las cuales, enardecidas, estiraban sus afiladas garras intentando atraparlo, sin embargo, Link, realizando varios movimientos, saltando de manera lateral así como transversal, cubriéndose con su escudo contra las filosas zarpas y rondando ocasionalmente en el suelo, se escabulló entre las patas de los seres, evadiéndolos por completo, para finalmente llegar hasta donde estaba el tirano de las sombras.
- Vaya, al parecer quieres morir más rápido. – dijo Zant, con ironía.
- ¡Cierra la boca, cobarde! Esta vez la batalla será entre tú y yo.
- Muy bien, pues ahora conocerás mi verdadera fuerza…
Ante aquellas palabras, Zant, usando su magia, invocó la presencia de su espada crepuscular a sus manos, la cual, a pesar de haber estado atascada en la pared debido a la agresión que había recibido del supuesto mercenario, ante el llamado de su amo, se liberó estrepitosamente para retornar a su legítimo puesto. El villano, apretando el frío metal de su empuñadura, iracundo, se abalanzó contra Link, quien solo pudo alzar su escudo para protegerse.
Al ver que su ataque había fallado, el tirano de las sombras se alejó un poco para repetir su acción, pero lo que no se esperó, es que esta vez Link usaría uno de sus movimientos acrobáticos, dando un saltó para atrás, golpeándolo con una patada en la cara y noqueándolo por unos segundos.
Satisfecho con sus acciones y aprovechando la ventaja que había adquirido al derribar al tirano, Link se acercó para darle el golpe final con su espada, pero en ese momento, el villano se restableció y apuntó su arma a su cuello, la cual le causó un ligero corte en la parte frontal de su garganta; de no haber sido porque esquivó el ataque rodando en el suelo, fácilmente habría acabado decapitado, sin embargo, no pudo evitar quejarse debido al ardor de la cortada, la cual, a pesar que no ser muy profunda, era sumamente dolorosa.
- Duele, ¿verdad? Esta arma posee el poder de las tinieblas, por lo que te será imposible acabar con ella tan fácilmente, por más que tu espada sea sagrada.
Link se preocupó al haber escuchado esas palabras, pues tenía que reconocer que Zant y él, de alguna manera, estaba en posiciones iguales, sin embargo, tenía que haber una forma de vencerlo, algo que le permita arrebatarle aquel acero, o que por lo menos la haga inservible.
Una vez más, el tirano de las sombras se abalanzó contra el héroe elegido, el cual se protegió del ataque interponiendo su espada e iniciando con su enemigo una lucha sin fin; el encuentro de las vainas en cada golpe, horizontal y vertical, se combinaban entre sí, haciendo que su sonido se apoderaba del ambiente. Por suerte, ninguno de los seres de las sombras intervino en el duelo, pues debido a su enojo estaban enfocados en acabar con Orión y Yair, quienes con mucha dificultad, habían eliminado a varios de sus compañeros.
- Amo Link, ¿me escucha?
El príncipe escuchó que el espíritu de la espada maestra le estaba hablando por telepatía, por lo cual intentó contestarle de la misma manera, sin desconcentraste de la pelea que estaba llevando con el tirano de las sombras.
- Fi…
- Hay una manera de acabar con el arma del tirano de las sombras, y esa es haciendo uso de una técnica milenaria que posee la espada maestra.
- ¿Técnica milenaria?
- Así es, el rayo celestial, el cual ha regresado debido a que las tres llamas sagradas se encuentran juntas.
Al haber escuchado aquello, los recuerdos empezaron a invadir la mente del joven, donde se vio a si mismo haciendo uso de aquella sagrada técnica para vencer a sus enemigos, y también para otros objetivos que le sirvieron para el cumplimiento de su misión, en aquella época donde recorrió las tierras inferiores.
- Apenas tenga la oportunidad, ataque a su enemigo con el rayo celestial. Solo de esa manera podrá ganar mucha ventaja.
Fi finalizó la comunicación al haber cumplido con su objetivo de ayudar a su amo, mientras que Link pensó en alguna manera de poder acabar con la poderosa espada crepuscular.
El tirano de las sombras, viendo que el joven predecía cada uno de sus ataques, decidió cambiar de técnica, así que usando su agilidad, detuvo por unos instantes la estocada de su contrario, y girando su cuerpo le dio una patada en el estómago, causando que el oxígeno abandonara sus pulmones. Link, sin que pueda hacer nada para evitarlo, solo sostuvo su mano contra su abdomen, tratando de recuperar su aliento.
Maldiciéndose a sí mismo por aquella distracción, el héroe cayó al suelo debido al dolor y al ahogo que estaba sufriendo, a pesar de la sofocante experiencia, sin bajar la guardia, alcanzó a percatarse de los movimientos del villano, el cual alzando su espada sobre su cabeza, se dispuso a clavarle la filosa hoja en su pecho. Haciendo acopio de sus fuerzas en ese instante, Link rodó por el suelo, evitando ser aniquilado, sin embargo, una vez más, aquella arma lo había herido en el brazo, causando una terrible cortada que no paraba de sangrar siendo esta más extensa que la que tenía en el cuello, pues esta vez el ataque había sido mucho más profundo.
- A ese paso morirás desagrado con cada ataque que te he dado. No puedes contra la espada crepuscular…no importa lo que hagas.
Esforzándose con todo su ser, el joven se puso de pie para intentar atacar a Zant con el rayo celestial, pensando, al mismo tiempo, en alguna manera de noquearlo, por lo que decidió repetir la misma agresión que este había hecho contra él hace unos momentos.
Inmediatamente, Link corrió con su espada para atacar a Zant, provocando que el villano se ponga a la defensiva para volver a adentrarse en una lucha de filosas hojas, sin embargo, en ese momento, recibió la misma técnica que él había dado, causando que la patada que recibió en el estómago, lo deje sin aire por unos momentos.
Sin perder tiempo, Link alzó la espada al cielo, y en ese momento la hoja de la misma resplandeció con un brillo azul intenso, haciendo que de esa manera el rayo celestial se haga presente para cumplir con su objetivo.
Rápidamente, el joven apuntó la sagrada energía contra la espada crepuscular, la cual yacía en el suelo al lado de su dueño, quien aún no se recuperaba del ataque que había sufrido, y fue entonces, que de la hoja salió aquel brillo azulado que se dirigió con rapidez a su objetivo, cortando a su paso todo lo que se encontraba, y de esa manera desintegrando el arma del villano en partículas de oscuridad, y así desapareciendo por completo.
Una vez recuperado, la ira del tirano de las sombras llegó a sus límites, pues pudo ver como frente a sus ojos había desaparecido su preciada arma, causando que en ese momento, totalmente fuera de control, aparecieran en cada una de sus manos dos cimitarras, con las cuales cobraría su venganza contra el príncipe.
- ¡Bastardo inmundo! ¡Esto si no te lo perdono!
Completamente fuera de sí, Zant estiró sus brazos con las cimitarras sostenidas fuertemente entre sus manos, y comenzó a girar su cuerpo de manera descontrolada, pues de esa manera podría atacar a Link sin importar en donde se encontrase.
Inicialmente, Link pretendía esperar hasta que se acerque, pero al ver la rapidez de los movimientos, lo único que hizo fue protegerse tras su escudo para no salir herido.
- Esta es su única oportunidad para acabar con su enemigo, amo Link. Esté atento, por favor.
Al inicio, Link no entendió las palabras de Fi, pues creyó que con desintegrar la espada crepuscular, Zant no tendría armas para defenderse, sin embargo, lo que vio lo dejó sorprendió, pues su enemigo, debido a las violentas vueltas que estaba realizando, había tenido que detenerse por el mareo que su técnica le había provocado, y con eso, perdiendo todo el control de su cuerpo.
- Ahora, amo Link, use el rayo celestial.
Obedeciendo las palabras de su compañera, Link volvió a elevar su espada al cielo, sintiendo como su arma se cargaba de aquella poderosa luz. Inmediatamente, Link, apretando la empuñadura, lanzó la energía a su enemigo, causando que este cayera al suelo, a una gran distancia de él, al haber sido impactado con el poder de su acero…y fue entonces, que el príncipe supo que su única oportunidad había llegado.
Rápidamente, inició su carrera hasta donde había caído el tirano de las sombras, preparando su espada para dar el golpe de gracia…y con un intenso y sonoro grito de guerra, Link clavó su espada en el pecho de su enemigo, provocando que este lanzara un terrible alarido de dolor, al sentir como su vida se apagaba por completo…
Encerrado en la habitación, que alguna vez perteneció a los soberanos del reino, hundido en el más profundo de los sueños, se encontraba Ganondorf acostado en la cama matrimonial de aquel sitio.
Hace mucho tiempo que no dormía tan a gusto, pues la ansiedad de cumplir con sus planes, los cuales hasta ahora marchaban a la perfección, no lo dejaban conciliar el sueño, pues temía que al igual que en sus pasadas vida, todos estos fallaran por culpa de los elegidos por las Diosas.
Siguió expresando su macabra sonrisa entre sueños, cuando de repente, escuchó como una voz le hablaba en su mente.
- ¡Mi dios, ayúdeme!
Al haber escuchado el desesperado llamado de su esbirro, Ganondorf se despertó con el semblante endurecido, pues en ese momento, supo perfectamente lo que había ocurrido en el mundo crepuscular, lo cual significaba que uno de sus planes había fallado por completo.
- ¡Mi dios!
- ¡Eres un completo inútil! ¡Ese bastardo te venció! – exclamó enfurecido.
- Ayúdeme, por favor, deme otra oportunidad para demostrarle que aun puedo vencerlo, deme las fuerzas que necesito para seguir con sus planes.
Al escuchar aquella suplica, el rey del mal rio a carcajadas, causando que el tirano de las sombras se sienta cohibido ante aquella manifestación
- Mi dios…
- ¿Otra oportunidad? En las reglas de mi imperio esas concesiones no existen. Si no fuiste capaz de vencer a ese imbécil a la primera conveniencia que tuviste, no eres digno de ser salvado. No quiero a seres débiles dentro de mis servidores.
Zant enmudeció al haber escuchado esas palabras, creyó que podría contar con su preciado dios para seguir viviendo, pero al parecer las cosas fueron contrarias.
- ¡Yo he sido fiel a usted en todo momento, no puede darme la espalda de esta manera! – expresó desesperado.
- ¿Tu, fiel a mí? ¿Acaso has olvidado mi última batalla? En donde rompiste mi cuello.
- ¿Qué cosa?
- ¿Crees que lo había olvidado? ¡Yo jamás perdono y olvido! Simplemente, una vez más, volví a utilizarte para que cumplas con mis planes, los cuales no fuiste capaz de realizar por ser el mismo inútil y débil de siempre, además, de todas maneras iba a sacarte de mi camino, pues ibas a pagar por lo que me hiciste. Muere en tu ley, estúpido, y espero que el averno sea un lugar cálido y acogedor para ti.
El tirano de las sombras se sintió impactado al haber escuchado tal sentencia, ahora entendía los verdaderos motivos por lo que Ganondorf lo había revivido, solo lo quería como una marioneta más para lograr sus metas, y al haber fallado, lo desechó como la peor de las escorias.
- ¡Maldito infeliz! ¡Debí imaginarme que me estabas utilizando!
- Hasta nunca, mi querido Zant, espero que en tu siguiente vida, si es que vuelves a tener una, no seas tan ingenuo e imbécil. – dijo en tono airado.
Un alarido de dolor se escuchó salir de la boca del tirano de las sombras, lo cual provocó que Ganondorf se ría a carcajadas al haber percibido como su vida se terminaba, pues no solamente se dio el gusto de utilizarlo a su antojo, sino que pagó de la peor manera el error que había cometido al no haber eliminado a su peor enemigo, al héroe elegido por las Diosas…
Gritando como un desaforado, irascible debido a la traición que había recibido por parte de su dios, se encontraba Zant, con la espada maestra incrustada en su pecho, el cual sangraba con completo descontrol.
Link observó aquella imagen impresionado, pues no entendía como Zant tenía las fuerzas para gritar de esa manera después de la agresión que había recibido, sin embargo, luego de que el villano detuvo sus gritos, se silenció por unos segundos, para después riese a carcajadas como un completo desenfrenado.
A medida que se carcajeaba, las criaturas de las sombras empezaron a desaparecer poco a poco, sorprendiendo a Orión y a Yair, quienes estaban sumamente cansados y con algunas heridas durante la pelea; después de que cada una de las bestias desapareció, se dirigieron a donde se encontraba Link.
Por otra parte, el príncipe siguió observando con detenimiento al tirano de las sombras, aun impactado debido a la macabra risa que este lanzaba, hasta que finalmente, el cuerpo del villano explotó, dejando como única evidencia a la sombra fundida y la espada maestra manchada de sangre.
- ¡Link!
Navi, quien se mantuvo al lado de la princesa crepuscular durante toda la batalla, voló a toda prisa para encontrarse con su compañero, sin embargo, se preocupó al ver el endurecido semblante que sentía mientras observaba su espada.
- ¿Qué te pasa, Link?
Sin poder evitarlo, el joven se estremeció al ver aquella terrible imagen, pues era la primera vez que manchaba su sagrada espada de esa manera, pero sobre todo, lo que más le preocupaba, era saber que él fue el causante de aquella muerte, la cual merecida o no, era una vida con la que había acabado, haciendo que por ese momento se sienta sumamente incomodo consigo mismo.
Con las manos temblorosas, tomó la sagrada arma, la cual goteaba lentamente aquel líquido vital, causando que tan desagradable imagen haga que su presión sanguínea disminuya, pues el impacto que sentía dentro de su ser era demasiado fuerte.
Sin embargo, luego de salir de aquel terrible trance, notó la sombra fundida flotando delante de él, la cual, lentamente se movilizó hasta donde estaba Midna, quien seguía desmayada debido a las impresiones que había sufrido.
Inmediatamente, el joven corrió a ver a su compañera, mientras que Orión y Yair, quienes notaron también como la sombra fundida se había ido a donde estaba Midna, hicieron lo mismo.
Al llegar hasta la desmayada twili, Link colocó una mano en su cuello para comprobar si seguía con vida, sin embargo, Orión se arrodilló a abrazarla, desconsolado de verla en ese estado.
- Midna…
- No te preocupes, ella aún sigue con vida y por suerte no está herida. – dijo Link, en tono tranquilizador.
- Voy a llevarla a nuestra habitación para que descanse.
- ¿Nuestra habitación? – preguntó Link, confundido.
- Si…yo soy el esposo de Midna.
- ¿Qué? – expresó Link, sorprendido.
- Soy Orión, el príncipe de este reino…y nunca estuve muerto, fingí estarlo para que Zant no me descubra, de esa manera también protegí la vida de nuestro hijo, el cual el tirano quería aniquilar a toda costa.
- Yo soy Yair, consejero del reino, al igual que el príncipe, fingí aliarme a Zant para proteger la vida de ambos, pues sea como sea, teníamos que proteger al reino de tener de manera definitiva a un soberano como ese miserable. Un gusto conocerlo, héroe del crepúsculo, le estoy muy agradecido por haber salido triunfador en esta batalla. – dijo el consejero, haciendo una reverencia.
- Mucho gusto, señor.
- Link, acompáñame a mi habitación para que Midna descanse, me gustaría conversar contigo.
- Está bien.
- Yair, ya sabes lo que tienes que hacer. – dijo el joven, dirigiéndose al consejero.
- Déjelo todo en mis manos, alteza.
Link sintió curiosidad por saber lo que estaba planeando el consejero, sin embargo, decidió no preguntar nada y acompañar al príncipe a su habitación, pidiéndolo a las Diosas que su amiga despierte pronto…
Sin haber podido volver a conciliar el sueño, el rey del mal se encontraba sentado en el trono que había usurpado a los legítimos soberanos del reino.
A pesar de haberse vanagloriado con la muerte del tirano de las sombras, al mismo tiempo sentía como la rabia lo consumía al saber que el héroe elegido no había sido aniquilado, pues las primeras trabas que le había puesto para que no se acerque a él, y al mismo tiempo obtener su fragmento sin si quiera mover un dedo, se habían agotado.
Siguió centrado en sus pensamientos, retorciéndose una y otra vez al saber que el primero de sus planes había fallado, cuando de repente, Dark Link entró a la sala.
- ¿Qué es lo que quieres? – preguntó Ganondorf, enfurecido.
- Necesito hacerle una pregunta referente a la Zelda. – dijo el joven, con seriedad.
- ¿Qué pasa con ella?
- ¿Es cierto que usted desea matarla?
Al escuchar aquella pregunta, Ganondorf se puso más serio de lo que estaba, pero sin demostrar incomodidad respondió.
- ¿Por qué me preguntas eso?
- Porque ella me lo dijo. Usted desea apoderarse de su alma y su fragmento, y la única manera de hacerlo es quitándole la vida. ¿Acaso piensa romper su promesa conmigo? – preguntó, colocando la mano en la empuñadura de su espada.
De haber podido, en ese momento hubiera aniquilado al ente de la oscuridad por su interrogatorio, pues no le gustaba en lo absoluto que se entere de su plan, sin embargo, no deseaba hacerlo al saber que este era el peor de los enemigos del héroe elegido, ya que su enorme parecido con él y el enfermizo deseo que tenía por arrebatarle a su mujer, era el arma más poderosa que tenía para vencerlo, pues en ese sentido estaba manipulando sus propias emociones y miedos.
- ¡Todo lo que te dijo esa mocosa es mentira! Es cierto que deseo apoderarme de su alma y el fragmento de la sabiduría, pero no por eso voy a matarla. – mintió, demostrando indignación en sus palabras.
- ¿Cómo sé que no me está mintiendo?
- No te voy a negar que odio con todas mis fuerzas a la portadora del alma de Hylia, pues ella ha sido una de las causas de mis fracasos una y otra vez, y sí, tengo deseos de aniquilarla con mis propias manos, sin embargo, ¿existe mayor castigo para ella que ver morir a sus padres, a su pueblo, al amor de su vida sin que pueda evitarlo? La muerte no se compara en nada a esas tragedias, y por eso he decidido mantenerla con vida y que vea como muere su amado delante de ella, el cual, por supuesto, el causante de eso serás tú, pues Zant falló en su misión.
Al escuchar aquellas palabras, Dark Link se sintió más tranquilo, la verdad poco le importaba el sufrimiento que tenga la princesa, siempre y cuando esta viviera y pudiera ser suya para siempre, pero sobre todo, se sintió halagado de saberse tan considerado para acabar con la vida de su odiada contraparte.
- Sus palabras me dejan más tranquilo, señor, discúlpeme por haberlo incomodado.
- No te preocupes, solo espero que esto no se vuelva a repetir.
- Claro que no, mi rey. Con su permiso, me retiro.
El joven de la oscuridad se retiró de la sala del trono, ante eso, Ganondorf soltó una ligera carcajada, pues se sintió satisfecho de haber visto que creyó en sus mentiras.
- Imbécil, una vez que cumplas con lo que Zant no pudo hacer, tendrás su mismo destino, luego de eso, Zelda perecerá.
Dejando de lado sus pensamientos, el rey del mal hizo un chasquido con sus dedos, provocando que frente a él aparezca otro de sus fieles esbirros, el que siempre le había servido desde el inicio de los tiempos.
- ¿Me mandó a llamar, amo? Por cierto, percibí que ese idiota…
- Así es, pero no te he llamado para hablar de él…he decidido olvidar todas las fallas que has tenido y darte otra oportunidad.
- ¿En serio? – preguntó Grahim, sorprendido.
- Así es, y creo que no debo indicarte lo que tienes que hacer, ¿verdad?
Link, junto con su hada compañera, y el príncipe Orión, se encontraban en la habitación contemplando a Midna, quien dormía plácidamente en su cama. En el momento que llegaron al sitio, el príncipe crepuscular le dio al héroe elegido una poción especial para sanar sus heridas, las cuales sangraban con descontrol debido a las agresiones que había sufrido; por suerte, estas se cerraron en pocos minutos, e incluso le devolvió al joven un poco de energía, a pesar de que aún se encontraba cansado y conmocionado por la batalla.
Navi, quien en toda la travesía se había involucrado en múltiples polémicas con la twili, se pasó a su lado, observándola mientras dormía, preocupada por el estado en el que se encontraba, y esperando pacientemente a que abra los ojos para que sepa todo lo que había ocurrido en su inconciencia.
Por otra parte, ambos príncipes estaban conversando un poco más alejados de donde estaba Midna. En ese momento, Link estaba contando todo lo ocurrido en el mundo de la luz, haciendo que Orión se sorprenda con cada hecho que le había relatado, pues nunca se imaginó por todas las cosas que su esposa había pasado para traer al héroe del crepúsculo a su reino, el cual, recientemente había vencido al temido tirano de las sombras.
- Link, ¿cómo pagarte por semejante hazaña? Pídeme lo que quieras y te lo daré en este momento. – dijo Orión, demostrando interés en sus palabras.
- No deseo que me recompenses con nada, ya has hecho suficiente con haberme ayudado a sanar mis heridas, además no hay nada más satisfactorio que ver que este mundo se encuentra a salvo, y que Zant no volverá a humillar a nadie por medio de su maldad y prepotencia. – contestó Link, esbozando una sonrisa a pesar de las preocupaciones sobre su amada.
- Ya había escuchado que eras muy noble, pero ahora al conocerte lo he comprobado, además no creo que todo el oro del mundo pueda recompensar lo que has hecho por nosotros; me siento como un ingrato contigo. – dijo, sumamente apenado.
- Si a pesar de mis palabras deseas hacer algo por mí, usa esos fondos para levantar a tu pueblo. La verdad durante mi encierro pude ver el dolor y la miseria en la mirada de algunos habitantes, así que ellos deben ser tu prioridad en estos momentos.
- Una vez más, me has dejado sin palabras, piensas en otros antes que en ti. Te lo agradezco.
- Al igual que tú, soy el príncipe de un reino, y como tal tengo la obligación de velar por el bienestar de mi pueblo por sobre mis intereses; no te preocupes, te aseguro que con esa acción me sentiré más que recompensado.
A lo que Link finalizó con sus palabras, Midna empezó a despertarse lentamente, causando que tanto él como Orión se sorprendan y el hada se alarme.
- ¡Link, la princesa está despertando!
Rápidamente, el príncipe crepuscular se acercó a la cama, para luego colocar su mano en la mejilla de su amada.
- Querida, despierta, por favor.
Al escuchar tan conocida voz, Midna se despertó por completo, creyendo que estaba soñando al ver que su amado estaba frente a ella.
- Me morí, ¿verdad? Es por eso que puedo verte.
- Nunca estuve muerto, mi amor, todo fue un plan en contra de Zant…él ya ha sido aniquilado, tu amigo Link se encargó de todo. – dijo, hablándole con delicadeza a la princesa.
La twili sintió que su corazón se llenaba de regocijo al saber que su esposo estaba con vida, pues las palabras de del tirano de las sombras lo habían impactado hasta el punto de fulminarla espiritualmente, además la noticia de saber que el villano había sido derrotado por su amigo, la hacía sentir complacida.
- Pero…yo vi tu tumba.
- Esa tumba está vacía, solo usé un señuelo para confundirlo, y sobre el cabello de nuestro hijo, es solo un mechón que corté de su cabeza, mientras que la cola del lobo es falsa. Nadie de los que queremos ha peligrado, todos estamos bien y desde ahora lucharemos juntos por levantar a nuestro pueblo.
- ¿Y Link? ¿Dónde está nuestro pequeño? Quiero verlo…
- Está en la tierra de mis padres, apenas todo esto se calme iremos a verlo. Estoy seguro que estará muy feliz de volver a verte, lo mismo que Wolflink.
La alegría seguía llenando el corazón de Midna al saber que tanto su pequeño como su peludo amigo estaban vivos, con eso, sentía que su vida regresaba poco a poco a su cuerpo y su conciencia se aclaraba, pero de repente, su sonrisa fue reemplazada por una mueca de desagrado, y en ese momento, se escondió en la sombra de Link, causando confusión tanto en él cómo en su esposo.
- ¡Midna! – exclamó Orión.
- Midna, ¿qué haces? Sal de mi sombra, por favor, tu esposo te está hablando. – ordenó Link, extrañado.
- No quiero que me veas…
- ¿Ah?
- ¡No quiero que me veas! ¿No te das cuenta la clase de monstruo que soy? ¡Estoy horrible! ¡Ya no soy la bella mujer de la que te enamoraste! ¡No me mires! ¡No quiero que nuestro hijo me vea de esta manera, puede asustarse!
- Midna… - expresó el príncipe crepuscular, entristecido.
- ¡Deja de decir tonterías, por favor! ¡El físico es lo de menos en estos momentos! ¡Sal de mi sombra en este instante!
- Pero…
- Mi amor, sal, por favor, tu estado actual no me importa en lo absoluto.
Al escuchar aquellas palabras, las dudas de la princesa se fueron disipando, hasta que luego de unos segundos, salió de su sombrío escondite para encontrarse con su esposo, mas lo que ocurrió después la tomó por sorpresa, pues este la tomo del rostro y besó con delicadeza sus labios, estremeciéndola por completo.
- Orión…
- Reconozco que lo primero que me gustó de ti fue tu belleza, pero con el tiempo, tu alma fue lo que me enamoró por completo. Te amo, Midna, de la forma que sea y en el estado que estés, para mí siempre serás la mujer de mi vida y la madre de mi hijo. No olvides eso, por favor. – dijo el príncipe, mostrando lo que su corazón sentía.
La twili soltó algunas lágrimas al escuchar tan maravillosas palabras, pues desde hace tiempo, su estado físico actual la incomodaba, y hubiera deseado que su esposo nunca la haya visto de esa manera, sin embargo, el amor y la comprensión que le demostró en esos momentos, la alivió por completo, y luego de secarse el rostro, se abalanzó hacia él para abrazarlo.
Link observó desde la distancia aquella imagen, sintiéndose feliz de que su amiga se haya reunido con su esposo, causando en él, al mismo tiempo, sentimientos de tristeza, pues al igual que Midna, deseaba reencontrarse con su amada princesa y estrecharla en sus brazos, provocando que esa idea lo preocupe enormemente al saber que se encontraba en las garras del rey del mal.
El hada oscura contemplaba aquella imagen contenta, sin embargo, una duda que tenía interrumpió el mágico momento.
- Princesa, hay algo que no entiendo. Si Zant fue el causante del cuerpo que tienes actualmente, ¿por qué ahora que está muerto no has regresado a la normalidad?
Al escuchar las preguntas del hada, la twili se separó de los brazos de su amado para responderle.
- Es cierto que Zant fue el causante de mi transformación, pero todo eso lo logró por los poderes que Ganondorf le otorgó, por eso, una vez que él sea vencido, yo podré regresar a la normalidad. – contestó con seriedad.
- Es cierto, eso ocurrió en el pasado. – continuó Link.
Midna se acercó hacia donde se encontraba el héroe elegido, al cual miró detenidamente por unos segundos sin decir nada, sin embargo, sin previo aviso, se acercó a su cuello para abrazarlo, sorprendiendo al joven ante aquella inesperada acción.
- Midna…
- Gracias por todo, Link…por ti nuestro mundo ha recobrado la paz. Nunca podré agradecerte lo que has hecho por nosotros, por mi familia. Me has devuelto la vida que había perdido, una vez más, has regresado a ser el héroe del crepúsculo. – expresó, mostrando inmensa gratitud en sus palabras.
El joven no supo que responder en ese momento, simplemente le devolvió el abrazo a su compañera y mostró una ligera sonrisa. Orión y Navi observaron aquel gesto desde la distancia, sintiéndose felices de ver que Link había cumplido con una importante misión, sin embargo, en ese momento la puerta de la habitación sonó.
- Pasa, Yair.
El consejero abrió la puerta al escuchar la orden, para luego encontrarse con la princesa ya restablecida. Al inicio, la twili quiso esconderse, pero su esposo la detuvo, indicándole que Yair colonia su estado actual.
- Me alegra volver a verla, princesa. – saludó con una sonrisa.
- ¿No te asusta mi forma?
- En lo absoluto, para mí siempre será la niña que conocí desde pequeña, incluso el tamaño que tiene ahora me recuerda a la época de su niñez, donde volvía loca la reina, que en paz descanse, por sus travesuras.
Midna se acercó hacia el consejero para abrazarlo, pues desde siempre lo consideró como un padre. Debido a que nunca conoció al suyo por haber muerto tempranamente, Yair era la imagen más cercana que tenia de ello.
- Alteza, ya cumplí con lo que me pidió. Vamos de una vez.
- Muy bien. Link, acompáñanos, por favor.
- ¿Acompañarlos? ¿A dónde vamos? – preguntó extrañado.
- Es tiempo que el pueblo sepa toda la verdad.
- En serio, no es necesario…
- ¡De ninguna manera! Tu labor no va a pasar desapercibida. Debo anunciarle al reino que me encuentro con vida y que tú fuiste el causante de la derrota de Zant.
- Mi amor, yo no voy a ir, no quiero que nuestro reino me vea de esta manera, además todo lo que ha pasado me ha dejado muy decaída. – dijo Midna, quien aún no se recuperaba de la fuerte impresión por la que había pasado.
- Está bien, querida, tu quédate aquí. Solo iremos Link, Yair y yo.
- Yo me quedaré contigo, princesa, no deseo que nadie me vea de esta manera, pues ya intentaron atraparme. – dijo Navi, posándose en la cama.
- Vaya, recién me percato de que cambiaste de forma, y a decir verdad, el negro te asienta bien. – dijo la twili, en tono burlón.
- ¡A mí no me gusta!
- Bueno, ustedes dos quédense aquí, mientras tanto nosotros iremos a ver al pueblo. – dijo Orión.
- Sigo pensando que no es buena idea….
- No seas modesto, Link, vamos de una vez.
Sabiendo que sus excusas no serían tomadas en cuenta, Link salió de la habitación junto con el príncipe y el consejero, sintiéndose incómodo de tener que pasar por esos eventos públicos.
Mientras caminaban por los pasillos, Orión le comentó a Link lo dichoso que se sentía de tener a Midna de regreso, pues ahora, juntos podrían levantar a su pueblo. Esas palabras, entristecieron al príncipe, pues sabía que eso significaba despedirse de su amiga, sin embargo, estaba contento de saber que ella había recuperado a su familia, cosa que aspiraba desde hace tiempo.
Una vez que llegaron al balcón principal, notaron que en las afueras del palacio se encontraba el pueblo entero, nerviosos de ver que habían sido convocados con urgencia, haciéndolos pensar que Zant había planeado algo en su contra, sin embargo, se impactaron al ver quien se había asomado a las alturas, causando que por unos momentos, piensen que se trataba de una broma, pues frente a ellos estaba el fallecido príncipe crepuscular.
- ¡Apreciado pueblo crepuscular! Puedo entender que mi presencia los haya impactado, pues hace unos meses que frente a ustedes yo fui ejecutado por el tirano de las sombras, sin embargo, es necesario que sepan que todo eso fue una trampa para aquel rufián, en donde usé un señuelo para engañarlo y de esa manera no permitir que ustedes tengan un falso soberano por siempre.
El pueblo no dijo absolutamente nada ante esas palabras, pensando que lo que tenían frente a ellos era una trampa del tirano de las sombras, por lo que en ese momento, se pusieron a gritar insultos al creerse burlados, causando que Orión y el consejero se preocupen.
Al ver la reacción de su pueblo, el príncipe crepuscular supo que sus palabras no habían sido creídas, por eso, supo que había llegado el momento de presentar al salvador de su pueblo.
- No los culpo por la reacción que tienen, sin embargo, tengo a mi lado la evidencia de que mis palabras son reales, pues el día de hoy, Zant fue derrotado por la única persona que posee el valor y la fuerza para ello, el que en el pasado realizó la misma acción, salvando de esa manera a nuestra amada tierra. He aquí a Link, el legendario héroe del crepúsculo.
Ante el aviso de Orión, Yair acercó a Link hasta el balcón, causando que el pueblo entero reaccione sorprendido al verlo, pues aquel sayo verde, más la intensa mirada zarca, idéntica a los de la bestia sagrada de las leyendas, disiparon las dudas que tenían, sobre todo cuando algunos miembros, los cuales, precisamente, fueron rescatados por el joven en aquella lejana prisión, empezaron a gritar con desesperación su nombre.
- ¡Es él! ¡Él es la bestia sagrada! ¡Posee su misma mirada y ahora ha regresado a su verdadera forma! – gritó una mujer.
- ¡Es idéntico al joven que sale en la estatua de la plaza central! ¡Es el héroe del crepúsculo! – bramó otro habitante.
Los habitantes, eufóricos, empezaron a gritar el nombre del héroe elegido con desbordada emoción, pues al haberlo visto con sus propios ojos, supieron que las palabras de Orión eran ciertas, es decir, que Zant había sido vencido, y por lo tanto la paz había retornado a su amado pueblo.
Al ver al reino twili proclamándolo, Link solamente sonrió tímidamente mientras saludaba con la mano, pues a pesar de sentirse halagado de saberse apreciado, no le gustaba llamar la atención.
La alegría del pueblo era infinita, pues ahora la época de desesperanza había llegado a su fin gracias al héroe del crepúsculo, quien al igual que en el pasado, había regresado a salvarlos a todos de la oscuridad…
Luego de que el alboroto del pueblo se había calmado, Link estaba listo para irse del mundo crepuscular. Estaba desesperado por regresar a Hyrule para ir a salvar al pueblo, pues se imaginaba las barbaridades a las que Ganondorf los tenía sometidos, sin embargo, la que más le preocupada era su amada, pues solo de saber que estaba en las garras de aquel rufián, lo devastaba por completo, ya que temía no llegar a tiempo y que la visión que le mostró el tirano de las sombras se vuelva realidad.
Una vez que llegaron a la habitación de los príncipes, Link se acercó a Midna para despedirse, sintiéndose apenado de saber que sería la última vez que la vería, sin embargo, las palabras que esta le dedicó, lo sorprendieron.
- Link, tenemos que irnos de una vez. El hada me contó en su ausencia lo que ha ocurrido con Zelda y con tu reino, por eso tenemos que ir a rescatarlos a todos. Ahora que he recuperado la sombra fundida, puedo serte de mucha ayuda. – dijo con seriedad.
- No es necesario que vengas, en serio…
- ¿Estás loco? ¡No pienso dejarte solo en esto! ¡Es hora de devolverte lo que has hecho por mi familia, mi pueblo, y por mí!
Al saber que su amiga lo acompañaría, Link se sintió conmovido, sin embargo, su esposo no estaba contento con la idea.
- ¿¡Te vas!?
- Si, Orión, a pesar que nuestro mundo ya está a salvo, del otro lado están ocurriendo cosas terribles. No quiero dejar a Link solo en esta última batalla, además Zelda es mi amiga, nunca olvidaré lo que hizo por mí en el pasado y ha llegado el momento de brindarle mi apoyo.
- ¿Y nuestro pueblo? Necesito de tu ayuda para levantarlo.
- Mi amor, no podemos ser mal agradecidos. Link salvó nuestro mundo, por eso lo menos que puedo hacer es ayudarlo a salvar el suyo.
- Es cierto, tienes toda la razón, pero permíteme ir contigo, por favor.
- Sabes que no puedes hacer eso, Orión. Debido a la conexión que Zelda y yo tuvimos en el pasado, soy capaz de sobrevivir en el mundo de la luz, pero tú no puedes hacerlo, morirías con solo pisar esas tierras. Tú eres muy valiente y estoy segura que podrás levantar nuestro reino tu solo y con ayuda de Yair. – contestó a su esposo, demostrando la importancia de sus palabras.
La twili se levantó de la cama y levitó hasta donde se encontraba su apenado esposo, luego, lo tomó por el rostro para hablarle.
- Cuando Ganondorf sea vencido, regresaré a casa con mi verdadera forma. Tú quédate aquí a velar por todos, pero sobre todo, trae de regreso a nuestro hijo y a Wolflink, pues deseo que a mi retorno todos ustedes me reciban juntos. Prométemelo, por favor.
Sin tener opción para seguir protestando, el príncipe crepuscular tuvo que aceptar las palabras de su esposa. Inmediatamente, la twili se abrazó a él, demostrándole que percibía la tristeza que sentía.
- Regresaré pronto, mi amor, confía en mí. – dijo, sonriéndole a su amado.
- Está bien, Midna. Tanto Link, Wolflink y yo esperaremos ansiosos tu regreso. – contestó el príncipe, conteniendo el llanto que estaba a punto de demostrar.
Luego de darse un último abrazo, Link, Navi, y la pareja de twilis salieron de la habitación, dirigiéndose a un lugar específico que les permitiría abrir el portal del espejo crepuscular…
El príncipe llegó al jardín central del palacio, lugar que estaba adornado por un majestuoso jardín y una pequeña fuente con una cascada. En el centro del sitio, se encontraba una peculiar estatua, donde se hallaba un joven parecido a Link, y a los pies de este la imagen de un majestuoso lobo, el cual era idéntico a la bestia en la que se había convertido hace unos momentos.
Al ver su imagen en aquella estatua, a su mente vino una situación que no había analizado antes, pues tanto el lobo como el joven, eran iguales a su misterioso maestro de esgrima, dándose cuenta, en este instante, que se trataba de los mismos seres, es decir, que era sí mismo en su pasada vida; sintió mucha nostalgia al recordar aquellos hechos que marcaron su niñez, los cuales fueron los que le motivaron a convertirse en aquel héroe que se cubría por el anonimato de una máscara.
- Link, es hora de irnos. – dijo la princesa.
Con un movimiento de sus manos, Midna abrió el portal del espejo crepuscular en una de las paredes del jardín, sorprendiendo a su esposo al no saber que conocía aquello.
- Ahora que el espejo está restaurado, puedo abrir el portal en cualquier sitio. Vamos, Link…Zelda nos espera.
- Una vez más, gracias por todo, Link, ha sido muy grato conocernos y espero que el destino vuelva a juntarnos. – dijo el príncipe crepuscular.
- No tienes nada que agradecer, Orión, prometo que Midna estará sana y salva y recuperará su verdadera forma. Espero que nos volvamos a ver en algún momento.
- Hasta pronto, príncipe, le deseo toda la suerte en el levantamiento de su nación. – expresó el hada.
Luego de terminar su conversación, Link se despidió de Orión con un abrazo, luego, Midna hizo lo mismo con él, para luego darle un pequeño beso en los labios.
- Hasta luego, mi amor. – dijo, hablando con cariño.
- No tardes mucho en regresar, te estaremos esperando. – contestó el joven, sintiendo como sus ojos se humedecían.
Después de la despedida, Link y sus compañeras entraron al portal del espejo, sin saber que del otro lado, una terrible y mortal amenaza los esperaba pacientemente…
Comentarios finales:
Finalmente, Link venció al tirano de las sombras, pero en el siguiente capítulo se enfrentará a otra amenaza, la cual no creo que sea un misterio de que se trata.
Gracias a mi amiga Dark Cat por su asesoramiento en la parte de la pelea contra Zant, pues a pesar que he mejorado en redactar las escenas de acción, ella me ayudó a darle más profundidad.
Sobre la escena inicial de los robots, ¿cómo se me ocurrió el número de serie de Celit? Pues, he aquí mi respuesta.
La serie de Serbot es LD-301S, la que coincide con mi número y mes de nacimiento, que es 30-01-91. Mi novio nació el 05-06-93, por ese motivo hice que la robot tenga como serie LD-056C. Se me hizo gracioso hacer eso, por eso lo apliqué en los robots, que sea como sea, al final terminarán siendo pareja XD
Muchas gracias a todos por sus comentarios, valoro tanto los firmados como los anónimos, incluso uno de esos me comentó que era de Ecuador, y me sentí feliz de saber que alguien de mi país lee mi historia, pues las personas con las que más hablo por aquí son de variados países, menos del mío, así que espero que más de un ecuatoriano esté leyendo lo que escribo.
Espero que lo leído haya sido de su agrado. ¡Saludos cordiales y hasta la próxima! ^^
