- Estoy seguro de que la honorable dama Li solo tiene que descansar, uso demasiada magia. Aún asi, logramos evitar el colapso masivo de su cuerpo, asi que, según nuestras lecturas actuales, todos sus órganos están funcionando al menos al 95%, por lo que en teoría si se dedica a descansar al completo, tanto su nivel mágico, como su estabilidad física regresaran a sus parámetros normales.

- ¿Está 100% seguro? - preguntó el líder del clan, fijando sus ojos intensamente en el pequeño hombre vestido de blanco.

- En situaciones como esta mi señor, no se puede estar 100% seguro de nada. Muchas veces depende de la fortaleza del paciente, sin embargo, mi señora Sakura parece ser sumamente poderosa asi que…

- Esta bien. Puedes irte. - lo despacho con un movimiento de mano antes de reingresar a la habitación donde su esposa y amigo se encontraban.

No se había separado de su lado desde que se desmayó en sus brazos, fueron horas eternas para él, exactamente 5, donde trabajaron con ella para evitar que todo su cuerpo colapsara, ahora parecía estar estable, únicamente conectada al suero, mientras permanecía recostada en el lecho, con los ojos firmemente cerrados y sus heridas vendadas.

- Parece que todo estará bien. - las palabras de Eriol lo obligaron a separar la vista de la joven un momento, para encontrarse con su mejor amigo, sentado a los pies de la cama, completamente pulcro e impecable pero evidentemente exhausto.

- No te he agradecido apropiadamente por haber venido en nuestro auxilio.

- No es necesario que lo hagas. Somos amigos, ¿no es cierto? Teníamos que venir. - la sonrisa cómplice en su rostro fue contagiosa para el castaño.

- ¿Teníamos? - preguntó tratando de aguantar la risa ante la expresión culpable en el rostro del inglés. - ¿Tomoyo también vino?

- Si. Aunque tuve que encerrarla bajo un sello en el taxi, también tuve que dormir al conductor y poner un hechizo protector sobre el auto para que no lo vieran… - explico con rapidez.

- Parece que hiciste mucho antes de llegar aquí.

- Nada es demasiado cuando se trata de su seguridad. - sentencio sin dudas, ensombreciendo su rostro al recordar aquellos ojos amatista que tanto amaba, brillando con lágrimas de traición mientras golpeaba el cristal del auto.

- Estamos cerca… - murmuro cuando el aura del conflicto lo golpeo.

Sabía que poderosos conjuros se enfrentarían en la batalla, esa era la razón por la que estaba preocupado por Sakura, ella no recordaba nada de eso y apenas y utilizaba su magia desde el accidente, esto era demasiado para ella.

- ¿Crees que Sakura esté bien? - preguntó Yukito, nervioso, tratando de ver algo mas además de los altos edificios alrededor de ellos.

- Claro que sí. Es Sakura, siempre soluciona todo y regresa con una sonrisa. - contestó Tomoyo sin mirarlo siquiera, demasiado ocupada al configurar su cámara de video, seguramente para tomar excelentes tomas.

- Cariño. No creo que este sea el momento para…

- Eriol. Sé que esto puede parecerte innecesario, pero he acompañado a Sakura desde que éramos unas niñas, en todas sus aventuras y batallas, casi siempre he estado presente, grabándola…

- Y eso te ha puesto en peligro innumerables veces. No creas que no lo recuerdo. - la interrumpió rápidamente, recordando aquellas veces en que tuvo que encerrarla en el salón, o cuando tuvo que dormirla con peligro de no despertar, si algo le pasaba, entonces el...

- Lo sé. Pero ambas siempre hemos regresado con bien y ha vencido, pienso en esto como en un amuleto, igual que con los trajes que hacia parar ella, y aunque sé que en este momento sería muy infantil y poco práctico pedirle que vuelva a vestirse de esa manera, al menos quiero que esto permanezca, quiero estar ahí con ustedes.

Eriol la observo por minutos que parecieron horas, maravillándose con cada una de sus facciones, con el brillo decidido en sus ojos, perdiéndose en cada una de sus memorias compartidas. El auto se detuvo y el doctor que los acompañaba no perdió tiempo y salto sin esperar más.

- No. - los ojos de Tomoyo lo miraron incrédulos mientras el enmarcaba su rostro con las manos, adorándola con todo su ser. - Nunca he podido negarte nada, pero esta vez no voy a permitir que te expongas de esta manera, los hombres que atacan a nuestros amigos no se tentaran el corazón porque no tengas magia, si tienen la oportunidad te atacaran y…

- Esa es la razón por la que debo acompañarte, ¿acaso no lo ves? Tú también estarás en constante peligro y si algo llegara a pasarte mientras yo estoy aquí… preferiría mo…

La frase fue interrumpida cuando Eriol la callo efectivamente al posar sus labios en los suyos, besándola con vehemencia y desesperación, impregnando su olor en él, queriendo recordar este momento para siempre.

- Eres tan valiente. Pero no podria vivir si algo te pasara asi que… lo siento mucho. - sin permitirse arrepentirse la empujo delicadamente, pero ella, al estar aún sobrepasada por los sentimientos del beso anterior, no pudo reaccionar a tiempo y cayó de espaldas en el asiento, viendo a Eriol cerrar la puerta.

En cuanto pudo se levantó, hincándose confundida, antes de ver al hombre que fue su conductor caer completamente dormido, lo entendió de inmediato y trato de abrir la puerta con rapidez, pero era demasiado tarde.

- ¡Eriol! ¡Eriol déjame salir! ¡No hagas esto! - grito mientras golpeaba el vidrio con todas sus fuerzas, sin lograr siquiera que vibrara.

- Lo siento mucho. Te amo… - susurro mientras posaba su mano en el cristal, muy cerca de la mano de la mujer que amaba y aunque sabía que era sumamente poderoso, no sabía con que se encontraría después, asi que, debía mantenerla a salvo en caso de que no regresara.

Suspiro, aun escuchando sus gritos y sintiendo el regusto amargo de darle la espalda a sus suplicas, esperando que pudiera comprender la razón por la que la había dejado atrás.

Los sonidos de alguien tratando de entrar a la habitación donde se encontraban los invadieron, volvieron justo a tiempo la mirada para ver como las puertas eran abiertas de par en par, revelando a una chica de cabello negro azulado y ojos amatista que ardían con el fuego de la furia, estos buscaron hasta que se toparon con el chico inglés, sus pasos resonaron con fuerza en la duela cuando se dirigió directamente hasta su objetivo.

- ¡Eriol Hiragizawa! - grito mientras comenzaba a golpearlo en el pecho con fuerza, logrando que el chico retrocediera un par de pasos al reconocer su carácter. - ¿Cómo fuiste capaz de hacerme algo asi?

- Cariño por favor… - trato de sujetar sus brazos mientras temblaba por dentro, asustado por su reacción y carácter, sin embargo, cuando vio las lágrimas derramarse por sus mejillas se congelo, jamás soportaría verla llorar.

- ¡Eres un imbécil! ¡Te exigí que no me dejaras atrás! ¡Prácticamente te lo suplique! - continuo sin piedad, mientras Shaoran veía todo en algo parecido al shock, jamás había visto a su amiga perder el control de esta manera en todos los años que llevaba de conocerla. - ¡¿Por qué lo hiciste?!

- Tranquila… todo salió…

- ¿Qué habría hecho yo si los perdía hoy? A Sakura, Kero, Yue, Shaoran, Mei Ling, pero sobre todo a ti... ¿cómo podria continuar si te perdía? ¿cómo seguir si sabía que no hice nada para impedirlo, incluso si es solo como distracción…? ¿Acaso soy solo un estorbo para ustedes? Yo…

- No digas eso. - el chico de ojos azules se limitó a rodearla con los brazos, atrayéndola hacia sí, atesorándola y refugiándose en ella al mismo tiempo.

Bajo la mirada un segundo, recordando por un momento todas las veces en que Tomoyo había ayudado a Sakura aun a pesar de sus limitaciones, incluso sorprendiéndolo porque sabía que, en esos momentos, ella era la única que podía encontrar la respuesta, era intuitiva e inteligente, capaz y risueña, compartían muchas características y ella tenía muchas cualidades de las que el carecía.

- Eres muy importante para nosotros. Perdóname, pero a veces soy muy sobreprotector, y lo seguiré siendo en el futuro, porque eres lo más importante para mí, aunque trataré de superarlo, lo prometo.

- Esta bien mientras lo entiendas. - susurro limpiando las lágrimas con las manos, atrayendo su atención sobre estas y mostrando las diversas cortadas sangrantes en las mismas.

- ¡¿Qué te paso?! -grito mientras las sujetaba con delicadeza, notando que eran mucho más graves que raspones.

- No es nada. Pasaron cuando rompí los cristales del auto… es una suerte que hoy usara pantalón. - rio suavemente ante los ojos incrédulos de su novio.

- ¿Tu rompiste… el conjuro… que te sellaba…? ¿Como…?

- Supongo que tengo una gran fuerza de voluntad. - dijo como si nada mientras giraba y veía a su amigo, quien estaba congelado a mitad de la habitación, preguntándose desde cuando era invisible.

Por segundos, los ojos amatista se fijaron en él, la joven dueña de los mismos, no emitió ni un sonido, se limitó a separarse de su novio y con paso decidido y expresión seria se acercó a él, por un momento temió que la escena se repitiera y también lo golpeara, sin embargo, no fue así, Tomoyo se limitó a rodearlo con sus brazos, nuevamente derramando lágrimas, esta vez de alivio.

- Gracias a Dios estas bien. Qué bueno que nada sucedió, que Sakura y tu están a salvo… - susurró dulcemente hacia su mejor amigo.

Shaoran reacciono dos segundos después, rodeándola con delicadeza y tratando de ahogar el quejido que amenazaba con salir de sus labios ante la fuerza que su amiga aplicaba contra su herida.

- Estamos bien, y agradezco muchísimo tu preocupación, pero… podrías dejar de apretar con tanta fuerza, creo que mi herida podría reabrirse si continuas asi. - rio cuando la vio alejarse con rapidez y un rostro lleno de pánico. - Esta bien… no es tan grave. - mintió fácilmente, su vida ya no corría peligro, pero aun dolía demasiado y era incómodo. - Todo esto es gracias a Sakura… si ella no hubiera venido… no sé qué habría pasado con todos nosotros… ella es la verdadera heroína aquí.

- Como siempre…

- A todo esto… ¿cómo lograste entrar?

- Me encontré a Mei Ling en la entrada, fue ella la que me dejó entrar… después de recuperarse de la sorpresa claro… - sonrió con verdadera alegría antes de dirigir su mirada a su amiga. - ¿Cómo está?

- Los doctores dicen que está bien, que solo está cansada…

Tomoyo asintió suavemente y se dirigió al lecho para acompañar a su amiga, aun un poco resentida con su novio por haberla encerrado y no del todo lista para perdonarlo completamente.

/00/00/00/

Sus amigos permanecieron en el lugar por una hora, esperando que Sakura despertara, antes de ordenar que se les asignara una habitación para que descansaran y Tomoyo por fin aceptara que sus manos se atendieran.

Él jamás dejó su lado, observándola con intensidad y amor, apreciando el brillo que el sol arrancaba del largo cabello castaño esparcido sobre la almohada, su tranquilo rostro dormido, comenzaba a recuperar color, dándole un suave sonrojo en las mejillas que contrastaba perfectamente con su tez blanca, en resumen, era hermosa, la mujer más bella que había visto en su vida, pero esa no era la razón principal por la que la amaba, era su valor, inocencia y puro corazón, que demostró ese día, luchando con todo su ser para defender a su familia, al clan que ahora liderarían los dos.

Los ojos ámbar se deslizaron con delicadeza por su mano izquierda, notando la alianza de oro blanco que adornaba su dedo anular, gemela de la que el mismo portaba. Sonrió con algo parecido a la alegría teñida con un poco de vergüenza. Esa mañana él se despertó como el solitario líder del Clan y ahora… sin siquiera notarlo, estaba casado con Sakura, no era legal, pero ahora estaban unidos, para siempre.

Era extraño que no lo supo hasta horas después del matrimonio. Cuando Sakura se desmayó en sus brazos, más temprano, ordeno que la atendieran de inmediato, creyó que tendría que prácticamente gritar, para lograr que la llevaran a su habitación, pero cuando se dirigieron directamente al lugar sin preguntar tuvo que detenerse un minuto para entender cómo es que ni siquiera preguntaron y asumieron su orden, no fue hasta que todos comenzaron a llamarla como honorable dama Li, mi señora, mientras la trataban con reverente delicadeza, que se decidió a llamar a su madre y preguntar qué estaba pasando, sin embargo, Ieran Li ingreso a la habitación, tan elegante e imponente como siempre, mientras ella personalmente revisaba sus signos vitales y daba órdenes por doquier. Sin pensarlo analizo la figura de la mujer que amaba, notando por primera vez el anillo en su mano y la pregunta obvia llenó su mente, ¿acaso se había casado?, lo dedujo casi de inmediato al notar la sencilla aleación y la posición que ocupaba en su mano.

Shaoran se sintió un tanto traicionado, aunque fueron solo segundos, antes de mirar su propia mano, descubriendo el gemelo de la joya en la mano de Sakura.

- Madre, ¿qué está pasando? - susurro, aun cuando una parte de él, deseaba con todas sus fuerzas gritar.

- Ahora no XiaoLang, tenemos que ayudar...

- ¿Por qué estamos usando las argollas matrimoniales del clan?

- Es lógico…

- ¡Madre! Necesito que me expliques… - grito, deteniendo por segundos los esfuerzos de los doctores, antes de reiniciarlos una vez más con el doble de esfuerzo, Ieran miró los ojos de su hijo, llenos de confusión antes de que ella lo apartara.

- Cuando fuiste herido tu vida comenzaba a extinguirse, no podíamos hacer nada porque el escudo estaba consumiendo tu magia, no podríamos salvarte, necesitábamos a alguien que compartiera la carga contigo…, entonces Sakura apareció y logro hacer que los enemigos retrocedieran y supimos que su matrimonio sería la única manera de salvarte.

- ¿Me… estas diciendo... qué obligaste a Sakura a casarse conmigo? - apenas logro decir las palabras, sobrepasado por los sentimientos que lo invadieron, creyendo que no solo había casi provocado que Sakura muriera en una guerra mágica que no era su problema, sino que ahora también la había atado a él en contra de su voluntad.

Ieran estuvo a punto de aclarar todo cuando fue llamada para ayudar con conjuros curativos, asi que dio media vuelta, dejando a su único hijo en un estado casi catatónico mientras este se sentaba en un pequeño sillón a un par de metros del lecho.

Incluso a pesar de que su mente estaba llena de miedo y desilusión, además de culpa, Shaoran no podía dejar a Sakura sola, no ahora, incluso mientras todo parecía caerse en un barranco sin fondo, él no se separaría de su lado, no hasta que ella despertara. Una hora después, su madre cubría la figura de la maestra de cartas, con una cálida manta, mientras cepillaba su cabello con cansancio.

- Ya está estable, ahora solo debemos esperar los resultados de los estudios y…

- ¿Por qué la obligo madre? Hubiera preferido morir antes de que ella tuviera que…

- Nadie la obligo. Ella ni siquiera era mi primera opción. Estuve a punto de casarte con alguien más, algo de lo que me arrepentiría completamente más tarde, sin embargo, cuando ella llego, prácticamente me rogo que la dejara casarse contigo, incluso me juro que si mi deseo era que se separaran una vez que mejoraras… ella lo aceptaría, aunque dudo que lo dijera sinceramente.

- Entonces usted…

- Tienes que hablar con ella, pero definitivamente después de todo lo que hizo por nuestro clan, no la dejare ir… - fue lo último que dijo antes de dar media vuelta y salir de su habitación.

Ahora se encontraba aquí, medio sentado al lado de Sakura en la oscuridad, sujetando con fuerza su mano, esperando que despertara para que ella pudiera despejar sus dudas, sus dedos acariciaron su palma, su brazo y su muñeca, deseando que todo se aclarara, después de tanto sufrimiento, lo único que quería era que todo se resultara de forma positiva para ambos por una vez.

- Shaoran… - la suave voz de Sakura lo trajo al presente, confundido por un minuto al notar la seguridad con la que pronuncio su nombre, considerando la iluminación seguramente ella no sabría donde estaba, o si estaba acompañada, mucho menos la identidad de la persona a su lado, sin embargo, pudo comprenderlo cuando su mano fue apretada con suavidad.

- ¿Cómo lo supiste?

- Siempre podre reconocerte…

- ¿Mi aura?

- No. Tu calor, no importa cuán oscuro este, siempre te reconoceré, tu calidez es parte de mí, asi que… - la sintió encogerse de hombros y pudo notar la sonrisa transparentándose en su voz.

- Ying Fa… - susurro tratando de tragarse las lágrimas.

- Adoro cuando me llamas así, sobre todo cuando lo haces con esa suave, tierna y amorosa voz, recuerdo la primera vez que me llamaste de esa manera, fue confuso para mí, más cuando continuaste haciéndolo, aunque nunca me queje porque siempre que lo pronunciabas parecía que recitabas el más hermoso de los poemas, después me explicaste que su significado no era otro que mi nombre en chino, pero el sentimiento con el que lo usabas, era lo que lo hacía extremadamente valioso para mí, aun lo hace…

- Recuerdo perfectamente tu rostro cuando te lo explique… espera… - los ojos ámbar se abrieron de más, tratando de ver su expresión.

- Tadaima, Shaoran… - fue lo que salió de sus labios al notar la reacción de su novio.

- Sakura… Sakura tu… - sintió la cálida y suave mano acariciar su mejilla con adoración y amor, reconfortándolo y atesorándolo. - Okairi, mi amada Sakura.

- ¿Me extrañaste?

- No tienes idea de cuánto. - susurro recargándose en su palma, mientras la castaña sentía las cálidas lágrimas en sus dedos.

- Siento tardar tanto…

- No importa ahora que estas aquí. - con delicadeza y aun sin poder sobreponerse a sus sentimientos, se inclinó hacia ella, buscando sus labios y encontrándolos cuando ella comprendió que es lo que necesitaba en ese momento.

Sakura levanto la cabeza, en un intento de lograr que Shaoran no estuviera tan incómodo, pero este, como siempre, solo pensaba en ella y en su comodidad, la recostó, dominándola con su peso y besándola con cuidado, aunque en ese preciso momento eso no era lo que ella deseaba, en ese instante, lo necesitaba, sus besos, sus caricias, las palabras de amor que siempre le susurraba al oído en estos momentos donde se perdían en el otro, quería demostrarle y saber, que a pesar del tiempo transcurrido, eran uno.

Shaoran lo comprendió casi de inmediato, cuando los delgados brazos se enredaron en su cuello y sus dedos se aferraron al cabello en su nuca mientras la castaña profundizaba el beso, no supo porque en ese preciso instante por su mente no paso la probabilidad de negarse, aunque anteriormente estuvieron en situaciones parecidas, siempre temió que ella no estuviera lista, lo cual, esta vez, no era el caso, aun asi, había muchas situaciones por arreglar, una de ellas era la premura de su matrimonio y las heridas sufridas en batalla.

- Sakura… ¿estás bien para esto? ¿estás segura de que esto es lo que quieres? Porque la situación no es la ideal, pero… - comenzó mientras se sostenía en sus antebrazos, tratando de poner distancia, sin lograrlo del todo, gracias al fiero agarre de la joven, quien parecía muy poco dispuesta a dejarlo partir.

- Basta, no pienses más, siempre sobre analizas la situación - dijo con cariño mientras acariciaba su flequillo con amor, un gesto que el chino había extrañado con todo su corazón. - por una vez, déjate llevar, olvida todo y a todos, ya tendremos tiempo para lo que sea que nos espera detrás de estas puertas después. Por ahora, solo quiero estar contigo, con mi esposo, recuperar el tiempo perdido, piérdete conmigo, en mí.

A pesar de la oscuridad, Shaoran juraría que vio el brillo lleno de amor y deseo en los ojos verdes, no tuvo que preguntar o dudar más, la amaba y ella siempre sabía que decir para convencerlo y reconfortarlo. El castaño se inclinó una vez más, besándola con adoración y vehemencia mientras la maestra de cartas deslizaba sus manos dentro de la fina camisa de lino que usaba esa noche, con maestría deshizo rápidamente los botones, antes de pasar a sus anchos hombros, luchando para deshacerse de la prenda, ambos rieron cuando notaron que sería imposible sin separarse y el joven líder del Clan se enderezo para ayudarla, sin embargo, se detuvo cuando los dedos de su amada se deslizaron por su marcado abdomen antes de detenerse en el filo de la venda que aun usaba.

- ¿Te duele mucho? - susurro suavemente, refiriéndose a su herida.

- No es nada. Los conjuros curativos ya han hecho efecto…

- Estuviste a punto de morir. Te atravesaron con una espada… - su mano continuo su ascenso, delineando suavemente, casi sin tocarlo del todo, el lugar donde su herida se encontraba. Estaba a punto de decir algo, lo que fuera para regresar al momento, pero los sollozos acallados lo detuvieron. - Lo siento, lo siento tanto, si yo hubiera estado aquí, contigo, como se supone debí estar siempre nada de esto estaría pasando…. Lo siento mucho Shaoran.

- No tienes que preocuparte. Ahora estás conmigo, estamos juntos y te amo… nos amamos y nada nos separara, te lo puedo jurar.

Con cuidado deposito besos en sus mejillas, borrando las lágrimas que caían, explorando su mandíbula y cuello, tratando de eliminar sus culpas y miedos, quería borrar todos ellos con sus labios, demostrarle lo mucho que la amaba, cuanto la atesoraba y necesitaba, poco a poco Sakura se aferró a él, comprendiendo lo que le dijo anteriormente, dejaría sus preocupaciones detrás de sí, porque al final, ahora estaba aquí, con el hombre que amaba, estaban vivos y juntos y nada más importaba ahora.

Las varoniles manos encontraron su camino a los delicados tirantes del camisón de seda que le habían puesto y después de segundos de duda los deslizo lentamente, mientras sus labios seguían el camino de estos, arrancando suspiros de su compañera, quien aún se aferra a él como si la vida se le fuera en ello. El cuarto estaba sumido en una profunda oscuridad e incluso de esa manera Shaoran no necesito de ningún tipo de luz para deshacerse completamente de la prenda, ni tampoco para recorrer cada curva y recoveco de su cuerpo, lo conocía a la perfección, esa imagen estaba grabada con fuego en memoria, incluso si moría, él estaba seguro de que jamás lo olvidaría, los suspiros que sus manos arrancaban de los labios femeninos ante su constante y experta exploración lo volvieron loco, las pocas prendas de ropa que quedaban desaparecieron en segundos, solo tomándose el tiempo suficiente para erguirse sobre ella y gracias a la poca iluminación que repentinamente la luna proyecto sobre la habitación, pudo ver su rostro, su sonrisa llena de amor y aquellos ojos que le daban vida.

- Ying Fa…

- Wǒ ài nǐ wǒ de zhàngfū…. - La calidez que lo invadió no puede ser descrita con palabras, ni siquiera "amor" podria abarcar la inmensidad de los sentimientos que lo invadían en ese momento, cada vez que la veía, hablaba con ella, cada vez que la tocaba.

- Wǒ yě ài nǐ, wǒ de qīzi. - fueron las últimas palabras que se escucharon en ese momento antes de que se volvieran uno y se perdieran en el otro.

/00/00/00/

Sakura abrió los ojos mucho antes de que el sol se izara por completo en el horizonte, envuelta en el calor familiar de los brazos del hombre que amaba y en un acto tan común para ella como el hecho mismo de respirar se acurruco contra su pecho, maravillándose con la textura de su piel desnuda contra su mejilla, o la fuerza de los brazos que la unían a él con una mezcla entre delicadeza y amor, escuchando el latir de su corazón casi como si fuera una canción de cuna, tranquilo y tan en sintonía con el propio, lo que le hizo pensar que era solo en momentos como este, en el que ambos despertaban juntos o sencillamente yacían recostados en algún lugar, en los que ella podía escuchar el corazón de Shaoran latir tranquilamente, normalmente, siempre que estaban juntos su pulso era errático y un tanto acelerado, sobre todo cuando ella tenía ciertas reacciones o ante algunas expresiones, cuando ella le preguntó al respecto, el castaño se limitó a contestar que sencillamente era su respuesta a su cercanía, y por supuesto, al ser tan distraída como siempre había sido, no noto que su mismo corazón reaccionaba de esa manera ante la sonrisa de su novio a menos que fuera extremadamente notorio, incluso si se detenía a pensarlo detalladamente, ni siquiera estaba completamente segura de cuándo es que había empezado a amarlo, o siquiera gustarle, para cuando ella se dio cuenta de sus sentimientos, estos ya eran arrolladores, cuando por fin acepto su amor por el chino, se dio cuenta que ya no podria vivir sin él, fue como una ola que la invadió y lleno por completo su existencia, aún asi ella estaba consciente de que un amor como ese no podía aparecer de la nada de un día para otro, tendría que haber un precedente, incluso Shaoran le había dicho que antes de darse cuenta que la amaba tuvo que aceptar primero que le gustaba y mucho antes de eso hubo momentos en que la consideraba sumamente bonita, en su mente de niño de 11 años al menos, en ese entonces ella solo lo consideraba su amigo, o al menos eso era lo que creía, seguramente hubo señales claras que aparecieron, mostrando sus sentimientos y que ella ignoro.

¿Cuándo había comenzado todo para ella? ¿Probablemente cuando él la consoló ante la pérdida de su amor infantil por Yukito? Aún recordaba la sabiduría con la que le hablo, aquella madurez que la consoló a través de su miseria y que le permitió restaurar su destrozado corazón, seguramente ese pegamento que le permitió sanar fue el mismo que se convirtió en amor, tal vez fue en ese momento en que ella comenzó a enamorarse de él, porque estaba consciente de que, sin su apoyo, ella no habría podido salir adelante.

Tal vez fue antes, cuando le rogo que lo abandonara para que no pudiera lastimarla, cuando Eriol lo controlo y ella se negó, ¿fue en ese momento en que su disposición a abandonarse a sí mismo por alguien más la conquisto? No, incluso desde tiempo atrás él ya era una persona indispensable en su vida, alguien de vital importancia en esta, si pensaba incluso ahora, que se permitía analizarlo, era el a la primera persona que buscaba cuando quería celebrar sus logros relacionados con magia, cuando se convirtió en la dueña de las cartas Clow fue a él a quien alcanzo primero y la sonrisa que le brindo en ese momento le pareció hermosa, nunca presencio un gesto tan maravilloso como aquel proveniente de ninguna otra persona, y él le era necesario para sentirse segura y en paz, cuando desapareció gracias a la carta borrar, se sintió desesperada, incompleta… desde ese momento él ya estaba en su corazón.

Suspiro, tratando de ahogar su risa, él siempre se jactaba de haberse dado cuenta de sus sentimientos antes que ella, de que él se había enamorado primero, pero tal vez no había sido asi, tal vez ella lo había amado desde el mismo momento en que sus ojos se cruzaron aquel día en la primaria, o tal vez él también la había amado desde que sintió su presencia y por eso se sentía irremediablemente atraído hacia ella y con el inmenso deseo de protegerla… tal vez nunca lo sabrían, pero no era importante porque ahora estaban juntos, desde siempre estuvieron destinados a encontrarse y llegar a este punto, y ahora estaban aquí, en el mismo lecho, compartiendo sus sentimientos y este era el mismo lugar donde Sakura quería pasar toda su vida, donde estaría para siempre, porque sin planearlo demasiado ahora ellos eran marido y mujer, atados por el inquebrantable lazo de su amor.

Riendo como una niña, levanto la mano, acariciando su nariz, primero con delicadeza y al notar que estaba profundamente dormido, comenzó a recorrer sus facciones con mayor firmeza, logrando que el frunciera el ceño, tratando de mantenerse en el país de los sueños, sin lograrlo.

El castaño se quejó medio inconsciente, seguramente era demasiado temprano, su reloj biológico siempre había sido aterradoramente exacto y lo despertaba a la hora apropiada para comenzar con su día, por lo tanto, esta molestia no era exactamente bienvenida, al menos no hasta que recordó el día anterior y la noche pasada, y por supuesto quien estaba seguramente acompañándolo.

- Buenos días dormilón. - lo saludo una cariñosa voz, logrando traerlo de golpe a la consciencia. El chico sonrió lleno de felicidad mientras se acurrucaba más contra su cuerpo, escondiendo su rostro en su cabello mientras respiraba profundamente el perfume de flores que tanto amaba.

- Así que realmente estas aquí… - susurro en su oído mientras comenzaba a besar su mandíbula y cuello, enviando deliciosos escalofríos por la columna de Sakura, quien aún distraída, lo rodeo con sus brazos para pegarlo más a ella, las acciones de su novio… la palabra freno de golpe sus pensamientos, porque ahora ya no podía llamarlo de esta manera, ahora él era su esposo, eso la hizo reír, verdaderas carcajadas de alegría que tuvieron la virtud de confundir al castaño y detenerlo. - ¿qué es tan gracioso? Sakura, debo decir que estas hiriendo mi ego.

- Es solo que… estoy pensando que… estamos casados, Shaoran, ahora eres mi esposo. - susurro cuando la risa remitió, aferrándose a sus hombros, pegándose a él mientras lágrimas de felicidad caían sin parar por sus mejillas, mientras el atónito chico por fin, después de un día, comprendía en su totalidad lo que eso significaba. - Estamos casados.

- Estaremos juntos para siempre. Ahora ya no hay nadie que pueda separarnos...

Al inclinarse para besarla una vez más, con toda la intención de no pensar en nada más que la mujer entre sus brazos y poco dispuesto a abandonar la cama esa mañana, un pensamiento inoportuno invadió su mente y aunque estaba dispuesto a posponerlo hasta más tarde, la aparición de una mirada castaña asesina en su memoria hizo que se separara de su compañera tan rápidamente como si un rayo lo hubiera atravesado.

- Sakura… ¿cómo te enteraste de todo lo que pasaba aquí? - comenzó nervioso, inseguro de como traer el tema sin afectarla demasiado.

- Mei Ling me lo dijo… aun tenia contacto con ella y cuando ella me llamó ayer, no dude y vine hasta aquí… - se encogió de hombros, con una sonrisa inocente en su rostro.

- ¿Qué le dijiste a tu padre y a tu hermano? - su voz tembló un poco cuando los ojos esmeraldas se abrieron de más, llenas de sorpresa.

- Oh Dios mío…. - susurro mientras cubría su rostro con sus manos, tratando de ocultarse completamente.

Se sintió culpable y una pésima hija y hermana, porque había olvidado por completo que no dijo nada cuando abandono su hogar el día anterior, incluso, llena de pesar se dio cuenta que no pensó en ellos en ningún momento desde que llegara a China, no les dijo a donde iba y seguramente estaban locos de preocupación por ella al saber que no regreso la noche anterior y sobre todo porque había dejado su teléfono en su habitación, asi que no tenían manera de contactarla, tal vez incluso la policía ya estuviera involucrada.

- Mi papá… Dios mío, debe estar muy preocupado, mi hermano debe estar buscándome por todos lados y…

- No te preocupes. Hare que alguien los llame inmediatamente…, creo que una video conferencia sería lo mejor, tenemos tantas cosas que explicarles…

Ante esas palabras, Sakura palideció mortalmente, a tal punto que sintió que el aire desaparecía, al igual que el lugar en el que estaba, porque comprendió que la enorme felicidad que la invadía oculto la realidad de sus acciones; se había casado, y su padre no estuvo allí, su familia no fue testigo de su unión con el hombre que amaba, ¿qué clase de hija le hace eso a su padre?, sabía que el comprendería la situación si le explicaba, pero aun asi… no le permitió participar en ese evento de suma importancia que tanta ilusión les causaba a ambos. Apretó los labios en un intento de callar los sollozos que amenazaban con salir, parecía que no podía hacer nada bien.

- Lo siento tanto, es mi culpa que hayas tenido que hacer esto. Pero tomare la responsabilidad por todo… no te preocupes Sakura, lo solucionaremos. - incluso cuando trato de consolarla los sonidos provenientes de su llanto no se detuvieron. - No llores por favor… Acaso, ¿te arrepientes de esto?

Los delgados brazos de la chica se enredaron en su cintura, mientras ella, cubierta con la sabana, se limitaba a abrazarlo en una posición hincada, imitando la de él, compartiendo el calor que él le transmitía, mientras negaba con vehemencia.

- Por supuesto que no me arrepiento, es solo que… mi familia, siempre hemos sido muy unidos, tú lo sabes, y el hecho de que yo me haya casado sin ellos…, le destrozara el corazón a mi padre y mi hermano…

- Sé que tal vez este no es el mejor momento o la mejor manera de iniciar nuestro matrimonio, pero no creo poder dejarte ir… aunque, Ying Fa, cariño, no todo está perdido, aún tenemos la boda civil, legalmente aun no estamos casados y haremos todo lo que quieras, solo tienes que pedirlo e iré a donde sea para complacerte. - le contesto suavemente mientras enmarcaba su rostro y una bonita y suave sonrisa aparecía en el rostro de su amada.

- ¿Qué hice para merecerte? - susurro tratando de calmarse, eso no eliminaba sus acciones, pero no iba a arrepentirse y al final, algo era mejor que nada.

- No lo sé. Tal vez salvar un país…

- Por cierto, no creas que eso hará que mi hermano no te mate...

El pánico en la expresión del castaño la hizo reírse y las varoniles facciones se suavizaron casi de inmediato, aliviado de que la mujer que amaba se sintiera mucho mejor, porque no quería que nadie ensombreciera esos momentos, por muy egoísta que eso sonara.

- Bueno, esperemos que no desee dejar viuda a su hermana, después de tan poco tiempo de casada.

- Tal vez tenga que ayudar un poco…

La antigua card captor se inclinó lentamente, uniendo sus labios una vez más, disfrutando del contacto, tratando de hacerlo tan duradero como le fuera posible, demostrando adoración con cada roce. Shaoran estuvo a punto de decir más, expresar la inmensa felicidad que lo ahogaba, pero un golpe en la puerta lo detuvo, reventando la burbuja que compartió con Sakura desde la noche anterior, recordándoles que un mundo fuera de las puertas de roble los esperaba y provocando que ambos se separaran de golpe, sonrojados hasta la raíz del cabello.

- Joven XiaoLang… ¿está despierto? - la voz de su anciano mayordomo se abrió paso lentamente.

- ¿Qué sucede Wei? - trato de aclarar su voz, sonando un tanto imponente.

- Lamento tanto molestarlo, pero, ya han enviado a los encargados del consejo para escoltar a los sobrevivientes del clan Lao a los calabozos de la sede central para esperar por su juicio.

Shaoran suspiro molesto y lanzando una mirada triste y llena de anhelo hacia su esposa, se limitó a levantarse de la cama y vestirse con la ropa del día anterior, dirigirse a la entrada y lanzarle una mirada significativa a Sakura para que se cubriera antes de abrir la puerta, solo permitiendo una pequeña rendija mientras el cubría el interior de la habitación con su cuerpo.

- ¿Los heridos fueron atendidos?

- Asi es… todos los heridos del clan han sido atendidos y están recibiendo el mejor tratamiento posible. - contesto humildemente su mayordomo, su primer hombre de confianza.

- Los trasladaran al mejor hospital de China de ser necesario, ¿ya se han dado esas órdenes?

- Asi es… aunque gracias a la señorita Sakura eso no es necesario, ella evito una tragedia mayor.

El joven líder del clan sonrió con cariño hacia su amigo y consejero, si alguien más se refiriera a él como joven o a Sakura como señorita, en lugar de la etiqueta adecuada para sus líderes, probablemente habría sufrido un castigo ejemplar, sin embargo, solo el hombre de pie frente a él, podía llamarlos de esa manera, lo había hecho desde siempre, desde que eran unos niños, aquel mayordomo prácticamente lo crio y era como un padre para él, fue testigo de la historia de amor que compartió con Sakura y siempre fue dulce con ella, asi que tenía todo el derecho de tratarlos como niños, porque al final, eso eran y seguirían siéndolo bajo sus ojos.

- Los prisioneros han recibido los primeros auxilios y están listos para ser entregados a la policía del consejo, el mensajero quiere hablar con usted tan pronto como sea posible y antes de abandonar el complejo, dice que es importante… sin embargo, Lao Rouxi ha solicitado una audiencia con usted antes de partir, se le ha dicho que no puede exigir nada… pero insiste…

- Iré. Sera mi última cortesía hacia ellos… - el mayordomo se limitó a reverenciarlo antes de partir, dispuesto a cumplir sus órdenes.

- ¿Sabías que ella quería casarse contigo? - el rostro serio de Sakura lo recibió en cuanto cerró la puerta, recargada parcialmente en la cabecera y vestida con el mismo camisón de la noche anterior parecía una diosa dispuesta a escuchar y decidir de acuerdo a lo que le dijera.

- ¿Lo entendiste? - balbuceo tratando de cambiar el tema.

- Por supuesto que lo hice… ¿iras? - preguntó con nervios, las orbes esmeraldas deteniéndose parcialmente en su pecho, donde aún podía notarse la venda.

- ¿Estás celosa? - preguntó medio en serio, suprimiendo una sonrisa al recordar su pregunta anterior. - Porque si tanto te molesta, puedo retractarme y...

- Por supuesto que no estoy celosa, confió plenamente en ti, es solo que… estoy preocupada ellos deseaban ese matrimonio tanto, fueron capaces de todo esto e incluso llegaron al punto de atentar contra tu vida, ahora que la boda queda descartada me asusta que puedan querer eliminarte… - susurro mientras alcanzaba su mano y se aferraba a ella cuando él se sentó a su lado.

- Estaré bien, el sótano esta adecuado para esta clase de cosas, tiene poderosos conjuros en las celdas que evitan el uso de magia…. Además, tengo guardias personales que me acompañaran. - se apresuró a agregar cuando Sakura lo miro significativamente, al darle a entender que el tampoco podria usar magia para defenderse en ese lugar.

- Te acompañare… - dijo con decisión mientras trataba de levantarse e inmediatamente ser detenida por su esposo.

- No. Estas demasiado débil por todo lo que hiciste ayer, tu equilibrio físico y mágico debe restaurarse completamente antes de que puedas siquiera levantarte de esta cama… si te someto a esta presión… No, te quedaras aquí y descansaras.

- Me necesitas…

- Así es, pero primero tienes que estar bien…, solo iré a supervisar la situación, aunque si tu asi lo deseas… puedo decir que no.

- No, es tu deber, pero debes prometerme que mantendrás una distancia segura y prudente y que ante cualquier situación peligrosa tú y los demás saldrán de allí, ¿está bien?

- Lo prometo. Pero primero… tenemos que hablar con tu padre y hermano, desearía que pudiéramos ir a hablar con ellos personalmente, o traerlos aquí ahora mismo, pero…. Dada la situación que tenemos aquí, eso es imposible… Justo después de esto tengo que encontrarme con el mensajero del consejo y estoy seguro de que no solo querrá hablar del ataque…

- Lo comprendo perfectamente. - contesto serena, llenando de orgullo al castaño ante su imagen tranquila. - ¿Estás seguro de que no quieres que te acompañe? ¿Al menos a esa reunión?

- No. Si queremos salir bien de esta tienes que descansar tanto como puedas… aunque, te prometo que si realmente necesito ayuda, enviare por ti, ¿está bien? - preguntó acariciando su cabello con delicadeza antes de ser recompensado con su brillante sonrisa. - Seguramente Tomoyo está ansiosa por verte.

- ¿Tomoyo está aquí? - casi grito ante la noticia, completamente sorprendida y preocupada.

- Junto con Eriol. Asi que no tienes que preocuparte, sabes que él no permitiría que nada le sucediera.

Sakura asintió, antes de recordar los últimos momentos vividos antes de perder la consciencia, Eriol ayudándola a regresar a Kero a la vida y ella misma sosteniéndolo entre sus brazos para protegerlo.

- ¡Kero! ¡¿Dónde está?! ¡¿Esta bien?! - exigió adelantándose y poniéndose de pie con un salto, sin embargo, sus piernas no pudieron sostenerla más y cedieron bajo ella, pero nunca toco el suelo, gracias a los rápidos reflejos del chino, quien la sostuvo firmemente.

- Te dije que aún no estabas completamente recuperada. - suspiro antes de regresarla a la cama y arroparla una vez más, incluso cuando ella se aferraba a él, sus ojos llenos de ansiedad. - Kerberos está bien, aún no ha despertado, pero Yue se ha encargado de monitorearlo y dice que todo parece estar en orden.

- ¿Puedo verlo?

- Preferiría que no te levantes… - sin embargo, se detuvo, porque sabía que no podria mantenerlos alejados, asi que sencillamente se rindió. - Enviare a alguien con Tomoyo cuando venga aquí y las acompañe, ¿está bien?

- Gracias. - murmuro antes de soltar la mano que aferraba y verlo salir por la puerta principal, en busca de la computadora que los comunicaría con su familia, mientras él le dedicaba una sonrisa que la dejo encantada.

/00/00/00/

A Shaoran nunca le había gustado el sótano, por supuesto había estado en el lugar antes, tenía que conocerlo, pero siempre le causaba escalofríos la visión de las celdas y la sensación de vulnerabilidad que le dejaba la incapacidad de acceder a su magia. Esta vez no era la excepción y trato de disipar la incomodidad o ignorarla, sin lograrlo del todo al sumar a su lista de "motivos para odiar estar aquí" los quejidos y suplicas de los ocupantes de las celdas, antes vacías. Era la primera vez en muchos años que este lugar albergaba a personas, y seguramente había pasado mucho más tiempo desde la última vez que tantas se congregaron allí.

Shaoran siguió caminando, sin prestar atención a las suplicas por piedad, o a las maldiciones que le lanzaban una vez que lo reconocían, eso no importaba en este momento, su único objetivo era alcanzar la última puerta hecha de barrotes al final del pasillo, asi podria dar por terminado este episodio.

- Asi que realmente viniste. - una voz femenina teñida de algo parecido al aburrimiento lo saludo en cuanto alcanzo los barrotes. Una mujer de cabello negro lo veía sin expresión, sentada en la cama de metal pegada a la pared mientras sacudía los pies en el aire, como si realmente no le importara estar presa.

- Dije que lo haría, ¿no Rouxi? - el líder del clan Li no se sorprendió ante su comportamiento, era algo completamente común en ella, estaba acostumbrado aún a pesar de solo convivir un par de veces recientemente.

- Y siempre has sido fiel a tu palabra… lo recuerdo muy bien XiaoLang. - murmuro viendo al techo, como si se perdiera en sus recuerdos. - Has sido asi desde que eras niño, tan preocupado por tu deber y responsabilidad, tu honor y tu clan… - sonrió de manera sínica, burlándose incluso con el tono de voz.

- Asi es. Recuerdo que tu solías ser asi también… - sus frases, dichas con voz seria, tuvieron la virtud de borrar la expresión serena de la chica para ser suplantados por un ceño profundo. - ¿Qué es lo que te hizo cambiar tanto?

La joven suspiro, recordando, hubo un momento en el que ella trabajo mucho más que nadie en su hogar, todo con el propósito de servir a su clan, deseaba liderarlo con justicia, pero con el tiempo comprendió que eso no era más que sueños infantiles, porque al final la realidad era que su clan se extinguía y a veces se necesitan trucos y pequeñas trampas para sobrevivir, además, con el tiempo todos comprendieron que ella era sumamente poderosa, y todos la hicieron creer que nadie era mejor que ella, su padre, orgulloso la presumía ante el resto de los clanes y el consejo y fueron ellos quienes le metieron la idea en la cabeza de que al final, la única manera de ayudar a su moribundo clan era convertirse en la señora de los Li, le dijeron que ese era su legítimo lugar, que había nacido para eso y ella estúpidamente lo creyó, esa fue la razón por la que cuando el castaño apareció comprometido un año y medio atrás, sintió odio puro y llano, no porque lo amara, sino porque alguien más se había robado su lugar, su legítimo lugar y eso casi la volvió loca. Suspiro con pesadez al sentir la responsabilidad caer sobre ella, casi ahogándola.

- Mi deseo de sobrevivir. Eso fue lo que me cambio. - le contesto bajando la mirada por un momento, su expresión cambiando rápidamente.

- Todos tenemos derecho a dudar frente a las situaciones que se nos presentan, es nuestra manera de reaccionar ante ellas lo que nos define. - contesto con seguridad, antes de que ella levantara la cabeza para fulminarlo una vez más, sus ojos llenándose de sospecha.

- Como tú. Fuiste muy inteligente XiaoLang. Pudiste ver el potencial en tu esposa, la inmensa magia que habita en ella, antes de que alguien más te la robara… - sin detenerse salto sobre sus pies, caminando con elegancia hasta enfrentarlo cara a cara, solo separados por los tubos metálicos entre sus cuerpos, teniendo que estirar el cuello para poder ver los orbes ámbar, y aun asi, él no se retiró. - Tu lo sabias, seguramente la buscaste durante mucho tiempo, y por eso la trajiste antes… si nosotros la tuviéramos…

- Te equivocas. No todos vemos el poder primero que a las personas. - interrumpió tratando de mantenerse centrado, por un momento quiso sacudirla, pero no creyó que fuera el momento adecuado.

- Entonces no entiendo la razón por la que te casaste con ese diamante en bruto, si es que no lo sabias…

- La razón es muy sencilla. La amo, eso es todo. - la enfrento, sin embargo, las carcajadas que llenaron el recinto lo interrumpieron.

- ¿Amor? ¿De verdad esperas que crea eso? Eso no existe… mucho menos en este ambiente, donde tenemos que preservar nuestros dones antes que nada… donde el poder siempre será lo más importante… - Repentinamente los ojos dorados se llenaron de lágrimas de arrepentimiento que la heredera de los Lao no pudo controlar por más tiempo. - Míranos a nosotros, solíamos ser parte de los tres grandes clanes, pero el tiempo nos sentenció a perdernos por falta de un heredero varón poderoso…, solo deseábamos continuar vivos, y ahora… seguramente aceleramos nuestra extinción.

- ¿Por qué Rouxi? ¿Por qué yo? Estoy seguro de que los Zheng abrían aceptado un matrimonio, ¿por qué aferrarse tanto a nosotros?

- Porque nosotros siempre queremos lo mejor y siendo sinceros, tu eres lo mejor… - sonrió sugestivamente, haciendo sentir incomodo a Shaoran.

- Rouxi…

- No te ofendas, eres muy guapo, pero no me siento especialmente atraída hacia ti, pero te imaginas… solo las posibilidades, un hijo tuyo y mío… podria ser tan poderoso como nadie en el mundo. - prácticamente ronroneo con atrevimiento mientras trataba de alcanzar la mano del castaño, quien suspiro con cansancio y soltó los barrotes para dar un paso atrás, alejándose efectivamente y sumamente cansado de la plática.

- ¿Esta es la razón por la que querías hablar conmigo? Si es asi, es mejor que me vaya…

- No, espera… - lo detuvo antes de que él se alejara demasiado, abandonando completamente la pose que había adoptado, dejando tras de sí la imagen de una chica de 18 años, avergonzada y asustada, se había despojado de la careta que usaba para mantenerse en pie, sin embargo, le era necesario para decir lo que quería. - Yo solo quería decir… gracias.

- ¿Gracias? - preguntó el líder del clan Li confundido, sin acercarse a ella.

- Si… me entere de lo que hiciste, permitiste que curaran a mi gente y perdonaste sus vidas, incluso, escuche de los guardias que has solicitado que no se aplique la pena mayor a las personas que muestren arrepentimiento sincero… - murmuro tan bajo como pudo, sin embargo, el chico pudo escucharlo.

- Rouxi, yo sé que muchas veces utilizas esa actuación de aburrimiento para protegerte y que muchas otras son sencillamente reales… ha pasado tantas veces que ya no puedo diferenciar entre la realidad y tu mentira, y sin embargo…, yo solo hice eso porque la gente que participo, muchos de ellos, solo seguían ordenes, asi que no tienes nada que agradecerme.

- Más que eso, le perdonaste la vida a mi padre, el hombre que organizo todo esto, que quiso matar a tu esposa, pudiste matarlo en el acto… nadie te habría culpado, pero…

- Eso fue por Sakura. Fue ella quien lo hizo… yo solo no la contradije… - la interrumpió con expresión serena, seria. Fue entonces cuando la chica lo comprendió, se encontraba ante el líder de un clan y no frente al niño que conociera cuando tenía 4 años que se sonrojaba ante cualquier acercamiento femenino. - Los guardias del consejo están aquí, los llevaran a la central, espero que no tengamos que vernos nunca más…

Se despidió con estas palabras y ella sabía que era muy probable que no volviera a verlo si podía evitarlo, porque al final, ambos perdieron tanto en esta batalla, si fuera ella, tampoco querría volver a verlo.

Sakura quería levantarse de la silla de ruedas en la que había sido confinada desde esa misma mañana, desesperada por llegar hasta el lugar donde sentía la cálida presencia de sus guardianes, aunque tenía que admitir que era probable que sus piernas no la sostuvieran, asi que se limitó a esperar que la chica que empujaba el artefacto dejara de detenerse cada 5 minutos para permitir que las personas con las que se encontraban la saludaran con profundo respeto y devoción. Suspiro con pesadez, tratando de ocultar por completo su desesperación y así no ofender a nadie, sin embargo, tenía que admitir que su paciencia se agotó mucho tiempo atrás, cuando tuvo que enfrentarse a su familia, quienes preocupados y molestos, la miraban sin tregua desde el otro lado de la computadora, incluso su padre, quien siempre tenía tatuada una sonrisa en su rostro, fruncía el ceño ahora, molesto no solo por el hecho de que se hubiera marchado sin previo aviso de su casa, sino también por la noticia de su rápido matrimonio bajo las leyes chinas, por supuesto no le explicaron todo, aunque lo comprendió al ser un arqueólogo dedicado, eso no disminuyo su molestia, Shaoran y ella se deshicieron en disculpas, ella incluso lloro mientras su actual esposo se limitaba a sostener su mano con fuerza sin despegar sus ojos de ella, no fue hasta que le explicaron que era la única manera de salvarlo y que por supuesto, respetarían sus deseos y que tenían la intención de contraer matrimonio por todas las leyes tan pronto como fuera posible, que Fujitaka pareció calmarse un poco, sin embargo, su hermano no siguió esa misma línea de pensamiento, al contrario, su furia incrementaba más y más con el paso del tiempo, mientras se mantenía en silencio y dejaba a su progenitor hablar, para al final estallar con gritos y maldiciones, además de amenazas de muerte hacia el castaño incluidas, juro que iría por ella en el siguiente vuelo y que la arrastraría de vuelta de ser necesario, la antigua maestra de cartas supo que su esposo quería responder, pero su orgullo se lo impedía, porque ambos estaban conscientes de que todo esto era parte de su responsabilidad.

Tal vez no habrían podido controlarlo y Touya estaría en un avión camino a Hong Kong, de no haber sido por la repentina y oportuna llamada de Yukito, quien en 15 minutos hizo que su hermano, aun furioso sentenciara que irían allí en dos semanas y que más les valía tener los preparativos de la boda oficial listos, y que por supuesto, cuando arribaran al lugar, era mejor que ellos tuvieran habitaciones separadas, sino quería quedarse viuda.

La castaña tenía que admitir que tener que soportar los gritos de su querido hermano le dio dolor de cabeza y que lo único que quería en este momento era monitorear ella misma el estado de su amado Kero, sin embargo, no podía hacer nada, la tensión presente en la mansión podía cortarse con un cuchillo, gracias a todo lo sucedido y algo dentro de su corazón le decía que ahora más que nunca tenía que mantenerse serena y digna, después de todo, ahora ella era la líder del clan.

- Sakura… ¿estás bien? - murmuro su mejor amiga hacia ella, quien la miraba desde su lado izquierdo aun tomada de la mano de Eriol. Sakura se limitó a asentir, sin emitir palabra, mientras intercambiaba saludos con un joven, quien a pesar de tener que usar muletas trato de inclinarse profundamente frente a ella.

- Esta bien… no es necesario. - se apresuró a detenerlo antes de que pudiera tocar el suelo.

- Pero si lo es. Mi señora, usted siempre tendrá un siervo leal en mí, si no fuera por que llego justo a tiempo, mi hermana y yo estaríamos muertos, tiene mi eterna gratitud.

- Estoy honrada… - se limitó a decir cuando vio las lágrimas en sus ojos y la expresión de sus amigos, además de sentir un suave apretón en su hombro, proveniente de la asistente que la ayudaba. - Hare hasta lo imposible por merecer los sentimientos de todos y cada uno de ustedes y ayudar a XiaoLang a llevar al clan de manera correcta… - el chico asintió y sin levantar la mirada se hizo a un lado para permitir que continuaran con su camino.

- ¿Ya lo ha notado mi señora? - preguntó la asistente cuando estuvieron solo rodeados por las paredes del pasillo central, y lo suficientemente lejos como para que alguien los escuchara.

- ¿De qué hablas Yutan?

- Del enorme agradecimiento que tenemos hacia usted, para nosotros, su presencia fue como un rayo de luz en medio de nuestro momento más oscuro… siempre podrá contar con nosotros, hasta el final de los días, nuestro clan quedará en deuda con usted. - la joven de cabello negro se hinco frente a ella, inclinando su cabeza y provocando que gruesas lagrimas cayeran libres por las mejillas de Sakura. - La traje por este camino para que pudiera ver que no soy solo yo, o la familia principal quienes la valoramos tanto, su historia ya ha alcanzado hasta los niveles más bajos del clan y tenga por seguro, que todos la protegeremos, no importa que tengamos que hacer, para que alguien pueda si quiera tocarla, tendrá que pasar por encima de nuestros cadáveres, eso podemos jurárselo.

- Muchas gracias Yutan. Tus palabras son muy importantes para mi… - murmuro antes de ver la sonrisa llorosa y llena de orgullo de sus amigos a su lado.

- No tiene por qué agradecerme… ahora, la llevare hasta donde descansan sus guardianes.

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Las puertas se abrieron de par en par, para asi permitirle a la silla ingresar con facilidad, Yutan, se había despedido en cuanto llegaron frente a la habitación y en su lugar Eriol fue quien la empujo con suavidad. Lo primero que vieron sus ojos fue la figura angelical de Yue, de pie frente a un pilar, sus alas estaban plegadas pero un suave brillo plateado en su mano se dirigía directamente a una esfera, del tamaño de una pecera mediana, teñida de azul y rosa, ambos colores prácticamente transparentes, que flotaba tranquilamente frente al ángel.

- Yue…

- Sakura… - contesto ante el llamado, con su rostro inexpresivo pero sereno, lo cual la tranquilizo, porque entonces podía estar segura de que todo estaría bien.

Y, sin embargo, el ángel dio un paso atrás y revelo el contenido de la burbuja, un pequeño peluche amarillo dormía profundamente dentro, en posición fetal, y aún asi fue fácil para su dueña ver su expresión tranquila, la castaña extendió la mano, buscando tocarlo, a pesar de estar tan lejos de él, el joven ingles entendió su deseo casi de inmediato y se dispuso a empujarla hasta que pudo alcanzar el pilar sin dificultad.

El cristal estaba frío, pero eso poco le importó, el constante fluir de la magia de Kero en su ser, que al reconocer la magia de su dueña sonrió suavemente, le dijo que estaba bien, que su querido guardián seguía con vida y recuperando fuerzas a cada segundo que pasaba.

- Kero… - susurro con nostalgia y a pesar de que ella pudo pensar que su voz había sido sumamente baja, el pequeño peluche reacciono, como si pudiera escucharla con claridad, el frunció el ceño y rasco su oreja, tratando de apagar el sonido antes de darse vuelta y mostrarle la espalda. La castaña ahogo una risita, a su memoria vinieron los recuerdos de tantas mañanas compartidas donde Kero, buscando huir de los ruidos provenientes de su carrera por llegar a tiempo a la escuela, sencillamente se enroscaba, tratando de continuar con su sueño, mientras se quejaba en voz alta de lo ruidosa que era. - No te preocupes Kero, puedes dormir un poco más. - murmuro contra el cristal, mientras su amigo parecía suspirar y relajar su expresión completamente.

- No te preocupes por él, despertara pronto. - hablo Eriol por primera vez, sonriendo con ironía hacia la pequeña burbuja. - Tuve que crear ese escudo para que la magia alrededor de él, la tuya y la mía, penetrara con facilidad y rápidamente en su cuerpo, lo que acelerara la recuperación. Yue está aquí para monitorearlo e insertar la esencia de tu magia cada vez que lo necesite.

- Aunque ya no es tan necesario. Probablemente Kerberos despertara pronto. - interrumpió el guardián de la luna, tan sereno como siempre, aunque un brillo de calidez quemaba detrás de las pupilas color plata.

- Gracias Yue. Eriol, no he tenido la oportunidad de agradecerte por todo lo que hiciste por nosotros, por salvarnos, por no dejar que Kero muriera y ahora…

- No hay problema. Siempre contaran conmigo, Shaoran y tu son muy importantes para mí. Son parte muy importante de mi familia… - el inglés acaricio su cabello con cariño e inclinándose deposito un beso en su frente, agradecido porque ellos estuvieran a salvo, el gesto le pareció un tanto paternal a Sakura, recordándole vagamente al mago Clow, pero más que nada viendo el cariño fraternal que siempre le había profesado, casi como si fuera otro hermano mayor, uno más paciente y comprensivo, por supuesto.

El ruido de la puerta lo hizo separarse, todos dirigiendo su mirada hacia ese lugar solo para encontrarse con la alta figura de Shaoran, quien cabizbajo se acercó a la silla de ruedas sin pronunciar palabra antes de extender su mano y sujetar la de su esposa, la que lucía el anillo de matrimonio, para después hincarse despacio y mientras acariciaba suavemente la aleación de oro blanco, dejo caer su cabeza en el regazo de la antigua card captor, suspirando largamente se limitó a permanecer ahí por minutos, sin importar las miradas de los presentes. Cerro los ojos, se sentía sumamente cansado, incluso si se ponía a pensar con detenimiento, no era una novedad para él sentirse así, desde que adopto el cargo, usualmente se sentía de esa manera, pero en esos momentos no le era permitido demostrarlo.

- ¿Qué tal salió todo Shaoran? - preguntó con voz melódica, tratando de romper el silencio, mientras acariciaba el cabello de su amado con suavidad, tratando de tranquilizarlo, pero el chico se enfurruño más, poco dispuesto a emitir cualquier sonido. Sakura lo comprendió, lo conocía mejor que a nadie, y aunque a algunas personas esas actitudes podrían parecerles infantiles, la verdad es que él se encerraba en ellas por minutos para poder recuperar sus fuerzas, siempre lo había hecho, desde que eran unos niños, y lo único que se podía hacer era esperar, con el paso del tiempo comprendió que seguramente ella era la única persona con la que hablaba en esos momentos. - ¿Todo está bien?

Lo sintió tensarse ante la pregunta y su mano descendió de su cabello a su cuello, presionando todo el camino a sus hombros, tratando de eliminar la tensión de estos en un sencillo y casi imperceptible masaje, que apenas logro tranquilizarlo.

- Como lo suponía, no podía ser tan fácil ¿verdad? - el suspiro que lanzo pudo sentirlo en sus piernas, donde el reposaba la cara, tratando de dejar afuera a todo el mundo, solo deseando el tacto de la mujer que amaba. - ¿Quieres hablar de ello? - el castaño negó, después de segundos de dudar, aunque en algún punto el sencillamente levanto un poco el rostro, apenas dejando a la vista los orbes ámbar, que la miraron con un toque de confusión y tristeza - Vamos a la habitación, ahí podrás hablarme de todo y pensaremos en una solución juntos, ¿está bien?

- Si…. - su voz apenas fue escuchada por Sakura, antes de que el joven se levantara y posara sus manos en las manijas de la silla, dispuesto a empujarla.

- Shaoran permítenos ayudarte…

- Esta bien chicos. Nuestra habitación no esta tan lejos- interrumpió Sakura a su amigo, antes de sonreírles con agradecimiento. - Descansen un rato. Si necesitan algo, solo llamen.

- Shaoran a veces parece más un niño que un responsable adulto que dirige un enorme clan… - Eriol sonrió con diversión hacia la figura de sus amigos, antes de que desaparecieran por el pasillo. El ángel, que hasta el momento los acompaño, se limitó a partir, lanzándole una mirada a la reencarnación de su antiguo amo, que parecía decir "mira quien habla", sus alas lo envolvieron antes de salir por la puerta, transformándolo en el amable doctor, quien los saludo con una reverencia antes de desaparecer.

- Bueno, a todos se nos permite un momento de debilidad, ¿no? - la suave voz de su novia lo hizo respingar, sobre todo cuando ella sujeto su mano. - Sakura es el bálsamo y la tranquilidad que necesita justo ahora, siempre ha sido así, desde que éramos unos niños.

- Y tú siempre has sido muy perceptiva… - murmuro con admiración.

- Es un don…

- Y tranquila. Tu carácter puede calmar hasta la más inclemente tormenta, sin disminuir ni un poco la autoridad que sutilmente ejerces sobre los demás… eso me impresiona cada vez que lo veo. Sin importar los años que pasen, sencillamente no dejo de sorprenderme y amarte cada día más. - murmuro con el brillo de amor latiendo en los ojos azules mientras apretaba su mano con fuerza.

- Bueno, son características que tiene que cumplir la persona que te amé… - rio suavemente, burlándose de él. - Si fuera de otra manera, ¿cómo podríamos criar correctamente a nuestros hijos? ¿Puedes imaginarlo, con mi astucia y tu carácter? Podrían ser un peligro para el mundo.

- Ciertamente podemos ser una combinación aterradora. Una amenaza para la paz mundial, ahora imagina a un pequeño ser humano con nuestros genes combinados… - rio, lleno de felicidad ante la imagen en su cabeza, antes de rodear el fino talle de la amatista y elevarla en volandas, separando sus pies del suelo y pegando su cuerpo al suyo con seguridad y firmeza. - Vas a ser una excelente madre.

- Y tu un grandioso padre… - murmuro ante la sombra de duda en el rostro del inglés.

- No estoy seguro de que… - la pelinegra lo callo de golpe con un beso fugaz.

- Ya te probare que tengo razón cuando el momento llegue… - sonrió, sus mejillas sonrojadas mientras colocaba sus manos en sus hombros y escondía el rostro en su cuello.

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- Asi que todo eso paso… - murmuro Sakura suavemente, aun sin perder el ritmo en las caricias en el cabello de su esposo, quien abrazaba su cintura y recargaba su rostro en su regazo, mientras ambos se encontraban en el lecho matrimonial.

- Lo lamento tanto, yo no quería que esto se complicara más, creí que con lo que hiciste por nosotros ayer todo…

- No te preocupes. Ya veía venir la prueba, el consejo es muy difícil de convencer, eso puedo recordarlo claramente, sé que les costó mucho aceptarme la primera vez, es lógico que desconfíen aún más ahora…

- Pero puedes hacerlo, nadie merece este lugar más que tu…

- Bueno, ciertamente que tú lo creas es lo más importante para mí. - acaricio su rostro, que se fruncía con preocupación y desesperación, para tratar de calmarlo. - Lo único que tenemos que hacer es transmitir esa confianza a las personas del consejo… podemos convencerlos, de alguna manera, todo estará bien.

- Me tranquiliza tanto tu confianza… - la miro deslumbrado por el brillo que despedía, seguía sin comprender como es que llegaron tan lejos.

- Lo que no vi venir fue la probable decisión que tomaran acerca de Rouxi. ¿Cómo pueden esperar que se una a nosotros? Definitivamente no la quiero cerca de ti o de cualquier miembro de mi familia - su rostro adquirió repentinamente una sombra de seriedad.

- Lo sé, yo tampoco la quiero a menos de 100 kilómetros a la redonda de cualquier lugar en el que tu estés.

- ¿Podemos negarnos?

- Es posible, tal vez. Pero estoy seguro de que lo aprovecharían…. - su voz se perdió lentamente, no quería preocuparla en ese momento.

- Es muy probable. Ellos podrían aprovechar esa oportunidad para juzgarme como una líder inmisericorde y rencorosa, además de insegura y que no respeto sus leyes, una extranjera en sus tierras… lo que pondría a los demás clanes en contra de nuestro matrimonio, y a ti como líder, sin contar a todos los miembros de nuestra familia, podrían hacer que caigan en desgracia también, disolviéndonos… Así que prácticamente nos están obligando a elegir… Lo están haciendo muy difícil, y en realidad, si queremos mantener la calma y apagar esta tensión entre familias, no tenemos más opción que aceptar, ¿no es cierto? - preguntó reflexivamente la actual líder, sorprendiendo a su esposo, quien la miraba con estupor al entender cómo es que ella analizo todo en un segundo. - Entonces, ¿qué haremos?

- No quiero obligar a nadie a casarse con ella. - contesto desplazando la vista, poco dispuesto a admitir que tenía ese poder sobre las personas que lo rodeaban.

- Yo tampoco. Sobre todo, no después de lo que tuvieron que vivir por su culpa. ¿Qué clase de personas seriamos si lo hacemos? Tendremos que encontrar otra solución…

- Podríamos ponerlo a consideración ante el consejo de ancianos.

- Pero ellos sencillamente escogerían a alguien y lo obligarían…

- Lo sé. - dejo caer su cabeza una vez más, exhausto. - Mañana hablare con los miembros de la rama principal, tal vez encontremos un resquicio en las leyes y podamos aceptarla como miembro de clase baja o algo asi…

- Te acompañare. - sentencio sin lugar al rechazo, y a pesar de que él quiso reclamar… no pudo hacerlo, porque, aunque sabía que necesitaba descansar, también estaba consciente de que necesitaba de su incondicional apoyo para sobreponerse a esto.

Shaoran la observo detenidamente por segundos, notando, no por primera vez, lo valiente y valiosa que era, cuán importante era para él, antes de que ella llegara, creyó que se vería obligado a callar todas sus preocupaciones con el propósito de mantener tranquilo y seguro a su clan, pero ahora, ella estaba aquí, escuchándolo y ayudando a solucionar los problemas, estaba tan agradecido por ello, y la amaba cada día más por la misma razón. Sin pensarlo de más se inclinó y rozo sus labios con adoración, buscando perderse en ella y dejar todo detrás de sí.

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Sakura tuvo que suspirar profundamente por tal vez, centésima vez en el día, y solo habían pasado 2 horas desde que se despertara, pero no podía evitarlo, los nervios llenaban cada parte de su cuerpo y ocupaban cada minuto de su mañana, además, extrañaba a Shaoran, su corazón lo llamaba con cada latido, no lo había visto desde la tarde anterior, separados en cuanto su mejor amiga hizo aparición por la puerta principal de la mansión Li, y con la excusa de iniciar el largo tratamiento de belleza planeado para antes de la ceremonia, la encerró en la habitación que llevaba ocupando por dos semanas.

El pensamiento la hizo querer gritar con todas sus fuerzas, específicamente a una persona, su hermano mayor, quien como prometió, llego a su nuevo hogar dos semanas atrás, y prácticamente saco a patadas a su esposo, palabra que por cierto aún estaba vetada ante los oídos de Touya, de la habitación que se supone compartirían por el resto de sus vidas, pero eso parecía fuera de la comprensión su hermano y entonces ella se vio obligada a ocupar otro cuarto, justo al otro lado de la mansión. Gruñendo suavemente se hundió en el agua caliente de la tina donde se bañaba, cerrando los ojos y tratando de eliminar la presión que ocupaba su mente desde el día anterior, aunque realmente eso no era importante, el vapor que desprendía el calor del agua, las sales aromatizantes y los montones de productos que Tomoyo vertió en la enorme bañera, hacían casi imposible que pudiera ver algo más que su mano frente a ella, aun asi, tal vez si sirvieron de algo, su piel parecía mucho más suave de lo fue al menos durante los pasados 10 meses.

- Sakura, ¿estás lista? Llevas una hora ahí adentro y no quiero que tus dedos comiencen a arrugarse. - la voz de Tomoyo apenas pudo escucharse, sobre todo considerando que toda ella se encontraba oculta por el agua, aun así, supo que el momento que temió durante las pasadas dos horas, había llegado.

Con un suspiro profundo, ahora el centésimo primero, se levantó y después de secarse cuidadosamente, se envolvió con rapidez en una bata de seda, sin embargo, se sintió desorientada por un momento, cosa que atribuyo a la poca visibilidad que el vapor le daba, aunque ciertamente aún no se encontraba del todo recuperada y se sentía débil.

Al salir se encontró a la amatista, de pie frente al tocador, también envuelta en una bata, aunque a diferencia de ella, su cabello se encontraba ya completamente seco y estilizado, arreglado en un complicado moño que, ubicado en su nuca, dejaba caer largas ondas por su espalda. Su amiga alzo las manos, con una sonrisa dulce e inocente, mostrando el cepillo y el secador en una mano mientras que con la otra palmeaba suavemente el banco frente a ella.

La castaña suspiro y se dirijo hacia ella, tomando el lugar designado, comenzando a sentir el movimiento rítmico del cepillo sobre su cabello y tuvo que recordarse asi misma que esto era necesario para poder llegar al momento que espero durante tantos años, tal vez durante toda su vida sin saberlo realmente.

- ¿Estas nerviosa? - murmuro su amiga, viendo su reflejo en el espejo, sonriendo con verdadera alegría.

- Un poco… - contesto con un volumen extremadamente bajo de voz, regresando su mirada, donde encontró un brillo suave en los ojos verdes.

- Bueno, es de esperarse, al fin Shaoran y tu podrán casarse, después de todo lo que ha pasado, por fin tendrán un momento de pura alegría.

Sakura sonrió un poco, un mes había pasado desde el ataque al clan Li, y a pesar de que tuvieron muchas cosas que arreglar, y sobre todo que apenas se le permita abandonar la habitación, para permitirle descansar lo más que pudiera, se fijó la fecha de la boda solo para estar separada por un par de semanas del cumpleaños de Shaoran, quien estaba a punto de cumplir 20 años, ella cumplió los 19 apenas dos meses atrás y habían estado separados, no querían que lo mismo sucedería en las festividades de su actual esposo, asi que ella misma se negó a las suplicas de atrasar la fecha, no solo por tranquilidad de la joven pareja de recién casados, sino también para la familia Kinomoto, por fin podria darle la alegría a su querido padre de acompañarla al altar y entregarla al hombre que amaba, como debió haber sido siempre.

- Aunque habría preferido que me dieran más tiempo, fue una fortuna que tuviera la base de tu vestido preparada para ocasiones como esta, solo tuve que hacerle un par de modificaciones. - comento mientras movía las manos de manera experta por su cabello, retorciéndolo y acomodándolo con movimientos delicados. - Aun asi…, Eriol me conto acerca de la reunión, ¿cómo va eso?

- Sera dentro de tres días. - murmuro eliminando un poco su emoción, se sentía aún más nerviosa al pensar en todo lo que podía pasar si la situación no era manejada de la manera correcta.

- ¿Por qué no aplazaron entonces la fecha?

- Creí que sería mejor si nos presentábamos como una pareja casada ya por todas las leyes, además, no queríamos que nuestra ceremonia se viera ensombrecida por cualquier cosa que se diga en esa junta, y al final tenemos todo el respaldo del clan, asi que todo estará bien.

- Tienes razón. - contesto, con la sonrisa tranquilizadora que la caracterizaba y que tenía el don de calmar hasta los más grandes miedos de su mejor amiga. - Hablando de tu clan, hoy vi a la esposa del hermano de Mei Ling, es una chica muy linda, pero, parece bastante molesta todo el tiempo, además, Eriol me alejo de ella en cuanto nos encontramos.

Sakura soltó un respingo ante la mención de la chica, y tuvo que apretar los labios para no gritar, Lao Rouxi, no, ahora Li Rouxi, finalmente contrajo nupcias dentro de su clan una semana antes, ellos lo pusieron a consideración ante los integrantes de la familia principal y para su sorpresa, Li Zhao Ming, hermano mayor de Mei Ling, dio un paso al frente como voluntario para casarse con la joven, y a pesar de que tanto ella como su esposo trataron de disuadirlo él fue firme en su decisión, como su hermana, no era tan talentoso en la magia, nunca había sido incapaz de invocar algo más grande que una mariposa hecha de luz y ni que hablar de magia ofensiva, cada conjuro ya sea de ataque o protección carecían de la fuerza suficiente como para mantenerse más de diez segundos, sin embargo, era un guerrero excelente, y tenía un talento más, los sellos, cualquier sello hecho por aquel joven, tenía la virtud de ser cincuenta veces más fuerte que el de cualquiera, asi que el mismo se había encargado de tantos sellos de protección como pudo, sin embargo, siempre se sintió un tanto inútil, y ahora veía la razón de eso, si él era el encargado del sello regulador de Rouxi, entonces las probabilidades de que fallaran serian mínimas, asi serviría a su clan, solo asi podria ayudarlos.

La maestra de cartas se sintió atrapada y culpable por aceptar el sacrificio de Zhao Ming, pero no hubo poder humano que lo convenciera, es más, ni siquiera Mei Ling objeto nada, diciendo que era el trabajo perfecto para él y que sobre todo era su deseo el servir a su familia de la mejor manera. Aun recordaba el día de la ceremonia, como es que realmente no fue una fiesta, ese día Rouxi entro con el velo rojo cubriendo su cabello e inmediatamente fueron unidos por el hilo rojo, antes de que aquella joven voltear hacia ellos, inclinándose ante Shaoran y ella, mostro su palma antes de cortarla, una tajada certera y profunda, de la cual broto un chorro abundante de sangre, que cayó sobre un tazón de cerámica, a los pies de los lideres, que brillo en cuanto el recién casado lo toco y murmuro palabras antiguas.

- Yo, Li Rouxi, juro por mi sangre fidelidad al clan Li y a su líder, nunca actuare en forma que vaya en contra de mi clan y familia, en caso contrario que mi propia magia consuma mi sangre en el interior de mi cuerpo hasta que muera.

Fue lo que dijo antes de que aquel que se convertiría en su guardián tomara el collar frente a la actual señora del clan y lo colocara alrededor del cuello de la novia, el cual brillo cuando se cerró sobre la nívea piel con un resplandor rosa, prueba de que la magia de Sakura estaba presente, esa fue la única petición que elevo en cuanto su castigo fue expresado, que solo fuera Sakura Li quien pudiera remover y consumar el sello, que en caso de ser necesario fuera ella quien acabara con su vida, porque solo a ella la reconocería como la más fuerte.

Esas fueron las palabras que emitió ese día la joven, y Sakura no sabía si creerlas, aun asi, siempre prefería ser cautelosa a su alrededor, asi que solo se le permitía moverse por ciertas partes del hogar y tanto ella como Shaoran estuvieron de acuerdo en que viviera en la misma mansión, sin ningún tipo de privilegio, sencillamente una habitante silenciosa, de esa manera, podrían vigilarla y a no arriesgar de más al resto del clan.

- Eriol tiene razón… mantente alejada de ella, por favor - le rogo antes de la amatista, confundida, asintiera y comenzara a dedicarse a su maquillaje. - Lo que me recuerda, ¿cómo lograste que tu mamá aceptara que durmieras hoy con Eriol?

- No lo hizo, ella cree que pase la noche contigo. - la frase provoco una sonrisa incomoda en la castaña, quien noto inmediatamente el rostro serio de su mejor amiga mientras aplicaba la base en su rostro.

- ¿Pasa algo? - sin embargo, su amiga ya no contesto, demasiado ensimismada en los pensamientos que la invadían desde esa mañana.

Tomoyo no pudo conciliar el sueño después de que Eriol se quedara dormido con ella entre sus brazos, después de que llegara a su habitación entrada la noche, escabulléndose entre los pasillos que afortunadamente ya conocía, Eriol sencillamente se lanzó sobre ella con alegría y la beso con insistencia y adoración hasta que ambos perdieron la cabeza, tal vez fue el ambiente festivo y romántico que se respiraba en el lugar, pero no pudieron evitarlo y ambos se entregaron al otro con pasión y amor, Eriol cayó en un sueño profundo, mientras que ella se limitaba a observarlo, esas galantes facciones, propias de su ascendencia inglesa y que tantas veces se mostraban sínicas u orgullosas y que rara vez mostraban una sonrisa real, a menos que fuera a ella misma, ahora estaban tranquilas mientras el hombre que amaba respiraba con calma sobre la almohada, fue entonces, como tantas otras veces que se sorprendió del enorme amor que le profesaba, uno que a su parecer, traspaso tiempo y espacio, y que afortunadamente en esta vida era correspondido, como solo una vez antes.

"- Hime… - aquel hombre, enfundado en su armadura propia de un general de alto grado y con su katana sujeta a la cintura, la llamo desde el pilar de madera en el jardín, donde se escondía y resguardaba la entrada al palacio de la concubina favorita del emperador.

- Tadakatsu… - susurro llena de felicidad cuando lo vio acercarse a ella, y sin pensarlo levanto el pesado kimono que usaba y corrió hacia él, acurrucándose en su pecho, porque sabía que nadie los vería, el, aquel hombre conocido como el espadachín que venció a la muerte, que no conocía la derrota, la protegía. - Viniste.

- Usted me llamo. Yo solo podía cumplir con su mandato, hime-sama. - contesto mientras la rodeaba con sus brazos, deleitándose con la pequeña y delicada figura de la mujer que amaba.

- Ya te he dicho que odio que me llames asi. - separándose centímetros de su cuerpo le dedico un puchero que lo hizo sonreír como solo ella podía hacerlo.

- Pero es una princesa, ¿de qué otra manera debería llamarla? - contesto en un tono bromista, solo con ella podía hacer uso de su verdadero carácter.

- Toyo-mike-kashikiya, ese es mi nombre… - repitió con fuerza y decisión antes de que aquel hombre se inclinara y besara su coronilla.

- Demasiado largo, ¿qué le parece si solo le llamo Suiko? - le respondió mientras acariciaba su largo cabello negro, que a la luz de la luna resplandecía como la obsidiana.

- ¿Qué significa eso?

- Tigre de agua. En nuestra mitología es un hermoso espíritu guardián de los lagos, que puede llegar a pasar desapercibido al reflejar el sol, sin embargo, una vez que puedes verlo, bueno, es imposible de olvidar.

- En mi país natal también hay una leyenda asi…

- Entonces eso es algo más que tenemos en común… Ahora, dígame, ¿por qué ha enviado a llamarme? ¿Qué es eso tan importante que no podía esperar?

La alegría que la domino momentos antes, fue eliminada de golpe para ser suplantada por la incertidumbre que creaba la noticia que le daría ese día.

- Estoy embarazada… - murmuro casi sin voz, bajando la mirada, demasiado asustada por su reacción, la cual, fue sencillamente que el valeroso y casi legendario guerrero, que no conocía la derrota, se quedara sin palabras por primera vez.

- ¿Que ha dicho?

- Que he concebido un niño, estoy en cinta. - lo miro expectante, esperando su respuesta.

- Es…

- Tu eres el padre. Sabes muy bien que el emperador no me ha tocado desde la primera vez que entre a palacio, en sus demás visitas he utilizado una hierba en un té que lo hace dormir profundamente hasta el día siguiente, el cree que ha estado conmigo, pero no es asi…. Sabes que desde que me enamore de ti, desde que me entregue a ti, jamás he sido de nadie más.

- Lo sé, no tienes que explicarte, creo en ti, con todo mi ser… - abandono el lenguaje formal y la rodeo con sus brazos, súbitamente feliz por el suceso, la amaba, incluso aunque eso traicionara todo lo que era, no pudo evitar enamorarse de ella, porque era cálida y dulce, tierna y positiva, su carácter poco a poco lo atrajo hacia ella y no pudo hacer nada al respecto, incluso cuando ella era la concubina favorita del señor que él había jurado servir hasta el último día de su vida, muchas veces considero el seppuku, pero ahora, esta noticia lo cambiaba todo. - Gracias, soy el hombre más feliz de la Tierra.

- Estoy asustada. Sabes muy bien que este lugar, esta tierra, esta bañada con la sangre de las personas que traicionan a su majestad, ¿qué será de nosotros cuando se entere? - busco refugio en su pecho, tratando de sentirse segura.

- No te preocupes, saldremos de aquí. Juro que te sacare. - dijo con fuerza y decisión, mirando fijamente a los ojos amatista que tanto amaba y que podrían inclinar a ejércitos enteros ante ella, aquellos que lo doblegaron, aquellos que se adueñaron del emperador. No se permitió sentir más y la beso, deseando que su hijo y ella pudieran iniciar una vida a su lado, muy lejos del palacio."

- Tomoyo, ¿estás bien? Llevas un buen rato sin hablar. - la voz de Sakura la trajo a la realidad justo a tiempo para dar los últimos toques del maquillaje y maravillarse por lo hermosa que su mejor amiga se veía.

Este era el día de Sakura, y ella no tenía el derecho a ensombrecerlo, además, este evento era algo muy esperado para ella desde que se diera cuenta de los sentimientos que Shaoran le profesaba a su mejor amiga y que eran correspondidos.

- Por supuesto. ¿Estás lista para ver tu vestido? - casi salto de emoción y se dirigió a la cama, donde descansaba una bolsa para ropa negra, que la amatista tomo con delicadeza y mostro teatralmente hacia la joven novia.

Tomoyo se tomó su tiempo en poner cada detalle en su lugar, desde los zapatos hasta el corsett, y cuando sintió la fresca seda deslizarse por su piel, no pudo evitar preguntarse cómo se vería, ya que la pelinegra no le permitió mirarse en el espejo ni una sola vez, Sakura no se negó, sobretodo porque sabía que su amiga no la escucharía, justo cuando la misma comenzó a atar los seguros de la espalda, fue que la puerta de la habitación se abrió de golpe.

- ¿Están listas? Todo el mundo ya ha comenzado a llegar y …. - la voz de Mei Ling se interrumpió en cuanto vio la figura de su amiga y los ojos rubí se llenaron de lágrimas. - Sakura, te ves hermosa.

- ¿Tú crees? - preguntó con suavidad y completamente avergonzada mientras pasaba las manos por la suave tela del vestido.

- No bajes la mirada. - le ordeno su mejor amiga, aun ocupada con la espalda de su vestuario. - Mei Ling, que bueno que llegas, necesito que me ayudes.

- ¿Que necesitas? - se recompuso rápidamente mientras eliminaba las lágrimas, medianamente agradecida de usar maquillaje a prueba de agua ese día.

- Sujeta esto. Sakura, perdiste peso, no tanto como para alarmarnos, pero… es una suerte que esto se pueda ajustar. - murmuro un tanto confundida, se supone que lo había confeccionado para que se acoplara como guante al cuerpo de la antigua card captor, pero ahora…

- Supongo fue debido a mi recuperación… ¿Ya puedo verme? - le quito importancia cuando su amiga acepto su petición, dio un par de pasos, dirigiéndose al espejo de cuerpo completo, sin embargo, un mareo le impidió continuar con su camino, haciéndole perder el equilibrio por segundos y evitando su caída solo por los oportunos brazos de sus amigas rodeándola.

- ¿Estas bien?

- ¿Que sucede?

- Nada. Todo está bien, seguramente es solo que no he desayunado.

- Sakura… esto no está gustándome, te ves muy pálida, has bajado de peso y ahora esto… deberíamos visitar a un doctor. - la apremio la amatista mientras la ayudaba a equilibrarse

- Además últimamente tampoco has comido bien. Shaoran siempre se queja de eso. - continuo su ahora prima, pero la castaña negó con la cabeza y se limitó a continuar su camino al espejo.

- No he tenido apetito… - su voz se apagó ante la imagen frente a ella, una mujer, hermosa de la cabeza a los pies, la observaba sorprendida, su piel brillaba suavemente, casi como si la luz de una vela estuviera bailando detrás de esta, sus rasgos estaban delicadamente enmarcados por una suave capa de maquillaje, su cabello caía en ondas por su espalda, cubriendo el corte que dejaba a la vista su espalda y marcando el escote en forma de corazón del vestido, que resaltaba las curvas de su cuerpo al acoplarse a su figura, sus ojos verdes brillaban con emoción y amor, porque al pensar en Shaoran, esperándola en el piso de abajo para unir su vida a la de ella frente a sus amigos y familia cercana… su corazón latía alocadamente. - ¿Esta soy yo?

- Asi es.

- Me veo increíble. Tomoyo hiciste magia… - sus ojos se llenaron de lágrimas de emoción, mientras sus amigas la ayudaban con los guantes y el velo.

- Yo no hice nada, esta es tu belleza natural, la cual resalta más al verte completamente enamorada de Shaoran, tal vez el mérito de ese brillo especial sea de él. - sonrió, burlándose un poquito de su amiga mientras arreglaba la abombada falda estilo princesa que usaba, no era sumamente exagerada, pero el arreglo en general les recordaba a los cuentos de hadas y a los finales felices. - Me alegro tanto de ser una mujer precavida… pude terminar todo y justo a tiempo.

Unos leves golpes en la puerta sumieron en silencio la habitación, solo para rebelar el rostro tranquilo de Fujitaka Kinomoto, su sonrisa se borró de golpe al ver a su pequeña hija vestida de novia, sus ojos se llenaron de lágrimas al verla, tan feliz, comprendiendo que su pequeña, su bebe, de quien se encargara después de la muerte de su amada esposa, ahora era una mujer.

- Que hermosa estas… - dijo entre lágrimas, sonriendo abiertamente, lleno de orgullo mientras la rodeaba suavemente con sus brazos y acariciaba su cabello - Estoy tan contento de que me permitieras ser parte de esta ceremonia.

- No tienes nada que agradecer, yo no estaría aquí si no fuera por ti. Eres un excelente padre y gracias a ti soy lo que soy.

- Papá, no le digas esas cosas, terminara creyendo todo y… - Touya Kinomoto entro unos pocos segundos después de su padre, no fue hasta ese momento en que la vio, a su amada hermana, a quien juro proteger sobre todo y todos, la persona más importante para él, estaba de pie frente a él, lista para casarse, dejándolo detrás, su querida hermanita que al asustarse siempre corría a buscarlo ahora ya no lo necesitaría más, porque otra persona la protegería. Su corazón se rompió, porque el día que más temía, había llegado.

- Hermano… - Sakura extendió sus brazos hacia él, podía ser molesto, sobreprotector y grosero, pero era su puerto fuerte, lo había sido desde que tenía memoria, él fue su refugio durante años, alguien en quien podía confiar y lo amaba, porque sabía que nunca la abandonaría. El doctor cruzo la distancia en dos zancadas y la abrazo tan fuerte como pudo, llorando como solo una vez lo había hecho. - Gracias por protegerme, por quererme, por siempre estar ahí cuando más te necesitaba, te estaré eternamente agradecida. Te quiero.

- Ay Sakura… - sollozo al sentir su corazón unirse nuevamente, porque al final, ella siempre seria su niña, su hermanita y siempre la protegería. - Te ves preciosa, seguramente no hay novia que se compare a ti.

- Es la primera vez que me elogias…

- Cállate monstruo… - sonrió mientras eliminaba las lágrimas que caían por sus mejillas

La música que subió por las escaleras anunciaba el inicio de la ceremonia, sus palmas empezaron a sudar y sus extremidades temblaron, su padre le ofreció el brazo y ella lo tomo de buena gana para apoyarse, mientras su hermano depositaba un beso en su frente y salía de la habitación, Tomoyo apareció justo en ese momento, completamente arreglada y hermosa, ataviada en el vestido rosa pálido de cintura baja que resaltaba su blanca piel, le extendió un ramo de rosas rojas, antes de guiñar suavemente y caminar con etérea elegancia hacia el piso de abajo para encabezar la marcha, al ser ella, la dama de honor, Mei Ling la siguió de cerca, al ser la segunda dama y entonces su padre inicio la marcha.

La música inundo sus oídos y el sol la deslumbro en cuanto puso un pie en el jardín, los murmullos y sonrisas se hicieron presentes y eso aumento sus nervios, Sakura se aferró al brazo de su padre mientras caminaban por el pequeño pasillo dibujado con pétalos y seda, por un minuto tuvo miedo de que los tacones de enredaran y la hicieran caer, pero el agarre firme del brazo de Fujitaka le dijo que eso no pasaría. Las miradas sobre ella la hicieron enrojecer, y por un momento se preguntó si estarían molestos por no hacer una ceremonia ancestral, pero después recordó que ella ya había pasado por todos los ritos chinos, esto era por su familia, porque era algo que todos, incluyendo a la joven pareja, anhelaban.

Tomoyo caminaba despacio frente a ellos, marcando el ritmo al que debían moverse, los verdes ojos se movieron entre los invitados, encontrando a Sonomi, quien tenía a un ejército de camarógrafos grabando desde todos los ángulos posibles, sus amigas de la escuela quienes sonreían plenamente hacia ella, Yukito sentado en primera fila, y en el bolsillo superior del saco, un pequeño peluche de color amarillo se encontraba como decoración en lugar de la típica flor, Sakura tuvo que ahogar una risa al notar lo mucho que le costaba a Kero mantenerse imperturbable ante semejante humillación, palabras del guardián, no de ella, su hermano, sollozando, no aparta su mirada de ella, siguiendo cada paso que daba, por pequeño que ese sea, Eriol quien a pesar de estar en una boda, no aparta los ojos, llenos de amor, de la dama de honor, se encontraba parado al pie de la pequeña escalinata frente al altar.

Fue en ese momento en que ella lo vio, ataviado con un elegante traje negro que abrazaba la gallarda y varonil figura con facilidad, Shaoran se encontraba de pie frente a una enorme mesa donde el juez de paz la esperaba, el enorme dosel de flores, preparado para la ocasión, proyecto un maravilloso juego de luces y sombras sobre la expresión sorprendida del hombre que amaba, haciendo aún más hermosos los ojos ámbar, algo que creía simplemente imposible. Sus rodillas temblaron ante la imagen y si no fuera por su padre, probablemente habría caído, pero este siguió moviéndose, con elegancia, lo que le permitió a Sakura hacer lo mismo.

Fujitaka llego al final del pasillo y con seguridad y un dolor sordo en su corazón, oscurecido un poco ante el sentimiento de agradecimiento y orgullo extendió la mano que sujetaba a uno de sus dos tesoros más valiosos y la entrego al joven chino frente a él, rogando en silencio que la atesorara tanto como lo había hecho hasta ahora, que la protegiera y amara como ella lo merecía. Shaoran la tomo con agradecimiento y reverencia, totalmente extasiado ante el momento que vivían, Sakura sonrió de manera llorosa y el no pudo evitar inclinarse para besar el dorso de su mano con adoración.

El juez comenzó con el típico discurso, pero ellos ya no lo escucharon, perdidos en su propio mundo lleno de amor, las personas a su alrededor desaparecieron y podrían jurar que ambos flotaban entre las nubes, perdidos en los ojos del otro, compartiendo sus sentimientos con seguridad a través de la conexión en sus almas y corazones, sus manos se entrelazaron y fue como si estuvieran hechas para el otro.

- Siempre juntos Sakura, jamás te abandonare, en las buenas y en las malas, unidos por el hilo rojo que nos ha rodeado desde el inicio de los tiempos, desde que nuestras almas se encontraron por primera vez y que continuara de esta manera, por toda la eternidad. - recito Shaoran desde el fondo de su corazón, mientras deslizaba la aleación en su dedo corazón, sintiéndose afortunado, agradecido, amado, nunca comprendería que es lo había hecho para merecerla, era hermosa, desde que la vio caminar por el pasillo supo que no había nadie más hermosa que ella, pero su espíritu, noble, cariñoso, fuerte, indomable era lo que más amaba en toda la Tierra, y ahora, que estaba unido a ella nunca la dejaría ir.

- Li Shaoran, voy a amarte siempre, diga lo que diga, haga lo que haga, sufra lo que sufra, duela lo que duela, sea lo que sea, de cerca o de lejos, siempre te amare. - sello el compromiso al deslizar el anillo gemelo, mirando a los ojos ámbar que tanto amaba, llenos de lágrimas, comprendiendo todo lo que aquello implicaba, ella no lo abandonaría otra vez, porque los recuerdos se pueden perder, pero los sentimientos se quedan en el corazón, esperando el momento para reavivarlos porque estos nunca pueden marcharse.

- Puede besar a la novia.

Ninguno lo pensó dos veces, Sakura se paró de puntillas y beso a Shaoran con amor, el regreso el beso enredando ambos brazos en su cintura, enmarcándola y jurando protegerla frente a sus familiares y amigos. Sintiéndose por fin como si una parte de su vida, una que era de vital importancia, estuviera completa, como si sus almas pudieran abandonar la soledad que las rodeo durante tanto tiempo para por fin ocupar el lugar que les correspondía.

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- Lo siento tanto Sakura… esto no debería estar pasando. - le susurro esa mañana, en cuanto despertó, mientras la cobijaba entre sus brazos, Sakura se limitó a negar suavemente, disfrutando de la calidez que la invadía cada vez que despertaba en esa posición. - Deberíamos estar en nuestra luna de miel, en un país lejano o por lo menos muy lejos de todo este desastre, pero en su lugar voy a someterte a una reunión de consejo que muy probablemente trate de descalificarte...

- Realmente no estoy tan preocupada. Ahora estamos juntos tu y yo y mientras tu confíes en mí y yo en ti… ¿qué es lo que hay que temer? - le susurro aun sin abrir los ojos, disfrutando el momento tanto como durara.

- Joven Shaoran… hemos traído sus trajes. El consejo comenzara a llegar en una hora. - la voz de su mayordomo se abrió paso, interrumpiéndolos y logrando que el castaño suspirara profundamente antes de dejarse caer de espaldas en la cama, aún con su brazo bajo la cabeza de su esposa, quien trataba de ahogar la risa que amenazaba con superarla.

- Esta bien. Saldremos en un minuto. - contestó antes de quejarse como un adolescente y mirar a Sakura. - ¿Estás lista?

- Tanto como se puede estar. - dedicándole una sonrisa, Sakura prácticamente brinco del lecho, tratando de reunir todo el optimismo que pudo, sin embargo, justo cuando sus pies tocaron el suelo, el mundo se movió de manera violenta, perdió el equilibrio inmediatamente y si no hubiera sido por la cercanía con la cama, probablemente habría terminado en el suelo.

- ¿Estas bien? - se apresuró a alcanzarla Shaoran, preocupado en cuanto vio cómo es que su esposa parpadeaba constantemente para eliminar el vértigo en ella.

- Si, me levante muy rápido asi que…

- Sakura, estoy comenzando a preocuparme, es muy probable que tu cuerpo aun sufra las consecuencias de la batalla de hace un mes, tal vez aun no te recuperas del todo y… llamare al doctor. - sentencio antes de levantarse de golpe y dirigirse a la puerta, listo para gritar las ordenes, cuando una pequeña mano lo detuvo.

- Estoy bien, no es necesario, ya está pasando, además tenemos que prepararnos para…

- Eso no es importante ahora, tu salud es mi prioridad.

- Por favor, no hay que darles más motivos, además, es un mareo sin importancia…

- Tu sabes que no es asi… de un mes para acá has comido muy poco, parece como si no tuvieras apetito y…

- Se han presentado muchos cambios en mi vida justo ahora, es normal que mis hábitos alimenticios hayan cambiado, es solo cuestión de tiempo para acostumbrarme. - se derritió al ver la preocupación en los ojos ámbar, mientras una calidez en su corazón se instalaba inmediatamente. - Hagamos una cosa, llama al médico y dile que iré a verlo en cuanto la reunión termine, lo prometo.

- Sakura…

- Por favor….

- Esta bien. Pero de verdad debes ir, si escucho que no fuiste yo mismo te llevare ante él, aunque tenga que cargarte todo el camino, ¿está bien? - Sakura asintió antes de que su esposo alcanzara la bata a juego con el camisón de su pijama y la rodeara con el antes de acariciar su cabello e hincarse ante ella. - Ahora, tú te quedaras en esta habitación, sin levantarte de la cama, hasta que termines el desayuno que hare que traigan para ti.

- Pero…

- Aún tenemos tiempo, sobre todo porque tu llegaras al final. Sin embargo, yo si me tengo que preparar. - continuó con una sonrisa antes de depositar un suave beso en sus labios y levantarse para ir en busca de su traje ceremonial, sin embargo, la castaña no aparto los ojos de él, quien solo vestía su pantalón de pijama, dejando al descubierto su trabajado torso y ancha espalda, lo que provoco un sonrojo en ella, y sin embargo no pudo detenerse. - ¿Ves algo que te guste? - preguntó cuándo noto los verdes ojos sobre él, sintiendo el calor acudir a su rostro, y aun asi sonriendo de manera traviesa hacia ella.

- Tal vez… - sonriendo sugestivamente hacia él se limitó a recargar su rostro en su mano, admirando el panorama.

Shaoran suspiro y no dijo más, seguro de que, si lo hacía, probablemente no saldría de la habitación en toda la mañana.

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Shaoran deseaba con todo su corazón que esto terminara, que los hombres sentados a su alrededor se callaran, se levantaran y jamás regresaran con el propósito de entrometerse en su vida privada, sin embargo, sabía que eso no era posible, así que se conformaba con una aspirina para el punzante dolor en su cabeza.

No abrió la boca en el transcurso de la reunión, la razón era que realmente no tenía nada que decir, porque no importaba lo que ellos opinaran, el continuaría con su vida justo como hasta ahora, al menos los ancianos del clan cumplieron con su promesa de servir a Sakura y la defendían con vehemencia frente a los demás. Los gritos aumentaron y el joven líder del clan no pudo soportarlo más, planeaba dejarlos debatir más tiempo, pero esto estaba alcanzando limites peligrosos, fue hasta que Zheng se inclinó ante el para reportarle la presencia de su esposa del otro lado de la puerta de entrada, que se decidió a actuar.

- Entonces… déjenme entender, sus bases para oponerse a este matrimonio son: primera, que ella rompió el compromiso primero hace 10 meses, segundo que es una extranjera y por lo tanto no conoce ni la etiqueta, ni las tradiciones de nuestro medio, tercero, los ritos para la esposa del jefe de clan, alegan que ella no ha pasado por ellos, cuarto, su nivel de magia, ponen en duda cuan poderosa es y si está a mi nivel, y por último, su linaje, dicen que a pesar de tener magia, no merece ser mi esposa debido a que proviene de una familia no mágica. - enumero con voz tranquila, sin embargo, su voz resonó por todo el salón, acallando las discusiones. - ¿estoy en lo correcto?

- Así es gran líder. De no ser por estas importantes cuestiones, los dejaríamos ser.

- ¿Aun cuando la habían aceptado anteriormente?

- Es obvio, mi estimado líder que el hecho de que todos estos problemas aparecieran fue por la suavidad con la que juzgamos a la señorita Kinomoto para convertirse en su esposa. - el hombre que lo visito un mes atrás hablo, con una sonrisa brillante en la cara, ahora entendía porque, con Rouxi fuera del panorama, la siguiente en la lista para ser su esposa, era su hija. Pues no lamentaba para nada el decepcionarlos.

- Entonces… si yo pruebo que mi esposa cumple con todas estas condiciones, ¿nos dejaran en paz?

- En teoría asi es, sin embargo, eso es casi imposible, hemos hablado de todo…

- Zheng, dile que entre. - interrumpió el discurso y calmo los gruñidos que los miembros de su clan lanzaban ante la manera en cómo se dirigían a su señora.

El guerrero y escolta personal de Shaoran lo reverencio antes de abrir de par en par las puertas, Sakura se encontraba de pie, regia y hermosa, ataviada con el hanfu de la familia Li, la tela confiriendo un porte elegante y al combinarse los sellos mágicos con su propia energía, lo cual proyectaba un aura sumamente poderosa, tan fuerte que incluso los reclamos acerca de su vestimenta no fueron expresados. La maestra de cartas se adentró al lugar, con Kero y Yue flanqueándola en completa sincronización y mostrando un profundo respeto y amor hacia su dueña en cada movimiento. La joven se detuvo centímetros atrás de su esposo, quien no la miro, seguro de cuan hermosa y elegante se veía y lleno de orgullo hacia ella.

- Honorables miembros del consejo de magia de oriente, Sakura Li los saluda. Lamento mucho presentar mis respetos ante ustedes hasta ahora. - pronuncio en un perfecto chino mientras juntaba sus manos en su frente y se inclinaba con maestría y elegancia, otorgándoles a cada jefe y anciano la reverencia de saludo propia para cada clan. Sus guardianes asintieron a modo de saludo, la magia que fluía de ellos llenando el lugar, sin embargo, no se inclinaron, dejando en claro a quien servían.

Shaoran extendió la mano hacia ella, Sakura no dudo en tomarla y el beso su dorso con reverencia, reconociéndola también, ante la escandalizada mirada de los presentes, la castaña enrojeció suavemente antes de tomar su lugar en la silla al lado de su esposo, la imagen que presentaban era la de una pareja invencible, un frente unido. La antigua card captor se irguió y miro a todos con serenidad, incluso cuando se encontró con ceños, su expresión no cambio.

- Asi que, repasemos sus quejas, Sakura rompió el compromiso primero, creo que están conscientes del accidente que sufrimos hace tiempo, ella estuvo luchando con las secuelas hasta hace poco y la decisión que tomo fue cancelar nuestra boda porque no quería afectar al clan con su recuperación, y sin embargo, ella voló hasta aquí por medios propios para ayudarnos en cuanto escucho lo del ataque, defendió y lucho con valor en el frente de la batalla para defender a cada miembro de la familia Li, lo cual muestra un compromiso completo hacia nuestro clan, cuan entregada puede llegar a estar cuando ni siquiera estaba atada a nosotros, no cualquier líder o prometida de este puede jactarse de tener ese coraje, ¿no creen?, - los rostros de los hombres le dijeron que no tenían manera de refutar. - Después, la etiqueta que ella tiene que manejar, creo que desde el momento en que entro y se presentó antes ustedes queda claro que mi esposa maneja el protocolo mucho mejor que algunas de las chicas nacidas en el seno del consejo. Tercer queja, los ritos, dicen que ella no ha pasado por estos, pero como pueden ver, está usando el hanfu ceremonial de mi familia, estoy seguro de que pueden sentir el poder que mana de este, cosa que sería imposible si no estuviéramos sincronizados, en cuanto a su nivel mágico, si no fue suficiente prueba la impresionante muestra de poder que presento en la batalla de hace un mes, bueno, todos saben que Lead Clow era parte de los Li por raíz materna, asi que las cartas Clow eran consideradas reliquias en mi familia y antigüedades chinas, y aun asi, ninguno de nosotros pudo controlarlas, sobre todo yo, que participe activamente en la captura de las mismas, fue ella, Sakura quien no solo logro regresarlas al libro, sino que se convirtió en su dueña y las ha mantenido en óptimas condiciones a base de su poder, al igual que a los guardianes, quienes le sirven a ella y solo a ella, ¿qué más prueba de su nivel mágico desean? Y por último su linaje…

Sakura apretó los labios, porque al final ese era el punto previsto que más le preocupaba, ella provenía de una familia unida pero humilde, donde la magia se presentó por suerte o casualidad, esos eran sus antecedentes, asi que no tenía ni idea de cómo lo resolvería Shaoran, por muy seguro que el pareciera.

- Sakura, ¿puedes decir el nombre de tus padres?

- Claro. - lo miro confundida, ¿a dónde quería llegar con esto? - Fujitaka y Nadeshiko Kinomoto.

- Estoy seguro de que el nombre no les suena, sin embargo, el apellido de soltera de su madre era Amamiya.

- ¿Acaso esa familia no ha estado atada al emperador desde tiempos antiguos? - preguntó uno de los ancianos de su clan.

- Ese no es el punto, puede tener una familia noble pero no es mágica…

- Es ahí donde se equivocan, los Amamiya fueron parte de la nobleza japonesa hasta hace 100 años, ya que se independizaron al no querer continuar de esta manera, la razón, es que en esta familia al menos un miembro presenta magia; el primer registro que se tiene de sus antepasados proviene de una de las concubinas favoritas del emperador, que con el tiempo ascendió al trono como emperatriz, sin embargo, ella provenía de China, era la heredera de una familia mágica que la ofreció como tributo… esa familia era una de las fundadoras de este mismo consejo, que se extinguió con el tiempo, asi que si, Sakura es una descendiente directa de ese clan, por lo que no puedo imaginar que ustedes se opongan ante tremendo legado. Su madre, Nadeshiko, también poseía magia, que fue heredada con el tiempo a su hija, y si dudan de todo lo que les dije… tengo pruebas de ello.

El castaño asintió y su guardián se adelantó con montones de pergaminos de aspecto antiguo, todos registrando el nombre y árbol genealógico de dicha familia, los opositores se lanzaron a estos, buscando un error que no encontrarían, mientras tanto, Sakura lo miraba de manera serena pero dentro de ella la confusión hervía sin descanso, ¿cuándo es que él había investigado todo esto? ¿cómo es que sabía esas cosas que ella ni siquiera imagino? Todo esto solo era visible gracias a la palidez que su piel adquirió y repentinamente se sintió asfixiada y su estómago se revolvió, le costaba respirar y aun asi, permaneció imperturbable.

- Ahora, que se ha probado que todas sus quejas son invalidas, les pediré que nos dejen vivir tranquilamente. - fue lo último que sentencio antes de levantarse, seguido por su esposa y ambos los reverenciaron.

Los gritos estallaron y Shaoran se limitó a tomar su mano mientras la arrastraba fuera de la habitación, dejando un desastre tras de sí, y el castaño confió en que sus consejeros podrían manejarlo.

En cuanto la puerta se cerró, Sakura pudo respirar, aunque con dificultad y sus extremidades se sentían pesadas, Shaoran la miro con preocupación, estaba a punto de preguntarle algo, pero fue interrumpido por Zheng, el castaño se volvió y la antigua card captor continuo caminando, como si fuera llamada por alguien más mientras su cabeza, nadando en confusión, se sentía pesada y con un clic, pareció desconectarse de su cuerpo, el suelo comenzó a moverse y todo se oscureció, lo último que escucho fueron tres voces gritando su nombre con desesperación.

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Cuando despertó se encontraba recostada en su cama, vestida con su cómoda pijama, una IV conectada a su mano que dirigía un suero hacia sus venas, frente a ella el doctor de cabecera de los Li la miraba sin expresión alguna, una doctora que nunca había visto la acompañaba y a su lado izquierdo se encontraba su suegra, Ieran Li. Suspiró, seguramente se sobre exigió, causando un colapso en su salud.

- Ya has despertado, mi querida niña. - prácticamente se abalanzo la mujer de cabello negro hacia ella mientras tomaba su mano.

- ¿Qué me paso?

- Te desmayaste al salir de la reunión…

- Lo siento mucho. - se apresuró a disculparse sin embargo la matriarca de los Li la detuvo.

- No tienes porque… primero es tu salud. ¿Por qué no nos dijiste que te estaba sintiendo mal de un tiempo para acá?

- Yo… creí que todo era culpa de los cambios y… ¿por qué? ¿Es muy grave lo que tengo?

- Lo que le sucede, honorable dama Li, es algo que nos afectara a todos. - dijo rápidamente el doctor antes de cederle la palabra a su compañera.

- Mi señora, usted está…

El mundo perdió el sonido, el movimiento, todo se congelo, mientras Sakura abrió los ojos tanto que parecían querer salir de sus orbitas y sin pensarlo llevo sus manos a su boca, para cubrir su expresión sorprendida.

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Shaoran no parecía poder detener su caminata nerviosa en un momento cercano, Kerberos y Yue lo acompañaban, siguiendo sus movimientos con la mirada, los tres se encontraban fuera de la habitación principal, donde los excluyeron en cuanto el doctor llego.

El castaño no paraba de culparse, diciéndose asi mismo que fue su culpa que Sakura terminara asi, la presiono con todo el tema de la reunión, debió haber puesto más atención a los signos y llevarla al médico antes, tal vez la sorpresa de saber sobre sus antepasados fue demasiada y él había causado el desmayo… apretó los puños, deseando golpear algo. Por favor que este bien, por favor que este bien, rogo una y otra vez como una plegaria, desesperado ante la idea de que algo pudiera pasarle.

La puerta se abrió de golpe, revelando al par de doctores y él no pensó y sencillamente corrió hacia el hombre mayor, tratando de no ahorcarlo al exigirle respuestas.

- ¿Como esta? ¿Qué tiene?

- Mi señor… - el hombre permaneció callado por segundos, que le parecieron horas al castaño, sin embargo, la brillante sonrisa que le mostro lo confundió. - Felicidades, la honorable dama Sakura está embarazada, van a ser padres.

Una corriente eléctrica lo recorrió de pies a cabeza, sin comprender las palabras del todo, una calidez se extendió por todo su cuerpo, eliminando el frio de la preocupación, ingreso a la habitación, encontrando a Sakura sentada en la cama, sus ojos se perdían en las sabanas y por su expresión podía decir que se sentía tan confundida como el, sus manos se posaban sobre su vientre, casi como si quisiera protegerlo, acunándolo, ella levanto lentamente la mirada y entonces Shaoran no pudo soportarlo más y se lanzó hacia ella para poder rodearla con sus brazos, derramando lágrimas de gozo.

- Shaoran, estoy embarazada… - fue la primera vez que lo dijo y eso lo hacía más real.

- Lo se…

- Pero, ¿cómo…?

- ¿De verdad tengo que explicártelo?

- ¡SHAORAN! - grito completamente roja mientras golpeaba su hombro con fuerza, pero eso poco le importo al castaño, sumido en el éxtasis del que era presa.

¿Cómo era posible?, siempre fueron muy cuidadosos y… cierto, desde que se casaron, ellos no se cuidaron y realmente no le importo, porque al final eso era algo que deseaba con todo su corazón, un hijo con Sakura, el producto de su amor.

- ¿Crees que podremos hacerlo? Quiero decir… míranos, somos tan jóvenes…

- Sakura, soy el líder de un clan, tú me ayudaras a dirigirlo, estábamos listos para casarnos desde hace un año, las responsabilidades no son desconocidas para nosotros, llevamos una vida muy diferente a la de los demás, esto nos obligó a madurar más rápido y personalmente desde que supe que te amaba yo no veía un desenlace diferente a este, tu y yo formando una familia, tal vez, llego mucho antes de lo planeado, y eso puede hacernos sentir inseguros, pero al final, ¿quién sabe cómo ser padre desde el nacimiento?

Sakura no pudo evitar sentirse confundida, pero al sentir la alegría de su esposo, mientras la estrechaba con fuerza contra sí, no pudo evitar compartir el gozo, prácticamente eliminado sus miedos y las dudas que quedaron poniéndolas detrás.

Fue en ese momento que ella lo comprendió, ellos estaban lejos de ser los típicos jóvenes de 20 años normales, tenían tanto sobre sus espaldas que los hizo madurar más rápido, ellos ya llevaban un buen rato viviendo la vida de un adulto responsable y ella prácticamente había pasado por la adolescencia dos veces, lo que le permitió ver todo desde un punto de vista nuevo, todo lo vivió, lo que paso, la hizo crecer de manera exponencial, era necesario para que comprendiera todo, porque eso los había llevado hasta ese lugar, ese conjunto de experiencias forjaron el carácter que los llevaría hasta ese instante, y este mismo, los llevaría a muchos otros más, ya sean buenos, malos o excelentes, pero mientras estuviera al lado de Shaoran, nada más importaba, porque estaba lista para hacerle frente a lo que fuera, porque al final, todo estaría bien.

- Shaoran… - lo llamo mientras enredaba sus brazos en su cuello y lo pegaba a ella.

- Dime. - contesto rodeando su cintura con delicadeza.

- Vamos a ser papás- susurro mientras reía, llena de júbilo antes de separarse y besarlo, un beso manchado de lágrimas pero que abría nuevas puertas hacia el futuro.

¡Hola a todo el mundo!

Primero que nada… ¡FELIZ AÑO NUEVO!

Sé que este capítulo ha llegado mucho más tarde de lo que prometí, pero mi trabajo, las festividades, lo último de mi carrera… bueno, no pude limpiarlo como quería en el tiempo que yo quería, pero aquí esta, publicado, el ultimo capítulo de este fic que inicie a escribir hace algunos años atrás en el 2014 y que por cuestiones personales abandone por casi 3 años, hoy, llega a su fin, y estoy sumamente agradecida por todos aquellos comentarios alentadores que proyectaron una luz en la oscuridad de mis días, algunas veces era sumamente difícil continuar con la historia, las ideas no venían, el tiempo me comía, pero al leer sus comentarios…, bueno, me obligaba a mí misma a continuar al saber que alguien leía este pedacito sacado de mi mente. Por mencionar a algunos: KinomotoClow, itzel18, princessqueen, Luxray1509, Claudia86, Celes483, entre muchas otras personas, aquellos que entraron como invitados y dejaron su comentario, realmente les agradezco, a las personas que siguieron la historia o la pusieron como favorita, no tengo palabras para expresar lo mucho que hicieron por esta historia, este capítulo final, la historia al completo es para ustedes. ¡MIL GRACIAS!

Ahora, esta historia nació hace cerca de 5 años, apareció en mi cabeza una buena noche, mientras veía la película "Votos de amor", exactamente, este fic inicio con base a esa excelente historia, pero comenzó a evolucionar para alejarse de esta, tratando de mantener la esencia que tuvo cuando nació en mí, muchos pensaron que fue sadismo mío el mantener alejados a nuestros queridos Sakura y Shaoran, y aunque amo el drama, realmente amo el mensaje que dejo una marca profunda en mi esa película; "al final, no importa que tanto pase entre nosotros, yo siempre te elegiré, porque tu amas a la verdadera yo", incluso quise respetar un poco el final, donde la protagonista de la historia realmente nunca recupera sus memorias, sencillamente vuelve a enamorarse de su esposo, lo que nos muestra que tienes y puedes enamorarte día con día de la misma persona, aunque, como les dije, mi historia evoluciono en esto, Sakura vuelve a enamorarse de Shaoran y su relación se solidifica con los recuerdos recuperados.

Espero les haya gustado este laaaargo capítulo, y que sea una gran manera de despedida, aunque… bueno, por ahí he dejado pistas, tal vez tenga otros proyectos relacionados a esto.

Son grandes personas, una vez más gracias.

Hasta la próxima.