Capítulo 49: Pasos en el silencio, la terrorífica aventura de Clara
Por la noche, el orfanato estaba a oscuras exceptuando una tenue luz en la terraza de Elyon. Dentro, Sylvia se iluminaba la cara con una linterna mientras contaba el final de una historia de terror
- Y justo cuando pensaba que por fin estaba sola en el cementerio – dijo con voz cavernosa – Una mano se alzó por detrás y tocó su cuello…
Justo en ese instante algo tocó el cuello de Elyon quien pegó un chillido de terror haciendo temblar todo el suelo, mientras saltaba agarrándose a Keyla que también chillaba. Marla se transformó en una tortuga y se metió dentro del caparazón mientras Doggy se escondía tras la orejas. Bibiana se atragantó con su té por los gritos y Clara ponía los ojos en blanco. Cuando todos se calmaron vieron a Sylvia riéndose a carcajada limpia mientras Jack estaba perplejo detrás de Elyon
- ¡Jack! ¡Sylvia! – se quejó Elyon – No me deis esos sustos
- Lo siento Elyon – se disculpó el chico – pero Sylvia me mandó un mensaje hace un rato de que estabais aquí y me dijo que viniera
- ¡Jamás pensé que me saldría tan bien! – Sylvia no podía parar de reírse – Lo siento mucho Elyon pero no he podido evitarlo, todas os asustáis tan fácilmente. Incluso Bibi se ha asustado
- ¡Es Bibiana! – se quejó ella – Y ya sabes que detesto los ruidos fuertes. Además Clara no se ha asustado
- Eso es verdad – Sylvia se rascó la cabeza – ¿Por qué tú no te asustas?
- ¿Por qué debería asustarme? – dijo mientras comía una galleta – Los zombis, fantasmas y esas cosas no existen
- Apuesto a que antes decías los mismo de esto – dijo Sylvia zarandeando su espejo
- Eso es distinto – contestó Clara – Digamos que hay cosas que son mínimamente posibles, y cosas que son completamente imposible. Entre ellas fantasmas y espíritus
- Pero los espíritus sí que existen – dijo Elyon – Acaso no os acordáis del Rexlum que hizo Sparkle con el retrato del señor Thompson
- Eso fue distinto – explicó Clara – Verás en ese caso se trataban de recuerdos no de un verdadero espíritu
- No sé – Bibiana dejó su té en la mesilla – Es cierto que es un poco difícil creer en esas cosas, pero a lo largo de mi vida he visto lo suficiente como para no decir nunca que algo no existe
- En ese caso – Sylvia volvió a enchufar la linterna bajo su cara - ¿queréis que hagamos un experimento?
A la tarde siguiente, todos se reunieron en la parada del autobús, esperando a Sylvia. Ya pensaban que iba a llegar tarde cuando la chica salió de la sombra del poste de la parada.
- ¡Buenos días chicas! – dijo sonriendo – Gracias a lo del otro día ahora soy capaz de teletransportarme por las sombras sin cansarme
- Aun así no deberías abusar de ese poder – le regañó Bibiana – De todas maneras ¿se puede saber porque nos has reunido aquí?
- ¿Vamos a ir de nuevo al invernadero? – preguntó Elyon esperanzada
- De eso nada – rio – Os voy a llevar a un sitio mucho mejor
Cuando el autobús llegó, Sylvia y Jack se sentaron juntos, Elyon y Keyla con Doggy en su regazo, y Bibiana con Marla. Clara se sentó en el último asiento mientras miraba por la ventana. Hacía unos días que estaba un poco preocupada. Sylvia y Elyon habían conseguido su poder gracias a alguien. Pero ella no tenía a nadie realmente especial. Resopló contra el cristal provocando un poco de vaho. Fue entonces cuando vio una especie de reflejo rojo detrás de ella. Se giró rápidamente pero no había nadie detrás. Clara se sintió inquieta pero decidió dejarlo pasar. Después de unos minutos, Sylvia pidió parada y se bajó en mitad del bosque. Extrañados, los demás le siguieron a través de este hasta una especie de camino de piedra. Caminando llegaron entonces hasta una verja oxidada tras la cual había una mansión enorme medio derruida y cubierta de maleza. A pesar de que era un día soleado, una especie de niebla cubría los alrededores de la mansión.
- ¿Qué es esto? – exclamó Keyla con cara extrañada
- Es la mansión Lackless- explicó Sylvia – Veréis la leyenda cuenta que hace mucho tiempo la familia Lackless era la más rica del país. Pero el abuelo murió sin dejar escrito su herencia. Esta se suponía que debía ir a su hija mayor, pero la chica… bueno, digamos que tenía un pequeño problema mental. – Sylvia se acercó a la verja – El caso es que la heredera empezó a pensar que sus hermanos querían acabar con ella para repartirse el dinero, ya que no había una herencia oficial. Así que una noche los invitó a todos a una preciosa cena. Champagne, caviar y como plato principal… veneno. Todos los asistentes a la cena murieron de inmediato y la heredera se encargó del resto mientras dormían. Cuando acabó con todas su familia, la chica se dio cuenta de lo que había hecho y se precipitó por el tejado de la mansión – Sylvia empujó la verja para abrirla, haciendo que soltase un crujido – Desde entonces, existe el rumor que por la noche el fantasma de la heredera se levanta y acaba con cualquiera que ose entrar en la casa. Así que lo que vamos a hacer es quedarnos toda la noche en la casa para descubrir si existen los fantasmas
- ¡De eso nada! – gritó Elyon – Esa historia es horrible, no pienso entrar allí
- No deberías inventar historias así Sylvia – Keyla intentaba mantenerse firme pero sus piernas también temblaban
- La verdad es que esa historia es cierta – dijo Bibiana – Hace poco leí un libro en el que citaban a la familia Lackless y la fatídica noche en la mansión
- ¡Por nada del mundo vamos a entrar ahí! – Elyon y Keyla se abrazaron a la vez
- No os preocupéis chicas – Clara se acercó a ellas – Los fantasmas, os lo prometo. Solo es una casa
- Eso es cierto dodi – dijo Doggy – además si pasase algo siempre os podéis transformar dodi
- En ese caso hagamos equipos – propuso Jack – El que antes salga de la casa pierde la apuesta
- Y que se lleva el ganador – preguntó Marla
- El resto del grupo tendrá que hacer lo que quiera – sonrió Jack
- ¡Me parece bien! – sonrió Marla, pensando que así podría hacer que Elyon hiciese todas las galletas que quisiese – En ese caso yo iré con Bibiana
- ¡Yo voy con Sylvia! – dijeron Elyon, Keyla y Jack al mismo tiempo
- Yo prefiero ir con Clara – sonrió la chica – No quiero perderme su cara si descubrimos un fantasma
- Lo siento Sylvia pero yo voy a ir con Doggy, será mejor que vayáis Jack y tú juntos
- Entonces supongo que Elyon y yo iremos juntas
Los grupos se dividieron por las distintas zonas de la casa. Mientras tanto, en el Palacio Oscuro, Shadow Moon caminaba por los pasillos inquieta hasta que se chocó con Shadow Planet
- Oye, mira por donde… - al levantar la mirada la sangre de Shadow Moon se congeló. Los ojos de Shadow Planet eran completamente blancos – Pero ¿qué demonios?
- Cure Shadow Moon – Reflecta apareció detrás de ellas – Se puede saber qué haces aquí. – chocó su bastón con el suelo - Gracias al a ineptitud de tus hermanas, ya no nos es posible robar las estrellas de Moon y Star. Apúrate y trata de acabar con Sun
- Sí, señora – se levantó espolsándose la falda
- Espera – la llamó alzando la mano – llévate a Cure Shadow Planet contigo
- Por supuesto pero… ¿qué le pasa a sus ojos?
- Eso no es asunto tuyo – la mirada de Reflecta le atravesó antes de desaparecer
- Vaya sí que da miedo – Shadow Moon miró a Shadow Planet de reojo pero como siempre la guerrera no se movía. Se fijó entonces en un espejo rojo roto a su lado que tenía los cristales partidos – Este espejo… fue uno de los antiguos soldados de Espectro. Menuda muerte más estúpida tuvo, morir por proteger a alguien – se rio con su risa nerviosa y tocó uno de los cristales rotos que de repente se iluminó y desapareció con un chasquido – ¡Ay! Me ha dado un calambre, maldito cristal… ¿Ha desaparecido? ¡Bah, no será nada importante!
En la mansión Lackless, la luna ya se veía en lo alto mientras Keyla y Elyon permanecían muy juntas en una habitación rodeada de todas las linternas que había traído
- No hay porque tener miedo – dijo Keyla – Clara lo dijo, los fantasmas no existen
- Sí, es cierto, no existe – trató de convencerse Elyon, pero no paraba de temblar
Fuera de la casa, Shadow Moon las observó y sacó un cristal de su bolsillo "Vamos a divertirnos un rato" dijo mientras lo lanzaba a la casa y esta se envolvía en un aura oscura. Las linternas se apagaron dejando a Keyla y Elyon petrificadas por el susto. El fantasma de una chica empezó a abrir el armario para asustarlas, pero apenas hubo movido el pomo, las chicas pegaron un grito y se precipitaron a la salida.
- No me importa la apuesta, solo quiero salir de aquí – lloriqueaban ambas mientras salían por la gran puerta de la mansión, pero entonces notaron como sus piernas se congelaban. Ambas se convirtieron en piedra nada más salir por la puerta
- Muy mal chicas, deberíais saber que no se puede fallar una apuesta – sonrió Shadow Moon
Marla comía muy contenta los dulces que llevaba en su mochila mientras Bibiana le leía un cuento, como había hecho muchas veces en el Castillo Celestial. Bibiana le acariciaba por detrás de la oreja con afecto maternal cuando las luces se apagaron. Rápida, Bibiana puso a Marla detrás de ella y sacó su espejo. Sus sentidos se agudizaron esperando a que sucediera algo. Marla empezaba a tener miedo por la situación cuando vio una cabeza transparente salir del suelo. La niña pegó tal grito que asustó a Bibiana quien también chilló sin saber muy bien que pasaba. Marla agarró la mano de Bibiana y convirtiendo sus piernas en las de una liebre, salió corriendo tirando de ella. Bibiana intentó decirle que parara pero antes de poder hacer nada, ya había salido por la puerta. Apenas tuvieron tiempo de ver a Elyon y Keyla petrificadas cuando ellas se convirtieron también en estatuas. Shadow Planet veía todo desde lejos con sus ojos blancos. Shadow Moon sintió un escalofrío al mirarla pero se adentró de nuevo en la mansión. Sylvia y Jack paseaban por la mansión inspeccionando todos sus rincones. Cuando entraron en un desván, un par de murciélagos salieron volando, pero Sylvia siguió andando como si nada. De repente, la chica dio un grito y se agarró a su brazo.
- ¡Una araña! – dijo señalando al bicho colgando de su hilo en una viga
- No te preocupes Sylvia – dijo Jack tratando de sonar dulce – Yo te protege…
- Muere, muere – empezó a gritar Sylvia mientras golpeaba con su linterna a la viga dejando a Jack atónito – Menos mal ya no esta
- Veo que ya llevas mejor tu miedo – comentó Jack cuando de repente una chica flotante se apareció detrás de Sylvia - ¡Sylvia cuidado!
- ¡Anda mira si es un fantasma! – sonrió al darse la vuelta – Venga ve a buscar a Clara
- ¡Pero es que tú no te asustas de nada!
- ¡Buuuuu! – empezó a susurrar el fantasma – Soy un espíritu atormentado, huye si no quieres sufrir las consecuencias
- ¿Pero qué consecuencias? Si eres etérea mira – dijo atravesándola con la mano – No puedes hacerme nada
- ¡Serás grosera! – dijo la fantasma sollozando mientras se marchaba
- Espera que una amiga quiere verte – Sylvia empezó a correr detrás del fantasma
- ¡Aléjate de mí monstruo! – le gritó la fantasma
- ¿Se puede saber en qué momento está un fantasma huyendo de ti? – se quejó Jack
Justo cuando pasaban por enfrente de la puerta principal, un fuerte viento creado por Shadow Moon los expulsó afuera. Sylvia aterrizó mirando a sus amigas petrificadas y lanzó una mirada furiosa a Shadow Moon antes de convertirse en piedra
- Mira ya tenemos a la pelmaza y al traidor, ahora solo tengo que conseguir un par de estrellas – sonrió
Clara estaba tumbada en un sofá acariciando a Doggy en una sala amplia mientras pensaba en quien sería la última en salir de la casa. Desde luego, lo menos probable era que fuesen Elyon y Keyla. La duda principal estaba entre Sylvia y Bibiana. Clara cavilaba en esto cuando la chica fantasma entro en la habitación. Doggy la vio primero y ladró para avisar a Clara
- Mira Clara dodi – se puso a gruñirle al fantasma – ten cuidado dodi
- No puede ser – dijo Clara paralizada al verla – Los espíritus no existen. No pueden. La ciencia… la ciencia lo explica… no pueden… es imposible – Clara cayó de rodillas temblando
- Clara que te ocurre dodi
- Sí, soy un fantasma – susurró el espíritu "Menos mal que a esta si le doy miedo" pensó
- ¡Aléjate! ¡No te acerques! – gritó Clara presa del pánico – Yo… no lo entiendo… ¿por qué?...
- Cálmate dodi – Doggy tiró de su falda y empezó a guiarla hasta la salida
Pero justo antes de salir algo pareció llamar a Clara, quien retrocedió. Doggy abrió las puertas y salió viendo a todos petrificados. Ante los ojos de Clara, Doggy se transformó en la estatua de un perro. Clara cayó de espaldas temblando de miedo. La mujer fantasma se apareció delante de ella y Clara empezó a retroceder chillando de pánico. Del techo cayó entonces un cristal rojo en la cabeza de Clara. Ella se quedó mirándolo cuando el cristal brilló y formó un círculo de fuego alrededor suyo. La chica cogió el cristal mientras era protegida por el círculo de fuego. En su interior vio el reflejo de alguien conocido
- No puede ser… ¡Vlady!
- ¿Se puede saber qué haces ahí temblando como una niñita? – se quejó el chico en el cristal – Que hay de todo ese discurso de no rendirse jamás y todas esas cosas
- Pero… no puede ser… tú… te vi morir – las lágrimas caían de sus ojos
- Viste morir mi cuerpo – explicó – pero yo no fui creado por Espectro. Cuando Jack me creó también me dio un alma. Ni siquiera yo me daba cuenta de que todavía estaba vivo hasta que esa chica tocó el cristal y me dio un poco de su poder. Así pude escapar, pero me temo que no tengo mucho poder para mantener este círculo por mucho tiempo
- Lo siento pero… lo cierto es que le tengo miedo a los fantasma – se avergonzó Clara – Son algo que no se puede explicar, y eso siempre me ha dado miedo
- ¿Se puede saber quién eres tú? – se quejó el chico – Yo estoy buscando a Clara Turner, una chica que siempre confía en su intelecto y consigue encontrar la solución a todo
La voz del chico se desvaneció al igual que su imagen y el círculo de fuego. La fantasma empezó a acercarse a Clara pero la chica entonces miró hacia adelante con los ojos decididos. Sacó su espejó con un movimiento y se transformó
"El brillo del sol que combate el mal, Cure Sun"
Sun se abalanzó contra la fantasma pero esta era etérea y no pudo golpearle. Ella frenó y miró a sus amigos detrás y al trozo de cristal que tenía en sus manos
- Yo siempre he tenido miedo a todo aquello que no podía entender – dijo con voz profunda – Cambios, cosas que no entiendo, son asuntos muy difíciles para mí. Pero si te atreves a hacer daño a mis amigos, me da igual lo que seas, te haré pagar por ello. Porque la razón de mi corazón es lo más importante para mí, y en estos momentos me dice que no debo tenerte miedo. – Sun avanzó hacia el fantasma - ¡Yo voy a confiar en mi conocimiento! - Del pecho de Sun salió un aura de poder que devolvió a sus amigas a la normalidad. Envuelta en un aura bronce, Sun invocó su arco y lanzó una flecha al fantasma, que desapareció
Sus amigas se acercaron para comprobar que estaba bien. Clara miró el cristal rojo entonces intentando ver a Vlady otra vez pero el chico no apareció. Decidió guardar el secreto hasta que supiera como volver a despertarlo. Shadow Moon regresó al Castillo Oscuro con Shadow Planet. Apareció en el salón del trono junto a sus hermanas. Reflecta las miraba amenazantes
- Así que… tú también me has fallado
- Mi señora yo…
- ¡Silencio! – gritó – Estoy harta de vuestras escusas, ya que ya no podemos tener las estrellas, quiero que me traigáis al chico
- Pero es muy difícil acercarse a él, siempre está protegido por las Pretty Cure
- Por eso no te preocupes – sonrió – El secreto de Shadow Planet ya está listo para ser usado – Reflecta empezó a reírse mientras unos rayos sonaban por el fondo
Próximo mes: Capítulo 50: Descontrol ¡El último movimiento de las Shadow Pretty Cure!
