Os querría pedir un favor, como diría una conocido youtuber español/noruego: no seáis malos XD y escribid un comentario para dejadme saber vuestra impresión.

Todos los personajes y la historia pertenecen a JK Rowling

POV DRACO MALFOY

Definitivamente estoy deprimido. No me lo estoy pasando nada bien en la fiesta de mi hermano. Blaise y Theo han estado intentando animarme. Incluso Pansy lo ha intentado a su manera sacándome a bailar, aunque sea una de las cosas que más odie en este mundo.

Pero nada. Mi mente sigue dándole vueltas a la discusión que tuve con Hermione. Creo que hice lo correcto. No quiero disgustar más a la familia. No quiero que mi hermano vuelva a ser castigado por mis errores. La familia por delante. Pero aún así, me siento fatal. He perdido el apetito y estoy desconcentrado en clase.

Veo como Violet se acerca donde estamos Pansy y yo.

-¿Te importa si te robo a Draco un momento?- le pregunta Violet a Pansy

-Claro, por supuesto. Me voy con Tau que seguro me está echando de menos, hasta luego Drakey. -le contesta y dicho eso se aleja tratando de buscar a Taurus entre la gente que acudió a la fiesta.

-¿Tau? -se me escapa una risa y veo como Violet rueda los ojos. -Al menos ya no soy al único que le pone estúpidos apodos.

-Ni lo menciones. El imbécil de tu hermano y ella han bebido alcohol. Sólo tenemos 12 años, por Dios. -dice Violet

-Él ahora tiene 13. -digo con una sonrisa forzada. -No me vendría mal a mi probarlo. A ver si así dejo de pensar tanto.

-¿De qué estás hablando, Draco? -me mira con preocupación. -¿Te ocurre algo?

-No, tranquila. No es nada. -digo sin mucha convicción

-Soy tu amiga y a ti te pasa algo. No voy a parar hasta qué me lo cuentes. -me dice Violet seriamente.

-Es complicado. Una larga historia -digo no queriendo profundizar.

-Ahora vuelvo, ni se te ocurra moverte de aquí. -dice Violet amenazándome con el dedo.

Asiento distraído y observo como Violet se va a hablar con Blaise. Un minuto después regresa conmigo con una llave en una mano. Noto que Violet me coge de la mano y me lleva fuera de la fiesta. Caminamos hasta alcanzar el despacho de Flitwick. Violet usa la llave que llevaba consigo para abrir el despacho. Ya dentro nos sentamos en unas sillas que tenía Flitwick.

-El zalamero de Zabini no sólo consiguió las llaves de la clase de Encantamientos sino también las llaves de su despacho. Bueno Draco, tenemos todo el tiempo del mundo y aquí no nos molestará nadie. ¿Qué te tiene tan preocupado?-me pregunta Violet.

Dudo. No sé que hacer. Por un lado, es un tema demasiado sensible y que afecta a mi familia para ir contándolo por ahí. Por el otro lado, Violet es mi mejor amiga y tengo que desahogarme con alguien sino quiero acabar estallando.

-Está bien. -hago un largo suspiro. -Pero antes me tienes que prometer que esto no puedes decírselo a nadie.

-Soy una tumba. Mis labios están sellados -dice tapándose la boca.

-Hablo en serio Violet. Ni a Hermione. Ni a Ron. Ni a los de Slytherin. Ni a ningún profesor. A Nadie. Ni siquiera a tu hermano. -le digo mirándola seriamente.

-Puedes confiar en mi. -me dice con seguridad.

Le cuento todo lo ocurrido en mi cumpleaños. Lo del regalo de Hermione, el descubrimiento de mi padre de que Hermione era hija de muggles, el posterior encubrimiento de Taurus y el castigo que recibió.

-Eso explica lo que le pasó a su cara el día que nos encontramos en la librería -me interrumpe Violet, estando ella a punto de llorar.

-Déjame terminar primero. -le digo con brusquedad.

-Sí, sí. Lo siento, Draco. -contesta algo avergonzada.

Continúo explicándole la charla de antes de ayer en el tren que tuve primero con Taurus y luego con Hermione. Cuando termino de contarle todo me derrumbo y empiezo a sollozar. Oigo como Violet se acerca a mi y noto como sus brazos me rodean en un fuerte abrazo.

-Tranquilo. Estoy aquí. Desahógate. -me dice Violet en un susurro.

Unos minutos después, nos separamos del abrazo.

-He abandonado a Hermione por el bien de mi familia. ¿Crees que he hecho bien? -le pregunto aún con lágrimas en los ojos e hipando por los sollozos.

-Sinceramente. No lo sé. -me contesta limpiándome las lágrimas. -Solo sé que si tienes que volver a desahogarte yo siempre estaré para ti. Sin contar a mi hermano, fuiste la primera persona que me aceptó. Eres mi mejor amigo. Así que no vuelvas a hacerte el duro nunca más.

Nos volvemos a fundir en un abrazo, esta vez lloramos los dos.