Gui: Podéis poneros de banda sonora cualquier tango de Piazzola...
Disclaimer: ¿Si Georgie le ha robado ideas a la historia, y nosotros le robamos ideas a él, en realidad le estamos robando ideas a la historia?
Dragones bailando
o La Más Humana de las Tragedias: la Guerra Testaruda
Tango violento
Aegon II, usurpador, quemado de pies a cabeza, sin familia y con un dragón tan malherido que daba más pena que él. Había querido descender sobre Rocadragón con su montura dorada, cual rey, triunfante. Un vuelecito de nada, con dos seres vivos viejunos, achacados por la guerra y el cansancio, blancuzcos. Rocadragón había sido tan fácil de tomar que la operación no presentaría dificultades. El capricho del rey no era más que ceremonia. Legitimación de poder. Ideología.
Pero no había contado con su prima Baela. Porque era su prima, con lo compleja que se había vuelto la familia y él aún así se acordaba. Era hija de Daemon, el falso rey consorte que había muerto en Harrenhall si los rumores eran ciertos. Y Daemon, antes de casarse con su hermana, era el hermano del rey Viserys, el padre de Aegon y de Rhaenyra. El causante de todo el jaleo que estaba teniendo lugar.
En realidad, no se llevaban tantos años. Baela debía de tener trece o catorce años. Y él, probablemente veintitrés, puesto que había pasado un día del nombre escondiéndose como un pescadero maloliente en una coca maloliente en la bahía del Aguasnegras. Se sentía muy viejo frente a la joven que se alzaba ante él.
En todo esto pensaba Aegon mientras Fuegosol se abalanzaba sobre Danzarina Lunar. No tenía sentido que un dragón tan gigante aplastase a uno tan pequeño, ¿no? Y sin embargo, si perdía frente a Baela, todo se iría al garete. Y prefería morir a que todo se fuese al garete. Aquella entrada sería triunfal porque Fuegosol mataría a Danzarina Lunar.
Por muy veloz y pequeña que fuese. Difícil de atrapar. ¡Y aparece por detrás! Aegon sintió las garras, y sintió a Fuegosol retorcerse de dolor. Le había abierto una herida en algún lugar. El maldito dragoncillo. Así que Aegon le lanzó una llamarada directa a la cara. De la que Baela se protegió tras el cuello de su dragón. Maldita niña. Pese a la ceguera, Danzarina Lunar siguió atacando. ¿Por qué no paraba ya? Había fuego en el aire y la tierra era azul. No, fuego en la tierra. Eso. Y el cielo era el que era azul.
Aegon estaba cansado, pero no lo suficiente como para no darse cuenta de que estaban empezando a descender en picado. Fuegosol había recibido ataques en el cuello. Se dejaba caer. Pero agarrado como a un clavo ardiente a la joven dragona que se debatía desesperadamente. El rey decidió saltar a unos cinco metros del suelo. El impacto fue tal que pensó que nunca volvería a andar.
No supo qué pasó después. Al parecer Baela sobrevivió, pero Danzarina Lunar no. Fuegosol vivía como un muerto. Algo así. No sabía muy bien. El dolor le cegaba los sentidos. Pero no tomaría leche de la amapola. No. Quería estar despierto para Rhaenyra.
Para Rhaenyra.
Contador de batallas y Puñaladas Traperas de la Guerra
Verdes: 26 + 3 dragones matados + 2 dragones conseguidos
Negros: 26 + 1 dragón herido
Contador de Cosas Que Salieron Mal
Verdes: 7 + 4 dragones perdidos
Negros: 11 + 4 dragones perdidos
Muerte de dragón, los Negros siguen viviéndolo peor...
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Gui
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