Hola, hola! Nunca imagine llegar al capítulo 50... gracias a todos los que han leído y sobre todo a los que han dejado su review, me hacen muy feliz y sigo todos y cada uno de sus consejos y observaciones. bueno, ahora continuemos con esta historia y les dejo el capítulo 50!

Capítulo 50

No sé como desperté, no sé como terminó la noche, pero estoy en cama recostada en el pecho de Jun. Prefiero no moverme por varias razones; en primera escucho la suave música que es para mí el latido del corazón de Misugi, en segunda porque me duele todo el cuerpo y un pequeño movimiento hace que toda la habitación se mueva produciéndome malestar en el estómago; y en tercera, no quiero despertar a Jun.

Me quedo recostada escuchando su corazón, concentrándome en el suave palpitar para no marearme más, pero su latido no es regular y conforme mi razón empieza a despertar mi preocupación también.

- Jun – digo levantándome. Me mareo y vuelvo a recostarme por unos segundos respirando profundamente. Trato de incorporarme mientras le hablo a Jun para que despierte. Veo el reloj son las tres de la tarde – ¡Jun! – exclamo sorprendida saltando de la cama para correr al baño a devolver el estómago.

- Yayoi – exclama una voz débil desde la habitación – ¿estás bien? – me pregunta

- Bien – respondo lavándome la boca antes de salir. Me veo en el espejo y agradezco haberme echado agua antes de mirarme. Me veo horrible. La habitación todavía se me da vueltas pero es soportable – Jun, son las tres de la tarde

Le miro acostado en la cama y sé que no se encuentra mejor que yo. Abro el frigo bar de la habitación y saco un par de refrescos fríos que nos sentarán muy bien.

- Toma – se la acerco a Jun quien intenta incorporarse un poco – ¿mareado? – le pregunto divertida

- No me siento bien – responde después de un gran trago al refresco. Saco varias pastillas que debió haber tomado en el transcurso de la mañana y se las doy para que las tome – ¿crees que requieras una inyección? – le pregunto

- No. Es la resaca y la falta de medicinas –me dice y trata de sonreír un poco antes de volver a recostar la cabeza en la almohada – voy a estar bien en un rato ¿tú como te sientes?

- Mareada – respondo y tomo el menú del restaurante para pedir servicio a la habitación – nuestros estómagos necesitan alimento

Ordeno un par de desayunos sustanciosos y en cuanto cuelgo vuelvo al baño a vomitar.

- Yayoi – me dice Jun desde la cama – ¿estas bien?

- Si – respondo en medio de arcadas.

Paso unos largos minutos sin poderme despegar de la taza de baño cuando escucho como se abre la puerta y volteo desde el suelo para encontrarme a Jun apenas sosteniéndose en pie.

- Jun… – exclamo seguido de una nueva arcada. Jalo la cadena mientras Jun se tira al suelo a mi lado

- ¿Mejor? – me pregunta un poco divertido

- Un poco – respondo acurrucándome en su pecho. – ¿tú?

- No necesito vomitar, si es lo que crees – me dice divertido – vine a ver como estabas. Comienza a tocarme la frente y ver mis ojos diagnosticándome una severa resaca – el desayuno te sentará bien – concluye mientras me levanto para lavarme la boca y la cara. Jun intenta levantarse del suelo, pero está todavía muy débil.

- Ayúdame Yayoi – me pide y le tomo entre mis brazos. Siento el peso de Jun sobre mí y por un momento estamos a punto de caer al suelo pero me logro detener del lavabo.

- Vamos a la cama – le digo comenzando a caminar lentamente – no debiste levantarte

Le acuesto en la cama y le cubro con las sábanas apartando un par de mechones de su frente observando cómo su respiración comienza a normalizarse.

- ¿Seguro que no requieres una inyección?

- Dejemos que las pastillas hagan efecto. Si después del desayuno no me siento mejor, entonces me inyectas

- Está bien – respondo dándole a beber un poco más de refresco

- Recuéstate conmigo a ti también te vendrá bien – me dice invitándome a acostar a su lado.

Nos quedamos dormidos inmediatamente solo despertados cuando el servicio a la habitación llega con la comida. Me levanto para abrir la puerta y recibo el carrito con la comida.

- ¿Cómo te sientes? – le pregunto a Jun, quien lentamente se incorpora en la cama y no responde haciéndome notar que sigue igual. Me siento a su lado y le toco la frente – estas frio – le comento

- Es la resaca – me responde señalando el refresco en el mesa de noche. Se la acerco y bebe largos tragos. – gracias…

- Vamos a comer algo – le digo al verlo un poco mejor. Veo la comida que nos han traído y por un momento siento revuelto el estómago.

Tomo el tenedor y pruebo un poco de todo lo que he pedido. En cuanto la comida entra en mi estomago, me siento mejor. Sonrió y elijo el omelete de hongos y queso. Jun prefiere un sándwich de jamón y se lo acerco a la cama sentándome a su lado a comer lentamente.

- ¿Ya te sientes mejor? – le digo cuando veo que ha terminado con el enorme emparedado

- Bastante – responde con su hermosa sonrisa y siento como mi corazón descansa también. Vuelve a acostarse y le cubro besándole con dulzura mientras cae rápidamente en un sueño profundo.

Saco los platos al pasillo y abro un par de ventanas para que circule el aire en la habitación. Estoy por acostarme nuevamente a dormir cuando suena el teléfono y contesto rápidamente para que no despierte Jun.

- ¿Bueno? – pregunto en ingles

- Buenas tardes Yayoi – me dice y reconozco la voz de Genzo del otro lado

- ¡Genzo! ¿cómo estás?

- Con una resaca de los mil demonios. Gran noche ¿no te parece?

- Me divertí mucho – respondo recordando la divertida noche que pasamos – pero acabamos de despertar en no muy buen estado

- ¡Me imagino! – ríe – Levin y Shelly deben estar igual. ¿Tienen planes para hoy?

- ¿Quedarnos en el cuarto y descansar? – le digo intrigada con la posibilidad de que desee hacer algo en este estado

- mmm… – responde – pensaba que podíamos ir a pasear en bote

Miro a Jun dormir profundamente con una respiración no muy regular y no dudo en responder que preferimos quedarnos a descansar. Genzo insiste un poco pero cuando le explico que Jun no está en las mejores condiciones acepta mi negativa.

- Mañana regreso al entrenamiento con el Hamburgo, Levin también estará ahí para una serie de pruebas ¿tú crees que le guste a Jun ir a visitar el entrenamiento?

- ¡Le encantará! – exclamo y me tapo la boca asustada de despertar a Jun, le miro y sigue dormido

- Perfecto –me dice Genzo divertido – cuida de mi amigo esta tarde para que mañana puedan ir al entrenamiento.

- Gracias, Genzo. – me despido de nuestro amigo y regreso a la cama al lado de Jun. Toco su frente y apoyo mi oreja en su pecho. Su corazón está bien, solo necesita descanso. Cierro los ojos y duermo.

...

Me levanto sintiéndome restablecida. Miro a Jun dormir y me levanto mirando por la ventana el atardecer. La ciudad se pinta de colores anaranjados y rosas. El aire sopla frio y revitalizante. Aspiro hondamente sintiendo como el aire fresco me renueva.

- Yayoi – escucho a Jun desde la habitación

- ¿Cómo te sientes?

- Mejor – responde sonriendo – ¿es el atardecer?

- Son las seis de la tarde

- Hemos perdido todo el día – me dice con un poco de tristeza

- Fue una noche muy larga

- Y divertida

- Muy divertida – concluyo acostándome a su lado – Genzo habló para invitarnos mañana al entrenamiento del Hamburgo

- ¡Fabuloso! – exclama Jun

- Así que a descansar si quieres estar bien mañana – le digo invitándolo a que se vuelva a dormir

- Me gustaría tomar un baño, siento que todavía huelo a Jagermeister

- Ni me lo menciones – le digo haciendo muecas de asco y dolor estomacal – te prepararé la tina

Le dejo en la cama para prepararle la tina con burbujas y esencias de lavanda.

- Listo – comento regresando a la habitación descubriendo que está nuevamente dormido. Me acerco a él, le miro y acaricio con suavidad su rostro – Jun – susurro dulcemente despertándolo – ya está listo el baño – le digo cuando me mira con sus bellos ojos

- Gracias – me dice levantándose lentamente

- ¿Cómo te sientes?

- Un poco mareado, pero debe ser porque llevo todo el día acostado – responde apoyándose en mí para caminar.

Le ayudo a desvestir y le meto en la tina. Me besa e invita a entrar con él, me niego pero me quedo a su lado conversando sobre la divertida noche que hemos pasado. Entre los dos logramos recordar todo lo sucedido la noche anterior y reímos tratando de recordar a todas las mujeres con las que estuvo Wakabayashi.

Deja la tina y se vuelve a recostar en la cama mientras pido la cena a la habitación. Me meto a bañar en la regadera rápidamente y salgo justo a tiempo para recibir los alimentos.

- A cenar – le digo a Jun despertándolo a besos

Le acerco la comida a la cama y le entrego una serie de medicina que tiene que tomar. Cenamos con mucha hambre sintiendo como la comida alivia nuestros últimos malestares por la resaca. Prendo la televisión y acurrucados en la cama miramos una película, bueno, yo la veo completa mientras Jun duerme en mi brazos desde el inicio de la misma.

Apago la televisión y recuesto a Jun en la almohada. Me recargo en su pecho sintiendo la necesidad de dormir escuchando el latido de su corazón. Siento un beso en mi cabeza y cierro los ojos para dormir en sus brazos.

...

Nos levantamos muy temprano después de un largo día de dormir y descansar. Jun se encuentra ya recuperado y feliz de asistir a un entrenamiento del Hamburgo. Me apresura a dejar la habitación para estar a tiempo en la casa del equipo.

- Vamos Yayoi – me apresura entrando en el taxi

El lugar es enorme y muy bien cuidado, con todas las facilidades que un equipo de primera división alemana requiere. Nuestros nombres están en la entrada y uno de los vigilantes nos lleva hasta los campos de entrenamiento. Shelly ya está ahí y nos saluda en cuanto nos ve.

- Stefan ya está con el doctor del equipo. Le van a realizar una serie de estudios. Espero que tanto alcohol que tomamos la otra noche no afecte

- no le harán estudios de sangre ¿o sí? – pregunto

- No, solo físicos

- No tendrá ningún problema entonces – responde Jun perdiendo su mirada en el campo de juego frente a nosotros, camina alejándose de nostras.

Shelly y yo conversamos un poco sobre la divertida noche que pasamos y la resaca que todos tuvimos al día siguiente. Jun sigue mirando al campo donde comienzan a concentrarse los jugadores.

- ¿Qué piensas? – le pregunto acercándome a él

- Yo no podría estar tomando esas pruebas – dice con tristeza

- Jun…

El equipo comienza a salir al campo y Genzo se acerca a nosotros a saludar.

- ¿Cómo te encuentras, amigo? – le pregunta a Misugi

- mejor – responde secamente

- Ven te voy a presentar – le dice Genzo y los dos salen corriendo hacia donde el entrenador del equipo y el resto del cuerpo técnico saluda a Jun.

Los jugadores comienzan el entrenamiento al que también se une Levin; observo como Jun se queda conversando con el entrenador. Me quedo con Shelly mirando el entrenamiento y recordando los momentos divertidos de la noche.

Jun ayuda a los chicos en el entrenamiento de los defensas y luego apoya a su amigo en una serie de tiros penales. Mientras le miro pienso en lo mucho que le gustaría estar ahí, en un equipo de primera división en un país europeo, pero no puedo dejar de pensar el otro lado, ahí está Jun, dando un gran esfuerzo pues no está en su mejor condición, ha tenido una recaída, hemos viajado a Suiza para un nuevo tratamiento y ha bebido en exceso hace un par de días. ¿Podrá Jun con la exigencia de un equipo de primera división? Cuando viajamos a España dijo que no quería un equipo europeo por los estudios de medicina, pero es solo un pretexto, el sabe lo que significaría para su salud una exigencia tan fuerte.

- Jun… – susurro con tristeza. Shelly me escucha y pregunta al respecto. Ella siempre ha sido honesta conmigo y decido serlo yo también. Le cuento la historia de Jun y se sorprende cuando se entera de su condición

- nunca lo hubiera imaginado. Es un gran jugador

- Sería aún mejor si no estuviera enfermo

- Aún así, muchos chicos sueñan con jugar futbol profesionalmente, pocos lo consiguen. Debería sentirse feliz

- Lo está, es solo que a veces nos frustramos al darnos cuenta que su corazón siempre será un límite.

...

El entrenamiento termina y todos, incluido Levin y Misugi entran a los vestidores. Shelly y yo recorremos el centro de entrenamiento y encontramos una cafetería donde compramos un biscocho y té para esperar a los chicos.

Ellos llegan un par de horas después, Jun se sienta a mi lado rodeándome con su brazo susurrando a mi oído.

- ¿Me has visto?

- Ha sido maravilloso – respondo asintiendo, mirándole a los ojos descubriendo su felicidad

- Lo ha sido – responde

- Esperemos que el Hamburgo no te acepte, Levin

- ¡¿Cómo?! – exclama Shelly sorprendida

- Genzo no quiere tenerme en su equipo porque quiere que nuestra rivalidad siga por mucho tiempo más – explica Levin a su novia

- Pero si el Hamburgo le contrata, serían los campeones de la liga – comento divertida

- Puede ser – medita Genzo – pero una sana rivalidad es algo muy divertido

- Así que tienes que buscarte una, Jun – le incita Levin

- La traigo conmigo todo el tiempo, Stefan – comenta Jun colocándose una mano en el corazón

- ¡¿Cómo?! – exclama Genzo riendo – ¡¿Yayoi?! ¿es ella tu rival?

- ¡Genzo! – le reclamo mientras todos los demás ríen

- Calma Yayoi – me dice alejándose para que deje de golpearle – era una broma, todos sabemos que ese corazón aguanta gracias a ti – dejo de golpearlo ante tal comentario y me sonrojo como jitomate – déjenme decirle que Yayoi es una gran enfermera, fue ella quien cuido de mis manos durante el Mundial… esa mano que tú, amigo – le dice señalando con su mano a Levin – me lastimaste

- ¡Ya supéralo Genzo! – le responde el sueco – ganaste el mundial

- Pero no pudo jugar la final completa – concluyo recordándole a Genzo lo doloroso que fue para él dejar el partido contra Brasil, haciendo reír a los demás con mi comentario.

...

Nos despedimos de Hamburgo y nuestros amigos para salir con rumbo a Italia. El viaje es por avión y mientras sobrevolamos Europa logro que Jun me abra sus pensamientos. Son los mismos que los míos. Ha visto a dos grandes jugadores en equipos europeos y ha visto que la exigencia pondría en peligro su salud.

- Dejemos que el tratamiento del doctor Zimmermann haga efecto – le comento

Jun guarda silencio. Estoy segura que me esconde algo, pero no dice nada y recuerdo que el doctor suizo y Jun tuvieron una plática a solas de la cual nunca ha hablado.