Naruto 56: Nada ha cambiado entre nosotros. La esperanza que guía una vida.
Era ya por la mañana y Kakashi aún dormía junto a mí cuando desperté. Al verlo sonreí y me acurruqué de nuevo contra él. Habían sido dos años soñando con eso casi a diario, y esta vez era real. Ahora con tan solo moverme un poco podía sentirle, estaba allí, era real, al fin.
Sonreí y volví a cerrar los ojos. Al final parecía que iba a tener unos días al menos de calma. Unas pequeñas vacaciones para disfrutar ese tiempo allí.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"Eh¿dónde está la chica?" Preguntó Toshiro. "Tengo que enseñarle lo que acabo de diseñar partir de una basura que encontramos por ahí."
"¿No te has enterado, rata de laboratorio?" Le dijo 'Yukai' bromeando. "Se ha ido."
"¡¿Se ha ido sin decir adios?!" Dijo sorprendido. "¡¿A dónde?!"
"A descansar." Afirmó Torio. "Ha vuelto a casa."
"Ah, o sea que se ha tomado unas pequeñas vacaciones para disfrutar un poco ¿no?" Afirmó Benijiro. "Ya era hora."
"Seguro que en su villa le niegan la entrada." Afirmó Taiji jugueteando con su arma. "No se puede estar tanto tiempo fuera y pretender que nada ha pasado."
"Eh, djear de hablar mal de ella." Les dijo Akemi serio. "Sea lo que sea, es una aliada."
"Amiga." Afirmaron el resto.
"Es una amiga." Sentenció Minoru lamiendo sus cuchilas con cara de loco. "No la rebajes de rango."
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
De pronto llamaron a la puerta de la calle y yo me levanté de la cama con cuidado de no despertar a Kakashi que aún dormía.
"Ya va, ya va." Dije poniéndome una bata para salir a abrir la puerta. "¿Sí? Ah, Ino."
"¿Te pillo en mal momento?" Me dijo al verme.
"No, no." Dije yo. "Estaba aún en la cama, me temo que últimamente estoy un poco más... vaga."
"Entonces voy pasando al patio trasero y voy mirando a ver qué podemos hacer con tu jardín." Me dijo sonriendo.
"Vale, está abierto, creo." Afirmé. "Me cambio en un segundo y salgo a ayudar."
"Tómate tu tiempo." Me dijo sonriendo. "Creo que me va a llevar un tiempo evaluarlo todo."
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"Así que aquí yo pondría unas cuantas plantas, tal vez un cerezo." Me dijo Ino mientras Sasuke y Naruto nos seguían mirando todo.
"No, no." Dije sacudiendo la cabeza. "El cerezo estaba justo allí, y teníamos un banco para sentarnos debajo. Yo había pensado que ahí podría poner un pequeño huerto, para tener productos frescos, incluso un invernadero para poder tenerlos todo el año."
"También, sí, supongo que también estaría bien." Me dijo Ino un poco menos convencida. "Pero ¿no crées que deberías tener un poco más de flores? Al fin y al cabo esta es la casa de una mujer."
"Voy a tener flores." Afirmé suavemente. "Será bonito, sí; pero también quiero tener una parte de todo esto más funcional. Estos terrenos son muy amplios."
"La verdad es que parece una ciudad dentro de la ciudad." Afirmó Ino. "Está bien, pondremos un huerto justo aquí ¿te parece bien?"
"Me parece perfecto." Afirmé. "Y también me parece perfecto la idea de poner flores por aquí. Tengo grandes planes para este lugar."
"¿En serio?" Me dijo interesada.
"Quiero que esto sea un gran lugar donde poder volver a contruir uno de los clanes que antaño fue de los más fuertes" Afirmé sonriendo. "Quiero que el nombre Hayabuki vuelva a ser lo que era antes, y para ello necesito un buen lugar donde poder comenzar a crear ese sueño."
"Y si no es mucha indiscrección¿cómo pretendes hacer eso?" Me dijo Naruto.
"No queda nadie más de tu clan, salvo tú." Afirmó Sasuke. "No vas a poder hacerlo."
"Ahí te equivocas." Afirmé yo. "Mientras haya vida hay esperanza. Yo devolveré el esplendor a el clan Hayabuki y haré que mi familia vuelva a ser una enorme familia como en sus tiempos fue. Tan importante como el clan Hiuga o el clan Uchiha."
"¿Y eso cómo se hace?" Dijo Naruto confuso. "Por que para hacer todo eso... ¿no necesitarías tener un compañero?"
Eso hizo que Ino se pusiése roja como Sasuke, incluso yo me sonrojé un poco mientras ambos le pegaban un golpe a Naruto.
"Digamos que algún día lo tendré." Dije entonces agachándome un poco y cogiéndo un hueso de melocotón que habían tirado allí después de la comida de bienvenida a mí. "Cada uno necesita un tiempo para cumplir sus sueños. ¿Veis esto?"
"¿Qué tiene de especial un hueso de melocotón?" Dijo Ino.
"No es solo un hueso de melocotón, es una semilla también. Creo que este sitio sería perfecto para esta semilla." Dije agachándome para comenzar a crear un hoyo en la tierra junto al caminito. "Pero una semilla sola, un proyecto, no da frutos si no recibe la ayuda necesaria. Se necesita un buen abono, agua, sol..." Afirmé enterrando la semilla. "Y por supuesto tiempo."
"Eso es solo una semilla..." Murmuró Naruto decepcionado. "¿Qué tiene que ver con lo que nos has dicho?"
"Nada y todo." Dije sonriendo y levantándome. "Una idea necesita también de cosas para poder dar frutos. Necesita constancia, tesón, sacrificio... y tiempo. Mucho tiempo en mi caso. Hay que seguir un procedimiento, y seguirlo paso a paso, eso lleva un buen tiempo."
"Como que no tienes un hombre aún." Dijo Ino mirando a otro lado sonrojada.
"Cierto. Pero algún día lo tendré, no lo dudéis." Dije sonriendo y levantando un pulgar con un guiño de ojos y divertida. "Y por cierto, no hay un hombre, hay cientos. Si quisiese hacer las cosas de cualquier modo, te aseguro que no habría problemas, conozco a muchos hombres fuertes que si hiciése un hijo con ellos me asegurarían una descendencia fuerte y sana. Otros son muy listos por lo que nuestros hijos serían además muy listos, y otros son muy muy apuestos así que nuestros hijos serían no solo fuertes sino también extremadamente guapos." Afirmé dejándoles patidifusos. "Además, quién os dice que no tenga ya un hijo por ahí." Dije bromeando y regando el hueso de melocotón.
"¿De quién?" Me dijo Sasuke con una medio carcajada de ironía. "¿De un amigo imaginario? Te cargarías a cualquiera antes que dejar que te tocasen un pelo."
"Bueno... digamos que prefiero cargárme a algunos después de una noche de jugar con ellos." Dije con la misma ironía. "Primero me relajo un poco y luego les corto el cuello o les saco el corazón. Por cierto ¿os he enseñado ya mis nuevos juguetitos?" Dije con una sonrisa diabólica levantándome. "Tengo unos nuevos instrumentos de tortura que gané como premio al cargarme a un tipo muy raro que llevaba todos esos trastos encima."
"Yo no me lo creo hasta que no los vea." Dijo Naruto blanco como el papel como los otros dos.
"Claro, vamos dentro y prepararé un poco de té, así puedo enseñaros los juguetitos nuevos." Afirmé sonriendo.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
"¿Y qué... qué es esto?" Me dijo Naruto cogiendo.
"Esto... se usa para sacarle los riñones a una persona." Dije. "No exáctamante sacárselo, es más... dañarselo mortalmente."
"Entonces muere." Dijo Ino atónita.
"Al final sí." Dije yo. "Pero antes... te aseguro que esto lo mantiene vivo el tiempo suficiente para poder sacarle toda la información posible; aunque el que sujeta esto puede aumentar y disminuir el dolor a voluntad."
"Y tú... ¿lo has... lo has usado?" Me preguntó Naruto asustado.
"Bueno, una vez." Dije dejándolo de nuevo en la mesa de materiales llena de cajas que había hecho que me mandasen. "Uno más sencillo que este, lo encontré tirado por ahí y lo usé contra gente que ibamos a cazar." Afirmé sonriendo suavemente y les serví el té. "Ese aún no he encontrado ocasión de usarlo aún, pero creo que sí estaba usado."
"Jo, es la primera vez que veo una colección de intrumentos y armamento de esta categoría." Afirmó Sasuke.
"¿Por qué tienes todo esto aquí?" Dijo Sakura asustada. "Quiero decir... ¿no sería mejor tenerlos en otro sitio, fuera de casa? Además, no los usas."
"Digamos que soy una romántica. Los guardo por si pudieran serme útiles, además, son trofeos que he ido recogiendo o comprando durante toda la vida." Afirmé volviéndo a dejar los aparatos en su sito. "He hecho tantos trabajos diferentes que ya no sé ni lo que soy... ¿Soy un anbu?. ¿Soy una cazadora de ninjas huídos o desertores?. ¿Soy una ninja médico?. ¿Soy una asesina?. ¿O simplemente soy una ninja de élite?" Afirmé volviéndo a la cocina con ellos tras cerrar la puerta tras nosotros.
"Tú eres Hachi-sensei." Dijo Sasuke tras un rato de silencio. "Que sepas o hayas hecho otras cosas no importa. Solo importa lo que hagas ahora."
"Y lo que otros piensen de mí." Dije mirándole por la parte superior de los ojos con la cara mirando al vaso de té. "He podido darme cuenta de que sin querer he vuelto a causar una mala impresión. Lo siento, no era mi intención asustaros."
"No, está... solo nos enseñabas algo que pensaste que nos interesaría." Dijo Ino aún un poco asustada.
"Algunos son instrumentos que sirven para torturar y acaban por matar a la persona que estás interrogando." Afirmé yo. "Pero os puedo asegurar que no he matada a nadie así desde hace mucho tiempo. Yo no suelo usar esa tortura, lo mío son más otro tipo de torturas."
"¿Por ejemplo?" Me preguntó Sasuke interesado.
"No creo que sea aconsejable contarosla, precísamente a vosotros." Afirmé. "Son... bueno, no son precísamente dulces. Ibiki es el maestro de interrogatorios y torturas, y sus torturas son dulces comparadas con las que suelo usar yo cuando estoy cabreada."
"Vaya..." Dijeron.
"Ino me estaba preguntando... ¿crées que sería mucho problema plantar unos naranjos justo junto a la zona de huerta?" Le pregunté para intentar cambiar de tema puesto que a Sasuke y Naruto no parecía afectarles lo que estaba diciendo tanto como a Sakura e Ino. "Y también había pensado hacer una pequeña poza de agua termal aprobechando el pequeño riachuelo subterraneo caliente que pasa por debajo de un punto en estas tierras, y un estanque mediano rodeado de sauces llorones. Yo puedo encargarme de traértelos."
"Claro." Dijo ella encogiéndose de hombros. "Pero me parece que vas a tener que hablarlo con mi padre. Él es el entendido, yo soy más una ninja-médico."
"Bueno, creo que será mejor que haga un plano con los terrenos y otro con los planes ¿no?" Dije sonriendo. "Con permiso, creo que tendré que ir metiendo algunas cosas al congelador."
"¿Nos preparas el desayuno?" Me dijo Naruto.
"¡Pero bueno!" Le dijo Ino. "¡Serás cara dura!"
"¡Naruto deja de hacer esas chorradas!" Le dijo Sakura enfadada.
"Lo siento, pero ahora tengo que ocuparme de algunas cosas, pero..." Dije cogiéndo una caja de galletas. "No te las comas todas."
"Despídete de la caja." Me dijo Sasuke. "Solo hay una persona que le gane a este a comer."
"Choji." Afirmó Ino un poco abochornada.
"Entonces dos." Dije yo. "Choji y su padre, Choza."
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Cuando Kakashi se levantó, se encontró solo en la cama y con la persiana bajada dejándo solo unas rendijitas de luz que entrasen en el suelo.
"No me lo puedo creér..." Murmuró. "¿Esta mujer no descansa nunca, o qué?"
Entonces oyó voces en el pasillo mientras Naruto, Sakura, Sasuke e Ino salían de la cocina.
"Bueno, yo me voy o mi padre me matará por estar tanto tiempo fuera de servicio..." Dijo Ino.
"Sí, y nosotros deberíamos habernos ido antes." Dijo Sakura aparentemente tirando de Naruto mientras Sasuke iba tras ellos. "Naruto... ¡te hemos dicho que no hay más galletas para tí!"
"Jo, creo que la próxima vez haré más en vez de comprarlas, salen más baratas." Me oyó decir a mí.
"Hachi-sensei." Le dijo Sasuke. "Es posible que vuelva por aquí, otro día."
"Bueno, las puertas de casa estarán siempre abiertas para mis amigos." Afirmó ella.
Poco después oyó cómo cerraba la puerta tras despedirme de los cuatro chicos y chicas feliz.
"Así que las puertas de la casa están siempre abiertas para los amigos ¿eh?" Dije saliendo al pasillo apareciendo mientras cogía harina, huevos y el resto de ingredientes para hacer la masa de galletas.
"Sí, mi madre me enseñó a tenerla siempre abierta para mis amigos." Afirmé cogiendo un bol. "Y quiero que al menos una casa tenga las puertas siempre abiertas para todos mis amigos que lo necesiten y deseen." Añadí sonriendo.
"Es tu casa." Afirmó Kakashi encogiéndose de hombros. "¿Para qué es todo eso?"
"Tus tres chicos e Ino han estado aquí." Le dije sonriendo. "Naruto se ha acabado todas las galletas, suerte que compramos dos paquetes. Creo que dejó una antes de que Sakura lo arrastrase fuera. Sí, dos; y también tengo un poco de té, te lo calentaré."
"Tú sigue haciendo lo tuyo, ya lo caliento yo mísmo." Me dijo cogiéndome de la muñeca y mirándome fíjamente.
"Como quieras." Dije yo.
Mientras yo iba haciendo la masa para las galletas, Kakashi calentó el té que quedaba en el fuego y se sirvió un tazón con las dos galletas que quedaban, entonces fue a coger el otro paquete y se sirvió alguno más.
"Por cierto..." Dijo acercándoseme por la espalda y metiendo un dedo en la masa de las galletas.
"¡Eh, no hagas...!" Le comecé a decir mientras él comía un poco de la masa en su dedo y luego me lo daba a mí.
"Sabe a gloria." Me dijo poniéndo una cara divertida cuando comí la pasta de su dedo chupándo un poco para no dejar restos.
"No vuelvas a meter el dedo en la masa, que luego se queda hecho una porquería, cochino." Le dije sonriendo.
"Vale, vale." Dijo él apartándose un poco. "Al fin y al cabo luego vamos a ser nosotros los que nos las comamos..."
Cuando acabó de desayunar, se quedó mirándome.
"¿Necesitas ayuda?" Me dijo.
"No. ¿No tienes trabajo que hacer?" Le pregunté.
"Creo que podré tomarme unos días de descanso." Dijo él. "Y total, Iruka y Jiraiya ya saben que estoy aquí."
"Entonces bien." Dije yo. "Mira a ver si encuentras una bandeja de horno, por favor."
"¿No sabes dónde están las cosas en tu propia casa?" Me dijo.
"Aún estoy haciéndome a la casa." Dije yo. "Cuando llegué estaba ya todo lo que ves puesto, yo solo he movido algunas cosas para ponerlas en el lugar que recuerdo."
"Así que la gente al final te a ahorrado lo de tener que hacer de mujer y decorar la casa." Me dijo con ironía.
"Algo así." Dije yo sonriendo divertida también. "Prefiero pensar que lo han hecho por amor y cariño, hacia mí o hacia mi familia y mi clan."
"Así que en el fondo has cambiado poco..." Pensó él. "Pero sigues conservando tu frialdad." Por fin pareció encontrar la bandeja y la sostuvo sobre su cabeza. "¿Es esto lo que buscabas?"
"¡Sí!" Dije feliz. "Jo, la estuve buscando ayer también, pero no hubo manera."
"Tsk, tsk, tsk." Me dijo él divertido. "No vas a ir a ningún lado si no aprendes a pensar con la mente de una mujer."
"Si pensase como una siempre, me hubiésen matado hace tiempo." Le contesté con una mancha de masa en la mejilla al rascarme sin darme cuenta y sacándole la lengua.
Entonces se acercó y puso la bandeja en el mostrador para untarlo con manteca y luego pasármela para que fuese haciéndo las galletas para ponerlas a hornear.
De pronto, tras mirarme, levantó una deja y volvió a bajarse la máscara para lamérme suavemente la mancha de la mejilla y relamerse los labios.
"Supongo que no te importará si me como la masa que te pones tú solita por la cara ¿no?" Me dijo.
"Claro que no." Dije sonrojándome ligéramente. "Siempre y cuando no la cojas del bol de masa."
La verdad, hacer las galletas con su ayuda me recordó un poco a cuando mi madre me enseñó a hacerlas.
"¡Hachi!" Me gritaba ella. "¡No cojas la masa del cuenco cariño, se echará a perder el bol entero!"
En cambio, luego cuando tenía ya toda la bandeja llena, me ponía un dedo sucio en la nariz riéndose y me dejaba lamer los restos del bol.
"¡Oye!" Me dijo Kakashi cuando le unté la nariz con un dedo manchado de masa tras acabar de hacer la segunda bandeja antes de que la primera acabase de hornearse. "¿A qué ha venido eso?"
Entonces le manché la mejilla tras quitarle la máscara y se la lamí para comerme la masa.
"¿Qué pasa?" Le dije lamíendome los labios divertida. "Yo también se comer masa que te manche."
"Eres una niña mala." Me dijo sonriendo antes de cogerme por la cintura en un abrazo y acercárseme tanto que no pudimos aguantar las ganas y acabámos besándonos tiernamente.
Dios... cómo había hechado de menos esos besos... Tal vez pudiése incluso acostumbrarme a aquella felicidad temporal, o talvez fuese duradera.
No, la vida me había enseñado que la felicidad nunca es duradera... Llegaría el momento en que esa felicidad acabaría, pero luego seguramente volviése otro tiempo de felicidad...
Esperanza, eso me había traído ese lugar... me había dado cuenta de que pasase lo que pasase... yo tenía amigos, en la aldea, fuera de ella... tenia amigos que siempre estarían allí para ser mi apoyo si me caía. Y luego estaba Kakashi... llevabamos como tres o cuatro años juntos, acabábamos de pasar dos años separados, pero él seguía vivo. No había muerto, seguía vivo... ambos habíamos cambiado, pero a la vez seguíamos iguales que siempre, como los críos que una vez fuimos, amigos y ahora algo más.
Eso me daba esperanzas para poder lidiar con lo que fuese que el futuro me deparase; y si eso era guerra... yo estaría ahí para proteger a toda esa gente a la que tanto apreciaba. Los chicos de Konoha, los adultos amigos míos, toda la gente que había recostruído lo que una vez fue la casa de mi clan... y también los grupos ajenos a la villa.
