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Prisioneros de la Mafia
Por Ladygon
Capítulo 45: Enfrentando la realidad.
Durante la tarde, Gabriel presentó a una señora muy simpática de color, llamada Misuri. Le hacía recordar a esas nodrizas sureñas grandotas, que salen en las películas antiguas, con mucho amor a su "niña", pero que son igual de estrictas. Ella con una sonrisa miró a Sam y a Dean.
—Hola, seré su nueva médico tratante —dijo Misuri.
—¿Cómo? —preguntó Sam— ¿Y Gabriel?
—Gabriel seguirá siendo su médico de cabecera, pero yo continuaré con ustedes como terapista —explicó ella.
—¿Terapista? ¿Qué es eso? —preguntó Dean.
—¡Ah, ya entiendo! Mucho gusto, mi nombre es Sam y él es mi hermano Dean —dijo ofreciendo su mano.
Misuri y Sam estrecharon sus manos.
—¿Eh?
—Es nuestra sicóloga —explicó Sam a su hermano.
—¿Te refieres a que es una loquera?
—Niisan, es una profesional —explicó Sam con cariño.
—Una de las mejores, agregaré —interrumpió Gabriel.
—No importa, yo no estoy loco —puntualizó Dean.
—No se trata de eso —volvió a explicar Sam.
Al menos lo trató, pero Dean no quería escuchar explicaciones y se estaba agitando.
—Está bien, no hay problema bebé, será como quieras —dijo Misuri con ternura.
—Dejemos a Dean para que descanse —dijo Gabriel.
—¿No me puedo quedar toda la noche con él? —preguntó Sam.
—No es recomendable. Ayer pasaste la noche casi en vela y necesitas descansar también. Dean estará bien esta noche, ¿no es cierto? —preguntó Gabriel.
—No trates de manipularme hijo de perra, pero es cierto que necesitas descansar.
Dean todavía estaba débil, aunque su espíritu seguía en lucha. Gabriel y Misuri sonrieron conforme con lo que estaban viendo del chico. Sam, asintió no de muy buena manera, porque él quería quedarse en el hospital con su hermano esa noche y todas las demás, hasta su recuperación.
Finalmente, dejaron descansar a Dean. Este se quedó dormido muy fácil con los analgésicos administrados por el médico. Sam no quería irse y menos solo a la casa. Gabriel comprendió que debía alguien acompañarlo, quizás Kevin podría pasar un tiempo con Sam en su casa, porque llevarlo a la mansión Novak no era buena idea después de todo lo pasado, o quizás sí, lo era, porque era el único lugar donde estaría a salvo de posibles represalias de los demonios, por si quedaba alguno por ahí que quisiera venganza. Moverlo hacia una localización secreta también sería bueno, pero debía esperar a la decisión de los demás.
—Inias, necesito hablar contigo —dice Gabriel por celular.
Mientras tanto, Sam estaba conversando con Misuri en la sala de espera del hospital. Sentados uno al lado del otro.
—¿Qué pasa bebé? —pregunta Misuri.
—No quiero dejar a Dean —responde Sam.
—Está bien eso, significa que lo quieres mucho y estás preocupado por él.
Sam mordió su labio inferior.
—Pero también si te quedas —sigue Misuri—. Dean puede inquietarse al ver que no descansas.
—Lo sé.
—¿Entonces?
—Tendré que irme un rato por el bien de él.
Misuri sonrió.
—¿Te gustaría conocer la mansión Novak?
—¡Inias! ¡Estás bien! —exclamó Sam al ver llegar al hombre.
Inias sonrió al chico.
—¡Claro que estoy bien! ¿Qué creías? —dijo Inias.
Kevin se asomó por detrás del recién llegado.
—Hola Sam —saludó.
—¡Kevin! ¡Qué bueno verte! —exclamó Sam y fue donde él y lo abrazó.
—Estamos bien, todo salió bien, Sam —dijo Kevin con una sonrisa, respondiendo el abrazo.
"Eso es mentira, Kevin" —pensó en decirle Sam, pero se quedó callado. Al menos no estaban muertos, ni prisioneros en esa mazmorra donde estuvo Dean.
—Iremos a la mansión Novak a pasar la noche —dijo Kevin todo emocionado.
—¿En serio? —preguntó un tanto extrañado Sam.
—Es mejor, mientras vemos detalles. No será por mucho tiempo y puedes venir a ver a Dean cuando quieras —responde Inias.
—Supongo que es el único lugar donde estaré a salvo por el momento —dijo Sam con pena.
—Será por poco tiempo, lo prometo —dijo Inias—, pero de esta forma estarán a salvo y podremos protegerlos.
—Sí…
Fue lo único que respondió Sam a todo esto. Así partieron hasta la mansión Novak. Sam se estaba muriendo por saber de Azazel y los demonios, pero por otra parte, tenía miedo de preguntar sobre eso.
—¿Y qué sucedió al final? —preguntó Sam sin estar seguro si quería saber o no.
—Ganamos —dijo Inias con simpleza.
—¿Qué ganamos?
Hubo un silencio incómodo en el vehículo manejado por Inias. Luego el chofer respondió.
—Los demonios ya no nos molestarán más. Firmaron una tregua con su nuevo jefe, alguien llamado Crowley.
—Así que tienen un nuevo jefe —murmuró Sam.
—Azazel murió —dijo Kevin con seriedad.
Sam no supo cómo sentirse al respecto, si bien o mal o indiferente. Fue un conflicto para él, pese a sospecharlo. Azazel debía estar muerto después de toda esa guerra que se desató. Lo peor es que ahora no podía pensar en eso, porque tenía cosas más importantes como, por ejemplo, la salud de su hermano. Era lo que se repetía siempre, pero su mente volaba de igual forma hacia su oscuro origen.
Por fin llegaron a la mansión Novak y Sam quedó demasiado impresionado con el lugar. Miraba para todos lados, ya que todo le llamaba la atención. Kevin lucía divertido con la reacción de Sam y le contaba un poco de la historia de los Novak.
—Esa que está ahí, es la fundadora de los Novak —decía Kevin, apuntando a una enorme pintura en óleo con una mujer muy hermosa vestida de negro.
—Es muy hermosa, ¿vive aquí? —preguntó Sam con curiosidad.
—Ella vivió aquí hace como mil años atrás. Es un antepasado.
—¡Mil años! Wow, eso es mucho.
—Ni que lo digas. La historia de los Novak se remonta a los primeros emperadores.
—¿En serio?
—Es asombroso ¿No?
—Bastante, Dean nunca me dijo eso.
—¿Por qué? ¿Se lo preguntaste? ¿Y qué te dijo?
Sam guardó un segundo de silencio.
—Tienes razón, jamás se lo pregunté —confesó Sam.
Y sacando la cuenta, había muchas cosas que no preguntaba a su hermano sobre su vida laboral, porque él siempre decía que le iba bien. Parecía que nunca tenía problemas en lo que hacía, ni cuando trabajaba en ese establecimiento de hamburguesas, que ni siquiera recordaba su nombre. Nunca le permitió ir a verlo al trabajo y con el Club Blue Angels, hasta una discusión tuvieron al respecto. Así que no, nunca. Vio el error en que estaba.
—¿Qué hacía en realidad Dean aquí? —preguntó con seriedad a Kevin.
—¿No sabes?
—No, no sé.
Es que en realidad todo lo que dijo Dean sobre su trabajo, no era tan lindo como lo pintaba, así que podían ser muchas mentiras. Dean siempre ocultaba cosas, era su forma de protegerlo de la cruda realidad en que vivían.
—Lo rescató de la calle, igual que a mí —dijo Kevin.
—¿Cómo?
—Yo era un chico que se prostituía en las esquinas por unas monedas. Llevaba un año en esa situación desde que mi mamá murió. Un día Castiel Sama iba en su coche cuando me vio, se detuvo, y yo le ofrecí mis servicios —dijo con un ligero rubor en sus mejillas.
—¿Y te fuiste con él?
—¡Claro que me fui con él! Un tipo adinerado con esa estampa de modelo. Ni siquiera lo pensé. Además, tenía algo que me hacía querer seguirlo. Después de mucho tiempo de pensarlo, es porque él inspira confianza.
Sam lo miró sorprendido.
—No sé si me explico, pero es tan transparente que parece un…
—… buen tipo —concluyó Sam.
Kevin asintió con una sonrisa.
—Él vio mi situación y me ofreció trabajo en el club. Yo acepté, pensando que sería un prostituto, pero nada más lejos de la realidad. Me puso de mesero y nadie me tocó, aunque prefería que él me tocara.
—¿Cómo? ¿Al final no te acostaste con él?
—No, nada pasó. Me ofreció comida y alojamiento, después comencé mi trabajo. Conocí a Inias… el resto es historia.
—Entonces, ¿Castiel recoge a los chicos de la calle y les da una oportunidad? ¿Dean se estaba prostituyendo? —preguntó Sam como si una luz reveladora lo cegara.
—Dean no era prostituto como yo, pero lo atraparon en una esquina tarifada.
—¿Esquina tarifada?
—Es una esquina de la calle, cerca del club donde los chicos pagan para levantar clientes. La suma es alta, por eso no hay muchos que paguen, por eso y casi todos, terminan trabajando en el club. En realidad, la tarifa es una forma de desilusionarlos.
—¿De qué hablan? —pregunta Inias, llegando cerca de los chicos.
—Cuándo Dean conoció a Castiel —respondió Sam.
—¿Le dijiste que Dean estaba de puto? —preguntó Inias a Kevin.
—¡Qué! —chilló Sam.
—¡Inias! —retó Kevin.
—Ah, no le has dicho.
—¡Por qué le diría eso! —chilló Kevin.
Kevin estaba bastante enojado con Inias por soltar la lengua como siempre en un mensaje de shock.
—Este, yo pensé…
—¡Pensaste mal! ¡Idiota!
—¿Qué?
Inias ahora quedó confuso, porque jamás de los jamases, Kevin le había dicho "idiota".
—Vámonos Sam, iremos a nuestra habitación —dijo Kevin, tomando de la mano a Sam.
—Pen… —dijo Inias, peor, quedó cortado por la mirada asesina de Kevin.
Inias quedó como cachorro regañado, pues era evidente que ellos dos pasarían la noche juntos y ahora en vez de eso, Kevin se fue con Sam. Se quedó parado a los pies de las escaleras, mientras los chicos subían. Sam miró hacia abajo y sintió un poco de pena por el regañado, pero también, mucha curiosidad.
Fin capítulo 45
Hola a todos, muchas gracias por seguir este fic a quienes lo siguen y especial gracias a quiénes siguen comentando ^^ un abrazo.
