Si, ya se que llevo mucho sin actualizar, pero no he podido...

Lo primero que me gustaria es agradecer todos los reviews y mensajes que he recibido y prometo que a partir de ahora, tratare de responderlos todos, ya que me parece lo menos que puedo hacer por lo que leen y se molentan en comentar.

Ahora, os dejo con...

Dudley Dursley

Pero Dudley, sentado en el coche entre su madre y aquel mago, seguía sin comprenderlo.

Por más vueltas que le daba, no le cabía en la cabeza que su primo se fuese a exponer de aquella forma al que según decían todos, era el mago oscuro más peligroso de todos los tiempos. ¿Estaba loco o algo así?

Además, ¿porqué un mago, al parecer muy poderoso, ponía tanto empeño en matar a un chaval de diecisiete años, al que seguramente podía noquear sin necesidad de varita?

Eso era muy muy extraño.

Ahí debía haber algo más, algo que (eso era del todo seguro) ignoraban hasta sus propios padres.

Aun así, el primer sorprendido fue él mismo al oír las palabras que salían de su boca.

- Perdón, señor Diggle, ¿pero porqué eso tal lord quiere matar a mi primo?

Las reacciones no se hicieron esperar. Su madre se tapó la boca con las manos para ahogar un grito, Hestia Jones soltó un bufido de incredulidad y su padre estuvo a punto de estampar el coche contra un buzón de a Dudley no le importó.

Por primera vez en su vida era consciente de que, si bien su primo pertenecía a otro mundo, a un mundo que le aterraba, Harry no dejaba de ser un chico de su edad que estaba a punto de morir. Y aunque Dudley no era nada curioso, empezó a sentir una extraña ansiedad por saber algo más sobre los peligros a lo que se iba a enfrentar.

Dedalus Diggle le miró largamente y musitó:

- ¿De verdad lo quieres saber, hijo? ¿Quieres saber porqué murieron tus tíos y porqué tu primo puede correr la misma suerte?

Dudley sintió un nudo en el estómago, pero haciendo caso omiso al apretón que su madre le dio en el hombre consiguió decir:

- Si señor Diggle, me gustaría mucho.

Y con un suspiro cansado, Dedalus comenzó a narrarle la historia, una historia que comenzó hacía casi dieciseis años, ante un cada vez más expectante Dudley, una Petunia que no apartó la mirada de la ventanilla y un furioso Vernon que no paraba de mesarse los bigotes con furia.

Aquella noche, tirado en la cama de su pequeña habitación en Brixton, no pudo dejar de susurrar mirando por la ventana:

- Buena suerte Harry; dónde quiera que estés.


Si, ya sé: cortito y no muy profundo. Pero tengo algo en mente un poco mas desarrollado...Además, se suponía que esto eran drabbles, no?

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