Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.

Victuuri / SugarDaddy / Canon Divergente

Sinopsis: Tras un fuerte conflicto, Víctor abandona Rusia y a la federación de patinaje con la intención de buscar patrocinadores nuevos para su siguiente temporada. Allí conocerá a Yuuri Katsuki, un excéntrico empresario millonario que estará dispuesto a convertirse en su sponsor si acepta un trato.

Advertencia: Victuuri Versatiles, Sugar Daddy, Bullying y Homofobia, posible OoC y Canon divergente.


52 — La gran muestra

Para cuando Yuuri regresó a casa era bastante temprano. Aún con una reunión agendada para las horas de la noche, Yuuri se sentía mejor al saber que podría estar presente en parte del entrenamiento con Víctor. Se apresuró así a la pista de patinaje, después de escuchar a Takeshi hablarle sobre las mejoras que veía en ambos patinadores en un momento que estuvo observando su entrenamiento. Yuko también mencionó que Víctor había empezado sus clases en japonés y parece que le había ido muy bien, pues les había pedido apoyo para configurar su teclado de la laptop y así poder escribir en ese idioma. Estaba bastante decidido a aprenderlo lo más pronto posible.

Contento con esa noticia, y al saber que Víctor estuvo saludando a todos en la mansión con lo aprendido de su clase, Yuuri se sintió más aliviado al entrar a la pista de hielo. Víctor y Yuri se hallaban en ese momento repitiendo la secuencia de ágape y Minako miraba todo de manera crítica detrás de la barrera.

—Llegaste temprano. —Ella anunció en voz baja y Yuuri asintió mientras revisaba el nuevo mensaje que había recibido en su celular. Su hermana comentó que había logrado hablar con el presidente de la FFKK y parecía interesado en los términos de la negociación. Que ya había recibido su llamada para cuadrar una reunión formal. Eso último no lo entendió, ¿no se había reunido formalmente ya?—. ¿Todo bien?

—De momento, sí… ¿Cómo ha estado Víctor?

—Parece que le gustó bastante Hideki-sensei. —Yuuri asintió, complacido—. Del resto, sigue practicando como si fuera un hecho que patinará esta temporada. ¿Estás siendo razonable con eso Yuuri? —Minako le interpeló—. Hay reglas y protocolos que Víctor no ha podido cumplir… Es imposible que pueda patinar en esta temporada, al menos no en eventos internacionales.

—Pienso aplicar a todas las excepciones de todos los reglamentos que existan. —Yuuri dijo con un tono parco, bajando la mirada—. Al menos no dejaré de intentarlo.

—¡Yuuri! —La voz de Víctor se escuchó desde el centro de la pista y Minako junto al aludido le dirigieron la mirada. Yuri se quedó en su sitio, con los brazos cruzados mientras movía su cuello buscando destensarlo. Víctor sí se acercó deslizándose hasta la barrera—. ¿Hoy sí podré mostrarte mi programa?

—Sí… —Yuuri afirmó al verlo apoyarse a un lado de él, en la barrera. Víctor se veía un tanto agotado, enrojecido por el entrenamiento mientras se peinaba hacia atrás con los dedos. Viéndolo así, Yuuri buscó con la mirada el termo de agua y se lo acercó para que se hidratara.

—¡Primero el cerdo verá mi programa! —Fue inevitable que no sintiera un tic nervioso bajo su ojo al escuchar el apelativo. Pero Yuuri sabía que Yuri no lo decía de manera ofensiva.

—¡Oh, Yurio! ¿Acaso quieres que mi Yuuri sea tu promotor?

—Si lo soy, me convertiré en lo más odiado de Rusia —Yuuri comentó casual, Víctor le miró de reojo y notó su expresión calmada.

—¡Que Rusia se vaya muy a la mierda! —exclamó Yuri en respuesta. Ahora sí que habían captado la total atención de Víctor al ver la extraña dinámica.

Ágape resonó en los parlantes cuando Minako accionó el aparato y Yuri comenzó a moverse en la pista, dejando una estela dorada con cada movimiento de su cabello mientras su cuerpo ejecutaba las bellas formas del programa. Yuuri le miraba con atención, Víctor, lejos de eso, estaba al pendiente de las extrañas reacciones de su daddy y la actitud de Yuri. Había un cambio bastante significativo a partir de ese fin de semana y él quería saber el porqué. ¿Acaso algo había tenido que ver la noche de videojuegos que tuvieron? Yuri al final era un niño y bien pudo ver en Yuuri un compañero de juegos.

Minako se relajó observando la ejecución del programa y Yuuri se mantuvo atento hacía el actuar del joven ruso que había llegado una semana atrás y parecía bastante dispuesto a aprender en ese lugar y de Víctor. A pesar de no hablarlo directamente durante esa madrugada, era evidente la admiración que Plisetsky guardaba hacía Nikiforov y su profunda ambición.

Notó la llegada de Yuko mientras Yuri hacía su presentación y la vio apoyarse al otro lado, ya que en la derecha Víctor había ocupado su lugar. La chica se apoyó en la barrera con las palmas cubriendo sus labios y una mirada soñadora, viendo los ágiles movimientos del ruso en la pista. Yuri había mejorado mucho, Yuuri lo constató: era diferente al ágape que le mostró hasta cansarse en esa madrugada.

—Por fin encontró su ágape —dijo Minako al leer la atención en los ojos brillantes de Yuuri.

—Eso mismo noté esta mañana —admitió Víctor, con una expresión orgullosa que le era difícil ocultar—. Ya podríamos pensar en el siguiente nivel.

—Así es, de eso me ocuparé yo.

Minako no dejaba de resaltarle que era ella la entrenadora y Víctor tuvo que sonreír resignado. No iba a desacatar la autoridad de esa mujer que había sabido replantearle muchas cosas de cómo había llevado su carrera y su vida hasta el momento.

Cuando Yuri acabó, Yuko aplaudió eufórica, por encima de los aplausos que Yuuri y Minako le regalaron. Se veía emocionada y miraba con un brillo cálido en sus ojos a la figura de Yuri que se acercaba ligeramente apenado. Un adorable sonrojo estaba llenando las mejillas del adolescente tras verla.

—¡Eso estuvo bellísimo! —alababa Yuko con la emoción brillando en su rostro—. ¡Tu patinaje es tan bello de ver!

—Felicidades, Plisetsky —Los ojos de Minako se encendieron—. Estamos listos para el siguiente nivel.

Yuri abandonó la pista y ocupó sus protectores, con el sonrojo delatando su orgullo y quizás vergüenza ante las palabras de ambas mujeres. Yuuri miró al chico salir y, repentinamente, sintió el toque de Víctor sobre su mejilla, melifluo, tanto que por un momento pensó que lo había imaginado. Víctor estaba frente a él mirándole y exigiendo ahora su atención.

—Bien, quiero que veas mi programa corto y seas sincero, Yuuri. —Solo asintió en respuesta, con aún la sensación de caída libre en su estómago debido a esa extraña caricia.

Víctor se alejó para ubicarse al centro de la pista, mientras Yuuri escuchaba de Yuko las palabras llenas de ánimo y admiración hacia Yuri. Este había tomado su termo de agua y estaba bebiendo un poco para reposar. Minako entonces apuntó con el control hacia el equipo y la mirada de todos se dirigió al cuerpo de Víctor en el centro de la pista.

Cuando el sonido de las cuerdas comenzó, Víctor movió sus manos sobre su cuerpo en un dejo sensual que provocó que los estómagos de Yuko y Yuuri saltarán dentro de sus cuerpos. La sonrisa que coronó el movimiento, dirigida directamente hacia ellos, hizo estallar sus corazones. Yuko se puso rojísima, su rostro adquirió un tono casi surreal mientras los ojos de Yurio le miraban con extrañeza, preguntándose si estaría enferma. Yuuri tenía sus ojos marrones fijos en Víctor, en la forma en que movía su cuerpo con aquella melodía peninsular, los aplausos que soltaba en el aire y la elegancia que había en sus movimientos perfectos, exactos, encantadores y con el carisma que solía representarlo.

Yuuri lo contemplaba boquiabierto con el corazón golpeándole la costilla y el brillo filtrándose en sus ojos. Víctor era perfecto y tan sensual… tan único… podría embarazar a un hombre si quisiera. Se guardó ese pensamiento en el fondo de su pecho, porque necesitaba sujetárselo. Por momentos sentía que se le iba a salir.

—¡Dios mío, es tan sensual! —repetía Yuko apretándose mientras el rojo permanecía en su rostro.

—¿Estás enferma? —preguntó un preocupado un Yurio que se acercaba, mientras ambos no podían apartar la mirada de los movimientos de Víctor sobre el hielo.

No obstante, Minako también había notado una diferencia, pero no desde la mañana, como ocurrió con Yuri, sino desde ese justo momento en que los movimientos estaban dirigidos por y para Yuuri. La mujer posó su suave mentón sobre los dedos de su mano, analizando el nuevo escenario que aparecía frente a ella.

El flip cuádruple se clavó con gracia y el cuerpo estilizado de Víctor parecía bailar con la velocidad y la fuerza, porque no había ningún rastro de error en la ejecución. Tal como ocurría con Yuri, su manejo técnico era incluso mayor que el de la media de patinadores y, si algo había representado a Víctor, era la manera en que lo técnico se vestía de un fantástico arte imposible de ignorar. Y eso se había perdido; todavía lo estaba, si era sincera consigo misma. Pero había acabado de notar un vestigio, un algo, digno de explorar.

Cuando Víctor acabó el programa, los aplausos más efusivos fueron los de Yuuri quien se había dejado llevar por toda esa admiración y pasión que Víctor le provocaba, pero en cuanto se percató de lo duro que aplaudía y del modo en que Víctor le miró desde la distancia, el empresario controló su impulso y dejó de hacerlo, rojo, muy rojo ante los ojos del pentacampeón.

—¡Yuuri! ¡No te controles! —reclamó Víctor mientras se acercaba, con un inesperado puchero—. ¡Quiero ver que tan fan puedes ser!

—¡Eso estuvo bellísimo, Víctor! —Yuko alabó, mientras posaba una mano dulce sobre el hombro de Yuuri y buscaba quitarle el foco de atención a su amigo avergonzado por su arrebato—. ¡Fue tan sensual!

—Gracias, Yuko —agradeció Víctor al acercarse con la mirada fija en el rostro apenado y oculto de Yuuri—. Y tú, Yuuri, ¿qué opinas?

—¡F-fue muy eros…! —Se animó a decir, sacando la voz del pecho mientras empujaba su ansiedad lejos de allí. Víctor le miró primero con sorpresa y luego con entusiasmo, notándose en el modo en que sus labios se curvaron.

Entonces, le dirigió la mirada afilada a Minako, quien le entregó una similar.

—Bueno, Yuuri, Minako parece que aún no está satisfecha con mi eros.

—Porque hasta este momento no había visto este eros —puntualizó mientras le miraba con ojos como brasas encendidas—. Pero con lo que me acabas de mostrar, ya sé cómo sacar a luz tu verdadero eros, Víctor.

Víctor la miró sin comprender, francamente perdido. Pero ella no tenía duda.


Notas de autor: Ohhhh, ¿a que se está refiriendo Minako? ¿Por qué hay ese cambio en Eros? Recordemos que Victor fue muy claro al decir que haría un eros lo suficientemente bueno para conquistar a un Yuuri y claramente sigue con esa idea en la cabeza. ¡Veamos que es lo que hará Minako ahora con esta nueva observación!

Veremos a Victor aprendiendo Japonés mientras Yuuri atiende su negocio y Mari se encarga de cortar tiburones en su camino. Esto empieza a subir la temperatura. Espero que les guste los próximos avances. ¡Gracias por sus palabras y apoyo, en verdad, adoro escribir y ustedes hacen de esta pasión algo más disfrutable!


Naruhina149: JAjajajaja y es importante el amor heterosexual (?) XDDD Pero sí, Mari es peligrosa y picosa e Igor quiere que le piquen xD Este Victor cuando vea eso va a saber que tiene vida en todos lados.

Randa1: Wow, no sabía que lo hacían con juegos en su idioma original, ¿incluso si no se logra entender? Es decir, me imagino que es diferente si el juego está en ruso, chino, japonés, pero es un dato interesante que voy a revisar para incluirlo en la trama. ¿Cuándo hablas zona te refieres a Europa, América del norte, cosas así? Gracias por estps datos, cosas así me harán mucha falta para darle contexto a lo que se viene después del Trofeo de Equipos.

Fannynyanyan1912: Jajajaja sí, prmeio doble, me alegra que te haya gustado y sí, ¡lo tenía pendiente!

Angeli Murasaki: ¡Tin, tin, tin! ¡Y el premio es de... MARI! XD