Pareja: Escocia y Bélgica
Otros personajes: India, Gales e Inglaterra
Resumen de este capítulo: Ser un Highlander es complicado, más aun ser uno británico con el genoma de la asociabilidad... y ya no digamos de lidiar con el romanticismo.
Nueva Dehli
Vale, a ver... Lo que pasa con Escocia... es lo de siempre. Él es un hombre libre y todo eso y como tal, también considera a Bélgica una mujer libre.
—¿Y una mujer libre no puede celebrar su cumpleaños? —pregunta la belga.
No es que no quiera hacer nada para su cumpleaños, al contrario, pero considera que Bélgica no está obligada a hacer lo que él quiera ni lo que él organice. Seguramente ella va a querer ir con España y Romano y la criatura esa infernal... quenadieseenterequelahallamadoasí. Puede que hasta con Francia y el capullo y el encantador resto de la familia que hacen al escocés querer pillarse las bolas con la tapa de un piano antes de ir y aguantarlos a todos.
¿Y no la va a ver en su cumpleaños entonces? O sea... ¡Novaaverla! ¿Nada de nada? ¿Va a compensarla antes o después? No, es que sí que quiere verla. Lo que no quiere es ver a toda esa otra bola de... idiotas, pero entiende que ella prefiera verlos a ellos.
No, no. Es que no es que prefiera verlos, es como absurdo ponerla a elegir. El caso es que le da miedo llamarla porque sabe que ella le va a invitar a ir con todos y él no va a poder escaparse.
¿Y qué va a hacer? Básicamente dar vueltas sobre sí mismo hasta hacer un agujero en el suelo que salga por el otro lado del planeta y ya que está en Asia, comprar algo de té, que ellos lo hacen muy de puta madre. Suena su teléfono.
—Yeah, yeah, bye —se despide, descolgando sin pensar.
—Ehm... ¡Hola! —saluda Bélgica toda sonriente.
—¡Ah! ¿Qué hay? —se oye de fondo un ruidajal de gente gritando en inglés y ruidos de cláxones y animales.
—¡Anda! ¿Dónde estás?
—En... Ehm... New Delhi.
—En... What? ¡¿Qué haces ahí?!
—Well... comprar té.
—¿Fuiste a Nueva Delhi por té? ¡Y no vienes a verme a casa porque no te gusta bajar!
—No ha ido así exactamente... —se defiende mientras esquiva a la gente de un mercado—. Esto no podría ser más agobiante.
—¿Pero qué pasa?
—What? ¿Qué pasa de qué?
—¿Por qué es agobiante? ¿Hablas de la ciudad?
—Yeah... también eso...
—¿También? De verdad.
—What? Bollocks, voy a empezar a patear culos y va a tener que venir la larva a sacarme de la bloody cárcel.
—Nah, pero no me has dicho que haces ahí... ¿Cuándo vas a volver?
—Cuando salga de la cárcel...
—Deja de dramatizar que... Es mi cumpleaños la próxima semana. No puedes pasarlo en la cárcel.
—¿Y qué planeas?
—Pues... Para eso te hablo.
—¿Ajá...?
—Yo... suelo ir con España y Roma.
—Algo así me imaginaba.
—Pero... Bueno, no sé si tú habías planeado algo.
—Si yo he planeado algo... ¿qué pasaría?
—Haría lo que planeaste tú... Bueno, creo. ¿Planeaste algo? —sonríe.
—¿Aunque fuera sin ellos?
—Pues... —se lo piensa un poco—. No pensé que planearas algo con ellos. Aunque Romano va a ofenderse y España va a decir que eres un capullo... ¿Has planeado algo de verdad?
—Ven aquí, conmigo.
—¿A New Delhi? —levanta las cejas.
—Yes.
La chica aprieta los ojos y se ríe porque... ¡Esto es tan de Escocia! No ir por ella, no llevarle flores... Arrastrarle dos continentes lejos, muy lejos de todos.
—¿Y qué demonios vamos a hacer en el agobio de New Delhi, mister ideas geniales? —pregunta sonriendo.
—Puedes... reírte de mí cuando siento que hay literalmente un millón de personas en cualquier estancia en la que estoy, quejarte conmigo de la cerveza y dejarte engañar cuando nos estafen en un regateo. Y hay cosas bonitas para ver, ¿cuándo estuviste aquí de vacaciones por última vez?
—Nunca. No hago colonias inglesas de vacaciones.
—Aquí aun sirven pleitesía a la reina —sonríe—. Y te piden cinco veces más dinero si tienes nuestro bonito acento británico —lo exagera.
—Menos mal que yo no tengo ese acento —suspira —. Sabes que es lo único que no me gusta de ese prospecto de viaje... Además del trabajo.
—What?
—¡Tengo que viajar como doce horas sola para llegar a dónde estás! ¿Cómo no me dijiste para irnos juntos?
—Porque... Te lo diré cuando estés aquí.
—Debo estar loca... —se muerde el labio.
—¿No te gusta la India? Podemos ir a otro lado...
—No es que no me guste la India... es que ya estoy buscando vuelos —aprieta los ojos —, para todos.
—¿TODOS?
Bel suelta una carcajada y el pelirrojo se relaja de nuevo al oírla reírse, negando con la cabeza, pensando que tiene doce horas para preparar un viaje romántico genial... no puede ser tan difícil.
—Salgo... Hoy a la media noche, ¿hace calor?
—Yes... pero no soy un buen baremo —o sea, que él siempre tiene calor allí.
—Vaaaale, lo veré en el teléfono. Me voy que tengo que correr para hacer un montón de cosas antes...
—¡Hasta luego!
—Oye... Una cosa mientras esperas.
—A... ¿ajá?
—Prepara tu mente a que este abierta, ¿vale?
—¿Eh? ¿A qué te refieres?
—Es que... Quiero hablar contigo de algo.
—¿De qué?
—Nada grave. Me voy y ya hablamos en vivo.
—Hasta luego...
—¡Te... quiero! Adiós.
Escocia levanta las cejas con eso, sonrojándose. Y para evitar pensar en si le contesta algo o no, Bélgica decide colgar.
El problema es que el chico se queda un ratito pensando en lo que dijo Gales el otro día.
OxOXOxo
Ese momento incomodo en el que consideramos la relación entre Austria y Suiza y la comparamos con la de Gales e Inglaterra. El castaño arruga la nariz. Perdón, fue Escocia.
—No, no funcionaria —asegura Gales aun con la mueca de asco, incomodo.
—Todos sabemos que está intentando desviar la atención —responde Inglaterra.
—De su desviada relación con madre, sí —asegura Gales que está aun pensando en todas las veces que él favorece un poquito a Inglaterra... Aprieta los ojos.
—Mira que compenetrados que pensáis las mismas cosas... y sois los amigos de la pareja... —se burla el escocés.
—Quizás deberíamos un día hacer una cita doble —concede Gales.
—O en otras palabras, una cena familiar. No, thank you —responde Inglaterra.
—Que no se diga que no lo intenté —Gales se encoge de hombros —. Aunque no olviden que próximamente seré el "padre adoptivo" de Austria y de France, así que sería demasiado raro que además fuera la pareja de la larva.
Escocia se mira en los bolsillos como si hubiera perdido algo, respira al encontrarlo al parecer en el bolsillo interior de su chaqueta, así que saca la mano mostrándoles lo que es. Su dedo levantado. Gales se ríe sin poder evitarlo.
—Pensé que era un anillo el que tenías ahí, he escuchado por ahí que Bélgica se quiere casar.
—¿Perdona? —se le congela la sonrisa. En otro momento pensaría que le está vacilando, pero luego resulta que Galia... joder, quien sabe cómo, se entera de cosas de esas.
Inglaterra sólo pone los ojos en blanco. Gales le sostiene la mirada sonriendo bastante malignamente, aunque se encoge de hombros.
—Son cosas que sé, que lo ha estado pensando. No te lo va a decir jamás... —sigue Gales.
—Of course, a mí no pero a ti sí porque eres su best friend forever... cuando no estás siendo el de Austria.
—Me haría gracia ir a tu boda de todos modos —asegura Inglaterra divertido.
—No, si a mí no me lo ha dicho, claro. Yo ni hablo con ella —se gira a Inglaterra —. Tendría gracia, ¿verdad?
—Mucha, ¿crees que tendríamos que atarlo?
—Atarlo, amordazarlo, drogarlo, alcoholizarlo y meterlo en una jaula —se ríe.
—¡Eh! ¿Si hubiera que hacer todo eso no creéis que sería que NO QUIERO casarme?
—¿Así que prefieres ser un forever alone a casarte con ella? Uhh...
—Qué novedad... —añade Inglaterra.
—Es que echo de menos a mi mano —responde Escocia encogiéndose de hombros.
—No, no... Ya en serio. ¿Qué vas a hacer si sí te lo sugiere? ¿Salir corriendo?
—No me lo va a sugerir, no tienes que preocuparte.
—Yo no estaría tan seguro.
—¿Por qué no iba a hacerlo? No sería raro que lo pensaras... I mean, ya le gustas, está claro que está clínicamente loca —suelta Inglaterra.
—¡Eh! Ni te pases, mocoso —lo amenaza. Gales se ríe de nuevo.
—Es verdad, es decir, si ya le gusta el deporte extremo de estar contigo, el siguiente claro paso es... Ese.
—No va a hacerlo porque no es tan idiota, si vosotros creéis que tendríais que atarme ¿no os parece que ella piensa lo mismo?
—Yo pensé que sólo para salir contigo con constancia y poner flores en tu mesa de comedor y jabón de olor en tu baño ya tendría que atarte.
—No hace eso —se sonroja un poco.
—¿No dijo mum la última vez que sus sabanas eran ahora de esas suavecitas de franela y colores pastel? —Gales mira a Inglaterra.
—Yes, well, más bien mum se queja de ello a menudo.
—Lo que diga mum no tiene nada que ver —claro, porque ella es la única que va a tu casa y si fueran los demás lo esconderías todo.
—De ahí a la boda hay un pasito nada mas... Lo cual es un problema. A mum le va a dar un infarto.
—Tal vez sólo por eso me lo plantearía.
—Ya, sí, claro... —ojos en blanco de Inglaterra.
—¡Ah! Ahora sí muy rudo —se ríe. El pelirrojo se encoge de hombros para los dos, sonriendo —. Acabas de encontrar un buen pretexto entonces para el dado caso en que Belgium te lo insinué. Sólo por molestar a mum... Lo harías.
—He dicho PLANTEÁRMELO.
Otra vez las risas.
—Habría que amarrarlo, sin duda.
Inglaterra asiente también riendo y Escocia pone los ojos en blanco.
—Pon los ojos en blanco todo lo que quieras y a la vez agradéceme que te haya contado.
—Estás de farol, sólo lo dices porque es lo que tú quisieras.
—Vieras que no, yo estoy perfectamente comprometido con Galia, sólo es cuestión de encontrar una fecha. Y fue justamente ella quien me lo dijo.
—Más bien de que ella lo haga —replica Inglaterra un poco maligno.
—Eso es igual —Gales se sonroja un poco.
—Sí pensando así eres feliz...
—No es que sea feliz o no, es la verdad.
oxOXOxo
Pues ahí se va Bélgica a correr como loca para terminar todas sus cosas a tiempo, lo que incluye... Mandarle un escueto mensaje a España (no sin sentirse culpable) mientras Escocia se va a por su... ¿sobrino? India a que le ayude a organizar esto, que ha sido, en realidad, absolutamente improvisado.
Es decir, ha ido a la India huyendo... pero no le iba a decir eso a ella. Eso ya se lo imagina Bélgica, no crean que no. De hecho por eso no han podido ir juntos. No es que ella no lo sepa en realidad. Le conocemos bien.
Al amanecer... En primera porque es su festejo de cumpleaños y pensó que si iba a volar un millón de horas no iba a hacerlo incomoda... Piensa que no han quedado en un lugar, así que no sabe si irá por ella o tendrá que ir al hotel, arrugando un poco la nariz por ello.
Después de andar corriendo por toda Nueva Delhi es que encontró un hotel que le ha gustado por ser suficientemente de lujo y suficientemente exótico para que mole, les ha pedido que lo preparen todo para que sea lo más romántico posible, porque de todos modos a él no le va a salir bien, así que aunque se muera de la vergüenza, mejor que haya más gente ocupándose de ello. Cuando decide ir a buscarla al aeropuerto.
Ella se baja del avión medio despeinada habiendo dormido más o menos bien. Siente la tremenda humedad en el aire nada más cruzar la puerta del avión.
Y el desastre que además él vino sin equipaje de lo improvisado que ha sido todo, la está esperando con un sari de hombre porque ha estado jodiendo al hindú toda la noche, así que este, que tiene un peculiar sentido del humor, no ha encontrado otra ropa que prestarle...
Cuando sale de aduanas ya con su maleta está enfrascada mirando su teléfono intentando que tenga señal para preguntarle donde está. Y la tiene porque se compró un cargador de esos de marca pinAPPLE no ha oído ni el fabricante en imitación porque ayer cuando acabó su búsqueda estaba viendo porno y se quedó sin batería, pero lo ha cargado con su maravilloso cargador nuevo ya que el suyo no lo trajo.
Al fin levanta la mirada del teléfono y es ella la que ve a alguien que se le parece... Pero trae un atuendo tan raro que piensa que será su obsesión extraña con el escocés, ignorándole.
—Belgium! —la llama él cuando la reconoce saludando con una mano.
—Oh... ¡Oh! Alba! —le mira descolocada con el atuendo.
—Namasté —la saluda poniendo las palmas de las manos juntas, sonriendo.
—Si serás tonto —se ríe un poco acercándose para darle un beso.
El escocés sonríe más y aunque se sonroja un poco no se aparta, al contrario. Cuando está a punto de darle un buen beso Bélgica se acuerda que lleva como mil horas en el avión y por tonta no ha traído cepillo de dientes.
¿De veras crees que le va a importar eso? ¡Se come la comida del envase! ¡A veces sin calentar! Ya, ya lo sé, pero a ella le da vergüencita. Aprieta los labios y los ojos sonrojándose un poco y girando un poquito la cara.
—Perdona... —se pone un mechón detrás de la oreja. El británico parpadea un poco y frunce el ceño sin entender —. Olvidé mi cepillo —explica.
—¿Qué cepillo?
—De dientes.
—Ah... yo también —sonríe.
—Ugh, qué asco —protesta y se le escapa una sonrisa.
—Well, podemos comprar unos —se encoge de hombros, cero preocupado.
—Y luego nos podremos dar un beso —sonríe. Él levanta las cejas.
—¿Hasta entonces?
—Pues yo llevo desde que salí de Brussels.
—¿Sin besos?
—No, le di uno a la azafata en el avión.
—¡Uuuuh!
—Fue genial, es una pena que no estuvieras para verlo.
—Aun puedes ir a tener una emotiva despedida... —sonríe.
—No puedo porque no me he lavado los dientes.
—No te importó tanto durante el vuelo...
—Porque acababa de lavármelos en casa... Fue recién salimos —sonríe —. ¿Quieres un beso? ¿Por qué no lo robas?
—Soy muy honrado —carita inocente. La belga se ríe un poco y le da un beso en la mejilla.
—Entonces no habrá besos.
—¿Así me dejas?
—Es que no tengo ni una menta... —le mira y se sonroja un poco.
—¿Y si te lo robo sí?
—No, pero si me lo robas es tu culpa —sonríe —... y así no me siento culpable por darte un beso con aliento horrendo, me lo has dado tú.
El escocés se sonroja y se pasa una mano por el pelo sin mirarla, nervioso y torpecito.
—Además de lo sexy que es que un highlander le robe un beso así medio bestia a uno... —agrega sin mirarle.
El chico se sonroja más y ella a juego cuando lo nota de reojo.
—Ehm... bueno, ¿nos vamos? —cambia de tema, nervioso. Ella parpadea un poco y luego suspira.
—Vámonos —decepcionadita. Él asiente —. ¿A dónde iremos?
—Al hotel a dejar eso y... ¿qué conoces de la ciudad?
—¿La embajada?
—¿Y nada más?
—Te olvidas de quien soy, Alba.
—¿Quién eres? —sonríe.
—La chica obsesionada con el trabajo.
—¿Que nunca, nunca hace vacaciones?
—Sólo cuando "alguien" le prepara una sorpresa.
—Why?
—¿Me estás preguntando por qué tomo vacaciones si tú me invitas?
—No, porqué no lo haces si no.
—¿Con quién lo haría? Además tengo un montón de trabajo.
—Antes de que tú y yo... ¿Cómo lo hacías?
—Antes... Fui con unas amigas del trabajo a las Bahamas.
—Ah, de eso nunca me has hablado —se mueve para que vaya con él hacia la salida.
—No creo que te cueste mucho imaginar a un montón de señoras mayores yendo en grupo a las Bahamas... —aprieta los ojos —, tampoco creo que sea necesario que lo imagines.
—Señoras mayores nooo —protesta destruyéndosele la fantasía. Ella se ríe.
—Insisto que para esas historias debiste elegir a la novia de tu hermano.
—¿Galia? No es tan divertido imaginarla a ella.
—Seychelles.
—Puedo imaginarla a ella, porqué no.
—Ya, ya... Pues dejaré hacerlo —protesta —, ¿qué haces vestido así, por cierto?
—Puedo imaginaros a las dos... en una playa… habiendo tomado unas copas de más...
—¡Ugh, Alba! —protesta y él se ríe —. Esas fantasías son siempre demasiado... Ugh.
—¿Qué tienen de demasiado? —pregunta parando un taxi y pidiendo que los lleve al hotel.
—Demasiado masculinas.
—Pues tú me has propuesto pensar en Seychelles.
—Yo te he dicho que si querías una chica que fuera a las playas con mini bikinis a las discotecas debías ser novio de Seychelles.
—Aun prefiero mi fantasía.
—¿Conmigo y Seychelles besándonos y un poco más al lado del mar?
—Yeah. Y metiéndoos mano, ya que estamos.
—Pervertida y guarramente, ¿por qué no?
—Of course! ¡No hace falta ni especificar!
—No hace falta ni especificar... Hasta me olvido de quien eres —jum. Escocia se ríe. La chica le sonríe y se le echa un poco encima ya dentro del taxi —. Todos los agravantes, ¿ya me vas a decir a qué viniste aquí en primer lugar?
—A comprar té.
—¿No es un viaje muy largo?
—Pero el té es muy bueno.
—Seguro puedes conseguirlo allá —le mira de reojo —. Más bien seguro esperabas que yo viniera acá.
Escocia sonríe y la mira de reojo.
—Me ilusiona que me prepares algo.
—Oh... cielos. Vale, vale, confesaré —se rinde. Ella se ríe.
—¿Ajá?
—Estaba huyendo y mientras hablaba contigo fue que se me ocurrió que podíamos huir juntos.
—¡Huyendo! ¡Vaya! ¿De qué? ¿O se quién?
—De tu cumpleaños...
—¿Perdona? —levanta las cejas.
—Es decir, no de ti, pero sabía que querías ir con Romano y Spain y France y todo eso.
—Mmm... Pero...
—¿Ajá?
—Bueno, esto justamente. No me habías preguntado, hombre libre.
—What? ¿Qué quieres decir?
—No me preguntaste si prefería o no pasar tiempo contigo. No es lo mismo ahora que antes.
—Well, en cierto modo lo hice cuando te pedí que vinieras aquí.
—Es verdad... Aunque yo te hablé y tú ya estabas huyendo.
—Supuse que si no estaba lejos para cuando llamaras, no habría escapatoria.
—¡Pobre víctima! —ojos en blanco. El pelirrojo se ríe de nuevo —. En realidad... No pensé que quisieras ir con ellos. Nunca vas.
Escocia se pasa una mano por el pelo dejando de reírse.
—No es reclamo, sólo es un hecho, no vas nunca, ¿por qué ir ahora?
—No lo sé.
—Pensé, de hecho, que no querrías hacer nada con ellos... O que no querrías hacer nada de nada.
—Bueno... nada de nada no. Estamos aquí... y creo que en el hotel creen que... well, no es importante, el caso es que nada, nada tampoco.
—¿Nada nada de nada con nada? ¿Qué creen en el hotel? —sonríe.
—No tengo mucha idea, se han puesto a hablar en hindi súper deprisa, no estoy seguro de si temían que viniera a conquistarles de nuevo como la colonia para la reina en nombre de mi hermano o si iban a poner extra de picante en toda la comida... —o más bien extra de pétalos de flores por todas partes.
—Pues con tu porte y tu puro y la cara de malo que siempre pones yo creo que tenían terror.
—Es posible, es posible —asiente.
—¿Es un hotel... romántico así de parejitas con vela en el centro de la mesa? —es que no lo cree en lo absoluto que pueda ser así.
—Naaaah —a juzgar del sonrojo, hasta con cuarteto de cuerda.
Ella levanta las cejas y se pone nerviosita de inmediato
—Oh my god! —risita.
—What?
—Nada, nada... Sólo es... Bueno... —hace una sonrisita rara. Él la mira de reojo —... es diferente.
—¿A qué?
—A nada, nada —se hace la loca volviendo a soltar una risita rara.
—¿Y qué querías decirme?
—¿Decirte? ¡Oh! Eso... Vamos primero al hotel.
—No creo que tardemos mucho.
Ella extiende una mano y le toma la suya entrelazando los dedos. El chico raga saliva sin decir nada, está cada vez más asustado en realidad pero cree que es parte por lo que ha pasado con el hotel.
—Si hace calor... ¿Traes algo abajo de eso?
—No.
—¡Anda! ¡Eso no es justo!
—Why not?
—Porque es muy... Muy... ¡Se te va a marcar todo!
—Naaah, es muy ancho.
—Menos mal —suspira y el pelirrojo se ríe otra vez.
—¿Quieres que me ponga algo?
—No, ¿por qué habría de querer eso...? Esperaría que fuéramos a menos, no a más.
Escocia se sonroja un poco. La belga sonríe un poco y mira por la ventana.
—No te asocio con una ciudad así, ¿sabes? Caliente, húmeda, bulliciosa.
—No me extraña, yo tampoco.
—Bien, buen lugar para nuestro primer viaje romántico... ¿Qué sueles hacer tú que vacaciones tanto?
Perdónalo, se ha encallado en el romántico. Ella le mira esperando respuesta.
—W-What?
—Vacaciones. Querido, ¿qué haces en vacaciones?
—Vacaciones...
No puede evitar acercarse y darle un beso suave en los labios porque le parece muy mono cuando le pasa esto. En ese momento Escocia le agarra del cuello de la ropa y tira de ella para profundizarlo.
La chica levanta las cejas sin esperárselo y sonríe un poco cerrando los ojos y devolviéndoselo, disfrutando la leve bestialidad del mismo. Y es que siiigue pensando en las cosas que dijo Gales que le ponen de los nervios y Bélgica con su actitud, no ayuda a pensar que pueda estar equivocado.
Para cuando el taxi se detiene Bélgica se separa sonriendo un poco más después del beso. Al menos él se ha calmado un poco. Ella es quien se baja primero afuera del hotel, encantada con que parece ser impresionante y majestuoso y... Romántico que parece. No quiere ni decirlo.
Escocia se ocupa de pagarle al conductor antes de bajarse.
—Gracias por pagar... ¡Y por traerme aquí! Se ve un sitio muy...
—Es tu regalo de cumpleaños.
—¡Ah! ¿Nada de darme cervezas?
—Hombre, la que hacen aquí no es mi favorita pero... —se encoge de hombros sonriendo.
—De regalo con un moño y todo, esperaba eso... —falsa carita de desolación.
Él se queda mirándola un segundo, callado sin sonreír. Bélgica le mira de reojo y nota la cara, y es que todo esto es broma, en realidad le gusta todo esto, incluso que le regale cervezas, o unas noches de hotel o cualquier cosa rara que se le ocurra.
—Las tías sois incomprensibles...
—Es broma. Me gusta mucho que me traigas aquí —asegura poniéndole una mano en el pecho.
El escocés le saca la lengua con cara de asco/cansancio y se le escapa un poco la sonrisa mientras se dirige al ascensor del hotel. Ella sonríe cuando le nota la sonrisa dándole un golpecito en el pecho con el dorso de la mano, caminando a su lado arrastrando su maletita de mujer ejecutiva.
—¿Qué tanto conoces tu acá?
—Teniendo en cuenta lo que conoces tú... todo.
—Es que no se bien cómo funciona con ustedes. ¿Venias cuando era colonia británica? ¿Le ayudaste a England a conquistar esto? —sonríe de lado.
—Algo... así, seh.
—Me hace mucha gracia imaginarles a los cuatro ayudándose unos a otros a conquistar cosas... ¿Cada uno venia en un barco y se defendían unos de otros?
—La verdad es que no, England era el que iba... y luego pedía ayuda.
—¡Ah, mira quien destruye fantasías a quien ahora! —se ríe.
—Pues así era... y normalmente nos tomábamos con calma lo de ir, de todos modos.
—No me imagino a Wales yendo, de todos modos —sonríe.
—Era el último en ir.
—Ya que había terminado cualquier batalla... Me hace más lógica así.
—Exacto.
—Nunca me ha interesado demasiado saberlo pero... ¿Alguna época te has llevado bien con England? —pregunta saliendo del elevador en el último piso del hotel, lo cual la hace sonreír nerviosita porque indica algo medio especial.
—¿Qué insinúas? Yo siempre me he llevado bien con England.
—Ya, claro... Como yo.
—¿Tú también?
—Sí, somos grandes amigos.
—Es que es la viva imagen de la amabilidad, mi hermano.
—En eso se parece a tu madre.
—Y el encanto —añade abriendo la puerta.
La chica se ríe concentrándose en la puerta, imaginándose que el cuarto va a tener una muy bonita vista y una cómoda cama King size en el centro... Espera. Como tenga dos camas... individuales. ¡Nah! Era imposible eso en una suite.
De hecho, él le abre la puerta sin mirar dentro, dejándola pasar delante. Así que ella entra muy mona arrastrando su maleta. Y sabes perfecto lo que se va a encontrar.
Y yo creo que ella se queda PARALIZADA con los ojos muy, muy abiertos. Escocia detrás, cuando entra tras ella.
—Oh... —es lo único que alcanza a articular viendo los pétalos de rosa y las velas y la champaña y... ¿Es eso un jacuzzi con agua caliente y espuma de colores?
Escocia vuelve a salir del cuarto a mirar el número en la puerta porque cuando ayer noche se quedó no había nada de todo esto. Bélgica sigue sin salir del asombro... ¿Este era el hombre que rechinaba los dientes de ir al restaurante romántico en Brujas...? ¿Y había preparado ESTO que parecía una suite de luna de miel?
El pelirrojo nota que el numero de la puerta y de la llave coinciden, vuelve a mirar dentro... y se da la vuelta para irse. No sabe a dónde, puede que a Glasgow, ya lo decidirá en el aeropuerto.
—Alba.
Él se detiene en seco en el pasillo y se sonroja de muerte, aun de espaldas.
—Tú has... Has... ¡Eh! ¿Dónde estás? —pregunta girándose a la puerta y como ella se ha adentrado un par de pasos al cuarto no le ve desde ahí.
Sigue ahí quieto, ojos apretados. La chica se regresa al pasillo y él se gira a ella lentamente.
—¿T-Tú hiciste...? —empieza pero el escocés niega con la cabeza —. Oh... —un indescifrable "oh".
Él se sonroja más.
—Y... ¿Por qué? —señala al cuarto —. No. Tienes que haber pedido algo así.
—Yo no he pedido... todo esto.
—No me extraña.
Escocia respira sintiéndose mejor al notar que lo entiende.
—Aun así quería saber que has pedido —sonríe un poquito.
—Sólo... que fuera... well... voy a ir a pedir otro cuarto.
—Noooo. No. No vas a pedir otro cuarto —se le acerca y le toma del brazo.
—But...
—Es... Raro y atípico tuyo, pero bonito —hasta le salen corazoncitos. Él aprieta los ojos —. Anda, ven, vamos a ver todas las cosas que han puesto... ¿Qué les has dicho? —tira de él.
—Nothing...
—¿Y han puesto esto como si fuéramos recién casados sólo porque sí?
—Re... what!? —palidece de golpe.
—Eso debe ser la suite nupcial o algo así.
El chico vuelve a mirar el cuarto, horrorizado porque ni lo había pensado. Ella se encoge de hombros.
—B-But... but...
—Vamos a ver.
—¿El qué?
—Qué tan bien te ves acostado en pétalos de rosa —le sonríe —. Anda, ven.
—What? —frunce el ceño pero sonríe un poco.
—Seguro podemos hasta tomarte una foto y mandárselas a tus hermanos, que creerán que es Photoshop.
—Nooo —pero igual se deja tirar y se muere de la risa. Bélgica sonríe al ver que ha dejado de palidecer, entrando con él al cuarto.
—O podrías... Dejar que me lave los dientes y me ponga un poco más cómoda en el baño mientras te quitas esa ropa rara y me esperas sobre la cama con una rosa entre los labios.
Escocia vuelve a sonrojarse con la idea. Ella le sonríe y se sonroja un poco a juego también.
—No, creo que no voy a hacer eso.
—Ah, ¿no?
—Aun me pega menos que todo esto.
—Pues estás tan raro hoy que quizás...
—No, no... —niega riéndose porque sabe que no podría.
—Bueno, siéntate ahí al borde y no muevas ningún pétalo.
—¿Que no los mueva?
—¿O quieres acostarte ahí y hacer angelitos?
—Angelitos...
—Angelitos como tú —se cruza de brazos y sonríe.
—Seguro me salen con cuernos —bromea. Ella se ríe haciendo los ojos en blanco.
—Tardaré un poco.
—¡Pues apresúrate!
—¡Eh! Sabes que no puedes apresurar a una mujer mientras se embellece —protesta encerrándose en el baño.
Escocia levanta las cejas con eso. Luego se vuelve al cuarto y aprieta los ojos con todo eso que han puesto, sólo faltaba que la cama tuviera forma de corazón, por dios. Aunque sería la cosa menos cómoda existente pero... ¡Y había dicho recién casados!
(Gales te manda guiño, guiño)
Bélgica por su parte se mete a la ducha mirando el jacuzzi de reojo y apretando los ojos. Se baña, lava, rasura y perfuma a consciencia y de su maleta saca una tanga y un bra a juego. Se viste con una falda larga y una blusa vaporosa sin mangas que le hace pensar en Galia por alguna razón... Eso sí, con sus sandalias cómodas de caminar.
Escocia suspira reprimiendo el impulso de salir corriendo sin saber exactamente qué hacer. Cuando está a punto de salir corriendo Bélgica entreabre un poquito la puerta.
—Alba...
No, no. Reprime el impulso. Eso significa que lo tiene pero lo detiene, no se va ni está a punto.
Belbel entreabre la puerta sin salir. Para entonces, el escocés ha intentado lo que le ha pedido y sólo ha conseguido sentarse a fumar desnudo en el alfeizar de la ventana.
Ella levanta las cejas cuando le nota desnudo y levanta las cejas porque no ha pensado que fuera a desnudarse de verdad, vacila y cierra la puerta otra vez. Se pone nerviosa y se quita falda, sandalias y blusa, vuelve a verse en el espejo y a ponerse nerviosa.
¡Tú le has dicho que se desnudara, mala bruja!
Seh, pero no pensó que fuera a hacerlo. Nadie se queja, naaaaaadie. Sale Bélgica después del ataque de nervios del baño, tapándose un poco con las manos. Para cuando oye la puerta se vuelve un poco hacia ella.
—H-Hey...
El pelirrojo levanta las cejas y se queda un segundo sin aliento, aun medio de espaldas a ella. La belga se sonroja un poco más revolviéndose un poco y pasándose las dos manos por el pelo, habiéndose quitado la diadema.
—Eso... ¿Es cómodo? —mete una pierna hacia dentro del cuarto. La rubia se sonroja un poco más.
—N-No sabía que tuviera que serlo.
—Tú has dicho que ibas a ponerte cómoda —explica, aunque él mismo se cubre con su propia pierna.
—¡Ah! —se ríe bajito —. Me he bañado y lavado los dientes.
—Eso es, estrictamente, ponerse limpio...
—Sí... Sí. Bueno, ¿n-no te gusta? —pregunta sonrojadita.
—¿Que te laves? —se encoge de hombros.
—¡No, tonto! El conjunto este... L-Lo compré... Y...
Escocia se humedece los labios, se sonroja más mirándola de arriba abajo y arruga la nariz fingiendo desagrado.
—Nah, quítatelo —en plan "bah". Bélgica se ríe y se tapa la cara con una mano.
—No voy a hacer tu trabajo.
—¡Mi trabajo!
—Es tu obligación quitarme la ropa.
—Qué injusto, yo lo he hecho solo —el problema es que le da vergüenza ir hasta ahí.
—También es tu obligación quitarte la tuya —sonríe bromeando por nervios.
—¿Y cuál es la tuya?
—Disfrutar enormemente el sexo con el highlander.
Vuelta a paralizarse y sonrojarse de golpe. Ella se sonroja también y aprieta los ojos.
—Ah... —carraspea y acaba de entrar al cuarto, lanzando lo que le queda de puro por la ventana—. Eso.
—Eso, sí... Nada más y nada menos —se pasa una mano por el pelo —. Esto es... Raro, en casa cuesta menos.
—Es todo esto... rosa. Es anti climático —se acerca a ella.
—Aun así eres tú y yo y sólo hay unas cuantas rosas y velas —lo agradece dando unos pasos a él poniéndole las manos al cuello.
—Rosas y velas que destruyen el asunto highlander, ¿no?
—En realidad en mis libros... No tanto.
—¿No? ¿Cómo es en esos? ¿Tus duros y fuertes chicarrones del norte echan pétalos de flores sobre la cama? —los tonos de voz burlones al inicio y final de esa pregunta... ella se ríe un poco, relajándose.
—No has visto las portadas... Yo echo los pétalos de flores y el highlander viene igualmente a ser bestia y rudo.
—No deben ser muy listos si no se fijan que la cama está digamos... sucia.
—¡Sucia! No está sucia, sólo tiene flores. Es romántico.
—Era... metafórico, por la mente dura de highlander —explica sonriendo, subiendo un poco las manos en la cintura de ella.
—La mente... Dura...
—¿Lenta?
—¿Lenta? —se le acerca pegando un poco sus caderas.
—Pues si ni entiende qué son las flores... —sube más las manos hasta el cierre del sujetador.
—¿Me llamas a mí lenta o a la metáfora?
—¡Al Highlander!
—¡Ahhh! Ese sí es lento, como tú... —se le pone la piel de gallina por donde le pasa las manos.
—Y eres tú quien ha tardado en entenderlo ahora —lo abre.
—Es que soy la chica abnegada de mis libros.
—Todos los personajes de tus libros parecen unas lumbreras.
—Vamos a admitir que los libros no son Shakespeare.
El británico se ríe y hace a los tirantes del sujetador deslizarse por sus brazos. Ella sisea y entrecierra los ojos.
—What? —vuelve a levanta la vista cuando ha acabado de reseguir todo el camino hasta sus manos con la mirada.
—Nada, que el Higlander me... gusta —sonríe.
—Ah, yes. Que esto iba de rudo y bestia —la toma de la cintura, la levanta un poco lazándola sobre la cama y luego echándosele a su lado de un salto.
Ella pega un buen, buen grito y no se puede decir que no esté encantada desde ya con lo rudo y bestia. Él se muere de la risa con el grito e iría a besarla, pero es que se está riendo.
—¿Qué van a pensar los vecinos? —susurra en protesta tapándose la boca por haber gritado.
—No estoy acostumbrado a tenerlos.
—Aquí hay seguro... Y seguro me los encuentro mañana en el ascensor.
—Y seguro te preguntan.
—No necesitan preguntarme.
—¿No? ¿Crees que van a oír suficiente?
—No van a oír nada —protesta volviendo a pensar que estar en un hotel con Escocia es extraño. El chico se ríe y le pasa una mano por el pelo, apartándoselo —. Aunque puede que más de alguna me envidie si es que lo oyen...
—Entonces vamos a esforzarnos para que lo hagan —la toma de la nuca y se acerca a ella.
La niña del chocolate se sonroja un poco más pero... Hombre, es Escocia y es un highlander bruto y al que quiere un montonal. Se le echa encima. Y él le busca un beso que es lo que hacía antes.
Y con el beso recuerda que por más bruto que parezca en realidad es mucho menos bruto de lo que se jacta, sonriendo un poco y dejándose llevar del todo. Y a partir de ahí, como están de vacaciones en la india puede que el escocés vaya a jugar a ver quien acaba más veces y quien se cansa antes.
Bélgica acaba más veces… en el sentido literal de acabar.
Bueeeeeeeno. Ya estamos con eso.
Hay que ganar de alguna manera.
¡No olvides agradecer a Josita el dúper trabajo express que ha hecho esta vez!
