¡Hoy dos por uno! Feliz día de Todos los Santos.
Este capi tiene musiquita en un momento MUYYYYYYYYY espcial...porfi, ponedla, no os arrepentiréis. Es de youtube, así que, copiáis el código, y en la señal...¡play!
¡A leer!
Cap 52. El final. Día 3 Abandonando
POV Bella
—Estoy aquí mi amor—siento sus manos recorrer mis mejillas, mis labios, mis párpados cerrados. Siento su aliento en mi cara, frío y dulce. Su voz inunda mi cabeza. Es tan pura. Me tranquiliza, me llena de dicha.
Inspiro con fuerza su aroma y le llamo.
—Edward—no puedo emitir más que un susurro, pero sé que él me escucha—Edward—repito. Quiero abrir los ojos y contemplar esa maravilla que es su rostro, esos ojos que me llenan de amor al clavarse en los míos—Edward—lo llamo de nuevo abriendo mis ojos.
Y quiero morir al instante. No puede estar pasando. Estaba con Edward en un lugar maravilloso, entre sus brazos, sobre su pecho.
Pero no son sus brazos los que me toman. Siento asco. Y siento dolor, desesperanza y angustia. Soledad. Una enorme y desoladora soledad. De nuevo sola.
Cierro los ojos de intentando recuperar mi sueño.
—Edward—lo llamo esperando que vuelva.
No lo hace. Al abrir de nuevo los ojos, el horror se cierne sobre mí.
Ha sido un sueño tan real.
—¡No sigas llamándole!—grita un encolerizado e irreconocible Jacob, mi antiguo amigo Jacob, rasgando una vez más mis heridas y bebiendo de mí— ¿Aún no te ha quedado claro que ahora eres mía?
Por poco tiempo, pienso y sonrío para mí, consciente de mi debilidad.
Esta agonía se acaba. Siento cómo se desvanecen las fuerzas. Me voy desconectando poco a poco de mi cuerpo. Frío y vacío. La vida escapa de mí.
—Eres mía, Bella, de todas las maneras posibles—oigo mientras me besa, me toca y me toma.
No de todas…No de la más importante.
No tengo fuerzas para seguir luchando, pero mi mente no quiere abandonar. Aún quiere retarle, resistirse…
Y todo comienza de nuevo.
—Te juro que mi nombre será lo último que digas—gime dentro de mí.
Sonrío para mis adentros. No. Ya no. Mi voz ya no dirá nada más. Las fuerzas no están.
Noto mi cuerpo adormeciéndose. Ya no noto su fuerza. No lo siento dentro de mí. No siento mis muñecas rotas. No siento las costillas clavándose en mis pulmones. No siento mi respiración abrasando mi garganta. No siento el sabor de la sangre en mi boca. No siento los latidos de mi corazón.
No siento mi corazón. Aquel que tantas veces ha parecido crecer hasta salirse de mi pecho, ahora ha dejado solo el hueco que siempre había ocupado. Y sé perfectamente a dónde ha huido.
Está con ÉL. Está con Edward. Él me lo robó para siempre, y yo se le entrego hasta el final de los tiempos. Siempre le pertenecerá ahora.
No oigo los gemidos. No oigo la fricción de nuestros cuerpos. Un placentero silencio me va envolviendo.
Por fin. Ha llegado el momento.
Me muero. Siento la vida abandonando mi cuerpo.
(música aquí)
0Qv4eUJQsvk
Y es entonces cuando me permito pensar en ÉL. Le dedicaré mis últimos pensamientos, mis últimos recuerdos. Dejaré que su presencia me llene y me arrope en el momento de mi muerte, como siempre debió ser.
Su rostro está frente a mí. Feliz, lleno de amor. Me sumerjo en ÉL. Todo ese amor que nos hemos entregado, ahora es casi palpable a mi alrededor.
Sus manos cubren mi cara. Su tacto es tan suave, tan frío, casi como mi cuerpo en estos momentos. Me estremezco en su cuerpo, una vez más. Una última vez.
Te he echado tanto de menos, amor.
Y sonríe. Esa sonrisa que es mía, que es sólo para mí. Esa sonrisa con la que me lo dice todo sin pronunciar palabra.
Te amo tanto… Soy tuya para siempre. Siempre estaré a tu lado. Siempre te acompañaré. Siempre seré tu mujer.
Me abraza tiernamente y su olor llena mi cuerpo, llena mis sentidos. Lo retengo dentro de mí, dueño de mí.
Abrazada a él, acomodada en su pecho desnudo, sintiendo sus manos moverse por mi espalda.
No hay mejor lugar en el mundo que tus brazos. No hay mejor sensación que tu aroma llenando mis pulmones. No puedo sentirme más segura que en tu pecho, junto a tu corazón.
Levanto mis ojos de nuevo para mirarlo. Todo ÉL resplandece. Su sonrisa me hipnotiza unos segundos y sus ojos me atrapan en ellos para siempre.
Quédate conmigo amor. Quédate conmigo.
Pum… pum… pum…
Los últimos latidos de mi corazón, ya tan débil, tan cansado. Abandonándose a la promesa de paz. Por fin paz.
Tú has sido mi vida. Has sido la razón por la que viví en este mundo. Doy gracias por todos los acontecimientos de mi vida, los buenos y sobre todo los malos, porque ellos me trajeron aquí, a tu lado. No me arrepiento de nada. De desearte la primera vez que te vi. De amarte en silencio. De abandonarme a mis sentimientos, aún creyéndome un monstruo. De entregarte mi amor, de entregarte mi vida, de entregarte todo lo que soy.
Tú has convertido mi vida en la mejor experiencia de amor, de entrega, de felicidad que pueda tener una persona. Soy afortunada, porque me he sentido querida, amada, deseada, protegida. Me he sentido parte de ti, la parte más importante de ti. Tu mitad, la pieza perfecta que encajaba en ti.
Gracias, amor. Por amarme como lo has hecho. Por llenar mi vida, por llenar mi corazón, que se queda contigo. Cuídalo, siempre. No me olvides. Te esperaré allá a donde vaya. Esperaré a ver aparecer tu sonrisa. Esperaré a ver tus ojos, a que me miren como aquella primera vez, robándome el alma.
Libero todas las imágenes que hasta entonces he estado reteniendo, aquellas que no había querido manchar con el infierno que me rodea. La primera vez que sus ojos apresaron a los míos, las cadenas invisibles. La primera vez que dijo mi nombre, estremeciendo cada célula de mi cuerpo. La primera vez que me dejé arrastrar por lo que sentía por él, sentada en mi coche, mirándolo. La primera vez que leí su historia y supe que hablaba de nosotros. La primera vez que me salvó la vida, y supo leer mis deseos de venganza. La primera vez que me habló de lo que era, abriéndome su corazón y su mente. La primera vez que me besó, convenciéndome de que él había sido creado para mí. La primera vez que me dijo te amo, llevándose para siempre mi corazón. La primera vea que hicimos el amor, dándonos por primera vez plenamente a alguien. La primera vez que bebió de mí, descubriéndome tantas y tantas formas de amarlo…Porque toda mi vida se reduce a esto.
Te amo.
...
(pincha aquí para sonarte los mocos online... )
Hasta prontito...
Besos,
P.
