Bleach y sus personajes no me pertenecen, son creación del gran Tite kubo, yo solo tome a los personajes para hacer esta historia.

Hola! Gracias a todas (os) los que entran a leer el fic, a los que dejan review, y a los que lo ponen en fav o follow.

Dejaré mis comentario en los agradecimientos, solo diré que lamento la demora y espero que les guste este último capítulo.

Además que subiré uno donde conteste los review, sin importar cuanto tiempo pase, contestaré todos los comentarios. Solo por si a alguien le interesa. =D

Epílogo

Los días anteriores habían sido muy estresante. Cuando se le ocurrió esta idea no se había detenido a pensar en todo lo que se requería planear algo así, todo el esfuerzo sobrehumano que necesitaba para no perder la cordura, más aun si todos a su alrededor querían opinar y ayudar, o mejor dicho meter sus narices en este asunto. Pero al fin, después de tanta tortura, había llegado el tan esperado día.

-¿estás nervioso?-preguntó su padre.

-mentiría si dijera que no-se pasó las manos por su traje, intentando alisar arrugas inexistentes-quiero que todo salga perfecto.

-no te preocupes-le puso la mano en el hombro- nadie se fijará en ti.

-gracias viejo-dijo irónico.

-sabes a lo que me refiero-le guiño el ojo

-claro-bufo

-Kurosaki-entró un hombre de lentes-los invitados están llegando, y algunos no tienen espacio donde estacionar

-¡pero si el estacionamiento es gigante!

-pero los acomodadores creo no están haciendo bien su trabajo.

-demonios-dijo exasperado

-no te preocupes, yo me hare cargo-le dijo su padre-tú preocúpate de estar listo cuando el momento llegue, hasta entonces, intenta relajarte.

Los dos hombres salieron, dejándolo solo en la pequeña habitación. Intento seguir el consejo del hombre mayor, se sentó en el sillón y realizo ejercicios de respiración, pero eso no ayudó, era más fácil decirlo que hacerlo. Mientras espera jugueteaba con sus manos, o movía de forma constante sus piernas. Desesperado se levanto y camino entremedio de los muebles, parecía un león enjaulado. Miraba su reloj constantemente, y siempre le parecía ver la misma hora, como si las manecillas no avanzaran. En una de sus vueltas se topó con su reflejo en un espejo de cuerpo completo que habían instalado. La imagen que le devolvió la mirada era de un hombre de más o menos veintisiete años, con rasgos masculinos muy marcados y pelo naranjo muy alborotado. Había intentado ordenarlo con gel*, pero los rebeldes mechones eran indomables. Se paso por enésima vez los dedos por sus cabellos. ¡Demonios! ¿En qué maldito momento pensó que casarse sería más fácil que proponerlo? aunque si ponía las dos situaciones en una balanza, quedaría equilibradas, ya que en cierto puntos ambas lo había llevado al borde de la locura, aunque por diferentes motivos. Pensar en eso hiso que su mente divagara hasta recordar el día en que se armo de valor y le hiso la gran pregunta a la morena.

Después de haber pasado 5 años de novios por fin se había decidido a pedirle matrimonio a Rukia, pero no quería que fuera de una forma común como en un restaurante elegante, ni mucho menos cursi como escribir las palabras en el cielo, todas esas estúpidas ideas habían sido sugeridas por sus amigos. Al final había decidido planearlo todo él solo. Escogió un lugar donde no tenían buenos recuerdos, aunque pareciera extraño, pero por esa misma razón había decidido ir otra vez allí, esperando que en esta ocasión pudieran borrar el amargo final que habían tenido en la ocasión anterior.

-Mira Ichigo, tiene nuevas esculturas-la morena estaba tan emocionada como la primera vez que fueron a ese parque.

-lo sé, lo decía en el folleto-ella lo miró entrecerrando los ojos, y siguió adelante.

-vamos-tiró de su manga.

Nuevamente la ojivioleta se tomó fotos con cada trozo de hielo moldeado que encontró, aunque esta vez también tomaron algunas donde salían los dos. Luego de recorrerlo entero cuatro veces, fueron a la pista de patinaje sobre hielo. Ahora ella era toda una experta en ese deporte. Le había gustado tanto patinar que busco una universidad que, aparte de impartir la carrara de literatura e idiomas antiguos, tuviera un taller de patinaje sobre hielo, de esa forma podría pulir su técnica mientras estudiaba. Las clases eran agotadoras, pero a pesar de esto, nunca dejo de lado sus estudios, logrado terminar los años de estudio obteniendo honores y premios literarios, además de recibir invitaciones para formar parte de grupos de patinaje profesionales. Aunque el pelinaranjo era consciente de todo esto, su lado competitivo salía a flote, y no se resistía a insistir en realizar una carrera con la morena.

-otra vez gané, así que te toca a ti lavar los platos esta semana.

-enana tramposa

-claro que no, nunca hago trampa-se defendió

-eres la mejor en patinaje, por algo te dicen la reina de hielo.

-¡tú quisiste hacer una carrera!-eso era verdad-así que acepta tu derrota Muajajaja-imitó una risa que había visto en televisión.

-jamás-le encantaba verla patinar.

-¿quieres la revancha?-lo retó, sus ojos violetas centellaban entusiasmados.

-claro-una idea cruzo su mente.

-muy bien-se posicionó- en sus marcas, listos…-entonces se acercó a ella y la beso

-fuera-dijo y comenzó a patinar

-¡oye! eso sí que es trampa-le había tomado algunos segundos reaccionar.

Su ceño se frunció, ella tampoco se dejaría vencer. A pesar de usar ese pequeño truco, ella termina rebasándolo, ganando por quinta vez consecutiva.

Luego de terminado su pequeño juego, se sentaron en una banca frente al gran árbol, la misma de hace cinco años. Esta vez fue turno de comer onigiri, aunque pareciera muy simple, se había decidido por eso ya que a ella le encantaba, era su comida favorita y se veía muy feliz comiendo. Mientras la miraba su nerviosismo crecía, a cada minuto sus pulsaciones se aceleraban, todo por pensar lo que estaba a punto de hacer.

-¿Qué te pasa?-dijo la chica de pronto

-¿De qué hablas?-quiso sonar tranquilo

-has estado extraño-comió dejando unos granos de arroz en su mejilla-no has hablado mucho y estas mas pensativo que de costumbre.

-no me pasa nada-ella volteó a verlo.

-tus ojos no mientes- con solo una mirada, podía comprenderlo, fue un iluso al pensar que podría esconderle algo.

-no puedo ocultarte nada-acercó su mano a su rostro y le quitó los granos.

-¿Por qué no me dijiste que tenía comida en la cara?-se ruborizo y ocupó sus manos para limpiarse.

-porque te veías adorable-sus ojos se ensancharon y sus mejillas se enrojecieron intensamente.

-no digas tonterías-desvió la mirada

-Rukia-le tomo lo cara, haciendo que volteara a verlo, estaba decidido-estos cinco años han sido de locos, te conocí, te odie, te quise, te perdí y te recuperé-ella lo veía con confusión tiñendo sus ojos- cuando terminé mis estudios y tuve que volver un tiempo a Karakura dejándote atrás, fue horrible-suspiró-esos fueron los peores 17 meses de mi vida, y ahora que por fin regreso a tu lado, no quiero volver a estar lejos de ti.

-¿qué pasa Ichigo? Todo lo que dices ya está en el pasado-en sus ojos se reflejaba el dolor que ambos habían vivido ese tiempo separados.

-lo sé, pero quiero tener la certeza de que no volverá a ocurrir, no quiero sentir que estas lejos de mí - quería transmitirle la seguridad que él sentía- quiero tener una prueba de que nos pertenecemos, demostrándoles a todos que yo soy completamente tuyo, y que tengo la inmensa suerte de que tu seas mía- eso sí que sonaba posesivo, pero no lo importaba, tomando aire profundamente dijo las palabras que habían pasado meses luchando por salir -Rukia, se mi esposa-de su bolsillo sacó una caja negra y la abrió mostrándole su contenido.

-Ichigo-sus ojos se volvieron vidriosos.

-por favor, no me digas que hiciste otra maldita promesa familiar

-idiota-le golpeó el pecho delicadamente.

-¿puedo tomar eso como un si?-se sentía en extremo nervioso.

-claro que si, idiota-ella extendió la mano, estaba temblando.

Él sacó el anillo de la caja y lo colocó en su dedo anular. Se había tomado su tiempo en escoger la alianza adecuada. No podía darle una que solo tuviera un diamante, eso no iría de acorde a ella, tendría que ser algo muy especial. En la decimoquinta joyería lo encontró, era un diamante blanco con destellos celeste, en forma de copo de nieve. En cuanto lo vio supo que era el indicado, aunque ahora no se sentía tan seguro de su elección, ella solo se dedico a mirarlo, sin decir nada.

-¿te gusta? Si no es así puedo cambiarlo-a lo mejor la mariposa morada hubiera sido una mejor elección.

-es perfecto-dijo con voz temblorosa.

Entonces se acero y lo besó en la mejilla, tomándolo por sorpresa. Aunque llevaban tantos años de relación, en situaciones así los dos se volvían tímidos. Ella tenía un lindo sonrojo en sus mejillas, y él se sentía en extremo nervioso, parecía como si fueran unos primerizos, pero esa era una de las mejores cosas de su relación, que aunque con una mirada podían entenderse completamente, sus caricias siempre lograban estremecer cada fibra de sus cuerpos, como si fuera la primera vez.

Él tomó su mano, entrelazando sus dedos sintiendo el frio metal en el dedo de ella, eso lo hiso sonreír, con su la mano libre levanto su barbilla, haciendo que volteara a verlo. Sus ojos se encontraron y ahí estaba la conexión inexplicable que había entre ellos, y no reprimió el impulso de darle un beso, esa era la forma de sellar la promesa. Pero ese simple contacto no era suficiente, su cuerpo pedía más, siempre era así, a penas sus labios entraban en contacto, cada fibra de su ser reclamaba a gritos más, pero las demostraciones de cariño en público no eran lo suyo, así que se acero a su odio, y luego de rosarlo levemente con sus labios, susurró.

-vamos a nuestro apartamento-sonriendo de lado.

Estaba seguro de que ella había entendido la indirecta ya que se sonrojó y se puso de pie. Él se rió por dentro, esta mujer era una completa contradicción, era tímida en algunas ocasiones, valiente en otras, recatada frente a la gente pero sexy y ardiente en privado, orgullosa en defender su postura pero gentil al pensar siempre en los otros antes que en ella misma, y él estaría completamente perdido sin ella. Lo único que podía hacer era seguirla, por ella estaba dispuesto en ir hasta el mismo infierno. La morena comenzó a caminar, y ver el leve meneo de sus caderas hiso que sus pupilas se dilataran, y su boca se secara, así que rápidamente la siguió. Ahora el departamento que habían compartido hace años, era completamente de ellos, y allí cada noche llegaban a la locura juntos.

-Kurosaki, ya está todo listo-la voz de su amigo lo trajo de vuelta-¿estás bien?

-si Ishida, todo está bien-se miró por última vez al espejo

-entonces vamos.

Salieron del cuarto y cruzaron un jardín en dirección a la iglesia. Entro por una puerta lateral y se situó frente al altar. El lugar estaba lleno. En las primeras filas estaba todos sus familiares y amigos. A lo largo de los años había intentado mantener el contacto con todos, y aunque nunca lo dijera en voz alta, cada uno era importante tanto en su vida como en la de Rukia.

En la primera fila estaban sentadas sus hermanas. Aún se asombraba de lo mucho que habían crecido. Ahora con veinticuatro años de edad eran unas mujeres hechas y derechas. Karin había seguido practicando futbol hasta convertirse en una jugadora profesional, formando parte de la selección oficial de Japón; en uno de los torneos internacionales a los que asistía conoció a Toushiro Hitsugaya, el capitán del equipo de Alaska, de quien rápidamente se hiso amiga, y con el tiempo llegaron a tener una relación, esta situación no le gustó al pelinaranjo, pues desconfiaba de la sinceridad de sus intenciones, pero no podía negar que su hermana se veía feliz junto al peliblanco. En cuanto a Yuzu, ella había estudiado gastronomía, especializándose en el área de repostería, tenía un talento innato para los pasteles, lo cual fue reconocido por sus maestros quienes al graduarse le hicieron muy buenas recomendaciones, consiguiendo un trabajo en una pastelería de reconocimientos mundial, y aunque le dieron la oportunidad de irse al extranjero, ella decidió quedarse en Karakura, donde abrieron una sucursal y ella se hiso cargo siendo la jefe de cocina. El sabía que esa decisión se debía en gran parte al lo cercana que era a la familia, y también a que no quería separarse de su novio y amigo de la infancia Jinta Urahara.

Su lado de hermano sobreprotector había salido a flote cuando ambas lo habían comunicado de sus respectivas relaciones, y de inmediato quiso prohibirlas, pero Rukia le había hecho entrar en razón, a golpes.

Luego estaban sus amigos, tanto los de su ex trabajo como los de su antiguo colegio.

Grimmjow y Nell seguían juntos, y hace tres años habían concebido a un pequeño, tenía la misma mirada del peliceleste, pero con la personalidad alocada de ella, gracias al cielo. Al lado de ellos estaba Ulquiorra con su cara de póker como siempre, solo mostró una pequeña sonrisa cuando Orihime lo tomo del brazo y le apoyo la mano en su barriga, al parecer el bebe que estaba esperando se acababa de mover, solo con ella dejaba vislumbrar alguna expresión en su rostro. Al ver esto Matsumoto, quien estaba de pie al lado de la pelinaranja, comenzó a reír y también quiso tocar la barriga de su amiga, se veía tan emocionada que tironeo el brazo de Ichimaru que también se sumara al acontecimiento, este solo dijo algo que la hiso hacer un puchero, a veces olvidaba que esa mujer era mayor que ellos por las actitudes infantiles que tenía, no sabía como el ojiceleste no se volvía loco con ella y su tres hijos, aun no estaba seguro de cual de todos tenía mas energía.

En las filas de más atrás estaban Renji y Tatsuki, ella se veía emocionada contando algo sobre la pelea que había ganado recientemente, era fácil saberlo por los movimientos exagerados que hacía, el pelirrojo la miraba y esperaba el momento oportuno para decir algún comentario tonto que la hiciera enojar y burlarse de él. A pesar de los años y de la gran carrera deportiva que tenía la karateka, nunca pudo ganarle en una pelea a, su ahora esposo, Renji, quien en vez de ir a la universidad, había abierto una cadena de gimnasio, con locales repartidos por todo Japón, y prontamente se expandirían hacia otros países. Y aunque pareciera extraño, en ese negocio tenía por socio a Chad. En una de las oportunidades que se reunieron todos sus amigos, ambos concordaron en que les gustaría emprender ese proyecto, así que decidieron juntar sus capitales y aptitudes para materializarlo. Esta idea no le gusto mucho a Asano ya que sitió que lo dejaban de lado, pero no se podía quejar, con sus estudios de publicidad logro abrir una agencia de modelaje, con la cual había logrado un gran éxito gracias a las capacidades de convencimiento de Mizuiro, juntos habían logrado incluso poner algunas de sus modelos en pasarelas de gran calibre como las de la semana de la moda en Estados Unidos. Por último estaba su eterno rival y amigo Ishida, junto a su esposa Nemu, a quien conoció en uno de los seminarios sobre tratamientos experimentales para enfermedades crónicas. Al principio la chica daba un poco de miedo, debido a la estricta educación que había recibido de su loco padre. A medida que pasaron tiempo juntos, la relación de ambos había evolucionado, logrando entablar lazos amoroso.

Todos habían seguido sus sueños. Él por su parte había terminado sus estudios de medicina, logrando obtener un puesto en el respetable Hospital de Tokio, el más grande de Japón, con especialidad en casos pediátricos. Le encantaba trabajar con niños, y esperaba pronto tener propios. Aunque lo habían comentado con Rukia en más de una ocación, aunque no se decidían sobre ese asunto, pero él ansiaba verla con una barriga de embarazada, sabiendo que dentro crecía un ser fruto los dos, nada lo podría llenar más de dicha que eso. Excepto quizás este momento.

-ya llego la novia-susurro su padre, de pronto sintió todo su cuerpo tensarse, y sus manos sudadas.

Las puertas de la iglesia se abrieron. Toda la gente se puso de pie y miro en dirección a la entrada. Allí de pie estaba el estirado de Byakuya Kuchiki, alargaba el brazo mientras esperaba por Rukia, ya que el sería quien la condujera por el pasillo. El ojigris siempre lo había mirado con ojos llenos de desconfianza, aunque había evitado que su hermana se casara por conveniencia, cuando le contaron que querían formalizar su relación, pareció olvidarlo e intentó asesinarlo con una katana, Rukia solo se había reído, alegando que era una broma de su hermano, aunque el filo de la espada cerca de sus partes privadas no le había causado mucha gracia. Pero finalmente la morena lo había hecho entrar en razón, aunque la amenaza de que si hacia sufrir a su hermana lo buscaría hasta el mismísimo infierno para matarlo, estaba claramente reflejada en su mirada.

La marcha nupcial comenzó, sacándolo de sus pensamientos. Fijo su vista hacia el frente viendo a Rukia acercarse a su hermano tomando el brazo que este le tendía, y comenzaron a caminar por la alfombra roja. Ichigo por su parte literalmente dejo de respirar, la morena se veía hermosa en su vestido de novia. Cuando comenzaron con los planes de boda él le dijo que tenía que apresurarse a buscar un vestido, ya que por lo que sabía a las mujeres les llevaba tiempo elegir uno, ya que se tomaban muy en serio ese asunto. En ese momento ella lo miró divertida y le dijo: "no te preocupes, ya lo tengo elegido desde hace tiempo". Él la miro confundido, lo que la hiso reír más. Ahora que lo veía entendía a lo que se refería, parecía que el vestido había sido hecho para ella, y debía reconocer que los guantes eran un accesorio bastante sexy. El trayecto le pareció durar una eternidad, aunque estaba seguro que en los ensayos no taraban más de un minuto. Cuando llegaron a su lado Byakuya la soltó delicadamente y le entrego la mano de ella.

-cuídala con tu vida-dijo en voz baja- y asegúrate de hacerla feliz

-eso no tienes ni que decirlo-le respondió serio.

El ojigris se dio media vuelta con una ligera sonrisa. Ese chico podría ser imprudente, pero estaba seguro de era el único que hpodía hacer feliz a su hermana.

-¿qué te dijo Ni-sama?-susurro curiosa.

-nada- tomo su mano, entrelazando sus dedos, mientras la guiaba frente al altar.

El sacerdote comenzó a hablar, dando el típico discurso sobre el amor y el sagrado vinculo del matrimonio. Él sabía que era un soliloquio ensayado, así que no le prestó atención y en vez de eso se dedico a mirar a la morena. Aun no creía que de verdad se estaba convirtiendo en su esposa, todo parecía tan perfecto que sentía que en cualquier momento despertaría en su cama, sin su delicada y suave piel junto a él. Así que apretaba el agarre de su mano para asegurarse de que era real.

-tranquilo, no me iré a ninguna parte-le susurro, eso calmo un poco su inseguridad.

-ahora los votos-habían decidido escribir ellos mismo sus promesas-primero el novio-entonces su padre se le acercó y le entregó el anillo de oro

-está bien-se aclaró la garganta, no tenía un papel ya que sabía perfectamente lo que quería decir- Rukia Kuchiki-dijo mientras deslizaba suavemente la alianza en su dedo- te he dicho muchas veces cuán importante eres en mi vida, y no quiero repetirlo de nuevo frente a toda la gente, no es mi estilo-sonrió, causando una risa masiva-pero si hay algo que quiero que te quede claro a ti y a toda la gente que nos rodea-dio una profunda respiración y tomo su cara entre sus manos-te amo, y si me lo permites espero pasar el resto de mi vida haciéndote feliz, cuidándote y protegiéndote, y prometo que nunca te dejaré enfrentar tus miedos sola, siempre contaras con migo para luchar codo a codo, y siempre seré tuyo, enana-vio como los ojos violetas se llenaban de lagrimas de felicidad.

-ahora el turno de la novia-señaló a la morena, entonces Matsumoto se acercó y le paso la alianza.

-claro-tomo una profunda respiración, para intentar detener el temblor de su voz-Ichigo Kurosaki, mi zanahoria parlante-rio con lágrimas luchando por salir, mientras le colocaba el anillo con las manos temblorosas-yo no sabía que estaba incompleta hasta que te conocí-su voz se quebró un poco-eres mi complemento imperfecto-sonrió-puede que la mayoría del tiempo nos volvamos locos el uno a otro, porque debes reconocer que en ocasiones eres desesperante-levanto una ceja-pero esa misma locura es la que nos mantiene juntos-se puso seria- yo estoy completamente segura de que eres mío, y prometo pasar el resto de mi vida demostrándote que yo soy tuya, alejando las sombras que oscurezcan tu mundo, trayendo luz en tus momentos más oscuros.

Su pecho se lleno de una calidez al escuchar cada una de sus palabras, ella era la mejor mujer que se pudo cruzar en su camino, y él tenía la increíble suerte de ella lo eligiera a él para depositar todos esos sentimientos. Su cuerpo pedía a gritos tenerla cerca, y no se resistió, así que paso una mano por detrás de su nuca, atrayendo su boca hasta la suya. Cuando sus labios se tocaron, el mundo desapareció, y solo se encontraban ellos. No había nada mejor que saborear el dulce que emanaba de su enana. Cada célula de su cuerpo se dedicaba a sentirla a ella, nada más existía. Pero ella rompió el beso, trayéndolo a realidad.

-continuemos-carraspeó el sacerdote-con el poder que me confiere la ley, los declaro marido y mujer, ahora-hiso énfasis en esa palabra- el esposo puede besar a su esposa.

Ambos se miraron y rieron, entonces volvieron a juntar sus labios, esta vez siendo oficialmente marido y mujer. Su pecho no podía estar más lleno de dicha, o eso creía hasta que la morena se acercó a su oído y susurro.

-tengo algo que decirte-él se tenso-estoy embarazada.

La alejo un poco mirándola detenidamente a los ojos para intentar descubrir si es que acaso era una broma, pero en el profundo violeta solo vio el reflejo de la verdad, serian padres. Su pecho pareció explotar, no cabía tanta feliz dentro de una persona. Entonces la acerco a él en un fuerte abrazo.

-gracias-susurró

-¿Por qué?-preguntó confundida

-por hacerme el hombre más feliz del mundo.

-idiota-se separó un poco-eso debería decirlo yo.

Nunca habrían palabras suficientes para definir lo que sentían el uno por el otro. Era un sentimiento tan simple, pero abarcaba tanto de ellos mismos, que intentar definirlo era exponer todo lo que conformaba su ser, y eso solo lo podía averiguar al mirar en sus ojos, y para eso, no necesitaban palabras.

Salieron de la iglesia entre gritos de felicitaciones y una lluvia de pélatelos de rosas.

Cuando busco un apartamento nuevo solo quería un lugar para vivir, nunca esperó encontrar una persona que fuera una amiga, compañera, amante, su otra mitad. Y ahora que la tenía a su lado, no podría vivir sin ella, era su cable a tierra y a la vez era su total perdición, pues lo llevaba a amarla hasta la locura.


Chappy Kuchiki: siempre tuve la idea de que fuera Byakuya quien impidiera el matrimonio, ya que Ichigo no quería aparecerse después de la canción que ella le envió, hay que entender que él pensaba que ella no lo quería. Ajajaja de alguna manera tenía que detenerlo, creí que así quedaría muy al estilo Rukia xD. Byakuya siempre será el mejor hermano, y siempre ayudará a Rukia! Me demoré en el epilogo porque quería hacerlo lo mejor posible, espero que te guste.

TLGGofficial: wow son palabras fuerte, me haces sonrojarme :$...ajajaja. Me demoré en el epilogo, pero quería hacerlo lo mejor posible, espero este a la altura de la historia.

SangoSarait: Gracias! me alegro de que lo amaras! Aquí el epilogo, espero te guste, aunque me tome mi tiempo en hacerlo. Muchas gracias, pero no creo ser la mejor. La verdad nunca espero causar tantas emociones con lo que escribía, y gracias a ti por darle una oportunidad a la historia y leerla.

isidora-Arlert shinekii n.n: Hola! muchas gracias por haber seguido la historia, y gracias por dejar un comentario. Me alegro que te haya gustado. Aquí el epilogo, espero que con esto quede un buen final!

Bere . Lel: reviews cortos pero que siempre me hacen reír, gracias!

misel-kuchiki: me alegra saber que te encanto. Es que hay que entender que Ichigo pensaba que ella no lo quería por la canción que le envió, así que no quería ser él en interrumpir la boda, así que tuvo que encargárselo a Byakuya! Además me gusta la idea de ellos trabajando juntos para ayudar a Rukia! ¿quién no querría a dos chicos así de guapos ayudándote? xD. Muchas gracias.

ginaNEKOchan: Lo siento, de verdad no yo me di cuenta de que era el último capítulo, todo este tiempo ha pasado muy rápido. Muchas gracias! nunca pensé que a la gente le gustara tanto que hasta lo considerara uno de sus favoritos, de verdad muchas gracias! Me demoré en el epilogo, pero quería tomarme mi tiempo para que quedara bien! Chaito y gracias a ti por dedicarte a leerlo.

Nelliel-sama: me hace feliz saber que te encanto =D Ajajaja la mayoría creyó eso, pero es que Ichigo no podía aparecerse así como si nada después del mensaje que Rukia le envió, el creía que ella no lo quería así que unió fuerzas con Byakuya. Yo tampoco lo creo, a decir verdad no creo como llegué a tanto. Gracias por considerarlo como un de tus fic favoritos! eso me hace muy feliz. Sayonara!

mafe-chan: Hola! Gracias por dejar un review! Aun falta el epilogo, solo espero que pueda cumplir con las expectativas!

LunaticR: ¿por qué un de ja vu con lo que dijo Byakuya? yo tampoco lo creo, es extraño terminar la historia. te entiendo, es como cuando estás leyendo un libro y quieres saber el final, pero no quieres que termine. Es típico de película que alguien detenga la boda, así que no podía faltar eso en el fic. Me hace feliz saber que mi historia es una de tus favoritas, nunca creí que gustara tanto. Claro que hay epílogo y aquí esta, me demore pero espero que esté de acuerdo a las expectativas. Mis noches son tranquilas ;D. Atte: pingüina!

Karen Nicole Williams: supongo que será el comentario que dice Guest. Hola! Muchas gracias! Sabía que algunas personas sabrían que era Byakuya, eran las dos opciones, pero espera mantener el misterio hasta el final, es un amor, por eso lo amomos también. Siempre me gusta incluir partes graciosas. Gracias por tus opiniones, que creas que es original y creativa. yo nunca creí que podría provocar tantas emociones, llegando tan dentro de las personas. Gracias por publicarla, y la buscaré para ponerle me gusta ;D. Hay tanto argumentes para fundamentar su relación, que es imposible no exponerlos. Creo que si es exagerado, aprecio tus palabras, pero no creo que sea para tanto :$ Tu igual ten excelentes días. Espero que el epílogo cumpla tus expectativas. Muchas gracias a ti compañera! ^^

BleacHP97: el final tenía que llegar u.u Ni me di cuenta cuando ya estaba en el último capítulo. Ajajaja todas queremos ir a Karakura, mas por la gente que vive allí ;D. Un trabajo en conjunto, siempre el sombrerero ayudando desde las sombras. No podía faltar el epílogo. Ajajaj es que Tite es un loquillo, esperemos que no deje ningún cabo suelto. Muchas gracias! Bye.

May: Lo siento mucho ., pero en algún momento el final tenía que llegar. Por tu comentario pensé en algo con respecto a los demás personajes, porque para serte sincera, solo me iba a centrar en el Ichiruki, y ahora creo que quedó mejor. Saludos.

mails-sama: Gracias, me alegro de que te gustara. Aquí ya el epilogo, y gracias por considerarla una gran historia.

Eli-Sama: Hola! me alegro de que le hayas dado una oportunidad a la historia y te haya gustado, y atrapado. Tengo algunas ideas, y dejare en los agradecimientos las sinopsis de las posibles historias. Saludos. =D

YuiKuchiki . BleachFan: No eres una mala fan! mientras leas la historia cuando puedes yo seré feliz! =D Gracias, me hace feliz saber que mi historia tenía ese efecto, de poder distraerte y entretenerte! *o*. Muchas gracias por darte el tiempo de leerla. Atte: Pingüina.

Akane-chan: yo tampoco puedo creer que la haya terminado, cuando la empecé creí que nadie la leería y la dejaría inconclusa. Me tardé en el epilogo, pero espero que les guste. ajajaja era la parte graciosa de la historia ;D